jueves, 09 de julio de 2009

 Jueves 09  – Feria (en Argentina: Memoria Obligatoria: Ntra. Sra. de Itatí – Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis 44, 18-21. 23b-29; 45, 1-5

Para salvación me envió Dios a Egipto

4418Judá se acercó para decirle: "Permite, señor, que tu servidor diga una palabra en tu presencia, sin impacientarte conmigo, ya que tú y el Faraón son una misma cosa. 19Tú nos preguntaste si nuestro padre vivía aún y si teníamos otro hermano. 20Nosotros te respondimos: Tenemos un padre que ya es anciano, y un hermano menor, hijo de su vejez. El hermano de este último murió, y él es el único hijo de la madre de estos dos que ha quedado vivo; por eso nuestro padre siente por él un afecto muy especial. 21Tú nos dijiste: "Tráiganlo aquí, porque lo quiero conocer". 23btú nos volviste a insistir: "Si no viene con ustedes su hermano menor, no serán admitidos nuevamente en mi presencia". 24Cuando regresamos a la casa de nuestro padre, tu servidor, le repetimos tus mismas palabras. 25Pero un tiempo después, nuestro padre nos dijo: "Vayan otra vez a comprar algunos víveres". 26Nosotros respondimos: "Así no podemos ir. Lo haremos únicamente si nuestro hermano menor viene con nosotros, porque si él no nos acompaña, no podemos comparecer delante de aquel hombre". 27Nuestro padre, tu servidor, nos respondió: "Ustedes saben muy bien que mi esposa predilecta me dio dos hijos. 28Uno se fue de mi lado; yo tuve que reconocer que las fieras lo habían despedazado, y no volví a verlo más. 29Si ahora ustedes me quitan también a este, y le sucede una desgracia, me harán bajar a la tumba lleno de aflicción". 451José ya no podía contener su emoción en presencia de la gente que lo asistía, y exclamó: "Hagan salir de aquí a toda la gente". Así, nadie permaneció con él mientras se daba a conocer a sus hermanos. 2Sin embargo, los sollozos eran tan fuertes que los oyeron los egipcios, y la noticia llegó hasta el palacio del Faraón. 3José dijo a sus hermanos: "Yo soy José. ¿Es verdad que mi padre vive todavía?". Pero ellos no pudieron responderle, porque al verlo se habían quedado pasmados. 4Entonces José volvió a decir a sus hermanos: "Acérquense un poco más". Y cuando ellos se acercaron, añadió: "Sí, yo soy José, el hermano de ustedes, el mismo que vendieron a los egipcios. 5Ahora no se aflijan ni sientan remordimiento por haberme vendido. En realidad, ha sido Dios el que me envió aquí delante de ustedes para preservarles la vida.  

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 105 (104), 16-17.18-19. 20-21

R¡Recuerden las maravillas que hizo el Señor!

16El provocó una gran sequía en el país y agotó las provisiones, 17Pero antes envió a un hombre, a José, que fue vendido como esclavo. R.

18Le ataron los pies con grillos y el hierro oprimió su garganta, 19hasta que se cumplió lo que él predijo, y la palabra del Señor lo acreditó. R.

20El rey ordenó que lo soltaran, el soberano de pueblos lo puso en libertad; 21lo nombró señor de su palacio y administrador de todos sus bienes. R.

 

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 10, 7-15

Lo que han recibido gratis, denlo gratis

7Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. 8Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente. 9No lleven encima oro ni plata, ni monedas, 10ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento. 11Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir. 12Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella. 13Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes. 14Y si no los reciben ni quieren escuchar sus palabras, al irse de esa casa o de esa ciudad, sacudan hasta el polvo de sus pies. 15Les aseguro que, en el día del Juicio, Sodoma y Gomorra serán tratadas menos rigurosamente que esa ciudad.

Palabra del Señor.

Comentario:

La búsqueda del servidor perfecto lleva a Jesús a animar a sus discípulos en la vida totalmente entregada al servicio de los demás. No se trata de la POBREZA como un valor en sí mismo, es un valor relativo, funcional: ser pobre para servir mejor, no cargar cosas innecesarias, estar “veloces” para predicar el Reino. Las tareas del discípulo de Cristo son similares a las tareas del maestro…. Es que el discípulo es “otro” Cristo, su ser se identifica, lo más perfectamente posible, con la realidad del Maestro. Las “casas” adonde vayan deberán “escuchar”, ser “oyentes” de la palabra predicada. Esa es la primera condición para ser cristiano de verdad: escuchar el mensaje, si no se deja al mensaje penetrar nuestro interior no hay posibilidad de conversión en ningún momento de la vida.

Meditemos:

  1. ¿Voy “ligero” de equipaje a predicar la Palabra de Dios?
  2. ¿Me identifico totalmente con el divino Maestro? ¿Qué me falta para ser un buen discípulo?

 


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