Domingo 19 – 16° DURANTE EL AÑO – Verde / Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 4ra semana para el Salterio. 16va semana.
Primera Lectura
Lectura del libro de Jeremías 23, 1-6
Reuniré el resto de mis ovejas y les pondré pastores
1¡Ay de los pastores que pierden y dispersan el rebaño de mi pastizal! -oráculo del Señor-. 2Por eso, así habla el Señor, Dios de Israel, contra los pastores que apacientan a mi pueblo: ustedes han dispersado mis ovejas, las han expulsado y no se han ocupado de ellas. Yo, en cambio, voy a ocuparme de ustedes, para castigar sus malas acciones -oráculo del Señor-. 3Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas, de todos los países adonde las había expulsado, y las haré volver a sus praderas, donde serán fecundas y se multiplicarán. 4Yo suscitaré para ellas pastores que las apacentarán; y ya no temerán ni se espantarán, y no se echará de menos a ninguna -oráculo del Señor-. 5Llegarán los días -oráculo del Señor- en que suscitaré para David un germen justo; él reinará como rey y será prudente, practicará la justicia y el derecho en el país. 6En sus días, Judá estará a salvo e Israel habitará seguro. Y se lo llamará con este nombre: "El Señor es nuestra justicia". 7Por eso, llegarán los días -oráculo del Señor- en que ya no se dirá: "Por la vida del Señor que hizo subir a los israelitas del país de Egipto".
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 23 (22), 1-3a. 3b-4. 5. 6 (R.: 1)
R. ¡El Señor es mi pastor, nada me falta!
1El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. 2El me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas 3y repara mis fuerzas. R.
Me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. 4Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza. R.
5Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa. R.
6Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo. R.
Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 2, 13-18
Él es nuestra paz, él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa
13Pero ahora, en Cristo Jesús, ustedes, los que antes estaban lejos, han sido acercados por la sangre de Cristo. 14Porque Cristo es nuestra paz; él ha unido a los dos pueblos en uno solo, derribando el muro de enemistad que los separaba, 15y aboliendo en su propia carne la Ley con sus mandamientos y prescripciones. Así creó con los dos pueblos un solo Hombre nuevo en su propia persona, restableciendo la paz, 16y los reconcilió con Dios en un solo Cuerpo, por medio de la cruz, destruyendo la enemistad en su persona. 17Y él vino a proclamar la Buena Noticia de la paz, paz para ustedes, que estaban lejos, paz también para aquellos que estaban cerca. 18Porque por medio de Cristo, todos sin distinción tenemos acceso al Padre, en un mismo Espíritu.
Palabra de Dios.
Aleluya: Juan 10, 27
“Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen”
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 30-34
Andaban como ovejas sin pastor
30Los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. 31El les dijo: "Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco". Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer. 32Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto. 33Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos. 34Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.
Palabra del Señor.
Comentario:
Al regresar de su misión, los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
El discípulo de Jesús ha cumplido su trabajo, al final de la tarea, cuando esta ya está cumplida vuelve con su maestro. Quiero imaginar la cara de felicidad de los apóstoles, su cansancio por la difícil tarea misionera que Jesús les ha encomendado, la alegría de haber hecho bien su trabajo. Se reúnen con Él, tal vez entre medio de abrazos y saludos afectuosos, no nos olvidemos que salieron de dos en dos, ¿cuánto hace que no se veían?, vuelven alegres, me parecen un grupo de gente bulliciosa y feliz. Le cuentan todo, le dicen todo, las cosas lindas y las feas, se ríen de las anécdotas que cada uno tiene, de las cosas que les pasaron, hay optimismo, hay felicidad.
Entre lo que cuentan esta lo hecho y lo enseñado. Dos cosas distintas. Una cosa es hacer, otra distinta enseñar a hacer. Los discípulos hicieron su tarea, pero no dejaron a la gente vacía, esperando que vuelvan, le enseñaron a obrar en santidad, a vivir según la gracia a ellos también. A veces nosotros hacemos cosas y, tal vez por practicidad, o tal vez por querer que nadie “nos quite el puesto”, no enseñamos como se hacen las cosas. Eso pasa en el trabajo, con los amigos, con la Iglesia. El que domina la técnica no quiere que el otro la sepa sino ya no me necesitan, ya no hacen falta mis servicios, y además, hasta puede ser que el otro haga mejor las cosas que yo y, no sólo no me necesite, sino que me supere. Mezquindades, le decimos.
Él les dijo: “Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco”. Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer.
Jesús quiere descansar. También deben descansar los misioneros. El descanso, en cualquier actividad de la vida, siempre es necesario. ¿Cuánto hace que no tomas vacaciones? ¿Cuánto hace que no descansas un poco? Fijémonos en el descanso que propicia Jesús, tan distinto de nuestras “vacaciones”. Para nosotros el descanso es sinónimo de visitar gente, ir a la playa, bailes, diversiones... Jesús, en cambio, descansa en el desierto, lugar de oración, de intimidad. Es como que le interesa estar solo con sus amigos, disfrutar su compañía y que ellos disfruten de Él. De esta manera, fortalecen la unidad entre ellos y se llenan del amor del Maestro.
¡Qué diferentes son nuestras vacaciones! ¡Si nos las tomamos! ¡Cuántos vuelven cansados de sus vacaciones! Agobiados de tanto ir y venir, de llenarse de cosas para decir que se divirtieron y la pasaron bien.
Podríamos decir que las vacaciones de Jesús son como una especie de retiro espiritual, porque cuando uno se va de retiro, tiene que dejarlo todo, no hay cosa planificada, sólo el horario de ida y de regreso, todo lo demás lo hace otro por nosotros, inclusive la comida. ¡Qué bien le vendría a nuestra vida en la cual no tenemos tiempo ni para comer, un retiro espiritual donde nos encontremos con Él y Él se encuentre con nosotros!
Un retiro espiritual es ir al desierto, descansar un poco, estar con Él, con Dios solamente, y Él con nosotros. Así que si tenés tiempo, aprovechá algún retiro espiritual que haya dando vuelta por ahí y viví la experiencia que vivieron los apóstoles en el v. 31 del capítulo 6 del evangelio de Marcos.
Al desembarcar Jesús, vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.
La intención de Jesús era clara, quería ir de retiro con sus discípulos, pero la realidad era distinta, una gran muchedumbre los esperaba al desembarcar. A veces, la vida nos da sorpresas, vamos preparados para algo, pensamos que ya ha terminado todo y podemos descansar y las cosas no salen como nosotros queremos. Ante este cambio de planes, ¿qué tenía que hacer Jesús? ¿Enojarse? ¿Echar a la gente? ¿Atenderlos un ratito y despedirlos cortésmente? ¡No! ¡Jesús no puede con su genio! ¡Ve la muchedumbre y se compadece de ella, se queda enseñándoles largo rato!
Cuando algo nos sorprende y altera nuestros planes, generalmente, tenemos mal carácter y, si bien, podemos llegar a adaptarnos a la nueva situación, lo hacemos de mala gana. ¡Hay que aprender de Jesús! ¡Lo cortés no quita lo valiente! A veces, será necesario decir que no, pero siempre hay que hacerlo de buena manera, con una sonrisa, con amabilidad, de buena voluntad. Sin duda una tarea difícil, pero podríamos comenzar, ¿no?
Meditemos:
Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio