miércoles, 25 de noviembre de 2009

Miércoles 25 – Feria (o Memoria Libre: Santa Catalina de Alejandría, virgen y mártir – Rojo) – Verde / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria.

Primera lectura

Lectura del libro del profeta Daniel 5, 1–6. 13–14. 16–17. 23–28

Aparecieron unos dedos de mano humana, que escribían sobre el estuco del muro del palacio real

1El rey Baltasar ofreció un gran banquete a mil de sus dignatarios, y bebió vino en la presencia de esos mil. 2Estimulado por el vino, Baltasar mandó traer los vasos de oro y plata que Nabucodonosor, su padre, había sacado del Templo de Jerusalén, para que bebieran en ellos el rey y sus dignatarios, sus mujeres y sus concubinas. 3Entonces trajeron los vasos de oro que habían sido sacados del Templo, de la Casa de Dios en Jerusalén, y bebieron en ellos el rey y sus dignatarios, sus mujeres y sus concubinas. 4Mientras bebían vino, glorificaban a los dioses de oro y plata, de bronce, hierro, madera y piedra. 5De pronto, aparecieron unos dedos de mano humana, que escribían sobre el estuco del muro del palacio real, frente al candelabro, y el rey veía el extremo de esa mano que escribía. 6Entonces el rey cambió de color y sus pensamientos lo llenaron de espanto; se le aflojaron todos los miembros y se entrechocaban sus rodillas. 13Daniel fue introducido en la presencia del rey, y este, tomando la palabra, le dijo: “¿Así que tú eres Daniel, uno de los deportados judíos que el rey, mi padre, hizo venir de Judá? 14Yo he oído decir que en ti reside el espíritu de los dioses, y que se han hallado en ti clarividencia, perspicacia y una sabiduría superior. 16Yo he oído de ti que puedes dar interpretaciones y resolver problemas. Si tú ahora puedes leer la inscripción y me haces conocer su interpretación, te vestirás de púrpura, llevarás un collar de oro en tu cuello y ocuparás el tercer puesto en el reino”. 17Daniel tomó la palabra y dijo en presencia del rey: “Puedes guardar para ti tus dones y dar a otros tus regalos; de todas maneras, yo leeré al rey la inscripción y le haré conocer su interpretación. 23Te has exaltado contra el Señor del cielo: han traído a tu presencia los vasos de su Casa, y han bebido vino en ellos, tú y tus dignatarios, tus mujeres y tus concubinas; has glorificado a los dioses de plata y oro, de bronce, hierro, madera y piedra, que no ven, ni oyen, ni entienden, pero no has celebrado al Dios que tiene en su mano tu aliento y a quién pertenecen todos tus caminos. 24Por eso ha sido enviada esta mano de parte de él, y ha sido trazada esta inscripción. 25Esta es la inscripción que ha sido trazada: Mené, Tequel, Parsín. 26Y esta es la interpretación de las palabras: Mené: Dios ha contado los días de tu reinado y les ha puesto fin; 27Tequel: tú has sido pesado en la balanza y hallado falto de peso; 28Parsín: tu reino ha sido dividido y entregado a los medos y a los persas”.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Daniel 3, 62–67

R. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

62Sol y luna, bendigan al Señor. R.

63Astros del cielo, bendigan al Señor. R.

64Lluvias y rocíos, bendigan al Señor. R.

65Todos los vientos, bendigan al Señor. R.

66Fuego y calor, bendigan al Señor. R.

67Frío y heladas, bendigan al Señor. R.

Aleluya: Apocalipsis 2, 10c

“Aleluya. Aleluya. Sé fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida. Aleluya.”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 21, 10–19

Serán odiados por todos a causa de mi Nombre. Pero ni siquiera un cabello se les caerá de la cabeza

10Después les dijo: “Se levantará nación contra nación y reino contra reino. 11Habrá grandes terremotos; peste y hambre en muchas partes; se verán también fenómenos aterradores y grandes señales en cielo. 12Pero antes de todo eso, los detendrán, los perseguirán, los entregarán a las sinagogas y serán encarcelados; los llevarán ante reyes y gobernadores a causa de mi Nombre, 13y esto les sucederá para que puedan dar testimonio de mí. 14Tengan bien presente que no deberán preparar su defensa, 15porque yo mismo les daré una elocuencia y una sabiduría que ninguno de sus adversarios podrá resistir ni contradecir. 16Serán entregados hasta por sus propios padres y hermanos, por sus parientes y amigos; y a muchos de ustedes los matarán. 17Serán odiados por todos a causa de mi Nombre. 18Pero ni siquiera un cabello se les caerá de la cabeza. 19Gracias a la constancia salvarán sus vidas.

Palabra del Señor.

