sábado, 07 de noviembre de 2009

Sábado 07 – Memoria Obligatoria: María, Madre y Medianera de la Gracia – Blanco Misa: de la Memoria. Lecturas propias. Prefacio de santa María Virgen – Liturgia de las horas: de la memoria. 1as vísperas del 32° domingo durante el año.

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia 4, 4–7

Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer

4Pero cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la Ley, 5para redimir a los que estaban sometidos a la Ley y hacernos hijos adoptivos. 6Y la prueba de que ustedes son hijos, es que Dios infundió en nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama a Dios llamándolo" ¡Abba!, es decir, ¡Padre! 7Así, ya no eres más esclavo, sino hijo, y por lo tanto, heredero por la gracia de Dios.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Judit 13, 18ab. 19–20a

R. Tú eres el honor de nuestro pueblo.

Que el Dios altísimo te bendiga, hija mía, más que a todas las mujeres de la tierra; y bendito sea el Señor Dios, creador del cielo y de la tierra. R.

Nunca olvidarán los hombres la confianza que has demostrado y siempre recordarán el poder de Dios. Que Dios te exalte para siempre; favoreciéndote con sus bienes. R.

Aleluya:

“Aleluya. Aleluya. Eres feliz, santa Virgen María, y digna de toda alabanza; de ti nació el sol de la justicia, Cristo, nuestro Dios. Aleluya.”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 2, 1–11

Y la madre de Jesús estaba allí

1Tres días después se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. 2Jesús también fue invitado con sus discípulos. 3Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: "No tienen vino". 4Jesús le respondió: "Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía". 5Pero su madre dijo a los sirvientes: "Hagan todo lo que él les diga". 6Había allí seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos, que contenían unos cien litros cada una. 7Jesús dijo a los sirvientes: "Llenen de agua estas tinajas". Y las llenaron hasta el borde. 8"Saquen ahora, agregó Jesús, y lleven al encargado del banquete". Así lo hicieron. 9El encargado probó el agua cambiada en vino y como ignoraba su o rigen, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo 10y les dijo: "Siempre se sirve primero el buen vino y cuando todos han bebido bien, se trae el de inferior calidad. Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este momento". 11Este fue el primero de los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él.

Palabra del Señor.

Comentario:

Benedicto XV, el 21 de enero de 1921, aprobó la Misa y el oficio Divino de María, Medianera de todas las gracias. La Legión de María, movimiento de orientación mariana, fundado por Frank Duff, está impregnada por esta advocación de María. La afirmación de que María “media” todas las gracias es muy fuerte e implica que ella tiene un rol fundamental en nuestra historia de salvación.

¿Qué significa que María es mediadora de gracia? Si aceptamos que María es la madre de Dios hecho hombre, si valoramos que no solo la quiso como Madre de Jesús, sino también se propuso, ya en Cristo, que fuese Madre de todos los creyentes… entender que María medie todas las gracias en Jesucristo no llama la atención.

El deseo de Dios de hacer que su Hijo sea hombre y comparta con nosotros la humanidad, traslada al ser humano, no solo la decisión de ser salvado, de aceptar por la fe la salvación, sino también la posibilidad de ser artífice de la salvación de toda la humanidad. María es como la punta del iceberg en este sentido. Ya que ella media, como mediamos todos en comunidad ante Jesucristo, en la oración y la súplica confiada en la comunidad y por la comunidad, donde está Jesús.

Muchas veces hemos buscado entender las cosas de la fe desde un sentido individualista, pero si nos animamos a ver que todo es “comunidad” las cosas cambian, ya que María aparece como la “primera”, no la única, o la “sola” entre todos los cristianos, en aceptar la gracia de Dios de modo pleno en Jesucristo y, como aquella, que en Caná es capaz con su oración de anticipar los tiempos de Dios.

No es que María ore sola y medie ante Jesús sola… lo hace en comunidad de fieles, lo hace con todos… somos familia, somos comunidad. Entender a María como medianera de todas las Gracias es entender a la Iglesia, formada por seres humanos, como capaz de mediar por todas las situaciones dolorosas y necesidades de los creyentes.

Meditemos:

  • ¿Qué lugar ocupa María en mis devociones religiosas?
  • ¿Acepto mi tarea mediadora intercediendo por todos los que necesitan de mis oraciones?

 


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viernes, 06 de noviembre de 2009

Viernes 06 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria. Día Penitencial.

