lunes, 01 de junio de 2009

 Lunes 01 – Feria (o memoria libre: María Madre de la Iglesia – Blanco; San Justino, Mártir – Rojo) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección. 1° semana para el Salterio.

Primera lectura

Lectura del libro de Tobías 1, 1a. 2; 2, 1-9

Por este mismo motivo ya lo buscaron para matarlo

11Tobit, hijo de Tobiel, de la tribu de Neftalí, 2en tiempos de Salmanasar, rey de Asiria, fue deportado de Tisbé, que está al sur de Cadés de Neftalí, en la Alta Galilea, más arriba de Hasor, hacia el oeste, y al norte de Sefet. 21Durante el reinado de Asaradón regresé a mi casa y me devolvieron a mi mujer Ana y a mi hijo Tobías. En nuestra fiesta de Pentecostés, que es la santa fiesta de las siete Semanas, me prepararon una buena comida y yo me dispuse a comer. 2Cuando me encontré con la mesa llena de manjares, le dije a mi hijo Tobías: "Hijo mío, ve a buscar entre nuestros hermanos deportados en Nínive a algún pobre que se acuerde de todo corazón del Señor, y tráelo para que comparta mi comida. Yo esperaré hasta que tú vuelvas". 3Tobías salió a buscar a un pobre entre nuestros hermanos, pero regresó, diciéndome: "¡Padre!". Yo le pregunté: "¿Qué te pasa, hijo?". Y él agregó: "Padre, uno de nuestro pueblo ha sido asesinado: lo acaban de estrangular en la plaza del mercado, y su cadáver está tirado allí". 4Entonces me levanté rápidamente, y, sin probar la comida, fue a retirar el cadáver de la plaza, y lo deposité en una habitación para enterrarlo al atardecer. 5Al volver, me lavé y me puse a comer muy apenado, 6recordando las palabras del profeta Amós contra Betel: "Sus fiestas se convertirán en duelo y todos sus cantos en lamentaciones". 7Y me puse a llorar. A la caída del sol, cavé una fosa y enterré el cadáver. 8Mis vecinos se burlaban de mí, diciendo: "¡Todavía no ha escarmentado! Por este mismo motivo ya lo buscaron para matarlo. ¡Apenas pudo escapar, y ahora vuelve a enterrar a los muertos!". 9Aquella misma noche, después de bañarme, salí al patio y me acosté a dormir junto a la pared, con la cara descubierta a causa del calor.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo responsorial Sal 112 (111), 1-2.3-4. 5-6

R. ¡Dichoso quién teme al Señor! 

1Feliz el hombre que teme al Señor y se complace en sus mandamientos. 2Su descendencia será fuerte en la tierra: la posteridad de los justos es bendecida. R.

3En su casa habrá abundancia y riqueza, su generosidad permanecerá para siempre. 4Para los buenos brilla una luz en las tinieblas: es el Bondadoso, el Compasivo y el Justo. R.

5Dichoso el que se compadece y da prestado, y administra sus negocios con rectitud. 6El justo no vacilará jamás, su recuerdo permanecerá para siempre. R.

 

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Marcos 12, 1-12

Tomaron al Hijo querido y apoderándose de él, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña

1Jesús se puso a hablarles en parábolas: "Un hombre plantó una viña, la cercó, cavó un lugar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. 2A su debido tiempo, envió a un servidor para percibir de los viñadores la parte de los frutos que le correspondía. 3Pero ellos lo tomaron, lo golpearon y lo echaron con las manos vacías. 4De nuevo les envió a otro servidor, y a este también lo maltrataron y lo llenaron de ultrajes. 5Envió a un tercero, y a este lo mataron. Y también golpearon o mataron a muchos otros. 6Todavía le quedaba alguien, su hijo, a quien quería mucho, y lo mandó en último término, pensando: "Respetarán a mi hijo". 7Pero los viñadores se dijeron: "Este es el heredero: vamos a matarlo y la herencia será nuestra". 8Y apoderándose de él, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña. 9¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá, acabará con los viñadores y entregará la viña a otros. 10¿No han leído este pasaje de la Escritura: "La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: 11esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos". 12Entonces buscaban la manera de detener a Jesús, porque comprendían que esta parábola la había dicho por ellos, pero tenían miedo de la multitud. Y dejándolo, se fueron.

Palabra del Señor.

Comentario:

La figura de la viña de la que nos habla Marcos, tiene raíces bíblicas profundas y antiguas (Is. 5, 1ss). La diferencia, con aquella viña de Isaías, es que la atención evangélica está puesta en los trabajadores y no en la conducta de la viña, Israel, en ese caso; no se desenvuelve la parábola a nivel de pueblo, sino de dirigentes.

El dueño de la viña, Dios, aparece como un extranjero que viene a por los frutos de su viña. Israel, no es la patria de Dios, les ha dado un encargo, pero vive en otra parte. El contacto del dueño de la viña y sus siervos, es con los profetas, pero estos son maltratados y hasta muertos. Ahora el Padre decide enviar a su Hijo, pero los viñadores deciden matarlo, primero porque es el único heredero y porque es el que puede llevar a término el proyecto de salvación de Dios, su Padre. Su predicación y salvación incluye a todos los hombres y todos los pueblos, donde no habrá más uso del nombre de Yahvé y de su religión por parte de los judíos. Ya no será el Dios de Israel, sino de todos los pueblos de la tierra, realidad que les convenía mantener a los dirigentes judíos. ¿Qué hará el dueño de la viña? Exterminará a esos viñadores y dará a otros la viña, para que produzca sus frutos a su tiempo (v. 9). Es suprimido el monopolio del Dios de Israel; pierde su privilegio, es lo negativo de la noticia de la salvación dirigida a todos. Cuando los dirigentes comprenden que la parábola va contra ellos, intentan arrestar a Jesús, pero el miedo entró en ellos a causa del gentío que seguía a Jesús.

El llamado de la parábola es ha dar frutos de santidad y gracia, que el dueño de la viña es Dios y nosotros sus siervos. A lo mejor estamos dando frutos, pero no los que Dios quiere, lo importante será que en la oración pedir nos muestre como dar nuevos y mejores frutos.

Así como la figura de la viña tiene raíces en la literatura bíblica, de ahí deriva su importancia en la mística, como signo de alegría y de frutos de santidad y de gozo. Juan de la Cruz, en su Cántico espiritual, la presenta como el alma que tiene a Cristo en su vida y sus frutos son dulces y jugosos, imagen de las virtudes del huerto, de la viña que ha sido cuidada y trabajada, y que ahora goza, como en el estío, de los frutos de su amoroso y callado trabajo para el Señor.

Autor: Padre Julio Cesar Gonzalez Carretti  OCD. Tomado de http://homiletica.org/juliocesargonzalez0155.htm, vista el 29 de mayo de 2009.

Meditemos:

  1. ¿Acepto a Jesús como el Hijo del Dueño de la vid? ¿Le entrego la parte que le corresponde?
  2. ¿En qué cosas soy igual a los viñadores homicidas?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

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