Comentario:

Esta visión escatológica, con grandes ribetes apocalípticos, de proporciones catastróficas, manifiestan la mirada, muy propia de la época, del final del mundo. El resalte que se hace sobre las detenciones y persecuciones a los discípulos de Jesús expresa que, cuando se puso por escritos estas palabras, el mundo de los discípulos distaba de ser tranquilo. Ya no eran la comunidad amada de Hechos 2, ahora eran los herejes perseguidos por las autoridades judías. Pero la esencia del mensaje está expresada en una sola palabra: “constancia”. La fe, fuerte y serena, se prolonga en el tiempo, se hace firme y fiel a lo largo de las innumerables luchas, el creyente atesora su fe cuando la prueba en los momentos de dolor, de contradicción, de confrontación. Es allí donde la fe se vuelve fuerte y segura, porque está probada, porque es constante. Las palabras de Jesús, que llaman a saber que Dios ayuda y sostiene, nos invita a coronar todo nuestro existir en la fe en la CONSTANCIA. No son solo palabras, lo saben bien quienes pasaron por dificultades y “pruebas”, se trata de estar haciendo las cosas bien y esperando de Aquel que nos llamó la ayuda necesaria. En este mundo inconsistente y antojadizo, ser constante es ya un gran mérito para cualquier persona.

Meditemos:

  • ¿En qué cosas siento o experimento que mi fe es probada diariamente?
  • ¿Soy CONSTANTE a la hora de vivir y mostrar mi fe?

 


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martes, 24 de noviembre de 2009

Martes 24 – Memoria Obligatoria: San Andrés Dung–Lac, presbítero, y compañeros, mártires – Rojo / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria.

Primera lectura

Lectura del libro del profeta Daniel 2, 31–45

Dios suscitará un reino que nunca será destruido y él aniquilará a todos esos reinos

31Daniel dijo al rey Nabucodonosor: Tú, rey, estabas mirando, y viste una gran estatua. Esa estatua, enorme y de un brillo extraordinario, se alzaba delante de ti, y su aspecto era impresionante. 32Su cabeza era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus caderas, de bronce; 33sus piernas, de hierro, y sus pies, parte de hierro y parte de arcilla. 34Tú estabas mirando, y de pronto se desprendió una piedra, sin que interviniera ninguna mano: ella golpeó la estatua sobre sus pies de hierro y de arcilla, y los pulverizó. 35Entonces fueron pulverizados al mismo tiempo el hierro, la arcilla, el bronce, la plata y el oro; fueron como la paja en la era durante el verano: el viento se los llevó y no quedó ningún rastro. En cuanto a la piedra que había golpeado la estatua, se convirtió en una gran montaña, y llenó toda la tierra. 36Este fue el sueño; ahora diremos su interpretación en presencia del rey. 37Tú, rey, eres el rey de reyes, a quien el Dios del cielo ha conferido la realeza, el poder, la fuerza y la gloria; 38él ha puesto en tus manos a los hombres, los animales del campo y las aves del cielo, cualquiera sea el lugar donde habitan, y te ha hecho dominar sobre todos ellos: por eso la cabeza de oro eres tú. 39Después de ti surgirá otro reino inferior a ti, y luego aparecerá un tercer reino, que será de bronce y dominará sobre toda la tierra. 40Y un cuarto reino será duro como el hierro: así como el hierro tritura y pulveriza todo –como el hierro que destroza– él los triturará y destrozará a todos ellos. 41También has visto los pies y los dedos, en parte de arcilla de alfarero y en parte de hierro, porque ese será un reino dividido: habrá en él algo de la solidez de hierro, conforme a lo que has visto del hierro mezclado con la masa de arcilla; 42pero como los dedos de los pies son en parte de hierro y en parte de arcilla, una parte del reino será fuerte, y una parte frágil. 43Tú has visto el hierro mezclado con la masa de arcilla, porque ellos se mezclarán entre sí por lazos matrimoniales, pero no llegarán a adherirse mutuamente, como el hierro no se mezcla con la arcilla. 44Y en los días de estos reyes, el Dios del cielo suscitará un reino que nunca será destruido y cuya realeza no pasará a otro pueblo: él pulverizará y aniquilará a todos esos reinos, y él mismo subsistirá para siempre, 45porque tú has visto, que una piedra se desprendía de la montaña, sin la intervención de ninguna mano, y ella pulverizó el hierro, el bronce, la arcilla, la plata y el oro. El Dios grande hace conocer al rey lo que va a suceder en adelante. El sueño es cierto y su interpretación digna de fe.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Daniel 3, 57–61

R. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

57Todas las obras del Señor, bendigan al Señor. R.

58Ángeles del Señor, bendigan al Señor. R.

59Cielos, bendigan al Señor. R.

60Todas las aguas que están sobre los cielos, bendigan al Señor. R.

61Todos los ejércitos celestiales, bendigan al Señor. R.

