jueves, 30 de abril de 2009

 Jueves  – de la feria o Memoria Libre (San Pío V, Papa, Blanco) – Blanco / Misa: a elección – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (8, 26-40)

Seguía gozoso su camino

26El Ángel del Señor dijo a Felipe: "Levántate y ve hacia el sur, por el camino que baja de Jerusalén a Gaza: es un camino desierto". 27El se levantó y partió. Un eunuco etíope, ministro del tesoro y alto funcionario de Candace, la reina de Etiopía, había ido en peregrinación a Jerusalén 28y se volvía, sentado en su carruaje, leyendo al profeta Isaías. 29El Espíritu Santo dijo a Felipe: "Acércate y camina junto a su carro". 30Felipe se acercó y, al oír que leía al profeta Isaías, le preguntó: "¿Comprendes lo que estás leyendo?". 31El respondió: "¿Cómo lo puedo entender, si nadie me lo explica?". Entonces le pidió a Felipe que subiera y se sentara junto a él. 32El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era el siguiente: "Como oveja fue llevado al matadero; y como cordero que no se queja ante el que lo esquila, así él no abrió la boca. 33En su humillación, le fue negada la justicia. ¿Quién podrá hablar de su descendencia, ya que su vida es arrancada de la tierra?" 34El etíope preguntó a Felipe: "Dime, por favor, ¿de quién dice esto el Profeta? ¿De sí mismo o de algún otro?". 35Entonces Felipe tomó la palabra y, comenzando por este texto de la Escritura, le anunció la Buena Noticia de Jesús. 36Siguiendo su camino, llegaron a un lugar donde había agua, y el etíope dijo: "Aquí hay agua, ¿qué me impide ser bautizado?”. 37Felipe dijo: "Si crees de todo corazón, es posible". "Creo, afirmó, que Jesucristo es el Hijo de Dios". 38Y ordenó que detuvieran el carro; ambos descendieron hasta el agua, y Felipe lo bautizó. 39Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor, arrebató a Felipe, y el etíope no lo vio más, pero seguía gozoso su camino. 40Felipe se encontró en Azoto, y en todas las ciudades por donde pasaba iba anunciando la Buena Noticia, hasta que llegó a Cesarea.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 66 (65), 8-9. 16-17. 20 (R.: 1)

R¡Aclame a Dios toda la tierra!

8Bendigan, pueblos, a nuestro Dios, hagan oír bien alto su alabanza: 9él nos concedió la vida y no dejó que vacilaran nuestros pies. R.

16Los que temen a Dios, vengan a escuchar, yo les contaré lo que hizo por mí: 17apenas mi boca clamó hacia él, mi lengua comenzó a alabarlo. R.

20Bendito sea Dios, que no rechazó mi oración ni apartó de mí su misericordia. R.

 

Versículo antes del Evangelio: Juan 6, 51.

“Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan (6, 44-51)

Yo soy el pan vivo bajado del cielo

44Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día. 45Está escrito en el libro de los Profetas: "Todos serán instruidos por Dios". Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza, viene a mí. 46Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo él ha visto al Padre. 47Les aseguro que el que cree, tiene Vida eterna. 48Yo soy el pan de Vida. 49Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron. 50Pero este es el pan que desciende del cielo, para que aquel que lo coma no muera. 51Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo".

Palabra del Señor.

Comentario:

¿Comprendes lo que estás leyendo? Es la gran pregunta que Felipe le hace al eunuco y que también nos hace a cada uno de nosotros. Es que no se puede leer la palabra de Dios sin una “mediación” eclesial. Esa mediación de la Iglesia es la que te da la clave de interpretación para que puedas comprender, entender, todo lo que en la sagrada escritura se dice para nuestra salvación. No es cualquier mediación la que los católico aceptamos, la mediación eclesial que escuches es la que le dará el sentido final a lo que leas en la Biblia. Supongamos que no fuera Felipe el que le preguntara al etíope si comprendía, supongamos que fuera uno de los fariseos que estaban en contra de Cristo: ¿Todo hubiera terminado como leemos en el texto? Seguro que no. Por eso cuando las personas dicen no importa la religión o la iglesia, puedo aprender a leer la Biblia con los mormones, o los testigos de Jehová, o con los evangélicos o católicos; no toma conciencia de que esta “mediación” marcará el rumbo de su interpretación, y de ahí el camino que su fe tomará hacia el futuro. No es lo mismo plantar una semilla de limón que una de manzana, aunque la tierra sea la misma, lo que dará textura al árbol y producirá fruto distinto es la semilla. La Biblia (en el ejemplo: la tierra) es la misma para todos, la manera de interpretar y creer (la semilla) es distinta.

La revelación definitiva ha llegado en Jesucristo, en Él se cumple lo que los profetas enseñaron: “todos serán instruidos por Dios”, porque es Dios mismo el que ha venido para enseñarnos a vivir en el amor celestial, él se hizo carne y dio su vida por nosotros, para que nosotros vivamos para siempre con él. Pero Jesús hace más que instruirnos definitivamente… se entrega como alimento. No es cualquier alimento, es el pan celestial que da vida y vida en abundancia. La vida eterna, con el camino de sabiduría; negativamente expresado: sin muerte, sin error.

Meditemos:

  1. ¿Dejo que la Iglesia guíe mis pasos en el conocimiento de las cosas sagradas?
  2. ¿Me alimento de Jesús en el pan de la palabra y la eucaristía?

 


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miércoles, 29 de abril de 2009

 Miércoles 29 – Memoria Obligatoria: Santa Catalina de Siena, virgen y doctora de la Iglesia – Blanco / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria.

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (8, 1b-8)

Los que se habían dispersado iban por todas partes anunciando la Palabra

1Ese mismo día, se desencadenó una violenta persecución contra la Iglesia de Jerusalén. Todos, excepto los Apóstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y Samaría. 2Unos hombres piadosos enterraron a Esteban y lo lloraron con gran pesar. 3Saulo, por su parte, perseguía a la Iglesia; iba de casa en casa y arrastraba a hombres y mujeres, llevándolos a la cárcel. 4Los que se habían dispersado iban por todas partes anunciando la Palabra. 5Felipe descendió a una ciudad de Samaría y allí predicaba a Cristo. 6Al oírlo y al ver los milagros que hacía, todos recibían unánimemente las palabras de Felipe. 7Porque los espíritus impuros, dando grandes gritos, salían de muchos que estaban poseídos, y buen número de paralíticos y lisiados quedaron curados. 8Y fue grande la alegría de aquella ciudad.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 66 (65), 1-3ª. 4-7ª (R.: 1)

R. ¡Aclame a Dios toda la tierra!

1¡Aclame a Dios toda la tierra! 2¡Canten la gloria de su Nombre! Tribútenle una alabanza gloriosa, 3digan a Dios: "¡Qué admirables son tus obras!". R.

4toda la tierra se postra ante ti, y canta en tu honor, en honor de tu Nombre. 5Vengan a ver las obras de Dios, las cosas admirables que hizo por los hombres. R.

6Él convirtió el Mar en tierra firme, a pie atravesaron el Río. Por eso, alegrémonos en él, 7que gobierna eternamente con su fuerza; sus ojos vigilan a las naciones, y los rebeldes no pueden sublevarse. R.

 

Versículo antes del Evangelio: Juan 6, 40.

El que ve al Hijo y cree en él, tenga Vida eterna y que yo lo resucite en el último día

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan (6, 35-40)

Esta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en él, tenga Vida eterna

35Jesús les respondió: "Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed. 36Pero ya les he dicho: ustedes me han visto y sin embargo no creen. 37Todo lo que me da el Padre viene a mí, y al que venga a mí yo no lo rechazaré, 38porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la del que me envió. 39La voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda nada de lo que él me dio, sino que lo resucite en el último día. 40Esta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en él, tenga Vida eterna y que yo lo resucite en el último día".

Palabra del Señor.

Comentario:

- Hch 8, 1-8: Al ir de un lugar para otro iban difundiendo la buena noticia. La violencia de la persecución contra el grupo de Esteban -en la que tuvo parte activa Saulo- obligó a la dispersión de sus miembros por Samaria, en donde de este modo se expandió el mensaje cristiano. Felipe, uno de los siete, proclama la Palabra y obra curaciones. En la celebración eucarística, reunidos en torno al altar del Señor, proclamamos el mensaje personal que trae Cristo y recibimos la fuerza del Espíritu, que confirma nuestra unidad eclesial y alienta nuestro testimonio de vida cristiana.

San Juan Crisóstomo, en su Homilía sobre los Hechos dice que los cristianos continúan la predicación, en vez de des-cuidarla. Y San León Magno:

"La religión, fundada por el misterio de la Cruz de Cristo, no puede ser destruida por ningún género de maldad. No se disminuye la Iglesia por las persecuciones, antes al contrario, se aumenta. El campo del Señor se viste entonces con una cosecha más rica. Cuando los granos que caen mueren, nacen multiplicados " (Homilía sobre los Santos Apóstoles Pedro y Pablo).

- La acción redentora de Cristo despliega su poder salvador en nuestra vida: el cristiano recibe y proclama esta salvación en la comunidad eclesial. Que toda la tierra aclame al Señor que obra maravillas. Así lo proclamamos con el Salmo 65: " Aclama al Señor, tierra entera, tocad en honor de su nombre, cantad himnos a su gloria; decid a Dios: "Qué terribles son tus obras. Que se postre ante Ti la tierra entera, que toquen en tu honor, que toquen para tu nombre". Venid a ver las obras de Dios, sus temibles proezas en favor de los hombres. Transformó el mar en tierra firme, a pie atravesaron el río. Alegrémonos con Dios, que con su poder gobierna eternamente".

- Jn 6, 35-40: La voluntad de mi Padre es que todo el que ve al Hijo tenga vida eterna. Tras haberse manifestado a Sí mismo como Pan de vida, Jesús hace hincapié en la necesidad de la fe que conduce a la vida eterna y a la futura resurrección. La vida eterna y la resurrección en el último día son dos aplicaciones concretas del don de la Vida al creyente. Pero no agotan todo el don de Cristo-Vida. San Agustín comenta este pasaje evangélico:

""No he venido a hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió". Ésta es la mejor recomendación de la humildad. La soberbia hace su voluntad, la humildad hace la voluntad de Dios. Por eso, "al que se llega a Mí no lo arrojaré fuera". ¿Por qué? "No he venido a hacer mi voluntad sino la voluntad del que me envió". Yo he venido humilde, yo he venido a enseñar la humildad, yo soy el maestro de la humildad. El que se llega a Mí se incorpora a Mí; el que se llega a Mí será humilde, porque no hace su voluntad, sino la de Dios.

"Esa es la causa de que no se le arroje fuera; estaba arrojado fuera cuando era soberbio... Se entrega Él mismo al que conserva la humildad y Él mismo lo recibe; y, en cambio, el que no la conserva está distantísimo del Maestro de la humildad. "Que no se pierda nada de lo que me dio". No es, pues, voluntad de mi Padre que perezca uno solo de estos pequeñuelos. De entre los que se engríen no dejará de haber alguien que perezca; en cambio, de entre los humildes no se dará el caso de perecer uno solo... El que se llega a Mí resucita ahora hecho humilde, como uno de mis miembros; pero yo lo resucitaré también en el día postrero según la carne " (Tratado 25, 16 y 19 sobre el Evangelio de San Juan). (Tomado de Homilías Patrísticas, 2009)

Meditemos:

  1. ¿Cómo enfrentamos las persecuciones por el Reino de los Cielos?
  2. ¿Nosotros hacemos la voluntad de aquel que nos ha enviado a la vida? ¡En qué se nota?

 


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martes, 28 de abril de 2009

 Martes 28 – Feria o Memoria libre (San Pedro chanel, presbítero y mártir: Rojo – San Luis María Grignion de Montfort, presbítero: Blanco) – Blanco / Misa: a elección – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo.

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (7, 51-8, 1a)

Señor Jesús, recibe mi espíritu

751¡Hombres rebeldes, paganos de corazón y cerrados a la verdad! Ustedes siempre resisten al Espíritu Santo y son iguales a sus padres. 52¿Hubo algún profeta a quien ellos no persiguieran? Mataron a los que anunciaban la venida del Justo, el mismo que acaba de ser traicionado y asesinado por ustedes, 53los que recibieron la Ley por intermedio de los ángeles y no la cumplieron". 54Al oír esto, se enfurecieron y rechinaban los dientes contra él. 55Esteban, lleno del Espíritu Santo y con los ojos fijos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús, que estaba de pie a la derecha de Dios. 56Entonces exclamó: "Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios". 57Ellos comenzaron a vociferar y, tapándose los oídos, se precipitaron sobre él como un solo hombre, 58y arrastrándolo fuera de la ciudad, lo apedrearon. Los testigos se quitaron los mantos, confiándolos a un joven llamado Saulo. 59Mientras lo apedreaban, Esteban oraba, diciendo: "Señor Jesús, recibe mi espíritu". 60Después, poniéndose de rodillas, exclamó en alta voz: "Señor, no les tengas en cuenta este pecado". Y al decir esto, expiró. 81 Saulo aprobó la muerte de Esteban.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 31 (30), 3cd-4. 6. 7b. 8ª. 17. 21ab (R.: 6a)

RSeñor, Yo pongo mi vida en tus manos.

3Sé para mí una roca protectora, un baluarte donde me encuentre a salvo, 4porque tú eres mi Roca y mi baluarte: por tu Nombre, guíame y condúceme. R.

6Yo pongo mi vida en tus manos: tú me rescatarás, Señor, Dios fiel. 7confío en el Señor. 8¡Tu amor será mi gozo y mi alegría. R.

17Que brille tu rostro sobre tu servidor, sálvame por tu misericordia; 21Tú los ocultas al amparo de tu rostro de las intrigas de los hombres; y los escondes en tu Tienda de campaña. R.

Versículo antes del Evangelio: Juan 6, 35.

“Jesús les respondió: Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre”

Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan (6, 30-35)

No es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo

30Y volvieron a preguntarle: "¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas? 31Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: Les dio de comer el pan bajado del cielo". 32Jesús respondió: "Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; 33porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo". 34Ellos le dijeron: "Señor, danos siempre de ese pan". 35Jesús les respondió: "Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed.

Palabra del Señor.

Comentario:

La vida y la muerte siguen enfrentadas en Jerusalén, los verdaderos creyentes siguen sufriendo la maldad de sus enemigos. Cuando no se tiene argumentos en contra de la verdad, se busca la violencia, se actúa con saña. Para Esteban la presencia de Jesús en su vida marcará la gran diferencia entre vivir para nada o morir por seguir la verdad. Él no se queda sin optar, decide ser fiel a su maestro, no elige morir, sería suicidio, elige vivir según la verdad aunque esto lo lleve a la muerte. Saulo, que eligió el camino equivocado, por ahora, está allí, ayudando a los enemigos de Jesús a consumar sus planes de muerte… con el tiempo él será uno de los testigos más lúcidos del resucitado.

Los fariseos le piden signos al Señor, no les basta con todo lo que vieron, quieren más. Es que cuando no queremos creer nada nos resulta satisfactorio para llenar nuestras dudas e incredulidades. Jesús quiere saciar todo ese hambre de Dios, y lo hace entregando su propia vida… se convertirá en el pan del cielo que se parte y reparte para nuestra salvación.

Meditemos:

  1. ¿Doy testimonio del Señor en medio del mundo?
  2. ¿Qué significa la Eucaristía para mí?

 


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domingo, 26 de abril de 2009

 Domingo 26 – 3° DOMINGO DE PASCUA – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 3ra semana para el Salterio.  

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (3, 13-15. 17-19)

Mataron al autor de la vida. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos

13El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, glorificó a su servidor Jesús, a quien ustedes entregaron, renegando de él delante de Pilato, cuando este había resuelto ponerlo en libertad. 14Ustedes renegaron del Santo y del Justo, y pidiendo como una gracia la liberación de un homicida, 15mataron al autor de la vida. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. 17Ahora bien, hermanos, yo sé que ustedes obraron por ignorancia, lo mismo que sus jefes. 18Pero así, Dios cumplió lo que había anunciado por medio de todos los profetas: que su Mesías debía padecer. 19Por lo tanto, hagan penitencia y conviértanse, para que sus pecados sean perdonados.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 4, 2. 7. 9 (R.: cf. 7)

R¡Haz brillar sobre nosotros la luz de tu rostro, Señor!

2Respóndeme cuando te invoco, Dios, mi defensor, tú, que en la angustia me diste un desahogo: ten piedad de mí y escucha mi oración. R.

7Hay muchos que preguntan: "¿Quién nos mostrará la felicidad, si la luz de tu rostro, Señor, se ha alejado de nosotros?". R.

9Me acuesto en paz y en seguida me duermo, porque sólo tú, Señor, aseguras mi descanso. R.

 

Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (2, 1-5a)

El que ha nacido de Dios, vence al mundo

1El que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y el que ama al Padre ama también al que ha nacido de él, 2La señal de que amamos a los hijos de Dios es que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos. 3El amor a Dios consiste en cumplir sus mandamientos, y sus mandamientos no son una carga, 4porque el que ha nacido de Dios, vence al mundo. Y la victoria que triunfa sobre el mundo es nuestra fe. 5¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? 6Jesucristo vino por el agua y por la sangre; no solamente con el agua, sino con el agua y con la sangre. Y el Espíritu es la verdad.

Palabra de Dios.

Versículo antes del Evangelio: Lucas 24, 32

“¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?”

Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Lucas (24, 35-48)

Así está escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día

35Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. 36Todavía estaban hablando de esto, cuando Jesús se apareció en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". 37Atónitos y llenos de temor, creían ver un espíritu, 38pero Jesús les preguntó: "¿Por qué están turbados y se les presentan esas dudas? 39Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. Tóquenme y vean. Un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo". 40Y diciendo esto, les mostró sus manos y sus pies. 41Era tal la alegría y la admiración de los discípulos, que se resistían a creer. Pero Jesús les preguntó: "¿Tienen aquí algo para comer?". 42Ellos le presentaron un trozo de pescado asado; 43él lo tomó y lo comió delante de todos. 44Después les dijo: "Cuando todavía estaba con ustedes, yo les decía: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos". 45Entonces les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras, 46y añadió: "Así está escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, 47y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados. 48Ustedes son testigos de todo esto.

