domingo, 29 de marzo de 2009

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta Jeremías (31, 31-34)

Haré una alianza nueva y no recordaré sus pecados

31Llegarán los días -oráculo del Señor- en que estableceré una nueva Alianza con la casa de Israel y la casa de Judá. 32No será como la Alianza que establecí con sus padres el día en que los tomé de la mano para hacerlos salir del país de Egipto, mi Alianza que ellos rompieron, aunque yo era su dueño -oráculo del Señor-. 33Esta es la Alianza que estableceré con la casa de Israel, después de aquellos días -oráculo del Señor-: pondré mi Ley dentro de ellos, y la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios y ellos serán mi Pueblo. 34Y ya no tendrán que enseñarse mutuamente, diciéndose el uno al otro: "Conozcan al Señor". Porque todos me conocerán, del más pequeño al más grande -oráculo del Señor-. Porque yo habré perdonado su iniquidad y no me acordaré más de su pecado.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 51 (50), 3-4. 12-15 (R.: 12a)

ROh Dios, crea en mí un corazón puro.

3¡Ten piedad de mí, oh Dios, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas! 4¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado! R.

12Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu. 13No me arrojes lejos de tu presencia ni retires de mí tu santo espíritu. R.

14Devuélveme la alegría de tu salvación, que tu espíritu generoso me sostenga: 15yo enseñaré tu camino a los impíos y los pecadores volverán a ti. R.

 

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Hebreos (5, 7-9)

Aprendió a obedecer y se ha convertido en autor de salvación eterna

7El dirigió durante su vida terreno súplicas y plegarias, con fuertes gritos y lágrimas, a aquel que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su humilde sumisión. 8Y, aunque era Hijo de Dios, aprendió por medio de sus propios sufrimientos qué significa obedecer. 9De este modo, él alcanzó la perfección y llegó a ser causa de salvación eterna para todos los que le obedecen.

Palabra de Dios.

Versículo antes del Evangelio: Juan 12, 26

El que quiera servirme que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor

Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan 12, 20–33

Si el grano de trigo que cae en la tierra muere, da mucho fruto

20Entre los que había subido para adorar durante la fiesta, había unos griegos 21que se acercaron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le dijeron: "Señor, queremos ver a Jesús". 22Felipe fue a decírselo a Andrés, y ambos se lo dijeron a Jesús. 23El les respondió: "Ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser glorificado. 24Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto. 25El que tiene apego a su vida la perderá; y el que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna. 26El que quiera servirme que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor. El que quiera servirme, será honrado por mi Padre. 27Mi alma ahora está turbada, ¿Y qué diré: "Padre, líbrame de esta hora? ¡Sí, para eso he llegado a esta hora! 28¡Padre, glorifica tu Nombre!". Entonces se oyó una voz del cielo: "Ya lo he glorificado y lo volveré a glorificar". 29La multitud que estaba presente y oyó estas palabras, pensaba que era un trueno. Otros decían: "Le ha hablado un ángel". 30Jesús respondió: "Esta voz no se oyó por mí, sino por ustedes. 31Ahora ha llegado el juicio de este mundo, ahora el Príncipe de este mundo será arrojado afuera; 32y cuando yo sea levantado en alto sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí". 33Jesús decía esto para indicar cómo iba a morir.

Palabra del Señor.

Comentario:

En la primera lectura, Dios propone una nueva alianza, no ya escrita en piedra o papel, ahora está escrita en los corazones de sus fieles (v. 33). El rompimiento de la primera alianza está fresco en el recuerdo de Dios. Ahora verá el modo de que su pueblo asuma esa ley interior con la seriedad, la responsabilidad, que es necesaria. Cuando Dios dice “porque todos me conocerán” (v. 34) no significa solamente el conocimiento intelectual, es el “saber” íntimo. Es ser una sola carne con el creador, es la comunicación de la vida divina de modo perfecto en la creatura. Por eso la “iniquidad”, entre todas la iniquidades la más grosera es la “infidelidad” a la alianza, es perdonada y el olvido del pecado es al consecuencia del perdón. Dios comienza una nueva vida junto a su pueblo, perdonando por amor.

El evangelio nos dice que no son solo los judíos de origen palestino los que se sienten impactados por Jesús, también estos judíos de origen griego quieren ver “a Jesús” (v. 21). Jesús responderá que ya está llegando la “hora” de ser “glorificado” (v. 23). Ya no es el tiempo de la predicación, es el tiempo de la cruz, porque esa es la glorificación del hijo del hombre. La comparación con el grano de trigo (v. 24) marca la esencia de la vida de Cristo y de los cristianos: la entrega total como modo de dar vida, y vida en abundancia. La renuncia en la entrega de la vida es el modo, paradójico, de vivir eternamente. Quien todo lo da, todo lo recibe. Pero Jesús es también humano, duda, y se turba (v. 27); darlo todo implica el aniquilamiento, la renuncia total. Entonces surge la tentación de “librarse de esta hora” (v. 27). Jesús se reafirma en su decisión primigenia, en su SI inicial. La conclusión lógica es que la muerte empieza a ser señora de la vida, pero por poco tiempo.

Meditemos:

  1. ¿De qué modo hemos roto la “alianza” que Dios ha realizado con nosotros? ¿Dejamos que Dios “escriba” su ley en nuestros corazones?
  2. ¿A qué cosas debo renunciar para que la semilla de “mucho fruto”? Jesús no se libró de “su hora” por salvarme: ¿Qué significa para mí la CRUZ de Cristo?

 


Tags: lectura diaria

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