Sábado 11 – Memoria Obligatoria: San Benito, Abad – Blanco / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria. 1as vísperas del 15° domingo durante el año.
Primera lectura
Lectura del libro del Génesis 49, 29-33; 50, 15-24
Dios cuidará de ustedes y los sacará de esta tierra
4929Luego les dio esta orden: "Yo estoy a punto de ir a reunirme con los míos. Entiérrenme junto con mis padres, en la caverna que está en el campo de Efrón, el hitita, 30en el campo de Macpelá, frente a Mamré, en la tierra de Canaán, el campo que Abraham compró a Efrón, el hitita, para tenerlo como sepulcro familiar. 31Allí fueron enterrados Isaac y Rebeca, su esposa; y allí también sepulté a Lía. 32Ese campo y la caverna que hay en él fueron comprados a los hititas". 33Cuando Jacob terminó de dar esta orden a sus hijos, recogió sus pies en el lecho, expiró y fue a reunirse con los suyos. 5015Al ver que su padre había muerto, los hermanos de José se dijeron: "¿Y si José nos guarda rencor y nos devuelve todo el mal que le hicimos?". 16Por eso le enviaron este mensaje: "Antes de morir, tu padre dejó esta orden: 17"Díganle a José: Perdona el crimen y el pecado de tus hermanos, que te hicieron tanto mal. Por eso, perdona el crimen de los servidores del Dios de tu padre". Al oír estas palabras, José se puso a llorar. 18Luego sus hermanos fueron personalmente, se postraron ante él y le dijeron: "Aquí nos tienes: somos tus esclavos". 19Pero José les respondió: "No tengan miedo. ¿Acaso yo puedo hacer las veces de Dios? 20El designio de Dios ha transformado en bien el mal que ustedes pensaron hacerme, a fin de cumplir lo que hoy se realiza: salvar la vida a un pueblo numeroso. 21Por eso, no teman. Yo velaré por ustedes y por las personas que están a su cargo". Y los reconfortó, hablándoles afectuosamente. 22José permaneció en Egipto junto con la familia de su padre, y vivió ciento diez años. 23Así pudo ver a los hijos de Efraím hasta la tercera generación; y los hijos de Maquir, hijo de Manasés, también nacieron sobre las rodillas de José. 24Finalmente, José dijo a sus hermanos: "Yo estoy a punto de morir, pero Dios los visitará y los llevará de este país a la tierra que prometió con un juramento a Abraham, a Isaac y a Jacob".
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 105 (104), 1-2. 3-4. 6-7
R. ¡!
1¡Den gracias al Señor, invoquen su Nombre, hagan conocer entre los pueblos sus proezas; 2canten al Señor con instrumentos musicales, pregonen todas sus maravillas! R.
3¡Gloríense en su santo Nombre, alégrense los que buscan al Señor! 4¡Recurran al Señor y a su poder, busquen constantemente su rostro; 5recuerden las maravillas que él obró, sus portentos y los juicios de su boca! R.
6Descendientes de Abraham, su servidor, hijos de Jacob, su elegido: 7el Señor es nuestro Dios, en toda la tierra rigen sus decretos. R.
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según San Mateo 10, 24-33
No tengan miedo a los que matan el cuerpo
24El discípulo no es más que el maestro ni el servidor más que su dueño. 25Al discípulo le basta ser como su maestro y al servidor como su dueño. Si al dueño de casa lo llamaron Belzebul, ¡cuánto más a los de su casa! 26No les teman. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. 27Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas. 28No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo a la Gehena. 29¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo. 30Ustedes tienen contados todos sus cabellos. 31No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros. 32Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo los reconoceré ante mi Padre que está en el cielo. 33Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres.
Palabra del Señor.
Comentario:
Instrucciones para el Servicio de Cristo en el Sentido más Amplio (v. 24-42).
24. El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor—ésta es otra máxima que repite nuestro Señor en varias conexiones (Luk_6:40; Joh_13:16; Joh_15:20).
25. Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al padre de la familia llamaron Beelzebub—En todos los manuscritos tos griegos aparece el término “Beelzebul”, que es sin duda la forma correcta de esta palabra. La otra forma se tomó sin duda del Antiguo Testamento (2Ki_1:2), donde se menciona a Baal-zebub, dios de Ecrón. Como toda idolatría se consideraba como culto a los demonios (Lev_17:7; Deu_32:17; Psa_106:37; 1Co_10:20), parece que algo peculiarmente satánico practicado en el culto de este dios aborrecible, fué lo que hizo que su nombre fuese sinónimo de Satanás. Aunque en ningún lugar leemos que nuestro Señor fuese realmente llamado “Beelzebul”, se le acusaba de estar en liga con Satanás bajo aquel nombre aborrecible (cap. 12:24, 26), y más de una vez fué acusado de “tener un espíritu inmundo” o “demonio” (Mar_3:30; Joh_7:20; Joh_8:48). Aquí se entiende como el lenguaje más injurioso que se pudiera usar contra otra persona. ¿cuánto más a los de su casa?—“los familiares”. En este versículo y el anterior, se mencionan tres relaciones que Cristo tiene para con su pueblo: El es su maestro, ellos sus discípulos: él es su Señor, ellos siervos; él es el amo de casa, ellos sus familiares o huéspedes. En las tres relaciones ellos están tan ligados a él, que no pueden esperar pasarlo mejor que él, y deberían estar contentos si no sufren más que él.
26. Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse—lo que quiere decir: “No hay necesidad de esconder nada; el bien y el mal, la verdad y el error, están por iniciarse en un conflicto abierto y mortal; y vendrá el día cuando todas las cosas escondidas serán descubiertas; todo será visto tal como es, y cada uno recibirá lo merecido” (1Co_4:5).
27. Lo que os digo en tinieblas—privadamente, por ser una enseñanza para la cual los hombres todavía no están maduros—decidlo en la luz—porque cuando salgáis, todos estarán listos para recibirla—y lo que oís al oído, predicadlo desde los terrados—Dad expresión libre y valiente a todo lo que os he enseñado estando con vosotros. Objeción: ¿Puede esto costarnos la vida? Contestación: Puede ser; pero allí termina el poder de los enemigos.
28. Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas al alma no pueden matar—En Luk_12:4 : “y después no tienen más que hacer”. temed antes a aquel—en Lucas, esto es peculiarmente solemne: “Mas os enseñaré a quién temáis”. que puede destruir al alma y el cuerpo en el infierno—Prueba concluyente de que hay un infierno, tanto para el cuerpo como para el alma, en el mundo eterno; en otras palabras, el tormento que espera a los perdidos, tendrá elementos de sufrimiento que afectarán tanto la parte material como la espiritual de nuestra naturaleza, partes, se nos asegura, que existirán para siempre. En la advertencia correspondiente en el Evangelio de Lucas, Jesús llama a sus discípulos “amigos míos”, como si sintiera que sus sufrimientos constituían un vínculo de especial ternura entre él y ellos.
29. ¿No se venden dos pajarillos por un cuarto?—en Lucas (Luk_12:6) se dice: “cinco pajarillos por dos blancas”; de modo que si el comprador pedía pajarillos por valor de dos cuartos, eran de tan poco valor que recibía un pajarillo de más. Con todo, ni uno de ellos cae a tierra—agotado o muerto—sin vuestro Padre—“Ni uno de ellos está olvidado delante de Dios”, tal como está en Lucas.
30. Pues aun vuestros cabellos están todos contados—Véase Luk_21:18. (y por el lenguaje compárese 1Sa_14:45; Act_27:34).
31. Así que, no temáis: más valéis vosotros que muchos pajarillos—¿Creyóse jamás que un lenguaje tan sencillo como éste fuese de tanto significado? Pero a esto se debe el encanto y el poder de las enseñanzas del Señor.
32. Cualquiera pues, que me confesare delante de los hombres—“menospreciando la vergüenza”—le confesaré yo también delante de mi Padre que está en los cielos—No me avergonzaré de el, sino que le reconoceré ante la más augusta de todas las asambleas.
33. Y cualquiera que me negare delante de los hombres, le negaré yo también delante de mi Padre que está en los cielos—ante la misma asamblea: “El recibirá de mi parte el mismo tratamiento que recibí yo de él cuando estuve en la tierra”. Mas véase la Nota sobre el cap. 16:27. (Comentario de Jamieson – Fausset – Brown, tomado de e-sword, versión castellana).
Meditemos:
Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio