martes, 30 de junio de 2009

 Martes 30 – Feria (o Memoria Libre: Los primeros mártires de la iglesia de Roma – Rojo)  – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis 19, 15-29

El Señor hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego

15Al despuntar el alba, los ángeles instaron a Lot, diciéndole: "¡Vamos! Saca a tu mujer y a tus dos hijas que están aquí, para que no seas aniquilado cuando la ciudad reciba su castigo". 16Como él no salía de su asombro, los hombres lo tomaron de la mano, lo mismo que a su esposa y a sus dos hijas, y lo sacaron de la ciudad para ponerlo fuera de peligro, porque el Señor tuvo compasión de él. 17Después que lo sacaron, uno de ellos dijo: "Huye, si quieres salvar la vida. No mires hacia atrás, ni te detengan en ningún lugar de la región baja. Escapa a las montañas, para no ser aniquilado". 18Lot respondió: "No, por favor, Señor mío. 19Tú has sido bondadoso con tu servidor y me has demostrado tu gran misericordia, salvándome la vida. Pero yo no podré huir a las montañas, sin que antes caigan sobre mí la destrucción y la muerte. 20Aquí cerca hay una ciudad -es una población insignificante- donde podré refugiarme. Deja que me quede en ella, ya que es tan pequeña, y así estaré a salvo". 21Entonces él le respondió: "Voy a complacerte una vez más: no destruiré la ciudad de la que hablas. 22Pero apúrate; refúgiate en ella, porque no podré hacer nada hasta que llegues allí". Por eso la ciudad recibió el nombre de Soár, que significa "pequeño poblado". 23Cuando el sol comenzó a brillar sobre la tierra, Lot entró en Soár. 24Entonces el Señor hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego que descendían del cielo. 25Así destruyó esas ciudades y toda la extensión de la región baja, junto con los habitantes de las ciudades y la vegetación del suelo. 26Y como la mujer de Lot miró hacia atrás, quedó convertida en una columna de sal. 27A la madrugada del día siguiente, Abraham regresó al lugar donde había estado en la presencia del Señor. 28Cuando dirigió su mirada hacia Sodoma, Gomorra y toda la extensión de la región baja, vio un humo que subía de la tierra, como el humo de un horno. 29Así, cuando Dios destruyó las ciudades de la región baja, se acordó de Abraham, librando a Lot de la catástrofe con que arrasó las ciudades donde él había vivido.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 26 (25), 2-3. 9-10. 11-12

R¡Tengo ante mis ojos, Señor, tu bondad!

2Examíname, Señor, y pruébame, sondea hasta lo más íntimo de mi ser; 3porque tu amor está siempre ante mis ojos, y yo camino en tu verdad. R.

9No me incluyas entre los pecadores ni entre los hombres sanguinarios: 10ellos tienen las manos llenas de infamia, y su derecha está repleta de sobornos. R.

11Yo, en cambio, procedo íntegramente: líbrame y concédeme tu gracia. 12Mis pies están firmes sobre el camino llano, y en la asamblea bendeciré al Señor. R.

 

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 8, 23-27

Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago y vino una gran calma

23Después Jesús subió a la barca y sus discípulos lo siguieron. 24De pronto se desató en el mar una tormenta tan grande, que las olas cubrían la barca. Mientras tanto, Jesús dormía. 25Acercándose a él, sus discípulos lo despertaron, diciéndole: "¡Sálvanos, Señor, nos hundimos!". 26El les respondió: "¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?". Y levantándose, increpó al viento y al mar, y sobrevino una gran calma. 27Los hombres se decían entonces, llenos de admiración: "¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?".

Palabra del Señor.

Comentario:

Comparar con el relato de Marcos que recuerda el hecho como Pedro pudo contarlo, con detalles típicos, sin amenizar las palabras de Jesús ni las de sus apóstoles en el peligro.     Mateo solemniza la actitud de Jesús, pone en boca de los apóstoles la súplica cristiana típica. Gente de poca fe: como en 14,31; 16,8; 17,20; palabras que se dirigen a los futuros creyentes a los que asalta el miedo cada vez que se dejan ganar por la incredulidad. Aquellos hombres: en Mateo este término se usa habitualmente para designar a los que no conocen a Dios o que miran a Jesús desde afuera: 5,13; 6,1; 16,13. Todavía eran hombres estos que Jesús llamaba a ser apóstoles. (Comentario de la Biblia Latinoamericana)

Meditemos:

1.       ¿En qué situaciones de nuestra vida nos sentimos más atemorizados?

2.       ¿Pensamos como “hombre” o como “discípulo”? ¿En qué se nota?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por marcos.sanchez @ 0:00
Comentarios (0)  | Enviar
lunes, 29 de junio de 2009

 Lunes 29 – Solemnidad: Santos Pedro y Pablo, apóstoles – Rojo / Misa: del propio. Gloria. Lecturas propias. Credo. Prefacio propio. Bendición Solemne – Liturgia de las horas: del propio. Día del Papa.

Primera lectura

Lectura de los Hechos de los Apóstoles 12, 1-11

Ahora me doy cuenta de que el Señor me ha librado de las manos de Herodes

1Por aquel entonces, el rey Herodes hizo arrestar a algunos miembros de la Iglesia para maltratarlos. 2Mandó ejecutar a Santiago, hermano de Juan, 3y al ver que esto agradaba a los judíos, también hizo arrestar a Pedro. Eran los días de "los panes Ácimos". 4Después de arrestarlo, lo hizo encarcelar, poniéndolo bajo la custodia de cuatro relevos de guardia, de cuatro soldados cada uno. Su intención era hacerlo comparecer ante el pueblo después de la Pascua. 5Mientras Pedro estaba bajo custodia en la prisión, la Iglesia no cesaba de orar a Dios por él. 6La noche anterior al día en que Herodes pensaba hacerlo comparecer, Pedro dormía entre los soldados, atado con dos cadenas, y los otros centinelas vigilaban la puerta de la prisión. 7De pronto, apareció el Ángel del Señor y una luz resplandeció en el calabozo. El Ángel sacudió a Pedro y lo hizo levantar, diciéndole: "¡Levántate rápido!". Entonces las cadenas se le cayeron de las manos. 8El Ángel le dijo: "Tienes que ponerte el cinturón y las sandalias" y Pedro lo hizo. Después de dijo: "Cúbrete con el manto y sígueme". 9Pedro salió y lo seguía; no se daba cuenta de que era cierto lo que estaba sucediendo por intervención del Ángel, sino que creía tener una visión. 10Pasaron así el primero y el segundo puesto de guardia, y llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad. La puerta se abrió sola delante de ellos. Salieron y anduvieron hasta el extremo de una calle, y en seguida el Ángel se alejó de él. 11Pedro, volviendo en sí, dijo: "Ahora sé que realmente el Señor envió a su Ángel y me libró de las manos de Herodes y de todo cuanto esperaba el pueblo judío".

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 34 (33), 2-3. 4-5. 6-7. 8-9

R. ¡El ángel del Señor librará a los que temen a Dios! 

2Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará siempre en mis labios. 3Mi alma se gloría en el Señor; que lo oigan los humildes y se alegren. R.

4Glorifiquen conmigo al Señor, alabemos su Nombre todos juntos. 5Busqué al Señor: él me respondió y me libró de todos mis temores. R.

6Miren hacia él y quedarán resplandecientes, y sus rostros no se avergonzarán. 7Este pobre hombre invocó al Señor: él lo escuchó y los salvó de sus angustias. R.

8El Ángel del Señor acampa en torno de sus fieles, y los libra. 9¡Gusten y vean qué bueno es el Señor! ¡Felices los que en él se refugian! R.

 

Segunda Lectura

Lectura de la segunda carta del Apóstol San Pablo a Timoteo 4, 6-8. 17-18

Ahora me aguarda la corona merecida

6Yo ya estoy a punto de ser derramado como una libación, y el momento de mi partida se aproxima: 7he peleado hasta el fin el buen combate, concluí mi carrera, conservé la fe. 8Y ya está preparada para mí la corona de justicia, que el Señor, como justo Juez, me dará en ese Día, y no solamente a mí, sino a todos los que hay aguardado con amor su Manifestación. 16Cuando hice mi primera defensa, nadie me acompañó, sino que todos me abandonaron. ¡Ojalá que no les sea tenido en cuenta! 17Pero el Señor estuvo a mi lado, dándome fuerzas, para que el mensaje fuera proclamado por mi intermedio y llegara a oídos de todos los paganos. Así fui librado de la boca del león. 18El Señor me librará de todo mal y me preservará hasta que entre en su Reino celestial. ¡A él sea la gloria por los siglos de los siglos! Amén.

Palabra del Señor.

Aleluya     Mt 16, 18

“Aleluya, aleluya. Tú eres Pedro. Y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Aleluya”

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 16, 13-19

Tú eres Pedro y te dará las llaves del Reino de los Cielos

13Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: "¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?". 14Ellos le respondieron: "Unos dicen que es Juan el Bautista; otros Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas". 15"Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?". 16Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo". 17Y Jesús le dijo: "Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. 18Y yo te digo: "Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. 19Yo te dará las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo".

Palabra del Señor.

Comentario:

1. "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo" (Mt 16, 16).

¡Cuántas veces hemos repetido esta profesión de fe, que un día pronunció Simón, hijo de Jonás, en Cesarea de Filipo! ¡Cuántas veces yo mismo he encontrado en estas palabras una fuerza interior para proseguir la misión que la Providencia me ha confiado!

Tú eres el Cristo. Todo el Año santo nos impulsó a fijar la mirada en "Jesucristo, único Salvador, ayer, hoy y siempre". Cada una de las celebraciones jubilares fue una incesante profesión de fe en Cristo, renovada en común dos mil años después de la Encarnación. A la pregunta, siempre actual, de Jesús a sus discípulos: "Y vosotros ¿quién decís que soy yo?" (Mt 16, 15), los cristianos del año 2000 han respondido una vez más uniendo su voz a la de Pedro: "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo".

2. "¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo" (Mt 16, 17).

Después de dos milenios, la "roca" sobre la que está fundada la Iglesia sigue siendo la misma: es la fe de Pedro. "Sobre esta piedra" (Mt 16, 18) Cristo construyó su Iglesia, edificio espiritual que ha resistido al embate de los siglos. Desde luego, sólo sobre bases humanas e históricas no hubiera podido resistir el asalto de tantos enemigos.

A lo largo de los siglos, el Espíritu Santo ha iluminado a hombres y mujeres, de todas las edades, vocaciones y condiciones sociales, para que se convirtieran en "piedras vivas" (1 P 2, 5) de esta construcción. Son los santos, que Dios suscita con inagotable creatividad, mucho más numerosos que los que señala solemnemente la Iglesia como ejemplo para todos. Una sola fe; una sola "roca"; una sola piedra angular: Cristo, Redentor del hombre.

"¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!". La bienaventuranza de Simón es la misma que escuchó María santísima de labios de Isabel: "Bienaventurada tú, que has creído, porque lo que ha dicho el Señor se cumplirá" (Lc 1, 45).

Es la bienaventuranza reservada también a la comunidad de los creyentes de hoy, a la que Jesús repite: ¡Bienaventurada tú, Iglesia del año 2000, que conservas intacto el Evangelio y sigues proponiéndolo con renovado entusiasmo a los hombres del comienzo de un nuevo milenio!

En la fe, fruto del misterioso encuentro entre la gracia divina y la humildad humana que confía en ella, se halla el secreto de la paz interior y de la alegría del corazón que anticipan en cierta medida la felicidad del cielo.

3. "He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he conservado la fe" (2 Tm 4, 7).

La fe se "conserva" dándola (cf. Redemptoris missio, 2). Esta es la enseñanza del apóstol san Pablo. Es lo que ha acontecido desde que los discípulos, el día de Pentecostés, al salir del Cenáculo y bajo el impulso del Espíritu Santo, se dispersaron en todas las direcciones. Esta misión evangelizadora prosigue en el tiempo y es la manera normal como la Iglesia administra el tesoro de la fe. Todos debemos participar activamente en su dinamismo.

Con estos sentimientos os dirijo mi más cordial saludo a vosotros, queridos y venerados hermanos, que estáis en torno a mí. De modo especial os saludo a vosotros, queridos arzobispos metropolitanos, que habéis sido nombrados a lo largo del último año y habéis venido a Roma para el tradicional rito de la imposición del palio. Procedéis de veintiún países de los cinco continentes. En vuestros rostros contemplo el rostro de vuestras comunidades: una inmensa riqueza de fe y de historia, que en el pueblo de Dios se compone y se armoniza como en una sinfonía.

Saludo también a los nuevos obispos, ordenados durante este año. También vosotros provenís de diversas partes del mundo. En los diferentes miembros del cuerpo eclesial, que representáis aquí, hay esperanzas y alegrías, pero no faltan ciertamente las heridas. Pienso en la pobreza, en los conflictos, a veces incluso en las persecuciones. Pienso en la tentación del secularismo, de la indiferencia y del materialismo práctico, que mina el vigor del testimonio evangélico. Todo esto no debe debilitar, sino intensificar en nosotros, venerados hermanos en el episcopado, el anhelo de llevar la buena nueva del amor de Dios a todos los hombres.

Oremos para que la fe de san Pedro y san Pablo sostenga nuestro testimonio común y nos disponga, si fuera necesario, a llegar hasta el martirio.

4. Precisamente el martirio fue el coronamiento del testimonio de Cristo que dieron los dos apóstoles que hoy celebramos. Con algunos años de diferencia, uno y otro derramaron su sangre aquí en Roma, consagrándola de una vez para siempre a Cristo. El martirio de san Pedro marcó la vocación de Roma como sede de sus sucesores en el primado que Cristo le confirió al servicio de la Iglesia: servicio a la fe, servicio a la unidad y servicio a la misión (cf. Ut unum sint, 88).

Es urgente este anhelo de fidelidad total al Señor; es cada vez más intenso el deseo de la unidad plena de todos los creyentes. Soy consciente de que, "después de siglos de duras polémicas, las otras Iglesias y comunidades eclesiales escrutan cada vez más con una mirada nueva este ministerio de unidad" (ib., 89). Esto vale de modo particular para las Iglesias ortodoxas, como pude notar también en los días pasados durante mi visita a Ucrania. ¡Cómo quisiera que llegara cuanto antes el día de la reconciliación y de la comunión recíproca!

Con este espíritu, me alegra dirigir mi cordial saludo a la delegación del patriarcado de Constantinopla, guiada por su eminencia Jeremías, metropolita de Francia y exarca de España, a quien el patriarca ecuménico Bartolomé I ha enviado para la celebración de San Pedro y San Pablo. Su presencia añade una nota particular de alegría a nuestra fiesta. Que esos dos santos apóstoles intercedan por nosotros, para que nuestro compromiso común nos estimule a preparar el restablecimiento de la unidad, plena y armoniosa, que deberá caracterizar a la comunidad cristiana en el mundo. Cuando esto acontezca, el mundo podrá reconocer más fácilmente el auténtico rostro de Cristo.

5. "He conservado la fe" (2 Tm 4, 7). Así afirma el apóstol san Pablo haciendo el balance de su vida. Y sabemos de qué modo la conservó: dándola, difundiéndola, haciéndola fructificar lo más posible. Hasta la muerte.

Del mismo modo, la Iglesia está llamada a conservar el "depósito" de la fe, comunicándolo a todos los hombres y a todo el hombre. Para esto el Señor la envió al mundo, diciendo a los Apóstoles: "Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes" (Mt 28, 19). Ahora, al comienzo del tercer milenio, este mandato misionero es más válido que nunca. Más aún, frente a la amplitud del nuevo horizonte, debe recuperar la lozanía de los comienzos (cf. Redemptoris missio, 1).

Si san Pablo viviera hoy, ¿cómo expresaría el anhelo misionero que distinguió su acción al servicio del Evangelio? Y san Pedro ciertamente no dejaría de animarlo en este generoso impulso apostólico, tendiéndole la mano en señal de comunión (cf. Ga 2, 9).

Así pues, encomendemos a la intercesión de estos dos santos apóstoles el camino de la Iglesia al comienzo del nuevo milenio. Invoquemos a María, la Reina de los Apóstoles, para que en todas partes el pueblo cristiano crezca en la comunión fraterna y en el impulso misionero.

Quiera Dios que cuanto antes toda la comunidad de los creyentes proclame con un solo corazón y una sola alma: "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo". Tú eres nuestro Redentor, nuestro único Redentor, ayer, hoy y siempre. Amén. Tomado de http://www.aciprensa.com/fiestas/pedropablo/homilia2001.htm, homilía de Juan Pablo II, vista el 24/06/09.

 

Meditemos:

  1. ¿Qué cosas me provoca la figura de Pedro?
  2. ¿Qué cosas suscita la de Pablo?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por marcos.sanchez @ 0:00
Comentarios (0)  | Enviar
sábado, 27 de junio de 2009

 Domingo 28 – 13° DURANTE EL AÑO – Verde / Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 1ras Vísperas de Solemnidad. 1da semana para el Salterio. 13ra semana.

Primera Lectura

Lectura del libro de la Sabiduría 1, 13-15; 2, 23-24

La muerte entró en el mundo por la envidia del diablo

113Porque Dios no ha hecho la muerte ni se complace en el perdición de los vivientes. 14El ha creado todas las cosas para que subsistan; las criaturas del mundo son saludables, no hay en ellas ningún veneno mortal y la muerte no ejerce su dominio sobre la tierra. 15Porque la justicia es inmortal. 223Dios creó al hombre para que fuera incorruptible y lo hizo a imagen de su propia naturaleza, 24pero por la envidia del demonio entró la muerte en el mundo, y los que pertenecen a él tienen que padecerla.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 30 (29), 2 y 4. 5-6. 11 y 12ª. 13b (R.: 2a)

R¡Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste!

2Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste y no quisiste que mis enemigos se rieran de mí. 4Tú, Señor, me levantaste del Abismo y me hiciste revivir, cuando estaba entre los que bajan al sepulcro. R.

5Canten al Señor, sus fieles; den gracias a su santo Nombre, 6porque su enojo dura un instante, y su bondad, toda la vida: si por la noche se derraman lágrimas, por la mañana renace la alegría. R.

11Escucha, Señor, ten piedad de mí; ven a ayudarme, Señor". 12Tú convertiste mi lamento en júbilo, 13para que mi corazón te cante sin cesar. ¡Señor, Dios mío, te daré gracias eternamente! R.

 

Segunda Lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 8, 7. 9. 13-15

Su abundancia remedia la falta que tienen los hermanos pobres

7Y ya que ustedes se distinguen en todo: en fe, en elocuencia, en ciencia, en toda clase de solicitud por los demás, y en el amor que nosotros les hemos comunicado, espero que también se distingan en generosidad. 9Ya conocen la generosidad de nuestro Señor Jesucristo que, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza. 13No se trata de que ustedes sufran necesidad para que otros vivan en la abundancia, sino de que haya igualdad. 14En el caso presente, la abundancia de ustedes suple la necesidad de ellos, para que un día, la abundancia de ellos supla la necesidad de ustedes. Así habrá igualdad, 15de acuerdo con lo que dice la Escritura: El que había recogido mucho no tuvo de sobra, y el que había recogido poco no sufrió escasez.

Palabra de Dios.