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 15, 14–21   

Soy ministro de Jesucristo entre los paganos, a fin de que lleguen a ser una ofrenda agradable a Dios

14Por mi parte, hermanos, estoy convencido de que ustedes están llenos de buenas disposiciones y colmados del don de la ciencia, y también de que son capaces de aconsejarse mutuamente. 15Sin embargo, les he escrito, en algunos pasajes con una cierta audacia, para recordarles lo que ya saben, correspondiendo así a la gracia que Dios me ha dado: 16la de ser ministro de Jesucristo entre los paganos, ejerciendo el oficio sagrado de anunciar la Buena Noticia de Dios, a fin de que los paganos lleguen a ser una ofrenda agradable a Dios, santificada por el Espíritu Santo. 17¡Yo tengo que gloriarme en Cristo Jesús, en lo que se refiere al servicio de Dios! 18Porque no me atrevería a hablar sino de aquello que hizo Cristo por mi intermedio, para conducir a los paganos a la obediencia, mediante la palabra y la acción, 19por el poder de signos y prodigios y por la fuerza del Espíritu Santo. Desde Jerusalén y sus alrededores hasta Iliria, he llevado a su pleno cumplimiento la Buena Noticia de Cristo, 20haciendo cuestión de honor no predicar la Buena Noticia allí donde el nombre de Cristo ya había sido invocado, para no edificar sobre un fundamento puesto por otros. 21Así dice la Escritura: "Lo verán aquellos a los que no se les había anunciado y comprenderán aquellos que no habían oído hablar de él".  

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 98 (97), 1–4

R. ¡El Señor reveló su victoria a las naciones!

1Canten al Señor un canto nuevo, porque él hizo maravillas: su mano derecha y su santo brazo le obtuvieron la victoria. R.

2El Señor manifestó su victoria, reveló su justicia a los ojos de las naciones: 3se acordó de su amor y su fidelidad en favor del pueblo de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios. 4Aclame al Señor toda la tierra, prorrumpan en cantos jubilosos. R.

Aleluya: 1° Juan 2, 5

“Aleluya. Aleluya. El amor de Dios ha llegado a su plenitud, en aquél que cumple la palabra de Cristo. Aleluya.”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 16, 1–8

Los hijos de este mundo son más astutos que los hijos de la luz

1Decía también a los discípulos: "Había un hombre rico que tenía un administrador, al cual acusaron de malgastar sus bienes. 2Lo llamó y le dijo: "¿Qué es lo que me han contado de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no ocuparás más ese puesto". 3El administrador pensó entonces: "¿Qué voy a hacer ahora que mi señor me quita el cargo? ¿Cavar? No tengo fuerzas. ¿Pedir limosna? Me da vergüenza. 4¡Ya sé lo que voy a hacer para que, al dejar el puesto, haya quienes me reciban en su casa!". 5Llamó uno por uno a los deudores de su señor y preguntó al primero: "¿Cuánto debes a mi señor?". 6"Veinte barriles de aceite", le respondió. El administrador le dijo: "Toma tu recibo, siéntate en seguida, y anota diez". 7Después preguntó a otro: "Y tú, ¿cuánto debes?". "Cuatrocientos quintales de trigo", le respondió. El administrador le dijo: "Toma tu recibo y anota trescientos". 8Y el señor alabó a este administrador deshonesto, por haber obrado tan hábilmente. Porque los hijos de este mundo son más astutos en sus trato con lo demás que los hijos de la luz.

Palabra del Señor.

Comentario:

El relato de hoy es un correlato del de ayer. Jesús nos orienta sobre la actitud que debemos tener a la hora de “cambiar de bando”. Si hemos sido hijos del pecado, si hemos vivido envueltos de basura toda la vida, hoy es tiempo de cambio, hoy es tiempo de empezar de nuevo en donde debemos estar. La ASTUCIA es la virtud que Jesús propone a la hora de hacer bien las cosas. El hombre del relato no tiene dilaciones, no espera, no dilata las cosas. El hombre del relato piensa aceleradamente y obra en consecuencia para lograr el fin que se propone. No se alaba su deshonestidad, que la tiene, y mucha. Se alaba su rapidez para actuar y la capacidad, astuta, de ver la solución a su problema.

Nosotros, a la hora de convertirnos, aún viendo lo necesario para un verdadero cambio de vida… dilatamos, dejamos pasar las oportunidades, no nos preocupamos por hacer bien las cosas. Sin embargo Dios sigue dando nuevas oportunidades, nuevas posibilidades de conversión y vuelta a casa.

Siendo como somos, muy astutos a la hora de hacer las cosas del “mundo”: ¿Por qué nos volvemos torpes a la hora de hacer las cosas de Dios? ¿Por qué en el mundo somos personas rápidas, eficientes y eficaces y en la Iglesia nos convertimos en tímidas ovejas, en personas timoratas? A veces pasa que vemos a grandes personalidades del mundo actuando en la Iglesia y no condicen con su capacidad a la hora de obrar cristianamente. Un gran juez, se convierte en un tímido monaguillo; un excelente político, en un segundón en el grupo de matrimonios de la Iglesia. ¿Por qué no usamos esa gran ASTUCIA también en la casa de Dios? No se trata de obrar mal, se trata de hacer, astutamente, con inteligencia, las cosas de Dios.

