Sábado 22 – Memoria Obligatoria: Santa María, Reina – Blanco / Misa: de la memoria. Prefacio de Santa María Virgen – Liturgia de las horas: de la memoria. 1as vísperas del 21º domingo durante el año.
Primera lectura
Lectura del libro del profeta Isaías 9, 1-6
Un hijo nos ha sido dado
1El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz: sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz. 2Tú has multiplicado la alegría, has acrecentado el gozo; ellos se regocijan en tu presencia, como se goza en la cosecha, como cuando reina la alegría por el reparto del botín. 3Porque el yugo que pesaba sobre él, la barra sobre su espalda y el palo de su carcelero, todo eso lo has destrozado como en el día de Madián. 4Porque todas las botas usadas en la refriega y las túnicas manchadas de sangre, serán presa de las llamas, pasto del fuego. 5Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado. La soberanía reposa sobre sus hombros y se le da por nombre: “Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz”. 6Su soberanía será grande, y habrá una paz sin fin para el trono de David y para su reino; él lo establecerá y lo sostendrá por el derecho y la justicia, desde ahora y para siempre. El celo del Señor de los ejércitos hará todo esto.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 113 (112), 1-8
R. ¡Bendito sea el nombre del Señor para siempre!
1Alaben, servidores del Señor, alaben el nombre del Señor. 2Bendito sea el nombre del Señor, desde ahora y para siempre. R.
3Desde la salida del sol hasta su ocaso, sea alabado el nombre del Señor. 4El Señor está sobre todas las naciones, su gloria se eleva sobre el cielo. R.
5¿Quién es como el Señor, nuestro Dios, que tiene su morada en las alturas, 6y se inclina para contemplar el cielo y la tierra? R.
7El levanta del polvo al desvalido, alza al pobre de su miseria, 8para hacerlo sentar entre los nobles, entre los nobles y su pueblo. R.
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 23, 1-12
No hace lo que dicen
1Entonces Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos: 2“Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; 3ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen. 4Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo. 5Todo lo hacen para que los vean: agradan las filacterias y alargas los flecos de sus mantos; 6les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, 7ser saludamos en las plazas y oírse llamar "mi maestro" por la gente. 8En cuanto a ustedes, no se hagan llamar "maestro", porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. 9a Nadie en el mundo llamen "padre", porque no tienen sino uno, el Padre celestial. 10No se dejen llamar tampoco "doctores", porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías. 11Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros, 12porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado”.
Palabra del Señor.
Comentario:
Las apariencias: ese es el tema de hoy. Nos gusta aparentar, agrandarnos ante los ojos ajenos. Aun los cristianos insistimos en eso: “NO SOLO HAY QUE SER SANTO, SINO PARECERLO”, decimos. ¿Será verdad que hay que parecer? ¿Será necesario forzar las cosas para que se vea quién soy? A todas luces… ¡NO! Hay que ser, no parecer. Hay que vivir lo que somos, porque cuando intentamos parecer lo es porque no lo somos. Los santos no parecen santos… ¡Son santos!!! Usted sea lo que es, no intente parecerlo; porque sino está mostrando, lamentablemente, que no lo es.
Meditemos:
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