Palabra del Señor.

Comentario:

El gran pecado de la humanidad no está en portarse bien o mal, está en aceptar o no la presencia de un Dios tan bueno, misericordioso y santo que todo lo puede hacer en aquellos que creemos en él. Se trata de no “matar”, eliminar, a Dios de nuestra vida, de que nuestra existencia sea una constante presencia divina de Dios para los demás. La ignorancia en la fe es, a juicio de Pedro, la razón más fuerte de porqué matamos a Jesús, no solo los hombres de su época, sino también nosotros. De todas maneras, Dios hace bien lo que nosotros nos empeñamos en hacer mal: el padecimiento del Mesías nos salvó la vida. La penitencia y la conversión hacen que nuestros innumerables pecados sean perdonados.

En el evangelio Jesús se les aparece a sus discípulos. Cuando les invita a ver sus manos y pies, a tocarlo (Lc 24, 39) se nos expresa de modo palmario que de verdad ha resucitado el Señor. No hay duda, Jesús está vivo. Por eso les recuerda que lo que pasó no fue obra de la casualidad, sino de un proyecto incomprensible de amor divino, todo debía cumplirse como estaba escrito, porque el plan de Dios era salvar desde hace muchos siglos a toda la humanidad (v. 44). Ahora necesitan que su inteligencia se despierte, que abran su mente (v. 45), para poder apropiarse de todo esto que los supera tremendamente. El anuncio de la pasión, visto en términos de pasado, ahora se vuelve entendible y exigente: hay que predicar para que todos se conviertan de su pecado, los testigos serán los que lo hagan (vv. 47-48).

Meditemos:

  1. ¿De qué debemos convertirnos? ¿En qué cosas seguimos crucificando a Jesús?
  2. ¿El proyecto divino de salvación se encarnó en mí? ¿En qué me doy cuenta?

 


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viernes, 24 de abril de 2009

Viernes 24 – Feria o memoria libre (San Fidel de Sigmaringen, presbítero y mártir, Blanco) – Blanco / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección. Día penitencial.

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (5, 34-42)

Los Apóstoles salieron dichosos de haber sido considerados dignos de padecer por el nombre de Jesús

34Pero un fariseo, llamado Gamaliel, que era doctor de la Ley, respetado por todo el pueblo, se levantó en medio del Sanedrín. Después de hacer salir por un momento a los Apóstoles, 35dijo a los del Sanedrín: "Israelitas, cuídense bien de lo que van a hacer con esos hombres. 36Hace poco apareció Teudas, que pretendía ser un personaje, y lo siguieron unos cuatrocientos hombres; sin embargo, lo mataron, sus partidarios se dispersaron, y ya no queda nada. 37Después de él, en la época del censo, apareció Judas de Galilea, que también arrastró mucha gente: igualmente murió, y todos sus partidarios se dispersaron. 38Por eso, ahora les digo: No se metan con esos hombres y déjenlos en paz, porque si lo que ellos intentan hacer viene de los hombres, se destruirá por sí mismo, 39pero si verdaderamente viene de Dios, ustedes no podrán destruirlos y correrán el riesgo de embarcarse en una lucha contra Dios". Los del Sanedrín siguieron su consejo: 40llamaron a los Apóstoles, y después de hacerlos azotar, les prohibieron hablar en el nombre de Jesús y los soltaron. 41Los Apóstoles, por su parte, salieron del Sanedrín, dichosos de haber sido considerados dignos de padecer por el nombre de Jesús. 42Y todos los días, tanto en el Templo como en las casas, no cesaban de enseñar y de anunciar la Buena Noticia de Cristo Jesús.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 27 (26), 1. 4. 13-14 (R.: 4ab)

RUna sola cosa he pedido al Señor: vivir en la Casa del Señor.

1El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temblaré?

4Una sola cosa he pedido al Señor, y esto es lo que quiero: vivir en la Casa del Señor todos los días de mi vida, para gozar de la dulzura del Señor y contemplar su Templo.

13Yo creo que contemplaré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes. 14Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y espera en el Señor. R.

 

Versículo antes del Evangelio: Mateo 4, 4b.

“El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan (6, 1-15)

Jesús tomó los panes y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron

1Después de esto, Jesús atravesó el mar de Galilea, llamado Tiberíades. 2Lo seguía una gran multitud, al ver los signos que hacía curando a los enfermos. 3Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. 4Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos. 5Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a él y dijo a Felipe: "¿Dónde compraremos pan para darles de comer?". 6El decía esto para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer. 7Felipe le respondió: "Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan". 8Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: 9"Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?". 10Jesús le respondió: "Háganlos sentar". Había mucho pasto en ese lugar. Todos se sentaron y eran uno cinco mil hombres. 11Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron. 12Cuando todos quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: "Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada". 13Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada. 14Al ver el signo que Jesús acababa de hacer, la gente decía: "Este es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo". 15Jesús, sabiendo que querían apoderarse de él para hacerlo rey, se retiró otra vez solo a la montaña.

Palabra del Señor.

Comentario:

La prudencia de un hombre de Dios puede más que los odios o temores de sus compañeros. Hace historia y reflexiona sobre las cosas que pasaron y suceden en ese momento. Teudas y Judas el galileo son dos predicadores, o agitadores, que movilizaron gente, “arrastró mucha gente”, dice Gamaliel, pero al final “sus partidarios se dispersaron”. ¿Qué pasará con estos? Gamaliel acierta al decir: “No se metan con esos hombres y déjenlos en paz, porque si lo que ellos intentan hacer viene de los hombres, se destruirá por sí mismo, pero si verdaderamente viene de Dios, ustedes no podrán destruirlos y correrán el riesgo de embarcarse en una lucha contra Dios” (vv. 38-39). Si es de Dios, seguirán, y reprimirlos significa ponerse en contra del Dios de Israel. Si no es de Dios, terminarán como los otros rebeldes: dispersados. Los demás entienden y le permiten irse: los discípulos de Jesús seguirán su tarea de predicadores y mostrarán que las cosas que decían eran de Dios porque hasta ahora se sigue hablando de ellas.

Con cinco panes y dos pescados, Jesús hace el gran milagro de la multiplicación de los panes. Ha sobrado mucho, 12 canastas, lo cual significa que Dios cuando da, siempre lo hace de más. No se trata de valorar solo el acontecimiento material de que toda una multitud coma hasta saciarse y encima sobre comida; se trata de ver el signo: Dios se muestra providente con su pueblo y de lo poco saca mucho.

Meditemos:

  1. ¿Somos prudentes a la hora de analizar los sucesos de nuestra vida? ¿Qué cosas son de Dios y cuáles no, en ella?
  2. ¿Entregamos nuestros cinco panes y dos pescados al Señor? ¿Le dejamos transformar lo poco de nuestra vida en algo que no solo nos llene a nosotros sino rebalse para los demás?

 


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jueves, 23 de abril de 2009

Jueves 23 – de la feria o Memoria Libre (San Adalberto, obispo y mártir, Rojo – San Jorge, Rojo) – Blanco / Misa: del Propio del tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (5, 27-33)

Somos testigos de estas cosas, nosotros y el Espíritu Santo que Dios ha enviado a los que lo obedecen

27Los hicieron comparecer ante el Sanedrín, y el Sumo Sacerdote les dijo: 28"Nosotros les habíamos prohibido expresamente predicar en ese Nombre, y ustedes han llenado Jerusalén con su doctrina. ¡Así quieren hacer recaer sobre nosotros la sangre de ese hombre!". 29Pedro, junto con los Apóstoles, respondió: "Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. 30El Dios de nuestros padres ha resucitado a Jesús, al que ustedes hicieron morir suspendiéndolo del patíbulo. 31A él, Dios lo exaltó con su poder, haciéndolo Jefe y Salvador, a fin de conceder a Israel la conversión y el perdón de los pecados. 32Nosotros somos testigos de estas cosas, nosotros y el Espíritu Santo que Dios ha enviado a los que le obedecen". 33Al oír estas palabras, ellos se enfurecieron y querían matarlos.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 34 (33), 2. 9. 17-20 (R.: 7a)

R¡Este pobre hombre invocó al Señor: él lo escuchó y los salvó de sus angustias!

2Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará siempre en mis labios. 9¡Gusten y vean qué bueno es el Señor! ¡Felices los que en él se refugian! R.

17Pero el Señor rechaza a los que hacen el mal para borrar su recuerdo de la tierra. 18Cuando ellos claman, el Señor los escucha y los libra de todas sus angustias. R.

19El Señor está cerca del que sufre y salva a los que están abatidos. 20El justo padece muchos males, pero el Señor lo libra de ellos. R.

 

Versículo antes del Evangelio: Juan 20, 29.

“Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan (3, 31-36)

El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en sus manos

31El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra pertenece a la tierra y habla de la tierra. El que vino del cielo 32da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie recibe su testimonio. 33El que recibe su testimonio certifica que Dios es veraz. 34El que Dios envió dice las palabras de Dios, porque Dios le da el Espíritu sin medida. 35El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en sus manos. 36El que cree en el Hijo tiene Vida eterna. El que se niega a creer en el Hijo no verá la Vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.

Palabra del Señor.

Comentario:

Las prohibiciones de los poderosos no son importantes para los débiles. Las necesidades de ambas partes son distintas. Unos cuidan su propio poder, otros están empeñados en darle sentido a su vida, en vivir de acuerdo a valores que trascienden a la persona y su circunstancia: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres” (v. 29). Esa es la piedra de toque, esa es la llave de la puerta que va al cielo. Los apóstoles son los testigos de lo que Dios hizo con Jesús para nosotros, con la asistencia del Espíritu Santo lo predican con poder y valentía a toda la creación.

Para Jesús hay dos órdenes bien distintos: el de arriba y el de abajo. Hay dos banderas, los del cielo con una, los de la tierra, la otra. El Padre envió a su Hijo y puso en sus manos, como un cacharrito de barro, toda la creación, para que él la moldeé, la rehaga al modo divino. Lo importante es creer de verdad en el Hijo, ser fieles a sus palabras, seguirlo de verdad. Solo de este modo seremos salvos para la vida eterna.

Meditemos:

  1. ¿En qué cosas experimentamos ser diferentes a los poderosos?
  2. ¿A qué bandera seguimos? ¿Nos dejamos moldear por Jesús?

 


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miércoles, 22 de abril de 2009

Miércoles 22 – Feria – Blanco / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (5, 17-26)

Los hombres que ustedes arrestaron, están en el Templo y enseñan al pueblo

17Intervino entonces el Sumo Sacerdote con todos sus partidarios, los de la secta de los saduceos. Llenos de envidia, 18hicieron arrestar a los Apóstoles y los enviaron a la prisión pública. 19Pero durante la noche, el Ángel del Señor abrió las puertas de la prisión y los hizo salir. Luego les dijo: 20"Vayan al Templo y anuncien al pueblo todo lo que se refiere a esta nueva Vida". 21Los Apóstoles, obedecieron la orden, entraron al Templo en las primeras horas del día, y se pusieron a enseñar. Entre tanto, llegaron el Sumo Sacerdote y sus partidarios, convocaron al Sanedrín y a todo el Senado del pueblo de Israel, y mandaron a buscarlos a la cárcel. 22Cuando llegaron los guardias a la prisión, no los encontraron. Entonces volvieron y dijeron: 23"Encontramos la prisión cuidadosamente cerrada y a los centinelas de guardia junto a las puertas, pero cuando las abrimos, no había nadie adentro". 24Al oír esto, el jefe del Templo y los sumos sacerdotes quedaron perplejos y no podían explicarse qué había sucedido. 25En ese momento llegó uno, diciendo: "Los hombres que ustedes arrestaron, están en el Templo y enseñan al pueblo". 26El jefe de la guardia salió con sus hombres y trajeron a los Apóstoles, pero sin violencia, por temor a ser apedreados por el pueblo.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 34 (33), 2-9 (R.: 7a)

R¡Este pobre hombre invocó al Señor: él lo escuchó!

2Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará siempre en mis labios. 3Mi alma se gloría en el Señor; que lo oigan los humildes y se alegren. R.

4Glorifiquen conmigo al Señor, alabemos su Nombre todos juntos. 5Busqué al Señor: él me respondió y me libró de todos mis temores. R.

6Miren hacia él y quedarán resplandecientes, y sus rostros no se avergonzarán. 7Este pobre hombre invocó al Señor: él lo escuchó y los salvó de sus angustias. R.

8El Ángel del Señor acampa en torno de sus fieles, y los libra. 9¡Gusten y vean qué bueno es el Señor! ¡Felices los que en él se refugian! R.

 

Versículo antes del Evangelio: Juan 3, 16.

“Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan (3, 16-21)

Dios envió a su Hijo para que el mundo se salve por él

16Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. 17Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. 18El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. 19En esto consiste el juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. 20Todo el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella, por temor de que sus obras sean descubiertas. 21En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios".

Palabra del Señor.

Comentario:

Cuántas cosas hay que soportar en la vida del creyente por seguir a Jesús, sufrimientos, maltratos, cadenas, cárcel… es así, cuando se predica al Señor, la cruz es una constante que no se puede obviar. Loa apóstoles no tienen otro interés que enseñar sobre Cristo crucificado, que anunciar que ha resucitado, no les importa el sufrimiento, solo les interesa la tarea que se les encomendó. La impotencia de sus adversarios es notoria, ellos nada pueden contra el poder del Espíritu que acompaña a los hombres de Dios.

La búsqueda concreta de Jesús es la salvación de la humanidad. No necesita gran cosa de nosotros: solo nuestra fe. A Él le basta con que creamos en Él y le creamos a Él. Por eso la comparación con la luz y las tinieblas. Estar en la fe es vivir en la luz, es ser transparente, como el Señor. Y vivir en la luz significa no solo esa trasparencia, sino sobre todo que podemos ver la realidad tal como es. El que está en la luz ve con claridad todas las cosas, sabe por dónde ir, entiende lo que lo rodea, cómo es, en dónde está parado. Eso es vivir en Cristo, no solo adquirir la salvación, sino saber el porqué y el para qué de la vida.

Meditemos:

  1. Nosotros ¿Qué cruz cargamos por seguir y predicar a Jesús?
  2. ¿Creemos verdaderamente en el Señor?

 


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martes, 21 de abril de 2009

Martes 21 – Feria o Memoria libre (San Anselmo, obispo y doctor de la Iglesia) – Blanco / Misa: del Propio del tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo.

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (4, 32-37)

La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma

32La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma. Nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo era común entre ellos. 33Los Apóstoles daban testimonio con mucho poder de la resurrección del Señor Jesús y gozaban de gran estima. 34Ninguno padecía necesidad, porque todos los que poseían tierras o casas las vendían 35y ponían el dinero a disposición de los Apóstoles, para que se distribuyera a cada uno según sus necesidades. 36Y así José, llamado por los Apóstoles Bernabé -que quiere decir hijo del consuelo- un levita nacido en Chipre 37que poseía un campo, lo vendió, y puso el dinero a disposición de los Apóstoles.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 93 (92), 1-2. 5 (R.: 1a)

R¡Reina el Señor, revestido de majestad!

1¡Reina el Señor, revestido de majestad! El Señor se ha revestido, se ha ceñido de poder. El mundo está firmemente establecido: ¡no se moverá jamás! 2Tu trono está firme desde siempre, tú existes desde la eternidad. R.

5Tus testimonios, Señor, son dignos de fe, la santidad embellece tu Casa a lo largo de los tiempos. R.

Versículo antes del Evangelio: Juan 3, 14-15.

“Es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en él tengan Vida eterna.”

Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan (3, 7b-15)

Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo

7"Ustedes tienen que renacer de lo alto". 8El viento sopla donde quiere: tú oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu". 9"¿Cómo es posible todo esto?", le volvió a preguntar Nicodemo. 10Jesús le respondió: "¿Tú, que eres maestro en Israel, no sabes estas cosas? 11Te aseguro que nosotros hablamos de lo que hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio. 12Si no creen cuando les hablo de las cosas de la tierra, ¿cómo creerán cuando les hable de las cosas del cielo? 13Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo. 14De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, 15para que todos los que creen en él tengan Vida eterna.

Palabra del Señor.

Comentario:

Hoy se nos introduce en la vida de Bernabé, el hijo del consuelo, que pone todos sus bienes al servicio de la Iglesia y se entrega a ella. Es un modelo arquetípico de discípulo, de creyente. “Su nombre original era José. Los apóstoles le cambiaron por el de Bernabé, que significa hijo de la consolación, aunque según San Lucas significa el esforzado, el que anima y entusiasma. Los Hechos de los Apóstoles afirman, en el capítulo 4 versículos 34 a 37, que Bernabé vendió su finca y el producto que de ella obtuvo lo entregó a disposición de los otros apóstoles para distribuir entre los pobres. Fue un gran colaborador de San Pablo quien a su regresó a Jerusalén, tres años después de su conversión, recibió de Bernabé apoyo ante los demás apóstoles, e intercesión para obtener la aceptación del resto de los apóstoles de Jerusalén a su ministerio. No se encuentra entre los doce elegidos por Jesucristo, pero probablemente fue uno de los setenta discípulos mencionados en el Evangelio. Bernabé es considerado apóstol por los primeros Padres de la Iglesia y también por San Lucas por la misión especial que le confió el Espíritu Santo. Los Apóstoles lo apreciaban mucho por ser "un buen hombre, lleno de fe y del Espíritu Santo" (Hechos 11,24), por eso lo eligieron para la evangelización de Antioquía. Con sus prédicas aumentaron los convertidos” (http://es.wikipedia.org/wiki/Bernabé_apóstol, vista el 11.04.09).