Meditemos:

  • ¿En qué cosas soy timorato, lento, en las cosas de Dios?
  • ¿Cómo podría actuar mejor en mi comunidad? ¿Qué aportes podría hacer que no hago?

 


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jueves, 05 de noviembre de 2009

Jueves 05 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 14, 7–12  

Tanto en la vida como en la muerte, pertenecemos al Señor

7Ninguno de nosotros vive para sí, ni tampoco muere para sí. 8Si vivimos, vivimos para el Señor, y si morimos, morimos para el Señor: tanto en la vida como en la muerte, pertenecemos al Señor. 9Porque Cristo murió y volvió a la vida para ser Señor de los vivos y de los muertos. 10Entonces, ¿Con qué derecho juzgas a tu hermano? ¿Por qué lo desprecias? Todos, en efecto, tendremos que comparecer ante el tribunal de Dios, 11porque está escrito: "Juro que toda rodilla se doblará ante mí y toda lengua dará gloria a Dios", dice el Señor. 12Por lo tanto, cada uno de nosotros tendrá que rendir cuenta de sí mismo a Dios.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 27 (26), 1. 4. 13–14

R. ¡Contemplaré la bondad del Señor!

1El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temblaré? R.

4Una sola cosa he pedido al Señor, y esto es lo que quiero: vivir en la Casa del Señor todos los días de mi vida, para gozar de la dulzura del Señor y contemplar su Templo. R.

13Yo creo que contemplaré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes. 14Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y espera en el Señor. R.

Aleluya: Mateo 11, 28

“Aleluya. Aleluya. Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y Yo los aliviaré, dice el Señor. Aleluya.”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 15, 1–10

Habrá gran alegría en el cielo por un pecador que se convierta

1Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. 2Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: "Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos". 3Jesús les dijo entonces esta parábola: 4"Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se había perdido, hasta encontrarla? 5Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, 6y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice: "Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido". 7Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse". 8Y les dijo también: "Si una mujer tiene diez dracmas y pierde una, ¿no enciende acaso la lámpara, barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla? 9Y cuando la encuentra, llama a sus amigas y vecinas, y les dice: "Alégrense conmigo, porque encontré la dracma que se me había perdido". 10Les aseguro que, de la misma manera, se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte".

Palabra del Señor.

Comentario:

La misericordia de Dios es más grande que nuestros pecados. Jesús compara, de modo un poco exagerado, la alegría de dos personas por encontrar cosas perdidas a la alegría, mayúscula, que hay en el cielo, de los ángeles de Dios, por “un solo pecador que se convierte”.

La lógica de Jesús lo lleva a mostrar como Dios ejerce misericordia, como Dios se duele e interesa por las necesidades de su pueblo, aunque este sea pecador. ¡Qué lejos está del cumplimiento de los fariseos! ¡Qué cerca se encuentra de los que se arrepienten y, olvidando su vida pasada, se acercan sin fingidas vergüenzas al abrazo paternal y misericordioso de su Dios!

No nos sorprende que “todos los publicanos y pecadores” se acerquen a Jesús. Él ha revolucionado las ideas religiosas de su tiempo. Salió de los esquemas duros y cumplidores de los fariseos, donde el bien se “paga” con vida eterna. Y se encamina, decidido, y enfrentando toda la estructura religiosa de su época, hacia la divulgación de una imagen más acertada y profunda de Dios: Dios es amor, Dios es misericordia.

Los conceptos vertidos en las parábolas de hoy nos muestran un Jesús claro y objetivo: Dios sabe quién se le ha perdido, Dios va a buscarlo, Dios hace fiesta en el cielo por la conversión y la “vuelta a casa” de una de sus “ovejas”.

La esperanza nos inunda desde esta concepción, no importa cuando ni donde, Dios está dispuesto a perdonarnos y a aceptarnos como hijos muy amados suyos en todo momento. Solo hace falta dejarse encontrar y volver, con su gracia, a “casa”.

 

Meditemos:

  • ¿Nos dejamos encontrar por Dios y le permitimos perdonarnos de nuestros pecados?
  • ¿Qué obstáculos pongo en el encuentro con Dios? ¿Por qué?

 


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miércoles, 04 de noviembre de 2009

Miércoles 04 – Memoria Obligatoria: san Carlos Borromeo, obispo – Blanco / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria.

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 13, 8–10

El amor es la única plenitud de la ley

8Que la única deuda con los demás sea la del amor mutuo: el que ama al prójimo ya cumplió toda la Ley. 9Porque los mandamientos: No cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no codiciarás, y cualquier otro, se resumen en este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 10El amor no hace más al prójimo. Por lo tanto, el amor es la plenitud de la Ley.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 112 (111), 1–2. 4–5. 9

R. Feliz el que se compadece y da prestado.

1Feliz el hombre que teme al Señor y se complace en sus mandamientos. 2Su descendencia será fuerte en la tierra: la posteridad de los justos es bendecida. R.