Aleluya: Apocalipsis 2, 10

 “Aleluya. Aleluya. Sé fiel hasta la muerte y te daré la corona de vida. Aleluya”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 21, 5–9  

No quedará piedra sobre piedra

5Algunos, hablando del Templo, decían que estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo: 6“De todo lo que ustedes contemplan, un día no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido”. 7Ellos le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo tendrá lugar esto, y cuál será la señal de que va suceder?”. 8Jesús respondió: “Tengan cuidado, no se dejen engañar, porque muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: “Soy yo”, y también: “El tiempo está cerca”. No los sigan. 9Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones no se alarmen; es necesario que esto ocurra antes, pero no llegará tan pronto el fin”.

Palabra del Señor.

Comentario:

No es raro que estando al final del año litúrgico, la Iglesia, nos presente estas lecturas que hablan del final de los tiempos. El Templo era, para los judíos, el lugar central de su fe, en él se desarrollaban los rituales sagrados. No es raro que muchos recursos económicos se destinaran para embellecerlo y hacerlo lo más magnífico posible. Por eso el contraste entre lo que ellos estiman y valoran del Templo y el final que este va a tener: “será destruido” (v. 6).

Ante esta aseveración de Cristo, sus eventuales oyentes apuntan al momento de la destrucción final, es que en el ambiente judío, nadie esperaba que el mundo fuera eterno: lo que había sido creado, será destruido por el mismo creador.

Jesús responde dando largas al asunto, no será pronto. Estar preparados y prevenidos no significa ser ansiosos o miedosos. Las prevenciones de Cristo son acertadas, si miramos la historia de la Iglesia. Siempre hubo y habrá corrientes milenaristas (personas que creen que en el fin del milenio se termina el mundo) que aseguren saber el momento de la destrucción final… en el final del 999, paso al 1000, cuenta la leyenda (o la historia) que muchos murieron de miedo al final de la misa de año nuevo celebrada por el papa Silvestre (luego San Silvestre) en Roma. En 1999, muchos se prepararon para el fin definitivo, que todavía no llega. Uno de esos grupos milenaristas son los testigos de Jehová, que constantemente cambian la fecha del “fin del mundo”. ¿Cuándo será? No lo sabemos. ¡Lo que sí sabemos es que será! Jesús nos invita a saber que todo pasa, que todo termina… si asimilamos esa enseñanza correctamente, las cosas las viviremos más plenamente y con la certeza de que el viaje, no porque tenga un final, debe hacerse del mejor modo posible: con felicidad y plenitud.

 

Meditemos:

  • ¿A qué cosas estoy aferrado, aunque sé que “serán destruidas”?
  • ¿Vivo plenamente cada momento de la vida o solo “paso” por ella?

 


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lunes, 23 de noviembre de 2009

Lunes 23 – Feria (o Memoria Libre: San Clemente I, papa y mártir – Rojo / San Columbano, abad – Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.

Primera lectura

Lectura del libro de Daniel 1, 1–6. 8–20 

No se encontró ningún otro como Daniel, Ananías, Misael y Azarías

1El tercer año del reinado de Joaquím, rey de Judá, llegó a Jerusalén Nabucodonosor, rey de Babilonia, y la sitió. 2 El Señor entregó en sus manos a Joaquím, rey de Judá, y una parte de los objetos de la Casa de Dios. Nabucodonosor los llevó al país de Senaar, y depositó los objetos en el tesoro de su dios. 3El rey ordenó a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que seleccionara entre los israelitas de estirpe real o de familia noble, 4algunos jóvenes sin ningún defecto físico, de buena presencia, versados en toda clase de sabiduría, dotados de conocimiento, inteligentes y aptos para servir en el palacio del rey, a fin de que se los instruyera en la literatura y en la lengua de los caldeos. 5El rey les asignó para cada día una porción de sus propios manjares y del vino que él bebía. Ellos debían ser educados durante tres años, y al cabo de esos años se pondrían al servicio del rey. 6Entre ellos se encontraban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, que eran judíos. 8Daniel estaba decidido a no contaminarse con los manjares del rey y con el vino que él bebía, y rogó al jefe de los eunucos que no lo obligara a contaminarse. 9Dios hizo que él se ganara el afecto y la simpatía del jefe de los eunucos. 10Pero este dijo a Daniel: “Yo temo a mi señor el rey, que les ha asignado la comida y la bebida; si él llega a ver el rostro de ustedes más demacrado que el de los jóvenes de su misma edad, ustedes harían peligrar mi cabeza delante del rey”. 11Daniel dijo al guardia a quien el jefe de los eunucos había confiado el cuidado de Daniel, Ananías, Misael y Azarías: 12“Por favor, pon a prueba a tus servidores durante diez días; que nos den legumbres para comer y agua para beber; 13compara luego nuestros rostros con el de los jóvenes que comen los manjares del rey, y actúa con tus servidores conforme a lo que veas”. 14El aceptó la propuesta, y los puso a prueba durante diez días. 15Al cabo de esos días, se vio que ellos tenían mejor semblante y estaban más rozagantes que todos los jóvenes que comían los manjares del rey. 16Desde entonces, el guardia les retiró los manjares y el vino que debían tomar, y les dio legumbres. 17Dios concedió a estos cuatro jóvenes ciencia e inteligencia en todo lo referente a la literatura y la sabiduría, y Daniel podía entender visiones y sueños de toda índole. 18Al cabo de los días que el rey había fijado para que le fueran presentados los jóvenes, el jefe de los eunucos los llevó ante Nabucodonosor. 19El rey conversó con ellos, y entre todos no se encontró ningún otro como Daniel, Ananías, Misael y Azarías. Ellos permanecieron al servicio del rey, 20y en todo lo que el rey les preguntó sobre cuestiones de sabiduría y discernimiento, los encontró diez veces superiores a todos los magos y adivinos que había en todo su reino.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Daniel 3, 52–56

