Martes 09 – Feria (o Memoria Libre: San Efrén, diácono y doctor de la Iglesia – Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.
Primera lectura
Lectura de la segunda carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 1, 18-22
Jesús no fue primero “sí” y luego “no”; en él todo se ha convertido en un “sí”
18Les aseguro, por la fidelidad de Dios, que nuestro lenguaje con ustedes no es hoy "sí", y mañana "no". 19Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, el que nosotros hemos anunciado entre ustedes -tanto Silvano y Timoteo, como yo mismo- no fue "sí" y "no", sino solamente "sí". 20En efecto, todas las promesas de Dios encuentran su "sí" en Jesús, de manera que por él decimos "Amén" a Dios, para gloria suya.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo responsorial 119 (118), 129. 130. 131. 132. 133. 135
R. ¡Que brille sobre mí la luz de tu rostro!
129Tus prescripciones son admirables: por eso las observo. R.
130La explicación de tu palabra ilumina y da inteligencia al ignorante. R.
131Abro mi boca y aspiro hondamente, porque anhelo tus mandamientos. R.
132Vuelve tu rostro y ten piedad de mí; es justo que lo hagas con los que aman tu Nombre. R.
133Afirma mis pasos conforme a tu palabra, para que no me domine la maldad. R.
135Que brille sobre mí la luz de tu rostro, y enséñame tus preceptos. R.
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según San Mateo 5, 13-16
Ustedes son la luz del mundo
13Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres. 14Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. 15Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa. 16Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.
Palabra del Señor.
Comentario:
Jesús acaba de designar a los que han sido llamados para el Reino. En primer lugar les mostrará cual es su misión. La Iglesia es sal y luz Los judíos no se fijaban tanto en que la sal da sabor, sino en que conserva los alimentos. Alianza de sal era la alianza de Dios con los sacerdotes, por cuanto era duradera y aseguraba la permanencia del pueblo elegido por Dios (Núm 18,19). Así, pues, los discípulos de Jesús son sal de la tierra porque ellos hacen entrar el mundo en la alianza de Dios. Deben mantener en el mundo las inquietudes por la justicia verdadera y, con esto, impedir que las sociedades humanas se estanquen en la mediocridad. El mundo por sí mismo no sabe para qué lo llama Dios, y los que se presentan como luces no lo serán jamás si no se hacen discípulos. Pero a ustedes que no son salvadores ni los mejores del mundo, Dios los ha elegido para que sean esa minoría por cuyo intermedio él se dará a conocer. A ustedes y también a la Iglesia les sucederán muchas cosas que tal vez les disgusten, pero serán para el mundo una señal de Dios. Comentario de la Biblia Latinoamérica, 1995.
Meditemos:
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