En el evangelio resalta la figura de Nicodemo, aprendamos más de él: “Al igual que ocurre con Lázaro, Nicodemo no pertenece a la tradición de los evangelios sinópticos y sólo es mencionado por Juan, que le dedica más de la mitad del capítulo 3 de su evangelio, unos versículos del capítulo 7 y una mención última en el capítulo 19. Nicodemo es, por lo tanto, un personaje “transversal” a todo el evangelio en el sentido de que está siempre presente, pero sin asumir un protagonismo destacado. La primera vez que aparece Nicodemo es, según narra el evangelista, para encontrarse con Jesús “de noche” intrigado por los milagros realizados por Jesús: Sabemos que has venido como maestro de parte de Dios, pues nadie puede hacer los milagros que haces si Dios no está con él. (Jn 3, 2) A continuación Jesús sostiene una conversación con Nicodemo sobre el sentido del volver a nacer y menciona el “reino de los cielos” (rarísima en los textos joánicos). Jesús se sorprende al ver que “un maestro en Israel” no entiende el discurso sobre el renacer en el espíritu. Luego, en el consejo de “príncipes de los sacerdotes y fariseos” (cf. Jn 7, 45 y ss.), Nicodemo defiende a Jesús explicando a sus compañeros que han de oír e investigar antes de hacer un juicio definitivo. La pregunta que le hacen puede dar a entender que Nicodemo era galileo o ser una ironía de sus compañeros: ¿También tú eres galileo? Investiga y verás que de Galilea no salen profetas. (Jn 7, 52). Finalmente, a la hora de sepultar a Jesús, Nicodemo se hace presente para colaborar generosamente con cien libras de mirra y áloe –más de 30 kilogramos– (cf. Jn 19, 39) para el embalsamamiento según la costumbre judía.” (http://es.wikipedia.org/wiki/Nicodemo, vista el 11.04.09).

Meditemos:

  1. ¿En qué cosas debo aprender de Bernabé?
  2. ¿Y de Nicodemo?

 


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lunes, 20 de abril de 2009

Lunes 20 – Feria – Blanco / Misa: del Propio del tiempo – Liturgia de las horas: del Propio del Tiempo. 2a semana del salterio.

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (4, 23-31)

Cuando terminaron de orar, todos quedaron llenos del Espíritu Santo y anunciaban decididamente la Palabra de Dios

23Una vez en libertad, los Apóstoles regresaron a donde estaban sus hermanos, y les contaron todo lo que les habían dicho los sumos sacerdotes y los ancianos. 24Al oírlos, todos levantaron la voz y oraron a Dios unánimemente: "Señor, tú hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos; 25tú, por medio del Espíritu Santo, pusiste estas palabras en labios de nuestro padre David, tu servidor: "¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos hacen vanos proyectos? 26Los reyes de la tierra se rebelaron y los príncipes se aliaron contra el Señor y contra su Ungido". 27Porque realmente se aliaron en esta ciudad Herodes y Poncio Pilato con las naciones paganas y los pueblos de Israel, contra tu santo servidor Jesús, a quien tú has ungido. 28Así ellos cumplieron todo lo que tu poder y tu sabiduría habían determinado de antemano. 29Ahora, Señor, mira sus amenazas, y permite a tus servidores anunciar tu Palabra con toda libertad: 30extiende tu mano para que se realicen curaciones, signos y prodigios en el nombre de tu santo servidor Jesús. 31Cuando terminaron de orar, tembló el lugar donde estaban reunidos; todos quedaron llenos del Espíritu Santo y anunciaban decididamente la Palabra de Dios.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 2, 1-9 (R.: 12d)

R. ¡Felices los que se refugian en ti, Señor! 

1¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos hacen vanos proyectos? 2Los reyes de la tierra se sublevan, y los príncipes conspiran contra el Señor y contra su Ungido: 3"Rompamos sus ataduras, librémonos de su yugo". R.

4El que reina en el cielo se sonríe; el Señor se burla de ellos. 5Luego los increpa airadamente y los aterra con su furor: 6"Yo mismo establecí a mi Rey en Sión, mi santa Montaña". R.

7Voy a proclamar el decreto del Señor: El me ha dicho: "Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy 8Pídeme, y te daré las naciones como herencia, y como propiedad, los confines de la tierra. 9Los quebrarás con un cetro de hierro, los destrozarás como a un vaso de arcilla". R.

 

Versículo antes del Evangelio: Colosenses 3, 1.

“Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo donde Cristo está sentado a la derecha de Dios”

Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan (3, 1-8)

Te aseguro que el que no renace de lo alto no puede ver el Reino de Dios

1Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, que era uno de los notables entre los judíos. 2Fue de noche a ver a Jesús y le dijo: "Maestro, sabemos que tú has venido de parte de Dios para enseñar, porque nadie puede realizar los signos que tú haces, si Dios no está con él". 3Jesús le respondió: "Te aseguro que el que no renace de lo alto no puede ver el Reino de Dios." 4Nicodemo le preguntó: "¿Cómo un hombre puede nacer cuando ya es viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el seno de su madre y volver a nacer?". 5Jesús le respondió: "Te aseguro que el que no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. 6Lo que nace de la carne es carne, lo que nace de Espíritu es espíritu. 7No te extrañes de que te haya dicho: "Ustedes tienen que renacer de lo alto". 8El viento sopla donde quiere: tú oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu".

Palabra del Señor.

Comentario:

Para los comentadores de la Biblia Latinoamericana: “La comunidad ha pasado a ser la verdadera familia de los creyentes, pues en ella comparten su vida y oran. Sus reflexiones sobre lo que acaba de pasar, el arresto y el enjuiciamiento de Pedro y de Juan, se hacen a la luz de la palabra de Dios (Sal 2,1-2). Luego, de todos los corazones brota la oración (v. 29).” Y Mathew Henry agrega: “Los seguidores de Cristo andan en mejor forma cuando van en compañía, siempre y cuando la compañía sea la de otros como ellos. Estimula a los siervos de Dios tanto al hacer obra como al sufrir el trabajo, saber que sirven al Dios que hizo todas las cosas y, por tanto, dispone todos los sucesos; y que las Escrituras deben cumplirse. Jesús fue ungido para ser Salvador; por tanto, estaba determinado que fuera sacrificio expiatorio por el pecado. Pero el pecado no es el mal menor para que Dios saque bien de él. En las épocas amenazantes nuestro interés no debe ser tanto evitar los problemas como poder seguir adelante con júbilo y valor en nuestra obra y deber. Ellos no oran, Señor déjanos alejarnos de nuestra tarea ahora que se ha vuelto peligrosa, sino: Señor, danos tu gracia para seguir adelante con constancia en nuestra obra, y no temer el rostro del hombre. Aquellos que desean ayuda y exhortación divina, pueden depender de quien las tienen, y deben salir y seguir adelante en el poder del Señor Dios. —Él dio una señal de aceptar sus oraciones. El lugar tembló para que la fe de ellos se estabilizara y no fuera vacilante. Dios les dio mayor grado de su Espíritu y todos ellos fueron llenos con el Espíritu Santo más que nunca; por ello no sólo fueron estimulados, sino capacitados para hablar con denuedo la palabra de Dios. Cuando hallan que el Señor Dios les ayuda por su Espíritu, saben que no serán confundidos, Isaías l, 7.”

UN NUEVO NACIMIENTO: Nicodemo era un hombre religioso preocupado por conocer las cosas de Dios, y fue a Jesús como a un Maestro en religión. Pero lo que necesitaba no era tanto recibir enseñanzas nuevas, cuanto que se produjera un cambio en él. Y eso mismo necesitamos nosotros. Debemos reconocer nuestra impotencia para echar abajo las barreras que nos separan de una vida más auténtica. Por más que hayamos acumulado experiencia y sabiduría, y tal vez a causa de ellas, somos personas envejecidas al igual que Nicodemo. Jesús dice que debemos nacer de nuevo y nacer de arriba; el término que se lee aquí en el evangelio puede significar tanto lo uno como lo otro. Nadie se da a luz a sí mismo, y así como recibimos de otros la vida según la carne así también recibimos del Espíritu la vida de los hijos de Dios. Nadie duda de su propia existencia, pues algo se mueve en él piensa, hace proyectos y goza la vida. Pero esto puede ser tan sólo vida según la carne, o sea, vida del hombre que no ha despertado todavía.   La otra vida, que procede del Espíritu, es más misteriosa, porque el Espíritu actúa en lo más profundo de nuestro ser. Todo lo vemos desde fuera; las apariencias del hombre y sus actos exteriores nos llaman la atención, pero no vemos lo que Dios está obrando en él. Sin embargo, el creyente despierto y dócil a la actuación del Espíritu, descubre poco a poco que sus razones de actuar y sus ambiciones ya no son las mismas de antes. Se siente a gusto con Dios y sin temor. Comprueba que su vida no la orienta tanto él mismo como otro que vive en él, aunque en realidad no sabría decir bien lo que vive. Por eso Jesús compara la actuación del Espíritu con el paso del viento al que sentimos, pero no lo vemos ni lo estrechamos. Notemos además que, en el idioma de Jesús, la palabra soplo significa tanto espíritu como viento. Debemos renacer del agua y del espíritu ésta es una alusión al bautismo. No pensemos que con el solo hecho de recibir el agua del bautismo uno empieza a vivir según el Espíritu, sino que normalmente uno se bautiza porque ya tiene alguna idea de lo que es la vida por el Espíritu. Las palabras del Evangelio se refieren a los adultos que se convierten a la fe cristiana; diferente es el caso de los niños, cuyos padres los llevan al bautismo. Seguramente el bautismo obra en ellos, pero deberán un día aceptar la Palabra y desprenderse de sí mismos para ser guiados por el Espíritu. Nicodemo era un hombre religioso y creyente y había muchos como él en Israel. Pero, ¿por qué vino de noche? Posiblemente porque no quería arriesgar su reputación o no podía mezclarse con la gente común que rodeaba a Jesús. Esta actitud no corresponde a quienes han nacido de nuevo; éstos se han liberado de muchas cosas que tienen paralizados a los demás hombres, y con gusto encuentran a Jesús en una Iglesia de pobres. (Com. Bibl. Latinoamericana).

Meditemos:

  1. ¿Es nuestra comunidad eclesial el lugar donde vivimos la fe y la venida del Espíritu Santo? ¿Cómo es nuestro compromiso con la Iglesia?
  2. ¿Qué significa para mí nacer de lo alto? ¿Qué estoy haciendo para que eso suceda?

 


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sábado, 18 de abril de 2009

Domingo 19 – Octava de la Pascua – 2° DOMINGO DE PASCUA (O DE LA DIVINA MISERICORDIA) – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Secuencia (optativa). Credo – Liturgia de las horas: del Propio. Con la celebración de vísperas concluye la octava de la Pascua.  

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (2, 42-47)

Los creyentes se mantenían unidos y ponían lo suyo en común

42Todos se reunían asiduamente para escuchar la enseñanza de los Apóstoles y participar en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones. 43Un santo temor se apoderó de todos ellos, porque los Apóstoles realizaban muchos prodigios y signos. 44Todos los creyentes se mantenían unidos y ponían lo suyo en común: 45vendían sus propiedades y sus bienes, y distribuían el dinero entre ellos, según las necesidades de cada uno. 46Íntimamente unidos, frecuentaban a diario el Templo, partían el pan en sus casas, y comían juntos con alegría y sencillez de corazón; 47ellos alababan a Dios y eran queridos por todo el pueblo. Y cada día, el Señor acrecentaba la comunidad con aquellos que debían salvarse.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 118 (117), 2-4. 13-15. 22-24 (R.: 1)

R¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor!

2Que lo diga el pueblo de Israel: ¡es eterno su amor! 3Que lo diga la familia de Aarón: ¡es eterno su amor! 4Que lo digan los que temen al Señor: ¡es eterno su amor! R.

13Me empujaron con violencia para derribarme, pero el Señor vino en mi ayuda. 14El Señor es mi fuerza y mi protección; él fue mi salvación. 15Un grito de alegría y de victoria resuena en las carpas de los justos: "La mano del Señor hace proezas”. R.

22La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular 23Esto ha sido hecho por el Señor y es admirable a nuestros ojos. 24Este es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él. R.

 

Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (5, 1-6)

El que ha nacido de Dios, vence al mundo

1El que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y el que ama al Padre ama también al que ha nacido de él, 2La señal de que amamos a los hijos de Dios es que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos. 3El amor a Dios consiste en cumplir sus mandamientos, y sus mandamientos no son una carga, 4porque el que ha nacido de Dios, vence al mundo. Y la victoria que triunfa sobre el mundo es nuestra fe. 5¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? 6Jesucristo vino por el agua y por la sangre; no solamente con el agua, sino con el agua y con la sangre. Y el Espíritu es la verdad.

Palabra de Dios.

Versículo antes del Evangelio: Juan 20, 29

“Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!”

Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan (20, 19-31)

A los ocho días, llegó Jesús

19Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: "¡La paz esté con ustedes!". 20Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. 21Jesús les dijo de nuevo: "¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes". 22Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió "Reciban al Espíritu Santo. 23Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan". 24Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. 25Los otros discípulos le dijeron: "¡Hemos visto al Señor!". El les respondió: "Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré". 26Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: "¡La paz esté con ustedes!". 27Luego dijo a Tomás: "Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe". 28Tomas respondió: “¡Señor mío y Dios mío!” 29Jesús le dijo: "Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!". 30Jesús realizó además muchos otros signos en presencia de sus discípulos, que no se encuentran relatados en este Libro. 31Estos han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan Vida en su Nombre.

Palabra del Señor.

Comentario:

Esta imagen ideal de la primera comunidad cristiana nos enseña cómo debemos ser hoy nosotros. Los tres elementos principales de la vida en comunidad para los cristianos son: aprender la palabra y vivir en comunidad, compartir la eucaristía y orar juntos. Esta cercanía fraternal lleva a que todos hagan su “aporte inicial”, que vendan sus bienes y se arriesguen a compartir lo propio con los hermanos que menos tienen en la comunidad. El fruto es estar “juntos con alegría y sencillez de corazón”. Cuando leemos este relato no sólo tiene que ser una llamada a la conciencia de cada uno y de cada comunidad, sino también tiene que ser una fuerte invitación a la utopía, a la búsqueda de esa comunidad “ideal” aquí en la tierra de la mano del Señor. No podemos claudicar, sabemos que ese es el camino para seguir a Jesús.

Ocho días después de su resurrección, Jesús se aparece de nuevo a sus discípulos. El evangelio se detiene a contarnos que Tomás no se encontraba allí. Cuando en el v. 25 sus compañeros le digan que vieron al Señor, él pedirá pruebas, pedirá no solo palabras, sino hechos. Tomás no le cree a la comunidad, no le cree a sus amigos. Él es un hombre valiente, estaba en la calle cuando los demás se encerraban por miedo a los judíos. Pero es un hombre terco. No les cree a sus amigos, ni le cree a Jesús. Pero el Señor aparece de nuevo, y Tomás está presente. El incrédulo queda con la boca abierta, no tiene palabras ante lo que ha ocurrido: ¡Todo era verdad! Por eso su respuesta: “¡Señor mío y Dios mío!”, manifiesta no solo su estado de ánimo, sino también nuestra propia respuesta ante la verdad de que Jesús ha vuelto a la vida. El Señor se refiere a nosotros cuando dice: “¡Felices los que creen sin haber visto!”. Esa es la verdad, nosotros somos los bienaventurados, los bien encaminados, cuando creemos sin ver, cuando nos adherimos a la fe con decisión y confianza, aunque nada nos hace saber hoy que las cosas son como las creemos. En Tomás vemos reflejadas esas personas que necesitan milagros, signos, prodigios, para creer, para confiar en Dios. En él están reflejados los incrédulos, los faltos de fe, en suma, toda la humanidad, en mayor o menor medida.

Meditemos:

  1. ¿Cómo vivimos nuestra relación con la Iglesia? ¿Somos comunidad?
  2. ¿Qué puntaje le daríamos a nuestra fe? ¿Qué nos falta para ser verdaderos creyentes?

 


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Sábado 18 – DE LA OCTAVA DE PASCUA – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Prefacio de Pascua – Liturgia de las horas: del Propio

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (4, 13-21)

Nosotros no podemos callar lo que hemos visto y oído

13Los miembros del Sanedrín estaban asombrados de la seguridad con que Pedro y Juan hablaban, a pesar de ser personas poco instruidas y sin cultura. Reconocieron que eran los que habían acompañado a Jesús, 14pero no podrían replicarles nada, porque el hombre que había sido curado estaba de pie, al lado de ellos. 15Entonces les ordenaron salir del Sanedrín y comenzaron a deliberar, 16diciendo: "¿Qué haremos con estos hombres? Porque no podemos negar que han realizado un signo bien patente, que es notorio para todos los habitantes de Jerusalén. 17A fin de evitar que la cosa se divulgue más entre el pueblo, debemos amenazarlos, para que de ahora en adelante no hablen de ese Nombre". 18Los llamaron y les prohibieron terminantemente que dijeran una sola palabra o enseñaran en el nombre de Jesús. 19Pedro y Juan les respondieron: "Juzguen si está bien a los ojos del Señor que les obedezcamos a ustedes antes que a Dios. 20Nosotros no podemos callar lo que hemos visto y oído". 21Después de amenazarlos nuevamente, los dejaron en libertad, ya que no sabían cómo castigarlos, por temor al pueblo que alababa a Dios al ver lo que había sucedido.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 118 (117), 1. 14-16. 18-21 (R.: 21a)

RYo te doy gracias porque me escuchaste.

1¡Aleluya! ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor! 14El Señor es mi fuerza y mi protección; él fue mi salvación. 15Un grito de alegría y de victoria resuena en las carpas de los justos.

"La mano del Señor hace proezas, 16la mano del Señor es sublime, la mano del Señor hace proezas". 17No, no moriré: viviré para publicar lo que hizo el Señor, 18El Señor me castigó duramente, pero no me entregó a la muerte.

19"Abran las puertas de la justicia y entraré para dar gracias al Señor". 20"Esta es la puerta del Señor: sólo los justos entran por ella". 21Yo te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación. R.

Versículo antes del Evangelio: Salmo 118 (117), 24.

“Este es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 16, 9-15

Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación

9Jesús, que había resucitado a la mañana del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, aquella de quien había echado siete demonios. 10Ella fue a contarlo a los que siempre lo habían acompañado, que estaban afligidos y lloraban. 11Cuando la oyeron decir que Jesús estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron. 12Después, se mostró con otro aspecto a dos de ellos, que iban caminando hacia un poblado. 13Y ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero tampoco les creyeron. 14En seguida, se apareció a los Once, mientras estaban comiendo, y les reprochó su incredulidad y su obstinación porque no habían creído a quienes lo habían visto resucitado. 15Entonces les dijo: "Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación.

