Lunes 31 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.
Primera lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 4, 13–18
Primero resucitarán los que murieron en Cristo
13No queremos, hermanos, que vivan en la ignorancia acerca de los que ya han muerto, para que no estén tristes como los otros, que no tienen esperanza. 14Porque nosotros creemos que Jesús murió y resucitó: de la misma manera, Dios llevará con Jesús a los que murieron con él. 15Queremos decirles algo, fundados en la Palabra del Señor: los que vivamos, los que quedemos cuando venga el Señor, no precederemos a los que hayan muerto. 16Porque a la señal dada por la voz del Arcángel y al toque de la trompeta de Dios, el mismo Señor descenderá del cielo. Entonces, primero resucitarán los que murieron en Cristo. 17Después nosotros, los que aún vivamos, los que quedemos, serenos llevados con ellos al cielo, sobre las nubes, al encuentro de Cristo, y así permaneceremos con el Señor para siempre. 18Consuélense mutuamente con estos pensamientos.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 96 (95), 1. 3–5. 11–13
R. ¡El Señor viene a gobernar la tierra!
1Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra. 3Anuncien su gloria entre las naciones, y sus maravillas entre los pueblos. R.
4Porque el Señor es grande y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses. 5Los dioses de los pueblos no son más que apariencia, pero el Señor hizo el cielo. R.
11 Alégrese el cielo y exulte la tierra, resuene el mar y todo lo que hay en él; 12regocíjese el campo con todos sus frutos, griten de gozo los árboles del bosque. R.
13Griten de gozo delante del Señor, porque él viene a gobernar la tierra: él gobernará al mundo con justicia, y a los pueblos con su verdad. R.
Aleluya:
“Aleluya. Aleluya. Tu Palabra Señor es la verdad, santifícanos en la verdad. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 4, 16–30
El me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres... Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su tierra.
16Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. 17Le presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: 18"El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. El me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos 19y proclamar un año de gracia del Señor". 20Jesús cerró el Libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en él. 21Entonces comenzó a decirles: "Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír". 22Todos daban testimonio a favor de él y estaban llenos de admiración por las palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: "¿No es este el hijo de José?". 23Pero él les respondió: "Sin duda ustedes me citarán el refrán: "Médico, cúrate a ti mismo". Realiza también aquí, en tu patria, todo lo que hemos oído que sucedió en Cafarnaúm". 24Después agregó: "Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su tierra. 25Yo les aseguro que había muchas viudas en Israel en el tiempo de Elías, cuando durante tres años y seis meses no hubo lluvia del cielo y el hambre azotó a todo el país. 26Sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en el país de Sidón. 27También había muchos leprosos en Israel, en el tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, el sirio". 28Al oír estas palabras, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron 29y, levantándose, lo empujaron fuera de la ciudad, hasta un lugar escarpado de la colina sobre la que se levantaba la ciudad, con intención de despeñarlo. 30Pero Jesús, pasando en medio de ellos, continuó su camino.
Palabra del Señor.
