Domingo 12 – DOMINGO DE PASCUA DE RESURRECCIÓN – VIGILIA PASCUAL – Blanco.
Lecturas
Primera Lectura
Lectura del libro del Génesis (1, 1-2, 2)
Vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno
11Al principio Dios creó el cielo y la tierra. 2La tierra era algo informe y vacío, las tinieblas cubrían el abismo, y el soplo de Dios se cernía sobre las aguas. 3Entonces Dios dijo: "Que exista la luz". Y la luz existió. 4Dios vio que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas; 5y llamó Día a la luz y Noche a las tinieblas. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el primer día. 6Dios dijo: "Que haya un firmamento en medio de las aguas, para que establezca una separación entre ellas". Y así sucedió. 7Dios hizo el firmamento, y este separó las aguas que están debajo de él, de las que están encima de él; 8y Dios llamó Cielo al firmamento. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el segundo día. 9Dios dijo: "Que se reúnan en un solo lugar las aguas que están bajo el cielo, y que aparezca el suelo firme". Y así sucedió. 10Dios llamó Tierra al suelo firme y Mar al conjunto de las aguas. Y Dios vio que esto era bueno. 11Entonces dijo: "Que la tierra produzca vegetales, hierbas que den semilla y árboles frutales, que den sobre la tierra frutos de su misma especie con su semilla adentro". Y así sucedió. 12La tierra hizo brotar vegetales, hierba que da semilla según su especie y árboles que dan fruto de su misma especie con su semilla adentro. Y Dios vio que esto era bueno. 13Así hubo una tarde y una mañana: este fue el tercer día. 14Dios dijo: "Que haya astros en el firmamento del cielo para distinguir el día de la noche; que ellos señalen las fiestas, los días y los años, 15y que estén como lámparas en el firmamento del cielo para iluminar la tierra". Y así sucedió. 16Dios hizo que dos grandes astros -el astro mayor para presidir el día y el menor para presidir la noche- y también hizo las estrellas. 17Y los puso en el firmamento del cielo para iluminar la tierra, 18para presidir el día y la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y Dios vio que esto era bueno. 19Así hubo una tarde y una mañana: este fue el cuarto día. 20Dios dijo: "Que las aguas se llenen de una multitud de seres vivientes y que vuelen pájaros sobre la tierra, por el firmamento del cielo". 21Dios creó los grandes monstruos marinos, las diversas clases de seres vivientes que llenan las aguas deslizándose en ellas y todas las especies de animales con alas. Y Dios vio que esto era bueno. 22Entonces los bendijo, diciendo: "Sean fecundos y multiplíquense; llenen las aguas de los mares y que las aves se multipliquen sobre la tierra". 23Así hubo una tarde y una mañana: este fue el quinto día. 24Dios dijo: "Que la tierra produzca toda clase de seres vivientes: ganado, reptiles y animales salvajes de toda especie". Y así sucedió. 25Dios hizo las diversas clases de animales del campo, las diversas clases de ganado y todos los reptiles de la tierra, cualquiera sea su especie. Y Dios vio que esto era bueno. 26Dios dijo: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo". 27Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer. 28Y los bendijo, diciéndoles: "Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra". 29Y continuó diciendo: "Yo les doy todas las plantas que producen semilla sobre la tierra, y todos los árboles que dan frutos con semilla: ellos les servirán de alimento. 30Y a todas la fieras de la tierra, a todos los pájaros del cielo y a todos los vivientes que se arrastran por el suelo, les doy como alimento el pasto verde". Y así sucedió. 31Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el sexto día. 21Así fueron terminados el cielo y la tierra, y todos los seres que hay en ellos. 2El séptimo día, Dios concluyó la obra que había hecho, y cesó de hacer la obra que había emprendido.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 104 (103), 1-2ª. 5-6. 10. 12-14b. 24. 35 (R.: Cf. 30)
R. Envía tu Espíritu y renueva la superficie de la tierra.
1Bendice al Señor, alma mía: ¡Señor, Dios mío, qué grande eres! Estás vestido de esplendor y majestad 2y te envuelves con un manto de luz. R.
