viernes, 10 de julio de 2009

 

 Viernes 10 – Feria (o Memoria Libre: San Agustín Zhao Rong, presbítero, y compañeros mártires – Rojo) – Verde / Misa: A elección – Liturgia de las horas: A elección. Día penitencial.

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis 46, 1-7. 28-30

Puedo morir, después de haberte visto en persona

1Israel partió llevándose todos sus bienes. Cuando llegó a Berseba, ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac. 2Dios dijo a Israel en una visión nocturna: "¡Jacob, Jacob!". El respondió: "Aquí estoy". 3Dios continuó: "Yo soy Dios, el Dios de tu padre. No tengas miedo de bajar a Egipto, porque allí haré de ti una gran nación. 4Yo bajaré contigo a Egipto, y después yo mismo te haré volver; y las manos de José cerrarán tus ojos". 5Cuando Jacob salió de Berseba, los hijos de Israel hicieron subir a su padre, junto con sus hijos y sus mujeres, en los carros que el Faraón había enviado para trasladarlos. 6Ellos se llevaron también su ganado y las posesiones que habían adquirido en Canaán. Así llegaron a Egipto, Jacob y toda su familia 7-sus hijos y sus nietos, sus hijas y sus nietas- porque él había llevado consigo a todos sus descendientes. 28Israel hizo que Judá se le adelantara y fuera a ver a José, para anunciarle su llegada a Gosén. Cuando llegaron a la región de Gosén, 29José hizo enganchar su carruaje y subió hasta allí para encontrarse con su padre Israel. Apenas este apareció ante él, José lo estrechó entre sus brazos, y lloró un largo rato, abrazado a su padre. 30Entonces Israel dijo a José: "Ahora sí que puedo morir, porque he vuelto a ver tu rostro y que vives todavía".

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 37 (36), 3-4. 18-19. 27-28. 39-40

R¡El Señor es quien salva a los justos!

3Confía en el Señor y practica el bien; habita en la tierra y vive tranquilo: 4que el Señor sea tu único deleite, y él colmará los deseos de tu corazón. R.

18El Señor se preocupa de los buenos y su herencia permanecerá para siempre; 19no desfallecerán en los momentos de penuria, y en los tiempos de hambre quedarán saciados. R.

27Aléjate del mal, practica el bien, y siempre tendrás una morada, 28porque el Señor ama la justicia y nunca abandona a sus fieles. Los impíos serán aniquilados y su descendencia quedará extirpada. R.

39La salvación de los justos viene del Señor, él es su refugio en el momento del peligro; 40el Señor los ayuda y los libera, los salva porque confiaron en él. R.

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 10, 16-23

No serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu de su Padre

16Yo los envío como a ovejas en medio de lobos: sean entonces astutos como serpientes y sencillos como palomas. 17Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas. 18A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos. 19Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento, 20porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes. 21El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir. 22Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará. 23Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra, y si los persiguen en esta, huyan a una tercera. Les aseguro que no acabarán de recorrer las ciudades de Israel, antes que llegue el Hijo del hombre.

Palabra del Señor.

Comentario:

Mandatos para el Ejercicio Futuro y Permanente del Ministerio Cristiano (v. 16-23).

16. He aquí, yo os envío—El “yo” es enfático, ya que él mismo se presenta como la Fuente del ministerio evangélico así como el tema del mismo. como a ovejas—indefensas—en medio de lobos—listos a hacer presa de vosotros (Joh_10:12). El ser dejados expuestos como ovejas a los lobos, habría sido bastante sorprendente; pero que fuesen enviados entre lobos sonaría muy extraño de veras. Con razón esta declaración empieza con las palabras “He aquí”. sed pues prudentes como serpientes, y sencillos como palomas—¡Qué combinación tan maravillosa encontramos aquí! La prudencia de la serpiente no es más que astucia, y la inocencia de la palomo es un poco mejor que la debilidad: pero combinadas entre sí, la prudencia de la serpiente los salvaría de exponerse innecesariamente al peligro y la inocencia de la paloma los libraría de echar mano de los recursos para escaparse del peligro. ¡En la época apostólica del cristianismo cuán armoniosamente se manifestaron estas dos cualidades! En lugar del fanático deseo de sufrir el martirio que se engendró en una época posterior a la era apostólica habrá una combinación varonil de celo resuelto y discreción tranquila, ante la cual nada podía hacer frente.

17. Y guardaos de los hombres: porque os entregarán en concilios—o sean los tribunales locales. Este término se usa aquí refiriéndose a los magistrados civiles en general. y en sus sinagogas os azotarán—describiendo así la persecución que sufrirían a manos de los eclesiásticos.