R. ¡Alabado y exaltado eternamente!

52Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre. R.

53Bendito seas en el Templo de tu santa gloria. 54Bendito seas en el trono de tu reino. R.

55Bendito seas tú, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines. R.

56Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. R.

Aleluya: Mateo 24, 42. 44

“Aleluya. Aleluya. “Estén prevenidos y preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada”, dice el Señor. Aleluya”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 21, 1–4

Vio también a una viuda de condición muy humilde, que ponía dos pequeñas monedas de cobre

1Después, levantado los ojos, Jesús vio a unos ricos que ponían sus ofrendas en el tesoro del Templo. 2Vio también a una viuda de condición muy humilde, que ponía dos pequeñas monedas de cobre, 3y dijo: “Les aseguro que esta pobre viuda ha dado más que a nadie. 4Porque todos los demás dieron como ofrenda algo de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que tenía para vivir”.

Palabra del Señor.

Comentario:

Para entender la fe cristiana hace falta situarnos, no solo en las palabras de Jesús, sino en sus actitudes más profundas. El Señor nos enseña con sus palabras cuanto nos ama Dios, pero con su existencia nos dice que Dios nos ama hasta el extremo de dar la vida por nosotros. Esa es la realidad más profunda, Dios nos ama tanto que muere “de amor” por nosotros. La Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo lo muestran plenamente. Esta entrega hasta el extremo, total, plena y completa, demanda de nosotros un corazón totalmente entregado, rendido a los pies del Señor, dado por completo a Jesús… un corazón sin divisiones, sin mezquindades, un corazón que renuncie a todo por el Reino de los Cielos, un corazón que confíe tanto en Dios que se juegue por entero por Él.

La viuda del Templo lo sabe: da todo. Entrega hasta sus pobres y miserables monedas, lo poco que tiene, la nada que le queda. En comparación a los demás, cuantitativamente, ella no dio nada; pero, en capacidad de entrega, en calidad, lo dio todo. Hay que tener mucho coraje y mucha fe para hacer lo que esta mujer hizo, lo da todo, y se queda esperando en Dios… ella es amada hasta el extremo por su Dios y ella ama hasta el extremo a su Dios. Nada se guarda, todo lo da.

Tal vez este sea el tiempo de empezar, nosotros, a darlo todo, a jugarnos el todo por el todo. Quizá, de una manera lúcida y consecuente, debamos empezar a ver cuáles son nuestras prioridades, ¡en qué gastamos la vida! Lo que somos, lo que tenemos, lo que hacemos… ¿A quién se lo entregamos? Si respondemos, con sinceridad, esa pregunta, empezaremos a valorar nuestra vida desde los valores que sustentamos y nos dan motivos para seguir vivos.

 

Meditemos:

  • ¿Cómo gasto mi tiempo, mis talentos y mi dinero? ¿En qué los invierto?
  • ¿Cuáles son, hoy, mis “dos pequeñas monedas de cobre”? ¿Las estoy ofrendando?

 


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sábado, 21 de noviembre de 2009

Domingo 22 – NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO: REY DEL UNIVERSO – SOLEMNIDAD – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Credo. Prefacio propio – Liturgia de las horas: del Propio. 2da semana para el Salterio. 34va semana.

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta Daniel 7, 13–14

Su dominio es un dominio eterno que no pasará

13Yo estaba mirando, en las visiones nocturnas, y vi que venía sobre las nubes del cielo como un Hijo de hombre; él avanzó hacia el Anciano y lo hicieron acercar hasta él. 14Y le fue dado el dominio, la gloria y el reino, y lo sirvieron todos los pueblos, naciones y lenguas. Su dominio es un dominio eterno que no pasará, y su reino no será destruido.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 93 (92),1–2. 5

R¡Reina el Señor, revestido de majestad!

1¡Reina el Señor, revestido de majestad! El Señor se ha revestido, se ha ceñido de poder. El mundo está firmemente establecido: ¡no se moverá jamás! 2Tu trono está firme desde siempre, tú existes desde la eternidad. R.

5Tus testimonios, Señor, son dignos de fe, la santidad embellece tu Casa a lo largo de los tiempos. R.