Aleluya Cf. 2 Timoteo 1, 10

“Nuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte y sacó a la luz la vida, por medio del Evangelio”

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos 5, 21-43

Contigo hablo, niña, levántate

21Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y él se quedó junto al mar. 22Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, se arrojó a sus pies, 23rogándole con insistencia: "Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se cure y viva". 24Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados. 25 Se encontraba allí una mujer que desde hacia doce años padecía de hemorragias. 26Había sufrido mucho en manos de numerosos médicos y gastado todos sus bienes sin resultado; al contrario, cada vez estaba peor. 27Como había oído hablar de Jesús, se le acercó por detrás, entre la multitud, y tocó su manto, 28porque pensaba: "Con sólo tocar su manto quedaré curada". 29Inmediatamente cesó la hemorragia, y ella sintió en su cuerpo que estaba curada de su mal. 30Jesús se dio cuenta en seguida de la fuerza que había salido de él, se dio vuelta y, dirigiéndose a la multitud, preguntó: "¿Quién tocó mi manto?". 31Sus discípulos le dijeron: "¿Ves que la gente te aprieta por todas partes y preguntas quién te ha tocado?". 32Pero él seguía mirando a su alrededor, para ver quién había sido. 33Entonces la mujer, muy asustada y temblando, porque sabía bien lo que le había ocurrido, fue a arrojarse a los pies y le confesó toda la verdad. 34Jesús le dijo: "Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda curada de tu enfermedad". 35Todavía estaba hablando, cuando llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: "Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?". 36Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: "No temas, basta que creas". 37Y sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago, 38fue a casa del jefe de la sinagoga. Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba. 39Al entrar, les dijo: "¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme". 40Y se burlaban de él. Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con él, entró donde ella estaba. 41La tomó de la mano y le dijo: "Talitá kum", que significa: "¡Niña, yo te lo ordeno, levántate". 42En seguida la niña, que ya tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar. Ellos, entonces, se llenaron de asombro, 43y él les mandó insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que le dieran de comer.

Palabra del Señor.

Comentario:

La liturgia nos propone hoy en la primera lectura, tomada del libro de la Sabiduría, una perspectiva general sobre la muerte y la vida, sobre el bien y el mal. El evangelio corresponde a esta lectura, porque muestra a Jesús como fuente de vida: Jesús, no sólo cura con un simple contacto a una mujer que sufre de hemorragias, sino que resucita a una muchacha muerta. Pablo habla a los corintios, en la segunda lectura, de la colecta realizada en favor de los pobres de la Iglesia de Jerusalén.

El libro de la Sabiduría no vacila en decir que “Dios no hizo la muerte”. Ésta no viene de Dios, sino que “entró en el mundo por la envidia del diablo y los de su partido pasarán por ella”. En el libro del Génesis se cuenta, en efecto, la creación de todos los seres de Dios, y se repite cada vez como un estribillo: “Y vio Dios que era bueno” (Gn 1, 10. 12. 18. 21. 25. 31). Por consiguiente, la creación, obra de Dios, es buena. Dios es fuente de vida, fuente de bien, y su intención siempre es positiva. Afirma el libro de la Sabiduría: “Las criaturas del mundo son saludables: no hay en ellas veneno de muerte”.

Sin embargo, el diablo arruinó en parte esta obra de Dios con la tentación y el pecado y, por consiguiente, también con la muerte. Pablo afirma en la Carta a los Romanos: “Por un hombre penetró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte” (Rom 5, 12).

La intención de Dios al crear al hombre era positiva: “Dios creó al hombre para la inmortalidad y lo hizo imagen de su propio ser”. Dios creó al hombre a su imagen, es decir, lo creó para la inmortalidad, para asociado a su vida divina bienaventurada: una vida de amor total, una vida en que no hay nada malo. El libro de la Sabiduría declara que la justicia es inmortal; por eso los infiernos no reinan sobre la tierra. 

Jesús se muestra en el evangelio en plena sintonía con esta intención divina. Ha venido al mundo para hacer la voluntad del Padre, que es una voluntad de salvación, de vida y de amor.

Jairo, el jefe de la sinagoga, se llega a él porque su hijita está en las últimas. Le ruega con insistencia: “Ven y pon las manos sobre ella para que se cure y conserve la vida”. Reconoce en Jesús la fuente de la vida. Jesús acepta de inmediato, con una extraordinaria disponibilidad, ir con él a su casa.

Marcos, que nos proporciona una descripción muy viva y realista de este episodio, refiere que “lo seguía una gran multitud que lo estrujaba”. Entre esta multitud se encuentra una mujer enferma de hemorragias desde hace doce años y que ha sufrido mucho a causa de muchos médicos y -añade Marcos, con cierta ironía- “se había gastado la fortuna sin mejorar, antes empeorando”. Se trata, por consiguiente, de una mujer que sufre por una enfermedad verdaderamente tenaz y que no ha conseguido vencer.

Esta mujer ha oído hablar de Jesús, de su bondad y de su misericordia, así como de su poder. Así nació en ella el deseo de aprovechar esta bondad y poder de Jesús. De ahí que, mezclada entre la multitud, se acerque a él.

Según la mentalidad de los judíos, esta mujer se encuentra en un estado de impureza. En efecto, la hemorragia, como cualquier pérdida de sangre, era considerada por los judíos una impureza, que se transmite a quien toque la persona enferma.

Esta mujer se atreve a tocar el manto de Jesús, a pesar de que la ley de Moisés prohíbe el contacto con otras personas en caso de impureza. Piensa: “Con sólo tocar su manto, me curaré”. Esta mujer demuestra tener una gran fe, una fe audaz, que no busca ninguna manifestación exterior, sino que se contenta con un simple toque. Y, en efecto, después de haber tocado el manto de Jesús, advierte en su cuerpo que está curada.

Jesús se da cuenta de este toque; se vuelve hacia la multitud y pregunta: “¿Quién me ha tocado el manto?”. Jesús no quiere hacer un milagro que sea, por así decido, automático, sino que quiere establecer un contacto personal con el que lo recibe. Esto es muy importante: los milagros son ocasiones de contacto con Jesús, de fe explícita y, por consiguiente, de curación no sólo física, sino también espiritual.

Los discípulos dicen a Jesús: “Ves que la gente te está apretujando ¿y preguntas quién te ha tocado?”. Pero Jesús sabe lo que dice: no se refiere a un toque cualquiera, sino a un toque especial, que ha provocado la emanación de una fuerza espiritual capaz de curar.

La mujer, atemorizada, temblorosa, se postra ante él y le dice toda la verdad; confiesa que le ha tocado a pesar de la impureza que la afecta. Jesús le dice entonces: “Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y sigue sana de tu dolencia”.

Jesús establece de este modo un contacto personal con esta mujer, confirma su fe y el efecto positivo de la misma, y hace que se marche en paz con la alegría profunda de haber tenido un contacto con Jesús y, por consiguiente, de estar curada no sólo desde el punto de vista físico, sino también desde el espiritual.

Entre tanto, algunos amigos del jefe de la sinagoga vienen a decirle: “Tu hija ha muerto. No importunes al Maestro”. Jairo le había pedido a Jesús la curación de su hija; ahora, sin embargo, ya no hace falta pedirla. La gente piensa que, si la muchacha ha muerto, Jesús ya no puede hacer nada. Él, en cambio, está seguro de que podrá intervenir y sólo le pide a Jairo que tenga fe: “No temas, basta que tengas fe”.       '

Estas palabras tienen una gran importancia para nosotros. Cuando nos encontramos en dificultades, cuando parece que el Señor no quiere intervenir, cuando no vemos la solución de un problema, debemos escuchar a Jesús, que nos dice: “No temas, basta que tengas fe”. Las dificultades deben ser ocasiones de progreso en la fe, y no de renuncia a la fe y a la esperanza.

Así pues, Jesús prosigue su camino hacia la casa de Jairo y, cuando llega, ve un gran alboroto y a personas que lloran y gritan. Así es como expresan el luto y el dolor en los países orientales. Pero Jesús dice a la gente: “¿A qué viene este alboroto yesos llantos? La niña no está muerta, sino dormida”. Para Jesús, la muerte es como un sueño, y él es capaz de despertar de este sueño.

Por otra parte, Jesús no quiere suscitar un entusiasmo extraordinario por su acción milagrosa; quiere intervenir con una gran bondad y generosidad, pero no busca el éxito. Se trata de una constante en su comportamiento. En todos los evangelios, y de una manera particular en el de Marcos, pide a quien ha obtenido una gracia importante que no hable de ella, que no difunda la noticia.

Tras haber echado a todos fuera, Jesús toma consigo sólo al padre y a la madre de la niña y a los tres apóstoles que le habían acompañado: Pedro, Santiago y Juan. Entra en la estancia de la niña, le coge la mano y le dice simplemente, en lengua aramea: “Talitha qum (que significa: Chiquilla, te lo digo a ti, levántate)”.

A estas palabras de Jesús, la niña se levanta y se pone a caminar. Todos fueron presa del asombro. Sólo Jesús permanece en calma, y recomienda con insistencia que nadie dé a conocer este milagro. A continuación, vuelve a manifestar su bondad y su solicitud por la niña, ordenando que le den de comer. La gente no piensa en ello, tal vez porque se ha quedado asombrada por el milagro, pero Jesús se preocupa también de estas cosas pequeñas, aunque esenciales en la vida.

Podemos observar en este episodio cómo se manifiesta –de una manera vivaz, aunque asimismo muy espontánea– el poder de vida que procede de Jesús. Los milagros se han contado para que nosotros tengamos fe en ese poder de Jesús. Él es fuente de vida: no sólo de la vida física, sino también, y sobre todo, de la espiritual, de la vida creada a imagen de Dios, como dice el Génesis.

Nuestra vida no debe estar preocupada sólo por las necesidades materiales, sino que, por ser plenamente don de Dios, debe ser también una vida espiritual, de fe, de esperanza y caridad.

Pablo invita a los corintios en la segunda lectura a ser generosos participando en la colecta organizada en favor de los pobres de la Iglesia de Jerusalén. La comunidad de Jerusalén era pobre. Sabemos que el año anterior a aquél en que escribe Pablo esta carta, se había producido una carestía, que había agotado todos los recursos de la gente, y la Iglesia se encontraba en dificultades. Pablo toma la iniciativa de organizar una colecta, que debe tener también la finalidad de estrechar unos vínculos más fuertes entre las iglesias procedentes del paganismo y la Iglesia madre de Jerusalén, compuesta por judíos.

El apóstol muestra en la exhortación agudeza e ingenio a la hora de llevar adelante esta iniciativa suya. Empieza piropeando a los corintios: “Y como tenéis abundancia de todo, de fe, elocuencia, conocimiento, fervor para todo, afecto a nosotros, tened también abundancia de esta generosidad”. Puesto que sobresalen en todo, deben hacerlo también en esta obra generosa.

Pablo recuerda, a continuación, a los corintios el ejemplo de Cristo: “Conocéis la generosidad de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, por vosotros se hizo pobre para enriqueceros con su pobreza”. Jesús era rico: en cuanto Hijo de Dios, poseía todas las riquezas; pero se hizo pobre por nosotros, es decir, aceptó asumir la condición de siervo (cf. Flp 2, 7), y eso para que nosotros llegáramos a ser ricos por medio de su pobreza.

Si queremos obtener las riquezas de Cristo, debemos seguirle en su camino de pobreza. No es posible obtener de manera inmediata o automática esas riquezas; debemos seguir el camino paradójico trazado por Jesús, el camino de la pobreza, entendida como condición de verdadera caridad, para llegar a ser ricos de su riqueza espiritual, divina.

Pablo da a los corintios una serie de consejos muy equilibrados: “No se trata de aliviar a otros pasando vosotros apuros, sino de lograr la igualdad. Que vuestra abundancia remedie por ahora su escasez, de modo que un día la abundancia de ellos remedie vuestra escasez”. De este modo, se establece un intercambio, una puesta en común de los bienes –tanto materiales como espirituales–; así se lleva a cabo una unión fraterna bien real, y todos crecen en la caridad.

El apóstol cita un pasaje del libro del Éxodo referente al maná para apoyar su argumentación: “Como está escrito: "A quien recogía mucho [mucho maná] no le sobraba, a quien recogía poco no le faltaba"”. Dios quiere cierta igualdad; no quiere que haya ricos que tienen muchas cosas superfluas y pobres que carecen de todo. Quiere que compartamos lo que tenemos, a fin de vivir cada vez más plenamente en su amor.

Acojamos también esta enseñanza de Pablo, que completa la visión de fe que nos da el evangelio de hoy. (Cardenal Albert Vanhoye, SI)

Meditemos:

  1. ¿Qué dolores y situaciones tristes estamos poniendo en manos de Jesús?
  2. ¿Creemos en los milagros de Jesús, o para nosotros son cosas del pasado?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por marcos.sanchez @ 12:00
Comentarios (0)  | Enviar

Sábado 20 – Feria (o Memoria Libre: San Cirilo de Alejandría, obispo y doctor de la Iglesia – Blanco / Santa María en Sábado – Blanco) / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección. 1as vísperas del 13° domingo durante el año.

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis 18, 1-15

¿Hay algo difícil para Dios? Cuando vuelva a visitarte Sara habrá tenido un hijo

1El Señor se apareció a Abraham junto al encinar de Mamré, mientras él estaba sentado a la entrada de su carpa, a la hora de más calor. 2Alzando los ojos, divisó a tres hombres que estaban parados cerca de él. Apenas los vio, corrió a su encuentro desde la entrada de la carpa y se inclinó hasta el suelo. 3diciendo: "Señor mío, si quieres hacerme un favor, te ruego que no pases de largo delante de tu servidor. 4Yo haré que les traigan un poco de agua. Lávense los pies y descansen a la sombra del árbol. 5Mientras tanto, iré a buscar un trozo de pan, para que ustedes reparen sus fuerzas antes de seguir adelante. ¡Por algo han pasado junto a su servidor!". Ellos respondieron: "Está bien. Puedes hacer lo que dijiste". 6Abraham fue rápidamente a la carpa donde estaba Sara y le dijo: "¡Pronto! Toma tres medidas de la mejor harina, amásalas y prepara unas tortas". 7Después fue corriendo hasta el corral, eligió un ternero tierno y bien cebado, y lo entregó a su sirviente, que de inmediato se puso a prepararlo. 8Luego tomó cuajada, leche y el ternero ya preparado, y se los sirvió. Mientras comían, él se quedó de pie al lado de ellos, debajo del árbol. 9Ellos le preguntaron: "¿Dónde está Sara, tu mujer?". "Ahí en la carpa", les respondió. 10Entonces uno de ellos le dijo: "Volveré a verte sin falta en el año entrante, y para ese entonces Sara habrá tenido un hijo". Mientras tanto, Sara había estado escuchando a la entrada de la carpa, que estaba justo detrás de él. 11Abraham y Sara eran ancianos de edad avanzada, y los períodos de Sara ya habían cesado. 12Por eso, ella rió en su interior, pensando: "Con lo vieja que soy, ¿volveré a experimentar el placer? Además, ¡mi marido es tan viejo!". 13Pero el Señor dijo a Abraham: "¿Por qué se ha reído Sara, pensando que no podrá dar a luz, siendo tan vieja? 14¿Acaso hay algo imposible para el Señor? Cuando yo vuelva a verte para esta época, en el año entrante, Sara habrá tenido un hijo". 15Ella tuvo miedo, y trató de engañarlo, diciendo: "No, no me he reído". Pero él le respondió: "Sí, te has reído".

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo responsorial Lucas 1, 46-47. 48-49. 50 y 53. 54-55

R¡El Señor se acuerda de su misericordia!

46Mi alma canta la grandeza del Señor, 47y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador. R.

48Porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, 49porque el Todopoderoso he hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! R.

50Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. 53Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. R.

54Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, 55como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre. R.

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 8, 5-17

Vendrán muchos de Oriente y Occidente y se sentarán con Abrahán, lsaac y Jacob

5Al entrar en Cafarnaúm, se le acercó un centurión, rogándole 6"Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente". 7Jesús le dijo: "Yo mismo iré a curarlo". 8Pero el centurión respondió: "Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. 9Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes: "Ve", él va, y a otro: "Ven", él viene; y cuando digo a mi sirviente: "Tienes que hacer esto", él lo hace". 10Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: "Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe. 11Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos; 12en cambio, los herederos del reino serán arrojados afuera, a las tinieblas, donde habrá llantos y rechinar los dientes". 13Y Jesús dijo al centurión: "Ve, y que suceda como has creído". Y el sirviente se curó en ese mismo momento. 14Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, encontró a la suegra de este en cama con fiebre. 15Le tocó la mano y se le pasó la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirlo. 16Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y él, con su palabra, expulsó a los espíritus y curó a todos los que estaban enfermos, 17para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: "El tomó nuestras debilidades y cargó sobre sí nuestras enfermedades".

Palabra del Señor.

Comentario:

La curación del siervo del centurión (8,5-13): El “centurión” era, probablemente, un oficial al mando de cien soldados de infantería que mantenían una presencia romana en Cafarnaún. Mateo da pocos detalles; lo que le interesa realmente es que un gentil puede ser introducido en el reino. “Señor” (v. 6) no es más que un tratamiento respetuoso de cortesía, pero, referido a Jesús, acabó por expresar esa “autoridad” de 7, 29. La parálisis del siervo le ha hecho sufrir grandes dolores, y el centurión actúa movido por una honda preocupación. Según la tradición rabínica, entrar en la casa de un gentil equivalía a hacerse impuro. La respuesta del centurión, “di una sola palabra, y mi criado quedará sano” (v. 8), puede que tuviera eso en cuenta. Es mediante una palabra como Dios cura (p.ej., Sal 107,20; Sabiduría 16, 12) y como realizará la redención de todas las naciones (Isaías 45, 23; 55, 11).

Jesús “se asombró”, y dijo a la gente: “jamás he encontrado en Israel una fe tan grande”, porque la fe del centurión era de sincera resolución y total confianza en la autoridad de Jesús y en su poder de curar. “Vendrán muchos de oriente y de occidente” (v. 11) repite la promesa de que parte de la restauración consistiría en que las naciones vendrían al esplendor de la salida de Israel y celebrarían con reconocimiento que Dios es el único Señor (Is 49, 12; 60, 3-7; 66, 18-23; Zac 8, 20-23). Esta venida de los gentiles fue anticipada ya en Mateo con el viaje de los magos. “Comer” o “sentarse a la mesa” significa celebrar la restauración del reino de Dios con Israel en un banquete mesiánico (cf. Is 25, 6; 55, 2).

Los herederos, “hijos”, del reino (v. 12) son aquí los que esperaban heredado como descendientes de Abraham, Isaac y Jacob. Se rechaza así a quienes pretenden ser miembros del reino por la raza, y no por la fe. El evangelista podría estar anticipando aquí el banquete de los publicanos en el capítulo siguiente. “Las tinieblas de fuera, donde será el llanto y el rechinar de dientes” es el rechazo en el juicio final: quedar totalmente apartado de la presencia resplandeciente de Dios. Ésta es una frase por la que Mateo siente predilección (3, 42. 50; 22, 13; 24, 51; 25, 30), Y que alude al acto de los malvados que rechinan sus dientes con malicia contra el justo (Sal 35, 16; 112, 10; Job 16,9).

Jesús cura a la suegra de Pedro y a otros: Como hombre casado, Pedro tiene su propia casa en Cafarnaún. Su suegra está en cama ardiendo de fiebre. Jesús le toca la mano lo mismo que había tocado al leproso (v. 3) y a otros al curarlos (9, 29; 20, 34), y con ese toque la suegra de Pedro recupera completamente su salud. Resulta significativo que la palabra griega que se traduce por “se levantó” sea el término utilizado principalmente en el NT para indicar la resurrección de entre los muertos. Restablecida en la plenitud de vida, responde inmediatamente con actos de servicio. La posesión demoníaca (v. 16) abarcaba toda reacción involuntaria reiterada, psíquica o física, que se creía provocada por fuerzas espirituales distintas de Dios. Estos espíritus son expulsados con una palabra, lo que recuerda la profesión de fe del centurión y las referencias isaianas a la “palabra” salvadora de Dios que realiza el designio divino (cf. v. 8). La cita tomada de Isaías 53, 4 hace referencia a todos los milagros mencionados hasta ahora. Jesús, como verdadero representante del Israel Siervo, trae la curación y la restauración a Israel. La consecuencia es que Jesús, en cuanto es el verdadero Siervo, está cumpliendo la vocación de Israel como Siervo de Dios en el reino. Tomado de Comentario Bíblico Internacional, Adrian Leske.

Meditemos:

  1. ¿Tengo la fe del centurión?
  2. ¿Le permito, como la suegra de Pedro, a Jesús sacarme de las postraciones de mi vida?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por marcos.sanchez @ 0:00
Comentarios (0)  | Enviar
viernes, 26 de junio de 2009

 Viernes 26 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la Feria. Día penitencial.

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis 17, 1. 9-10. 15-22

Circuncidad a todos sus varones en señal de mi pacto. Sara te va a dar un hijo

1Cuando Abram tenía noventa y nueve años, el Señor se le apareció y le dijo: "Yo soy el Dios Todopoderoso. Camina en mi presencia y sé irreprochable. 9Después, Dios dijo a Abraham: "Tú, por tu parte, serás fiel a mi alianza; tú, y también tus descendientes, a lo largo de las generaciones. 10Y esta es mi alianza con ustedes, a la que permanecerán fieles tú y tus descendientes; todos los varones deberán ser circuncidados. 15También dijo Dios a Abraham: "A Sarai, tu esposa, no la llamarás más Sarai, sino que su nombre será Sara. 16Yo la bendeciré y te daré un hijo nacido de ella, al que también bendeciré. De ella suscitaré naciones, y de ella nacerán reyes de pueblos". 17Abraham cayó con el rostro en tierra, y se sonrió, pensando: "¿Se puede tener un hijo a los cien años? Y Sara, a los noventa, ¿podrá dar a luz?". 18Entonces Abraham dijo a Dios: "Basta con que Ismael viva feliz bajo tu protección". 19Pero Dios le respondió: "No, tu esposa Sara te dará un hijo, a quien pondrás el nombre de Isaac. Yo estableceré mi alianza con él y con su descendencia como una alianza eterna. 20Sin embargo, también te escucharé en lo que respecta a Ismael: lo bendeciré, lo haré fecundo y le daré una descendencia muy numerosa; será padre de doce príncipes y haré de él una gran nación. 21Pero mi alianza la estableceré con Isaac, el hijo que Sara te dará el año próximo, para esta misma época". 22Y cuando terminó de hablar, Dios se alejó de Abraham.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 128 (127), 1-2. 3. 4-5

R¡Esta es la bendición del hombre que teme al Señor!

1¡Feliz el que teme al Señor y sigue sus caminos! 2Comerás del fruto de tu trabajo, serás feliz y todo te irá bien. R.

3Tu esposa será como una vid fecunda en el seno de tu hogar; tus hijos, como retoños de olivo alrededor de tu mesa. R.

4¡Así será bendecido el hombre que teme al Señor! 5¡Que el Señor te bendiga desde Sión todos los días de tu vida: que contemples la paz de Jerusalén. R.

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 8, 1-4

Si quieres, puedes limpiarme

1Cuando Jesús bajó de la montaña, lo siguió una gran multitud. 2Entonces un leproso fue a postrarse ante él y le dijo: "Señor, si quieres, puedes purificarme". 3Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: "Lo quiero, queda purificado". Y al instante quedó purificado de su lepra. 4Jesús le dijo: "No se lo digas a nadie, pero ve a presentarse al sacerdote y entrega la ofrenda que ordenó Moisés para que les sirva de testimonio".

Palabra del Señor.

Comentario:

La lepra era considerada contagiosa, y todo el que la padecía quedaba sometido a una estricta cuarentena (cf. 2 Cr 26, 19-21), y se le exigía que advirtiera a cualquiera que se le acercara (Lv 13, 45). Debido a la seriedad con que era considerada esta enfermedad, existían regulaciones detalladas respecto a ella (Lv 13-14). El hecho de que el leproso se aproximara a Jesús y se arrodillara ante él, en lugar de gritar “impuro”, era prueba de su convicción de que Jesús podía curarlo. El leproso da a Jesús el tratamiento de “Señor”, “maestro”, como quien enseña “con autoridad” (7, 29). Jesús responde a esta fe tocándolo, aun cuando se consideraba que tal contacto dejaba impuro (Lv 5, 3), y el hombre queda inmediatamente limpio de la lepra.

Según la Ley, el leproso primero tenía que conseguir de un sacerdote el reconocimiento oficial de que estaba limpio, y hasta que se hacía esa declaración seguía siendo oficialmente impuro. Jesús le aconseja que haga lo que las regulaciones estipulan (Lv 14, 4. 10) como testimonio ante el pueblo antes que él les hable. Para Mateo, esta afirmación no significa simplemente que presente una prueba de que está sano, como indica su cita de Is 53, 4 al final de este primer bloque de milagros (v. 17). La purificación del leproso es una ilustración excelente del restablecimiento del pueblo de Dios en la integridad; quien fue “despreciado, rechazado por los hombres” se ve rehecho (Is 53, 3). En el Talmud de Babilonia se indica que Isaías 53 se entendía a veces como la descripción de un leproso. Tomado de Comentario Bíblico Internacional, Adrian Leske.

 

Meditemos:

  1. ¿De qué “lepra” necesito pedirle a Jesús que me purifique?
  2. ¿Cuál es el tipo de oración que hago con más frecuencia: de alabanza, de súplica, de intercesión?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por marcos.sanchez @ 0:00
Comentarios (0)  | Enviar
jueves, 25 de junio de 2009

 Jueves 23  – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis 16, 1-12. 15-16

Hagar dio un hijo a Abrán, y Abrán lo llamó Ismael

1Sarai, la esposa de Abram, no le había dado ningún hijo. Pero ella tenía una esclava egipcia llamada Agar. 2Sarai dijo a Abram: "Ya que el Señor me impide ser madre, únete a mi esclava. Tal vez por medio de ella podré tener hijos". Y Abram accedió al deseo de Sarai. 3Ya hacía diez años que Abram vivía en Canaán, cuando Sarai, su esposa, le dio como mujer a Agar, la esclava egipcia. 4El se unió con Agar, y ella concibió un hijo. Al ver que estaba embarazada, comenzó a mirar con desprecio a su dueña. 5Entonces Sarai dijo a Abram: "Que mi afrenta recaiga sobre ti. Yo misma te entregué a mi esclava, y ahora, al ver que estaba embarazada, ella me mira con desprecio. El Señor sea nuestro juez, el tuyo y el mío". 6Abram respondió a Sarai: "Puedes disponer de tu esclava. Trátala como mejor te parezca". Entonces Sarai la humilló de tal manera, que ella huyó de su presencia. 7El Ángel del Señor la encontró en el desierto, junto a un manantial -la fuente que está en el camino a Sur- 8y le preguntó: "Agar, esclava de Sarai, ¿de dónde vienes y adónde vas?". "Estoy huyendo de Sarai, mi dueña", le respondió ella. 9Pero el Ángel del Señor le dijo: "Vuelve con tu dueña y permanece sometida a ella". 10Luego añadió: "Yo multiplicaré de tal manera el número de tus descendientes, que nadie podrá contarlos". 11Y el Ángel del Señor le siguió diciendo: "Tú has concebido y darás a luz un hijo, al que llamarás Ismael, porque el Señor ha escuchado tu aflicción. 12Más que un hombre, será un asno salvaje: alzará su mano contra todos y todos la alzarán contra él; y vivirá enfrentado a todos sus hermanos". 13Agar llamó al Señor, que le había hablado, con este nombre: "Tú eres El Roí, que significa "Dios se hace visible", porque ella dijo: "¿No he visto yo también a aquel que me ve?". 14Por eso aquel pozo, que se encuentra entre Cadés y Bered, se llamó Pozo de Lajai Roí, que significa "Pozo del Viviente que me ve". 15Después Agar dio a Abram un hijo, y Abram lo llamó Ismael. 16Cuando Agar lo hizo padre de Ismael, Abram tenía ochenta y seis años.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 105, 1-2.3-4a. 4b-5

R¡Den gracias al Señor porque es bueno!

1¡Aleluya! ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor! 2¿Quién puede hablar de las proezas del Señor y proclamar todas sus alabanzas? R.

3¡Felices los que proceden con rectitud, los que practican la justicia en todo tiempo! 4Acuérdate de mí, Señor, por el amor que tienes a tu pueblo. R.

Visítame con tu salvación, 5para que vea la felicidad de tus elegidos, para que me alegre con la alegría de tu nación y me gloríe con el pueblo de tu herencia. R.

 

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 7, 21-29

La casa edificada sobre roca y la casa edificada sobre arena

21No son los que me dicen: "Señor, Señor", los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. 22Muchos me dirán en aquel día: "Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu Nombre? ¿No expulsamos a los demonios e hicimos muchos milagros en tu Nombre?". 23Entonces yo les manifestaré: "Jamás los conocí; apártense de mí, ustedes, los que hacen el mal". 24Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. 25Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca. 26Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena". 27Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande". 28Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, la multitud estaba asombrada de su enseñanza, 29porque él les enseñaba como quien tiene autoridad y no como sus escribas.

Palabra del Señor.

Comentario:

Los falsos jefes pueden surgir de dentro, lo mismo que de fuera. Habrá quienes pretendan toda clase de poderes en nombre de Jesús para su propio engrandecimiento. Puesto que sólo quienes cumplan la voluntad del Padre celestial (cf. 6, 10) entrarán en el reino, sus pretensiones de hacer muchos milagros en el nombre de Jesús no se ajustan a esa categoría, y por tanto son falsas. “Aquel día” se refiere al día final del juicio, como en otros pasajes de Mateo... (24, 19. 22-29. 36. 38; 26, 29). Se presenta a Jesús como Hijo del hombre que preside aquel día como juez (16, 28; 19, 28; 24, 30-31; 25, 31). “¿No profetizamos en tu nombre?” recuerda Jr 14, 14 y 27, 15. Las pretensiones de expulsar demonios y hacer muchos milagros identificaría a estas personas como falsos discípulos, puesto que fue a sus discípulos a quienes Jesús dio más tarde autoridad para hacer estas cosas (10, 1. 8). “Les declararé” connota en lenguaje forense una declaración solemne y vinculante. No los conozco de nada” es la aserción que afirma la no pertenencia de los demandantes al número de los discípulos de Jesús. Esta fórmula estereotipada de rechazo se muestra especialmente dura si nos damos cuenta de que el sermón sigue inmediatamente a los pasajes acerca de la vocación de los discípulos, que establece una relación de estrecha intimidad entre Jesús y ellos. “Apartaos de mí, malvados” es una cita de Sal 6, 8, el grito del justo sufriente a quien Dios acredita ante los enemigos.

El verdadero cimiento, 7, 24-27: El sermón deuteronómico sobre la alianza terminaba con una advertencia sobre los dos caminos (“vida y prosperidad, muerte y adversidad”, Dt 30, 15-18), Y lo mismo sucede con el sermón de Jesús. La frase “el que escucha estas palabras mías y las pone en práctica” se asemeja a las exhortaciones frecuentes a oír las palabras de la alianza, y a ponerlas por obra, que se encuentran en el Deuteronomio (p.ej., 5, 1; 6, 3). El sermón queda así identificado como la nueva alianza, la que renueva el propósito original de la alianza del Sinaí, pero que ha de estar escrita en el corazón de la gente (Jr 31, 31-34; Is 51, 7). El auditorio entendía inmediatamente que construir la propia casa sobre roca significaba “edificar la propia vida sobre Dios”, puesto que con frecuencia se aludía a Dios como “la Roca” (Dt 32, 4-31; Sal 62, 6; Is 26, 4). Una vida construida sobre esta relación de alianza con Dios no puede derrumbarse, por poderosas que sean las fuerzas que se le opongan. Las imágenes de los cimientos falso y firme recuerdan Is 28, 14-18 y Ez 13, 10-16. El peligro de los jefes falsos está muy presente en esta exhortación final a la fidelidad.

“Ahora bien, cuando Jesús terminó de decir estas cosas” se repite con casi las mismas palabras al final de todos los grandes discursos de Mateo (11, 1; 13, 53; 19, 1; 26, 1) como una fórmula para concluir la enseñanza y comenzar una sección nueva. La “gente estaba asombrada” por su enseñanza y también por su manera de enseñar. Su enseñanza sobre el reino es radical y tan nueva que resulta alentadora: no está rodeado de regulaciones y exigencias, tal y como lo interpretaban los escribas y fariseos. En lugar de ser una institución cuasi-política, Jesús presentaba el reino como el don de un Padre celestial amoroso y clemente. Dicho reino produce una relación de alianza con Dios y entre los hombres, una realidad que desborda las fronteras del género, la categoría social o la nación. En segundo lugar, mientras que el método de los escribas era citar diversas autoridades antes de dar su interpretación a modo de síntesis, Jesús iba directamente al núcleo de la cuestión con “pero yo os digo”. Sus declaraciones llenas de autoridad demostraban un dominio de la Escritura que ningún escriba podía igualar, y una autoridad procedente de su relación única con el Padre celestial. Tomado de Comentario Bíblico Internacional, Adrian Leske.

Meditemos:

  1. ¿Soy de los que cumplen la voluntad del Padre Dios? ¿en qué se nota?
  2. ¿He construido mi casa espiritual sobre roca?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por marcos.sanchez @ 0:00
Comentarios (0)  | Enviar
miércoles, 24 de junio de 2009

 Miércoles 24 – Solemnidad: EL NACIMIENTO DE SAN JUAN BAUTISTA – Blanco / Misa: del propio. Gloria. Lecturas Propias. Credo. Prefacio Propio – Liturgia de las horas: del propio.

Primera lectura

Lectura del Profeta Isaías 49, 1-6

Te hago luz de las naciones

1¡Escúchenme, costas lejanas, presten atención, pueblos remotos! El Señor me llamó desde el seno materno, desde el vientre de mi madre pronunció mi nombre. 2El hizo de mi boca una espada afilada, me ocultó a la sombra de su mano; hizo de mí una flecha punzante, me escondió en su aljaba. 3El me dijo: "Tú eres mi Servidor, Israel, por ti yo me glorificaré". 4Pero yo dije: "En vano me fatigué, para nada, inútilmente, he gastado mi fuerza". Sin embargo, mi derecho está junto al Señor y mi retribución, junto a mi Dios. 5Y ahora, ha hablado el Señor, el que me formó desde el seno materno para que yo sea su Servidor, para hacer que Jacob vuelva a él y se le reúna Israel. Yo soy valioso a los ojos del Señor y mi Dios ha sido mi fortaleza. 6El dice: "Es demasiado poco que seas mi Servidor para restaurar a las tribus de Jacob y hacer volver a los sobrevivientes de Israel; yo te destino a ser la luz de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra".

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 138, 1-3. 13-14ab. 14c-15

R. ¡Te doy gracias porque me has escogido portentosamente!

1Señor, tú me sondeas y me conoces 2tú sabes si me siento o me levanto; de lejos percibes lo que pienso, 3te das cuenta si camino o si descanso, y todos mis pasos te son familiares. R.

13Tú creaste mis entrañas, me plasmaste en el seno de mi madre: 14te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable. ¡Qué maravillosas son tus obras! R.

Tú conocías hasta el fondo de mi alma. 15y nada de mi ser se te ocultaba, cuando yo era formado en lo secreto, cuando era tejido en lo profundo de la tierra. R.

Segunda Lectura

Lectura de los Hechos de los Apóstoles 13, 22-26

Juan predicó antes de que llegara Cristo

22Y cuando Dios desechó a Saúl, les suscitó como rey a David, de quien dio este testimonio: He encontrado en David, el hijo de Jesé, a un hombre conforme a mi corazón que cumplirá siempre mi voluntad. 23De la descendencia de David, como lo había prometido, Dios hizo surgir para Israel un Salvador, que es Jesús. 24Como preparación a su venida, Juan había predicado un bautismo de penitencia a todo el pueblo de Israel. 25Y al final de su carrera, Juan decía: "Yo no soy el que ustedes creen, pero sepan que después de mí viene aquel a quien yo no soy digno de desatar las sandalias". 26Hermanos, este mensaje de salvación está dirigido a ustedes: los descendientes de Abraham y los que temen a Dios. 27En efecto, la gente de Jerusalén y sus jefes no reconocieron a Jesús, ni entendieron las palabras de los profetas que se leen cada sábado, pero las cumplieron sin saberlo, condenado a Jesús. 28Aunque no encontraron nada en él que mereciera la muerte, pidieron a Pilato que lo condenara. 29Después de cumplir todo lo que estaba escrito de él, lo bajaron del patíbulo y lo pusieron en el sepulcro.

Palabra de Dios.

Aleluya Lucas 1, 76

“Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos”

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 1, 57-66. 80

Se va a llamar Juan

57Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. 58Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella. 59A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; 60pero la madre dijo: "No, debe llamarse Juan". 61Ellos le decían: "No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre". 62Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran. 63Este pidió una pizarra y escribió: "Su nombre es Juan". Todos quedaron admirados. 64Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios. 65Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea. 66Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: "¿Qué llegará a ser este niño?". Porque la mano del Señor estaba con él. 80El niño iba creciendo y se fortalecía en su espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en que se manifestó a Israel.

Palabra del Señor.

Comentario:

Este es el único santo al cual se le celebra la fiesta el día de su nacimiento. San Juan Bautista nació seis meses antes de Jesucristo (de hoy en seis meses - el 24 de diciembre - estaremos celebrando el nacimiento de nuestro Redentor, Jesús). El capítulo primero del evangelio de San Lucas nos cuenta de la siguiente manera el nacimiento de Juan: Zacarías era un sacerdote judío que estaba casado con Santa Isabel, y no tenían hijos porque ella era estéril. Siendo ya viejos, un día cuando estaba él en el Templo, se le apareció un ángel de pie a la derecha del altar. Al verlo se asustó, mas el ángel le dijo: "No tengas miedo, Zacarías; pues vengo a decirte que tú verás al Mesías, y que tu mujer va a tener un hijo, que será su precursor, a quien pondrás por nombre Juan. No beberá vino ni cosa que pueda embriagar y ya desde el vientre de su madre será lleno del Espíritu Santo, y convertirá a muchos para Dios". Pero Zacarías respondió al ángel: "¿Cómo podré asegurarme que eso es verdad, pues mi mujer ya es vieja y yo también?". El ángel le dijo: "Yo soy Gabriel, que asisto al trono de Dios, de quien he sido enviado a traerte esta nueva. Mas por cuanto tú no has dado crédito a mis palabras, quedarás mudo y no volverás a hablar hasta que todo esto se cumpla". Seis meses después, el mismo ángel se apareció a la Santísima Virgen comunicándole que iba a ser Madre del Hijo de Dios, y también le dio la noticia del embarazo de su prima Isabel. Llena de gozo corrió a ponerse a disposición de su prima para ayudarle en aquellos momentos. Y habiendo entrado en su casa la saludó. En aquel momento, el niño Juan saltó de alegría en el vientre de su madre, porque acababa de recibir la gracia del Espíritu Santo al contacto del Hijo de Dios que estaba en el vientre de la Virgen. También Santa Isabel se sintió llena del Espíritu Santo y, con espíritu profético, exclamó: "Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. ¿De dónde me viene a mí tanta dicha de que la Madre de mi Señor venga a verme? Pues en ese instante que la voz de tu salutación llegó a mis oídos, la criatura que hay en mi vientre se puso a dar saltos de júbilo. ¡Oh, bienaventurada eres Tú que has creído! Porque sin falta se cumplirán todas las cosas que se te han dicho de parte del Señor". Y permaneció la Virgen en casa de su prima aproximadamente tres meses; hasta que nació San Juan. De la infancia de San Juan nada sabemos. Tal vez, siendo aún un muchacho y huérfano de padres, huyó al desierto lleno del Espíritu de Dios porque el contacto con la naturaleza le acercaba más a Dios. Vivió toda su juventud dedicado nada más a la penitencia y a la oración. Como vestido sólo llevaba una piel de camello, y como alimento, aquello que la Providencia pusiera a su alcance: frutas silvestres, raíces, y principalmente langostas y miel silvestre. Solamente le preocupaba el Reino de Dios. Cuando Juan tenía más o menos treinta años, se fue a la ribera del Jordán, conducido por el Espíritu Santo, para predicar un bautismo de penitencia. Juan no conocía a Jesús; pero el Espíritu Santo le dijo que le vería en el Jordán, y le dio esta señal para que lo reconociera: "Aquel sobre quien vieres que me poso en forma de paloma, Ese es". Habiendo llegado al Jordán, se puso a predicar a las gentes diciéndoles: Haced frutos dignos de penitencia y no estéis confiados diciendo: Tenemos por padre a Abraham, porque yo os aseguro que Dios es capaz de hacer nacer de estas piedras hijos de Abraham. Mirad que ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto, será cortado y arrojado al fuego". Y las gentes le preguntaron: "¿Qué es lo que debemos hacer?". Y contestaba: "El que tenga dos túnicas que reparta con quien no tenga ninguna; y el que tenga alimentos que haga lo mismo"… "Yo a la verdad os bautizo con agua para moveros a la penitencia; pero el que ha de venir después de mí es más poderoso que yo, y yo no soy digno ni siquiera de soltar la correa de sus sandalias. El es el que ha de bautizaros en el Espíritu Santo…" Los judíos empezaron a sospechar si el era el Cristo que tenía que venir y enviaron a unos sacerdotes a preguntarle "¿Tu quién eres?" El confesó claramente: "Yo no soy el Cristo" Insistieron: "¿Pues cómo bautizas?" Respondió Juan, diciendo: "Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está Uno a quien vosotros no conocéis. El es el que ha de venir después de mí…" Por este tiempo vino Jesús de Galilea al Jordán en busca de Juan para ser bautizado. Juan se resistía a ello diciendo: "¡Yo debo ser bautizado por Ti y Tú vienes a mí! A lo cual respondió Jesús, diciendo: "Déjame hacer esto ahora, así es como conviene que nosotros cumplamos toda justicia". Entonces Juan condescendió con El. Habiendo sido bautizado Jesús, al momento de salir del agua, y mientras hacía oración, se abrieron los cielos y se vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y permaneció sobre El. Y en aquel momento se oyó una voz del cielo que decía: "Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo todas mis complacencias". Al día siguiente vio Juan a Jesús que venía a su encuentro, y al verlo dijo a los que estaban con él: "He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquél de quien yo os dije: Detrás de mí vendrá un varón, que se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo". Entonces Juan atestiguó, diciendo: "He visto al Espíritu en forma de paloma descender del cielo y posarse sobre El. Yo no le conocía, pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: Aquél sobre quien vieres que baja el Espíritu Santo y posa sobre El, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo. Yo lo he visto, y por eso doy testimonio de que El es el Hijo de Dios". Herodías era la mujer de Filipo, hermano de Herodes. Herodías se divorció de su esposo y se casó con Herodes, y entonces Juan fue con él y le recriminó diciendo: "No te es lícito tener por mujer a la que es de tu hermano"; y le echaba en cara las cosas malas que había hecho. Entonces Herodes, instigado por la adúltera, mandó gente hasta el Jordán para traerlo preso, queriendo matarle, mas no se atrevió sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía, pues estaba muy perplejo y preocupado por lo que le decía. Herodías le odiaba a muerte y sólo deseaba encontrar la ocasión de quitarlo de en medio, pues tal vez temía que a Herodes le remordiera la conciencia y la despidiera siguiendo el consejo de Juan. Sin comprenderlo, ella iba a ser la ocasión del primer mártir que murió en defensa de la indisolubilidad del matrimonio y en contra del divorcio. Estando Juan en la cárcel y viendo que algunos de sus discípulos tenían dudas respecto a Jesús, los mandó a El para que El mismo los fortaleciera en la fe. Llegando donde El estaba, le preguntaron diciendo: "Juan el Bautista nos ha enviado a Ti a preguntarte si eres Tú el que tenía que venir, o esperamos a otro". En aquel momento curó Jesús a muchos enfermos. Y, respondiendo, les dijo: "Id y contad a Juan las cosas que habéis visto y oído: Los ciegos ven, los cojos andan, los sordos oyen, los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio…" Así que fueron los discípulos de Juan, empezó Jesús a decir: "¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Alguna caña sacudida por el viento? o ¿Qué salisteis a ver? ¿Algún profeta? Si, ciertamente, Yo os lo aseguro; y más que un profeta. Pues de Él es de quien está escrito: Mira que yo te envío mi mensajero delante de Ti para que te prepare el camino. Por tanto os digo: Entre los nacidos de mujer, nadie ha sido mayor que Juan el Bautista…" Llegó el cumpleaños de Herodes y celebró un gran banquete, invitando a muchos personajes importantes. Y al final del banquete entró la hija de Herodías y bailó en presencia de todos, de forma que agradó mucho a los invitados y principalmente al propio Herodes. Entonces el rey juró a la muchacha: "Pídeme lo que quieras y te lo daré, aunque sea la mitad de mi reino". Ella salió fuera y preguntó a su madre: "¿Qué le pediré?" La adúltera, que vio la ocasión de conseguir al rey lo que tanto ansiaba, le contestó: "Pídele la cabeza de Juan el Bautista". La muchacha entró de nuevo y en seguida dijo al rey: "Quiero que me des ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista". Entonces se dio cuenta el rey de su error, y se pudo muy triste porque temía matar al Bautista; pero a causa del juramento, no quiso desairarla, y, llamando a su guardia personal, ordenó que fuesen a la cárcel, lo decapitasen y le entregaran a la muchacha la cabeza de Juan en la forma que ella lo había solicitado. Juan Bautista: pídele a Jesús que nos envíe muchos profetas y santos como tú. Tomado de http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Nacimiento_Juan_Bautista.htm, vista el 20/06/2009.

Meditemos:

  1. ¿Qué actitud o virtud nos llama más la atención de Juan el Bautista?
  2. Nosotros: ¿Cómo vivimos nuestro don profético?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por marcos.sanchez @ 0:00
Comentarios (0)  | Enviar
martes, 23 de junio de 2009

 Martes 23 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis 13, 2. 5-18

No haya disputas entre nosotros dos, pues somos hermanos

2Abram tenía muchas riquezas en ganado, plata y oro. 5Lot, que acompañaba a Abram, también tenía ovejas, vacas y carpas. 6Y como los dos tenían demasiadas riquezas, no había espacio suficiente para que pudieran habitar juntos. 7Por eso, se produjo un altercado entre los pastores de Abram y los de Lot. En ese tiempo, los cananeos y los perizitas ocupaban el país. 8Abram dijo a Lot: "No quiero que haya altercados entre nosotros dos, ni tampoco entre sus pastores y los míos, porque somos hermanos. 9¿No tienes todo el país por delante? Sepárate de mí: si tú vas hacia la izquierda, yo iré hacia la derecha, y si tú vas hacia la derecha, yo iré hacia la izquierda". 10Lot dirigió una mirada a su alrededor, y vio que toda la región baja del Jordán, hasta llegar a Soár, estaba tan bien regada como el Jardín del Señor o como la tierra de Egipto. Esto era antes que el Señor destruyera a Sodoma y Gomorra. 11Entonces Lot eligió para sí toda la región baja del Jordán y se dirigió hacia el este. Así se separaron el uno del otro: 12Abram permaneció en Canaán, mientras que Lot se estableció entre las ciudades de la región baja, poniendo su campamento cerca de Sodoma. 13Pero los habitantes de Sodoma eran perversos y pecaban gravemente contra el Señor. 14El Señor dijo a Abram, después que Lot se separó de él: "Levanta los ojos, y desde el lugar donde éstas, mira hacia el norte y el sur, hacia el este y el oeste, 15porque toda la tierra que alcances a ver, te la daré a ti y a tu descendencia para siempre. 16Yo haré que tu descendencia sea numerosa como el polvo de la tierra. Si alguien puede contar los granos de polvo, también podrá contar tu descendencia. 17Ahora recorre el país a lo largo y a lo ancho, porque yo te lo daré". 18Entonces Abram trasladó su campamento y fue a establecerse junto al encinar de Mamré, que está en Hebrón. Allí erigió un altar al Señor.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 15 (14), 2-3a. 3bc-4ab. 5

RSeñor, ¿quién habitará en tu santa montaña?

2El que procede rectamente y practica la justicia; el que dice la verdad de corazón 3y no calumnia con su lengua. R.

El que no hace mal a su prójimo ni agravia a su vecino, 4el que no estima a quien Dios reprueba y honra a los que temen al Señor. R.

5El que no presta su dinero a usura ni acepta soborno contra el inocente. El que procede así, nunca vacilará. R.

 

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 7, 6. 12-14

Traten a los demás como quieren que ellos los traten

6No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos. 12Todos los que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas. 13Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí. 14Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran.

Palabra del Señor.

Comentario:

Ésta es una exhortación a entrar a formar parte de los fieles, y no simplemente a seguir a la multitud o a ceder ante la presión social y así perderse. Jesús pone ante sus oyentes los dos caminos expresados en la alianza del Sinaí y a lo largo del AT (Dt 30, 15-20; Jr 21, 8; Sal 1). Hace esencialmente la misma exhortación que Dt 30, 19-20. La senda difícil (v. 14) es un camino “lleno de aflicción” y hace referencia a la persecución que conlleva el ir por el camino del reino (5, 10-12; 10, 17-25; 13, 21; 24, 9-31). Esta es la razón por la que son pocos los que lo encuentran, pese a la invitación abierta (7, 7). Tomado de Comentario Bíblico Internacional, Adrian Leske.

Meditemos:

1.       ¿Qué significa para nosotros la puerta estrecha?

2.       ¿Seguimos, en nuestros actos, el camino a la Vida?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por marcos.sanchez @ 0:00
Comentarios (0)  | Enviar
lunes, 22 de junio de 2009

 Lunes 22 – Feria (o Memoria Libre: San Paulino de Nola, obispo –Blanco / Santos Juan Fischer, obispo y Tomás Moro, mártires – Rojo) – Verde /Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria. 4° semana para elSalterio.

Primera lectura

Lectura del librodel Génesis 12, 1-9

Abrán marchó, como lehabía dicho el Señor

1El Señor dijo a Abram: "Deja tu tierra natal y la casa de tu padre,y ve al país que yo te mostraré. 2Yo haré de ti una gran nación y tebendeciré; engrandeceré tu nombre y serás una bendición. 3Bendeciréa los que te bendigan y maldeciré al que te maldiga, y por ti se bendecirántodos los pueblos de la tierra". 4Abram partió, como el Señorse lo había ordenado, y Lot se fue con él. Cuando salió de Jarán, Abram teníasetenta y cinco años. 5Tomó a su esposa Sarai, a su sobrino Lot, contodos los bienes que habían adquirido y todas las personas que habían reunidoen Jarán, y se encaminaron hacia la tierra de Canaán. Al llegar a Canaán, 6Abramrecorrió el país hasta el lugar santo de Siquem, hasta la encina de Moré. Enese tiempo, los cananeos ocupaban el país. 7Entonces el Señor seapareció a Abram y le dijo: "Yo daré esta tierra a tu descendencia".Allí Abram erigió un altar al Señor, que se la había aparecido. 8Despuésse trasladó hasta la región montañosa que está al este de Betel, que quedaba aloeste, y Ai, al este. También allí erigió un altar al Señor e invocó su Nombre.9Luego siguió avanzando por etapas hasta el Négueb.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 33 (32),12-13.18-19. 20 y 22

R. ¡Feliz el pueblo que el Señor se escogiócomo herencia! 

12¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor, el puebloque él se eligió como herencia! 13El Señor observa desde el cielo ycontempla a todos los hombres. R.

18Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles,sobre los que esperan en su misericordia, 19para librar sus vidas dela muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R.

20Nuestra alma espera en el Señor; él es nuestra ayuday nuestro escudo. 22Señor, que tu amor descienda sobre nosotros,conforme a la esperanza que tenemos en ti. R.

 

Evangelio

Lectura del santoEvangelio según San Mateo 7, 1-5

Sácate primero la vigadel ojo

1No juzguen, para no ser juzgados. 2Porquecon el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará, y la medida con quemidan se usará para ustedes. 3¿Por qué te fijas en la paja que estáen el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo? 4¿Cómopuedes decirle a tu hermano: "Deja que te saque la paja de tu ojo",si hay una viga en el tuyo? 5Hipócrita, saca primero la viga de tuojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.

Palabra del Señor.

Comentario:

Aaquellos que emitían juicios sobre los demás y les negaban la entrada en elreino, Jesús les responde que el criterio con el que pretenden juzgar a losdemás es el criterio con el que también ellos serán juzgados (cf. Ez 7,27). Siutilizan medidas falsas, también a ellos los medirán con esas mismas escalas(Lv 19, 35-36). Los participantes en el reino han de dejar el juicio al juezdefinitivo. Ellos, como su amo, han de dedicarse a curar y a restaurar. Lareciprocidad vista antes en el padrenuestro se vuelve a presentar aquí, pueshemos de ser juzgados sobre la base de nuestras propias actitudes. Laperspectiva del sermón es tal, que advierte más que prescribe.

Laidea se ilustra aún más con la hipérbole del carpintero (vv. 3-5): la imagen deuna persona con una viga en el ojo ¡intentando quitar una mota de serrín delojo de un compañero! El ojo, como en 6, 22-23, representa la actitud ycapacidad de comprensión de la persona. El dicho ilustra el fallo hipócrita deuna actitud juzgadora: la incapacidad para ver las faltas propias. No secondena aquí la corrección fraterna de quien anda errado, sino más bien elespíritu con que se hace dicha corrección (cf. 18, 15-35). La motivación es siempreamar al prójimo como a uno mismo.

Cuandoun discípulo se tropieza con una persona así, que rechaza la buena noticia ysólo busca emitir juicios críticos, Jesús aconseja: no entréis en discusión conellos, pues carecen de entendimiento y sólo utilizarán lo que digáis paraatacaros. Jesús adopta el lenguaje de confrontación de quienes juzgan y lovuelve contra ellos. “La cosa santa” (“lo santo”) era la porción de la ofrendaconsagrada que se daba a los sacerdotes y sus familias. Ningún extraño ni foráneodebía comer de ella, porque era una cosa santa (Éx 29, 33; 22, 10-16). Losperros eran considerados impuros porque comían la carne de los animales, fueranéstos puros o impuros (Éx 22, 31), y de los cadáveres humanos (p.ej., 1 Re 14, 11).Por eso en Israel “perros” se empleaba con frecuencia aplicado a gentiles,enemigos, insensatos y hieródulos dedicados a la prostitución (Sal 22, 16-20;Prov 26, 11; Dt 23, 18). Los cerdos eran impuros según la ley judía (Lv 11, 7);el término se usaba también de forma despectiva. Jesús da la vuelta a laexpresión para decir que el reino y su forma de vida son santos, la perla degran valor (13, 45-46), y que no pueden ser impuestos a alguien que losresiste, porque vienen por gracia (cf. 10, 11-14; 12, 14-16). Tomado deComentario Bíblico Internacional, Adrian Leske.

Meditemos:

  1. ¿Qué actitud tenemos con los demás en sus equivocaciones?
  2. ¿Somos de los que ven los defectos ajenos sin ver los propios?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por marcos.sanchez @ 0:00
Comentarios (0)  | Enviar
sábado, 20 de junio de 2009

 Domingo 21 – 12° DURANTE EL AÑO – Verde / Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 4da semana para el Salterio. 12va semana.

Primera Lectura

Lectura del libro de Job 38, 1. 8-11

Aquí se romperá la arrogancia de tus olas

1El Señor respondió a Job desde la tempestad, diciendo: 8¿Quién encerró con dos puertas al mar, cuando él salía a borbotones del seno materno, 9cuando le puse una nube por vestido y por pañales, densos nubarrones? 10Yo tracé un límite alrededor de él, le puse cerrojos y puertas, 11y le dije: "Llegarás hasta aquí y no pasarás; aquí se quebrará la soberbia de tus olas".

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 107 (106), 23-24. 25-26. 28-29. 30-31 (R.: 1)

R¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor!

23Los que viajaron en barco por el mar, para traficar por las aguas inmensas, 24contemplaron las obras del Señor, sus maravillas en el océano profundo. R.

25Con su palabra desató un vendaval, que encrespaba las olas del océano: 26ellos subían hasta el cielo, bajaban al abismo, se sentían desfallecer por el mareo. R.

28Pero en la angustia invocaron al Señor, y él los libró de sus tribulaciones: 29cambió el huracán en una brisa suave y se aplacaron las olas del mar. R.

30Entonces se alegraron de aquella calma, y el Señor los condujo al puerto deseado. 31Den gracias al Señor por su misericordia y por sus maravillas en favor de los hombres. R.

 

Segunda Lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 5, 14-17

Lo antiguo ha desaparecido, un ser nuevo se ha hecho presente

14Porque el amor de Cristo nos apremia, al considerar que si uno solo murió por todos, entonces todos han muerto. 15Y él murió por todos, a fin de que los que viven no vivan más para sí mismos, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. 16Por eso nosotros, de ahora en adelante, ya no conocemos a nadie con criterios puramente humanos; y si conocimos a Cristo de esa manera, ya no lo conocemos más así. 17El que vive en Cristo es una nueva criatura: lo antiguo ha desaparecido, un ser nuevo se ha hecho presente.

Palabra de Dios.

Aleluya antes del Evangelio: Lucas 7, 16

“Un gran profeta ha aparecido en medio de nosotros y Dios ha visitado a su Pueblo”

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos 4, 35-41

¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!

35Al atardecer de ese mismo día, les dijo: "Crucemos a la otra orilla". 36Ellos, dejando a la multitud, lo llevaron a la barca, así como estaba. Había otras barcas junto a la suya. 37Entonces se desató un fuerte vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua. 38Jesús estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal. 39Lo despertaron y le dijeron: "¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?". Despertándose, él increpó al viento y dijo al mar: "¡Silencio! ¡Cállate!". El viento se aplacó y sobrevino una gran calma. 40Después les dijo: "¿Por qué tienen miedo? ¿Cómo no tienen fe?". 41Entonces quedaron atemorizados y se decían unos a otros: "¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen".

Palabra del Señor.

Comentario:

El evangelio de este domingo nos presenta un gesto de Jesús que manifiesta todo el poder divino: calma la tempestad. El evangelio está preparado por la primera lectura, en la que Dios habla a Job y le recuerda su poder sobre el mar. La segunda lectura nos presenta otra perspectiva, porque habla del amor de Cristo, que murió por todos los hombres: Jesús no usó su poder de hacer milagros para escapar de la muerte, sino que ofreció su vida por nosotros.

El fragmento del Evangelio de Marcos nos muestra a Jesús, que parte con los apóstoles en la barca para ir a la otra orilla del lago de Galilea. Se levanta una fuerte tempestad de viento en el lago. El lago de Galilea se encuentra situado a doscientos metros bajo el nivel del mar, y las tempestades son frecuentes en él. La razón es que el viento llena este espacio, provocando fenómenos violentos. La tempestad que sobreviene mientras Jesús y sus discípulos están en el lago es verdaderamente peligrosa: las olas rompen contra la barca, hasta el punto de que ahora está llena de agua.

Jesús se encuentra en la popa y duerme sobre un cojín. Se manifiesta aquí en su humanidad: duerme, a pesar del estrépito del viento; está cansado a causa de todas las fatigas de su ministerio, y siente necesidad de dormir.

Los discípulos le despiertan y le dicen: “Maestro, ¿no te importa que naufraguemos?”. Podemos señalar aquí la espontaneidad y la inmediatez de estas palabras de los discípulos.

Jesús se despierta, grita al viento y dice al mar: “¡Calla, enmudece!”. Cesa el viento y sobreviene una gran bonanza. Vemos un gran contraste entre la humanidad sencilla de Jesús –“lo recogieron tal como estaba en la barca”, dice Marcos; Jesús duerme después en la barca- y su acción divina -grita al viento y le da una orden al mar, que obedece de inmediato: “El viento cesó y sobrevino una calma perfecta”-.

Tras haber restaurado la calma, Jesús lanza este reproche a los discípulos: “¿Por qué son tan cobardes?, ¿aún no tienen fe?”. Los discípulos no han tenido fe, aunque él estaba con ellos. Es verdad que su presencia parecía una simple presencia humana, y no divina. Precisamente por eso es necesaria la fe, para ir más allá de las apariencias y reconocer que Jesús es realmente el Señor.

Este milagro suscita un gran temor en los discípulos, porque es una manifestación del poder divino. Se dicen los unos a los otros: “¿Quién es éste, que le obedecen hasta el viento y el lago?”. La respuesta a esta pregunta nos resulta fácil a nosotros, que conocemos la historia de Jesús, sabemos que él es el Hijo de Dios concebido por obra del Espíritu Santo y que se hizo hombre para salvarnos. Es verdaderamente Dios y, por consiguiente, tiene todo poder en el cielo y en la tierra; tiene un poder divino, porque sólo Dios puede dar órdenes al mar.