Comentario:
El texto de la 1° Tesalonicenses 4, 13-18 nos invita a la esperanza confiada en Dios, quién resucitó a Jesús y, después de nuestra muerte, nos resucitará a nosotros. Para Pablo habrá una gran asamblea (v. 16) de resurrección, donde primero verán la vida los que murieron en Cristo y después se llevarán al cielo a los que todavía viven en este mundo. Pablo pensaba que él no moriría antes del día final… aunque esto no fue así, no quita ni agrega nada al mensaje final de este pasaje de la escritura: todos viviremos con Dios en el cielo. El salmo 96 nos anima a esperar la venida del Señor, Que “viene a gobernar la tierra”. La invitación más fuerte es a la alabanza con cantos, la predicación y la alegría o regocijo. El verdadero creyente ora, con oración de alabanza; se alegra, con toda la creación (v. 11-12), no se reprime en su manifestación gozosa (v. 13) y anuncia la “gloria” de Dios ante las naciones: predica el reino que viene (v. 3). Jesús hará eso en su pueblo de Nazareth, Lucas lo muestra autoproclamándose el Mesías esperado: "Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír" (v. 21). Los presentes se maravillan de Jesús pero, poco a poco, empiezan a encontrar los “peros”. Jesús sabe que lo rechazarán, la “historia” personal juega en contra a la hora de aceptarlo como el elegido de Dios. Los prejuicios de los Nazarenos, su mirada sesgada que solo les hace ver en Jesús al que vivió entre ellos desde niños, no les permite ver más allá de esa “historia”. No encuentran otra manera de “leer” a Jesús, es esa narración, es ese modo, es esa historia… nada más. Ellos han cerrado su capacidad de ver otra cosa, se quedan con lo aprendido, con lo ya sabido, no se abren a la novedad reciente, a la “buena noticia”. Jesús no se las hace fácil, desde el v. 23 al 27, les mostrará que si ellos se niegan a verlo como lo que es, el tampoco los aceptará a ellos. Los ejemplos de Elías y Eliseo, marcan distancia: Jesús no es un bufón, no es un prestidigitador, no es un mago deseoso de fama… Él no tiene que convencer a nadie, solamente mostrar que hay algo diferente, que la realidad no es solamente lo que creemos, es más que eso, nos desborda. La reacción de v. 28 y siguiente puede parecernos extraordinaria, se puede no estar de acuerdo con una persona, pero no hace falta matarla porque nos sentimos desairados por ella. Pero aquí es más fuerte el símbolo que la realidad: estos hombres enardecidos son figura de aquellos que tiempo después matarán de verdad al Hijo de Dios. La búsqueda de un mundo feliz a través de la muerte de los que no son como nosotros es un recurso que aún hoy se sigue empleando… la violencia exagerada como respuesta ansiosa ante situaciones que no son como queremos, nos sigue ahogando como sociedad.
Meditemos:
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Domingo 30 – 22° DURANTE EL AÑO – Verde /Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 2dasemana para el Salterio. 22va semana.
Primera Lectura
Lectura del librodel Deuteronomio 4, 1–2. 6–8
No añadan ni quitennada de lo que yo les ordeno… Observen los mandamientos del Señor, su Dios, asíserán sabios y prudentes
1Y ahora, Israel, escucha los preceptos y las leyes que no les enseñopara que las pongan en práctica. Así ustedes vivirán y entrarán a tomarposesión de la tierra que les da el Señor, el Dios de sus padres. 2Noañadan ni quiten nada de lo que yo les ordeno. Observen los mandamientos delSeñor, su Dios, tal como yo se los prescribo. 6Obsérvenlos ypónganlos en práctica, porque así serán sabios y prudentes a los ojos de lospueblos, que al oír todas estas leyes, dirán: "¡Realmente es un pueblosabio y prudente esta gran nación!". 7¿Existe acaso una nacióntan grande que tenga sus dioses cerca de ella, como el Señor, nuestro Dios,está cerca de nosotros siempre que lo invocamos? 8¿Y qué gran nacióntiene preceptos y costumbres tan justas como esta Ley que hoy promulgo enpresencia de ustedes?
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 15 (14), 2–5(R.: 1a)
R. Señor, ¿Quién habitará en tu casa?
2El que procede rectamente y practica la justicia; elque dice la verdad de corazón 3y no calumnia con su lengua. R.
El que no hace mal a suprójimo ni agravia a su vecino, 4el que no estima a quien Diosreprueba y honra a los que temen al Señor. R.
El que no se retracta delo que juró, aunque salga perjudicado; 5el que no presta su dinero ausura ni acepta soborno contra el inocente. El que procede así, nunca vacilará.R.
Segunda Lectura
Lectura de la cartadel apóstol Santiago 1, 17–18. 21b–22. 27
Pongan en práctica la Palabra
17Todo lo que es bueno y perfecto es un don de lo alto y desciende delPadre de los astros luminosos, en quien no hay cambio ni sombra de declinación.18El ha querido engendrarnos por su Palabra de verdad, para queseamos como las primicias de su creación. 21bReciban con docilidadla Palabra sembrada en ustedes, que es capaz de salvarlos. 22Ponganen práctica la Palabra y no se contenten sólo con oírla, de manera que seengañen a ustedes mismos. 27La religiosidad pura y sin mancha delantede Dios, nuestro Padre, consiste en ocuparse de los huérfanos y de las viudascuando están necesitados, y en no contaminarse con el mundo.