Segunda Lectura

Lectura del libro del Apocalipsis 1, 5–8

Jesucristo, el Primero que resucitó de entre los muertos, hizo de nosotros un Reino sacerdotal para Dios, su Padre

5Jesucristo, es el “Testigo fiel, el Primero que resucitó de entre los muertos, el Rey de los reyes de la tierra”. El nos amó y nos purificó de nuestros pecados, por medio de su sangre, 6e hizo de nosotros un Reino sacerdotal para Dios, su Padre. ¡A él sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos! Amén. 7 El viene sobre las nubes y todos lo verán, aún aquellos que lo habían traspasado. Por él se golpearán el pecho todas las razas de la tierra. Sí, así será. Amén. 8Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, el que es, el que era y el que vendrá, el Todopoderoso.

Palabra de Dios.

Aleluya: Marcos 11, 9. 10

“Aleluya. Aleluya. ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Bendito sea el Reino que ya viene, el Reino de nuestro padre David! Aleluya.”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 18, 33–37   

Tú lo dices: yo soy Rey

33Pilato llamó a Jesús y le preguntó: “¿Eres tú el rey de los judíos?”. 34Jesús le respondió: “¿Dices esto por ti mismo u otros te lo han dicho de mí?”. 35Pilato explicó: “¿Acaso yo soy judío? Tus compatriotas y los sumos sacerdotes te han puesto en mis manos. ¿Qué es lo que has hecho?”. 36Jesús respondió: “Mi realeza no es de este mundo. Si mi realeza fuera de este mundo, los que están a mi servicio habrían combatido para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi realeza no es de aquí”. 37Pilato le dijo: “¿Entonces tú eres rey?”. Jesús respondió: “Tú lo dices: yo soy Rey. Para esto he nacido y he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. El que es de la verdad, escucha mi voz”.

Palabra del Señor.

Comentario:

Pilato llamó a Jesús y le preguntó: “¿Eres tú el rey de los judíos?

El poder del mundo siempre razona de manera diferente al poder de Dios. Para el mundo el poder debe ser usado para bien propio, para Dios el poder es solo servicio. Para el mundo el poder no se comparte, para Dios el poder siempre es una entrega, no solo de lo que tengo, sino de lo que soy.

La pregunta de Pilato es anacrónica. Tan fuera de tiempo está Pilato que no ve como las cosas han cambiado. La ceguera del pobre representante del Cesar es tremenda. ¡Si solo pudiera ver con los ojos del alma! ¡Si dejara que su intuición pudiera más que su miedo!

La inversión es total. ¡Pobre Pilato! Él cree que llama a Jesús a juicio y que el Salvador comparece ante él. ¡Es Pilato el que en ese momento decisivo está siendo juzgado! Jesús, acercándose a Pilato le muestra su vocación, lo llama a encontrarse con el Rey del mundo. Ese Rey del Universo está desfigurado y, aunque Pilato solo vea un prisionero, en esa apariencia humilde, golpeada, desfigurada, está el Señorío de Dios sobre todo el Universo. ¡Pilato, Pilato... no es el Rey de los Judíos! ¡Es el Rey del Universo, es tu Señor!

Jesús le respondió: “¿Dices esto por ti mismo u otros te lo han dicho de mí?”

 Con Jesús no se juega. Pilato habla de oídas. Repite palabras que otros le han susurrado al oído.

Todos somos Pilato. Pilato cuando escuchamos chismes de los demás. Pilato cuando hablamos de Jesús sin que leamos la Biblia. Pilato cuando oramos sin poner el corazón y solo de la boca para afuera. Pilato cuando no vivimos como predicamos. Pilato cuando la hipocresía ocupa el lugar de la verdad y la sinceridad.

Pregúntate:

Cuando criticas a otro  “¿Dices esto por ti mismo u otros te lo han dicho de mí?

Cuando enseñas a Jesús sin leer la Biblia: “¿Dices esto por ti mismo u otros te lo han dicho de mí?

Cuando haces oración sin poner el corazón y sólo de la boca para afuera: “¿Dices esto por ti mismo u otros te lo han dicho de mí?

Cuando no vives lo que predicas: “¿Dices esto por ti mismo u otros te lo han dicho de mí?

Cuando la hipocresía te lleva a parecer discípulo de Jesús y no lo eres en tus obras: “¿Dices esto por ti mismo u otros te lo han dicho de mí?

“Mi realeza no es de este mundo. Si mi realeza fuera de este mundo, los que están a mi servicio habrían combatido para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi realeza no es de aquí”

Los cristianos nos confundimos cuando ponemos toda la esperanza en las cosas de la tierra.

No hay duda de que si ponemos más esfuerzo las cosas en la tierra cambiarían. La Iglesia Católica en Latinoamérica muestra que no es de los discípulos de Cristo olvidarnos de que la justicia reine en la tierra, de que los pobres deben ser el centro de la predicación y la acción solidaria de la Iglesia y de todo creyente. No hay cristianismo sin justicia social. También las nuevas corrientes ecológicas nos muestran que debemos cuidar nuestra “casa”, el planeta. La casa de todos debe ser cuidada por todos y nosotros, los seres humanos, todavía dejamos mucho que desear.

