martes, 28 de abril de 2009

 Martes 28 – Feria o Memoria libre (San Pedro chanel, presbítero y mártir: Rojo – San Luis María Grignion de Montfort, presbítero: Blanco) – Blanco / Misa: a elección – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo.

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (7, 51-8, 1a)

Señor Jesús, recibe mi espíritu

751¡Hombres rebeldes, paganos de corazón y cerrados a la verdad! Ustedes siempre resisten al Espíritu Santo y son iguales a sus padres. 52¿Hubo algún profeta a quien ellos no persiguieran? Mataron a los que anunciaban la venida del Justo, el mismo que acaba de ser traicionado y asesinado por ustedes, 53los que recibieron la Ley por intermedio de los ángeles y no la cumplieron". 54Al oír esto, se enfurecieron y rechinaban los dientes contra él. 55Esteban, lleno del Espíritu Santo y con los ojos fijos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús, que estaba de pie a la derecha de Dios. 56Entonces exclamó: "Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios". 57Ellos comenzaron a vociferar y, tapándose los oídos, se precipitaron sobre él como un solo hombre, 58y arrastrándolo fuera de la ciudad, lo apedrearon. Los testigos se quitaron los mantos, confiándolos a un joven llamado Saulo. 59Mientras lo apedreaban, Esteban oraba, diciendo: "Señor Jesús, recibe mi espíritu". 60Después, poniéndose de rodillas, exclamó en alta voz: "Señor, no les tengas en cuenta este pecado". Y al decir esto, expiró. 81 Saulo aprobó la muerte de Esteban.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 31 (30), 3cd-4. 6. 7b. 8ª. 17. 21ab (R.: 6a)

RSeñor, Yo pongo mi vida en tus manos.

3Sé para mí una roca protectora, un baluarte donde me encuentre a salvo, 4porque tú eres mi Roca y mi baluarte: por tu Nombre, guíame y condúceme. R.

6Yo pongo mi vida en tus manos: tú me rescatarás, Señor, Dios fiel. 7confío en el Señor. 8¡Tu amor será mi gozo y mi alegría. R.

17Que brille tu rostro sobre tu servidor, sálvame por tu misericordia; 21Tú los ocultas al amparo de tu rostro de las intrigas de los hombres; y los escondes en tu Tienda de campaña. R.

Versículo antes del Evangelio: Juan 6, 35.

“Jesús les respondió: Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre”

Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan (6, 30-35)

No es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo

30Y volvieron a preguntarle: "¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas? 31Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: Les dio de comer el pan bajado del cielo". 32Jesús respondió: "Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; 33porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo". 34Ellos le dijeron: "Señor, danos siempre de ese pan". 35Jesús les respondió: "Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed.

Palabra del Señor.

Comentario:

La vida y la muerte siguen enfrentadas en Jerusalén, los verdaderos creyentes siguen sufriendo la maldad de sus enemigos. Cuando no se tiene argumentos en contra de la verdad, se busca la violencia, se actúa con saña. Para Esteban la presencia de Jesús en su vida marcará la gran diferencia entre vivir para nada o morir por seguir la verdad. Él no se queda sin optar, decide ser fiel a su maestro, no elige morir, sería suicidio, elige vivir según la verdad aunque esto lo lleve a la muerte. Saulo, que eligió el camino equivocado, por ahora, está allí, ayudando a los enemigos de Jesús a consumar sus planes de muerte… con el tiempo él será uno de los testigos más lúcidos del resucitado.

Los fariseos le piden signos al Señor, no les basta con todo lo que vieron, quieren más. Es que cuando no queremos creer nada nos resulta satisfactorio para llenar nuestras dudas e incredulidades. Jesús quiere saciar todo ese hambre de Dios, y lo hace entregando su propia vida… se convertirá en el pan del cielo que se parte y reparte para nuestra salvación.

Meditemos:

  1. ¿Doy testimonio del Señor en medio del mundo?
  2. ¿Qué significa la Eucaristía para mí?

 


Tags: lectura diaria

Publicado por Desconocido @ 11:10
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