Viernes 14 – Memoria Obligatoria: San Maximiliano Kolbe, presbítero y mártir – Rojo / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria.
Primera lectura
Josué 24, 1-13
Tomé al padre de ustedes del otro lado del río; los saqué de Egipto; les di una tierra
1Josué reunió en Siquem a todas las tribus de Israel, y convocó a los ancianos de Israel, a sus jefes, a sus jueces y a sus escribas, y ellos se presentaron delante del Señor. 2Entonces Josué dijo a todo el pueblo: "Así habla el Señor, el Dios de Israel: Sus antepasados, Téraj, el padre de Abraham y Najor, vivían desde tiempos antiguos al otro lado del Río, y servían a otros dioses. 3Pero yo tomé a Abraham, el padre de ustedes, del otro lado del Río, y le hice recorrer todo el país de Canaán. Multipliqué su descendencia, y le di como hijo a Isaac. 4A Isaac lo hice padre de Jacob y de Esaú. A Esaú le di en posesión la montaña de Seír, mientras que Jacob y sus hijos bajaron a Egipto. 5Luego envié a Moisés y a Aarón, y castigué a Egipto con los prodigios que realicé en medio de ellos. Después los hice salir de Egipto, a ustedes 6y a sus padres, y ustedes llegaron al mar. Los egipcios persiguieron a sus padres, con carros y guerreros, hasta el Mar Rojo. 7Pero ellos pidieron auxilio al Señor: él interpuso una densa oscuridad entre ustedes y los egipcios, y envió contra ellos el mar, que los cubrió. Ustedes vieron con sus propios ojos lo que hice en Egipto. Luego permanecieron en el desierto durante largo tiempo, 8y después los introduje en el país de los amorreos, que habitaban al otro lado del Jordán. Cuando ellos les hicieron la guerra, yo los entregué en sus manos, y así pudieron tomar posesión de su país, porque los exterminé delante de ustedes. 9Entonces Balac -hijo de Sipor, rey de Moab- se levantó para combatir contra Israel, y mandó llamar a Balaam, hijo de Beor, para que los maldijera. 10Pero yo no quise escuchar a Balaam, y él tuvo que bendecirlos. Así los libré de su mano. 11Después ustedes cruzaron el Jordán y llegaron a Jericó. La gente de Jericó les hizo la guerra, y lo mismo hicieron los amorreos, los perizitas, los cananeos, los hititas, los guirgasitas, los jivitas y los jebuseos; pero yo los entregué en sus manos. 12Hice cundir delante de ustedes el pánico, que puso en fuga a toda esa gente y a los dos reyes amorreos. Esto no se o debes ni a tu espada ni a tu arco. 13Así les di una tierra que no cultivaron, y ciudades que no edificaron, donde ahora habitan; y ustedes comen los frutos de viñas y olivares que no plantaron.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 136 (135), 1. 3. 16. 18. 21. 22. 24
V. Den gracias al Señor, porque es bueno,
R. Porque es eterna su misericordia.
V. Den gracias al Dios de los dioses. R.
V. Den gracias al Señor de los señores. R.
V. Guió por el desierto a su pueblo. R.
V. El hirió a reyes famosos. R.
V. Dio muerte a reyes poderosos. R.
V. Les dio su tierra en heredad. R.
V. En heredad a Israel, su siervo. R.
V. Y nos libró de nuestros opresores. R.
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 19, 3-12
Moisés les permitió divorciarse de su mujer, debido a la dureza del corazón de ustedes, pero al principio no era sí
3Se acercaron a él algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le dijeron: "¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?". 4El respondió: "¿No han leído ustedes que el Creador, desde el principio, los hizo varón y mujer; 5y que dijo: "Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos no serán sino una sola carne"? 6De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido". 7Le replicaron: "Entonces, ¿por qué Moisés prescribió entregar una declaración de divorcio cuando uno se separa?". 8El les dijo: "Moisés les permitió divorciarse de su mujer, debido a la dureza del corazón de ustedes, pero al principio no era sí. 9Por lo tanto, yo les digo: El que se divorcia de su mujer, a no ser en caso de unión ilegal, y se casa con otra, comete adulterio". 10Los discípulos le dijeron: "Si esta es la situación del hombre con respecto a su mujer, no conviene casarse". 11Y él les respondió: "No todos entienden este lenguaje, sino sólo aquellos a quienes se les ha concedido. 12En efecto, algunos no se casan, porque nacieron impotentes del seno de su madre; otros, porque fueron castrados por los hombres; y hay otros que decidieron no casarse a causa del Reino de los Cielos. ¡El que pueda entender, que entienda!".
Palabra del Señor.
Comentario:
La pregunta farisea no gira alrededor del divorcio en sí mismo, sino en torno a su “licitud”. Lo “lícito” es lo legal, lo permitido, les importa que no se viole la ley y no tanto la felicidad o la responsabilidad entre las personas. Para Jesús la vinculación matrimonial es tan importante que la vincula a la realidad más íntima de la familia: son una sola carne. El sentido de esta expresión de Jesús podemos vislumbrarlo en relación a la pareja y a la familia que forman: parte importante son los hijos. Para Cristo el matrimonio no es algo así nomás… es una situación extremadamente compleja y rica, donde la felicidad que está en juego no es solo la de la pareja, sino también, y sobre todo, la de la familia, la de los hijos. Más allá de las situaciones individuales, donde cada familia es un mundo, importa tomar bien en serio la vida matrimonial y familiar. Asumir que es para siempre ayuda a no desarmar la familia por problemas que se pueden resolver, limar las asperezas, saber dar para recibir, y apuntar, sobre todo, a hacer crecer los vínculos de amor entre los cónyuges, y también entre todo los miembros de la familia.
Meditemos:
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