viernes, 03 de abril de 2009

Primera lectura

Lectura del libro del profeta Jeremías  20, 10-13

El Señor está conmigo como un guerrero temible

10Oía los rumores de la gente: “¡Terror por todas partes! ¡Denúncienlo! ¡Sí, lo denunciaremos!”. Hasta mis amigos más íntimos acechaban mi caída: “Tal vez se lo pueda seducir; prevaleceremos sobre él y nos tomaremos nuestra venganza”. 11Pero el Señor está conmigo como un guerrero temible: por eso mis perseguidores tropezarán y no podrán prevalecer; se avergonzarán de su fracaso, será una confusión eterna, inolvidable. 12Señor de los ejércitos, que examinas al justo, que ves las entrañas y el corazón, ¡que yo vea tu venganza sobre ellos!, porque a ti he encomendado mi causa. 13¡Canten al Señor, alaben al Señor, porque él libró la vida del indigente del poder de los malhechores!

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 18 (17), 2-7 (R.: 7)

REn mi angustia invoqué al Señor, y él escuchó mi voz.

2Yo te amo, Señor, mi fuerza, 3Señor, mi Roca, mi fortaleza y mi libertador. R.

Mi Dios, el peñasco en que me refugio, mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte. 4Invoqué al Señor, que es digno de alabanza y quedé a salvo de mis enemigos. R.

5Las olas de la Muerte me envolvieron, me aterraron los torrentes devastadores, 6me cercaron los lazos del Abismo, las redes de la Muerte llegaron hasta mí. R.

7Pero en mi angustia invoqué al Señor, grité a mi Dios pidiendo auxilio, y él escuchó mi voz desde su Templo, mi grito llegó hasta sus oídos. R.

Versículo antes del Evangelio: Juan 6, 63b. 68b

“Tus palabras, Señor, son espíritu y vida; tú tienes palabras de vida eterna”

 

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 10, 31-42

Ellos intentaron nuevamente detenerlo, pero él se les escapó de las manos

31Los judíos tomaron piedras para apedrearlo. 32Entonces Jesús dijo: “Les hice ver muchas obras buenas que vienen del Padre; ¿Por cuál de ellas me quieren apedrear?”. 33Los judíos le respondieron: “No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino porque blasfemas, ya que, siendo hombre, te haces Dios”. 34Jesús les respondió: “¿No está escrito en la Ley: “Yo dije: Ustedes son dioses”? 35Si la Ley llama dioses a los que Dios dirigió su Palabra -y la Escritura no puede ser anulada- 36¿Cómo dicen: “Tú blasfemas”, a quien el Padre santificó y envió al mundo, porque dijo: “Yo soy Hijo de Dios”? 37Si no hago las obras de mi Padre, no me crean; 38pero si las hago, crean en las obras, aunque no me crean a mí. Así reconocerán y sabrán que el Padre está en mí y yo en el Padre”. 39Ellos intentaron nuevamente detenerlo, pero él se les escapó de las manos. 40Jesús volvió a ir al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había bautizado, y se quedó allí. 41Muchos fueron a verlo, y la gente decía: “Juan no ha hecho ningún signo, pero todo lo que dijo de este hombre era verdad”. 42Y en ese lugar muchos creyeron en él.

Palabra del Señor.

Comentario:

El profeta experimenta la persecución por servir a Dios. Es un que sabe que su vida peligra, pero también sabe que Dios está con él. Por eso pide la protección y la “venganza” de Dios sobre los malos. Encomendó, con mucha fe, su causa a Dios. Dios actuará salvando al inocente, al pobre, al maltratado. Por eso el canto de alabanza final al buen Dios que “libra la vida del indigente del poder de los malhechores”.

Jesús se ve obligado a mostrar cuantos signos, milagros ha realizado en el pueblo judío. Lo cual nos muestra que la vida no es hablar solamente, sino que hay que mostrar con hechos lo que somos. Se trata de ser lo que decimos ser. Por eso, si queremos ser testigos verdaderos del reino de Dios, trataremos de actuar según nuestras palabras.

Meditemos:

  1. ¿Experimentamos alguna vez persecución o maltrato de parte de otras personas? ¿Cómo actuamos?
  2. ¿Coincide lo que decimos con lo que hacemos?

 


Tags: lectura diaria

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