Palabra del Señor.

Comentario:

La sabiduría de Dios no viene de los libros, ni de los grandes maestros. Estos apóstoles “eran personas poco instruidas y sin cultura” (v. 13) y sin embargo hablaban de Jesús con poder y convicción. La chatura espiritual no se origina en la ignorancia o la humildad de las personas, sino en su maldad y desidia. Se puede ser un erudito en cualquier cosa, pero ser un asno en el espíritu. Cuando los “cultos” deciden qué hacer con estos pobres “poco instruidos y sin cultura” reciben una gran enseñanza: “juzguen si está bien a los ojos del Señor que les obedezcamos a ustedes antes que a Dios. 20Nosotros no podemos callar lo que hemos visto y oído” (v. 19). La única respuesta posible que les queda a esta gran verdad es la amenaza (v. 20), lo cual muestra que no hay ningún argumento posible a la enseñanza dada por los iletrados en cosas humanas, pero sabios en las de Dios.

El evangelio nos da la otra versión de los hechos, no son los cultos y poderosos los que desconfían e ignoran a los pobres; son los propios pobres los que ignoran, también, a los más pobres que ellos. Una mujer, despreciada, es elegida para anunciar, primero que todos, la buena noticia de la resurrección de Jesús. Dos hombres, también discípulos, pero de “menor rango” que los apóstoles, tampoco son tenidos en cuenta… al final va Jesús: aparece en medio de los apóstoles, les reprocha que sean incrédulos y obstinados que no creen a quienes Él ha mandado como testigos de su resurrección. Después les mandará a ellos, juntos a los demás, a “anunciar la Buena Nueva a toda la creación” (v. 15). La historia siempre se repite, si no decidimos cambiarla, hoy también seguimos discriminando: por género, por cualidades, por títulos, por capacidades… Dios no lo hace así, Dios elige a los más discriminados por nosotros para ser sus primeros testigos. Pese a que nos duela, solo en tercer lugar somos elegidos nosotros, para Dios mejor testigo es el que nosotros hemos tomado por poca cosa.

Meditemos:

  1. ¿En qué cosas soy sabio, en las de Dios o en las de los hombres?
  2. ¿Discrimino a mis semejantes? ¿A quiénes y por qué?

 


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viernes, 17 de abril de 2009

Viernes 17 – DE LA OCTAVA DE PASCUA – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Prefacio de Pascua – Liturgia de las horas: del Propio

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (4, 1-12)

No existe bajo el cielo otro Nombre dado a los hombres, por el cual podamos alcanzar la salvación

1Mientras los Apóstoles hablaban al pueblo, se presentaron ante ellos los sacerdotes, el jefe de los guardias del Templo y los saduceos, 2irritados de que predicaran y anunciaran al pueblo la resurrección de los muertos cumplida en la persona de Jesús. 3Estos detuvieron a los Apóstoles y los encarcelaron hasta el día siguiente, porque ya era tarde. 4Muchos de los que habían escuchado la Palabra abrazaron la fe, y así el número de creyentes, contando sólo los hombres, se elevó a unos cinco mil. 5Al día siguiente, se reunieron en Jerusalén los jefes de los judíos, los ancianos y los escribas, 6con Anás, el Sumo Sacerdote, Caifás, Juan, Alejandro y todos los miembros de las familias de los sumos sacerdotes. 7Hicieron comparecer a los Apóstoles y los interrogaron: "¿Con qué poder o en nombre de quién ustedes hicieron eso?". 8Pedro, lleno del Espíritu Santo, dijo: "Jefes del pueblo y ancianos, 9ya que hoy se nos pide cuenta del bien que hicimos a un enfermo y de cómo fue curado, 10sepan ustedes y todo el pueblo de Israel: este hombre está aquí sano delante de ustedes por el nombre de nuestro Señor Jesucristo de Nazaret, al que ustedes crucificaron y Dios resucitó de entre los muertos. 11El es la piedra que ustedes, los constructores, han rechazado, y ha llegado a ser la piedra angular. 12Porque no existe bajo el cielo otro Nombre dado a los hombres, por el cual podamos alcanzar la salvación".

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 118 (117), 1-2. 4. 22-27a (R.: 22)

RLa piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular.

1¡Aleluya! ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor! 2Que lo diga el pueblo de Israel: ¡es eterno su amor! 4Que lo digan los que temen al Señor: ¡es eterno su amor! R.

22La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular 23Esto ha sido hecho por el Señor y es admirable a nuestros ojos. 24Este es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él. R.

25Sálvanos, Señor, asegúranos la prosperidad. 26¡Bendito el que viene en nombre del Señor! Nosotros los bendecimos desde la Casa del Señor: 27el Señor es Dios, y él nos ilumina. "Ordenen una procesión con ramas frondosas hasta los ángulos del altar". R.

 

Versículo antes del Evangelio: Salmo 118 (117), 24.

“Este es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 21, 1-14

Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio, e hizo lo mismo con el pescado

1Después de esto, Jesús se apareció otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Sucedió así: 2estaban junto Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos. 3Simón Pedro les dijo: "Voy a pescar". Ellos le respondieron: "Vamos también nosotros". Salieron y subieron a la barca. Pero esa noche no pescaron nada. 4Al amanecer, Jesús estaba en la orilla, aunque los discípulos no sabían que era él. 5Jesús les dijo: "Muchachos, ¿tienen algo para comer?". Ellos respondieron: "No". 6el les dijo: "Tiren la red a la derecha de la barca y encontrarán". Ellos la tiraron y se llenó tanto de peces que no podían arrastrarla. 7El discípulo al que Jesús amaba dio a Pedro: "¡Es el Señor!". Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se ciñó la túnica, que era lo único que llevaba puesto, y se tiró al agua. 8Los otros discípulos fueron en la barca, arrastrando la red con los peces, porque estaban sólo a unos cien metros de la orilla. 9Al bajar a tierra vieron que había fuego preparado, un pescado sobre las brasas y pan. 10Jesús les dijo: "Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar". 11Simón Pedro subió a la barca y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: eran ciento cincuenta y tres y, a pesar de ser tantos, la red no se rompió. 12Jesús les dijo: "Vengan a comer". Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: "¿Quién eres", porque sabían que era el Señor. 13Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio, e hizo lo mismo con el pescado. 14Esta fue la tercera vez que Jesús resucitado se apareció a sus discípulos.

Palabra del Señor.

Comentario:

Al verdadero predicador no tarda en llegarle la persecución. A los poderosos no les gusta que les hagan sombra, ellos, y solo ellos, deben ser los protagonistas. Exigen pruebas de lo irrefutable, que se les explique lo que hasta un niño entendería. No lo hacen de malos, o tal vez sí, lo hacen de ignorantes y ciegos. Pedro no duda, habla de Jesús. El que ellos mataron colgándolo de la cruz, ha resucitado y tiene tal poder que a través de la mediación de sus apóstoles puede seguir sanando. Le clavaron las manos en la cruz para que no curara, ahora tiene muchas manos que multiplican las suyas para sanar no solo a Israel, sino a toda la humanidad. Le sujetaron sus pies, para que no caminara por el país hablando de Dios, ahora tiene muchos pies que caminan por él por todo el mundo. Lo rechazaron, ahora es la piedra angular, el que da la salvación si invocamos su nombre con fe.

Los pescadores son encontrados por Jesús. Ya no hay confusión, no es un fantasma, no es un espíritu, no es la sombra de lo que fue. Es Jesús, es el maestro… más que eso, es el SEÑOR. Pedro, siempre tan impulsivo, se lanza al agua para llegar antes, ya no quiere que Juan llegue primero que él, como en el sepulcro. Jesús está presente, como antes, ellos lo rodean y comparten la humilde comida. Nadie pregunta nada, ¿para qué callar al silencio con preguntas que ya tienen respuesta antes de ser pronunciadas? La tercera es la vencida, todos saben que el SEÑOR ha resucitado y esperan sus órdenes, porque para eso también ha venido.

Meditemos:

  1. ¿En qué cosas nos sentimos perseguidos por vivir nuestra fe? ¿Cómo hacemos frente a esa persecución?
  2. ¿En qué situaciones de la vida cotidiana encuentro que Jesús está a mi lado? ¿Me doy cuenta que me llama para algo especial?

 


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jueves, 16 de abril de 2009

Jueves 16 – DE LA OCTAVA DE PASCUA – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Prefacio de Pascua – Liturgia de las horas: del Propio.

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (3, 11-26)

Mataron al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos

11Como él no soltaba a Pedro y a Juan, todo el pueblo, lleno de asombro, corrió hacia ellos, que estaban en el pórtico de Salomón. 12Al ver esto, Pedro dijo al pueblo: "Israelitas, ¿de qué se asombran? ¿Por qué nos miran así, como si fuera por nuestro poder o por nuestra santidad, que hemos hecho caminar a este hombre? 13El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, glorificó a su servidor Jesús, a quien ustedes entregaron, renegando de él delante de Pilato, cuando este había resuelto ponerlo en libertad. 14Ustedes renegaron del Santo y del Justo, y pidiendo como una gracia la liberación de un homicida, 15mataron al autor de la vida. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. 16Por haber creído en su Nombre, ese mismo Nombre ha devuelto la fuerza al que ustedes ven y conocen. Esta fe que proviene de él, es la que lo ha curado completamente, como ustedes pueden comprobar. 17Ahora bien, hermanos, yo sé que ustedes obraron por ignorancia, lo mismo que sus jefes. 18Pero así, Dios cumplió lo que había anunciado por medio de todos los profetas: que su Mesías debía padecer. 19Por lo tanto, hagan penitencia y conviértanse, para que sus pecados sean perdonados. 20Así el Señor les concederá el tiempo del consuelo y enviará a Jesús, el Mesías destinado para ustedes. 21El debe permanecer en el cielo hasta el momento de la restauración universal, que Dios anunció antiguamente por medio de sus santos profetas. 22Moisés, en efecto, dijo: "El Señor Dios suscitará para ustedes, de entre sus hermanos, un profeta semejante a mí, y ustedes obedecerán a todo lo que él les diga. 23El que no escuche a ese profeta será excluido del pueblo". 24Y todos los profetas que ha hablado a partir de Samuel, anunciaron también estos días. 25Ustedes son los herederos de los profetas y de la Alianza que Dios hizo con sus antepasados, cuando dijo a Abraham: "En tu descendencia serán bendecidos todos los pueblos de la tierra". 26Ante todo para ustedes Dios resucitó a su Servidor, y lo envió para bendecirlos y para que cada uno se aparte de sus iniquidades".

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 8, 2ª. 5-9 (R.: 2)

R¡Señor, nuestro Dios, qué admirable es tu Nombre en toda la tierra!

2¡Señor, nuestro Dios, qué admirable es tu Nombre en toda la tierra! 5¿qué es el hombre para que pienses en él, el ser humano para que lo cuides? R.

6Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y esplendor; 7le diste dominio sobre la obra de tus manos, todo lo pusiste bajo sus pies. R.

8Todos los rebaños y ganados, y hasta los animales salvajes; 9las aves del cielo, los peces del mar y cuanto surca los senderos de las aguas. R.

 

Versículo antes del Evangelio: Salmo 118 (117), 24.

“Este es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 24, 35-48

Así está escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día

35Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. 36Todavía estaban hablando de esto, cuando Jesús se apareció en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". 37Atónitos y llenos de temor, creían ver un espíritu, 38pero Jesús les preguntó: "¿Por qué están turbados y se les presentan esas dudas? 39Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. Tóquenme y vean. Un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo". 40Y diciendo esto, les mostró sus manos y sus pies. 41Era tal la alegría y la admiración de los discípulos, que se resistían a creer. Pero Jesús les preguntó: "¿Tienen aquí algo para comer?". 42Ellos le presentaron un trozo de pescado asado; 43él lo tomó y lo comió delante de todos. 44Después les dijo: "Cuando todavía estaba con ustedes, yo les decía: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos". 45Entonces les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras, 46y añadió: "Así está escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, 47y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados. 48Ustedes son testigos de todo esto.

Palabra del Señor.

Comentario:

Lo que el hombre hace mal, Dios lo convierte en bien. En la alquimia divina, nuestros pecados desaparecen para dejar lugar, desde la transmutación ejercida por el perdón, a la reconciliación. Pedro sabía esto cuando dijo: “mataron al autor de la vida. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos, de lo cual nosotros somos testigos” (Hch 3, 15), de la muerte, el autor de la vida, volvió a la existencia por la resurrección. La única manera de reconciliar a los asesinos con el asesinado, es la fe. Creer en Jesús, en su poder creador de vida, en su regeneración espiritual, es la única posibilidad, cierta y real, de que nuestros pecados sean perdonados (Hch 3, 19). Pedro termina su discurso animando a la esperanza: los pecadores fueron llamados a una vida plena, como los justos, Dios envió a Jesús para que esto suceda: “Ante todo para ustedes Dios resucitó a su Servidor, y lo envió para bendecirlos y para que cada uno se aparte de sus iniquidades” (Hch 3, 26). Estas palabras, tan directas y esperanzadoras, evitan la conclusión pesimista de Judas… hacen que la vida reine con victoria eterna sobre toda la creación. Ya murió Jesús por todo, no hacen falta más condenas ni muertes.

En el evangelio Jesús se les aparece a sus discípulos. Cuando les invita a ver sus manos y pies, a tocarlo (Lc 24, 39) se nos expresa de modo palmario que de verdad ha resucitado el Señor. No hay duda, Jesús está vivo. Por eso les recuerda que lo que pasó no fue obra de la casualidad, sino de un proyecto incomprensible de amor divino, todo debía cumplirse como estaba escrito, porque el plan de Dios era salvar desde hace muchos siglos a toda la humanidad (v. 44). Ahora necesitan que su inteligencia se despierte, que abran su mente (v. 45), para poder apropiarse de todo esto que los supera tremendamente. El anuncio de la pasión, visto en términos de pasado, ahora se vuelve entendible y exigente: hay que predicar para que todos se conviertan de su pecado, los testigos serán los que lo hagan (vv. 47-48).

Meditemos:

  1. ¿Confío en que Dios me busca para salvarme y no quiere mi condenación? ¿Qué le falta a mi fe para ser perfecta?
  2. ¿Qué significa para mí que Jesús vivió, murió y resucitó para salvarme? ¿Soy testigo de esto para la conversión de muchos?

 


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miércoles, 15 de abril de 2009

Miércoles 15 – DE LA OCTAVA DE PASCUA – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Prefacio de Pascua – Liturgia de las horas: del Propio.

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (3, 1-10)

Te doy lo que tengo: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y camina

1En una ocasión, Pedro y Juan subían al Templo para la oración de la tarde. 2Allí encontraron a un paralítico de nacimiento, que ponían diariamente junto a la puerta del Templo llamada "la Hermosa", para pedir limosna a los que entraban. 3Cuando él vio a Pedro y a Juan entrar en el Templo, les pidió una limosna. 4Entonces Pedro, fijando la mirada en él, lo mismo que Juan, le dijo: "Míranos". 5El hombre los miró fijamente esperando que le dieran algo. 6Pedro le dijo: "No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y camina". 7Y tomándolo de la mano derecha, lo levantó; de inmediato, se le fortalecieron los pies y los tobillos. 8Dando un salto, se puso de pie y comenzó a caminar; y entró con ellos en el Templo, caminando, saltando y glorificando a Dios. 9Toda la gente lo vio caminar y alabar a Dios. 10Reconocieron que era el mendigo que pedía limosna sentado a la puerta del Templo llamada "la Hermosa", y quedaron asombrados y llenos de admiración por lo que le había sucedido.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 105 (104), 1-4. 6-9 (R.: 3b)

R¡Alégrense los que buscan al Señor!

1¡Den gracias al Señor, invoquen su Nombre, hagan conocer entre los pueblos sus proezas; 2canten al Señor con instrumentos musicales, pregonen todas sus maravillas! R.

3¡Gloríense en su santo Nombre, alégrense los que buscan al Señor! 4¡Recurran al Señor y a su poder, busquen constantemente su rostro. R.

6Descendientes de Abraham, su servidor, hijos de Jacob, su elegido: 7el Señor es nuestro Dios, en toda la tierra rigen sus decretos. R.

8El se acuerda eternamente de su alianza, de la palabra que dio por mil generaciones, 9del pacto que selló con Abraham, del juramento que hizo a Isaac. R.

 

Versículo antes del Evangelio: Salmo 118 (117), 24.

“Este es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas (24, 13-35)

Lo reconocieron al partir el pan

13Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. 14En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido. 15Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. 16Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. 17El les dijo: "¿Qué comentaban por el camino?". Ellos se detuvieron, con el semblante triste, 18y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: "¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!". 19"¿Qué cosa?", les preguntó. Ellos respondieron: "Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, 20y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. 21Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas. 22Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro 23y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les había aparecido unos ángeles, asegurándoles que él está vivo. 24Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron". 25Jesús les dijo: "¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! 26¿No será necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?" 27Y comenzando por Moisés y continuando en todas las Escrituras lo que se refería a él. 28Cuando llegaron cerca del pueblo adónde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. 29Pero ellos le insistieron: "Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba". El entró y se quedó con ellos. 30Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. 31Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista. 32Y se decían: "¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?". 33En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos, 34y estos les dijeron: "Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!". 35Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Palabra del Señor.

Comentario:

El paralítico espera una “limosna”, su corazón se ha resignado a unas pocas monedas al día. Su prosperidad depende de la buena voluntad de los demás, de que le den lo que a ellos les sobra. Pedro y Juan tiene otra idea, no es una “limosna” lo que van a darle, no es el “pan de hoy, hambre de mañana”, quieren entregarle algo más importante: “No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y camina” (Hechos 3, 6). El “Nombre de Jesús” actúa con fuerza sobre él y “dando un salto, se puso de pie y comenzó a caminar; y entró con ellos en el Templo, caminando, saltando y glorificando a Dios” (Hechos 3, 8). Así es Dios, cuando nos conformamos, cuando renunciamos a lo que podemos, cuando nos resignamos a quedarnos postrados y vivir de limosnas… Él viene en nuestra ayuda y obra el milagro que necesitábamos, ese milagro que nos hace caminar, saltar y glorificar a Dios llenos de alegría. Eso pasó en la vida de este paralitico, también puede suceder en la nuestra.

