viernes, 05 de junio de 2009

 Viernes 05 – Memoria Obligatoria: San Bonifacio, obispo y mártir – Rojo / Misa: de la Memoria – Liturgia de las horas: de la Memoria. Día penitencial.

Primera lectura

Lectura del libro de Tobías 11, 5-18

Si antes me castigaste, Señor, ahora me has salvado y puedo ver a mi hijo

5Ana estaba sentada con la mirada fija en el camino por donde debía volver su hijo. 6De pronto presintió que él llegaba y dijo al padre: "¡Ya viene tu hijo con su compañero!". 7Rafael dijo a Tobías, antes que él se acercara a su padre: "Seguro que tu padre va a recobrar la vista. 8Úntale los ojos con la hiel del pez; el remedio hará que las manchas blancas se contraigan y se desprendan de sus ojos. Así tu padre recobrará la vista y verá la luz". 9La madre corrió a echarse al cuello de su hijo, diciéndole: "¡Ahora sí que puedo morir, porque te he vuelto a ver, hijo mío!". Y se puso a llorar. 10Tobit también se levantó y, tropezando, salió por la puerta del patio. Tobías corrió hacia él, 11con la hiel del pez en su mano; le sopló en los ojos y, sosteniéndolo, le dijo: "¡Animo, padre!". Después le aplicó el remedio y se lo frotó. 12Luego le sacó con ambas manos las escamas de los ojos. 13Entonces su padre lo abrazó llorando y le dijo: "¡Te veo, hijo mío, luz de mis ojos!". 14Y añadió: "¡Bendito sea Dios! ¡Bendito sea su gran Nombre! ¡Benditos sean todos sus santos ángeles! ¡Que su gran Nombre esté sobre nosotros! benditos sean los ángeles por todos los siglos! 15Porque él me había herido, pero tuvo compasión de mí, y ahora veo a mi hijo Tobías". Tobías entró en la casa, lleno de gozo y bendiciendo a Dios en alta voz. Luego informó a su padre sobre el buen resultado del viaje: le contó cómo había recuperado el dinero y cómo se había casado con Sara, hija de Ragüel. Y añadió: "Llegará de un momento a otro, porque está a las puertas de Nínive". 16Tobit salió al encuentro de su nuera hasta las puertas de Nínive, bendiciendo a Dios lleno de alegría. Al verlo caminar con todo su vigor, sin la ayuda de nadie, los habitantes de Nínive quedaron maravillados. Tobit proclamaba delante de todos que Dios había tenido misericordia de él y le había devuelto la vista. 17Después se acercó a Sara, la esposa de su hijo Tobías, y la bendijo, diciendo: "¡Bienvenida, hija mía! ¡Bendito sea Dios, que te trajo hasta nosotros! ¡Bendito sea tu padre, bendito sea mi hijo Tobías, y bendita seas tú, hija mía! ¡Entra en tu casa con gozo y bendición!". 18Ese fue un gran día de fiesta para todos los judíos de Nínive, y los sobrinos de Tobit, Ajicar y Nadab, vinieron a compartir su alegría.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo responsorial 146 (145), 1-2. 6b-7. 8-9a. 9bc-10

R¡Alaba al Señor, alma mía!

1¡Alaba al Señor, alma mía! 2Alabaré al Señor toda mi vida; mientras yo exista, cantaré a mi Dios. R.

6El mantiene su fidelidad para siempre, 7hace justicia a los oprimidos y da pan a los hambrientos. El Señor libera a los cautivos. R.

8Abre los ojos de los ciegos y endereza a los que están encorvados. 9El Señor el Señor ama a los justos y protege a los extranjeros. R.

El Señor sustenta al huérfano y a la viuda 10El Señor reina eternamente, reina tu Dios, Sión, a lo largo de las generaciones. R.

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Marcos 12, 35-37

¿Cómo dicen que el Mesías es Hijo de David?

35Jesús se puso a enseñar en el Templo y preguntaba: "¿Cómo pueden decir los escribas que el Mesías es hijo de David? 36El mismo David ha dicho, movido por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies. 37Si el mismo David lo llama Señor, ¿Cómo puede ser hijo suyo? La multitud escuchaba a Jesús con agrado.

Palabra del Señor.

