Lunes 31 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.
Primera lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 4, 13–18
Primero resucitarán los que murieron en Cristo
13No queremos, hermanos, que vivan en la ignorancia acerca de los que ya han muerto, para que no estén tristes como los otros, que no tienen esperanza. 14Porque nosotros creemos que Jesús murió y resucitó: de la misma manera, Dios llevará con Jesús a los que murieron con él. 15Queremos decirles algo, fundados en la Palabra del Señor: los que vivamos, los que quedemos cuando venga el Señor, no precederemos a los que hayan muerto. 16Porque a la señal dada por la voz del Arcángel y al toque de la trompeta de Dios, el mismo Señor descenderá del cielo. Entonces, primero resucitarán los que murieron en Cristo. 17Después nosotros, los que aún vivamos, los que quedemos, serenos llevados con ellos al cielo, sobre las nubes, al encuentro de Cristo, y así permaneceremos con el Señor para siempre. 18Consuélense mutuamente con estos pensamientos.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 96 (95), 1. 3–5. 11–13
R. ¡El Señor viene a gobernar la tierra!
1Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra. 3Anuncien su gloria entre las naciones, y sus maravillas entre los pueblos. R.
4Porque el Señor es grande y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses. 5Los dioses de los pueblos no son más que apariencia, pero el Señor hizo el cielo. R.
11 Alégrese el cielo y exulte la tierra, resuene el mar y todo lo que hay en él; 12regocíjese el campo con todos sus frutos, griten de gozo los árboles del bosque. R.
13Griten de gozo delante del Señor, porque él viene a gobernar la tierra: él gobernará al mundo con justicia, y a los pueblos con su verdad. R.
Aleluya:
“Aleluya. Aleluya. Tu Palabra Señor es la verdad, santifícanos en la verdad. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 4, 16–30
El me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres... Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su tierra.
16Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. 17Le presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: 18"El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. El me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos 19y proclamar un año de gracia del Señor". 20Jesús cerró el Libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en él. 21Entonces comenzó a decirles: "Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír". 22Todos daban testimonio a favor de él y estaban llenos de admiración por las palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: "¿No es este el hijo de José?". 23Pero él les respondió: "Sin duda ustedes me citarán el refrán: "Médico, cúrate a ti mismo". Realiza también aquí, en tu patria, todo lo que hemos oído que sucedió en Cafarnaúm". 24Después agregó: "Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su tierra. 25Yo les aseguro que había muchas viudas en Israel en el tiempo de Elías, cuando durante tres años y seis meses no hubo lluvia del cielo y el hambre azotó a todo el país. 26Sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en el país de Sidón. 27También había muchos leprosos en Israel, en el tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, el sirio". 28Al oír estas palabras, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron 29y, levantándose, lo empujaron fuera de la ciudad, hasta un lugar escarpado de la colina sobre la que se levantaba la ciudad, con intención de despeñarlo. 30Pero Jesús, pasando en medio de ellos, continuó su camino.
Palabra del Señor.
Comentario:
El texto de la 1° Tesalonicenses 4, 13-18 nos invita a la esperanza confiada en Dios, quién resucitó a Jesús y, después de nuestra muerte, nos resucitará a nosotros. Para Pablo habrá una gran asamblea (v. 16) de resurrección, donde primero verán la vida los que murieron en Cristo y después se llevarán al cielo a los que todavía viven en este mundo. Pablo pensaba que él no moriría antes del día final… aunque esto no fue así, no quita ni agrega nada al mensaje final de este pasaje de la escritura: todos viviremos con Dios en el cielo. El salmo 96 nos anima a esperar la venida del Señor, Que “viene a gobernar la tierra”. La invitación más fuerte es a la alabanza con cantos, la predicación y la alegría o regocijo. El verdadero creyente ora, con oración de alabanza; se alegra, con toda la creación (v. 11-12), no se reprime en su manifestación gozosa (v. 13) y anuncia la “gloria” de Dios ante las naciones: predica el reino que viene (v. 3). Jesús hará eso en su pueblo de Nazareth, Lucas lo muestra autoproclamándose el Mesías esperado: "Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír" (v. 21). Los presentes se maravillan de Jesús pero, poco a poco, empiezan a encontrar los “peros”. Jesús sabe que lo rechazarán, la “historia” personal juega en contra a la hora de aceptarlo como el elegido de Dios. Los prejuicios de los Nazarenos, su mirada sesgada que solo les hace ver en Jesús al que vivió entre ellos desde niños, no les permite ver más allá de esa “historia”. No encuentran otra manera de “leer” a Jesús, es esa narración, es ese modo, es esa historia… nada más. Ellos han cerrado su capacidad de ver otra cosa, se quedan con lo aprendido, con lo ya sabido, no se abren a la novedad reciente, a la “buena noticia”. Jesús no se las hace fácil, desde el v. 23 al 27, les mostrará que si ellos se niegan a verlo como lo que es, el tampoco los aceptará a ellos. Los ejemplos de Elías y Eliseo, marcan distancia: Jesús no es un bufón, no es un prestidigitador, no es un mago deseoso de fama… Él no tiene que convencer a nadie, solamente mostrar que hay algo diferente, que la realidad no es solamente lo que creemos, es más que eso, nos desborda. La reacción de v. 28 y siguiente puede parecernos extraordinaria, se puede no estar de acuerdo con una persona, pero no hace falta matarla porque nos sentimos desairados por ella. Pero aquí es más fuerte el símbolo que la realidad: estos hombres enardecidos son figura de aquellos que tiempo después matarán de verdad al Hijo de Dios. La búsqueda de un mundo feliz a través de la muerte de los que no son como nosotros es un recurso que aún hoy se sigue empleando… la violencia exagerada como respuesta ansiosa ante situaciones que no son como queremos, nos sigue ahogando como sociedad.
Meditemos:
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