4Para los buenos brilla una luz en las tinieblas: es el Bondadoso, el Compasivo y el Justo. 5Dichoso el que se compadece y da prestado, y administra sus negocios con rectitud. R.

9El da abundantemente a los pobres: su generosidad permanecerá para siempre, y alzará su frente con dignidad. 1Feliz el hombre que teme al Señor. R.

Aleluya: 1° Pedro 4, 14

“Aleluya. Aleluya. Felices si son ultrajados por el Nombre de Cristo, porque el Espíritu de Dios, reposa sobre ustedes. Aleluya.”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 14, 25–33

El que no enuncia a todo lo que posee no puede ser mi discípulo

25Junto con Jesús iba un gran gentío, y él, dándose vuelta, les dijo: 26"Cualquiera que venga a mí y no me ame más que a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a su propia vida, no puede ser mi discípulo. 27El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo. 28¿Quién de ustedes, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla? 29No sea que una vez puestos los cimientos, no pueda acabar y todos los que lo vean se rían de él, diciendo: 30"Este comenzó a edificar y no pudo terminar". 31¿Y qué rey, cuando sale en campaña contra otro, no se sienta antes a considerar si con diez mil hombres puede enfrentar al que viene contra él con veinte mil? 32Por el contrario, mientras el otro rey está todavía lejos, envía una embajada para negociar la paz. 33De la misma manera, cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.

Palabra del Señor.

Comentario:

Sin duda, hoy como ayer, “un gran gentío” va con Jesús, son muchos los que se proclaman sus seguidores, los que se inspiran en su vida y doctrina, los que se llaman cristianos. Pero, a lo largo del “camino”, vemos que los autoproclamados seguidores de Cristo, lo son solo a medias. Muchos solo tienen interés en “cumplir” con Él, como un seguro de que todo les irá bien. Otros solo lo buscan cuando están necesitados de la ayuda divina, y si no se les satisface en su “necesidad” le abandonan. Otros le siguen por costumbre, los hay que por interés, los otros porque no conocen otra cosa.

Para Jesús el “seguimiento” implica renuncia. La renuncia es una palabra que suena a exabrupto en nuestro lenguaje. Hoy las personas se asustan y retroceden espantadas cuando se les pide que renuncien a algo. Pareciera que, en el mundo de hoy, debemos tenerlo todo, debemos probarlo todo, debemos satisfacer todas nuestras ambiciones y tendencias. Sin embargo, la vida es renuncia, en cada decisión que tomamos estamos renunciando a hacer otras miles de cosas. Al decidir ir a tal parte, renuncio a ir a otras miles de partes. Si acepto hacer alguna cosa, renuncio a hacer todas las miles de cosas que podría estar haciendo en ese momento es decir, la renuncia forma parte de la vida, es más, es la vida. Renunciamos a muchas más cosas que las que aceptamos.

Jesús pone el ejemplo del edificador y el del Rey que va a la batalla. Ambos tienen que tomar decisiones. Ambos pueden hacer una u otra cosa. Pero deberán ver cual les conviene, cual es la mejor para ellos y para los demás. Jesús nos pone de frente a las opciones de la vida cristiana. O lo seguimos hasta el extremo de renunciar hasta a la propia vida, o nos conformamos con no construir nada, o aceptar las condiciones de otro (como en el caso del rey). Si somos cristianos, de veras, y no solo de nombre, nuestra RENUNCIA será total y le seguiremos adonde el vaya.

Meditemos:

  • ¿A qué cosas renunciaste por seguir a Jesús?
  • ¿Qué cosas, o situaciones, todavía te resultan costosas?

 


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martes, 03 de noviembre de 2009

Martes 03 – Feria (o Memoria Libre: San Martínde Porres, religioso – Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de lashoras: a elección.

Primera lectura

Lectura de la cartadel apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 12, 5–16a

Somos miembros los unos de los otros

5También todos nosotros formamos un solo Cuerpo en Cristo, y en lo querespecta a cada uno, somos miembros los unos de los otros. 6Conformea la gracia que Dios nos ha dado, todos tenemos aptitudes diferentes. El quetiene el don de la profecía, que lo ejerza según la medida de la fe. 7Elque tiene el don del ministerio, que sirva. El que tiene el don de enseñar, queenseñe. 8El que tiene el don de exhortación, que exhorte. El quecomparte sus bienes, que dé con sencillez. El que preside la comunidad, que lohaga con solicitud. El que practica misericordia, que lo haga con alegría. 9Amencon sinceridad. Tengan horror al mal y pasión por el bien. 10Ámensecordialmente con amor fraterno, estimando a los otros como más dignos. 11Consolicitud incansable y fervor de espíritu, sirvan al Señor. 12Alégrenseen la esperanza, sean pacientes en la tribulación y perseverantes en laoración. 13Consideren como propias las necesidades de los santos ypractiquen generosamente la hospitalidad. 14Bendigan a los que lospersiguen, bendigan y no maldigan nunca. 15Alégrense con los queestán alegres, y lloren con los que lloran. 16Vivan en armonía unoscon otros, no quieran sobresalir, pónganse a la altura de los más humildes.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo131 (130), 1–3

