lunes, 20 de julio de 2009

 Lunes 20 – Feria (o Memoria libre: San Apolinar, obispo y mártir – Rojo) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo 14, 5-18

Sabrán que yo soy el Señor, cuando me haya cubierto de gloria a costa del Faraón

5Cuando informaron al rey de Egipto que el pueblo había huido, el Faraón y sus servidores cambiaron de idea con respecto al pueblo, y exclamaron: "¿Qué hemos hecho? Dejando partir a Israel, nos veremos privados de sus servicios". 6Entonces el Faraón hizo enganchar su carro de guerra y alistó sus tropas. 7Tomó seiscientos carros escogidos y todos los carros de Egipto, con tres hombres en cada uno. 8El Señor endureció el corazón del Faraón, el rey de Egipto, y este se lanzó en persecución de los israelitas, mientras ellos salían triunfalmente. 9Los egipcios los persiguieron los caballos y los carros de guerra del Faraón, los conductores de los carros y todo su ejército; y los alcanzaron cuando estaban acampados junto al mar, cerca de Pihajirot, frente a Baal Sefón. 10Cuando el Faraón ya estaba cerca, los israelitas levantaron los ojos y, al ver que los egipcios avanzaban detrás de ellos, se llenaron de pánico e invocaron a gritos al Señor. 11Y dijeron a Moisés: "¿No había tumbas en Egipto para que nos trajeras a morir en el desierto? ¿Qué favor nos has hecho sacándonos de allí? 12Ya te lo decíamos cuando estábamos en Egipto: "¡Déjanos tranquilos! Queremos servir a los egipcios, porque más vale estar al servicio de ellos que morir en el desierto". 13Moisés respondió al pueblo: "¡No teman! Manténganse firmes, porque hoy mismo ustedes van a ver lo que hará el Señor para salvarlos. A esos egipcios que están viendo hoy, nunca más los volverán a ver. 14El Señor combatirá por ustedes, sin que ustedes tengan que preocuparse por nada. 15Después el Señor dijo a Moisés: "¿Por qué me invocas con esos gritos? Ordena a los israelitas que reanuden la marcha. 16Y tú, con el bastón en alto, extiende tu mano sobre el mar y divídelo en dos, para que puedan cruzarlo a pie. 17Yo voy a endurecer el corazón de los egipcios, y ellos entrarán en el mar detrás de los israelitas. Así me cubriré de gloria a expensas del Faraón y de su ejército, de sus carros y de sus guerreros. 18Los egipcios sabrán que soy el Señor, cuando yo me cubra de gloria a expensas del Faraón, de sus carros y de sus guerreros".

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo responsorial Ex 15, 1-2. 3-4. 5-6

R.  Cantemos al Señor: sublime es su victoria.

1Entonces Moisés y los israelitas entonaron este canto en honor del Señor: "Cantaré al Señor, que se ha cubierto de gloria: él hundió en el mar los caballos y los carros. 2El Señor es mi fuerza y mi protección, él me salvó. El es mi Dios y yo lo glorifico, es el Dios de mi padre y yo proclamo su grandeza. R.

3El Señor es un guerrero, su nombre es "Señor". 4El arrojó al mar los carros del Faraón y su ejército, lo mejor de sus soldados se hundió en el Mar Rojo. R.

5El abismo los cubrió, cayeron como una piedra en lo profundo del mar. 6Tu mano, Señor, resplandece por su fuerza, tu mano, Señor, aniquila al enemigo. R.

 

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 12, 38-42

Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará

38Entonces algunos escribas y fariseos le dijeron: "Maestro, queremos que nos hagas ver un signo". 39El les respondió: "Esta generación malvada y adúltera reclama un signo, pero no se le dará otro que el del profeta Jonás. 40Porque así como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del pez, así estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra tres días y tres noches. 41El día de Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay alguien que es más que Jonás. 42El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra esta generación y la condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay alguien que es más que Salomón.

Palabra del Señor.

Comentario:

El signo de Jonás es el que Jesús presenta a los escribas y fariseos que le exigen milagros. Ese signo es su propia muerte y resurrección. El milagro más grande y absoluto de Jesús es morir por los pecadores y… ¡resucitar!; que es lo mismo que vencer a la muerte. Para Jesús es obvio que quienes no creyeron en él quedarán relegados en comparación a Nínive, que se convirtió en tres días, y a la reina del Sur, que caminó distancias inconmensurables para conocer a Salomón y su sabiduría. “aquí hay alguien más que Jonás”, “aquí hay alguien que es más que Salomón”; Son frases que resaltan la categoría del error de los adversarios de Jesús: son negligentes, ciegos que no quieren ver, cerrados de mente.

 

Meditemos:

  1. ¿Qué signos esperamos de Jesús?
  2. ¿En qué cosas no alcanzo a aceptar todo lo que la Iglesia me enseña de Cristo?

 


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