viernes, 22 de mayo de 2009

 Viernes 22 – Feria (o memoria libre: Santa Rita de Cascia, religiosa – Blanco) – Blanco / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección. Día penitencial. Hoy comienza la novena de Pentecostés.

Primera lectura

Lectura de los Hechos de los Apóstoles (18, 9-18)

En esta ciudad hay un pueblo numeroso que me está reservado

9Una noche, el Señor dijo a Pablo en una visión: "No temas. Sigue predicando y no te calles. 10Yo estoy contigo. Nadie pondrá la mano sobre ti para dañarte, porque en esta ciudad hay un pueblo numeroso que me está reservado". 11Pablo se radicó allí un año y medio, enseñando la Palabra de Dios. 12Durante el gobierno del procónsul Galión en Acaya, los judíos se confabularon contra Pablo y lo condujeron ante el tribunal, 13diciendo: "Este hombre induce a la gente a que adore a Dios de una manera contraria a la Ley". 14Pablo estaba por hablar, cuando Galión dijo a los judíos: "Si se tratara de algún crimen o de algún delito grave, sería razonable que los atendiera. 15Pero tratándose de discusiones sobre palabras y nombres, y sobre la Ley judía, el asunto les concierne a ustedes; yo no quiero ser juez en estas cosas". 16Y los hizo salir del tribunal. 17Entonces todos se apoderaron de Sóstenes, el jefe de la sinagoga, y lo golpearon ante el tribunal. Pero a Galión todo esto lo tuvo sin cuidado. 18Pablo permaneció todavía un cierto tiempo en Corinto. Después se despidió de sus hermanos y se embarcó hacia Siria en compañía de Priscila y de Aquila. En Cencreas, a raíz de un voto que había hecho, se hizo cortar el cabello.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 47 (46), 2-7 (R.: 8a)

R¡Dios es el Rey de toda la tierra!

2Aplaudan, todos los pueblos, aclamen a Dios con gritos de alegría; 3porque el Señor, el Altísimo, es temible, es el soberano de toda la tierra. R.

4El puso a los pueblos bajo nuestro yugo, y a las naciones bajo nuestros pies; 5él eligió para nosotros una herencia, que es el orgullo de Jacob, su predilecto. R.

6Dios asciende entre aclamaciones, asciende al sonido de trompetas. 7Canten, canten a nuestro Dios, canten, canten a nuestro Rey. R.

Versículo antes del Evangelio: Lucas 24, 26.

“¿No será necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan (16, 20-23a)

Tendrán una alegría que nadie les podrá quitar

20Les aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo. 21La mujer, cuando va a dar a luz, siente angustia porque le llegó la hora; pero cuando nace el niño, se olvida de su dolor, por la alegría que siente al ver que ha venido un hombre al mundo. 22También ustedes ahora están tristes, pero yo los volveré a ver, y tendrán una alegría que nadie les podrá quitar. 23Aquél día no me harán más preguntas.

Palabra del Señor.

Comentario:

En la búsqueda denodada por la felicidad, el ser humano se olvida de que la felicidad no se encuentra, se construye, se hace, la persona es protagonista principal. Jesús toma un ejemplo de la vida cotidiana para hacer entender a sus discípulos la necesidad de partir a la casa del padre: la mujer que va a dar a luz. Un ejemplo poderoso porque no necesita mucha explicación y porque pertenece al horizonte común de todos los humanos. La vida que se desarrolla en el seno materno puja por salir, por ser dada a luz, ella está incompleta dentro de la madre, es que la madre ya no “debe” tenerlo en su interior. El acto de parir es uno de los hechos más recordados por cualquier mujer que tenga hijos, es un momento sublime, mezcla de esperanza y temor, de alegría y dolor, de sentimientos encontrados. La tristeza de la angustia materna en el momento de dar a luz sirve de comparación para Jesús con la cara triste de sus apóstoles, que ya empiezan a comprender que Jesús se va, que tendrá que morir y resucitar. Lo ven como terrible. Pero las palabras de Cristo resuenan fuertemente: “yo los volveré a ver, y tendrán una alegría que nadie les podrá quitar” (v. 22). La despedida temerosa y llena de angustia se verá superada por la alegría del encuentro para siempre de aquel que eligió a estos hombres y de ellos, que fueron los elegidos.

Meditemos:

  1. ¿Por qué nos cuesta tanto hacer el esfuerzo por algo mejor en la vida?
  2. Qué cosa me producen tristeza y qué alegría?

 


Tags: lectura diaria

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