Lunes 24 – Fiesta: San Bartolomé Apóstol – Rojo / Misa: del propio. Gloria. Prefacio de los Apóstoles – Liturgia de las horas: del propio.
Primera lectura
Lectura del libro del Apocalipsis 21, 9b-14
Cada uno de los cimientos tenía el nombre de uno de los doce Apóstoles del Cordero
9 El Ángel dijo a Juan: “Ven que te mostraré a la novia, a la esposa del Cordero”. 10Me llevó en espíritu a una montaña de enorme altura, y me mostró la Ciudad santa, Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios. 11La gloria de Dios estaba en ella y resplandecía como la más preciosa de las perlas, como una piedra de jaspe cristalino. 12Estaba rodeada por una muralla de gran altura que tenía doce puertas: sobre ellas había doce ángeles y estaban escritos los nombres de las doce tribus de Israel. 13Tres puertas miraban al este, otras tres al norte, tres al sur, y tres al oeste. 14La muralla de la Ciudad se asentaba sobre doce cimientos, y cada uno de ellos tenía el nombre de uno de los doce Apóstoles del Cordero.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 145 (144), 10-13b. 17-18
R. ¡Que tus santos anuncien la gloria de tu Reino, Señor!
10Que todas tus obras te den gracias, Señor, y tus fieles te bendigan; 11que anuncien la gloria de tu reino y proclamen tu poder. R.
12Así manifestarán a los hombres tu fuerza y el glorioso esplendor de tu reino: 13Tu reino es un reino eterno, y tu dominio permanece para siempre. R.
17El Señor es justo en todos sus caminos y bondadoso en todas sus acciones. 18El Señor está cerca de aquellos que lo invocan, de aquellos que lo invocan de verdad. R.
Aleluya Juan 1, 49b
“Maestro, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Juan 1, 45-51
Éste es un verdadero israelita, un hombre sin doblez
45Felipe encontró a Natanael y le dijo: “Hemos hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret”. 46Natanael le preguntó: “¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?”. “Ven y verás”, le dijo Felipe. 47Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: “Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez”. 48“¿De dónde me conoces?”, le preguntó Natanael. Jesús le respondió: “Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera”. 49Natanael le respondió: “Maestro, tú eres el hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel”. 50Jesús continuó: “Porque te dije: "Te vi debajo de la higuera", crees. Verás cosas más grandes todavía”. 51Y agregó: “Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”.
Palabra del Señor.
Comentario:
Natanael –Bartolomé– se deja llevar por los prejuicios contra los nazarenos (Nazareth esta al norte, en Galilea, zona de confluencia de distintas culturas que hacía que no fueran, los nazarenos, tan “puros” en su ortodoxia religiosa), le “salta” como un “pensamiento automático” lo que aprendió quizás desde muy niño. Prejuzga a “uno” por la opinión generalizada de “todos”. Pero Jesús no toma en cuenta las habladurías de los hombres, ni sus preconceptos… se fija con detenimiento en la persona, no en lo que parece, o lo que le “dicen” que es. La primera experiencia con Jesús le cambiará la vida a Bartolomé –Natanael– lo hará un hombre de fe pura y fuerte, lo convertirá en un verdadero creyente y en un santo apóstol de Jesucristo. Por eso, nosotros los cristianos, tenemos que encontrarnos con Él, con Jesús. La fe nacerá del encuentro profundo con el Salvador, que implica que sea cotidiano y personal. NO nos interesa “lo que” dicen de Jesús, sino lo que Él “dice” de sí mismo.
Meditemos:
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