Sábado 25 – Fiesta: Santiago Apóstol – Rojo / Misa: del propio – Liturgia de las horas: del propio. 1as vísperas del 17° domingo durante el año.
Primera lectura
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 4, 33. 5, 12. 27b-33; 12, 1-2
Hizo decapitar a Santiago
433Los Apóstoles daban testimonio con mucho poder de la resurrección del Señor Jesús y gozaban de gran estima, 512 hacían muchos signos y prodigios en el pueblo. Todos solían congregarse unidos en un mismo espíritu, bajo el pórtico de Salomón. 27Los hicieron comparecer ante el Sanedrín, y el Sumo Sacerdote les dijo: 28"Nosotros les habíamos prohibido expresamente predicar en ese Nombre, y ustedes han llenado Jerusalén con su doctrina. ¡Así quieren hacer recaer sobre nosotros la sangre de ese hombre!". 29Pedro, junto con los Apóstoles, respondió: "Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. 30El Dios de nuestros padres ha resucitado a Jesús, al que ustedes hicieron morir suspendiéndolo del patíbulo. 31A él, Dios lo exaltó con su poder, haciéndolo Jefe y Salvador, a fin de conceder a Israel la conversión y el perdón de los pecados. 32Nosotros somos testigos de estas cosas, nosotros y el Espíritu Santo que Dios ha enviado a los que le obedecen". 33Al oír estas palabras, ellos se enfurecieron y querían matarlos. 121Por aquel entonces, el rey Herodes hizo arrestar a algunos miembros de la Iglesia para maltratarlos. 2Mandó ejecutar a Santiago, hermano de Juan.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 67 (66), 2-3. 5. 7-8
R. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
2Que Dios tenga piedad y nos bendiga, haga brillar su rostro sobre nosotros, 3para que en la tierra se reconozca su dominio, y su victoria entre las naciones.
5Que canten de alegría las naciones, porque gobiernas a los pueblos con justicia y guías a las naciones de la tierra.
7La tierra ha dado su fruto: el Señor, nuestro Dios, nos bendice. 8Que Dios nos bendiga, y lo teman todos los confines de la tierra. R.
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según San Mateo 20, 20-28
Beberán mi cáliz
20Entonces la madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante él para pedirle algo. 21"¿Qué quieres?", le preguntó Jesús. Ella le dijo: "Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda". 22"No saben lo que piden", respondió Jesús. "¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?". "Podemos", le respondieron. 23"Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre". 24Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos. 25Pero Jesús los llamó y les dijo: "Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. 26Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; 27y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo: 28como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud".
Palabra del Señor.
Comentario:
Santiago, etimológicamente significa “usurpador”. Viene de la lengua hebrea. Fue el hijo del Zebedeo y discípulo de Jesús. Como su hermano Juan, Santiago era también pescador. Jesús les dio por sobrenombre a los dos hermanos “hijos del trueno”. Cuando Jesús le llamó para ser uno de sus seguidores especiales. Santiago se fue en seguida con el Maestro. Santiago estuvo presente cuando Jesús devolvió la vida a la hija de Jairo y en la transfiguración en el monte Tabor. Murió, por defender su fe bajo Herodes Agripa I. Su vida la puedes encontrar en los Evangelios y en los Hechos de los Apóstoles. Cuando sintió la llamada para seguir a Jesús, algo extraño y divino se le metió en el corazón. Tanto amor le tomó al Señor que cuando llegó el momento de demostrar su fe, no tuvo la menor duda en entregar su vida por el Evangelio allá por el año 44, poco antes de la Pascua. La historia cuenta que, desde el siglo IX, su cuerpo se venera en Santiago de Compostela. Durante un tiempo aparecía una “estrella” que iluminaba la noche y el lugar concreto en el que estaban sus restos. Lo que realmente llama la atención, es que desde la Edad Media llegaban los peregrinos en tropel para expiar sus pecados, hacer oración o bien quedarse en el camino en cualquier ermita haciendo vida de anacoreta. Y no solamente en la Edad Media, sino que hoy mismo – en este instante- habrá miles de peregrinos de toda Europa y de otros continentes que van en peregrinación a Santiago. La tradición nos cuenta que, aunque murió en Jerusalén – como hemos visto -, su cuerpo fue trasladado a este lugar gallego para recibir cristiana sepultura. Se puede afirmar que en todo el mundo cristiano existen miles y miles de iglesias dedicadas en su honor. Tomado de www.catholic.net.
Meditemos:
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