De todos modos, aunque debemos hacer nuestros mejores esfuerzos por la justicia social y la ecología, no nos olvidemos que aquí estamos de paso. Hacer de la tierra un mejor lugar para todos es hermoso y sobre todo necesario. Pero nuestro Rey nos tira hacia las cosas celestiales –que no se oponen con las de la tierra, sino que se complementan– hagamos las cosas de la tierra, pero con la intención puesta en el cielo.

Yo soy rey. Para esto he nacido y he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad.

Aceptar a Jesús como REY de nuestra vida (mi Mundo) es dejarle entrar en mí ser y establecer Señorío sobre él. Muchos de nosotros hacemos profesión de cristianos y, de la boca para afuera, aceptamos a Cristo como Rey. Muchos son bautizados, pero pocos son súbditos de un rey tan grande. Muchos los que se acogen a los beneficios del bautismo, a los cuidados de Dios; pero pocos los que le obedecen y con sus obras aceptan ser ciudadanos del cielo.

Nos dice José Prado Flores, en su libro “Id y evangelizad a los bautizados”, página 57:

Jesús no pide mucho. Jesús pide todo. Él no se contenta con formar parte o ser un aspecto de nuestra vida. Él quiere ser el centro  único de nuestra existencia. O todo o nada. O frío o caliente, pero no tibio. A los tibios los vomita de su boca: Apocalipsis 3, 14-15.

Él no admite ser sólo un adorno decorativo de nuestra vida, sino un personaje real que vive en nuestro corazón y gobierna efectivamente nuestra vida. Jesús quiere ser verdaderamente el Rey de nuestra existencia.

Meditemos:

  • ¿En qué aspectos de mi vida demuestro que Jesús reina en mi corazón?
  • ¿De qué manera trabajo para defender y propagar el Reino de Jesús en mi familia, en mi trabajo, en mis estudios?
  • ¿Estoy del lado de la verdad? ¿Escucho la voz de Jesús? ¿Me juego por la verdad a pesar de las consecuencias o prefiero la mentira y el engaño?

 


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Sábado 21 –Memoria Obligatoria: La Presentación de Santa María Virgen – Blanco / Misa: de la Memoria. Prefacio de santa María Virgen – Liturgia de las horas: de la memoria. 1as vísperas de la Solemnidad.

Primera lectura

Lectura del libro del profeta Zacarías 2, 14–17

Alégrate, hija de Sión: porque yo vengo a habitar en medio de ti

14Grita de júbilo y alégrate, hija de Sión: porque yo vengo a habitar en medio de ti –oráculo del Señor–. 15Aquel día, muchas naciones se unirán al Señor: ellas serán un pueblo para él y habitarán en medio de ti. ¡Así sabrás que me ha enviado a ti el Señor de los ejércitos! 16El Señor tendrá a Judá como herencia, como su parte en la Tierra santa, y elegirá de nuevo a Jerusalén. 17¡Que callen todos los hombres delante del Señor, porque él surge de su santa Morada!

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Lucas 1, 46–55

R. El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas. Su Nombre es santo.

46Mi alma canta la grandeza del Señor, 47y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador. R.

48Porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, 49porque el Todopoderoso he hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! R.

50Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. 51Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. R.

52Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. 53Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. R.

54Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, 55como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre. R.

Aleluya: Cfr. 1, 28

“Aleluya. Aleluya. Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo, bendita tú entre las mujeres. Aleluya.”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 12, 46–50

Y señalando con la mano a sus discípulos, agregó: Estos son mi madre y mis hermanos.

46Todavía estaba hablando a la multitud, cuando su madre y sus hermanos, que estaban afuera, trataban de hablar con él. 47Alguien le dijo: "Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren hablarte". 48Jesús le respondió: "¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?". 49Y señalando con la mano a sus discípulos, agregó: "Estos son mi madre y mis hermanos. 50Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre".

Palabra del Señor.

Comentario:

Según www.ewtn.com, los orígenes de esta fiesta “hay que buscarlos en una piadosa tradición que surge en el escrito apócrifo llamado el “Protoevangelio de Santiago”. Según este documento la Virgen María fue llevada al Templo a la edad de tres años por sus padres San Joaquín y Santa Ana. Allí, junto a otras doncellas y piadosas mujeres, fue instruida cuidadosamente respecto  de la fe de sus padres y sobre los deberes para con Dios.

Históricamente, el origen de esta fiesta fue la dedicación de la Iglesia de Santa María la Nueva en Jerusalén, en el año 543. Todo eso se viene conmemorando en Oriente desde el siglo VI, y hasta habla de ello el emperador Miguel Comeno en una Constitución de 1166.

