Martes 21 – Feria (o Memoria Libre: San Lorenzo de Brindis, presbítero y doctor – Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.
Primera lectura
Lectura del libro del Éxodo 14, 21 - 15, 1
Los israelitas entraron en medio del mar a pie enjuto
1421Entonces Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor hizo retroceder el mar con un fuerte viento del este, que sopló toda la noche y transformó el mar en tierra seca. Las aguas se abrieron, 22 y los israelitas entraron a pie en el cauce del mar, mientras las aguas formaban una muralla a derecha e izquierda. 23Los egipcios los persiguieron, y toda la caballería del Faraón, sus carros y sus guerreros, entraron detrás de ellos en medio del mar. 24Cuando estaba por despuntar el alba, el Señor observó las tropas egipcias desde la columna de fuego y de nube, y sembró la confusión entre ellos. 25Además, frenó las ruedas de sus carros de guerra, haciendo que avanzaran con dificultad. Los egipcios exclamaron: "Huyamos de Israel, porque el Señor combate en favor de ellos contra Egipto". 26El Señor dijo a Moisés: "Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas se vuelvan contra los egipcios, sus carros y sus guerreros". 27Moisés extendió su mano sobre el mar y, al amanecer, el mar volvió a su cauce. Los egipcios ya habían emprendido la huida, pero se encontraron con las aguas, y el Señor los hundió en el mar. 28Las aguas envolvieron totalmente a los carros y a los guerreros de todo el ejército del Faraón que habían entrado en medio del mar para perseguir a los israelitas. Ni uno solo se salvó. 29Los israelitas, en cambio, fueron caminando por el cauce seco del mar, mientras las aguas formaban una muralla, a derecha e izquierda. 30Aquel día, el Señor salvó a Israel de las manos de los egipcios. Israel vio los cadáveres de los egipcios que yacían a la orilla del mar, 31y fue testigo de la hazaña que el Señor realizó contra Egipto. El pueblo temió al Señor, y creyó en él y en Moisés, su servidor. 151Entonces Moisés y los israelitas entonaron este canto en honor del Señor: "Cantaré al Señor, que se ha cubierto de gloria: él hundió en el mar los caballos y los carros.
No se dice: Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo responsorial: Éxodo 15, 8-9. 10 y 12. 17
R. Cantemos al Señor: sublime es su victoria.
8Al soplo de tu ira se agolparon las aguas, las olas se levantaron como un dique, se hicieron compactos los abismos del mar. 9El enemigo decía: "Los perseguiré, los alcanzaré, repartiré sus despojos, saciaré mi avidez, desenvainaré la espada, mi mano los destruirá". R.
10Tú soplaste con tu aliento, y el mar los envolvió; se hundieron como plomo en las aguas formidables. 12Extendiste tu mano y los tragó la tierra. R.
17Tú lo llevas y lo plantas en la montaña de tu herencia, en el lugar que preparaste para tu morada, en el Santuario, Señor, que fundaron tus manos. R.
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según San Mateo 12, 46-50
Señalando con la mano a los discípulos, dijo: Estos son mi madre y mis hermanos
46Todavía estaba hablando a la multitud, cuando su madre y sus hermanos, que estaban afuera, trataban de hablar con él. 47Alguien le dijo: "Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren hablarte". 48Jesús le respondió: "¿Quién es mí madre y quiénes son mis hermanos?". 49Y señalando con la mano a sus discípulos, agregó: "Estos son mi madre y mis hermanos. 50Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre".
Palabra del Señor.
Comentario:
La sentencia de Jesús, más que ofender a María la está ensalzando, ya que “el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo” también involucra a María que, de manera definitiva, hizo la voluntad del Padre del Cielo cuando el ángel del Señor le pidió que sea la Madre de Jesús. La “esclava del Señor” es la que mostró desde el principio su decisión de hacer siempre la voluntad de su Padre Dios. De todos modos, es importante que valoremos la postura de Jesús de realizar una nueva familia, unida por la fe y la acción creyente. No son los vínculos de la carne los que nos ligan al Señor, sino los del espíritu, que siempre es “hacer la voluntad” del Padre del Cielo.
Meditemos:
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