En la primera lectura dice el Señor a Job: “¿Quién cerró el mar con una puerta cuando salía impetuoso del seno materno...? Cuando le impuse un límite con puertas y cerrojos y le dije: “Hasta aquí llegarás y no pasarás; aquí cesará la arrogancia de tus olas”?”.

Los hombres no tienen poder sobre los elementos naturales. Cuando éstos se desencadenan, los hombres se encuentran en una situación de grave peligro y carecen de la posibilidad de resistir a semejante violencia. Dios, en cambio, es más grande que todo y tiene poder sobre todos los elementos de la naturaleza. Jesús participa de este poder, y lo demuestra en este episodio a fin de suscitar una gran fe en los discípulos.

El episodio es también significativo para nosotros. Cuando nos encontramos en una situación de peligro, cuando nos sorprende una tempestad de cualquier tipo, pensamos que Jesús está ausente, que no puede o no quiere intervenir. Sin embargo, como hicieron los discípulos, debemos ir a él y decide con una gran confianza: “Maestro, ¿no te importa que naufraguemos?”. Debemos decirlo con fe. Si no tenemos fe, nuestra situación se vuelve verdaderamente desesperada, porque nuestra falta de fe impide la intervención del Señor.

La segunda lectura nos presenta una perspectiva diferente. Pablo recuerda a los corintios que Cristo murió por nosotros. Jesús no usó su poder de hacer milagros para escapar de la muerte; no hizo ningún milagro para sí mismo en la cruz. Sus adversarios le desafiaron, diciendo: “Si eres el Hijo de Dios, ¡sálvate a ti mismo!” (Lc 23, 37); “Si eres Hijo de Dios, ¡baja de la cruz!” (Mt 27, 40). En realidad, tiene la capacidad de bajar de la cruz de una manera milagrosa, pero no quiere hacerlo. ¿Por qué? Por amor a nosotros.

Jesús nos amó y se entregó él mismo a la muerte por nosotros. Afirma Juan: “Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo” (Jn 13, 1). Jesús nos amó hasta el extremo, esto es, hasta padecer la muerte por nosotros. Este hecho cambia nuestra situación por completo. Pablo declara: “El amor de Cristo nos apremia al pensar que, si uno murió por todos, todos murieron”. Jesús nos tomó a todos consigo en su muerte, a fin de transformar nuestra vida.

“Murió por todos para que los que viven no vivan para sí, sino para quien por ellos murió y resucitó”. Jesús murió por amor, a fin de que nosotros vivamos en el amor. Se ha producido una inversión de nuestra situación: si Jesús murió por nosotros por amor, ya no tenemos derecho a vivir de una manera egoísta para nosotros mismos, sino que debemos vivir para él y acoger la vida nueva que él nos ha obtenido con su pasión y su muerte, una vida caracterizada ante todo por un amor extremo.

En consecuencia, debemos renunciar por completo a nuestro egoísmo y acoger en nosotros el dinamismo del amor de Cristo, que nos lleva a vivir para los otros y a buscar su salvación mejor que nuestros intereses.

Pablo afirma, a continuación: “Nosotros en adelante a nadie consideramos con criterios humanos; y si un tiempo consideramos a Cristo con criterios humanos, ahora ya no lo hacemos”. El apóstol quiere hacernos comprender que nuestra manera de ver las cosas ya no puede ser una manera simplemente humana. Por consiguiente, deberíamos decir frente a cada persona: “Es una persona por la que Cristo ha muerto, una persona a la que él le ha ofrecido una vida nueva”.

Tampoco nosotros mismos conocemos ya a Jesús según la carne. Los discípulos que le conocieron antes de la pasión ya no le conocen del mismo modo después de su pasión. Saben, en efecto, que él ha transformado radicalmente su condición humana por medio de su pasión y que ahora se encuentra en otro nivel de existencia. También nosotros debemos alcanzar a Jesús en su nueva condición. Se trata de una existencia en la que lo que domina y somete ya no es la carne, sino que es el Espíritu el que lo dirige todo: el Espíritu, cuyo fruto es la paz, la alegría y el amor (cf. Ga15, 22).

“Si uno es cristiano -dice Pablo-, es criatura nueva”. Lo es precisamente porque es un ser creado por el Espíritu Santo. “Lo antiguo pasó, ha llegado lo nuevo”. Ésta es la novedad maravillosa de la resurrección de Jesús, que se ha convertido para nosotros en un espíritu que da vida.

En la Eucaristía acogemos la vida nueva de Cristo resucitado. Él se ha hecho pan vivo a fin de comunicamos esta vida. Se trata de una vida animada completamente por el Espíritu, enteramente dócil al Espíritu y abierta a las relaciones generosas con todos nuestros hermanos y hermanas. Card. Albert Vanhoye, SI.

Meditemos:

  1. ¿En qué situaciones difíciles hemos acudido al Señor?
  2. ¿Experimentamos su ayuda? ¿O parecía que dormía?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por marcos.sanchez @ 18:30
Comentarios (0)  | Enviar

Sábado 20 – Memoria Obligatoria: El corazón Inmaculado de María – Blanco / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria. 1as vísperas del 12° domingo durante el año.

Primera lectura

Lectura de la segunda carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 12, 1-10

Muy a gusto presumo de mis debilidades

1¿Hay que seguir gloriándose? Aunque no esté bien, pasaré a las visiones y revelaciones del Señor. 2Conozco a un discípulo de Cristo que hace catorce años -no sé si con el cuerpo o fuera de él, ¡Dios lo sabe!- fue arrebatado al tercer cielo. 3Y sé que este hombre -no sé si con el cuerpo o fuera de él, ¡Dios lo sabe!- 4fue arrebatado al paraíso, y oyó palabras inefables que el hombre es incapaz de repetir. 5De ese hombre podría jactarme, pero en cuanto a mí, sólo me glorío de mis debilidades. 6Si quisiera gloriarme, no sería un necio, porque diría la verdad; pero me abstengo de hacerlo, para que nadie se forme de mí una idea superior a lo que ve o me oye decir. 7Y para que la grandeza de las revelaciones no me envanezca, tengo una espina clavada en mi carne, un ángel de Satanás que me hiere. 8Tres veces pedí al Señor que me librara, 9pero él me respondió: "Te basta mi gracia, porque mi poder triunfa en la debilidad". Más bien, me gloriaré de todo corazón en mi debilidad, para que resida en mí el poder de Cristo. 10Por eso, me complazco en mis debilidades, en los oprobios, en las privaciones, en las persecuciones y en las angustias soportadas por amor de Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo responsorial Sal 34 (33), 8-9.10-11. 12-13

R¡Gusten y vean que bueno es el Señor!

8El Ángel del Señor acampa en torno de sus fieles, y los libra. 9¡Gusten y vean qué bueno es el Señor! ¡Felices los que en él se refugian! R.

10Teman al Señor, todos sus santos, porque nada faltará a los que lo temen. 11Los ricos se empobrecen y sufren hambre, pero los que buscan al Señor no carecen de nada. R.

12Vengan, hijos, escuchen: voy a enseñarles el temor del Señor. 13¿Quién es el hombre que ama la vida y desea gozar de días felices? R.

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 2, 41-51

Su madre conservaba estas cosas en su corazón

41Sus padres iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. 42Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre, 43y acababa la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta. 44Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. 45Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él. 46Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. 47Y todos los que los oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas. 48Al ver, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: "Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados". 49Jesús les respondió: "¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?". 50Ellos no entendieron lo que les decía. 51El regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón.

Palabra del Señor.

Comentario:

La historia de la devoción del Inmaculado Corazón se inicia en el siglo XVII, como consecuencia del movimiento espiritual que procedía de San Juan Eudes.

Más adelante, en diciembre del año 1925 la Virgen Santísima se le apareció a Lucía Martos, vidente de Fátima, y le prometió asistir a la hora de la muerte, con las gracias necesarias para la salvación, a todos aquellos que en los primeros sábados de cinco meses consecutivos, se confesasen, recibieran la Sagrada Comunión, rezasen una tercera parte del Rosario, con la intención de darle reparación.

En la tercera aparición de Fátima, Nuestra Madre le dijo a Lucía: "Nuestro Señor quiere que se establezca en el mundo la devoción al Corazón Inmaculado. Si se hace lo que te digo se salvarán muchas almas y habrá paz; terminará la guerra.... Quiero que se consagre el mundo a mi Corazón Inmaculado y que en reparación se comulgue el primer sábado de cada mes.... Si se cumplen mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz.... Al final triunfará mi Corazón Inmaculado y la humanidad disfrutará de una era de paz."

En un diálogo entre Lucía y Jacinta, ella, de diez años, dijo a Lucía: "A mí me queda poco tiempo para ir al Cielo, pero tú te vas a quedar aquí abajo para dar a conocer al mundo que nuestro Señor desea que se establezca en el mundo la devoción al Corazón Inmaculado de María".

"Diles a todos que pidan esta gracia por medio de ella y que el Corazón de Jesús desea ser venerado juntamente con el Corazón de su Madre. Insísteles en que pidan la paz por medio del Inmaculado Corazón de María, pues el Señor ha puesto en sus manos la paz del mundo."

El Papa Pío XII, el 31 de Octubre de 1942, al clausurarse la solemne celebración en honor de las Apariciones de Fátima, conforme al mensaje de éstas, consagró el mundo al Inmaculado Corazón de María.

Asimismo, el 4 de mayo de 1944 el Santo Padre instituyó la fiesta del Inmaculado Corazón de María, que comenzó a celebrarse el 22 de Agosto. Ahora tiene lugar el Sábado siguiente al Segundo Domingo de Pentecostés..

Meditemos:

  1. ¿Qué guardamos en nuestro corazón?
  2. ¿Qué relación tengo con la Madre de Jesús? ¿Qué significa para mí?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por marcos.sanchez @ 0:00
Comentarios (0)  | Enviar
viernes, 19 de junio de 2009

 Viernes 19 – EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS – SOLEMNIDAD – Blanco / Misa: del Propio, Gloria, Credo – Liturgia de las horas: del Propio. Hoy no es día penitencial.

Primera lectura

Lectura de la profecía de Oseas 11, 1b. 3-4. 8c-9

Mi corazón se subleva contra mí y se enciende toda mi ternura

1Cuando Israel era niño, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo. 3¡Y yo había enseñado a caminar a Efraím, lo tomaba por los brazos! Pero ellos no reconocieron que yo los cuidaba. 4Yo los atraía con lazos humanos, con ataduras de amor; era para ellos como los que alzan a una criatura contra sus mejillas, me inclinaba hacia él y le daba de comer. 8Mi corazón se subleva contra mí y se enciende toda mi ternura: 9no daré libre curso al ardor de mi ira, no destruiré otra vez a Efraím. Porque yo soy Dios, no un hombre: soy el Santo en medio de ti, y no vendré con furor.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo responsorial: Isaías 12, 2-3. 4bcd. 5-6 (R.: 3)

R¡Sacarán agua con alegría de la fuente de la salvación!

2Este es el Dios de mi salvación: yo tengo confianza y no temo, porque el Señor es mi fuerza y mi protección; él fue mi salvación. 3Ustedes sacarán agua con alegría de las fuentes de la salvación. R.

4Den gracias al Señor, invoquen su Nombre, anuncien entre los pueblos sus proezas, proclamen qué sublime es su Nombre. R.

5Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso: ¡que sea conocido en toda la tierra! 6¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión, porque es grande en medio de ti el Santo de Israel! R.

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios  3, 8-12. 14-19

Comprendiendo lo que trasciende toda filosofía: el amor cristiano

8Yo, el menor de todos los santos, he recibido la gracia de anunciar a los paganos la insondable riqueza de Cristo, 9y poner de manifiesto la dispensación del misterio que estaba oculto desde siempre en Dios, el creador de todas las cosas, 10para que los Principados y las Potestades celestiales conozcan la infinita variedad de la sabiduría de Dios por medio de la Iglesia. 11Este es el designio que Dios concibió desde toda la eternidad en Cristo Jesús, nuestro Señor, 12por quien nos atrevemos a acercarnos a Dios con toda confianza, mediante la fe en él. 14Por eso doblo mis rodillas delante del Padre, 15de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra. 16Que él se digne fortificarlos por medio de su Espíritu, con forme a la riqueza de su gloria, para que crezca en ustedes el hombre interior. 17Que Cristo habite en sus corazones por la fe, y sean arraigados y edificados en el amor. 18Así podrán comprender, con todos los santos, cuál es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad, 19en una palabra, ustedes podrán conocer el amor de Cristo, que supera todo conocimiento, para ser colmados por la plenitud de Dios.

Aleluya Mateo 11, 29ab

“Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón”

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan 19, 31-37

Le atravesó el costado con la lanza, y en seguida brotó sangre y agua

31Era el día de la Preparación de la Pascua. Los judíos pidieron a Pilato que hiciera quebrar las piernas de los crucificados y mandara retirar sus cuerpos, para que no quedaran en la cruz durante el sábado, porque ese sábado era muy solemne. 32Los soldados fueron y quebraron las piernas a los dos que habían sido crucificados con Jesús. 33Cuando llegaron a él, al ver que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas, 34sino que uno de los soldados le atravesó el costado con la lanza, y en seguida brotó sangre y agua. 35El que vio esto lo atestigua: su testimonio es verdadero y él sabe que dice la verdad, para que también ustedes crean. 36Esto sucedió para que se cumpliera la Escritura que dice: "No le quebrarán ninguno de sus huesos". 37Y otro pasaje de la Escritura, dice: "Verán al que ellos mismos traspasaron".

Palabra del Señor.

Comentario:

El Sagrado Corazón es el nombre utilizado por los católicos para referirse al corazón físico de Jesús de Nazaret, como un símbolo de amor divino. La devoción al Sagrado Corazón al enfocarse en el corazón de Jesús, de forma metafórica se refiere a la vida emocional y moral de Jesús, especialmente a su amor por la humanidad. Esta devoción está íntimamente ligada a la devoción a la Divina Misericordia.

También se refiere al concepto Cristiano del amor y adoración a Jesús. En la mayoría de las imágenes el Corazón de Jesús se visualiza con una corona de espinas y heridas hacia las que Jesús señala. Este corazón herido simboliza el dolor de Cristo cuando la humanidad rechaza el mensaje de salvación para la humanidad que trae la palabra de Dios. Al incluir la corona de espinas, hace alusión a la forma en que Cristo murió, la cual se hace más evidente al observar las heridas en las manos de Cristo. Por lo tanto esta imagen se refiere a la de Cristo Resucitado.

La devoción al Corazón de Jesús tiene un origen medieval, siendo los escritos de santa Matilde de Hackeborn, santa Gertrudis de Helfta y la beata Ángela de Foligno uno de los testimonios más antiguos. Sin embargo la fuente más importante de la devoción en la forma en que la conocemos ahora, fue Santa Margarita María Alacoque de la Orden de la Visitación de Santa María, a quien Jesús se le apareció. En estas apariciones Jesús le dijo que quienes oraran con devoción al Sagrado Corazón, recibirían algunas gracias divinas. El confesor de Santa Margarita María Alacoque fue San Claudio de la Colombière, quién creyendo en las revelaciones místicas que recibía, propagó la devoción. Los jesuitas propagarón la devoción por el mundo a través de los miembros de la compañía,los libros de los jesuitas Juan Croisset y José de Gallifet fueron fundamentales para esta difusión. A pesar de las controversias y de los opositores, entre ellos los jansenistas. Mas los fieles confiaron en la promesa que Jesús hizo a la Santa: "Mi Corazón reinara a pesar de mis enemigos"'.

A mediados del Siglo XX, el capuchino Italiano San Padre Pío de Pietrelcina, y el Beato León Dehon promovieron y revivieron el concepto de la oración dirigida al Sagrado Corazón de Jesús. Tomado de www.wikipedia.org, vista el 13-06-09.

 

Meditemos:

  1. ¿Qué significa esta devoción en mi vida?
  2. Los sentimientos: ¿Se los entregué a Dios? ¡Mi “corazón” es de Jesús?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por marcos.sanchez @ 0:00
Comentarios (0)  | Enviar
jueves, 18 de junio de 2009

 Jueves 18  – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.

Primera lectura

Lectura de la segunda carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 11, 1-11

Yo estoy celoso de ustedes con el celo de Dios

1¡Ojalá quisieran tolerar un poco de locura de mi parte! De hecho, ya me toleran. 2Yo estoy celoso de ustedes con el celo de Dios, porque los he unido al único Esposo, Cristo, para presentarlos a él como una virgen pura. 3Pero temo que, así como la serpiente, con su astucia, sedujo a Eva, también ustedes se dejen corromper interiormente, apartándose de la sinceridad debida a Cristo. 4Si alguien viniera a predicarles otro Jesucristo, diferente del que nosotros hemos predicado, o si recibieran un Espíritu distinto del que han recibido, u otro Evangelio diverso del que han aceptado, ¡ciertamente lo tolerarían! 5Yo pienso, sin embargo, que no soy inferior a esos que se consideran "apóstoles por excelencia". 6Porque, aunque no soy más que un profano en cuanto a la elocuencia, no lo soy en cuanto al conocimiento; y esto lo he demostrado en todo y delante de todos. 7¿Acaso procedí mal al anunciarles gratuitamente la Buena Noticia de Dios, humillándome a mí mismo para elevarlos a ustedes? 8Yo he despojado a otras Iglesias, aceptando su ayuda, para poder servirlos a ustedes. 9Y cuando estaba entre ustedes, aunque me encontré necesitado, no fui gravoso para nadie, porque los hermanos que habían venido de Macedonia me proveyeron de lo que necesitaba. Siempre evité serles una carga, y así lo haré siempre. 10Les aseguro por la verdad de Cristo que reside en mí, que yo no quiero perder este motivo de orgullo en la región de Acaya. 11¿Será acaso porque no los amo? Dios lo sabe.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo responsorial Sal 111 (110), 1-2.3-4. 7-8

R¡Justicia y verdad son las obras de tus manos, Señor!

1¡Aleluya! Doy gracias al Señor de todo corazón, en la reunión y en la asamblea de los justos. 2Grandes son las obras del Señor: los que las aman desean comprenderlas. R.

3Su obra es esplendor y majestad, su justicia permanece para siempre. 4El hizo portentos memorables, el Señor es bondadoso y compasivo. R.

7Las obras de sus manos son verdad y justicia; todos sus preceptos son indefectibles: 8están afianzados para siempre [Ain] y establecidos con lealtad y rectitud. R.

 

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 6, 7-15

Ustedes oren así

7Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados. 8No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan. 9Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, 10que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo. 11Danos hoy nuestro pan de cada día. 12Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido. 13No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal. 14Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes. 15Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.

Palabra del Señor.

Comentario:

Basta decir "Padre".

Un hijo tiene “algo” que su padre no puede resistir, sin poder explicar bien por qué. Así es esto de ser padre. A Dios también le pasa. Cristo nos pasó el secreto, al enseñarnos a orar, empezando con esa palabra mágica que lo puede todo, si la decimos con el corazón: “Padre”. No importa cuántas palabras digamos. Tampoco si las frases tienen sentido o belleza literaria. Lo que a Él le importa es que somos nosotros, sus hijos, quienes nos dirigimos a Él.

Un “Padrenuestro”, rezado como un acto de amor y de entrega, arranca de Dios aquello que más necesitamos. Cada una de sus palabras puede ayudarnos a hacer una nueva oración, pues contiene las verdades más profundas de nuestra fe. Que Él es nuestro Padre; y de ahí se deriva que nos ama, que nos escucha, que nos cuida, que nos espera en el cielo. Que nuestra vida tiene sentido en buscar su gloria, en instaurar su Reino en el mundo, en cumplir su voluntad. Que nos cuida de los peligros y nos da el alimento y la fuerza espiritual que necesitamos para recorrer el camino hacia ÉL.

Quizás desde muy pequeños venimos repitiendo, con mayor o menor devoción, la gran oración del cristiano. Pero sin duda, cada vez que lo hacemos, Dios “interrumpe todas sus ocupaciones” para escucharnos y atendernos como el mejor de los padres. Tomado de www.catholic.net, autor: Ignacio Sarre, vista el 13-06-09.