Un gentil hombre francés, canciller de la corte del Rey de Chipre, habiendo sido enviado a Aviñon en 1372, en calidad de embajador ante el Papa Gregorio XI, le contó la magnificencia con que en Grecia celebraban esta fiesta en 21 de noviembre. El Papa entonces la introdujo en Aviñon, y Sixto V la impuso a toda la Iglesia”. (vista el 12 de Noviembre de 2009)

Meditemos:

  • ¿De qué modo transmitimos la fe de nuestros padres a los demás?
  • ¿Qué lugar ocupa la devoción a la virgen María dentro de mi vida religiosa?

 


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viernes, 20 de noviembre de 2009

Viernes 20 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria. Día Penitencial.

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Macabeos 4, 36–37. 52–59   

Ofrecieron un sacrificio conforme a la Ley, sobre el nuevo altar de los holocaustos que habían erigido

36Judas y sus hermanos dijeron: "Nuestros enemigos han sido aplastados; subamos a purificar el Santuario y a celebrar su dedicación". 37Entonces se reunió todo el ejército y subieron al monte Sión. 52El día veinticinco del noveno mes, llamado Quisleu, del año ciento cuarenta y ocho, se levantaron al despuntar el alba 53y ofrecieron un sacrificio conforme a la Ley, sobre el nuevo altar de los holocaustos que habían erigido. 54Este fue dedicado con cantos, cítaras, arpas y címbalos, justamente en el mismo mes y en el mismo día en que los paganos lo habían profanado. 55Todo el pueblo cayó con el rostro en tierra y adoraron y bendijeron al Cielo que les había dado la victoria. 56Durante ocho días celebraron la dedicación del altar, ofreciendo con alegría holocaustos y sacrificios de comunión y de acción de gracias. 57Adornaron la fachada del Templo con coronas de oro y pequeños escudos, restauraron las entradas y las salas, y les pusieron puertas.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

1° Crónicas 29, 10b–12

R. ¡Alabamos tu Nombre glorioso, Señor!

10Después David bendijo al Señor en presencia de toda la asamblea, diciendo: "¡Bendito seas, Señor, Dios de nuestro padre Israel, desde siempre y para siempre! R.

11Tuya, Señor, es la grandeza, la fuerza, la gloria, el esplendor y la majestad; porque a ti pertenece todo lo que hay en el cielo y en la tierra. R.

Tuyo, Señor, es el reino; tú te elevas por encima de todo. 12De ti proceden la riqueza y la gloria. R.

Tú lo gobiernas todo, en tu mano están el poder y la fuerza, es tu mano la que engrandece y afianza todas las cosas. R.

Aleluya: Juan 10, 27

“Aleluya. Aleluya. “Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen”, dice el Señor. Aleluya.”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 19, 45–48

Mi casa será una casa de oración, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones

45Y al entrar al Templo, se puso a echar a los vendedores, 46diciéndoles: "Está escrito: Mi casa será una casa de oración, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones". 47Y diariamente enseñaba en el Templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los más importantes del pueblo, buscaban la forma de matarlo. 48Pero no sabían cómo hacerlo, porque todo el pueblo lo escuchaba y estaba pendiente de sus palabras.

Palabra del Señor.

Comentario:

De una manera muy sintética, Lucas, nos recuerda este episodio donde Jesús rompe la estructura ritual del pueblo de Israel. NO solo se trata de rememorar las comprar y ventas que se realizaban en el templo de animales para el sacrificio… sino que también es darnos cuenta que con la expulsión de los vendedores del templo, Jesús frenó, por lo menos por ese día, todo el rito de expiación sacrificial del Templo Israelí.

Después de este gesto liberador, Jesús sigue enseñando en el mismo Templo… no solo “corta” el ritual de sacrificios, sino que se queda en el Templo a instruir a los que creen en Él.

Por eso, los sumos sacerdotes, y toda la casta sacerdotal, principal responsable de los sacrificios en el Templo, busca matarlo, eliminar a este que ocupa el lugar de ellos. El versículo 48 marca la imposibilidad de hacerlo porque el pueblo estaba pendiente de Jesús. Una buena razón, sin duda, pero no la más importante, ya que sabemos que todavía no había llegado su hora.

Meditemos:

  • ¿En qué cosas hemos convertido nuestra vida de oración en una “casa de comercio”?
  • ¿Me parezco al pueblo que “escuchaba y estaba pendiente” de Jesús?

 


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jueves, 19 de noviembre de 2009

Jueves 19 – Memoria Obligatoria: Santa Isabel de Hungría – Blanco / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria.

