Jueves 16 – Memoria Obligatoria: Ntra. Sra. Del Carmen – Blanco / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria.
Primera lectura
Lectura del libro del Éxodo 3, 13-20
Soy el que soy. “Yo soy” me envía a ustedes
13Moisés dijo a Dios: "Si me presento ante los israelitas y les digo que el Dios de sus padres me envió a ellos, me preguntarán cual es su nombre. Y entonces, ¿qué les responderé?". 14Dios dijo a Moisés: "Yo soy el que soy". Luego añadió: "Tú hablarás así a los israelitas: "Yo soy" me envió a ustedes". 15Y continuó diciendo a Moisés: "Tú hablarás así a los israelitas: El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, es el que me envía. Este es mi nombre para siempre y así será invocado en todos los tiempos futuros. 16Ve a reunir a los ancianos de Israel y diles: El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me apareció y me dijo: "Yo los he visitado y he visto cómo los maltrataban los egipcios. 17Por eso decidí librarlos de la opresión que sufren en Egipto, para llevarlos al país de los cananeos, los hititas, los amorreos, los perizitas, los jivitas y los jebuseos, a una tierra que mana leche y miel". 18Ellos te escucharán, y tú irás a presentarte ante el rey de Egipto, junto con los ancianos de Israel. Entonces le dirás: "El Señor, el Dios de los hebreos, vino a nuestro encuentro. Y ahora tenemos que realizar una marcha de tres días por el desierto, para ofrecer sacrificios al Señor, nuestro Dios". 19Ya sé que el rey de Egipto no los dejará partir, si no es obligado por la fuerza. 20Pero yo extenderé mi mano y castigaré a Egipto, realizando ante ellos toda clase de prodigios. Así él los dejará partir.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 105 (104), 1 y 5. 8-9. 24-25. 26-27
R. ¡El Señor se acuerda de su alianza eternamente!
1¡Den gracias al Señor, invoquen su Nombre, hagan conocer entre los pueblos sus proezas; 5recuerden las maravillas que él obró, sus portentos y los juicios de su boca! R.
8El se acuerda eternamente de su alianza, de la palabra que dio por mil generaciones, 9del pacto que selló con Abraham, del juramento que hizo a Isaac. R.
24El Señor hizo a su pueblo muy fecundo, más fuerte que sus mismos opresores; 25cambió el corazón de los egipcios, para que sintieran odio por su pueblo y trataran con perfidia a sus servidores. R.
26Luego envió a Moisés, su servidor, y a Aarón, que era su elegido; 27por su intermedio realizó prodigios, hizo portentos en la tierra de Cam. R.
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según San Mateo 11, 28-30
Soy manso y humilde de corazón
28Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. 29Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. 30Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.
Palabra del Señor.
Comentario:
El libro del profeta Jeremías, en el capítulo 31, versículo 25, nos dice: “Porque yo abrevaré a los que están agotados y colmaré a los que están exhaustos”; Jesús retoma esa idea de Dios que cuida de los cansados y se la aplica a sí mismo, el “Dios hecho carne”. La belleza de las palabras de Jesús es que Dios está en la tierra y se hizo uno de nosotros para estar con nosotros, como lo estamos nosotros, cargándonos en nuestra debilidad y consolando nuestras tristezas y fatigas. Por eso se muestra “paciente y humilde de corazón” (v. 29) dispuesto a cuidarnos y hasta a dar “mi vida por las ovejas” (Juan 0,15). Que su carga sea “suave y liviana” implica, no que las cosas de Dios son sencillas y fáciles, sino que Él las hace “sencillas y livianas” para nosotros. Cargar el yugo de Jesús es fácil porque Él lo carga por nosotros.
Meditemos:
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