Meditemos:

  1. ¿Estoy consciente de ser hijo del Padre Dios?
  2. ¿Cómo es mi oración con Dios? ¿Me experimento como un hijo con su padre?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por marcos.sanchez @ 0:00
Comentarios (0)  | Enviar
miércoles, 17 de junio de 2009

 Miércoles 17 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.

Primera lectura

Lectura de la segunda carta del Apóstol San Pablo a los Corintios  9, 6-11

Al que da de buena gana lo ama Dios

6Sepan que el que siembra mezquinamente, tendrá una cosecha muy pobre; en cambio, el que siembra con generosidad, cosechará abundantemente. 7Que cada uno dé conforme a lo que ha resuelto en su corazón, no de mala gana o por la fuerza, porque Dios ama al que da con alegría. 8Por otra parte, Dios tiene poder para colmarlos de todos sus dones, a fin de que siempre tengan lo que les hace falta, y aún les sobre para hacer toda clase de buenas obras. 9Como dice la Escritura: "El justo ha prodigado sus bienes: dio a los pobres y su justicia permanece eternamente". 10El que da al agricultor la semilla y el pan que lo alimenta, también les dará a ustedes la semilla en abundancia, y hará crecer los frutos de su justicia. 11Así, serán colmados de riquezas y podrán dar con toda generosidad; y esa generosidad, por intermedio nuestro, se transformará en acciones de gracias a Dios.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo responsorial Sal 112 (111), 1-2.3-4. 9

R. ¡Dichoso quien teme al Señor!

1¡Aleluya! Feliz el hombre que teme al Señor y se complace en sus mandamientos. 2Su descendencia será fuerte en la tierra: la posteridad de los justos es bendecida. R.

3En su casa habrá abundancia y riqueza, su generosidad permanecerá para siempre. 4Para los buenos brilla una luz en las tinieblas: es el Bondadoso, el Compasivo y el Justo. R.

9El da abundantemente a los pobres: su generosidad permanecerá para siempre, y alzará su frente con dignidad. R.

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 6, 1-6. 16-18

Tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará

1Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo. 2Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. 3Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, 4para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 5Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. 6Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 16Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa. 17Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, 18para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Palabra del Señor.

Comentario:

"Quiere ahora el Señor desterrar de nosotros la más tiránica de las pasiones: aquella rabia y furor por la vanagloria que suele precisamente atacar a los que obran bien. Nada dijo al principio sobre este punto, pues fuera superfluo, antes de instruirnos sobre nuestros deberes, darnos lecciones sobre cómo habíamos de cumplirlos. Una vez que nos introdujo en la filosofía, entonces, sí, era momento de limpiarla de esta peste que subrepticiamente se le infiltra. Porque esta enfermedad no nace así como así, sino después que hemos ya cumplido mucho de lo que se nos ha mandado. Tenía, pues, que plantar primero la virtud y destruir luego aquella pasión que suele corromper su fruto. Y advertid por dónde empieza el Señor: por el ayuno, la oración y la limosna, pues en estas buenas obras es donde señaladamente suele anidar la vanagloria " (San Juan Crisóstomo, Homilía 19, 1, sobre San Mateo).

 

Meditemos:

  1. ¿Qué significan para mí el ayuno, la oración y la limosna?
  2. Qué me interesa más: ¿Qué el Padre Dios sepa lo que soy o que los demás me aplaudan?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por marcos.sanchez @ 0:00
Comentarios (0)  | Enviar
martes, 16 de junio de 2009

Martes 16 – Feria – Verde / Misa: a elección –Liturgia de las horas: de la feria.

Primera lectura

Lectura de lasegunda carta del Apóstol San Pablo a los Corintios  8,1-9

Cristo, por ustedes, se hizo pobre

1Ahora, hermanos, queremos informarles acerca de la gracia que Dios haconcedido a las Iglesias de Macedonia. 2Porque, a pesar de lasgrandes tribulaciones con que fueron probadas, la abundancia de su gozo y suextrema pobreza han desbordado en tesoros de generosidad. 3Puedoasegurarles que ellos estaban dispuestos a dar según sus posibilidades y mástodavía: por propia iniciativa, 4ellos nos pidieron, con vivainsistencia, que les permitiéramos participar de este servicio en favor de loshermanos de Jerusalén. 5Y superando nuestras esperanzas, ellos seentregaron, en primer lugar al Señor, y luego a nosotros, por la voluntad deDios. 6Por eso, hemos rogado a Tito que lleve a feliz término entreustedes esta obra de generosidad, de la misma manera que la había comenzado. 7Yya que ustedes se distinguen en todo: en fe, en elocuencia, en ciencia, en todaclase de solicitud por los demás, y en el amor que nosotros les hemoscomunicado, espero que también se distingan en generosidad. 8Esta noes una orden: solamente quiero que manifiesten la sinceridad de su amor,mediante la solicitud por los demás. 9Ya conocen la generosidad denuestro Señor Jesucristo que, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin deenriquecernos con su pobreza.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo responsorialSal 146 (145), 2. 5-6. 7. 8-9a

R¡Alaba, alma mía, al Señor!

2Alabaré al Señor toda mi vida;mientras yo exista, cantaré a mi Dios. R.

5Feliz el que se apoya en el Diosde Jacob y pone su esperanza en el Señor, su Dios: 6él hizo el cieloy la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos. El mantiene su fidelidad parasiempre. R.

7Hace justicia a los oprimidos yda pan a los hambrientos. El Señor libera a los cautivos. R.

8Abre los ojos de los ciegos yendereza a los que están encorvados. 9El Señor ama a los justos. elSeñor protege a los extranjeros. R.

 

Evangelio

Lectura del santoEvangelio según San Mateo 5, 43-48

Amen a sus enemigos

43Ustedes han oído que se dijo: "Amarás atu prójimo" y odiarás a tu enemigo. 44Pero yo les digo: Amen asus enemigos, rueguen por sus perseguidores; 45así serán hijos delPadre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos yhace caer la lluvia sobre justos e injustos. 46Si ustedes amansolamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo lospublicanos? 47Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen deextraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? 48Por lo tanto, seanperfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.

Palabra del Señor.

Comentario:

Esta últimaantítesis es la principal de todas. Ella opone al mandamiento antiguo (queadmitía implícitamente el odio al enemigo) la exigencia de amar al enemigo. Deeste modo, los discípulos de Jesús serán semejantes al Padre celestial, quederrama sus dones sobre buenos y malos, sobre justos e injustos.

En el AT nose encuentra el precepto de odiar al enemigo. Por tanto, este añadido ha sidointerpretado como un «comentario limitativo», es decir, que aquí el verbo«odiar», como en otros textos de la Biblia, indicaría simplemente la ausenciade amor (cf. Dt 21, 15-16). En tal caso, odiarás a tu enemigo estaría indicandoque el precepto de amar al prójimo no se aplica al enemigo.

En lainterpretación de Jesús, el mandamiento nuevo del amor al enemigo constituye elcriterio fundamental para discernir la voluntad de Dios en la legislación delAT (cf. 5, 17). Este mandamiento no es un precepto más, sino el centro y elvértice de todos los mandamientos, que introduce un cambio cualitativo en lapráctica de la justicia tal como la entendían los fariseos.

La perfección de los discípulos debe corresponder a la del Padrecelestial, cuya generosidad se extiende indistintamente a buenos y malos (v.45). Este imperativo está en consonancia con el anuncio de Jesús sobre el reinode Dios. El reino es la actuación misericordiosa de Dios y un don puramentegratuito, como son gratuitas la luz del sol que brilla cada día y la lluvia quefecunda los campos. Esto no quiere decir que la actuación humana carezca deimportancia. El discípulo debe imitar la acción misericordiosa del Creador.Pero esa imitación no es un requisito previo que condiciona la acción divina,sino la respuesta al don recibido. Tomado deComentario Bíblico Internacional (Navarra, 2003), Armando J. Levoratti, pág. 309.

Meditemos:

  1. ¿De qué manera expreso mi amor a las personas?
  2. ¿Soy capaz de amar a mis enemigos? ¿En qué se nota?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por marcos.sanchez @ 0:00
Comentarios (0)  | Enviar
lunes, 15 de junio de 2009

 Lunes 15 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria. 3° semana para el Salterio.

Primera lectura

Lectura de la segunda carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 6, 1-10

Damos prueba de que somos servidores de Dios

1Y porque somos sus colaboradores, los exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios. 2Porque él nos dice en la Escritura: En el momento favorable te escuché, y en el día de la salvación te socorrí. Este es el tiempo favorable, este es el día de la salvación. 3En cuanto a nosotros, no damos a nadie ninguna ocasión de escándalo, para que no se desprestigie nuestro ministerio. 4Al contrario, siempre nos comportamos como corresponde a ministros de Dios, con una gran constancia: en las tribulaciones, en las adversidades, en las angustias, 5al soportar los golpes, en la cárcel, en las revueltas, en las fatigas, en la falta de sueño, en el hambre. 6Nosotros obramos con integridad, con inteligencia, con paciencia, con benignidad, con docilidad al Espíritu Santo, con un amor sincero, 7con la palabra de verdad, con el poder de Dios; usando las armas ofensivas y defensivas de la justicia; 8sea que nos encontremos en la gloria, o que estemos humillados; que gocemos de buena o de mala fama; que seamos considerados como impostores, cuando en realidad somos sinceros; 9como desconocidos, cuando nos conocen muy bien; como moribundos, cuando estamos llenos de vida; como castigados, aunque estamos ilesos; 10como tristes, aunque estamos siempre alegres; como pobres, aunque enriquecemos a muchos; como gente que no tiene nada, aunque lo poseemos todo.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo responsorial Sal 98 (97), 1. 2-3ab. 3cd-4

R. ¡El Señor da a conocer su victoria! 

1Canten al Señor un canto nuevo, porque él hizo maravillas: su mano derecha y su santo brazo le obtuvieron la victoria. R.

2El Señor manifestó su victoria, reveló su justicia a los ojos de las naciones: 3se acordó de su amor y su fidelidad en favor del pueblo de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios. 4Aclame al Señor toda la tierra, prorrumpan en cantos jubilosos. R.

 

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 5, 38-42

Yo les digo que no hagan frente al que les hace mal

38Ustedes han oído que se dijo: "Ojo por ojo y diente por diente". 39Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra. 40Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto; 41y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él. 42Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado.

Palabra del Señor.

Comentario:

Mucho antes de Moisés, la ley del talión ya había sido formulada por el código de Hammurabi. Mientras que el cántico de Lámec, el descendiente de Caín, no ponía límites a la venganza (Yo maté a un hombre por una herida y a un muchacho por una contusión, Gén 4, 23), la ley del talión establecía un principio de equidad: Ojo por ojo, diente por diente (Éx 21, 23-25; Lev 24, 19-20; Dt 19, 21). Por tanto, no propiciaba la venganza, sino que trataba de moderar los impulsos desenfrenados de la persona ofendida y determinaba la justa medida del castigo, sin excesos ni defectos. En tiempos de Jesús, algunos defendían este principio al pie de la letra, pero en general se tendía a sustituir el daño físico por una reparación o compensación económica.

En contraposición con este principio, Jesús invita a sus discípulos a no enfrentarse al que les hace mal (es decir, a no responder con violencia a la violencia y a evitar cualquier forma de represalia). Para Jesús no basta con evitar la falta de proporción entre la ofensa y el castigo, como lo requería la ley del talión. El rechazo de la violencia puede exigir, llegado el caso, la renuncia a lo que podría considerarse un legítimo derecho.

La enumeración de las ofensas infligidas y recibidas sigue una escala descendente. La gradación comienza con la agresión física (el golpe en la mejilla derecha); luego viene el recurso a los tribunales, después la coacción, y por último una petición probablemente inoportuna y molesta.

El agravio más humillante es el golpe recibido en la mejilla derecha, no en la izquierda. Esto quiere decir que se trata de una bofetada dada no con el interior de la mano, sino con el revés. Un golpe tal era considerado en Oriente una ofensa extremadamente grave.

Luego viene el intento de quitarle a uno la túnica. No se detalla la situación concreta, pero se trata indudablemente de un pleito entablado en los tribunales contra un pobre que poseía una sola túnica y un solo abrigo. La invitación a entregar también el manto implicaba renunciar a un legítimo derecho, ya que la ley prohibía despojar del manto al pobre que tenía necesidad de él para protegerse del frío nocturno (Éx 22, 25-26).

La coacción a que se refiere el v. 41 hace pensar en la extorsión ejercida por las cohortes romanas, que se atribuían el derecho de obligar a un judío a caminar con ellos para servirles de guía o para llevar una carga gratuitamente (cf. Mc 15, 21).

La enumeración concluye con una doble exhortación: no volver la espalda al que requiere un préstamo y dar al que pide. Esta última exhortación es tanto más apremiante si se tiene en cuenta cuán numerosos e insistentes eran los mendigos en Oriente.

Es importante notar que esta renuncia a la acción violenta, a las represalias y a la sanción jurídica no implica quedarse inactivo frente a la injusticia. Habría que pensar, más bien, en el texto de Prov 25, 21-22, citado por Pablo en Rom 12, 20: “Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber. Haciendo esto, amontonarás carbones encendidos sobre su cabeza. Es decir, al devolverle bien por mal harás que su rostro se ponga rojo de vergüenza y lo moverás al arrepentimiento. De ahí la exhortación que Pablo añade inmediatamente después: No te dejes vencer por el mal, sino vence al mal haciendo el bien (Rom 12, 21).

Cuando se trata de llevar a la práctica las exigencias expresadas en esta antítesis, no se puede ignorar el carácter hiperbólico de muchas expresiones de Jesús (cf. 18, 6-9). Pero al recurrir con tanta frecuencia a la hipérbole, él lanzaba un desafío a la imaginación de sus oyentes. En el tono profético y provocador de tales expresiones radica precisamente la eficacia de sus palabras. Tomado de Comentario Bíblico Internacional (Navarra, 2003), Armando J. Levoratti, pág. 308-9.

Meditemos:

  1. ¿Qué me impide hacer lo que Jesús me dice?
  2. ¿Respondo, habitualmente, con mal al mal que me hacen?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por marcos.sanchez @ 0:00
Comentarios (0)  | Enviar
sábado, 13 de junio de 2009

 Domingo 14 – CORPUS CHRISTI – Solemnidad – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 3da semana para el Salterio. 11va semana.

Primera Lectura

Lectura del libro del Éxodo 24, 3-8

Ésta es la sangre de la alianza que hace el Señor con ustedes

3Moisés fue a comunicar al pueblo todas las palabras y prescripciones del Señor, y el pueblo respondió a una sola voz: "Estamos decididos a poner en práctica todas las palabras que ha dicho el Señor". 4Moisés consignó por escrito las palabras del Señor, y a la mañana siguiente, bien temprano, levantó un altar al pie de la montaña y erigió doce piedras en representación a las doce tribus de Israel. 5Después designó a un grupo de jóvenes israelitas, y ellos ofrecieron holocaustos e inmolaron terneros al Señor, en sacrificio de comunión. 6Moisés tomó la mitad de la sangre, la puso en unos recipientes, y derramó la otra mitad sobre el altar. 7Luego tomó el documento de la alianza y lo leyó delante del pueblo, el cual exclamó: "Estamos resueltos a poner en práctica y a obedecer todo lo que el Señor ha dicho". 8Entonces Moisés tomó la sangre y roció con ella al pueblo, diciendo: "Esta es la sangre de la alianza que ahora el Señor hace con ustedes, según lo establecido en estas cláusulas".

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo responsorial Sal 116 (115), 12-13. 15 y 16bc. 17-18 (R.:13)

R¡Alzaré la copa de la salvación e invocaré el nombre del Señor!

12¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo? 13Alzaré la copa de la salvación e invocaré el nombre del Señor. R.

15¡Qué penosa es para el Señor la muerte de sus amigos! 16Señor, soy tu servidor, lo mismo que mi madre: por eso rompiste mis cadenas. R.

17Te ofreceré un sacrificio de alabanza, e invocaré el nombre del Señor. 18Cumpliré mis votos al Señor, en presencia de todo su pueblo. R.

 

Segunda Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos 9, 11-15

La sangre de Cristo podrá purificar nuestra conciencia

11Cristo, en cambio, ha venido como Sumo Sacerdote de los bienes futuros. El, a través de una Morada más excelente y perfecta que la antigua -no construida por manos humanas, es decir, no de este mundo creado- 12entró de una vez por todas en el Santuario, no por la sangre de chivos y terneros, sino por su propia sangre, obteniéndonos así una redención eterna. 13Porque si la sangre de chivos y toros y la ceniza de ternera, con que se rocía a los que están contaminados por el pecado, los santifica, obteniéndoles la pureza externa, 14¡cuánto más la sangre de Cristo, que por otra del Espíritu eterno se ofreció sin mancha a Dios, purificará nuestra conciencia de las obras que llevan a la muerte, para permitirnos tributar culto al Dios viviente! 15Por eso, Cristo es mediador de una Nueva Alianza entre Dios y los hombres, a fin de que, habiendo muerto para redención de los pecados cometidos en la primera Alianza, los que son llamados reciban la herencia eterna que ha sido prometida.

Palabra de Dios.

Aleluya antes del Evangelio Juan 6, 51

“El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo”

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos  14, 12-16. 22-26

Esto es mi cuerpo, esto es mi sangre

12El primer día de la fiesta de los panes Ácimos, cuando se inmolaba la víctima pascual, los discípulos dijeron a Jesús: "¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la comida pascual?". 13El envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: "Vayan a la ciudad; allí se encontrarán con un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo, 14y díganle al dueño de la casa donde entre: El Maestro dice: "¿Dónde está mi sala, en la que voy a comer el cordero pascual con mis discípulos?". 15El les mostrará en el piso alto una pieza grande, arreglada con almohadones y ya dispuesta; prepárennos allí lo necesario". 16Los discípulos partieron y, al llegar a la ciudad, encontraron todo como Jesús les había dicho y prepararon la Pascua. 22Mientras comían, Jesús tomo el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: "Tomen, esto es mi Cuerpo". 23Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, y todos bebieron de ella. 24Y les dijo: "Esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos. 25Les aseguro que no beberá más del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios". 26Después del canto de los Salmos, salieron hacia el monte de los Olivos.

Palabra del Señor.

Comentario:

Esta fiesta se comenzó a celebrar en Lieja en 1246, siendo extendida a toda la Iglesia occidental por el Papa Urbano IV en 1264, teniendo como finalidad proclamar la fe en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía. Presencia permanente y substancial más allá de la celebración de la Misa y que es digna de ser adorada en la exposición solemne y en las procesiones con el Santísimo Sacramento que entonces comenzaron a celebrarse y que han llegado a ser verdaderos monumentos de la piedad católica. Ocurre, como en la solemnidad de la Trinidad, que lo que se celebra todos los días tiene una ocasión exclusiva para profundizar en lo que se hace con otros motivos. Este es el día de la eucaristía en sí misma, ocasión para creer y adorar, pero también para conocer mejor la riqueza de este misterio a partir de las oraciones y de los textos bíblicos asignados en los tres ciclos de las lecturas.

El Espíritu Santo después del dogma de la Trinidad nos recuerda el de la Encarnación, haciéndonos festejar con la Iglesia al Sacramento por excelencia, que, sintetizando la vida toda del Salvador, tributa a Dios gloria infinita, y aplica a las almas, en todos los tiempos, los frutos  extraordinarios de la Redención.  Si Jesucristo en la cruz nos salvó, al instituir la Eucaristía la víspera de su muerte, quiso en ella dejarnos un vivo recuerdo de la Pasión. El altar viene siendo como la prolongación del Calvario, y la misa anuncia la muerte del Señor. Porque en efecto, allí está Jesús como una víctima, pues las palabras de la doble consagración nos dicen que primero se convierte el pan en Cuerpo de Cristo, y luego el vino en Su Sangre, de manera que, ofrece a su Padre, en unión con sus sacerdotes, la sangre vertida y el cuerpo clavado en la Cruz.

La Hostia santa se convierte en «trigo que nutre nuestras almas». Como Cristo al ser hecho Hijo de recibió la vida eterna del Padre, los cristianos participan de Su eterna vida uniéndose a Jesús en el Sacramento, que es el símbolo más sublime, real y concreto de la unidad con la Víctima del Calvario.

