miércoles, 01 de julio de 2009

 Miércoles 01 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis 21, 5. 8-20

El hijo de la criada no va a repartir la herencia con mi hijo Isaac

5Abraham tenía entonces cien años de edad. 8El niño creció y fue destetado, y el día en que lo destetaron, Abraham ofreció un gran banquete. 9Sara vio que el hijo de Agar, la egipcia, jugaba con su hijo Isaac. 10Entonces dijo a Abraham: "Echa a esa esclava y a su hijo, porque el hijo de esa esclava no va a compartir la herencia con mi hijo Isaac". 11Esto afligió profundamente a Abraham, ya que el otro también era hijo suyo. 12Pero Dios le dijo: "No te aflijas por el niño y por tu esclava. Concédele a Sara lo que ella te pide, porque de Isaac nacerá la descendencia que llevará tu nombre. 13Y en cuanto al hijo de la esclava, yo hará de él una gran nación, porque también es descendiente tuyo". 14A la madrugada del día siguiente, Abraham tomó un poco de pan y un odre con agua y se los dio a Agar; se los puso sobre las espaldas, y la despidió junto con el niño. Ella partió y anduvo errante por el desierto de Berseba. 15Cuando se acabó el agua que llevaba en el odre, puso al niño debajo de unos arbustos, 16y fue a sentarse aparte, a la distancia de un tiro de flecha, pensando: "Al menos no veré morir al niño". Y cuando estuvo sentada aparte, prorrumpió en sollozos. 17Dios escuchó la voz del niño, y el Ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo: "¿Qué te pasa, Agar?", le dijo. "No temas, porque Dios ha oído la voz del niño que está ahí. 18Levántate, alza al niño y estréchalo bien en tus brazos, porque yo haré de él una gran nación". 19En seguida Dios le abrió los ojos, y ella divisó un pozo de agua. Fue entonces a llenar el odre con agua y dio de beber al niño. 20Dios acompañaba al niño y este fue creciendo. Su morada era el desierto, y se convirtió en un arquero experimentado.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 34 (33), 7-8.10-11. 12-13

R. ¡Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha!

7Este pobre hombre invocó al Señor: él lo escuchó y los salvó de sus angustias. 8El Ángel del Señor acampa en torno de sus fieles, y los libra. R.

10Teman al Señor, todos sus santos, porque nada faltará a los que lo temen. 11Los ricos se empobrecen y sufren hambre, pero los que buscan al Señor no carecen de nada. R.

12Vengan, hijos, escuchen: voy a enseñarles el temor del Señor. 13¿Quién es el hombre que ama la vida y desea gozar de días felices? R.

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 8, 28-34

¿Has venido a atormentar a los demonios antes de tiempo?

28Cuando Jesús llegó a la otra orilla, a la región de los gadarenos, fueron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros. Eran tan feroces, que nadie podía pasar por ese camino. 29Y comenzaron a gritar: "¿Que quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?" 30A cierta distancia había una gran piara de cerdos paciendo. 31Los demonios suplicaron a Jesús: "Si vas a expulsarnos, envíanos a esa piara". 32El les dijo: "Vayan". Ellos salieron y entraron en los cerdos: estos se precipitaron al mar desde lo alto del acantilado, y se ahogaron. 33Los cuidadores huyeron y fueron a la ciudad para llevar la noticia de todo lo que había sucedido con los endemoniados. 34Toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, al verlo, le rogaron que se fuera de su territorio.

Palabra del Señor.

Comentario:

Para tener la versión completa de este relato de expulsión de demonios es indispensable que estudiemos Mc 5,1-20. Este episodio presenta la escena más cómica que encontramos en los evangelios. Para los judíos, los cerdos no eran solamente unos animales impuros, sino también divertidos; para los gentiles era motivo de risas y chistes la aversión que los judíos tenían a estos animales (cf. 2 Mac 6, 18; 7, 1; Josefo, Ant. 12. 5. 4 § 253; 13. 8. 2 § 234; Juvenal, Sat. 6, 159). Aunque Mateo abrevia drásticamente, los elementos esenciales del relato de Marcos permanecen: Jesús tiene el poder para expulsar demonios; él es el Hijo de Dios (v. 29); los demonios entran en una piara de cerdos; la piara sale en estampida por un precipicio y se despeña. Dado que el acontecimiento ocurre en territorio gentil (Mc 5, 20, la Decápolis), es posible que se encuentre implícito algún tipo de comentario sobre la impureza de los gentiles y, en consecuencia, su indisposición para recibir a Jesús, pero no parece estar claro. V. 28. gadarenos: Mateo sustituye la “Gerasa” marcana, situada a unos 40 km del mar, por Gadara, que se encontraba a unos 10 km del mar de Galilea. Mateo aumenta también el número de poseídos a dos. V. 29. antes de tiempo: Esta glosa mateana refleja la idea intertestamentaria de que los demonios tenían libertad para atormentar a la humanidad hasta el tiempo final (1 Henoc 15-16; Jubileos 10, 5-9; TestXIILev 18, 12). V. 30. a cierta distancia: Esta frase abarca los kilómetros que había entre el pueblo y el mar. V. 34. El categórico final en el que los habitantes del pueblo piden a Jesús que se marchara, no significa que lo rechazaran definitivamente, sino que expresa, más bien, la confusión y el temor que sentían ante aquella serie de incidentes tan sorprendentes, por no mencionar el resentimiento por la destrucción de una piara de animales valiosa, conscientes de que los judíos los insultaban y se mofaban de ellos por esta razón. En el relato, los demonios realizan una doble confesión: explícitamente afirman que Jesús es el Hijo de Dios e indirectamente que los cerdos son tan impuros como ellos (Lc 15, 20; Mt 7, 6; 2 Pe 2, 22). Tomado de Comentario Bíblico San Jerónimo, MATEO, Benedict. T. Viviano, OP.

Meditemos:

  1. ¿Qué quiere de nosotros el Hijo de Dios?
  2. ¿Qué “demonios” tiene que expulsar de nuestras vidas?

 


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