sábado, 25 de julio de 2009

 Domingo 26 – 17° DURANTE EL AÑO – Verde / Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 1ra semana para el Salterio. 17va semana.

Primera Lectura

Lectura del segundo libro de los Reyes 4, 42-44

Comerán y sobrará

42Llegó un hombre de Baal Salisá, trayendo al hombre de Dios pan de los primeros frutos: veinte panes de cebada y grano recién cortado, en una alforja. Eliseo dijo: "Dáselo a la gente para que coman". 43Pero su servidor respondió: "¿Cómo voy a servir esto a cien personas?". "Dáselo a la gente para que coman, replicó él, porque así habla el Señor: Comerán y sobrará". 44El servidor se lo sirvió: todos comieron y sobró, conforme a la palabra del Señor.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 145 (144), 10-11. 15-16. 17-18  (R.: Cf. 16)

R¡Abres tú la mano, Señor, y nos sacias!

10Que todas tus obras te den gracias, Señor, y tus fieles te bendigan; 11que anuncien la gloria de tu reino y proclamen tu poder. R.

15Los ojos de todos esperan en ti, y tú les das la comida a su tiempo; 16abres tu mano y colmas de favores a todos los vivientes. R.

17El Señor es justo en todos sus caminos y bondadoso en todas sus acciones. 18El Señor está cerca de aquellos que lo invocan, de aquellos que lo invocan de verdad. R.

 

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 4, 1-6

Un solo cuerpo, un Señor, una fe, un bautismo

1Yo, que estoy preso por el Señor, los exhorto a comportarse de una manera digna de la vocación que han recibido. 2Con mucha humildad, mansedumbre y paciencia, sopórtense mutuamente por amor. 3Traten de conservar la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz. 4Hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza, a la que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida. 5hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. 6Hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos.

Palabra de Dios.

Aleluya Lucas 7, 16

“Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo”

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 1-15

Repartió a los que estaban sentados todo lo que quisieron

1Después de esto, Jesús atravesó el mar de Galilea, llamado Tiberíades. 2Lo seguía una gran multitud, al ver los signos que hacía curando a los enfermos. 3Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. 4Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos. 5Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a él y dijo a Felipe: "¿Dónde compraremos pan para darles de comer?". 6El decía esto para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer. 7Felipe le respondió: "Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan". 8Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: 9"Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?". 10Jesús le respondió: "Háganlos sentar". Había mucho pasto en ese lugar. Todos se sentaron y eran uno cinco mil hombres. 11Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron. 12Cuando todos quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: "Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada". 13Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada. 14Al ver el signo que Jesús acababa de hacer, la gente decía: "Este es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo". 15Jesús, sabiendo que querían apoderarse de él para hacerlo rey, se retiró otra vez solo a la montaña.

Palabra del Señor.

Comentario:

CINCO PANES Y DOS PESCADOS

Hoy el Señor nos quiere dar una gran enseñanza. El relato de la multiplicación de los panes es tan bello que nunca nos cansaremos de leerlo y mucho menos de meditarlo. En estas reflexiones van algunas claves de lectura que te pueden servir.

DIOS MULTIPLICA SUS BENDICIONES SOBRE NOSOTROS

La clave de que Dios te bendiga y te ayude, no está tanto en pedirle a Dios, sino de poner esos cinco panes y esos dos pescados en la mano del Señor. Y, teniendo en cuenta tus oraciones, te vas a dar cuenta que el sistema que utilizás es al revés: Señor, ayudame, te necesito, me hacés falta y me hace falta esto. Si vos me ayudás hoy, yo te prometo que me voy a ir caminado en procesión a tal parte. Le podés prometer que vas a ir a Misa todos los domingos. Pero has puesto el carro delante del caballo, no vas a poder tirar, el caballo tiene que estar delante del carro. Porque vos, primero le pedís a Dios que Él se manifieste, y recién vos vas a hacer esto o lo otro... Andá y pedile a tu profesora que te ponga un 10 y después rendís el examen. Pedile al colectivero que te lleve y después le pagás el boleto. A Dios no se le hace eso. Vivimos sacando de fiado: dame, dame, Señor, después yo te pago.

Después, después, después. Dios, lo que te está diciendo ahora es: “¿Querés bendición? Primero poné vos, primero poné vos”. “Pero, no tengo nada”. “Lo que tengas”. “Tengo acá un poquito”. “Ponelo”. “Pero, ponelo todo... Ponelo todo”.

De la nada, se saca nada. De lo poco, Dios saca mucho. Y ahí está la tarea. Cinco panes y dos pescados: “Nada” alimentó a cinco mil hombres, “nada” y sobraron doce canastas, más lo que alguno se habrá robado. Con eso que dieron ellos, “nada”, ahí es donde Dios hace el milagro.

 

DIOS PRECISA DE TI

En la pequeñez tuya, Dios cuenta con vos. Por eso decían algunos por ahí: “Dios no quiere tu dinero, Dios no quiere tu talento, Dios no quiere tu corazón, Dios no quiere tu inteligencia, no quiere las obras de tus manos, no quiere tu predicación. ¿Qué quiere Dios? Te quiere a vos, quiere todo, todo, no un pedacito de la torta, quiere todo, todo, hasta el bizcochuelo quemado, quiere todo”. Y hay que entregar todo y Él da todo. Y es un gran intercambio. Si yo le doy todo lo mío y Él me da todo lo suyo, es como decirle a un senador: “Senador, le cambio mi sueldo por el suyo”. Así es con Dios. Vos dalo todo, lo que sos, lo pequeño, pero dalo, entregalo y vas a ver que Dios te va a dar de más: el treinta, el sesenta, el ciento por uno. Pero jugate por Dios. Y de eso se trata. En la confianza, en creer en Dios, confiar en Él. Y Jesús tiene cinco panes y dos pescados, lo poco tuyo, ponelo y la bendición de Dios va a llegar, seguro. Cerrá los ojos, va a pasar. O acaso creemos que cuando los hebreos tenían que cruzar el mar Rojo, Dios les abrió el mar y ellos, en seco, pasaron. ¡No! Ellos tuvieron que mojarse los pies y, cuando entraron al agua, se abrió el mar. Pero, primero era la confianza. Primero era invertir, poner todo lo mío para ir a recibir. Dar todo lo que soy, para que Dios me dé todo lo que es Él.

Nada más vos le das una cosita de lo que sos. Él te da todo, es un intercambio de amigos, de amor. Pero hay que hacerlo, empezar y dar el primer paso. Y ahí es donde Él te fortalece, te reanima, te va ensanchando el corazón y va creando, dentro tuyo, ese ambiente de fe, confianza y esperanza; empezás a mirar las cosas con fuerza, y a ponerte fuerte, valiente, a no tenerle miedo a nada.

Tenés que poner los cinco panes y dos pescados, si no, no hay nada. Confiá. Primero rendí el examen, después viene el diez. Así es. Amén.

Meditemos:

  1. ¿Cuál es mi manera de relacionarme con Dios?
  2. ¿Sigue realizando Jesús el milagro de la multiplicación de los panes hoy? ¿En qué nos damos cuenta?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por Desconocido @ 12:00
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios