Martes 04 – Memoria Obligatoria: San Juan María Vianney, presbítero – Blanco / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria. Día del Párroco.
Primera lectura
Lectura del libro de los Números 12, 1-13
Moisés no es como los otros profetas; ¿cómo se han atrevido a hablar contra él?
1Miriam y Aarón se pusieron a murmurar contra Moisés a causa de la mujer cusita con la que este se había casado. Moisés, en efecto, se había casado con una mujer de Cus. 2"¿Acaso el Señor ha hablado únicamente por medio de Moisés?, decían. ¿No habló también por medio de nosotros?". Y el Señor oyó todo esto. 3Ahora bien, Moisés era un hombre muy humilde, más humilde que cualquier otro hombre sobre la tierra. 4De pronto, el Señor dijo a Moisés, a Aarón y a Miriam: "Vayan los tres a la Carpa del Encuentro". Cuando salieron los tres, 5el Señor descendió en la columna de la nube y se detuvo a la entrada de la Carpa. Luego llamó a Aarón y a Miriam. Los dos se adelantaron, 6y el Señor les dijo: "Escuchen bien mis palabras: Cuando aparece entre ustedes un profeta, yo me revelo a él en una visión, le hablo en un sueño. 7No sucede así con mi servidor Moisés: él es el hombre de confianza en toda mi casa. 8Yo hablo con él cara a cara, claramente, no con enigmas, y el contempla la figura del Señor. ¿Por qué entonces ustedes se han atrevido a hablar contra mi servidor Moisés?". 9Y lleno de indignación contra ellos, el Señor se alejó. 10Apenas la nube se retiró de encima de la Carpa, Miriam se cubrió de lepra, quedando blanca como la nieve. Cuando Aarón se volvió hacia ella y vio que estaba leprosa, 11dijo a Moisés: "Por favor, señor, no hagas pesar sobre nosotros el pecado que hemos cometido por necedad. 12No permitas que ella sea como el aborto, que al salir del seno materno ya tiene consumida la mitad de su carne". 13Moisés invocó al Señor, diciendo: "¡Te ruego, Dios, que la cures!".
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 51 (50), 3-4. 5-6. 12-13
R. Misericordia, Señor: hemos pecado.
3¡Ten piedad de mí, oh Dios, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas! 4¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado! R.
5Porque yo reconozco mis faltas y mi pecado está siempre ante mí. 6Contra ti, contra ti solo pequé e hice lo que es malo a tus ojos. Por eso, será justa tu sentencia y tu juicio será irreprochable. R.
12Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu. 13No me arrojes lejos de tu presencia ni retires de mí tu santo espíritu. R.
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según San Mateo 14, 22-36
Mándame ir hacia ti andando sobre el agua
22En seguida, obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud. 23Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo. 24La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra. 25A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar. 26Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. "Es un fantasma", dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar. 27Pero Jesús les dijo: "Tranquilícense, soy yo; no teman. 28Entonces Pedro le respondió: "Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua". 29"Ven", le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él. 30Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: "Señor, sálvame". 31En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: "Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?". 32En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. 33Los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: "Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios". 34Al llegar a la otra orilla, fueron a Genesaret. 35Cuando la gente del lugar lo reconoció, difundió la noticia por los alrededores, y le llevaban a todos los enfermos, 36rogándole que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y todos los que lo tocaron quedaron curados.
Palabra del Señor.
Comentario:
Pedro es el más primario, no primitivo, de los apóstoles. Es un hombre sanguíneo, que salta con lo primero que le sale, que dice lo que en ese momento se le ocurre. Cuando Jesús les dice que es él… Pedro lo reta a “duelo”: "Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua" (v. 28). Jesús accede, Pedro caminará unos pasos sobre el agua, pero al final empezará a hundirse. Las “dudas” nacidas del miedo le llevan a perder la poca fe que tenía. Pareciera que Pedro dejó de mirar la “solución”, a Jesús, y empezó a ver los “problemas” (la violencia del viento); eso le impide tener fe, lo lleva a llenarse de temor, a ver las “dificultades” y no las “soluciones” para su vida. En la medida que solo veamos los problemas de la vida y no las soluciones que Jesús nos ofrece, en esa medida nos ahogaremos en un sinfín de situaciones sin solución y nuestra vida será triste y vacía.
Meditemos:
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