Domingo 30 – 22° DURANTE EL AÑO – Verde /Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 2dasemana para el Salterio. 22va semana.
Primera Lectura
Lectura del librodel Deuteronomio 4, 1–2. 6–8
No añadan ni quitennada de lo que yo les ordeno… Observen los mandamientos del Señor, su Dios, asíserán sabios y prudentes
1Y ahora, Israel, escucha los preceptos y las leyes que no les enseñopara que las pongan en práctica. Así ustedes vivirán y entrarán a tomarposesión de la tierra que les da el Señor, el Dios de sus padres. 2Noañadan ni quiten nada de lo que yo les ordeno. Observen los mandamientos delSeñor, su Dios, tal como yo se los prescribo. 6Obsérvenlos ypónganlos en práctica, porque así serán sabios y prudentes a los ojos de lospueblos, que al oír todas estas leyes, dirán: "¡Realmente es un pueblosabio y prudente esta gran nación!". 7¿Existe acaso una nacióntan grande que tenga sus dioses cerca de ella, como el Señor, nuestro Dios,está cerca de nosotros siempre que lo invocamos? 8¿Y qué gran nacióntiene preceptos y costumbres tan justas como esta Ley que hoy promulgo enpresencia de ustedes?
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 15 (14), 2–5(R.: 1a)
R. Señor, ¿Quién habitará en tu casa?
2El que procede rectamente y practica la justicia; elque dice la verdad de corazón 3y no calumnia con su lengua. R.
El que no hace mal a suprójimo ni agravia a su vecino, 4el que no estima a quien Diosreprueba y honra a los que temen al Señor. R.
El que no se retracta delo que juró, aunque salga perjudicado; 5el que no presta su dinero ausura ni acepta soborno contra el inocente. El que procede así, nunca vacilará.R.
Segunda Lectura
Lectura de la cartadel apóstol Santiago 1, 17–18. 21b–22. 27
Pongan en práctica la Palabra
17Todo lo que es bueno y perfecto es un don de lo alto y desciende delPadre de los astros luminosos, en quien no hay cambio ni sombra de declinación.18El ha querido engendrarnos por su Palabra de verdad, para queseamos como las primicias de su creación. 21bReciban con docilidadla Palabra sembrada en ustedes, que es capaz de salvarlos. 22Ponganen práctica la Palabra y no se contenten sólo con oírla, de manera que seengañen a ustedes mismos. 27La religiosidad pura y sin mancha delantede Dios, nuestro Padre, consiste en ocuparse de los huérfanos y de las viudascuando están necesitados, y en no contaminarse con el mundo.
Palabra de Dios.
Aleluya: Santiago 1, 18
“El haquerido engendrarnos por su Palabra de verdad, para que seamos como lasprimicias de su creación”
Evangelio
Evangelio denuestro Señor Jesucristo según san Marcos 7, 1–8. 14–15. 21–23
Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición delos hombres
1Los fariseos con algunos escribas llegados deJerusalén se acercaron a Jesús, 2y vieron que algunos de susdiscípulos comían con las manos impuras, es decir, sin lavar. 3Losfariseos, en efecto, y los judíos en general, no comen sin lavarse antescuidadosamente las manos, siguiendo la tradición de sus antepasados; 4yal volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones. Además, haymuchas otras prácticas, a las que están aferrados por tradición, como el lavadode los vasos, de las jarras y de la vajilla de bronce. 5Entonces losfariseos y los escribas preguntaron a Jesús: "¿Por qué tus discípulos noproceden de acuerdo con la tradición de nuestros antepasados, sino que comencon las manos impuras?". 6El les respondió: "¡Hipócritas!Bien profetizó de ustedes Isaías, en el pasaje de la Escritura que dice: Estepueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. 7Envano me rinde culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos. 8Ustedesdejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de loshombres". 14Y Jesús, llamando otra vez a la gente, les dijo:"Escúchenme todos y entiéndanlo bien. 15Ninguna cosa externaque entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello quesale del hombre. 21Porque es del interior, del corazón de los hombres,de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, loshomicidios, 22los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños,las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino. 23Todasestas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre".
Palabradel Señor.
