Martes 25 – Feria (o Memoria Libre: San Luis de Francia – Blanco / San José de Calasanz, presbítero – Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.
Primera lectura
Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica 2, 1-8
Deseábamos entregarles, no solamente el Evangelio de Dios, sino también nuestra propia vida
1Ustedes saben muy bien, hermanos, que la visita que les hicimos no fue inútil. 2Después de ser maltratados e insultados en Filipos, como ya saben, Dios nos dio la audacia necesaria para anunciarles su Buena Noticia en medio de un penoso combate. 3Nuestra predicación no se inspira en el error, ni en la impureza, ni en el engaño. 4Al contrario, Dios nos encontró dignos de confiarnos la Buena Noticia, y nosotros la predicamos, procurando agradar no a los hombres, sino a Dios, que examina nuestros corazones. 5Ustedes saben –y Dios es testigo de ello– que nunca hemos tenido palabras de adulación, ni hemos buscado pretexto para ganar dinero. 6Tampoco hemos ambicionado el reconocimiento de los hombres, ni de ustedes ni de nadie, 7si bien, como Apóstoles de Cristo, teníamos el derecho de hacernos valer. Al contrario, fuimos tan condescendientes con ustedes, como una madre que alimenta y cuida a sus hijos. 8Sentíamos por ustedes tanto afecto, que deseábamos entregarles, no solamente la Buena Noticia de Dios, sino también nuestra propia vida: tan queridos llegaron a sernos.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 139 (138), 1–6
R. ¡Señor; tú me sondeas y me conoces!
1Señor, tú me sondeas y me conoces 2tú sabes si me siento o me levanto; de lejos percibes lo que pienso, 3te das cuenta si camino o si descanso, y todos mis pasos te son familiares. R.
4Antes que la palabra esté en mi lengua, tú, Señor, la conoces plenamente; 5me rodeas por detrás y por delante y tienes puesta tu mano sobre mí; 6una ciencia tan admirable me sobrepasa: es tan alta que no puedo alcanzarla. R.
Aleluya: Hebreos 4, 12
“La Palabra de Dios es viva y eficaz; discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 23, 23–26
Hay que practicar esto, sin descuidar aquello
Jesús habló diciendo:
23¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que pagan el diezmo de la menta, del hinojo y del comino, y descuidan lo esencial de la Ley; la justicia, la misericordia y la fidelidad! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello. 24¡Guías ciegos, que filtran el mosquito y se tragan el camello! 25¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera la copa y el plato, mientras que por dentro están llenos de codicia y desenfreno! 26¡Fariseo ciego! Limpia primero la copa por dentro, y así también quedará limpia por fuera.
Palabra del Señor.
Comentario:
Mantener las formas sin el contenido, las apariencias sin la realidad… esa es la esencia del “fariseísmo” tal como lo entendemos hoy. Esa dualidad de vida, donde la perfección externa no condice con la incapacidad y desorden, es lo que Jesús quiere que cambiemos. No se trata de “igualar” para abajo: como por dentro soy malo, entonces me muestro tal cual soy en todo momento: ¡No soy fariseo!, me muestro como la porquería que soy. No Jesús no nos invita a eso; en realidad, el deseo de Jesús es que “igualemos” nuestra vida, la equilibremos, de abajo para arriba: trazar el ideal y poner el esfuerzo en ser así, plenamente. Una tarea harto difícil que nos lleva a exigirnos constantemente en aras de la unidad de vida que nos permita ser felices. Hay que buscar, entonces, ser mejores, no quedarnos en la apariencia, buscar vivir el ideal y mostrar esa realidad final en cada momento de nuestra vida.
Meditemos:
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