Comentario:

La forma que da Marcos a este episodio recoge una sentencia de Jesús sin el tono de controversia que aparece en Mt. En todos los sinópticos, la sentencia es sustancialmente la misma. Jesús hace una pregunta en relación con las creencias de su tiempo acerca del Hijo del David. En el trasfondo está la antigua tradición referente a un ungido descendiente de David, que en los dos siglos anteriores se había desarrollado hasta convertirse en una expresión de mesianismo, a la espera de un rey davídico ideal. Sus raíces estaban en pasajes como Jr 23,5; Ex 37,23-24; 1Cron 7,11.14; Dan 9,25-26.

[35]  Jesús, tomando la palabra, decía mientras enseñaba en el Templo: «¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David?

“el Cristo es hijo de David”: El Mesías de Dios se identificaba comúnmente como un descendiente de David y, por ello, como pretendiente legítimo al trono de Israel de acuerdo con 2 Sam 7,14 ([14]  Yo seré para él padre y él será para mí hijo). Jesús pone en duda esta creencia (versículo siguiente).

[36]  David mismo dijo, movido por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies.

“el Espíritu Santo”: La argumentación de Jesús presupone la idea, entonces aceptada, de que David era el autor del Salterio y que “en quien había hablado el Espíritu del Señor” era David (2Sam 23,2 [2]  El espíritu de Yahveh habla por mí, su palabra está en mi lengua).

“el Señor a mi Señor”: Jesús cita Sal 110,1 en la versión de los LXX: El Señor (Kyrios= Yahvé) dijo a mi señor (kyrios = el rey ungido). -Los judíos en esta época no pronunciaban el nombre divino Yahvé, sino que en su lugar ponían el título divino adonai “señor” (lit., “mis señores”, forma gramatical que se aplica únicamente a la divinidad); en el AT, adoni, “mi señor”, es la forma usual de dirigirse aun rey. El texto griego, por consiguiente, representa la forma de pronunciar este versículo en aquella época: “adonai dijo a adoni” en vez de “Yahweh dijo a adoni”-.  Si bien es cierto que los comentaristas del AT discuten acerca del carácter mesiánico del Sal 110, y muchos de ello señalan que es únicamente un salmo real dirigido al monarca reinante, otros creen que debe tomarse por mesiánico, ya que representa la visión de la dinastía davídica. No cabe duda que el evangelista lo entendían en este último sentido.

[37]  El mismo David le llama Señor; ¿cómo entonces puede ser hijo suyo?» La muchedumbre le oía con agrado.

“El mismo David le llama Señor, ¿cómo entonces puede ser hijo suyo?”: La pregunta de Jesús es simple en si misma, pero han propuesto tres maneras de entenderla:

1) Jesús pone en duda el origen davídico del Mesías, por ser galileo, “hijo de un carpintero”, el no podía ser el Mesías; en consecuencia, trata de probar que el Mesías no pertenece necesariamente al linaje de David.

2) Jesús insinúa que el Mesías es mucho más que un simple descendiente de David, pues tiene un origen trascendente más alto que el mismo David. Se trataría de un nuevo paso en la autorrevelación de Jesús.

3) Se supone que Jesús alude indirectamente a la visión del Hijo de hombre (Dn 7,13 [13]  Yo seguía contemplando en las visiones de la noche: Y he aquí que en las nubes del cielo venía como un Hijo de hombre. Se dirigió hacia el Anciano y fue llevado a su presencia); efectivamente es Hijo de David, pero también algo más: Hijo del hombre en un sentido excepcional.

De las tres interpretaciones, sólo la segunda resulta convincente a la larga. La pregunta que hace Jesús no va tanto a negar que el Mesías sea Hijo de David cuando a declarar que es eso y mucho más. Si bien es cierto que en lo humano desciende de David (Mt 1,1-17; Rm 1,3 [3]  acerca de su Hijo, nacido del linaje de David según la carne; 2 Tim 2,8), el Mesías tiene un carácter trascendente que va más allá de los vínculos de sangre con David; éste es el motivo de que David pueda referirse a él llamándole con un título que, en otro sentido, se aplica únicamente a Yahvé. 

Tomado de http://www.diocesistoluca.org.mx/noticias/index.php?option=com_content&task=view&id=971&Itemid=26, vista el 28/05/2008.

Meditemos:

  1. ¿Quién es Jesús para mí?
  2. ¿Dedico tiempo a rendirle el culto que se merece?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por Desconocido @ 0:00
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios