lunes, 20 de abril de 2009

Lunes 20 – Feria – Blanco / Misa: del Propio del tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del Tiempo. 2a semana del salterio.

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (4, 23-31)

Cuando terminaron de orar, todos quedaron llenos del Espíritu Santo y anunciaban decididamente la Palabra de Dios

23Una vez en libertad, los Apóstoles regresaron a donde estaban sus hermanos, y les contaron todo lo que les habían dicho los sumos sacerdotes y los ancianos. 24Al oírlos, todos levantaron la voz y oraron a Dios unánimemente: "Señor, tú hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos; 25tú, por medio del Espíritu Santo, pusiste estas palabras en labios de nuestro padre David, tu servidor: "¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos hacen vanos proyectos? 26Los reyes de la tierra se rebelaron y los príncipes se aliaron contra el Señor y contra su Ungido". 27Porque realmente se aliaron en esta ciudad Herodes y Poncio Pilato con las naciones paganas y los pueblos de Israel, contra tu santo servidor Jesús, a quien tú has ungido. 28Así ellos cumplieron todo lo que tu poder y tu sabiduría habían determinado de antemano. 29Ahora, Señor, mira sus amenazas, y permite a tus servidores anunciar tu Palabra con toda libertad: 30extiende tu mano para que se realicen curaciones, signos y prodigios en el nombre de tu santo servidor Jesús. 31Cuando terminaron de orar, tembló el lugar donde estaban reunidos; todos quedaron llenos del Espíritu Santo y anunciaban decididamente la Palabra de Dios.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 2, 1-9 (R.: 12d)

R. ¡Felices los que se refugian en ti, Señor! 

1¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos hacen vanos proyectos? 2Los reyes de la tierra se sublevan, y los príncipes conspiran contra el Señor y contra su Ungido: 3"Rompamos sus ataduras, librémonos de su yugo". R.

4El que reina en el cielo se sonríe; el Señor se burla de ellos. 5Luego los increpa airadamente y los aterra con su furor: 6"Yo mismo establecí a mi Rey en Sión, mi santa Montaña". R.

7Voy a proclamar el decreto del Señor: El me ha dicho: "Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy 8Pídeme, y te daré las naciones como herencia, y como propiedad, los confines de la tierra. 9Los quebrarás con un cetro de hierro, los destrozarás como a un vaso de arcilla". R.

 

Versículo antes del Evangelio: Colosenses 3, 1.

“Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo donde Cristo está sentado a la derecha de Dios”

Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan (3, 1-8)

Te aseguro que el que no renace de lo alto no puede ver el Reino de Dios

1Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, que era uno de los notables entre los judíos. 2Fue de noche a ver a Jesús y le dijo: "Maestro, sabemos que tú has venido de parte de Dios para enseñar, porque nadie puede realizar los signos que tú haces, si Dios no está con él". 3Jesús le respondió: "Te aseguro que el que no renace de lo alto no puede ver el Reino de Dios." 4Nicodemo le preguntó: "¿Cómo un hombre puede nacer cuando ya es viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el seno de su madre y volver a nacer?". 5Jesús le respondió: "Te aseguro que el que no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. 6Lo que nace de la carne es carne, lo que nace de Espíritu es espíritu. 7No te extrañes de que te haya dicho: "Ustedes tienen que renacer de lo alto". 8El viento sopla donde quiere: tú oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu".

Palabra del Señor.

Comentario:

