lunes, 11 de mayo de 2009

 Lunes 11 – Feria – Blanco / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (14, 5-18)

Hemos venido a anunciarles que deben abandonar esos ídolos para convertirse al Dios viviente

5Pero como los paganos y los judíos, dirigidos por sus jefes, intentaron maltratar y apedrear a los Apóstoles, 6estos, al enterarse, huyeron a Listra y a Derbe, ciudades de Licaonia, y a sus alrededores; 7y allí anunciaron la Buena Noticia. 8Había en Listra un hombre que tenía las piernas paralizadas. Como era tullido de nacimiento, nunca había podido caminar, 9y sentado, escuchaba hablar a Pablo. Este mirándolo fijamente, vio que tenía la fe necesaria para ser curado, 10y le dijo en voz alta: "Levántate, y permanece erguido sobre tus pies". El se levantó de un salto y comenzó a caminar. 11Al ver lo que Pablo acababa de hacer, la multitud comenzó a gritar en dialecto licaonio: "Los dioses han descendido hasta nosotros en forma humana, 12y daban a Bernabé el nombre de Júpiter, y a Pablo el de Mercurio porque era el que llevaba la palabra. 13El sacerdote del templo de Júpiter que estaba a la entrada de la ciudad, trajo al atrio unos toros adornados de guirnaldas y, junto con la multitud, se disponía a sacrificarlos. 14Cuando Pablo y Bernabé se enteraron de esto, rasgaron sus vestiduras y se precipitaron en medio de la muchedumbre, gritando: 15"Amigos, ¿qué están haciendo? Nosotros somos seres humanos como ustedes, y hemos venido a anunciarles que deben abandonar esos ídolos para convertirse al Dios viviente que hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos. 16En los tiempos pasados, él permitió que las naciones siguieran sus propios caminos. 17Sin embargo, nunca dejó de dar testimonio de sí mismo, prodigando sus beneficios, enviando desde el cielo lluvias y estaciones fecundas, dando el alimento y llenando de alegría los corazones". 18Pero a pesar de todo lo que dijeron, les costó mucho impedir que la multitud les ofreciera un sacrificio.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 115 (113B), 1-4. 15-16 (R.: )

R. No nos glorifiques a nosotros, Señor: glorifica solamente a tu Nombre

1No nos glorifiques a nosotros, Señor: glorifica solamente a tu Nombre, por tu amor y tu fidelidad. 2¿Por qué han de decir las naciones: "¿Dónde está su dios"? R.

3Nuestro Dios está en el cielo y en la tierra, él hace todo lo que quiere. 4Los ídolos, en cambio, son plata y oro, obra de las manos de los hombres. R.

15Y sean bendecidos por el Señor, que hizo el cielo y la tierra. 16El cielo pertenece al Señor, y la tierra la entregó a los hombres. R.

 

Versículo antes del Evangelio: Juan 14, 26

“Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho”

Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan (14, 21-26)

El Paráclito, el Espíritu Santo, les enseñará todo

21El que recibe mis mandamientos y los cumple, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él". 22Judas -no el Iscariote- le dijo: "Señor, ¿por qué te vas a manifestar a nosotros y no al mundo?". 23Jesús le respondió: "El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él. 24El que no me ama no es fiel a mis palabras. La palabra que ustedes oyeron no es mía, sino del Padre que me envió. 25Yo les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes. 26Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho.

Palabra del Señor.

Comentario:

Sigue sorprendiéndonos el evangelio según san Juan. Recibir y cumplir los mandamientos es amar a Jesús. Lejos de cualquier devocionalismo, de cualquier sentimentalismo barato, para Jesús es evidente que el amor no solo es un gran sentimiento, es, y sobre todo, parece, una gran acción. Amar significa servir, hacer el bien, y quien recibe los mandamientos y los cumple ese sirve de verdad y hace el bien con mayúsculas: es decir, ama plenamente. La pregunta orienta al interrogante fundamental: ¿Por qué Dios no se manifiesta plenamente a todo el mundo? La respuesta jesuánica es concreta y directa: porque no me aman. Lo cual viene a significar algo como: no me creerían, no verían lo que quiero mostrarles. La verdad sea dicha: lo crucificaron cuando se reveló plenamente… Hoy volveríamos a hacerlo. La promesa del Espíritu Santo marca la seguridad que para el que cree y ama a Dios todo le será revelado y lo tendrá escrito en su corazón.

Meditemos:

  1. ¿De qué manera manifiesto, en el servicio, cuanto amo a Dios?
  2. ¿Amo a Dios tanto como para que vengan y “habiten” en mí?

 


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