Esta posesión anticipada de la vida divina acá en la tierra por medio de la Eucaristía, es prenda y comienzo de aquella otra de que plenamente disfrutaremos en el Cielo, porque «el Pan mismo de los ángeles, que ahora comemos bajo los sagrados velos, lo conmemoraremos después en el Cielo ya sin velos» (Concilio de Trento).

Veamos en la Santa Misa el centro de todo culto de la Iglesia a la Eucaristía, y en la Comunión el medio establecido por Jesús mismo, para que con mayor plenitud participemos de ese divino Sacrificio; y así, nuestra devoción al Cuerpo y Sangre del Salvador nos alcanzará los frutos perennes de su Redención. Tomado de www.ewtn.com, vista el 13-06-09.

Meditemos:

  1. ¿Qué significa para mí que en la Eucaristía está el Cuerpo y la Sangre de Jesús?
  2. ¿Acudo frecuentemente a adorar al Señor Sacramentado?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por marcos.sanchez @ 15:32
Comentarios (0)  | Enviar

Sábado 13 – Memoria Obligatoria: San Antonio de Padua, presbítero y doctor de la Iglesia – Blanco / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: a elección. 1as vísperas de la Solemnidad.

Primera lectura

Lectura de la segunda carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 5,14-21

Al que no había pecado, Dios lo hizo expiar nuestros pecados

14Porque el amor de Cristo nos apremia, al considerar que si uno solo murió por todos, entonces todos han muerto. 15Y él murió por todos, a fin de que los que viven no vivan más para sí mismos, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. 16Por eso nosotros, de ahora en adelante, ya no conocemos a nadie con criterios puramente humanos; y si conocimos a Cristo de esa manera, ya no lo conocemos más así. 17El que vive en Cristo es una nueva criatura: lo antiguo ha desaparecido, un ser nuevo se ha hecho presente. 18Y todo esto procede de Dios, que nos reconcilió con él por intermedio de Cristo y nos confió el ministerio de la reconciliación. 19Porque es Dios el que estaba en Cristo, reconciliando al mundo consigo, no teniendo en cuenta los pecados de los hombres, y confiándonos la palabra de la reconciliación. 20Nosotros somos, entonces, embajadores de Cristo, y es Dios el que exhorta a los hombres por intermedio nuestro. Por eso, les suplicamos en nombre de Cristo: Déjense reconciliar con Dios. 21A aquel que no conoció el pecado, Dios lo identificó con el pecado en favor nuestro, a fin de que nosotros seamos justificados por él.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo responsorial 103 (102), 1-2. 3-4. 8-9. 11-12

R¡El Señor es compasivo y misericordioso!

1Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; 2bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios. R.

3El perdona todas tus culpas y cura todas tus dolencias; 4rescata tu vida del sepulcro, te corona de amor y de ternura. R.

8El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia; 9no acusa de manera inapelable ni guarda rencor eternamente. R.

11Cuanto se alza el cielo sobre la tierra, así de inmenso es su amor por los que lo temen; 12cuanto dista el oriente del occidente, así aparta de nosotros nuestros pecados. R.

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 5, 33-37

Yo les digo no juren en absoluto

33Ustedes han oído también que se dijo a los antepasados: "No jurarás falsamente, y cumplirás los juramentos hechos al Señor". 34Pero yo les digo que no juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios, 35ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la Ciudad del gran Rey. 36No jures tampoco por tu cabeza, porque no puedes convertir en blanco o negro uno solo de tus cabellos. 37Cuando ustedes digan "sí", que sea sí, y cuando digan "no", que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno.

Palabra del Señor.

Comentario:

"No perjurarás", el Señor no necesita nuestros juramentos para saber que vamos a cumplir. Él prefiere que nos esforcemos hasta lograr nuestro propósito, no importando las veces que caigamos. Él conoce mejor que nosotros mismos nuestro corazón, sabe que somos débiles, sabe que caeremos, pero también sabe que nos volveremos a levantar si lo que hacemos lo estamos haciendo por Él.

También Él nos invita a confiarnos plenamente a su amor. No podemos cambiar nada de nuestro cuerpo, pero Él todo lo puede; en él todo dolor físico cambia, cobra todo su valor, ya no sufriremos sin sentido, ahora podemos unir nuestro sufrimiento al de Cristo en la cruz. ¿Por qué Dios no nos quita el sufrimiento? Tal vez porque nos ama tanto que quiere asociarnos más a su propio sufrimiento. Nosotros sufriendo tan pequeñitas cosas, en comparación con lo que Él sufrió por nosotros, le ayudamos a salvar a tantos hombres que no lo conocen o se han alejado de Él. Autor: Juan Jesús Riveros – Fuente: www.Catholic.net, vista el 31-05-09.

Meditemos:

  1. ¿Qué significa la mentira para nosotros? ¿“Aunque sea piadosa”?
  2. ¿Por qué algunos exigen el “juramento”? ¿Se puede hacer como Jesús dice?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por marcos.sanchez @ 0:00
Comentarios (0)  | Enviar
viernes, 12 de junio de 2009

 Viernes 12 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección. Día penitencial.

Primera lectura

Lectura de la segunda carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 4, 7-15

Quien resucitó al Señor Jesús, también con Jesús nos resucitará y nos hará estar con ustedes

7Pero nosotros llevamos ese tesoro en recipientes de barro, para que se vea bien que este poder extraordinario no procede de nosotros, sino de Dios. 8Estamos atribulados por todas partes, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados; 9perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no aniquilados. 10Siempre y a todas partes, llevamos en nuestro cuerpo los sufrimientos de la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. 11Y así aunque vivimos, estamos siempre enfrentando a la muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. 12De esa manera, la muerte hace su obra en nosotros, y en ustedes, la vida. 13Pero teniendo ese mismo espíritu de fe, del que dice la Escritura: Creí, y por eso hablé, también nosotros creemos, y por lo tanto, hablamos. 14Y nosotros sabemos que aquel que resucitó al Señor Jesús nos resucitará con él y nos reunirá a su lado junto con ustedes. 15Todo esto es por ustedes: para que al abundar la gracia, abunde también el número de los que participan en la acción de gracias para gloria de Dios.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo responsorial 116 (115), 10-11.15-16. 17-18

R¡Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza!

10Tenía confianza, incluso cuando dije: "¡Qué grande es mi desgracia!". 11Yo, que en mi turbación llegué a decir: "¡Los hombres son todos mentirosos!". R.

15¡Qué penosa es para el Señor la muerte de sus amigos! 16Yo, Señor, soy tu servidor, tu servidor, lo mismo que mi madre: por eso rompiste mis cadenas. R.

17Te ofreceré un sacrificio de alabanza, e invocaré el nombre del Señor. 18Cumpliré mis votos al Señor, en presencia de todo su pueblo. R.

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 5, 27-32

El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero

27Ustedes han oído que se dijo: "No cometerás adulterio". 28Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón. 29Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena. 30Y si tu mano derecha es para ti una ocasión de pecado, córtala y arrójala lejos de ti; es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena. 31También se dijo: "El que se divorcia de su mujer, debe darle una declaración de divorcio". 32Pero yo les digo: El que se divorcia de su mujer, excepto en caso de unión ilegal, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete adulterio.

Palabra del Señor.

Comentario:

En la vida de San Antonio de Padua se cuenta un hecho que sucedió a raíz de este evangelio: un joven que le dio un puntapié a su madre oyendo hablar al santo sobre este pasaje evangélico se desesperó y se cortó el pie. La madre del muchacho acudió desesperada al predicador, éste vino y puso el pie en su lugar, y el joven milagrosamente fue curado.

Este evangelio no es para tomarlo al pie de la letra en lo que respecta a la integridad física, debemos tomarlo al pie de la letra en lo que atañe al bien espiritual.

Cristo es muy sabio al darnos estos consejos, porque no quiere el mal de nuestro cuerpo, quiere el bien del alma. Así como es doloroso cortarse un miembro sin anestesia, así más dolor causa al alma el perder un miembro por utilizarlo en el pecado.

Cuando hay verdadero amor de un hombre por una mujer, de una mujer por un hombre, de los enamorados entre sí, de los adolescentes a la vida,... de todos a Dios, no se puede mirar a una mujer deseándola.

Todos somos hijos del Padre Eterno, y como hijos de un mismo Padre debemos mirar no lo que llevamos encima, sino más bien lo que hay en el corazón del hombre: un pequeño reflejo del fuego del amor de Dios. Autor: Juan Jesús Riveros – Fuente: www.Catholic.net, vista el 31-05-09.

 

Meditemos:

  1. ¿Qué nos dice este evangelio a nosotros?
  2. ¿Por qué Jesús plantea el extremo de “córtatela”?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por marcos.sanchez @ 0:00
Comentarios (0)  | Enviar
jueves, 11 de junio de 2009

 Jueves 11  – Memoria Obligatoria: San Bernabé, Apóstol – Rojo / Misa: de la memoria. Lecturas propias. Prefacio de apóstoles – Liturgia de las horas: de la memoria.

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 11, 21b-26; 13, 1-3

Era hombre de bien, lleno de espíritu Santo y de fe

21En Antioquía,  muchos paganos creyeron y se convirtieron. 22Al enterarse de esto, la Iglesia de Jerusalén envió a Bernabé a Antioquía. 23Cuando llegó y vio la gracia que Dios les había concedido, él se alegró mucho y exhortaba a todos a permanecer fieles al Señor con un corazón firme. 24 Bernabé era un hombre bondadoso, lleno de Espíritu Santo y de mucha fe. Y una multitud adhirió al Señor. 25Entonces partió hacia Tarso en busca de Saulo, 26y cuando lo encontró, lo llevó a Antioquía. Ambos vivieron todo un año en esa Iglesia y enseñaron a mucha gente. Y fue en Antioquía, donde por primera vez los discípulos recibieron el nombre de "cristianos". 21La mano del Señor los acompañaba y muchos creyeron y se convirtieron. 22Al enterarse de esto, la Iglesia de Jerusalén envió a Bernabé a Antioquía. 23Cuando llegó y vio la gracia que Dios les había concedido, él se alegró mucho y exhortaba a todos a permanecer fieles al Señor con un corazón firme. 24Bernabé era un hombre bondadoso, lleno de Espíritu Santo y de mucha fe. Y una multitud adhirió al Señor. 25Entonces partió hacia Tarso en busca de Saulo, 26y cuando lo encontró, lo llevó a Antioquía. Ambos vivieron todo un año en esa Iglesia y enseñaron a mucha gente. Y fue en Antioquía, donde por primera vez los discípulos recibieron el nombre de "cristianos".

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo responsorial 98 (97), 1-6

R¡Canten al Señor un canto nuevo, porque él hizo maravillas!

1Canten al Señor un canto nuevo, porque él hizo maravillas: su mano derecha y su santo brazo le obtuvieron la victoria. R.

2El Señor manifestó su victoria, reveló su justicia a los ojos de las naciones: 3se acordó de su amor y su fidelidad en favor del pueblo de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios. 4Aclame al Señor toda la tierra, prorrumpan en cantos jubilosos. R.

5Canten al Señor con el arpa y al son de instrumentos musicales; 6con clarines y sonidos de trompeta aclamen al Señor, que es Rey. R.

 

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 10, 7-13

Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca

7Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. 8Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente. 9No lleven encima oro ni plata, ni monedas, 10ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento. 11Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir. 12Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella. 13Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes.

Palabra del Señor.

Comentario:

San Bernabé: Su nombre original era José. Los apóstoles le cambiaron por el de Bernabé, que significa hijo de la consolación, aunque según San Lucas significa el esforzado, el que anima y entusiasma. Los Hechos de los Apóstoles afirman, en el capítulo 4 versículos 34 a 37, que Bernabé vendió su finca y el producto que de ella obtuvo lo entregó a disposición de los otros apóstoles para distribuir entre los pobres. Fue un gran colaborador de San Pablo quien a su regresó a Jerusalén, tres años después de su conversión, recibió de Bernabé apoyo ante los demás apóstoles, e intercesión para obtener la aceptación del resto de los apóstoles de Jerusalén a su ministerio. No se encuentra entre los doce elegidos por Jesucristo, pero probablemente fue uno de los setenta discípulos mencionados en el Evangelio. Bernabé es considerado apóstol por los primeros Padres de la Iglesia y también por San Lucas por la misión especial que le confió el Espíritu Santo. Los Apóstoles lo apreciaban mucho por ser "un buen hombre, lleno de fe y del Espíritu Santo" (Hechos 11,24), por eso lo eligieron para la evangelización de Antioquía. Con sus prédicas aumentaron los convertidos.

Se fue a Tarso, y se asoció con San Pablo. Juntos obtuvieron un éxito extraordinario. Regresaron a Antioquía, donde permanecieron por un año. Éste se convirtió en el gran centro de evangelización y donde por primera vez se le llamó Cristianos a los seguidores de la doctrina de Cristo. Volvieron a Jerusalén enviados por los Cristianos de la floreciente iglesia de Antioquía, con una colecta para los que estaban pasando hambre en Judea. El Espíritu Santo habló por medio de los maestros y profetas que adoraban a Dios: "Separad a Pablo y Bernabé, para una tarea que les tengo asignada". Después de ayuno y oración Pablo y Bernabé recibieron la misión y la imposición de manos. Partieron acompañados de Juan Marcos, primo de Bernabé, futuro evangelista, a predicar a otros lugares, entre estos Chipre, la patria de Bernabé. Allí convirtieron al procónsul romano Sergio Paulo, de quien Saulo tomó el nombre para predicar entre los gentiles. Lueron luego a Perge en Panfilia, donde se inició el más peligroso viaje misionero. Juan Marcos no estaba muy decidido y les abandonó, regresando solo a Jerusalén. Luego prosiguieron su viaje misionero por las ciudades y naciones del Asia Menor. En Iconio, capital de Licaonia, estuvieron a punto de morir apedreados por la multitud. Se refugiaron en Listra, donde el Señor por medio de San Pablo curó milagrosamente a un paralítico y por esa razón los habitantes paganos dijeron que los dioses los habían visitado, haciendo lo imposible evitaron que la población ofreciera sacrificios en honor a ellos y por eso se pasaron al otro extremo y lanzaron piedras contra San Pablo y lo dejaron maltrecho. Tras una breve estancia en Derne, donde muchos se convirtieron, los dos Apóstoles volvieron a las ciudades que habían visitado previamente, para confirmar a los convertidos y para ordenar presbíteros. Recordaban que "es necesario pasar por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios" (Hch 14, 22). Después de completar la primera misión regresaron a Antioquía de Siria. Poco después, algunos de los Judíos Cristianos, contrarios a las opiniones de Pablo y Bernabé, exigían que los nuevos cristianos, aparte de ser bautizados sean circuncidados. A raíz de eso, se convocó al Concilio de Jerusalén. Se declaró entonces que los gentiles convertidos estaban exentos del deber de la circuncisión.

Ante el segundo viaje misionero surgió un conflicto entre Pablo y Bernabé. Bernabé quería llevar a su primo Juan Marcos y Pablo se oponía por haberles abandonado en la mitad del primer viaje (por miedo a tantas dificultades). Por ello decidieron separarse. San Pablo se fue a su proyectado viaje con Silas y Bernabé partió a Chipre con Juan Marcos. Más tarde se volvieron a encontrar como amigos misionando en Corinto (1 Co. 9, 5-6), por lo que se deduce que Bernabé aún vivía y trabajaba en los años 56 o 57 P.C. Posteriormente San Pablo invita a Juan Marcos a unirse a él, cuando estaba preso en Roma, cosa que nos indica que Bernabé ya había muerto alrededor del año 60 o 61. Otros dicen que era predicador en Alejandría y Roma y primer obispo de Milán.

Escritos apócrifos hablan de un viaje a Roma y de su martirio, hacia el año 70, en Salamina, por mano de los judíos de la diáspora, que lo lapidaron. Tertuliano afirma que Bernabé escribió la Epístola a los Hebreos, otros creen que escribió en Alejandría la Epístola de Bernabé. En realidad, lo que se sabe de él tiene como fuente principal al Nuevo Testamento.

Tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Bernab%C3%A9_ap%C3%B3stol, vista el 30-05-09.

Meditemos:

  1. ¿Qué cosa me atrae más de la presentación de Hechos sobre Bernabé?
  2. ¿Qué clase de apóstol de Jesucristo soy? ¿Por qué?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por marcos.sanchez @ 0:00
Comentarios (0)  | Enviar
miércoles, 10 de junio de 2009

 Miércoles 10 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.

Primera lectura

Lectura de la segunda carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 3, 4-11

Nos ha hecho servidores de una alianza nueva: no basada en pura letra, sino en el Espíritu

4Es Cristo el que nos da esta seguridad delante de Dios, 5no porque podamos atribuirnos algo que venga de nosotros mismos, ya que toda nuestra capacidad viene de Dios. 6El nos ha capacitado para que seamos los ministros de una Nueva Alianza, que no reside en la letra, sino en el Espíritu; porque la letra mata, pero el Espíritu da vida. 7Ahora bien, si el ministerio que lleva a la muerte -grabado sobre piedras- fue inaugurado con tanta gloria que los israelitas no podían fijar sus ojos en el rostro de Moisés, por el resplandor -aunque pasajero- de ese rostro, 8¡cuánto más glorioso será el ministerio del Espíritu! 9Y si el ministerio que llevaba a la condenación fue tan glorioso, ¡cuál no será la gloria del ministerio que conduce a la justicia! 10En realidad, aquello que fue glorioso bajo cierto aspecto ya no lo es más en comparación con esta gloria extraordinaria. 11Porque si lo que era transitorio se ha manifestado con tanta gloria, ¡cuánto más glorioso será lo que es permanente!

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo responsorial 99 (98), 5. 6. 7. 8. 9

R. ¡Santo es el Señor, nuestro Dios!

5Glorifiquen al Señor, nuestro Dios, adórenlo ante el estrado de sus pies. ¡Santo es el Señor! R.

6Moisés y Aarón, entre sus sacerdotes, y Samuel, entre los que invocaban su Nombre, clamaban al Señor y él les respondía. R.

7Dios les hablaba desde la columna de nube; ellos observaban sus mandamientos y los preceptos que les había dado. R.

8Señor, nuestro Dios, tú les respondías; tú eras para ellos un Dios indulgente, pero te vengabas de sus malas acciones. R.

9Glorifiquen al Señor, nuestro Dios, y adórenlo en su santa Montaña: el Señor, nuestro Dios, es santo. R.

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 5, 17-19

No he venido a abolir, sino a dar plenitud

17No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. 18Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice. 19El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.

Palabra del Señor.

Comentario:

Toda esa tremenda legislación se convirtió en una carga demasiado pesada. Los mismos judíos experimentan esta casi insuperable dificultad. Ser un hombre perfecto, como Dios lo quiere, sin estar unido verdaderamente a Dios desde el interior, es una tarea imposible.

Los actos externos, el culto, los ritos y todos los sacrificios, no pueden todo unido llegar al valor de un simple acto de contrición, de una simple y sencilla oración que nace del corazón y que diga: “Señor, ten piedad de mí, porque soy un pecador”... “un corazón contrito y humillado tú, Oh Dios, no lo desprecias”, dice el salmo. Cuántos se habían olvidado de esto en aquellos tiempos, y cuántos hoy pensamos que para tranquilizar la conciencia basta un acto externo, una limosna, o ni siquiera eso... Hemos adaptado tanto a nuestro antojo la ley de Dios que su contenido casi ha desaparecido o nos contentamos con “decir algo a Dios de vez en cuando”...

El camino de una verdadera conversión interior, es el de un leal esfuerzo por interiorizar nuestra experiencia y relación con Él, pero sin dejar de aprovechar las riquezas espirituales de la Iglesia, sobre todo a través de los sacramentos. Ahí encontraremos al Señor siempre que le busquemos. Su espíritu está ahí presente y actúa por encima de las instituciones y de las personas... “yo estaré con vosotros hasta el final del mundo”.... tomado de http://www.es.catholic.net/aprendeaorar/103/477/articulo.php?id=6292, vista el 30-05-09.