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Macabeos 2, 15–29  

Todo el que sienta celo por la Ley y quiera mantenerse fiel a la Alianza, que me siga

15Entre tanto, los delegados del rey, encargados de imponer la apostasía, llegaron a la ciudad de Modín, para exigir que se ofrecieran los sacrificios. 16Se presentaron muchos israelitas, pero Matatías y sus hijos se agruparon aparte. 17Entonces los enviados del rey fueron a decirle: "Tú eres un jefe ilustre y gozas de autoridad en esta ciudad, respaldado por hijos y hermanos. 18Sé el primero en acercarte a ejecutar la orden del rey, como lo han hecho todas las naciones, y también los hombres de Judá y los que han quedado en Jerusalén. Así tú y tus hijos, serán contados entre los Amigos del rey y gratificados con plata, oro y numerosos regalos". 19Matatías respondió en alta voz: "Aunque todas las naciones que están bajo el dominio del rey obedezcan y abandonen el culto de sus antepasados para someterse a sus órdenes, 20yo, mis hijos y mis hermanos nos mantendremos fieles a la Alianza de nuestros padres. 21El Cielo nos libre de abandonar la Ley y los preceptos. 22Nosotros no acataremos las órdenes del rey desviándonos de nuestro culto, ni a la derecha ni a la izquierda". 23Cuando acabó de pronunciar estas palabras un judío se adelantó a la vista de todos para ofrecer un sacrificio sobre el altar de Modín, conforme al decreto del rey. 24Al ver esto, Matatías se enardeció de celo y se estremecieron sus entrañas; y dejándose llevar por una justa indignación, se abalanzó y lo degolló sobre el altar. 25Ahí mismo mató al delegado real que obligaba a ofrecer los sacrificios y destruyó el altar. 26Así manifestó su celo por la Ley, como lo había hecho Pinjás con Zimrí, hijo de Salú. 27Luego comenzó a gritar por la ciudad con todas sus fuerzas: "Todo el que sienta celo por la Ley y quiera mantenerse fiel a la Alianza, que me siga". 28Y abandonando todo lo que poseían en la ciudad, él y sus hijos huyeron a las montañas. 29Entonces muchos judíos, amantes de la justicia y el derecho, se retiraron al desierto para establecerse allí.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 50 (49), 1–2. 5–6. 14–15

R. El que va por el buen camino verá al Señor.

1El Dios de los dioses, el Señor, habla para convocar a la tierra desde la salida del sol hasta el ocaso. 2El Señor resplandece desde Sión, que es el dechado de toda hermosura. R.

5“Reúnanme a mis amigos, a los que sellaron mi alianza con un sacrificio”. 6¡Que el cielo proclame su justicia, porque Dios es el único Juez! R.

14Ofrece al Señor un sacrificio de alabanza y cumple tus votos al Altísimo; 15invócame en los momentos de peligro: yo te libraré, y tú me glorificarás. R.

Aleluya: Cfr. Salmo 95, 7. 8

“Aleluya. Aleluya. “Escuchen la voz del Señor: No endurezcan su corazón”. Aleluya.”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 19, 41–44

¡Si hubieras comprendido en ese día el mensaje de paz!

41Cuando estuvo cerca y vio la ciudad, se puso a llorar por ella, 42diciendo: "¡Si tú también hubieras comprendido en ese día el mensaje de paz! Pero ahora está oculto a tus ojos. 43Vendrán días desastrosos para ti, en que tus enemigos te cercarán con empalizadas, te sitiarán y te atacarán por todas partes. 44Te arrasarán junto con tus hijos, que están dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has sabido reconocer el tiempo en que fuiste visitada por Dios".

Palabra del Señor.

Comentario:

Este relato adelanta el futuro, los investigadores de la Biblia aseguran que está escrito desde los acontecimientos ya sucedidos: es decir, pone en boca de Jesús cosas que sucedieron mucho después y, así, adquieren rango de profecía. Sea lo que sea, lo que nos sirve a nosotros, a nivel espiritual, es la enseñanza que sacamos: hay un tiempo de conversión… cuando la gracia no se usa, Dios la retira. Muchos ven a Dios como si fuera un fluido energético que siempre está, rechazan de Él la capacidad de libre decisión, de libre voluntad divina. Pareciera que Dios está en forma de energía, buena o mala, que vibra como ondas, positivas o negativas. Los cristianos creemos que no es así, Dios es personal, libre, con actos voluntarios. Se trata de aprovechar sus done cuando El los pone a nuestro servicio. En el relato de hoy la consecuencia lógica y terrible de una mala decisión es que es malo, muy malo lo que viene después. El sufrimiento resaltado, la destrucción evocada, la consecuencia denunciada por no saber “reconocer el tiempo en que fuiste visitada por Dios”, muestra el impacto, que a los cristianos de la época de la destrucción de Jerusalén, les causó la ruina del pueblo elegido. De aquí saquemos la enseñanza: si no sabemos aceptar el tiempo de visita de Dios a nuestra vida, si no aceptamos que Él viene libremente a nuestra existencia para darnos vida en abundancia… las cosas se perderán, tal vez no haya otras oportunidades de conversión y vuelta a casa.

 

Meditemos:

  • ¿En qué cosas dilato mi encuentro con Dios?
  • ¿“Reconozco” que Dios está visitándome para reconciliarme con Él?

 


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