5Afirmaste la tierra sobre sus cimientos: ¡no se moverá jamás! 6El océano la cubría como un manto, las aguas tapaban las montañas. R.
10Haces brotar fuentes en los valles, y corren sus aguas por las quebradas. 12Las aves del cielo habitan junto a ellas y hacen oír su canto entre las ramas. R.
13Desde lo alto riegas las montañas, y la tierra se sacia con el fruto de tus obras. 14Haces brotar la hierba para el ganado y las plantas que el hombre cultiva. R.
24¡Qué variadas son tus obras, Señor! ¡Todo lo hiciste con sabiduría, la tierra está llena de tus criaturas! 35¡Bendice al Señor, alma mía! ¡Aleluya!. R.
Segunda Lectura
Lectura del libro del Génesis (22, 1-18)
El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe
1Después de estos acontecimientos, Dios puso a prueba a Abraham: "¡Abraham!", le dijo. El respondió: "Aquí estoy". 2Entonces Dios le siguió diciendo: "Toma a tu hijo único, el que tanto amas, a Isaac; ve a la región de Moria, y ofrécelo en holocausto sobre la montaña que yo te indicaré". 3A la madrugada del día siguiente, Abraham ensilló su asno, tomó consigo a dos de sus servidores y a su hijo Isaac, y después de cortar la leña para el holocausto, se dirigió hacia el lugar que Dios le había indicado. 4Al tercer día, alzando los ojos, divisó el lugar desde lejos, 5y dijo a sus servidores: "Quédense aquí con el asno, mientras yo y el muchacho seguimos adelante. Daremos culto a Dios, y después volveremos a reunirnos con ustedes". 6Abraham recogió la leña para el holocausto y la cargó sobre su hijo Isaac; él, por su parte, tomó en sus manos el fuego y el cuchillo, y siguieron caminando los dos juntos. 7Isaac rompió el silencio y dijo a su padre Abraham: "¡Padre!". El respondió: "Sí, hijo mío". "Tenemos el fuego y la leña, continuó Isaac, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?". 8"Dios proveerá el cordero para el holocausto", respondió Abraham. Y siguieron caminando los dos juntos. 9Cuando llegaron al lugar que Dios le había indicado, Abraham erigió un altar, dispuso la leña, ató a su hijo Isaac, y lo puso sobre el altar encima de la leña. 10Luego extendió su mano y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo. 11Pero el Ángel del Señor lo llamó desde el cielo: "¡Abraham, Abraham!". "Aquí estoy", respondió él. 12Y el Ángel le dijo: "No pongas tu mano sobre el muchacho ni le hagas ningún daño. Ahora sé que temes a Dios, porque no me has negado ni siquiera a tu hijo único". 13Al levantar la vista, Abraham vio un carnero que tenía los cuernos enredados en una zarza. Entonces fue a tomar el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. 14Abraham llamó a ese lugar: "El Señor proveerá", y de allí se origina el siguiente dicho: "En la montaña del Señor se proveerá". 15Luego el Ángel del Señor llamó por segunda vez a Abraham desde el cielo, 16y le dijo: "Juro por mí mismo -oráculo del Señor-: porque has obrado de esa manera y no me has negado a tu hijo único, 17yo te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos, 18y por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, ya que has obedecido mi voz".
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 16 (15), 5. 8-11 (R.: 1)
R. Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.
5El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz, ¡tú decides mi suerte! 8 Tengo siempre presente al Señor: él está a mi lado, nunca vacilaré. R.
9Por eso mi corazón se alegra, se regocijan mis entrañas y todo mi ser descansa seguro: 10porque no me entregarás la Muerte ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. R.
11Me harás conocer el camino de la vida, saciándome de gozo en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha. R.