Comentario:
La Palabra de Dios nos invita, con vehemencia y fuerza, a seguir elcamino recto (ver Salmo 15, 2). El libro del Deuteronomio nos enseña que escuchar los preceptos y leyesde Señor (Deut 4, 1), A observarlos y ponerlos en práctica para ser “sabios” y“prudentes” (v. 6). Esa es la clave de lectura que se nos propone para hoy:escuchar la enseñanza y vivir lo aprendido. Por eso en el salmo responsorial senos hacía responder “Señor, ¿Quién habitará en tu casa?”, pregunta que se responde en cada estrofa del mismo: vivir con rectitudy en justicia, decir la verdad, no calumniar (v. 2 y 3), no hacer el mal niagraviar, ser amigo de los amigos de Dios y enemigo de sus enemigos (v. 3 y 4),no retractarse de un juramento (v. 4), no ser usurero, ni venderse contra elinocente (v. 5). Casi es una lista de mandamientos de buena conducta en la vidacomunitaria. Fijémonos que en ningún versículo se hace referencia a Dios en símismo (en v. 4 se nombra a Dios como criterio de distinción entre buenos ymalos; la norma de conducta la marca Dios, no normas abstractas o “derechos”legales de la misma comunidad), siempre se califica al futuro “habitante de lacasa de Dios” como actuando con su prójimo, en referencia al trato que tienecon las personas que lo rodean.
El apóstol Santiago da una vuelta de tuerca: no se trata solo de escucharla Palabra de Dios, sino ¡de ponerla en práctica! El versículo 27 nos da laclave de lectura de la enseñanza de hoy: “La religiosidad pura y sin mancha delante de Dios, nuestro Padre,consiste en ocuparse de los huérfanos y de las viudas cuando están necesitados,y en no contaminarse con el mundo”. Eseocuparse de los “huérfanos” y las “viudas” “cuando están necesitados” indicahacia donde nos lleva la Palabra: al servicio de los más necesitados. Elcristiano es el que pone en práctica la palabra de Dios sirviendo al prójimosin atenuantes, ayudando a los desposeídos, sabiendo que es él a quien Dios lepidió ser sus manos generosas para los que menos tienen.
Jesús nos centrará en el verdadero “cumplimiento” de la ley. Esta vez seencuentra con los fariseos y escribas, quienes lo interpelan sobre susdiscípulos que no cumplen los ritos de purificación, que no obedecen las normasde los mayores. La sociedad a la que pertenecían se había estructurado en basea esa pureza ritual, lo que nació, probablemente como un medio sanitario decontener epidemias, se convirtió en obsesión religiosa, y ocupó el lugar de losverdaderos rituales. Se fijaron en su propia pureza y se olvidaron del “paraqué” esa pureza. El rito perdió sentido real, sanitario, y se convirtió enmarca o indicador de religiosidad. Pasó de ser “útil” a convertirse en“ornamento”, como si fuera un distintivo de buen creyente. Parece algoinofensivo, si no se tiene en cuenta que, al absolutizarse, suplanta, la obraficticia y autocomplaciente, la obra real al sufriente y necesitado. Jesúsapuntará, entonces, a la “ACTITUD” que nace en el corazón hacia las personas ylas cosas. Los versículos 21–23, marcan donde se debe accionar, cambiar larealidad, actuar plenamente. Si el ser humano no se exige para vencer las malasactitudes, tarde o temprano terminará cargando “ornamentos”, solapines,distintivos, placas de buena conducta. Será puro a los ojos del mundo, pero untotal “in–útil” a los ojos de Dios.
Para los fariseos de la lectura de este domingo, lo único importante es“mostrarse limpios”, se quedan con la apariencia, con lo superficial, con lacáscara. Tienen el corazón manchado por sus intereses personales. Jesús, elhijo de Dios VIVO, está delante de ellos y no le abren su corazón, se fijan másen lo externo, se quedan con lo temporal, con aquello que tiene fecha devencimiento. Jesús los llama ¡Hipócritas!, porque a Dios lo honran con loslabios y mantienen su corazón alejado de Él. A Jesús no le importa el ritual delavarse las manos, le importa el interior, el corazón de donde salen nuestrasintenciones. ¡Qué bueno es saber que mira nuestro corazón! Mejor aún, que lomira con amor paciente, porque lo conoce, porque sabe que nuestro corazón eshumano y Él sabe de qué se trata, es mucho más humano que nosotros. ¡Cuántasveces nos pasa lo mismo que a los fariseos!, nos importa más vernos y que nosvean brillantes, bellos, limpios, inmensos. Nos olvidamos de nuestro serinterior. Si nos convenciéramos de que en nuestro interior, en nuestro corazónestá Jesús, está la inmensidad de su Amor, si nos convenciéramos de que nuestrocorazón está hecho para amar, nuestra vida tendría otra dimensión. Si nosreconociéramos hijos, sólo nos importaría la mirada de nuestro Padre y no lamirada de los hombres. Nuestra vida sería abundante y no una vida de pequeñez,en la que cualquier cosita inquieta, hace tambalear, quita la alegría y haceolvidar lo valiosa y singular de nuestra vida para Dios.
Meditemos:
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