18. Y aun a príncipes y a reyes seréis llevados—ante los gobernadores provinciales, así como ante los tribunales más altos—por causa de mí, por testimonio a ellos—más bien, “ante ellos”, para testificar a favor de la verdad y sus efectos gloriosos—y a los Gentiles—una insinuación de que su mensaje no sería limitado por mucho tiempo a las ovejas perdidas de Israel. Los Hechos de los Apóstoles son el mejor comentario sobre estas advertencias.

19. Mas cuando os entregaren, no os apuréis—o “no seáis solícitos”, o “ansiosos”. (Véase el comentario sobre el cap. 6:25). por cómo o qué hablaréis—es decir, de qué manera haréis vuestra defensa, o en qué consistirá la misma—porque en aquella hora os será dado qué habéis de hablar—(Véase Exo_4:12; Jer_1:7).

20. Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros—Esto ha sido comprobado maravillosa y conmovedoramente en toda la historia de las persecuciones, desde los Hechos de los Apóstoles hasta el martirio más reciente.

21. Y el hermano entregará al hermano a la muerte, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir—ya sea dando informes contra ellos a las autoridades o denunciándolos en otra forma. La hostilidad maligna e intensa entre la naturaleza de las vidas viejas y las nuevas, como la hostilidad entre Belial y Cristo, había de resultar en terribles derrumbamientos de los vínculos más tiernos; y en vista de que los discípulos y su causa habían de ser lanzados entre la sociedad, ellos son aquí preparados para lo peor.

22. Y seréis aborrecidos de todos por mi nombre—La universalidad de este odio hacia ellos sería una prueba evidente de que, como no era producido por alguna excitación momentánea, ni por una hostilidad local, o por un perjuicio personal de parte de sus enemigos, ni aun la más completa discreción de parte de ellos, compatible con una entera fidelidad a la verdad, serviría para acallar tal odio, aunque pudiera ser que aplacara su violencia y en algunos casos evitara la manifestación externa del mismo. mas el que soportare hasta el fin, éste será salvo—un dicho notable, repetido en conexión con advertencias similares en la profecía de la destrucción de Jerusalén (cap. 24:13) y frecuentemente reiterado por el apóstol como una advertencia para “mantener firme la profesión de nuestra fe” (Heb_3:6, Heb_3:13; Heb_6:4-6; Heb_10:23, Heb_10:26-29, Heb_10:38, 39, etc.). Así como el “retirarse para perdición” (Heb_10:39) es simplemente la evidencia palpable de la falta de “raíz” desde el principio, en la profesión de fe de una persona (Luk_8:13), el “soportar hasta el fin” es una evidencia propia de la solidez y realidad de dicha profesión de fe.

23. Mas cuando os persiguieren en esta ciudad, huid a la otra—Este principio, aunque es aplicable a todos los tiempos y fué practicado por nuestro Señor mismo repetidas veces, tenía referencia especial a las oportunidades breves que había de tener Israel para “conocer el tiempo de su visitación”. porque de cierto os digo—lo que os asombrará, pero al mismo tiempo os mostrará la solemnidad de vuestra misión, y la necesidad de ahorrar tiempo al cumplir con ella. que no acabaréis de andar—es decir: “de ninguna manera habréis terminado”—todas las ciudades de Israel, que no venga el Hijo del hombre—Entender como Lange y otros, que este pasaje se refiere en primer lugar a las peregrinaciones de Cristo mismo, como si hubiera dicho: “No perdáis tiempo en lugares hostiles, porque yo mismo vendré tras vosotros, antes que terminéis vuestro trabajo”, es una opinión casi frívola. La expresión “la venida del Hijo del hombre” tiene un sentido doctrinario fijo, y aquí se refiere inmediatamente a la crisis de la historia de Israel como reino visible de Dios, cuando Cristo viniese a juzgarlo, cuando viniese “sobre ellos la ira hasta el extremo”, y cuando él, sobre las ruinas de Jerusalén y de la dispensación antigua, estableciese su propio reino. Esta es, según el lenguaje uniforme de la Escritura, más inmediatamente “la venida del Hijo del hombre”, “el día de la venganza de nuestro Dios”, pero solamente como una anticipación viva de su segunda venida para venganza y para libramiento. (Comentario de Jamieson – Fausset – Brown, tomado de e-sword, versión castellana).

 

Meditemos:

  1. ¿Soy manso y astuto al mismo tiempo?
  2. ¿Qué “persecución” me preocupa más? ¿Cuál es mi temor más grande?

 


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