Al mismo modo que el paralítico de la primera lectura, los dos discípulos de Emaús, están “conformes” con lo que sucedió: desanimados no atinan a otra explicación de lo sucedido que aquella que las apariencias les indican: que todo ha terminado, que Jesús murió, que nada se puede hacer. Su pensamiento lineal les lleva a ver solo lo que aparece delante de ellos. Tendrá que aparecer el Salvador resucitado para mostrarles la realidad, no obvia, pero si previsible por las escrituras sagradas. Es que a veces en la vida hay que mirar de modo diferente a lo que las cosas parecen presentarse, darle lugar a todo el escenario, no solo a lo que el dolor y lo “lógico” nos muestran. Jesús explicará las escrituras, mostrará la “verdad” de Dios y, como muestra significativa, repetirá el gesto de partir el pan, para que vean que es verdad que está vivo.

Meditemos:

  1. ¿En nuestra vida experimentamos “milagros”? ¿Cuáles?
  2. ¿Hay otra forma de mirar mi vida? ¿Por qué me cuesta tanto dejarle a Dios mostrarme la “realidad” como la ve Él?

 


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martes, 14 de abril de 2009

Martes 14 – DE LA OCTAVA DE PASCUA – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Prefacio de Pascua – Liturgia de las horas: del Propio.

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (2, 36-41)

Conviértanse y háganse bautizar en el nombre de Jesucristo

36Por eso, todo el pueblo de Israel debe reconocer que a ese Jesús que ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Mesías". 37Al oír estas cosas, todos se conmovieron profundamente, y dijeron a Pedro y a los otros Apóstoles: "Hermanos, ¿qué debemos hacer?". 38Pedro les respondió: "Conviértanse y háganse bautizar en el nombre de Jesucristo para que les sean perdonados los pecados, y así recibirán el don del Espíritu Santo. 39Porque la promesa ha sido hecha a ustedes y a sus hijos, y a todos aquellos que están lejos: a cuantos el Señor, nuestro Dios, quiera llamar". 40Y con muchos otros argumentos les daba testimonio y los exhortaba a que se pusieran a salvo de esta generación perversa. 41Los que recibieron su palabra se hicieron bautizar; y ese día se unieron a ellos alrededor de tres mil.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 33 (32), 4-5. 18-20. 22 (R.: 5b)

RLa tierra está llena del amor del Señor.

4Porque la palabra del Señor es recta y él obra siempre con lealtad; 5él ama la justicia y el derecho, y la tierra está llena de su amor. R.

18Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, 19para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R.

20Nuestra alma espera en el Señor; él es nuestra ayuda y nuestro escudo. 22Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti. R.

Versículo antes del Evangelio: Salmo 118 (117), 24.

“Este es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él”

Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan 20, 11-18

He visto al Señor

11María se había quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro 12y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús. 13Ellos le dijeron: "Mujer, ¿por qué lloras?". María respondió: "Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto". 14Al decir esto se dio vuelta y vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció. 15Jesús le preguntó: "Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?". Ella, pensando que era el cuidador de la huerta, le respondió: "Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo". 16Jesús le dijo: "¡María!". Ella lo reconoció y le dijo en hebreo: "¡Raboní!", es decir "¡Maestro!". 17Jesús le dijo: "No me retengas, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: "Subo a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes". 18María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que él le había dicho esas palabras.

Palabra del Señor.

Comentario:

¿Qué debemos hacer? Es la pregunta que los oyentes le hacen a Pedro y sus compañeros apóstoles (primera lectura). Es una pregunta interesante, porque implica capacidad de decisión y acción. Estos hombres saben lo que se les dice y quien cambiar (convertirse) su historia personal. Ellos intentan un vuelco personal hacia Jesús, el resucitado. "Conviértanse y háganse bautizar en el nombre de Jesucristo para que les sean perdonados los pecados, y así recibirán el don del Espíritu Santo. Los que recibieron su palabra se hicieron bautizar; y ese día se unieron a ellos alrededor de tres mil”, nos dice el relato de Hechos de los Apóstoles. El evangelio nos dará más elementos para que la conversión y la entrada a la vida eterna sea más efectiva y real: “Ve a decir a mis hermanos: "Subo a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes". María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que él le había dicho esas palabras”. No solo importa convertirse, es necesario predicar a Jesús vivo: “ve a decir a mis hermanos”, esa es la tarea para todo aquel que ya recibió el bautismo y entró en el “camino” del Señor. Como María Magdalena debemos anunciar que nosotros también vimos a Jesús.

Meditemos:

  1. Aceptar a Cristo resucitado en mi corazón es convertirme: ¿Qué estoy haciendo para que eso suceda? ¿De qué cosas debo convertirme?
  2. Como María Magdalena nosotros también somos llamados a predicar a Cristo: ¿Qué estamos esperando? ¿De qué modo vamos a hacerlo?

 


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lunes, 13 de abril de 2009

Lunes 13 – DE LA OCTAVA DE PASCUA – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Prefacio de Pascua – Liturgia de las horas: del Propio del Tiempo.

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (2, 14. 22-33)

Dios resucitó a este Jesús, y todos nosotros somos testigos

14Entonces, Pedro poniéndose de pie con los Once, levantó la voz y dijo: "Hombres de Judea y todos los que habitan en Jerusalén, presten atención, porque voy a explicarles lo que ha sucedido. 22Israelitas, escuchen: A Jesús de Nazaret, el hombre que Dios acreditó ante ustedes realizando por su intermedio los milagros, prodigios y signos que todos conocen, 23a ese hombre que había sido entregado conforme al plan y a la previsión de Dios, ustedes lo hicieron morir, clavándolo en la cruz por medio de los infieles. 24Pero Dios lo resucitó, librándolo de las angustias de la muerte, porque no era posible que ella tuviera dominio sobre él. 25En efecto, refiriéndose a él, dijo David: "Veía sin cesar al Señor delante de mí, porque él está a mi derecha para que yo no vacile. 26Por eso se alegra mi corazón y mi lengua canta llena de gozo. También mi cuerpo descansará en la esperanza, 27porque tú no entregarás mi alma al Abismo, ni dejarás que tu servidor sufra la corrupción. 28Tú me has hecho conocer los caminos de la vida y me llenarás de gozo en tu presencia". 29Hermanos, permítanme decirles con toda franqueza que el patriarca David murió y fue sepultado, y su tumba se conserva entre nosotros hasta el día de hoy. 30Pero como él era profeta, sabía que Dios le había jurado que un descendiente suyo se sentaría en su trono. 31Por eso previó y anunció la resurrección del Mesías, cuando dijo que no fue entregado al Abismo ni su cuerpo sufrió la corrupción. 32A este Jesús, Dios lo resucitó, y todos nosotros somos testigos. 33Exaltado por el poder de Dios, él recibió del Padre el Espíritu Santo prometido, y lo ha comunicado como ustedes ven y oyen.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 16 (15), 1-2ª. 5. 7-11 (R.: 1)

R. Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti. 

1Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti. 2Yo digo al Señor: "Señor, tú eres mi bien ". 5El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz, ¡tú decides mi suerte! R.

7Bendeciré al Señor que me aconseja, ¡hasta de noche me instruye mi conciencia! 8Tengo siempre presente al Señor: él está a mi lado, nunca vacilaré. R.

9Por eso mi corazón se alegra, se regocijan mis entrañas y todo mi ser descansa seguro: 10porque no me entregarás la Muerte ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. R.

11Me harás conocer el camino de la vida, saciándome de gozo en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha. R.

 

Versículo antes del Evangelio: Salmo 118 (117), 24.

“Este es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él”

Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 28, 8-15

Avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán

8Las mujeres, atemorizadas pero llenas de alegría, se alejaron rápidamente del sepulcro y fueron a dar la noticia a los discípulos. 9De pronto, Jesús salió a su encuentro y las saludó, diciendo: "Alégrense". Ellas se acercaron y, abrazándole los pies, se postraron delante de él. 10Y Jesús les dijo: "No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán". 11Mientras ellas se alejaban, algunos guardias fueron a la ciudad para contar a los sumos sacerdotes todo lo que había sucedido. 12Estos se reunieron con los ancianos y, de común acuerdo, dieron a los soldados una gran cantidad de dinero, 13con esta consigna: "Digan así: "Sus discípulos vinieron durante la noche y robaron su cuerpo, mientras dormíamos". 14Si el asunto llega a oídos del gobernador, nosotros nos encargaremos de apaciguarlo y de evitarles a ustedes cualquier contratiempo". 15Ellos recibieron el dinero y cumplieron la consigna. Esta versión se ha difundido entre los judíos hasta el día de hoy.

Palabra del Señor.

Comentario:

El pasaje bíblico narra dos encuentros diferentes: el primero, entre Jesús y las mujeres, cuando éstas iban de camino para llevar el mensaje de la resurrección a los discípulos (vv. 8-10); el segundo, entre los sumos sacerdotes y los guardianes del sepulcro, que se dirigen a los jefes del pueblo para informarles de las cosas que han pasado (vv. 11-15) El hecho central sigue siendo la tumba vacía, y, sobre ésta, Mateo nos ofrece dos posibles interpretaciones: o bien Jesús ha resucitado, o bien ha sido robado por sus discípulos. Al lector le corresponde la fácil elección, que no es, ciertamente, la de la mentira organizada por los sumos sacerdotes, sino la del testimonio dado por las mujeres. A ellas les dice Jesús: “avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán” (v. 10). El acontecimiento de la resurrección es un hecho sobrenatural, y sólo la fe puede penetrarlo, como es el caso de la fe de las mujeres, discípulas y mensajeras de Cristo resucitado.

No es difícil ver en el texto el trasfondo de una polémica entre los jefes del pueblo y los discípulos de Jesús en torno a la resurrección de Jesús. Mateo escribió su evangelio cuando todavía estaba vivo el contraste entre la comunidad cristiana del siglo I, que con la resurrección del Señor ve inaugurados los tiempos del mundo nuevo e inaugurado el Reino de Dios basado en el amor, y las autoridades judías, que, una vez más, rechazan a Jesús como Mesías, esperando a otro salvador.

La resurrección será siempre un signo de contradicción para todos y cada uno de los hombres: para los que están abiertos a la fe y al amor, es fuente de vida y salvación; para los que la rechazan, se vuelve motivo de juicio y condena. (Giorgio Zevini) 

Meditemos:

  1. Ante la resurrección de Jesús ¿mi vida ha cambiado en algo?
  2. ¿De qué manera proclamo y anuncio que Cristo Jesús vive?

 


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sábado, 11 de abril de 2009

Domingo 12 – MISA DEL DÍA– Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Secuencia. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. Hoy y durante la octava se dice una u otra de las completas del domingo. En lugar del responsorio breve se dice la antífona propia con la oración de resurrección.  

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (10, 34ª. 37-43)

Nosotros comimos y bebimos con él, después de su resurrección

34Entonces Pedro, tomando la palabra, dijo: 37Ustedes ya saben qué ha ocurrido en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicaba Juan: 38cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo, llenándolo de poder. El pasó haciendo el bien y curando a todos los que habían caído en poder del demonio, porque Dios estaba con él. 39Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en el país de los judíos y en Jerusalén. Y ellos mataron, suspendiéndolo de un patíbulo. 40Pero Dios lo resucitó al tercer día y le concedió que se manifestara, 41no a todo el pueblo, sino a testigos elegidos de antemano por Dios: a nosotros, que comimos y bebimos con él, después de su resurrección. 42Y nos envió a predicar al pueblo, y atestiguar que él fue constituido por Dios Juez de vivos y muertos. 43Todos los profetas dan testimonio de él, declarando que los que creen en él reciben el perdón de los pecados, en virtud de su Nombre".

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 118 (117), 1-2. 16-17. 22-23 (R.: 24)

REste es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él.

1¡Aleluya! ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor! 2Que lo diga el pueblo de Israel: ¡es eterno su amor! R.

16La mano del Señor es sublime, la mano del Señor hace proezas". 17No, no moriré: viviré para publicar lo que hizo el Señor. R.

22La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. 23Esto ha sido hecho por el Señor y es admirable a nuestros ojos. R.

 

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (3, 1-4)

Tengan el pensamiento puesto en las cosas celestiales y no en las de la tierra

1Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. 2Tengan el pensamiento puesto en las cosas celestiales y no en las de la tierra. 3Porque ustedes están muertos, y su vida está desde ahora oculta con Cristo en Dios. 4Cuando se manifieste Cristo, que es nuestra vida, entonces ustedes también aparecerán con él, llenos de gloria.

Palabra de Dios.

Versículo antes del Evangelio: 1 Corintios 5, 7b-8a

“Ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo. Así, pues, celebremos la Pascua en el Señor”

Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan 20, 1-9

Él había de resucitar de entre los muertos

1El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. 2Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto". 3Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro. 4Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes. 5Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró. 6Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro; vio las vendas en el suelo, 7y también el sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte. 8Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: él también vio y creyó. 9Todavía no habían comprendido que, según la Escritura, él debía resucitar de entre los muertos.

Palabra del Señor.

Comentario:

En mi país, antes de la Perestroika (Doi moi), en cada una de las dos diócesis de Langson y Bac Ninh, en Vietnam del norte, quedaron sólo dos sacerdotes, que no podían salir libremente de su residencia. Cuenta el cardenal José Trinh Nhu Khue: “Grupitos de dos o más vivían el Evangelio en la vida diaria y se ayudaban de todas las maneras; y en el don recíproco experimentaban la presencia de Aquel que dijo: “¡Animo!, yo he vencido al mundo” (Jn 16, 33)”.

La Iglesia en mi país ha sobrevivido, sobre todo, gracias a estos pequeños grupos que experimentaban y testimoniaban en la vida diaria la presencia de Cristo. Por todas partes, de hecho, se podía palpar esta presencia de Cristo. Entre dos cristianos que se encontraban en el mercado o entre dos hombres que trabajaban codo a codo en el campo de reeducación. No hacía falta hablarse. No hacía falta un contexto especial. Basta unirse “en su nombre”, es decir, en su amor. Y se experimentaba la presencia del Resucitado, que iluminaba y confortaba.

En la presencia de Cristo en medio de nosotros encontrábamos la esperanza: esa esperanza que “no defrauda” (cf. Rom 5, 5). Y gracias a ella irradiábamos el Evangelio a nuestro alrededor. Justamente cuando todo decaía, Jesús volvió a caminar por las calles de nuestro país. Salió de los sagrarios y se hizo presente en los colegios y en las fábricas, en las oficinas y en las prisiones. (Card. F. S. Nguyen Van Thuan, O.C.)

Meditemos:

  1. ¿Qué significa la Resurrección de Cristo para mí?
  2. ¿Cómo la vivo cotidianamente?

 


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Domingo 12 – DOMINGO DE PASCUA DE RESURRECCIÓN – VIGILIA PASCUAL – Blanco.  

Lecturas

Primera Lectura

Lectura del libro del Génesis (1, 1-2, 2)

Vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno

11Al principio Dios creó el cielo y la tierra. 2La tierra era algo informe y vacío, las tinieblas cubrían el abismo, y el soplo de Dios se cernía sobre las aguas. 3Entonces Dios dijo: "Que exista la luz". Y la luz existió. 4Dios vio que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas; 5y llamó Día a la luz y Noche a las tinieblas. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el primer día. 6Dios dijo: "Que haya un firmamento en medio de las aguas, para que establezca una separación entre ellas". Y así sucedió. 7Dios hizo el firmamento, y este separó las aguas que están debajo de él, de las que están encima de él; 8y Dios llamó Cielo al firmamento. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el segundo día. 9Dios dijo: "Que se reúnan en un solo lugar las aguas que están bajo el cielo, y que aparezca el suelo firme". Y así sucedió. 10Dios llamó Tierra al suelo firme y Mar al conjunto de las aguas. Y Dios vio que esto era bueno. 11Entonces dijo: "Que la tierra produzca vegetales, hierbas que den semilla y árboles frutales, que den sobre la tierra frutos de su misma especie con su semilla adentro". Y así sucedió. 12La tierra hizo brotar vegetales, hierba que da semilla según su especie y árboles que dan fruto de su misma especie con su semilla adentro. Y Dios vio que esto era bueno. 13Así hubo una tarde y una mañana: este fue el tercer día. 14Dios dijo: "Que haya astros en el firmamento del cielo para distinguir el día de la noche; que ellos señalen las fiestas, los días y los años, 15y que estén como lámparas en el firmamento del cielo para iluminar la tierra". Y así sucedió. 16Dios hizo que dos grandes astros -el astro mayor para presidir el día y el menor para presidir la noche- y también hizo las estrellas. 17Y los puso en el firmamento del cielo para iluminar la tierra, 18para presidir el día y la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y Dios vio que esto era bueno. 19Así hubo una tarde y una mañana: este fue el cuarto día. 20Dios dijo: "Que las aguas se llenen de una multitud de seres vivientes y que vuelen pájaros sobre la tierra, por el firmamento del cielo". 21Dios creó los grandes monstruos marinos, las diversas clases de seres vivientes que llenan las aguas deslizándose en ellas y todas las especies de animales con alas. Y Dios vio que esto era bueno. 22Entonces los bendijo, diciendo: "Sean fecundos y multiplíquense; llenen las aguas de los mares y que las aves se multipliquen sobre la tierra". 23Así hubo una tarde y una mañana: este fue el quinto día. 24Dios dijo: "Que la tierra produzca toda clase de seres vivientes: ganado, reptiles y animales salvajes de toda especie". Y así sucedió. 25Dios hizo las diversas clases de animales del campo, las diversas clases de ganado y todos los reptiles de la tierra, cualquiera sea su especie. Y Dios vio que esto era bueno. 26Dios dijo: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo". 27Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer. 28Y los bendijo, diciéndoles: "Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra". 29Y continuó diciendo: "Yo les doy todas las plantas que producen semilla sobre la tierra, y todos los árboles que dan frutos con semilla: ellos les servirán de alimento. 30Y a todas la fieras de la tierra, a todos los pájaros del cielo y a todos los vivientes que se arrastran por el suelo, les doy como alimento el pasto verde". Y así sucedió. 31Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el sexto día. 21Así fueron terminados el cielo y la tierra, y todos los seres que hay en ellos. 2El séptimo día, Dios concluyó la obra que había hecho, y cesó de hacer la obra que había emprendido.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 104 (103), 1-2ª. 5-6. 10. 12-14b. 24. 35 (R.: Cf. 30)

REnvía tu Espíritu y renueva la superficie de la tierra.

1Bendice al Señor, alma mía: ¡Señor, Dios mío, qué grande eres! Estás vestido de esplendor y majestad 2y te envuelves con un manto de luz. R.

5Afirmaste la tierra sobre sus cimientos: ¡no se moverá jamás! 6El océano la cubría como un manto, las aguas tapaban las montañas. R.

10Haces brotar fuentes en los valles, y corren sus aguas por las quebradas. 12Las aves del cielo habitan junto a ellas y hacen oír su canto entre las ramas. R.

13Desde lo alto riegas las montañas, y la tierra se sacia con el fruto de tus obras. 14Haces brotar la hierba para el ganado y las plantas que el hombre cultiva. R.

24¡Qué variadas son tus obras, Señor! ¡Todo lo hiciste con sabiduría, la tierra está llena de tus criaturas! 35¡Bendice al Señor, alma mía! ¡Aleluya!. R.

 

Segunda Lectura

Lectura del libro del Génesis (22, 1-18)

El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe

1Después de estos acontecimientos, Dios puso a prueba a Abraham: "¡Abraham!", le dijo. El respondió: "Aquí estoy". 2Entonces Dios le siguió diciendo: "Toma a tu hijo único, el que tanto amas, a Isaac; ve a la región de Moria, y ofrécelo en holocausto sobre la montaña que yo te indicaré". 3A la madrugada del día siguiente, Abraham ensilló su asno, tomó consigo a dos de sus servidores y a su hijo Isaac, y después de cortar la leña para el holocausto, se dirigió hacia el lugar que Dios le había indicado. 4Al tercer día, alzando los ojos, divisó el lugar desde lejos, 5y dijo a sus servidores: "Quédense aquí con el asno, mientras yo y el muchacho seguimos adelante. Daremos culto a Dios, y después volveremos a reunirnos con ustedes". 6Abraham recogió la leña para el holocausto y la cargó sobre su hijo Isaac; él, por su parte, tomó en sus manos el fuego y el cuchillo, y siguieron caminando los dos juntos. 7Isaac rompió el silencio y dijo a su padre Abraham: "¡Padre!". El respondió: "Sí, hijo mío". "Tenemos el fuego y la leña, continuó Isaac, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?". 8"Dios proveerá el cordero para el holocausto", respondió Abraham. Y siguieron caminando los dos juntos. 9Cuando llegaron al lugar que Dios le había indicado, Abraham erigió un altar, dispuso la leña, ató a su hijo Isaac, y lo puso sobre el altar encima de la leña. 10Luego extendió su mano y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo. 11Pero el Ángel del Señor lo llamó desde el cielo: "¡Abraham, Abraham!". "Aquí estoy", respondió él. 12Y el Ángel le dijo: "No pongas tu mano sobre el muchacho ni le hagas ningún daño. Ahora sé que temes a Dios, porque no me has negado ni siquiera a tu hijo único". 13Al levantar la vista, Abraham vio un carnero que tenía los cuernos enredados en una zarza. Entonces fue a tomar el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. 14Abraham llamó a ese lugar: "El Señor proveerá", y de allí se origina el siguiente dicho: "En la montaña del Señor se proveerá". 15Luego el Ángel del Señor llamó por segunda vez a Abraham desde el cielo, 16y le dijo: "Juro por mí mismo -oráculo del Señor-: porque has obrado de esa manera y no me has negado a tu hijo único, 17yo te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos, 18y por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, ya que has obedecido mi voz".

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 16 (15), 5. 8-11 (R.: 1)

RProtégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.

5El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz, ¡tú decides mi suerte! 8 Tengo siempre presente al Señor: él está a mi lado, nunca vacilaré. R.

9Por eso mi corazón se alegra, se regocijan mis entrañas y todo mi ser descansa seguro: 10porque no me entregarás la Muerte ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. R.

11Me harás conocer el camino de la vida, saciándome de gozo en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha. R.

 

Tercera Lectura

Lectura del libro del Éxodo (14, 15-15,1a)

Los israelitas en medio del mar a pie enjuto

1415Después el Señor dijo a Moisés: "¿Por qué me invocas con esos gritos? Ordena a los israelitas que reanuden la marcha. 16Y tú, con el bastón en alto, extiende tu mano sobre el mar y divídelo en dos, para que puedan cruzarlo a pie. 17Yo voy a endurecer el corazón de los egipcios, y ellos entrarán en el mar detrás de los israelitas. Así me cubriré de gloria a expensas del Faraón y de su ejército, de sus carros y de sus guerreros. 18Los egipcios sabrán que soy el Señor, cuando yo me cubra de gloria a expensas del Faraón, de sus carros y de sus guerreros". 19El Ángel de Dios, que avanzaba al frente del campamento de Israel, retrocedió hasta colocarse detrás de ellos; y la columna de nube se desplazó también de delante hacia atrás, 20interponiéndose entre el campamento egipcio y el de Israel. La nube era tenebrosa para unos, mientras que para los otros iluminaba la noche, de manera que en toda la noche no pudieron acercarse los unos a los otros. 21Entonces Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor hizo retroceder el mar con un fuerte viento del este, que sopló toda la noche y transformó el mar en tierra seca. Las aguas se abrieron, 22y los israelitas entraron a pie en el cauce del mar, mientras las aguas formaban una muralla a derecha e izquierda. 23Los egipcios los persiguieron, y toda la caballería del Faraón, sus carros y sus guerreros, entraron detrás de ellos en medio del mar. 24Cuando estaba por despuntar el alba, el Señor observó las tropas egipcias desde la columna de fuego y de nube, y sembró la confusión entre ellos. 25Además, frenó las ruedas de sus carros de guerra, haciendo que avanzaran con dificultad. Los egipcios exclamaron: "Huyamos de Israel, porque el Señor combate en favor de ellos contra Egipto". 26El Señor dijo a Moisés: "Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas se vuelvan contra los egipcios, sus carros y sus guerreros". 27Moisés extendió su mano sobre el mar y, al amanecer, el mar volvió a su cauce. Los egipcios ya habían emprendido la huida, pero se encontraron con las aguas, y el Señor los hundió en el mar. 28Las aguas envolvieron totalmente a los carros y a los guerreros de todo el ejército del Faraón que habían entrado en medio del mar para perseguir a los israelitas. Ni uno solo se salvó. 29Los israelitas, en cambio, fueron caminando por el cauce seco del mar, mientras las aguas formaban una muralla, a derecha e izquierda. 30Aquel día, el Señor salvó a Israel de las manos de los egipcios. Israel vio los cadáveres de los egipcios que yacían a la orilla del mar, 31y fue testigo de la hazaña que el Señor realizó contra Egipto. El pueblo temió al Señor, y creyó en él y en Moisés, su servidor. 151Entonces Moisés y los israelitas entonaron este canto en honor del Señor:

Salmo Responsorial

Éxodo 15, 1b-6. 17-18 (R.: 1a)

R. Cantaré al Señor, que se ha cubierto de gloria. 

1"Cantaré al Señor, que se ha cubierto de gloria: él hundió en el mar los caballos y los carros. 2El Señor es mi fuerza y mi protección, él me salvó. El es mi Dios y yo lo glorifico, es el Dios de mi padre y yo proclamo su grandeza. R.

3El Señor es un guerrero, su nombre es "Señor". 4El arrojó al mar los carros del Faraón y su ejército, lo mejor de sus soldados se hundió en el Mar Rojo. R.

5El abismo los cubrió, cayeron como una piedra en lo profundo del mar. 6Tu mano, Señor, resplandece por su fuerza, tu mano, Señor, aniquila al enemigo. R.

17Tú lo llevas y lo plantas en la montaña de tu herencia, en el lugar que preparaste para tu morada, en el Santuario, Señor, que fundaron tus manos. 18¡El Señor reina eternamente!" R.

 

Cuarta Lectura

Lectura del libro del profeta Isaías (54, 5-14)

Con misericordia eterna te quiere el Señor, tu redentor

5Porque tu esposo es aquel que te hizo: su nombre es Señor de los ejércitos; tu redentor es el Santo de Israel: él se llama "Dios de toda la tierra". 6Sí, como a una esposa abandonada y afligida te ha llamado el Señor: "¿Acaso se puede despreciar a la esposa de la juventud?". Dice el Señor. 7Por un breve instante te dejé abandonada, pero con gran ternura te uniré conmigo; 8en un arrebato de indignación, te oculté mi rostro por un instante, pero me compadecí de ti con amor eterno, dice tu redentor, el Señor. 9Me sucederá como en los días de Noé, cuando juré que las aguas de Noé ni inundarían de nuevo la tierra: así he jurado no irritarme más contra ti ni amenazarte nunca más. 10Aunque se aparten las montañas y vacilen las colinas, mi amor no se apartará de ti, mi alianza de paz no vacilará, dice el Señor, que se compadeció de ti. 11¡Oprimida, atormentada, sin consuelo! ¡Mira! Por piedras, te pondré turquesas y por cimientos, zafiros; 12haré tus almenas de rubíes, tus puertas de cristal y todo tu contorno de piedras preciosas. 13Todos tus hijos serán discípulos del Señor, y será grande la paz de tus hijos. 14Estarás afianzada en la justicia, lejos de la opresión, porque nada temerás, lejos del temor, porque no te alcanzará.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 30 (29), 2. 4-6. 11-12ª. 13b (R.: 2a)

R. Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste. 

2Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste y no quisiste que mis enemigos se rieran de mí. 4Tú, Señor, me levantaste del Abismo y me hiciste revivir, cuando estaba entre los que bajan al sepulcro. R.

5Canten al Señor, sus fieles; den gracias a su santo Nombre, 6porque su enojo dura un instante, y su bondad, toda la vida: si por la noche se derraman lágrimas, por la mañana renace la alegría. R.

11Escucha, Señor, ten piedad de mí; ven a ayudarme, Señor". 12Tú convertiste mi lamento en júbilo. 13¡Señor, Dios mío, te daré gracias eternamente! R.

 

Quinta Lectura

Lectura del libro del profeta Isaías (55, 1-11)

Vengan a mí, escuchen bien y vivirán

1¡Vengan a tomar agua, todos los sedientos, y el que no tenga dinero, venga también! Coman gratuitamente su ración de trigo, y sin pagar, tomen vino y leche. 2¿Por qué gastan dinero en algo que no alimenta y sus ganancias, en algo que no sacia? Háganme caso, y comerán buena comida, se deleitarán con sabrosos manjares. 3Presten atención y vengan a mí, escuchen bien y vivirán. Yo haré con ustedes una alianza eterna, obra de mi inquebrantable amor a David. 4Yo lo he puesto como testigo para los pueblos, jefe y soberano de naciones. 5Tú llamarás a una nación que no conocías, y una nación que no te conocía correrá hacia ti, a causa del Señor, tu Dios, y por el Santo de Israel, que te glorifica. 6¡Busquen al Señor mientras se deja encontrar, llámenlo mientras está cerca! 7Que le malvado abandone su camino y el hombre perverso, sus pensamientos; que vuelva el Señor, y él le tendrá compasión, a nuestro Dios, que es generoso en perdonar. 8Porque los pensamientos de ustedes no son los míos, ni los caminos de ustedes son mis caminos -oráculo del Señor-. 9Como el cielo se alza por encima de la tierra, así sobrepasan mis caminos y mis pensamientos a los caminos y a los pensamientos de ustedes. 10Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven a él sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado y hecho germinar, para que dé la semilla al sembrador y el pan al que come, 11así sucede con la palabra que sale de mi boca: ella no vuelve a mí estéril, sino que realiza todo lo que yo quiero y cumple la misión que yo le encomendé.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Isaías 12, 2-6 (R.: 3)

RSacarán agua con alegría de las fuentes de la salvación.

2Este es el Dios de mi salvación: yo tengo confianza y no temo, porque el Señor es mi fuerza y mi protección; él fue mi salvación. 3Ustedes sacarán agua con alegría de las fuentes de la salvación. R

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viernes, 10 de abril de 2009

 Viernes 10 – VIERNES SANTO DE LA PASIÓN DEL SEÑOR – Rojo / Liturgia de las horas: del propio. Ayuno y abstinencia

Primera lectura

Lectura del libro del profeta Isaías (52, 13-53, 12)

Él fue traspasado por nuestras rebeliones

5213Sí, mi Servidor triunfará: será exaltado y elevado a una altura muy grande. 14así como muchos quedaron horrorizados a causa de él, porque estaba tan desfigurado que su aspecto no era el de un hombre y su apariencia no era más la de un ser humano, 15así también él asombrará a muchas naciones, y ante él los reyes cerrarán la boca, porque verán lo que nunca se les había contado y comprenderán algo que nunca habían oído. 531¿Quién creyó lo que nosotros hemos oído y a quién se le reveló el brazo del Señor? 2El creció como un retoño en su presencia, como una raíz que brota de una tierra árida, sin forma ni hermosura que atrajera nuestras miradas, sin un aspecto que pudiera agradarnos. 3Despreciado, desechado por los hombres, abrumado de dolores y habituado al sufrimiento, como alguien ante quien se aparta el rostro, tan despreciado, que lo tuvimos por nada. 4Pero él soportaba nuestros sufrimientos y cargaba con nuestras dolencias, y nosotros lo considerábamos golpeado, herido por Dios y humillado. 5El fue traspasado por nuestras rebeldías y triturado por nuestras iniquidades. El castigo que nos da la paz recayó sobre él y por sus heridas fuimos sanados. 6Todos andábamos errantes como ovejas, siguiendo cada uno su propio camino, y el Señor hizo recaer sobre él las iniquidades de todos nosotros. 7Al ser maltratado, se humillaba y ni siquiera abría su boca: como un cordero llevado al matadero, como una oveja muda ante el que la esquila, él no abría su boca. 8Fue detenido y juzgado injustamente, y ¿quién se preocupó de su suerte? Porque fue arrancado de la tierra de los vivientes y golpeado por las rebeldías de mi pueblo. 9Se le dio un sepulcro con los malhechores y una tumba con los impíos, aunque no había cometido violencia ni había engaño en su boca. 10El Señor quiso aplastarlo con el sufrimiento. Si ofrece su vida en sacrificio de reparación, verá su descendencia, prolongará sus días, y la voluntad del Señor se cumplirá por medio de él. 11A causa de tantas fatigas, él verá la luz y, al saberlo, quedará saciado. Mi Servidor justo justificará a muchos y cargará sobre sí las faltas de ellos. 12Por eso le daré una parte entre los grandes y él repartirá el botín junto con los poderosos. Porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los culpables, siendo así que llevaba el pecado de muchos e intercedía en favor de los culpables.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 31 (30), 2. 6. 12-13. 15-17. 25 (R.: Lc 23, 46)

RPadre, en tus manos encomiendo mi espíritu.

2Yo me refugio en ti, Señor, ¡que nunca me vea defraudado! Líbrame, por tu justicia. 6Yo pongo mi vida en tus manos: tú me rescatarás, Señor, Dios fiel. R.

12Soy la burla de todos mis enemigos y la irrisión de mis propios vecinos; para mis amigos soy motivo de espanto, los que me ven por la calle huyen de mí, 13Como un muerto, he caído en el olvido, me he convertido en una cosa inútil. R.

15Pero yo confío en ti, Señor, y te digo: "Tú eres mi Dios, 16mi destino está en tus manos". Líbrame del poder de mis enemigos y de aquellos que me persiguen. R.

17Que brille tu rostro sobre tu servidor, sálvame por tu misericordia. 25Sean fuertes y valerosos, todos los que esperan en el Señor. R.

 

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Hebreos (4, 14-16. 5, 7-9)

Aprendió a obedecer y se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación

14Y ya que tenemos en Jesús, el Hijo de Dios, un Sumo Sacerdote insigne que penetró en el cielo, permanezcamos firmes en la confesión de nuestra fe. 15Porque no tenemos un Sumo Sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades; al contrario él fue sometido a las mismas pruebas que nosotros, a excepción del pecado. 16Vayamos, entonces, confiadamente al trono de la gracia, a fin de obtener misericordia y alcanzar la gracia de un auxilio oportuno.

Palabra de Dios.

 

Versículo antes del Evangelio: Flp 2, 8-9

“Se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz. Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 18, 1-19, 42

Prendieron a Jesús y lo ataron

    C. En aquel tiempo, salió Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí él y sus dis­cípulos. Judas, el traidor, conocía también el sitio, porque Jesús se reunía a menudo allí con sus discípulos. Judas entonces, tomando la patrulla y unos guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos, entró allá con faroles, antorchas y armas. Jesús, sabiendo todo lo que venía sobre él, se adelantó y les dijo:

      + –«¿A quién buscáis?»

      C. Le contestaron:

      S. –«A Jesús, el Nazareno.»

      C. Les dijo Jesús:

      + –«Yo soy.»

      C. Estaba también con ellos Judas, el traidor. Al decirles «Yo soy» retrocedieron y cayeron a tierra. Les preguntó otra vez:

      + –«¿A quién buscáis?»

      C. Ellos dijeron:

      S. –«A Jesús, el Nazareno.»

      C. Jesús contestó:

      + –«Os he dicho que soy yo. Si me buscáis a mí, dejad marchar ando a éstos.»

      C. Y así se cumplió lo que había dicho: «No he perdido a ninguno de los que me diste. »

      Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al criado del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha. Este criado se llamaba Malco. Dijo entonces Jesús a Pedro:

      + –«Mete la espada en la vaina. El cáliz que me ha dado mi Padre, ¿no lo voy a beber?» 

Llevaron a Jesús primero a Anás

     C. La patrulla, el tribuno y los guardias de los judíos prendieron a Jesús, lo ataron y lo llevaron primero a Anás, porque era suegro de Caifás, sumo sacerdote aquel año; era Caifás el que había dado a los judíos este consejo: «Conviene que muera un solo hombre por el pueblo.»

      Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote y entró con Jesús en el palacio del sumo sacerdote, mientras Pedro se quedó fuera a la puerta. Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló a la portera e hizo entrar a Pedro. La criada que hacía de portera dijo entonces a Pedro:

      S. –«¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre?»

      C. Él dijo:

      S. –«No lo soy.»

      C. Los criados y los guardias habían encendido un brasero, por­ que hacía frío, y se calentaban. También Pedro estaba con ellos de pie, calentándose.

      El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de la doctrina.

      Jesús le contestó:

      + –«Yo he hablado abiertamente al mundo; yo he enseñado con­tinuamente en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada a escondidas. ¿Por qué me interrogas a mí? Interroga a los que me han oído, de qué les he hablado. Ellos saben lo que he dicho yo.»

      C. Apenas dijo esto, uno de los guardias que estaba allí le dio una bofetada a Jesús, diciendo:

      S. –«¿Así contestas al sumo sacerdote?»

      C. Jesús respondió:

      + –«Si he faltado al hablar, muestra en qué he faltado; pero si he hablado como se debe, ¿por qué me pegas?»

      C. Entonces Anás lo envió atado a Caifás, sumo sacerdote.

¿No eres tú también de sus discípulos? No lo soy

     C. Simón Pedro estaba en pie, calentándose, y le dijeron:

      S. –«¿No eres tú también de sus discípulos?»

      C. Él lo negó, diciendo:

      S. –«No lo soy.»

      C. Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le cortó la oreja, le dijo:

      S. –«¿No te he visto yo con él en el huerto?»

      C. Pedro volvió a negar, y enseguida cantó un gallo.

Mi reino no es de este mundo

     C. Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era el amanecer, y ellos no entraron en el pretorio para no incurrir en impureza y poder así comer la Pascua. Salió Pilato afuera, adonde estaban ellos, y dijo:

      S. –«¿Qué acusación presentáis contra este hombre?»

      C. Le contestaron:

      S. –«Si éste no fuera un malhechor, no te lo entregaríamos.»

      C. Pilato les dijo:

      S. –«Lleváoslo vosotros y juzgadlo según vuestra ley.»

      C. Los judíos le dijeron:

      S. –«No estamos autorizados para dar muerte a nadie.»

      C. Y así se cumplió lo que habla dicho Jesús, indicando de qué muerte iba a morir.

      Entró otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo:

      S. –«¿Eres tú el rey de los judíos?»

      C. Jesús le contestó:

      + –«¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?»

      C. Pilato replicó:

      S. –«¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?»

      C. Jesús le contestó:

      + –«Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí.»

      C. Pilato le dijo:

      S. –«Conque, ¿tú eres rey?»

      C. Jesús le contestó:

      + –«Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.»

      C. Pilato le dijo:

      S. –«Y, ¿qué es la verdad?»

      C. Dicho esto, salió otra vez adonde estaban los judíos y les dijo:

      S. –«Yo no encuentro en él ninguna culpa. Es costumbre entre vosotros que por Pascua ponga a uno en libertad. ¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?»

      C. Volvieron a gritar:

      S. –«A ése no, a Barrabás.»

      C. El tal Barrabás era un bandido.

¡Salve, rey de los judíos!

     C. Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar. Y los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le echaron por encima un manto color púrpura; y, acercándose a él, le decían:

      S. –«¡Salve, rey de los judíos!»

      C. Y le daban bofetadas.

      Pilato salió otra vez afuera y les dijo:

      S. –«Mirad, os lo saco afuera, para que sepáis que no encuentro en él ninguna culpa.»

      C. Y salió Jesús afuera, llevando la corona de espinas y el manto color púrpura. Pilato les dijo:

      S. –«Aquí lo tenéis.»

      C. Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y los guardias, gritaron:

      S. –«¡Crucifícalo, crucifícalo!»

      C. Pilato les dijo:

      S. –«Lleváoslo vosotros y crucificadlo, porque yo no encuentro culpa en él.»

      C. Los judíos le contestaron:

      S. –«Nosotros tenemos una ley, y según esa ley tiene que morir, porque se ha declarado Hijo de Dios.»              

      C. Cuando Pilato oyó estas palabras, se asustó aún más y, entran­do otra vez en el pretorio, dijo a Jesús:

      S. –«¿De dónde eres tú?»

      C. Pero Jesús no le dio respuesta.

      Y Pilato le dijo:

      S. –«¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y autoridad para crucificarte?»

      C. Jesús le contestó:

      + –«No tendrías ninguna autoridad sobre mí, si no te la hubieran dado de lo alto. Por eso el que me ha entregado a ti tiene un pecado mayor.»

¡Fuera, fuera; crucifícalo!

          C. Desde este momento Pilato trataba de soltarlo, pero los judíos gritaban:

      S. –«Si sueltas a ése, no eres amigo del César. Todo el que se de­clara rey está contra el César.»

      C. Pilato entonces, al oír estas palabras, sacó afuera a Jesús y lo sentó en el tribunal, en el sitio que llaman «el Enlosado» (en hebreo Gábbata). Era el día de la Preparación de la Pascua, hacia el mediodía.


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jueves, 09 de abril de 2009

Jueves 09 – MISA VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑOR – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. No se dice Credo. Prefacio de la Eucaristía – Liturgia de las horas: Celebran vísperas solamente quienes no asisten a la Misa Vespertina.

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo 12, 1-8. 11-14

Prescripciones sobre la cena pascual

1Luego el Señor dijo a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto: 2Este mes será para ustedes el mes inicial, el primero de los meses del año. 3Digan a toda la comunidad de Israel: El diez de este mes, consíganse cada uno un animal del ganado menor, uno para cada familia. 4Si la familia es demasiado reducida para consumir un animal entero, se unirá con la del vecino que viva más cerca de su casa. En la elección del animal tengan en cuenta, además del número de comensales, lo que cada uno come habitualmente. 5Elijan un animal sin ningún defecto, macho y de un año; podrá ser cordero o cabrito. 6Deberán guardarlo hasta el catorce de este mes, y a la hora del crepúsculo, lo inmolará toda la asamblea de la comunidad de Israel. 7Después tomarán un poco de su sangre, y marcarán con ella los dos postes y el dintel de la puerta de las casas donde lo coman. 8Y esa misma noche comerán la carne asada al fuego, con panes sin levadura y verduras amargas. 11Deberán comerlo así: ceñidos con un cinturón, calzados con sandalias y con el bastón en la mano. Y lo comerán rápidamente: es la Pascua del Señor. 12Esa noche yo pasaré por el país de Egipto para exterminar a todos sus primogénitos, tanto hombres como animales, y daré un justo escarmiento a los dioses de Egipto. Yo soy el Señor. 13La sangre les servirá de señal para indicar las casas donde ustedes estén. Al verla, yo pasaré de largo, y así ustedes se libarán del golpe del Exterminador, cuando yo castigue al país de Egipto. 14Este será para ustedes un día memorable y deberán solemnizarlo con una fiesta en honor del Señor. Lo celebrarán a lo largo de las generaciones como una institución perpetua.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 116 (115), 12-13. 15. 16bc. 17-18 (R.: Cf. 1Cor 10, 16)

REl cáliz de la bendición es comunión con la sangre de Cristo.

12¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo? 13Alzaré la copa de la salvación e invocaré el nombre del Señor. R.

15¡Qué penosa es para el Señor la muerte de sus amigos! 16Señor, soy tu servidor, lo mismo que mi madre: por eso rompiste mis cadenas. R.

17Te ofreceré un sacrificio de alabanza, e invocaré el nombre del Señor. 18Cumpliré mis votos al Señor, en presencia de todo su pueblo. R.

 

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 11, 23-26

Cada vez que comen y beben, proclaman la muerte del Señor

23Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido, es lo siguiente: El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, 24dio gracias, lo partió y dijo: "Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía". 25De la misma manera, después de cenar, tomó la copa, diciendo: "Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban, háganlo en memora mía". 26Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor hasta que él vuelva.

Palabra de Dios.

Versículo antes del Evangelio: Jn 13, 34

“Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 13, 1-15

Los amó hasta el extremo

1Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, él, que había amado a los suyos que quedaban en el mundo, los amó hasta el fin. 2Durante la Cena, cuando el demonio ya había inspirado a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarlo, 3sabiendo Jesús que el Padre había puesto todo en sus manos y que él había venido de Dios y volvía a Dios, 4se levantó de la mesa, se sacó el manto y tomando una toalla se la ató a la cintura. 5Luego echó agua en un recipiente y empezó a lavar los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura. 6Cuando se acercó a Simón Pedro, este le dijo: "¿Tú, Señor, me vas a lavar los pies a mí?". 7Jesús le respondió: "No puedes comprender ahora lo que estoy haciendo, pero después lo comprenderás". 8"No, le dijo Pedro, ¡tú jamás me lavarás los pies a mí!". Jesús le respondió: "Si yo no te lavo, no podrás compartir mi suerte". 9"Entonces, Señor, le dijo Simón Pedro, ¡no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza!". 10Jesús le dijo: "El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque está completamente limpio. Ustedes también están limpios, aunque no todos". 11El sabía quién lo iba a entregar, y por eso había dicho: "No todos ustedes están limpios". 12Después de haberles lavado los pies, se puso el manto, volvió a la mesa y les dijo: "¿comprenden lo que acabo de hacer con ustedes? 13Ustedes me llaman Maestro y Señor, y tienen razón, porque lo soy. 14Si yo, que soy el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros. 15Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes..

Palabra del Señor.

Comentario:

El Jueves Santo es uno de los días más llenos de celebraciones litúrgicas y religioso-populares. Incluso este día por la mañana en todas las Iglesias Catedrales los obispos que son, como dice el Concilio, "los principales administradores de los misterios de Dios, que regulan promueven y custodian toda la vida litúrgica de la Iglesia que les ha sido confiada", celebran una misa muy solemne con todos los sacerdotes ("el presbiterio" de sus diócesis) y en ella los sacerdotes con un solo corazón y una sola alma renuevan sus promesas y su obediencia al Obispo. En esta Misa se consagran los óleos, es decir, los aceites que se emplean en diversos sacramentos: para el bautismo, la confirmación la ordenación sacerdotal, la unción de los enfermos. La consagración de los óleos se celebra precisamente este día para indicar que todos los sacramentos nos relacionan con el Misterio Pascual de Jesús y que todos los sacramentos tienen su culmen y su Centro en la Eucaristía. El Jueves Santo es como una "profecía" de la Pascua, es decir, en la Última Cena Jesús vivió conscientemente y de manera anticipada su Pasión y Muerte y en ese momento puso en claro el para qué iba a morir, el por qué aceptaba voluntaria y libremente la muerte cruenta. Los primeros datos que tenemos de que el Jueves Santo se celebra la Misa recordando la Cena del Señor los tenemos por el Concilio de Cartago en el año 397 y por lo que cuenta Egeria que fue una peregrina o turista que visitó Jerusalén y que dejó escrito todo lo que allí se celebraba. Antes, este día era perfectamente un día en que los penitentes celebraban su reconciliación para poder participar ya de lleno en la Pascua. Son muchos los grandes "acontecimientos salvíficos" que hoy se recuerdan en la vida de Cristo Jesús:

    * Su Cena de despedida y su gran Oración por nosotros.

    * La Institución de la Eucaristía o Santa Misa como memorial o recuerdo suyo.

    * La Institución del Ministerio (servicio) como parte esencial de su Iglesia.

    * Su Testamento: el mandato de amar hasta la Muerte.

    * El ofrecimiento, anticipado y consciente, de su vida, de su Cuerpo y Sangre, para salvación del mundo.

    * El juicio de su Pasión, la traición de Judas, el abandono de sus amigos, la oración del huerto, su noche amarga.

P. Alfonso Díaz de Sollano SDB; Delegado Inspectorial de CCSS.

Tomado de: http://www.churchforum.org/jueves-santo.htm, visitada el 04 de abril de 2009.

Meditemos:

  1. ¿Qué significa para nosotros la Eucaristía?
  2. ¿Y el mandato de amar hasta dar la vida?

 


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miércoles, 08 de abril de 2009

Miércoles 08 – Feria – Morado / Misa: del Propio del tiempo. Prefacio de la Pasión II – Liturgia de las horas: del Propio del tiempo.

Primera lectura

Lectura del libro del profeta Isaías 50, 4-9a

No me tapé el rostro ante los ultrajes

4El mismo Señor me ha dado una lengua de discípulo, para que yo sepa reconfortar al fatigado con una palabra de aliento. Cada mañana, él despierta mi oído para que yo escuche como un discípulo. 5El Señor abrió mi oído y yo no me resistí ni me volví atrás. 6Ofrecí mi espalda a los que golpeaban y mis mejillas, a los que me arrancaban la barba; no retiré mi rostro cuando me ultrajaban y escupían. 7Pero el Señor viene en mi ayuda: por eso, no quedé confundido; por eso, endurecí mi rostro como el pedernal, y sé muy bien que no seré defraudado. 8Está cerca el que me hace justicia: ¿quién me va a procesar? ¡Comparezcamos todos juntos! ¿Quién será mi adversario en el juicio? ¡Que se acerque hasta mí! 9Sí, el Señor viene en mi ayuda: ¿quién me va a condenar?.

 

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 69 (68), 8-10. 21-22. 31. 33-34 (Rta: 14 c y b)

RRespóndeme, Dios mío, por tu gran amor, en el momento favorable.

8Por ti he soportado afrentas y la vergüenza cubrió mi rostro; 9me convertí en un extraño para mis hermanos, fui un extranjero para los hijos de mi madre: 10 porque el celo de tu Casa me devora, y caen sobre mí los ultrajes de los que te agravian. R.

21La vergüenza me destroza el corazón, y no tengo remedio. Espero compasión y no la encuentro, en vano busco un consuelo: 22pusieron veneno en mi comida, y cuando tuve sed me dieron vinagre. R.

33Que lo vean los humildes y se alegren, que vivan los que buscan a Dios: 34porque el Señor escucha a los pobres y no desprecia a sus cautivos. R.

 

Versículo antes del Evangelio:

“Salve, Rey nuestro, solamente tú te has compadecido de nuestros errores”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 26, 14-25

El Hijo del hombre se va, como está escrito; pero, ¡ay del que va a entregarlo!

14Entonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes 15y les dijo: "¿Cuánto me darán si se lo entrego?". Y resolvieron darle treinta monedas de plata. 16Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo. 17El primer día de los Ácimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: "¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?". 18El respondió: "Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: "El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos". 19Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua. 20Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce 21y, mientras comían, Jesús les dijo: "Les aseguro que uno de ustedes me entregará". 22Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: "¿Seré yo, Señor?". 23El respondió: "El que acaba de servirse de la misma fuente que yo, ese me va a entregar. 24El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!". 25Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó: "¿Seré yo, Maestro?". "Tú lo has dicho", le respondió Jesús.

Palabra del Señor.

Comentario:

El poema de la primera lectura es “el poema por excelencia de la Pasión; hasta tal punto y casi en sus detalles describe la Pasión del Señor. La respuesta (salmo 69) canta a Cristo que aguantó el insulto y cuyo rostro cubre la vergüenza, pero todo esto lo soporta en orden a la alabanza. Por comida le dieron hiel y en su sed, vinagre. Pero el Señor lo escucha”. (Adrien Nocent)

El evangelio es repetición del proclamado ayer. La insistencia recae en la traición y su maldición. Judas “es la presencia del enemigo entre los amigos, del que golpea en el momento y lugar en que se precisa la confianza, porque nadie puede ya defenderse con ninguno. Los doce tratan de descubrir quién es el que de ellos miente: y en esta tentativa sucumben y caen en la antigua ley de la sospecha recíproca generalizada, de la acusación, de la división. De aquí nace siempre la crisis de la relación fraterna y de comunión: del temor de ser traicionados, del temor de que otro se aproveche, de la pretensión imposible de poner a prueba y verificar las intenciones del otro. No existe otra manera de vencer al traidor que entregarse en sus manos y poner en manos de Dios la propia causa. Pensemos en cuántas desavenencias, cuántas ofensas, cuántas prepotencias, se esconden en nuestra vida con la sospecha. Para sentarse en torno a la mesa de Jesús es preciso fiarse uno del otro sin pensar en el precio que pueda costar esta confianza” (Giuseppe Angelini)

Meditemos:

  1. ¿En qué cosas sigo tratando mal a Jesús?
  2. Entre la confianza y la sospecha: ¿Cuál ejercito más? ¿Por qué?

 


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martes, 07 de abril de 2009

 Martes 07 – Feria – Morado / Misa: del Propio del Tiempo. Prefacio de la Pasión II – Liturgia de las horas: del Propio del Tiempo.

Primera lectura

Lectura del libro del profeta Isaías 49, 1-6.

Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra

1¡Escúchenme, costas lejanas, presten atención, pueblos remotos! El Señor me llamó desde el seno materno, desde el vientre de mi madre pronunció mi nombre. 2El hizo de mi boca una espada afilada, me ocultó a la sombra de su mano; hizo de mí una flecha punzante, me escondió en su aljaba. 3El me dijo: "Tú eres mi Servidor, Israel, por ti yo me glorificaré". 4Pero yo dije: "En vano me fatigué, para nada, inútilmente, he gastado mi fuerza". Sin embargo, mi derecho está junto al Señor y mi retribución, junto a mi Dios. 5Y ahora, ha hablado el Señor, el que me formó desde el seno materno para que yo sea su Servidor, para hacer que Jacob vuelva a él y se le reúna Israel. Yo soy valioso a los ojos del Señor y mi Dios ha sido mi fortaleza. 6El dice: "Es demasiado poco que seas mi Servidor para restaurar a las tribus de Jacob y hacer volver a los sobrevivientes de Israel; yo te destino a ser la luz de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra".

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 71 (70), 1-4a. 5-6ab. 15. 17 (R.: cf. 15)

RMi boca anunciará tu salvación, Señor.

1Yo me refugio en ti, Señor, ¡que nunca tenga que avergonzarme! 2Por tu justicia, líbrame y rescátame, inclina tu oído hacia mí, y sálvame. R.

3Sé para mí una roca protectora, tú que decidiste venir siempre en mi ayuda, porque tú eres mi Roca y mi fortaleza. 4¡Líbrame, Dios mío, de las manos del impío! R.

