Martes 02 – Feria (o Memoria Libre: Santos Marcelino y Pedro, mártires – Rojo) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.
Primera lectura
Lectura del libro de Tobías 2, 9-14
Tobías no se abatió a causa de la ceguera
9Aquella misma noche, después de bañarme, salí al patio y me acosté a dormir junto a la pared, con la cara descubierta a causa del calor. 10Yo no sabía que arriba, en la pared, había unos gorriones; de pronto, su estiércol caliente cayó sobre mis ojos, produciéndome unas manchas blancas. Me hice atender por los médicos, pero cuantos más remedios me aplicaban, menos veías a causa de las manchas, hasta que me quedé completamente ciego. Así estuve cuatro años privado de la vista, y todos mis parientes estaban afligidos. Ajicar me proveyó de lo necesario durante dos años, hasta que partió para Elimaida. 11 Desde ese momento, mi esposa Ana empezó a trabajar en labores femeninas: hilaba lana, 12enviaba el tejido a sus clientes y recibía el pago correspondiente. Una vez, el siete del mes de Distros, terminó un tejido y lo entregó a sus clientes. Estos le pagaron lo que correspondía y, además, le regalaron un cabrito para comer. 13Cuando entró en mi casa, el cabrito comenzó a balar. Yo llamé a mi mujer y le pregunté: "¿De dónde salió este cabrito? ¿No habría sido robado? Devuélvelo a sus dueños, porque no podemos comer nada robado", 14Ella me respondió: "¡Pero si es un regalo que me han hecho, además del pago!". Yo no le creí e insistía en que lo devolviera a sus dueños, llegando a enojarme con ella por este asunto. Entonces ella me replicó: "¿Para qué te sirvieron tus limosnas y tus obras de justicia? ¡Ahora se ve bien claro!".
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo responsorial Sal 112 (111), 1-2. 7-8. 9
R. ¡El corazón del justo está firme en el Señor!
1Feliz el hombre que teme al Señor y se complace en sus mandamientos. 2Su descendencia será fuerte en la tierra: la posteridad de los justos es bendecida. R.
7No tendrá que temer malas noticias: su corazón está firme, confiado en el Señor. 8Su ánimo está seguro, y no temerá, hasta que vea la derrota de sus enemigos. R.
9El da abundantemente a los pobres: su generosidad permanecerá para siempre, y alzará su frente con dignidad. R.
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según San Marcos 12, 13-17
Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios
13Le enviaron después a unos fariseos y herodianos para sorprenderlo en alguna de sus afirmaciones. 14Ellos fueron y le dijeron: "Maestro, sabemos que eres sincero y no tienes en cuenta la condición de las personas, porque no te fijas en la categoría de nadie, sino que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios. ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no? ¿Debemos pagarla o no?". 15Pero él, conociendo su hipocresía, les dijo: "¿Por qué me tienden una trampa? Muéstrenme un denario". 16Cuando se lo mostraron, preguntó: "¿De quién es esta figura y esta inscripción?". Respondieron: "Del César". 17Entonces Jesús les dijo: "Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios". Y ellos quedaron sorprendidos por al respuesta.
Palabra del Señor.
Comentario:
La trampa está en lo siguiente: preguntan sobre el impuesto que los judíos deben pagar al César emperador de Roma, dado que los judíos habían sido colonizados por los romanos. Se presentan juntos fariseos y partidarios de Herodes, que en política son enemigos. Los fariseos rechazan la dominación romana; los partidarios de Herodes, al contrario, la aceptan. Si Jesús dice que hay que pagar, los fariseos lo desprestigiarán ante el pueblo. Si afirma que no, los partidarios de Herodes lo harán detener por los romanos. Jesús no condena el imperialismo romano, pero tampoco lo justifica. ¿Será porque los problemas de paz y justicia entre los pueblos no son cosas bastante “espirituales” y no le interesan? En realidad Jesús no mira los problemas políticos como los miramos nosotros. Son problemas importantes, por supuesto, y la Historia Sagrada nos enseña que Dios quiere libertad para cada uno y que las naciones tengan la posibilidad de desarrollar su cultura y su vida nacional. Y esto justifica ampliamente el compromiso político de los cristianos. Pero Jesús sabe también que la liberación verdadera se juega más allá de las fronteras de las rivalidades partidarias. Vivió en un momento en que sus compatriotas estaban sumamente politizados, divididos en facciones irreconciliables, que iban a ser una de las causas de la rebeldía y de los desastres de los años 66-71. La respuesta de Jesús invita a sus adversarios a que coloquen la política en su verdadero lugar y no confundan la fe con el fanatismo religioso. Pagar el impuesto al César, gobernante extranjero y pagano, era para los fariseos como renegar de Dios, verdadero Señor de Israel. Y debido a que identificaban los objetivos del partido nacional judío con la causa de Dios, debían aplastar a los partidos opuestos para servir a Dios. En vista de que la fe exige de nosotros una obediencia total, las personas que hoy todavía confunden la fe con una militancia política llegan poco a poco a justificar todo lo que hace su partido, incluso la mentira y los crímenes. El César de Roma no era Dios, aunque pretendía serlo. Había logrado imponer su autoridad y el uso de la moneda romana; mas no por eso podía exigir la obediencia de la conciencia, que se debe sólo a Dios. Pero tampoco era “el enemigo de Dios”, como lo creían los fariseos, y no era necesario negarle el impuesto y la sumisión para adelantar el Reino de Dios. Tomado del Comentario de la Biblia Latinoamericana, edición 1995.
Meditemos:
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