 

Meditemos:

  1. ¿Soy de los que observa los mandamientos de Dios y la Iglesia?
  2. ¿Cuáles de estas normas me parecen que no deberían cumplirse? ¿Por qué?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por marcos.sanchez @ 0:00
Comentarios (0)  | Enviar
martes, 09 de junio de 2009

 Martes 09 – Feria (o Memoria Libre: San Efrén, diácono y doctor de la Iglesia – Blanco)  – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.

Primera lectura

Lectura de la segunda carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 1, 18-22

Jesús no fue primero “sí” y luego “no”; en él todo se ha convertido en un “sí”

18Les aseguro, por la fidelidad de Dios, que nuestro lenguaje con ustedes no es hoy "sí", y mañana "no". 19Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, el que nosotros hemos anunciado entre ustedes -tanto Silvano y Timoteo, como yo mismo- no fue "sí" y "no", sino solamente "sí". 20En efecto, todas las promesas de Dios encuentran su "sí" en Jesús, de manera que por él decimos "Amén" a Dios, para gloria suya.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo responsorial 119 (118), 129. 130. 131. 132. 133. 135

R¡Que brille sobre mí la luz de tu rostro!

129Tus prescripciones son admirables: por eso las observo. R.

130La explicación de tu palabra ilumina y da inteligencia al ignorante. R.

131Abro mi boca y aspiro hondamente, porque anhelo tus mandamientos. R.

132Vuelve tu rostro y ten piedad de mí; es justo que lo hagas con los que aman tu Nombre. R.

133Afirma mis pasos conforme a tu palabra, para que no me domine la maldad. R.

135Que brille sobre mí la luz de tu rostro, y enséñame tus preceptos. R.

 

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 5, 13-16

Ustedes son la luz del mundo

13Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres. 14Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. 15Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa. 16Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.

Palabra del Señor.

Comentario:

Jesús acaba de designar a los que han sido llamados para el Reino. En primer lugar les mostrará cual es su misión. La Iglesia es sal y luz   Los judíos no se fijaban tanto en que la sal da sabor, sino en que conserva los alimentos. Alianza de sal era la alianza de Dios con los sacerdotes, por cuanto era duradera y aseguraba la permanencia del pueblo elegido por Dios (Núm 18,19). Así, pues, los discípulos de Jesús son sal de la tierra porque ellos hacen entrar el mundo en la alianza de Dios. Deben mantener en el mundo las inquietudes por la justicia verdadera y, con esto, impedir que las sociedades humanas se estanquen en la mediocridad.   El mundo por sí mismo no sabe para qué lo llama Dios, y los que se presentan como luces no lo serán jamás si no se hacen discípulos. Pero a ustedes que no son salvadores ni los mejores del mundo, Dios los ha elegido para que sean esa minoría por cuyo intermedio él se dará a conocer. A ustedes y también a la Iglesia les sucederán muchas cosas que tal vez les disgusten, pero serán para el mundo una señal de Dios. Comentario de la Biblia Latinoamérica, 1995.

Meditemos:

  1. ¿En qué cosas me considero sal y luz del mundo?
  2. Reflexionemos sobre el versículo 16: ¿A qué nos invita?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por marcos.sanchez @ 0:00
Comentarios (0)  | Enviar
lunes, 08 de junio de 2009

 Lunes 08 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección. 2° semana para el Salterio.

Primera lectura

Comienzo de la segunda carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 1,1-7

Dios nos alienta hasta el punto de poder nosotros alentar a los demás en la lucha

1Pablo, Apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, saludan a la Iglesia de Dios que reside en Corinto, junto con todos los santos que viven en la provincia de Acaya. 2Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo. 3Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo, 4que nos reconforta en todas nuestras tribulaciones, para que nosotros podamos dar a los que sufren el mismo consuelo que recibimos de Dios. 5Porque así como participamos abundantemente de los sufrimientos de Cristo, también por medio de Cristo abunda nuestro consuelo. 6Si sufrimos, es para consuelo y salvación de ustedes; si somos consolados, también es para consuelo de ustedes, y esto les permite soportar con constancia los mismos sufrimientos que nosotros padecemos. 7Por eso, tenemos una esperanza bien fundada con respecto a ustedes, sabiendo que si comparten nuestras tribulaciones, también compartirán nuestro consuelo.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo responsorial 34 (33), 2-3. 4-5. 6-7. 8-9

R. ¡! 

2Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará siempre en mis labios. 3Mi alma se gloría en el Señor; que lo oigan los humildes y se alegren. R.

4Glorifiquen conmigo al Señor, alabemos su Nombre todos juntos. 5Busqué al Señor: él me respondió y me libró de todos mis temores. R.

6Miren hacia él y quedarán resplandecientes, y sus rostros no se avergonzarán. 7Este pobre hombre invocó al Señor: él lo escuchó y los salvó de sus angustias. R.

8El Ángel del Señor acampa en torno de sus fieles, y los libra. 9¡Gusten y vean qué bueno es el Señor! ¡Felices los que en él se refugian! R.

 

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 5, 1-12

Dichosos los pobres en el espíritu

1Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él. 2Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo: 3"Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. 4Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia. 5Felices los afligidos, porque serán consolados. 6Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. 7Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. 8Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios. 9Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. 10Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. 11Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí. 12Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron.

Palabra del Señor.

Comentario:

- Te has preguntado: ¿Qué es lo que el hombre desea y busca siempre? Es la FELICIDAD, todos queremos ¨ser felices¨ y pensamos que encontraremos la felicidad en el tener más cosas, en la diversión, en el éxito, en la fama, en la comodidad... Verás lo que Jesús nos dice:

LAS BIENAVENTURANZAS

- Jesús se dio cuenta cuando vino al mundo, que los hombres estamos EQUIVOCADOS, que andamos buscando la felicidad donde no está.

Es por ello que un día subió a la montaña y habló a todas las personas que le seguían sobre LAS BIENAVENTURANZAS, explicándoles que la felicidad no está en el tener, el dominar, el disfrutar... sino en algo muy diferente: EN AMAR Y SER AMADO.

LA ÚNICA Y VERDADERA FELICIDAD

- Fíjate que la única y verdadera felicidad no está en la tierra sino en EL CIELO, en llegar a estar junto a Dios para siempre. Jesús te dice en LAS BIENAVENTURANZAS, quiénes son los que deben sentirse bienaventurados, es decir AFORTUNADOS Y FELICES, porque van en el camino correcto para llegar al cielo.

- Jesús habló de 9 bienaventurados, veamos quienes son:

1) BIENAVENTURADOS LOS POBRES, POR QUE DE ELLOS ES EL REINO DE DIOS.

- El ¨ pobre¨ para Jesús, no es aquél que no tiene cosas, sino más bien aquél que no tiene su corazón puesto en las cosas.

- Fíjate la diferencia: Puedes ser una persona que no tenga cosas materiales pero que no más estás pensando en lo que no tienes y en lo que quieres tener. Entonces no eres ¨pobre de corazón¨. En cambio puedes ser una persona que sí tenga cosas pero que tu mente está puesta en agradar a Dios, en trabajar por El, en ayudar a otros, en dar tu tiempo y compartir tus bienes.

- Cuando no vives ocupado de lo que tienes, cuando no eres ambicioso, envidioso, presumido, cuando confías en Dios y no en el dinero, entonces ¡eres LIBRE, eres FELIZ!

2) BIENAVENTURADOS LOS MANSOS POR QUE ELLOS POSEERÁN LA TIERRA.

- No es fácil entender como Cristo te pide que seas MANSO, cuando el mundo es violento, cuando para los hombres, el importante es el más fuerte, el más poderoso.

- Ser MANSO significa ser bondadoso, tranquilo, paciente y humilde.

Ser manso no es ser menso, el manso es suave por afuera pero fuerte en lo que cree por dentro.

- ¨Poseerán la tierra¨ quiere decir que poseerán la ¨tierra prometida¨ que es el Cielo, o sea que llegarán al cielo.

3) BIENAVENTURADOS LOS QUE LLORAN, PORQUE ELLOS SERÁN CONSOLADOS.

- Hay personas que tienen muchos sufrimientos en esta vida y todos pensamos ¡Pobrecito! Pues Cristo dice: Feliz el que sufre, porque ese dolor bien llevado le ayudará a llegar más fácilmente al cielo. Si unes tu sufrimiento a de Cristo, ayudas a tu propia salvación y a la de otros hombres.

- Hay 3 pasos en eso de llevar el dolor:

a) Primero súfrelo con paciencia. b) Luego trata de llevarlo ¨con gusto¨. c) Lo mejor, sería ofrecerlo a Dios por amor.

4) BIENAVENTURADOS LOS QUE TIENEN HAMBRE Y SED DE JUSTICIA, PORQUE ELLOS SERÁN SACIADOS.

- Dios sabe que desgraciadamente en este mundo, los hombres cometen muchas injusticias con otros hombres: meten preso al inocente, culpan al que no hizo nada, no pagan lo que el otro en justicia merece, roban al otro lo que le pertenece, agreden y hasta matan al inocente.

¡Cuántas injusticias conocemos! Tu mismo has sufrido injusticias... Cristo no te dice: busca que se te haga justicia, véngate, desquítate... sino que te dice: ¡alégrate, que ya Dios será justo en premiarte en el cielo por lo que has pasado aquí en la tierra!

5) BIENAVENTURADOS LOS MISERICORDIOSOS, PORQUE ELLOS ALCANZARAN MISERICORDIA.

- Ser misericordioso significa PERDONAR a los demás, sí... perdonar aunque sea ¨grande¨ lo que te hayan hecho, aunque te haya dolido tanto, aunque tengas ganas de odiarlos en vez de perdonarlos. Perdonar cuesta mucho, pero es lo que Dios te pide que hagas. Dios mismo te pone el ejemplo: siempre te perdona, aunque lo ofendas en lo mismo, aunque lo ofendas en cosas muy serias.... siempre te recibe con los brazos abiertos.

- Jesús te pone una condición muy seria: el que perdone será perdonado, el que no lo haga no será perdonado.

- Piensa ¿a quién no he perdonado? , no pienses en lo que te hizo, piensa en que amas mucho a Dios y porque El te lo pide lo perdonarás. ¡Dios te premiará perdonándote a ti cuando llegues a su presencia!

6) BIENAVENTURADOS LOS LIMPIOS DE CORAZÓN PORQUE ELLOS VERÁN A DIOS.

- Tu corazón estará ¨LIMPIO¨ cuando no haya en él ningún pecado. Cuando pecas, te ¨separas¨ de Dios por voluntad tuya. Cuida mucho la limpieza de tu corazón, que no te valga ensuciarlo, esto es cosa muy seria, puede costarte no entrar al cielo.

- Haz la costumbre de confesarte seguido y sobretodo de pensarlo muy bien antes de hacer algo que tú sabes que lo ensuciará.

7) BIENAVENTURADOS LOS PACÍFICOS PORQUE ELLOS SERÁN LLAMADOS HIJOS DE DIOS.

- Jesús dice que debes buscar siempre la PAZ: la paz en tu trato con los demás (no andarte peleando con todos y por todo), la paz en tu hogar (llevándote bien con tu familia).

- Para aquellas personas que creen que con levantamientos, con armas, con sangre van a lograr justicia. Este no es el camino para lograrlo Cristo repite estas palabras:

¨Bienaventurados los pacíficos...¨

8) BIENAVENTURADOS LOS PERSEGUIDOS POR CAUSA DE LA JUSTICIA, PORQUE DE ELLOS ES EL REINO DE LOS CIELOS.

- Hay muchas personas presas, perseguidas por la ley. Unas culpables.... otras inocentes. Pues Jesús les dice que si se arrepienten, Él los perdonará y podrán entrar al cielo.

- Debes rezar mucho por estas personas, para que Dios los ayude a convertirse, para que se arrepientan del mal que han hecho, para que pidan perdón a Dios y puedan salvarse.

9) BIENAVENTURADOS SERAN CUANDO POR CAUSA MIA, LOS INSULTEN Y DIGAN TODA CLASE DE CALUMNIAS CONTRA USTEDES, ALÉGRENSE Y REGOCÍJENSE, PORQUE SU RECOMPENSA SERÁ GRANDE EN LOS CIELOS.

- Si alguna vez hablan mal, se burlan de ti, te señalan porque eres bueno, porque respetas los mandamientos de Dios, porque rezas, porque hablas de Jesús, porque defiendes lo que Jesús nos enseñó... ¡Alégrate, Dios tiene preparado para ti un gran premio en el cielo! Tomado de http://www.laverdadcatolica.org/F33.htm, vista el 30-05-2009.

Meditemos:

  1. ¿Con cuál bienaventuranza me identifico más? ¿Por qué?
  2. ¿Cuál de ellas está más lejos de cumplirse en mí?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por marcos.sanchez @ 0:00
Comentarios (0)  | Enviar
sábado, 06 de junio de 2009

 Domingo 07 – SANTÍSIMA TRINIDAD – Solemnidad – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 2da semana para el Salterio. 10ma semana.

Primera Lectura

Lectura del libro del Deuteronomio 4, 32-34. 39-40

El Señor es el único Dios, allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro

32Pregúntale al tiempo pasado, a los días que se han precedido desde que el Señor creó al hombre sobre la tierra, si de un extremo al otro del cielo sucedió alguna vez algo tan admirable o se oyó una cosa semejante. 33¿Qué pueblo oyó la voz de Dios que hablaba desde el fuego, como la oíste tú, y pudo sobrevivir? 34¿O qué dios intentó venir a tomar para sí una nación de en medio de otra, con milagros, signos y prodigios, combatiendo con mano poderosa y brazo fuerte, y realizando tremendas hazañas, como el Señor, tu Dios, lo hizo por ustedes en Egipto, delante de tus mismos ojos? 39Reconoce hoy y medita en tu corazón que el Señor es Dios -allá arriba, en el cielo y aquí abajo, en la tierra- y no hay otro. 40Observa los preceptos y los mandamientos que hoy te prescribo. Así serás feliz, tú y tus hijos después de ti, y vivirás mucho tiempo en la tierra que el Señor, tu Dios, te da para siempre.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo responsorial 33 (32), 4-5. 6 y 9. 18-19. 20 y 22 (R.: 12b)

R¡Feliz el pueblo que el Señor se eligió como herencia!

4Porque la palabra del Señor es recta y él obra siempre con lealtad; 5él ama la justicia y el derecho, y la tierra está llena de su amor. R.

6La palabra del Señor hizo el cielo, y el aliento de su boca, los ejércitos celestiales; 9porque él lo dijo, y el mundo existió, él dio una orden, y todo subsiste. R.

18Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, 19para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R.

20Nuestra alma espera en el Señor; él es nuestra ayuda y nuestro escudo. 22Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti. R.

 

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 14-17

Recibieron un espíritu de hijos adoptivos, que los hace gritar: “¡Abba!” (Padre)

14Todos los que son conducidos por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. 15Y ustedes no han recibido un espíritu de esclavos para volver a caer en el temor, sino el espíritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios: ¡Abba!, es decir,  ¡Padre! 16El mismo espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. 17Si somos hijos, también somos herederos, herederos de Dios y coherederos de Cristo, porque sufrimos con él para ser glorificados con él.

Palabra de Dios.

Aleluya antes del Evangelio Apocalipsis 1, 8

“Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, al Dios que es, que era y que viene”

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo 28, 16-20

Bautizados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo

16Los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado. 17Al verlo, se postraron delante de el; sin embargo, algunos todavía dudaron. 18Acercándose, Jesús les dijo: "Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. 19Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo".

Palabra del Señor.

Comentario:

Fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado. Todo termina donde empezó, en Galilea. Jesús había elegido sus discípulos en Galilea, la mayor parte de su predicación se dio en Galilea, allí es donde más enfermos sanó, más gente consoló, más personas descubrieron el rostro amable de Dios Padre en sus palabras. En Galilea comienza y finaliza la tarea de Jesús en el mundo.

Ir a la montaña es ir al punto de encuentro de los hombres con Dios. La montaña es como un templo natural, es lo más alto de la tierra y lo más bajo del cielo. Es el punto de conexión de los hombres con Dios, desde la montaña se ven los valles, las llanuras, se mira todo como Dios lo ve, con mirada de inmensidad.

Si comparáramos este versículo con nuestra vida, podríamos decir que Galilea es nuestra casa, nuestra familia y que la montaña es el templo, la iglesia, el altar. Lo cual indica que Dios nos invita, como los discípulos, a reunirnos con Él en Galilea-Casa, el principal punto de encuentro con Dios es nuestra familia, es nuestro hogar; en la montaña-iglesia adquirimos la visión divina, la capacidad de encuentro, el reconciliar lo divino con lo humano, la posibilidad de tener la misma visión y sentimientos que Jesús.

Al verlo se postraron delante de Él. Cuando alguien se postra delante de otra persona significa que entrega su voluntad a ella, es un acto de sumisión absoluta. Postrarse delante de Jesús es aceptar su voluntad plenamente en nuestra vida, sin restricciones, sin medias tintas. Postrarse delante de Él es también adorarle, reconocer nuestra indignidad, sabernos pequeñitos delante de Él, asumir nuestra bajeza y su tremenda grandeza.

En la montaña del altar, en el momento de la consagración, la Iglesia nos invita a postrarnos delante de nuestro Salvador. Ponerse de rodillas delante de Jesús Eucaristía no es una acción pasada de moda, no es algo que hoy ya no tenga sentido. Como los apóstoles, nosotros también nos postramos delante del Dios Vivo, nos ponemos de rodillas entregando nuestra voluntad fa aquél que renunció a todo por hacer la voluntad del Padre, al ponernos de rodillas adoramos en la Eucaristía la presencia de Jesús que en la nueva montaña que es su altar, nos cita para encontrarnos con Él domingo a domingo.

Sin embargo, algunos todavía dudaron. Mateo nos hace ver algo que es constante y que siempre va a estar presente en la Iglesia a lo largo de la historia. La duda es algo propio del ser humano. Cuando uno duda, no significa que no se tiene fe, al revés, quien duda es porque pone en crisis su fe. En la zaranda de su discernimiento  sacude la mucha o poca fe que tiene para distinguir lo grueso de lo fino, lo que es verdadera fe y lo que es superstición, lo que es auténtica confianza en Dios de lo que es una actitud mágica. Mateo dice “todavía”, como quejándose de que el encuentro con Jesús vivo no provoque la seguridad absoluta en la convicción de fe en el corazón de cada uno de los discípulos; es como si dijera: “¡Qué más quieren! ¿No les basta la resurrección?”.

No tenemos que asustarnos cuando la duda asalte nuestra fe. Lo que tenemos que hacer es buscar sacarnos esa duda por medio del estudio y la oración. El estudio aclarará nuestra inteligencia, pondrá luz de sabiduría en nosotros. La oración fortalecerá nuestro corazón, pondrá calor de seguridad en nuestros miedos.

Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Jesús no sugiere, da una orden. El “vayan y hagan” es un imperativo que da Jesús con autoridad, ordenarnos que seamos aquellos que salen a hacer discípulos de Jesús a todos los pueblos es un mandato que no se puede obviar, es un mandato que ningún cristiano puede dejar de lado. Todos estamos llamados a predicar el Nombre de Jesús y a hacer discípulos suyos en todos los pueblos.

Bautizándolos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. La Trinidad está presente en este último envío de Jesús a sus discípulos, el bautizado se convierte así no sólo en creyente sino también en miembro del pueblo de Dios Padre, en cuerpo de Dios Hijo y en templo de Dios Espíritu Santo. Es toda la Trinidad la que habita en el ser personal de cada bautizado, todo creyente se inserta desde su bautismo en esa perfecta comunidad de amor que forman las tres Personas divinas. Al ser bautizados somos discípulos de Jesús, Maestro divino, quien vino para hacernos miembros de la Familia Trinitaria por medio del bautismo.

Es importante que cada uno de nosotros viva como verdadero creyente su propio bautismo, sabiendo que desde él muestra al mundo la presencia de la Santísima Trinidad.

Meditemos:

  1. ¿Quién es, para mí la Santísima Trinidad?
  2. ¿Qué aspecto de la Santísima Trinidad me llega más? ¿Por qué?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por marcos.sanchez @ 12:00
Comentarios (0)  | Enviar