5Porque tú, Señor, eres mi esperanza y mi seguridad desde mi juventud. 6En ti me apoyé desde las entrañas de mi madre; desde el seno materno fuiste mi protector. R.

15Mi boca anunciará incesantemente tus actos de justicia y salvación, aunque ni siquiera soy capaz de enumerarlos. 17Dios mío, tú me enseñaste desde mi juventud, y hasta hoy he narrado tus maravillas. R.

Versículo antes del Evangelio:

“Salve, Rey nuestro, obediente al Padre; fuiste llevado a la crucifixión, como manso cordero a la matanza”

Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan 13, 21-33. 36-38

Uno de ustedes me va a entregar... No cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces

21Después de decir esto, Jesús se estremeció y manifestó claramente: "Les aseguro que uno de ustedes me entregará: 22Los discípulos se miraban unos a otros, no sabiendo a quién se refería. 23Uno de ellos -el discípulo al que Jesús amaba- estaba reclinado muy cerca de Jesús. 24Simón Pedro le hizo una seña y le dijo: "Pregúntale a quién se refiere". 25El se reclinó sobre Jesús y le preguntó: "Señor, ¿quién es?". 26Jesús le respondió: "Es aquel al que daré el bocado que voy a mojar en el plato". Y mojando un bocado, se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote. 27En cuanto recibió el bocado, Satanás entró en él. Jesús le dijo entonces: "Realiza pronto lo que tienes que hacer". 28Pero ninguno de los comensales comprendió por qué le decía esto. 29Como Judas estaba encargado de la bolsa común, algunos pensaban que Jesús quería decirle: "Compra lo que hace falta para la fiesta", o bien que le mandaba dar algo a los pobres. 30Y en seguida, después de recibir el bocado, Judas salió. Ya era de noche. 31Después que Judas salió, Jesús dijo: "Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él. 32Si Dios ha sido glorificado en él, también lo glorificará en sí mismo, y lo hará muy pronto. 33Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes. Ustedes me buscarán, pero yo les digo ahora lo mismo que dije a los judíos: "A donde yo voy, ustedes no pueden venir". 36Simón Pedro le dijo: "Señor, ¿a dónde vas?". Jesús le respondió: "Adonde yo voy, tú no puedes seguirme ahora, pero más adelante me seguirás". 37Pedro le preguntó: "¿Por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti". 38Jesús le respondió: "¿Darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces".

Palabra del Señor.

Comentario:

En la primera lectura, La misión nace en la llamada, en la vocación. Desde el seno de su madre el siervo sufriente fue invitado a su vocación, a su tarea. El v. 2 detalla que es una espada afilada, una flecha punzante… viene a dar en el blanco. Pero su tarea pasa primero por un “fracaso” (v. 4), pero Dios retribuye el esfuerzo y lo convierte en “valioso a los ojos del Señor” (v. 5), el mismo Dios lo ensalza, lo eleva a ser “luz de las naciones y convertirlo en salvación para todos los alejados (v. 6). Es la historia de Jesús, que pasa por el aparente fracaso de la muerte y se convierte en aquello para lo cual fue llamado con la resurrección. A nosotros nos puede pasar lo mismo: que experimentemos el “fracaso” y desilusionados, no veamos venir la victoria de manos de Dios.

El evangelio nos muestra a Jesús que está próximo a su entrega, necesita la fidelidad de todos sus discípulos en este momento de darse completamente. Contrariamente a lo que imaginamos la traición y el abandono serán la paga que el Maestro recibirá de sus discípulos, de sus amigos. O somos diferentes a Judas y a Pedro, nosotros también vivimos traicionando al Señor, vivimos negándolo. Con nuestros actos reñidos con la fe que tenemos, con nuestro modo “light” de ser, estamos renunciando a seguirlo, a dar la vida por él. La única diferencia es que Pedro lo negó tres veces… ¡y yo voy por la enésima!

Meditemos:

  1. ¿Cómo me sentí las veces que fracasaron mis planes? ¿Espero el triunfo de la mando del Señor?
  2. ¿En qué traiciono o niego a Jesús? ¿Qué voy a hacer con ello?

 


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sábado, 04 de abril de 2009

Domingo 05 – DE RAMOS E LA PASIÓN DEL SEÑOR – Rojo / Misa: del Propio. Credo. Prefacio Propio – Liturgia de las horas: del Propio 2ª semana para el Salterio.  

Procesión

Lectura del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos (11, 1-10)

Bendito el que viene en nombre del Señor

1Cuando se aproximaban a Jerusalén, estando ya al pie del monte de los Olivos, cerca de Betfagé y de Betania, Jesús envió a dos de sus discípulos, 2diciéndoles: "Vayan al pueblo que está enfrente y, al entrar, encontrarán un asno atado, que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganlo; 3y si alguien les pregunta: "¿Qué están haciendo?", respondan: "El Señor lo necesita y lo va a devolver en seguida". 4Ellos fueron y encontraron un asno atado cerca de una puerta, en la calle, y lo desataron. 5algunos de los que estaban allí les preguntaron: "¿Qué hacen? ¿Por qué desatan ese asno?". 6Ellos respondieron como Jesús les había dicho y nadie los molestó. 7Entonces le llevaron el asno, pusieron sus mantos sobre él y Jesús se montó. 8Muchos extendían sus mantos sobre el camino; otros, lo cubrían con ramas que cortaban en el campo. 9Los que iban delante y los que seguían a Jesús, gritaban: "¡Hosana! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! 10¡Bendito sea el Reino que ya viene, el Reino de nuestro padre David! ¡Hosana en las alturas!".

Palabra de Dios

 

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta Isaías (50, 4-7)

No me tapé el rostro ante los ultrajes, sabiendo que no quedaría defraudado

4El mismo Señor me ha dado una lengua de discípulo, para que yo sepa reconfortar al fatigado con una palabra de aliento. Cada mañana, él despierta mi oído para que yo escuche como un discípulo. 5El Señor abrió mi oído y yo no me resistí ni me volví atrás. 6Ofrecí mi espalda a los que golpeaban y mis mejillas, a los que me arrancaban la barba; no retiré mi rostro cuando me ultrajaban y escupían. 7Pero el Señor viene en mi ayuda: por eso, no quedé confundido; por eso, endurecí mi rostro como el pedernal, y sé muy bien que no seré defraudado.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 22 (21), 8-9. 17-18ª. 19-20. 23-24 (R.: 2a)

RDios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

8Los que me ven, se burlan de mí, hacen una mueca y mueven la cabeza, diciendo: 9"Confió en el Señor, que él lo libre; que lo salve, si lo quiere tanto". R.

17Me rodea una jauría de perros, me asalta una banda de malhechores; taladran mis manos y mis pies. 18Yo puedo contar todos mis huesos. R.

19Se reparten entre sí mi ropa y sortean mi túnica. 20Pero tú, Señor, no te quedes lejos; tú que eres mi fuerza, ven pronto a socorrerme. R.

23Yo anunciaré tu Nombre a mis hermanos, te alabaré en medio de la asamblea: 24"Alábenlo, los que temen al Señor; glorifíquenlo, descendientes de Jacob; témanlo, descendientes de Israel. R.

 

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (2, 6-11)

Se rebajó, por eso Dios lo levantó sobre todo

6El, que era de condición divina, no consideró esta igualdad con Dios como algo que debía guardar celosamente: 7al contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano, 8se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz. 9Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre, 10para que al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, 11y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre: "Jesucristo es el Señor".

Palabra de Dios.

Versículo antes del Evangelio: Filipenses 2, 8-9

“Cristo se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz. Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre”

Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 15, 1–39 (versión larga: Mar 14, 1-15, 47)

Pretendían prender a Jesús a traición y darle muerte

1En cuanto amaneció, los sumos sacerdotes se reunieron en Consejo con los ancianos, los escribas y todo el Sanedrín. Y después de atar a Jesús, lo llevaron y lo entregaron a Pilato. 2Este lo interrogó: "¿Tú eres el rey de los judíos?". Jesús le respondió: "Tú lo dices". 3Los sumos sacerdotes multiplicaban las acusaciones contra él. 4Pilato lo interrogó nuevamente: "¿No respondes nada? ¡Mira de todo lo que te acusan!". 5Pero Jesús ya no respondió a nada más, y esto dejó muy admirado a Pilato. 6En cada Fiesta, Pilato ponía en libertad a un preso, a elección del pueblo. 7Había en la cárcel uno llamado Barrabás, arrestado con otros revoltosos que habían cometido un homicidio durante la sedición. 8La multitud subió y comenzó a pedir el indulto acostumbrado. 9Pilato les dijo: "¿Quieren que les ponga en libertad al rey de los judíos?". 10El sabía, en efecto, que los sumos sacerdotes lo habían entregado por envidia. 11Pero los sumos sacerdotes incitaron a la multitud a pedir la libertad de Barrabás. 12Pilato continuó diciendo: "¿Qué debo hacer, entonces, con el que ustedes llaman rey de los judíos?". 13Ellos gritaron de nuevo: "¡Crucifícalo!". 14Pilato les dijo: ¿Qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban cada vez más fuerte: ¡Crucifícalo! 15Pilato, para contentar a la multitud, les puso en libertad a Barrabás; y a Jesús, después de haberlo hecho azotar, lo entregó para que fuera crucificado. 16Los soldados lo llevaron dentro del palacio, al pretorio, y convocaron a toda la guardia. 17lo vistieron con un manto de púrpura, hicieron una corona de espinas y se la colocaron. 18Y comenzaron a saludarlo: "¡Salud, rey de los judíos!". 19Y le golpeaban la cabeza con una caña, le escupían y, doblando la rodilla, le rendían homenaje. 20Después de haberse burlado de él, le quitaron el manto de púrpura y le pusieron de nuevo sus vestiduras. Luego lo hicieron salir para crucificarlo. 21Como pasaba por allí Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, que regresaba del campo, lo obligaron a llevar la cruz de Jesús. 22Y condujeron a Jesús a un lugar llamado Gólgota, que significa: "lugar del Cráneo". 23Le ofrecieron vino mezclado con mirra, pero él no lo tomó. 24Después lo crucificaron. Los soldados se repartieron sus vestiduras, sorteándolas para ver qué le tocaba a cada uno. 25Ya mediaba la mañana cuando lo crucificaron. 26La inscripción que indicaba la causa de su condena decía: "El rey de los judíos". 27Con él crucificaron a dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda. 28(Y se cumplió la Escritura que dice: "Fue contado entre los malhechores") 29Los que pasaban lo insultaban, movían la cabeza y decían: ¡"Eh, tú, que destruyes el Templo y en tres días lo vuelves a edificar, 30sálvate a ti mismo y baja de la cruz!". 31De la misma manera, los sumos sacerdotes y los escribas se burlaban y decían entre sí: "¡Ha salvado a otros y no puede salvarse a sí mismo! 32Es el Mesías, el rey de Israel, ¡que baje ahora de la cruz, para que veamos y creamos!". También lo insultaban los que habían sido crucificados con él. 33Al mediodía, se oscureció toda la tierra hasta las tres de la tarde; 34y a esa hora, Jesús exclamó en alta voz: "Eloi, Eloi, lamá sabactani", que significa: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?". 35Algunos de los que se encontraban allí, al oírlo, dijeron: "Está llamando a Elías". 36Uno corrió a mojar una esponja en vinagre y, poniéndola en la punta de una caña le dio de beber, diciendo: "Vamos a ver si Elías viene a bajarlo". 37Entonces Jesús, dando un grito, expiró.

Palabra del Señor.

Comentario:

En la primera lectura, La perseverancia y docilidad del discípulo se expresan vivamente (vv. 4-5). Lo que tiene que vivir es duro, de mucha violencia (v. 6). Pero él sabe que Dios no abandona, el Señor está presente y defiende la vida del que lo sirve: “endurecí mi rostro como el pedernal”, es la actitud de aquel que confía y, en el peligro, se pone firme y aguanta todo, porque “el Señor viene en mi ayuda” y “sé muy bien que no seré defraudado” (v. 7).

Contrasta el evangelio de la procesión de Ramos con el relato de la pasión. De una manera fuerte, la Iglesia, al seleccionar estos dos relatos, nos marca la paradoja del aclamado que luego es asesinado. Pero sobre todo, los relatos nos marcan actitudes. La actitud de Jesús, de seguir adelante sabiendo que nos hace el bien, la de los discípulos que temerosos lo abandonan, la de sus contrarios que asumen la desaparición de Jesús como su victoria, sin saber que en su propia muerte Él los está salvando a ellos. La Semana Santa nos llevará al encuentro del más profundo drama humano: qué hacer con la propia vida y para qué (con qué sentido) vivirla.

Meditemos:

  1. ¿En qué cosas Jesús todavía no rompió la caña quebrada de nuestras vidas? ¿De qué necesito su perdón?
  2. ¿Qué servicio gratuito y sin sentido de utilidad, como el de María, hago para Jesús? ¿Adoración, contemplación, etc.?

 

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Primera lectura

Lectura del libro del profeta Ezequiel 37, 21-28

Haré de ellos una sola nación

21Entonces les dirás: Así habla el Señor: Yo voy a tomar a los israelitas de entre las naciones adonde habían ido; los reuniré de todas partes y los llevaré a su propio suelo. 22Haré de ellos una sola nación en la tierra, en las montañas de Israel, y todos tendrán un solo rey: ya no formarán dos naciones ni estarán más divididos en dos reinos. 23Ya no volverán a contaminarse con sus ídolos, con sus abominaciones y con todas sus rebeldías. Los salvaré de sus pecados de apostasía y los purificaré: ellos serán mi Pueblo y yo seré su Dios. 24Mi servidor David reinará sobre ellos y todos ellos tendrán un solo pastor. Observarán mis leyes, cumplirán mis preceptos y los pondrán en práctica. 25Habitarán en la tierra que di a mi servidor Jacob, donde habitaron sus padres. Allí habitarán para siempre, ellos, sus hijos y sus nietos; y mi servidor David será su príncipe eternamente. 26Estableceré para ellos una alianza de paz, que será para ellos una alianza eterna. Los instalaré, los multiplicaré y pondré mi Santuario en medio de ellos para siempre. 27Mi morada estará junto a ellos: yo seré su Dios y ellos serán mi Pueblo. 28Y cuando mi Santuario esté en medio de ellos para siempre, las naciones sabrán que yo soy el Señor, el que santifico a Israel.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Jeremías 31, 10-12ab. 13 (R.: 10d)

REl Señor nos cuidará como un pastor a su rebaño.

10¡Escuchen, naciones, la palabra del Señor, anúncienla en las costas más lejanas! Digan: “El que dispersó a Israel lo reunirá, y lo cuidará como un pastor a su rebaño”. R.

11Porque el Señor ha rescatado a Jacob, lo redimió de una mano más fuerte que él. 12Llegarán gritando de alegría a la altura de Sión, afluirán hacia los bienes del Señor. R.

13Entonces la joven danzará alegremente, los jóvenes y los viejos se regocijarán; yo cambiaré su duelo en alegría, los alegraré y los consolaré de su aflicción. R.

Versículo antes del Evangelio: Ezequiel 18, 31

“Arrojen lejos de ustedes todas las rebeldías que han cometido contra mí y háganse un corazón nuevo y un espíritu nuevo”

 

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 11, 45-57

Para congregar en la unidad a los hijos de Dios que estaban dispersos

45Al ver lo que hizo Jesús, muchos de los judíos que habían ido a casa de María creyeron en él. 46Pero otros fueron a ver a los fariseos y les contaron lo que Jesús había hecho. 47Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron un Consejo y dijeron: “¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchos signos. 48Si lo dejamos seguir así, todos creerán en él, y los romanos vendrán y destruirán nuestro Lugar santo y nuestra nación”. 49Uno de ellos, llamado Caifás, que era Sumo Sacerdote ese año, les dijo: “Ustedes no comprenden nada. 50¿No les parece preferible que un solo hombre muera por el pueblo y no que perezca la nación entera?”. 51No dijo eso por sí mismo, sino que profetizó como Sumo Sacerdote que Jesús iba a morir por la nación, 52y no solamente por la nación, sino también para congregar en la unidad a los hijos de Dios que estaban dispersos. 53A partir de ese día, resolvieron que debían matar a Jesús. 54Por eso él no se mostraba más en público entre los judíos, sino que fue a una región próxima al desierto, a una ciudad llamada Efraím, y allí permaneció con sus discípulos. 55Como se acercaba la Pascua de los judíos, mucha gente de la región había subido a Jerusalén para purificarse. 56Buscaban a Jesús y se decían unos a otros en el Templo: “¿Qué les parece, vendrá a la fiesta o no?”. 57Los sumos sacerdotes y los fariseos habían dado orden de que si alguno conocía el lugar donde él se encontraba, lo hiciera saber para detenerlo.

Palabra del Señor.

Comentario:

En la primera lectura, Dios quiere cumplir el sueño del pueblo elegido: ser una gran nación. Pero para ello deben ser fieles, deben ser libres de su pecado y rebeldías. Tendrán que observar la ley del Señor, poner en práctica lo que profesan con la boca. Así la alianza de paz descenderá sobre el pueblo elegido: “yo seré su Dios y ellos serán mi Pueblo”.

Mientras muchos creen en Jesús, unos pocos tratan de eliminarlo, de asesinarlo. Proféticamente, el sumo sacerdote Caifás, dice: “¿No les parece preferible que un solo hombre muera por el pueblo y no que perezca la nación entera?” (v. 50). Juan comenta que no solo es por la nación, sino por todos los dispersos, toda la humanidad. La gente empieza a saber los planes de los malvados y se pregunta si Jesús irá a la fiesta de Pascua a Jerusalén. La respuesta será afirmativa, no solo subirá a Jerusalén para Pascua, él se convertirá en la Pascua de todos subiendo a la Cruz, muriendo y resucitando, para darnos nueva vida y vida en abundancia.

Meditemos:

  1. Todos queremos que se cumplan nuestros sueños: ¿Obramos según Dios para que sean realidad?
  2. La muerte de Cristo nos da la salvación: ¿Hemos pasado de la muerte a la vida en Jesús? ¿Vivimos según sus enseñanzas?

 


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viernes, 03 de abril de 2009