R. ¡Guarda mi alma en la paz junto a ti, Señor!

1Mi corazón no se haensoberbecido, Señor, ni mis ojos se han vuelto altaneros. No he pretendidograndes cosas ni he tenido aspiraciones desmedidas. R.

2No, yo aplaco y modero misdeseos: como un niño tranquilo en brazos de su madre, así está mi alma dentrode mí. 3Espere Israel en el Señor, desde ahora y para siempre. R.

 

Aleluya: Mateo 11, 28

 “Aleluya. Aleluya. Vengan a mí todos los queestán afligidos y agobiados, y Yo los aliviaré, dice el Señor. Aleluya”

Evangelio

Evangelio denuestro Señor Jesucristo según San Lucas 14, 1ª. 15–24  

Ve a los caminos y a lo largo de los cercos, e insiste a la gente paraque entre, de manera que se llene mi casa

1aUn sábado, Jesús entró a comer en casa de unode los principales fariseos. 15Al oír estas palabras, uno de losinvitados le dijo: "¡Feliz el que se siente a la mesa en el Reino deDios!". 16Jesús le respondió: "Un hombre preparó un granbanquete y convidó a mucha gente. 17A la hora de cenar, mandó a susirviente que dijera a los invitados: "Vengan, todo está preparado". 18Perotodos, sin excepción, empezaron a excusarse. El primero le dijo: "Acabo decomprar un campo y tengo que ir a verlo. Te ruego me disculpes". 19Elsegundo dijo: "He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos. Teruego me disculpes". 20Y un tercero respondió: "Acabo decasarme y por esa razón no puedo ir". 21A su regreso, elsirviente contó todo esto al dueño de casa, este, irritado, le dijo:"Recorre en seguida las plazas y las calles de la ciudad, y trae aquí alos pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los paralíticos". 22Volvióel sirviente y dijo: "Señor, tus órdenes se han cumplido y aún sobralugar". 23El señor le respondió: "Ve a los caminos y a lolargo de los cercos, e insiste a la gente para que entre, de manera que sellene mi casa. 24Porque les aseguro que ninguno de los que antesfueron invitados ha de probar mi cena"".

Palabra del Señor.

Comentario:

Este tipo de parábolas es muy típica de Jesús. Remarca la intenciónfundamental de Dios de seguir llamando a su pueblo hasta el extremo. Si losinvitados no aceptan la invitación, ésta llega a aquellos que “no se merecen”,así, entre comillas, que si la aceptan.

La llamada de atención de Jesús gira alrededor de que el pueblo elegidono escucha la llamada, no acepta que son invitados, por lo tanto otros son losllamados, otros los convidados. Esos somos nosotros, lo que rechazó Israel, loaceptan los paganos, nuestros antepasados,  y con ellos nosotros.

Meditemos:

  • ¿Acepto hoy la invitación de Jesús de ir a su fiesta?
  • ¿Cuáles son los obstáculos que tengo para aceptar ingresar a la fiesta de Dios?

 


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lunes, 02 de noviembre de 2009

Lunes 02 – CONMEMORACIÓN DE TODOS LOS FIELES DIFUNTOS – Morado o Negro / Misa:del Propio. Prefacio de difuntos – Liturgia de las horas: Propio.

Primera lectura

Lectura del librodel Apocalipsis 21, 1–5ª. 6b–7 

Ya no habrá muerte

1Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo yla primera tierra desaparecieron, y el mar ya no existe más. 2Vi laCiudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios,embellecida como una novia preparada para recibir a su esposo. 3Y oíuna voz potente que decía desde el trono: "Esta es la morada de Dios entrelos hombres: él habitará con ellos, ellos serán su pueblo, y el mismo Diosestará con ellos. 4El secará todas sus lágrimas, y no habrá másmuerte, ni pena, ni queja, ni dolor, porque todo lo de antes pasó". 5Yel que estaba sentado en el trono dijo: "Yo hago nuevas todas lascosas". 6bAl que tiene sed, yo le daré de beber gratuitamentede la fuente del agua de la vida. 7El vencedor heredará estas cosas,y yo seré su Dios y él será mi hijo.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 130 (129), 1–8 

R. ¡Desde lo más profundo te invoco, Señor!

1Desde lo más profundo te invoco, Señor, 2¡Señor,oye mi voz! Estén tus oídos atentos al clamor de mi plegaria. R.