Tercera Lectura
Lectura del libro del Éxodo (14, 15-15,1a)
Los israelitas en medio del mar a pie enjuto
1415Después el Señor dijo a Moisés: "¿Por qué me invocas con esos gritos? Ordena a los israelitas que reanuden la marcha. 16Y tú, con el bastón en alto, extiende tu mano sobre el mar y divídelo en dos, para que puedan cruzarlo a pie. 17Yo voy a endurecer el corazón de los egipcios, y ellos entrarán en el mar detrás de los israelitas. Así me cubriré de gloria a expensas del Faraón y de su ejército, de sus carros y de sus guerreros. 18Los egipcios sabrán que soy el Señor, cuando yo me cubra de gloria a expensas del Faraón, de sus carros y de sus guerreros". 19El Ángel de Dios, que avanzaba al frente del campamento de Israel, retrocedió hasta colocarse detrás de ellos; y la columna de nube se desplazó también de delante hacia atrás, 20interponiéndose entre el campamento egipcio y el de Israel. La nube era tenebrosa para unos, mientras que para los otros iluminaba la noche, de manera que en toda la noche no pudieron acercarse los unos a los otros. 21Entonces Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor hizo retroceder el mar con un fuerte viento del este, que sopló toda la noche y transformó el mar en tierra seca. Las aguas se abrieron, 22y los israelitas entraron a pie en el cauce del mar, mientras las aguas formaban una muralla a derecha e izquierda. 23Los egipcios los persiguieron, y toda la caballería del Faraón, sus carros y sus guerreros, entraron detrás de ellos en medio del mar. 24Cuando estaba por despuntar el alba, el Señor observó las tropas egipcias desde la columna de fuego y de nube, y sembró la confusión entre ellos. 25Además, frenó las ruedas de sus carros de guerra, haciendo que avanzaran con dificultad. Los egipcios exclamaron: "Huyamos de Israel, porque el Señor combate en favor de ellos contra Egipto". 26El Señor dijo a Moisés: "Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas se vuelvan contra los egipcios, sus carros y sus guerreros". 27Moisés extendió su mano sobre el mar y, al amanecer, el mar volvió a su cauce. Los egipcios ya habían emprendido la huida, pero se encontraron con las aguas, y el Señor los hundió en el mar. 28Las aguas envolvieron totalmente a los carros y a los guerreros de todo el ejército del Faraón que habían entrado en medio del mar para perseguir a los israelitas. Ni uno solo se salvó. 29Los israelitas, en cambio, fueron caminando por el cauce seco del mar, mientras las aguas formaban una muralla, a derecha e izquierda. 30Aquel día, el Señor salvó a Israel de las manos de los egipcios. Israel vio los cadáveres de los egipcios que yacían a la orilla del mar, 31y fue testigo de la hazaña que el Señor realizó contra Egipto. El pueblo temió al Señor, y creyó en él y en Moisés, su servidor. 151Entonces Moisés y los israelitas entonaron este canto en honor del Señor:
Salmo Responsorial
Éxodo 15, 1b-6. 17-18 (R.: 1a)
R. Cantaré al Señor, que se ha cubierto de gloria.
1"Cantaré al Señor, que se ha cubierto de gloria: él hundió en el mar los caballos y los carros. 2El Señor es mi fuerza y mi protección, él me salvó. El es mi Dios y yo lo glorifico, es el Dios de mi padre y yo proclamo su grandeza. R.
3El Señor es un guerrero, su nombre es "Señor". 4El arrojó al mar los carros del Faraón y su ejército, lo mejor de sus soldados se hundió en el Mar Rojo. R.
5El abismo los cubrió, cayeron como una piedra en lo profundo del mar. 6Tu mano, Señor, resplandece por su fuerza, tu mano, Señor, aniquila al enemigo. R.
17Tú lo llevas y lo plantas en la montaña de tu herencia, en el lugar que preparaste para tu morada, en el Santuario, Señor, que fundaron tus manos. 18¡El Señor reina eternamente!" R.
