Viernes 20 – Feria – Morado / Misa: del propio del tiempo – Liturgia de las horas: del propio del tiempo. Día penitencial: Abstinencia
Primera lectura
Lectura del libro de la Sabiduría 2, 1a. 12-22
Condenémoslo a una muerte infame
1Los impíos se dicen entre sí, razonando equivocadamente: “12Tendamos trampas al justo, porque nos molesta y se opone a nuestra manera de obrar; nos echa en cara las transgresiones a la Ley y nos reprocha las faltas contra la enseñanza recibida. 13Él se gloría de poseer el conocimiento de Dios y se llama a sí mismo hijo del Señor. 14Es un vivo reproche contra nuestra manera de pensar y su sola presencia nos resulta insoportable, 15porque lleva una vida distinta de los demás y va por caminos muy diferentes. 16Nos considera como algo viciado y se aparta de nuestros caminos como de las inmundicias. Él proclama dichosa la suerte final de los justos y se jacta de tener por padre a Dios. 17Veamos si sus palabras son verdaderas y comprobemos lo que le pasará al final. 18Porque si el justo es hijo de Dios, él lo protegerá y lo librará de las manos de sus enemigos. 19Pongámoslo a prueba con ultrajes y tormentos, para conocer su temple y probar su paciencia. 20Condenémoslo a una muerte infame, ya que él asegura que Dios lo visitará”. 21Así razonan ellos, pero se equivocan, porque su malicia los ha enceguecido. 22No conocen los secretos de Dios, no esperan retribución por la santidad, ni valoran la recompensa de las almas puras.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 34 (33), 17-18. 19-20. 21 y 23 (R.: 19a)
R. El Señor está cerca del que sufre.
17El Señor rechaza a los que hacen el mal para borrar su recuerdo de la tierra. 18Cuando ellos claman, el Señor los escucha y los libra de todas sus angustias. R.
19El Señor está cerca del que sufre y salva a los que están abatidos. 20El justo padece muchos males, pero el Señor lo libra de ellos. R.
21El cuida todos sus huesos, no se quebrará ni uno solo. 23El Señor rescata a sus servidores, y los que se refugian en él no serán castigados. R.
Versículo antes del Evangelio: Mateo 4, 4b
“El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 7, 1-2. 10. 25-30
Quisieron detenerlo, pero todavía no había llegado su hora
1Después de esto, Jesús recorría la Galilea; no quería transitar por Judea porque los judíos intentaban matarlo. 2Se acercaba la fiesta judía de las Chozas. 10Sin embargo, cuando sus hermanos subieron para la fiesta, también él subió, pero en secreto, sin hacerse ver. 25Algunos de Jerusalén decían: “¿No es este aquel a quien querían matar? 26¡Y miren como habla abiertamente y nadie le dice nada! ¿Habrán reconocido las autoridades que es verdaderamente el Mesías? 27Pero nosotros sabemos de dónde es este; en cambio, cuando venga el Mesías, nadie sabrá de dónde es”. 28Entonces Jesús, que enseñaba en el Templo, exclamó: “¿Así que ustedes me conocen y saben de dónde soy? Sin embargo, yo no vine por mi propia cuenta; pero el que me envió dice la verdad, y ustedes no lo conocen. 29Yo sí lo conozco, porque vengo de él y es él el que me envió”. 30Entonces quisieron detenerlo, pero nadie puso las manos sobre él, porque todavía no había llegado su hora.
Palabra del Señor.
Comentario:
Juan ubica el drama mesiánico en el interior de la historia del pueblo de Dios; en particular, une la vida de Jesús con las celebraciones de las grandes fiestas hebreas, que tenían como objetivo mantener viva la memoria de las grandes obras de Dios. Como siempre, en el cuarto evangelio, los pequeños detalles adquieren un valor simbólico. ¿Por qué aparece el complot contra Jesús pocos días antes de la celebración de la fiesta de las Tiendas? En esta fiesta se agradecía a Dios las cosechas y se recordaban los cuarenta años pasados en el desierto. Se construían chozas con ramas –también en Jerusalén–, a las que se iba a meditar: retiro en un desierto simbólico.
La controversia que relata Juan se sitúa precisamente en vísperas de este tiempo propicio a la reflexión. Es como si Jesús hiciese un último esfuerzo para invitar a los adversarios a reflexionar sobre su persona y sobre su “obras”. Sabemos que el resultado fue negativo. ¿No podríamos quizá nosotros, acogiendo la sugerencia de la liturgia de hoy, hacer este alto en nuestro camino hacia la Pascua, tomarnos un tiempo para dedicarlo a releer y meditar este texto tan denso e inagotable, para interrogarnos más profundamente sobre el misterio de la persona de Jesús y adherirnos a él con mayor amor? (tomado de Lectio Divina III, verbo divino, pág. 298-9).
Meditemos:
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