3Si tienes en cuenta las culpas, Señor, ¿quién podrásubsistir? 4Pero en ti se encuentra el perdón, para que seas temido.R.

5Mi alma espera en el Señor, y yo confío en supalabra. 6Mi alma espera al Señor, más que el centinela la aurora.Como el centinela espera la aurora. R.

7Espere Israel al Señor, porque en él se encuentra lamisericordia y la redención en abundancia: 8él redimirá a Israel detodos sus pecados. R.

Segunda Lectura

Lectura de la primeracarta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 15, 51–57

La muerte ha sidovencida

51Les voy a revelar un misterio: No todos vamos a morir, pero todosseremos transformados. 52En un instante, en un abrir y cerrar deojos, cuando suene la trompeta final -porque esto sucederá- los muertosresucitarán incorruptibles y nosotros seremos transformados. 53Loque es corruptible debe revestirse de la incorruptibilidad y lo que es mortaldebe revestirse de la inmortalidad. 54Cuando lo que es corruptiblese revista de la incorruptibilidad y lo que es mortal se revista de lainmortalidad, entonces se cumplirá la palabra de la Escritura: La muerte hasido vencida. 55¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está tuaguijón? 56Porque lo que provoca la muerte es el pecado y lo que dafuerza al pecado es la ley. 57¡Demos gracias a Dios, que nos ha dadola victoria por nuestro Señor Jesucristo!

Palabra de Dios.

Aleluya: Juan 11, 25

“Aleluya. Aleluya. “Yo soy laResurrección y la Vida. El que cree en mí no morirá jamás”, dice el Señor.Aleluya”

Evangelio

Evangelio denuestro Señor Jesucristo según San Juan 11, 17–27

Yo soy la resurreccióny la vida

17Cuando Jesús llegó, se encontró con que Lázaroestaba sepultado desde hacía cuatro Días. 18Betania distaba deJerusalén sólo unos tres kilómetros. 19Muchos judíos habían ido aconsolar a Marta y a María, por la muerte de su hermano. 20Alenterarse de que Jesús llegaba, Marta salió a su encuentro, mientras Maríapermanecía en la casa. 21Marta dio a Jesús: "Señor, si hubierasestado aquí, mi hermano no habría muerto. 22Pero yo sé que aunahora, Dios te concederá todo lo que le pidas". 23Jesús ledijo: "Tu hermano resucitará". 24Marta le respondió:"Sé que resucitará en la resurrección del último día". 25Jesúsle dijo: "Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunquemuera, vivirá: 26y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás.¿Crees esto?". 27Ella le respondió: "Sí, Señor, creo quetú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo".

Palabradel Señor.

Comentario:

Con esta celebración, la Iglesia, nos invita a recordar a nuestrosmuertos. El evangelio nos habla de la resurrección de Lázaro, y nos llama atener fe, la fe de Marta y María.

Muchos hoy no creen en la resurrección, no solo les cuesta creer quepodremos vivir “corpóreamente”, sino que algunos no creen ni siquiera en lavida eterna. Se olvida el mensaje final de Jesucristo, no se tiene en cuentaque la llamada a la vida, es una llamada a la Vida Eterna. Por eso, recordar anuestros difuntos, celebrar la vida eterna, es reconocer que Jesús vivió, murióy resucitó para salvarnos.

Meditemos:

  • ¿Qué es la vida eterna para mí?
  • ¿Creo que resucitaré de entre los muertos?

 


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sábado, 31 de octubre de 2009

Domingo 01 – SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS – Blanco / Misa: Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 3ra semana para el Salterio. 31va semana.

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta Apocalipsis 7, 2–4. 9–14

Vi una enorme muchedumbre, imposible de contar, formada por gente de todas las naciones, familias, pueblos y lenguas

2Luego vi a otro Ángel que subía del Oriente, llevando el sello del Dios vivo. Y comenzó a gritar con voz potente a los cuatro Ángeles que habían recibido el poder de dañar a la tierra y al mar: 3"No dañen a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los servidores de nuestro Dios". 4Oí entonces el número de los que habían sido marcados: eran 144000 pertenecientes a todas las tribus de Israel. 9Después de esto, vi una enorme muchedumbre, imposible de contar, formada por gente de todas las naciones, familias, pueblos y lenguas. Estaban de pie ante el trono y delante del Cordero, vestidos con túnicas blancas; llevaban palmas en la mano y exclamaban con voz potente: 10"¡La salvación viene de nuestro Dios que está sentado en el trono, y del Cordero!". 11Y todos los Ángeles que estaban alrededor del trono, de los Ancianos y de los cuatro Seres Vivientes, se postraron con el rostro en tierra delante del trono, y adoraron a Dios, 12diciendo: "¡Amén! ¡Alabanza, gloria y sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza a nuestro Dios para siempre! ¡Amén! 13Y uno de los Ancianos me preguntó: "¿Quiénes son y de dónde vienen los que están revestidos de túnicas blancas?". 14Yo le respondí: "Tú lo sabes, señor". Y él me dijo: "Estos son los que vienen de la gran tribulación; ellos han lavado sus vestiduras y las han blanqueado en la sangre del Cordero.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 24 (23), 1–6

R¡Benditos los que buscan al Señor!

1Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella, el mundo y todos sus habitantes 2porque él la fundó sobre los mares, él la afirmó sobre las corrientes del océano. R.

3¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor y permanecer en su recinto sagrado? 4El que tiene las manos limpias y puro el corazón; el que no rinde culto a los ídolos ni jura falsamente. R.

5Él recibirá la bendición del Señor, la recompensa de Dios, su Salvador. 6Así son los que buscan al Señor, los que buscan tu rostro, Dios de Jacob. R.

Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 3, 1–3

Veremos a Dios tal cual es

1¡Miren cómo nos amó el Padre! Quiso que nos llamáramos hijos de Dios, y nosotros lo somos realmente. Si el mundo no nos reconoce, es porque no lo ha reconocido a él. 2Queridos míos, desde ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos no se ha manifestado todavía. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. 3El que tiene esta esperanza en él, se purifica, así como él es puro.

Palabra de Dios.

Aleluya: Mateo 11, 28

“Aleluya. Aleluya. Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y Yo los aliviaré, dice el Señor. Aleluya.”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 4, 25–5,12   

Alégrense y regocíjense, porque tendrán una gran recompensa en el cielo

425Lo seguían grandes multitudes que llegaban a Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania. 51Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él. 2Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo: 3"Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. 4Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia. 5Felices los afligidos, porque serán consolados. 6Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. 7Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. 8Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios. 9Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. 10Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. 11Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí. 12Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron.

Palabra del Señor.

Comentario:

Alma de pobres. Fijémonos bien, la bienaventuranza nos habla de tener “alma” de pobres, no es ser, literalmente, pobres. Dios no ama la pobreza. La pobreza significa ausencia, carencia, incapacidad, falta de libertad, necesidad. Dios nos quiere ricos, ¡cuidado!, no al modo del mundo. La riqueza de Dios es un don, un regalo que para recibirlo hay que estar con las manos vacías. Un espíritu, un alma “pobre”, es aquél que se convierte en el recipiente perfecto de las riquezas de Dios, por eso le “pertenece” el Reino de los Cielos. Una persona así tiene el alma pobre, siempre dispuesta a recibir de Dios, y una vida rica.

Afligidos. La aflicción es uno de los males más esparcidos en nuestro mundo contemporáneo. Las personas viven afligidas: por situaciones de violencia, de trabajo, de inseguridad económica, etc. Jesús asegura el consuelo para quienes acepten su aflicción delante de Él. La felicidad de estar afligidos delante de Jesús, nace de la seguridad de que si descargamos nuestra aflicción sobre Él, de que si descargamos la cruz de nuestra aflicción sobre Él, Él la tomará sobre sus hombros, la soportará por nosotros dándonos a cambio el consuelo de sabernos aliviados de tan terrible carga.

Pacientes. Algunos dicen que ser paciente es ejercer la “ciencia de la paz”. En el mundo de hoy, donde existen tantos “acelerados”, donde son muchos los “histéricos”, donde ya nadie “soporta” a nadie, la única recompensa que estos reciben es la soledad. Cuando no se “tolera” a nadie, cuando no se es paciente con nadie, es porque ni esa persona se acepta a sí misma, ni su propia alma está conforme consigo misma. El impaciente es un intolerante y ha perdido la capacidad de relacionarse con su entorno. No puede heredar la tierra porque la tierra está llena de vida y la vida es múltiple, armónica, donde todos necesitamos de los demás. Si un impaciente hereda la tierra la convertirá en un desierto.

Hambre y sed de justicia. Jesús relaciona la justicia con lo vital. Comer y beber son funciones vitales para cualquier ser humano. Si no comemos y bebemos, morimos. Esta relación, con lo más básico para la sobrevivencia, que hace Jesús en unión a la justicia marca lo importante que es para Él esta virtud. Comer y beber nos permite sobrevivir, pero crecer en un ambiente de justicia, nos permite, realmente, vivir. Una vida sin justicia para todos, sin oportunidades justas, donde unos son hijos y otros entenados, es una vida de esclavos. Por eso, Jesús habla de ser “saciados”, llenos y plenificados, de la justicia total que sólo puede entregar Dios. Un verdadero cristiano luchará pacíficamente para instaurar en la sociedad en la que vive y en el mundo entero la justicia necesaria para que todos los hombres sean libres.

