Miércoles 19 – Feria (o Memoria Libre: San Juan Eudes, presbítero – Blanco) - Verde / Misa: A elección – Liturgia de las horas: a elección.
Primera lectura
Lectura del libro de los Jueces 9, 6-15
Me dijeron: “¡Que reine un rey sobre nosotros!”, siendo así que tienen como rey al Señor
6Entonces se reunieron todos los señores de Siquem y todo Bet Miló, y fueron a proclamar rey a Abimélec, junto a la encina de la piedra conmemorativa que está en Siquem. 7Cuando le llevaron la noticia a Jotam, este se puso en la cima del monte Garizim, y gritó con voz potente: «Escúchenme, señores de Siquem, y que Dios los escuche a ustedes: 8Los árboles se pusieron en camino para ungir a un rey que los gobernará. Entonces dijeron al olivo: “Sé tú nuestro rey”. 9Pero el olivo les respondió: “¿Voy a renunciar a mi aceite con el que se honra a los dioses y a los hombres, para ir a mecerme por encima de los árboles? 10Los árboles dijeron a la higuera: “Ven tú a reinar sobre nosotros”. 11Pero la higuera les respondió: “¿Voy a renunciar a mi dulzura y a mi sabroso fruto, para ir a mecerme por encima de los árboles?” 12Los árboles le dijeron a la vid: “Ven tú a reinar sobre nosotros”. 13Pero la vid les respondió: “¿Voy a renunciar a mi mosto que alegra a los dioses y a los hombres, para ir a mecerme por encima de los árboles?”. 14Entonces, todos los árboles dijeron a la zarza: “Ven tú a reinar sobre nosotros”. 15Pero la zarza respondió a los árboles: “Si de veras quieren ungirme para que reine sobre ustedes, vengan a cobijarse bajo mi sombra; de lo contrario, saldrá fuego de la zarza y consumirá los cedros del Líbano”.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 21 (20), 2-7
R. El rey se regocija por su fuerza.
2Señor, el rey se regocija por tu fuerza ¡y cuánto se alegra por tu victoria! 3Tú has colmado los deseos de su corazón, no le has negado lo que pedían sus labios. R.
4Porque te anticipas a bendecirlo con el éxito y pones en su cabeza una corona de oro puro. 5Te pidió larga vida y se la diste: días que se prolongan para siempre. R.
6Su gloria se acrecentó por tu triunfo, tú lo revistes de esplendor y majestad; 7le concedes incesantes bendiciones, lo colmas de alegría en tu presencia. R.
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 19, 30–20, 16
¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?
1930Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros. 201Porque el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña. 2Trató con ellos un denario por día y los envío a su viña. 3Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza, 4les dijo: "Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo". 5Y ellos fueron. Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. 6Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: "¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?". 7Ellos les respondieron: "Nadie nos ha contratado". Entonces les dijo: "Vayan también ustedes a mi viña". 8Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: "Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros". 9Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario. 10Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario. 11Y al recibirlo, protestaban contra el propietario, 12diciendo: "Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada". 13El propietario respondió a uno de ellos: "Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario? 14Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti. 15¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?". 16Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos.
Palabra del Señor.
Comentario:
Esta parábola refleja la infinita paciencia y misericordia de Dios para con nosotros. Aún aquellos que se niegan a trabajar en “la Viña” de Dios, y mienten diciendo que nadie los contrató, cuando el viñatero fue múltiples veces a buscarlos, son llamados a recibir el “denario” de la vida. La reacción final del dueño, de pagar primero y lo mismo a los que menos hicieron, es injusta según nuestros ojos, pero desde la perspectiva de o que se quiere enseñar indica que nada es mérito, nada nos corresponde. Todo es gracia, es gratis, regalado por Dios. Se trata de disfrutar lo que Dios nos regala. Unos dirán: entonces mejor llegar tarde… para nada, solo los interesados llegarían tarde, los generosos y amantes de Dios llegarán al amanecer porque el gozo de ayudar a su Rey y Señor solo será superado por la entrada al reinote los Cielos.
Meditemos:
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