Cuarta Lectura
Lectura del libro del profeta Isaías (54, 5-14)
Con misericordia eterna te quiere el Señor, tu redentor
5Porque tu esposo es aquel que te hizo: su nombre es Señor de los ejércitos; tu redentor es el Santo de Israel: él se llama "Dios de toda la tierra". 6Sí, como a una esposa abandonada y afligida te ha llamado el Señor: "¿Acaso se puede despreciar a la esposa de la juventud?". Dice el Señor. 7Por un breve instante te dejé abandonada, pero con gran ternura te uniré conmigo; 8en un arrebato de indignación, te oculté mi rostro por un instante, pero me compadecí de ti con amor eterno, dice tu redentor, el Señor. 9Me sucederá como en los días de Noé, cuando juré que las aguas de Noé ni inundarían de nuevo la tierra: así he jurado no irritarme más contra ti ni amenazarte nunca más. 10Aunque se aparten las montañas y vacilen las colinas, mi amor no se apartará de ti, mi alianza de paz no vacilará, dice el Señor, que se compadeció de ti. 11¡Oprimida, atormentada, sin consuelo! ¡Mira! Por piedras, te pondré turquesas y por cimientos, zafiros; 12haré tus almenas de rubíes, tus puertas de cristal y todo tu contorno de piedras preciosas. 13Todos tus hijos serán discípulos del Señor, y será grande la paz de tus hijos. 14Estarás afianzada en la justicia, lejos de la opresión, porque nada temerás, lejos del temor, porque no te alcanzará.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 30 (29), 2. 4-6. 11-12ª. 13b (R.: 2a)
R. Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste.
2Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste y no quisiste que mis enemigos se rieran de mí. 4Tú, Señor, me levantaste del Abismo y me hiciste revivir, cuando estaba entre los que bajan al sepulcro. R.
5Canten al Señor, sus fieles; den gracias a su santo Nombre, 6porque su enojo dura un instante, y su bondad, toda la vida: si por la noche se derraman lágrimas, por la mañana renace la alegría. R.
11Escucha, Señor, ten piedad de mí; ven a ayudarme, Señor". 12Tú convertiste mi lamento en júbilo. 13¡Señor, Dios mío, te daré gracias eternamente! R.
Quinta Lectura
Lectura del libro del profeta Isaías (55, 1-11)
Vengan a mí, escuchen bien y vivirán
1¡Vengan a tomar agua, todos los sedientos, y el que no tenga dinero, venga también! Coman gratuitamente su ración de trigo, y sin pagar, tomen vino y leche. 2¿Por qué gastan dinero en algo que no alimenta y sus ganancias, en algo que no sacia? Háganme caso, y comerán buena comida, se deleitarán con sabrosos manjares. 3Presten atención y vengan a mí, escuchen bien y vivirán. Yo haré con ustedes una alianza eterna, obra de mi inquebrantable amor a David. 4Yo lo he puesto como testigo para los pueblos, jefe y soberano de naciones. 5Tú llamarás a una nación que no conocías, y una nación que no te conocía correrá hacia ti, a causa del Señor, tu Dios, y por el Santo de Israel, que te glorifica. 6¡Busquen al Señor mientras se deja encontrar, llámenlo mientras está cerca! 7Que le malvado abandone su camino y el hombre perverso, sus pensamientos; que vuelva el Señor, y él le tendrá compasión, a nuestro Dios, que es generoso en perdonar. 8Porque los pensamientos de ustedes no son los míos, ni los caminos de ustedes son mis caminos -oráculo del Señor-. 9Como el cielo se alza por encima de la tierra, así sobrepasan mis caminos y mis pensamientos a los caminos y a los pensamientos de ustedes. 10Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven a él sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado y hecho germinar, para que dé la semilla al sembrador y el pan al que come, 11así sucede con la palabra que sale de mi boca: ella no vuelve a mí estéril, sino que realiza todo lo que yo quiero y cumple la misión que yo le encomendé.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Isaías 12, 2-6 (R.: 3)
R. Sacarán agua con alegría de las fuentes de la salvación.
2Este es el Dios de mi salvación: yo tengo confianza y no temo, porque el Señor es mi fuerza y mi protección; él fue mi salvación. 3Ustedes sacarán agua con alegría de las fuentes de la salvación. R
Tags: lectura diaria