Misericordiosos. Tener misericordia no es lo mismo que sentir lástima. Una persona misericordiosa siente, experimenta, le duele, la miseria del corazón ajeno. El misericordioso es aquel que experimenta piedad y compasión en su corazón por lo que otros sufren. Una persona misericordiosa vive en su propio corazón, como si a él le pasara, el sufrimiento de sus semejantes. Por eso Jesús dice que recibirán misericordia los que sean misericordiosos. La así llamada regla de oro nos dice: “Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en eso consiste la Ley y los Profetas” (Mt 7, 12).

Corazón puro. La pureza en los últimos tiempos ha sido, generalmente, relacionada con el sexo. Cuando decimos “pecado de impureza” entendemos faltas contra el sexto y noveno mandamiento. Pero, ¿qué significa ser “puro”? significa ser enteramente algo sin mezclas. Lo que es puro es de un solo “material”. La pureza será entonces no tener mezclas, es ser simple, es estar desnudo de accesorios y ser netamente uno. Esa simpleza, esa pureza, nos vienen de Dios, el plenamente Puro y Simple. Tener un corazón puro es ser una persona sin doblez, sin falsedades, sin engaños. Tener un corazón puro es ser una persona entera, sin sinuosidades, sin ocultamientos, plenamente llanos. Por eso los de corazón puro ven a Dios. Los simples se encuentran, simplemente, con el Puramente Simple.

Trabajar por la paz. La paz nace de la armonía y la concordancia, primero con uno mismo y luego, con los demás. La paz es un don con el cual todos nacemos. Hemos sido engendrados por un Dios de paz que ama la armonía en la diversidad de sus tres Personas y nos entregó esa paz para edificar armoniosamente la vida de todos. Pero, al mismo tiempo que don, es una tarea, ¡a veces tan dura, ardua y difícil! Jesús, el Rey pacífico (ver Mt 21, 1-11; Jn 14, 27), nos invita a ser como Él. Por eso los que trabajan por la paz son llamados hijos de Dios.  

Perseguidos por practicar a justicia. Otra vez el tema de la justicia, pero visto desde una faceta negativa: la persecución. Ser perseguidos es una condición propia de buscar la justicia. Las personas que obtienen beneficios ejerciendo injusticia, provocando sufrimientos, esclavizando a los demás, muy difícilmente aceptarán perder su poder y riqueza a cambio de un mundo para todos. Lucharán con todas sus fuerzas para mantenerse en su posición dominadora que esclaviza a los demás, y a todo aquél que amenace su “estilo de vida”, lo atacarán, lo perseguirán, con todas sus fuerzas. Luchar por la justicia trae sufrimiento y persecución y a veces… la muerte. Jesús sabe esto y entonces equilibra la injusticia de este mundo con la justicia del mundo divino: les pertenece el Reino de los Cielos.

Insultados y perseguidos, calumniados… a causa de mí. De tal Maestro tales discípulos (Lc 23, 31). Uno de los signos más evidentes de que estamos en el “camino”, es la persecución. Un cristiano, un verdadero cristiano, no cae bien en los ambientes y lugares donde reina el pecado, la injusticia, la oscuridad del mal. Si usted enciende una luz en la oscuridad donde muchos se refugian para hacer lo que no quieren mostrar en la claridad, recibirá insultos, maltratos, etc. Jesús nos invita a alegrarnos cuando eso suceda porque así sabemos que estamos recibiendo una gran Recompensa en el Cielo. Muchos también, aunque no les gusta vivir en la oscuridad, prefieren maldecirla a encender la luz. Prefieren odiar sus sombras, a ver sus defectos. Por eso, cuando el cristiano, iluminado por la gracia divina, aparece en medio de ellos, es denigrado, maltratado, marginado, perseguido. Los mediocres prefieren quedarse renegando e insultando su mediocridad en vez de avanzar hacia la perfección. Como es más fácil quejarse que hacer algo, cuando alguien hace algo sin quejarse es mejor eliminarlo que seguirlo… ¿no le pasó esto a Jesús?

Meditemos:

  • Jesús utiliza las siguientes palabras cuando habla de la felicidad/santidad: POBRES – AFLIGIDOS – PACIENTES – JUSTOS – MISERICORDIOSOS – PUROS – PACÍFICOS – INSULTADOS – PERSEGUIDOS. Demos una definición de cada una de ellas.
  • ¿Con cuál de las palabras definidas nos identificamos? ¿Por qué?
  • ¿Cómo hicimos hasta ahora para ser santos? ¿Cómo tenemos que hacer, según Jesús?

 


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Publicado por marcos.sanchez @ 12:00
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