miércoles, 25 de marzo de 2009

Primera lectura

Lectura del libro del profeta Isaías 7, 10-14; 8, 10

Miren la virgen está embarazada

710Una vez más, el Señor habló a Ajaz en estos términos: 11“Pide para ti un signo de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas”. 12Pero Ajaz respondió: “No lo pediré ni tentaré al Señor”. 13Isaías dijo: “Escuchen, entonces, casa de David: ¿Acaso no les basta cansar a los hombres, que cansan también a mi Dios? 14Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emanuel. 10Hagan un proyecto: ¡fracasará! Digan una palabra: ¡no se realizará! Porque Dios está con nosotros”.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 40 (39), 7-11 (R.: 8a y 9a)

RAquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

7Tú no quisiste víctima ni oblación; pero me diste un oído atento; no pediste holocaustos ni sacrificios, 8entonces dije: “Aquí estoy”. R.

9“En el libro de la Ley está escrito lo que tengo que hacer: yo amo. Dios mío, tu voluntad, y tu ley está en mi corazón”. R.

10Proclamé gozosamente tu justicia en la gran asamblea; no, no mantuve cerrados mis labios, tú lo sabes, Señor. R.

11No escondí tu justicia dentro de mí, proclamé tu fidelidad y tu salvación, y no oculté a la gran asamblea tu amor y tu fidelidad. R.

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Hebreos (10, 4-10)

Está escrito en el libro: “Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad”

4porque es imposible que la sangre de toros y chivos quite los pecados. 5Por eso, Cristo, al entrar en el mundo, dijo: “Tú no has querido sacrificio ni oblación; en cambio, me has dado un cuerpo. 6No has mirado con agrado los holocaustos ni los sacrificios expiatorios. 7Entonces dije: Aquí estoy, yo vengo -como está escrito de mí en el libro de la Ley- para hacer, Dios, tu voluntad”. 8El comienza diciendo: “Tú no has querido ni has mirado con agrado los sacrificios, los holocaustos, ni los sacrificios expiatorios”, a pesar de que están prescritos por la Ley. 9Y luego añade: “Aquí estoy, yo vengo para hacer tu voluntad”. Así declara abolido el primer régimen para establecer el segundo. 10Y en virtud de esta voluntad quedamos santificados pro la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha de una vez para siempre.

Palabra de Dios.

 

Versículo antes del Evangelio: Juan 1, 14ab

“La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 1, 26-38

Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo

26En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 27a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. 28El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: “¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo”. 29Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. 30Pero el Ángel le dijo: “No temas, María, porque Dios te ha favorecido. 31Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; 32él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, 33reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin”. 34María dijo al Ángel: “¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?”. 35El Ángel le respondió: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. 36También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, 37porque no hay nada imposible para Dios”. 38María dijo entonces: “Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho”. Y el Ángel se alejó.

Palabra del Señor.

Comentario:

Hablamos mucho hoy de opción por los pobres y de opción por el pueblo. Pero no vamos a pensar que es una creación nuestra. El primero en hacer esas opciones fue Dios mismo. La fiesta que hoy celebramos es un maravilloso ejemplo de esa forma de actuar de Dios en su relación con las personas. La Anunciación marca el momento en el que todo el plan de salvación, la voluntad de Dios de llevar a la humanidad a una nueva vida en plenitud y armonía pende de la palabra de una persona. El Dios que nos ha creado libres se fía de tal modo de nuestra libertad que consulta con nosotros, nos pide permiso para llevar adelante su plan. Dios no invade nuestro mundo ungido con su fuerza todopoderosa y terrible. Dios se acerca sin hacer ruido, llama a la puerta y hace depender todo de la respuesta y colaboración de nosotros, de cada uno de nosotros. ¡Qué ejemplo enorme de respeto! Pero no sólo eso. No se buscó a los poderosos de este mundo, a los que oficialmente tenían poder para abrir y cerrar las puertas de sus reinos a la presencia de Dios, a los que tenían poder para obligar a las personas a seguir una determinada fe. Dios se dirige a los humildes y sencillos. Una sencilla chica de Galilea es la destinataria del mensaje del ángel. Ya el hecho del envío del ángel es una señal de cómo Dios cree en nosotros. Él cree en nuestra libertad, cree en nuestra responsabilidad.

El Dios que nos ha creado libres respeta de tal modo nuestra libertad, que no quiere salvarnos sin nuestro consentimiento. Cuando se acerca a nosotros no lo hace de modo paternalista y autoritario. No nos trata como a niños. Dios entra en relación con cada uno de nosotros, nos invita a sentirnos libres y responsables. Llama a nuestra puerta y solamente entra si le abrimos. Es nuestra oportunidad. Es nuestra responsabilidad. San Pablo dirá que "Para ser libres, Cristo nos liberó". María supo ciertamente ejercitar su libertad y responder libremente a la oferta de Dios. Con muchas limitaciones, es cierto, pero toda persona tiene una semilla de divinidad: la libertad. Esforzarnos por ser plenamente libres y creer en la libertad de nuestros hermanos son posiblemente nuestros primeros deberes como cristianos. (Tomado de http://www.mercaba.org/FICHAS/MAR%C3%8DA/anunciacion_fiesta_homilia.htm).

Meditemos:

  1. ¿Qué significa para mí que Dios se hizo carne en María? ¿Cambia mi vida el hecho de que Dios se haga hombre? ¿En qué?
  2. Dios también me llama a mí a servirle ¿Cómo le estoy respondiendo? ¿Estoy usando de mi libertad para la gloria de Dios?

 


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