Para los comentadores de la Biblia Latinoamericana: “La comunidad ha pasado a ser la verdadera familia de los creyentes, pues en ella comparten su vida y oran. Sus reflexiones sobre lo que acaba de pasar, el arresto y el enjuiciamiento de Pedro y de Juan, se hacen a la luz de la palabra de Dios (Sal 2,1-2). Luego, de todos los corazones brota la oración (v. 29).” Y Mathew Henry agrega: “Los seguidores de Cristo andan en mejor forma cuando van en compañía, siempre y cuando la compañía sea la de otros como ellos. Estimula a los siervos de Dios tanto al hacer obra como al sufrir el trabajo, saber que sirven al Dios que hizo todas las cosas y, por tanto, dispone todos los sucesos; y que las Escrituras deben cumplirse. Jesús fue ungido para ser Salvador; por tanto, estaba determinado que fuera sacrificio expiatorio por el pecado. Pero el pecado no es el mal menor para que Dios saque bien de él. En las épocas amenazantes nuestro interés no debe ser tanto evitar los problemas como poder seguir adelante con júbilo y valor en nuestra obra y deber. Ellos no oran, Señor déjanos alejarnos de nuestra tarea ahora que se ha vuelto peligrosa, sino: Señor, danos tu gracia para seguir adelante con constancia en nuestra obra, y no temer el rostro del hombre. Aquellos que desean ayuda y exhortación divina, pueden depender de quien las tienen, y deben salir y seguir adelante en el poder del Señor Dios. —Él dio una señal de aceptar sus oraciones. El lugar tembló para que la fe de ellos se estabilizara y no fuera vacilante. Dios les dio mayor grado de su Espíritu y todos ellos fueron llenos con el Espíritu Santo más que nunca; por ello no sólo fueron estimulados, sino capacitados para hablar con denuedo la palabra de Dios. Cuando hallan que el Señor Dios les ayuda por su Espíritu, saben que no serán confundidos, Isaías l, 7.”

UN NUEVO NACIMIENTO: Nicodemo era un hombre religioso preocupado por conocer las cosas de Dios, y fue a Jesús como a un Maestro en religión. Pero lo que necesitaba no era tanto recibir enseñanzas nuevas, cuanto que se produjera un cambio en él. Y eso mismo necesitamos nosotros. Debemos reconocer nuestra impotencia para echar abajo las barreras que nos separan de una vida más auténtica. Por más que hayamos acumulado experiencia y sabiduría, y tal vez a causa de ellas, somos personas envejecidas al igual que Nicodemo. Jesús dice que debemos nacer de nuevo y nacer de arriba; el término que se lee aquí en el evangelio puede significar tanto lo uno como lo otro. Nadie se da a luz a sí mismo, y así como recibimos de otros la vida según la carne así también recibimos del Espíritu la vida de los hijos de Dios. Nadie duda de su propia existencia, pues algo se mueve en él piensa, hace proyectos y goza la vida. Pero esto puede ser tan sólo vida según la carne, o sea, vida del hombre que no ha despertado todavía.   La otra vida, que procede del Espíritu, es más misteriosa, porque el Espíritu actúa en lo más profundo de nuestro ser. Todo lo vemos desde fuera; las apariencias del hombre y sus actos exteriores nos llaman la atención, pero no vemos lo que Dios está obrando en él. Sin embargo, el creyente despierto y dócil a la actuación del Espíritu, descubre poco a poco que sus razones de actuar y sus ambiciones ya no son las mismas de antes. Se siente a gusto con Dios y sin temor. Comprueba que su vida no la orienta tanto él mismo como otro que vive en él, aunque en realidad no sabría decir bien lo que vive. Por eso Jesús compara la actuación del Espíritu con el paso del viento al que sentimos, pero no lo vemos ni lo estrechamos. Notemos además que, en el idioma de Jesús, la palabra soplo significa tanto espíritu como viento. Debemos renacer del agua y del espíritu ésta es una alusión al bautismo. No pensemos que con el solo hecho de recibir el agua del bautismo uno empieza a vivir según el Espíritu, sino que normalmente uno se bautiza porque ya tiene alguna idea de lo que es la vida por el Espíritu. Las palabras del Evangelio se refieren a los adultos que se convierten a la fe cristiana; diferente es el caso de los niños, cuyos padres los llevan al bautismo. Seguramente el bautismo obra en ellos, pero deberán un día aceptar la Palabra y desprenderse de sí mismos para ser guiados por el Espíritu. Nicodemo era un hombre religioso y creyente y había muchos como él en Israel. Pero, ¿por qué vino de noche? Posiblemente porque no quería arriesgar su reputación o no podía mezclarse con la gente común que rodeaba a Jesús. Esta actitud no corresponde a quienes han nacido de nuevo; éstos se han liberado de muchas cosas que tienen paralizados a los demás hombres, y con gusto encuentran a Jesús en una Iglesia de pobres. (Com. Bibl. Latinoamericana).

Meditemos:

  1. ¿Es nuestra comunidad eclesial el lugar donde vivimos la fe y la venida del Espíritu Santo? ¿Cómo es nuestro compromiso con la Iglesia?
  2. ¿Qué significa para mí nacer de lo alto? ¿Qué estoy haciendo para que eso suceda?

 


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