Palabra de Dios.
Aleluya: Santiago 1, 18
“El haquerido engendrarnos por su Palabra de verdad, para que seamos como lasprimicias de su creación”
Evangelio
Evangelio denuestro Señor Jesucristo según san Marcos 7, 1–8. 14–15. 21–23
Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición delos hombres
1Los fariseos con algunos escribas llegados deJerusalén se acercaron a Jesús, 2y vieron que algunos de susdiscípulos comían con las manos impuras, es decir, sin lavar. 3Losfariseos, en efecto, y los judíos en general, no comen sin lavarse antescuidadosamente las manos, siguiendo la tradición de sus antepasados; 4yal volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones. Además, haymuchas otras prácticas, a las que están aferrados por tradición, como el lavadode los vasos, de las jarras y de la vajilla de bronce. 5Entonces losfariseos y los escribas preguntaron a Jesús: "¿Por qué tus discípulos noproceden de acuerdo con la tradición de nuestros antepasados, sino que comencon las manos impuras?". 6El les respondió: "¡Hipócritas!Bien profetizó de ustedes Isaías, en el pasaje de la Escritura que dice: Estepueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. 7Envano me rinde culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos. 8Ustedesdejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de loshombres". 14Y Jesús, llamando otra vez a la gente, les dijo:"Escúchenme todos y entiéndanlo bien. 15Ninguna cosa externaque entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello quesale del hombre. 21Porque es del interior, del corazón de los hombres,de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, loshomicidios, 22los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños,las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino. 23Todasestas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre".
Palabradel Señor.
Comentario:
La Palabra de Dios nos invita, con vehemencia y fuerza, a seguir elcamino recto (ver Salmo 15, 2). El libro del Deuteronomio nos enseña que escuchar los preceptos y leyesde Señor (Deut 4, 1), A observarlos y ponerlos en práctica para ser “sabios” y“prudentes” (v. 6). Esa es la clave de lectura que se nos propone para hoy:escuchar la enseñanza y vivir lo aprendido. Por eso en el salmo responsorial senos hacía responder “Señor, ¿Quién habitará en tu casa?”, pregunta que se responde en cada estrofa del mismo: vivir con rectitudy en justicia, decir la verdad, no calumniar (v. 2 y 3), no hacer el mal niagraviar, ser amigo de los amigos de Dios y enemigo de sus enemigos (v. 3 y 4),no retractarse de un juramento (v. 4), no ser usurero, ni venderse contra elinocente (v. 5). Casi es una lista de mandamientos de buena conducta en la vidacomunitaria. Fijémonos que en ningún versículo se hace referencia a Dios en símismo (en v. 4 se nombra a Dios como criterio de distinción entre buenos ymalos; la norma de conducta la marca Dios, no normas abstractas o “derechos”legales de la misma comunidad), siempre se califica al futuro “habitante de lacasa de Dios” como actuando con su prójimo, en referencia al trato que tienecon las personas que lo rodean.
El apóstol Santiago da una vuelta de tuerca: no se trata solo de escucharla Palabra de Dios, sino ¡de ponerla en práctica! El versículo 27 nos da laclave de lectura de la enseñanza de hoy: “La religiosidad pura y sin mancha delante de Dios, nuestro Padre,consiste en ocuparse de los huérfanos y de las viudas cuando están necesitados,y en no contaminarse con el mundo”. Eseocuparse de los “huérfanos” y las “viudas” “cuando están necesitados” indicahacia donde nos lleva la Palabra: al servicio de los más necesitados. Elcristiano es el que pone en práctica la palabra de Dios sirviendo al prójimosin atenuantes, ayudando a los desposeídos, sabiendo que es él a quien Dios lepidió ser sus manos generosas para los que menos tienen.
Jesús nos centrará en el verdadero “cumplimiento” de la ley. Esta vez seencuentra con los fariseos y escribas, quienes lo interpelan sobre susdiscípulos que no cumplen los ritos de purificación, que no obedecen las normasde los mayores. La sociedad a la que pertenecían se había estructurado en basea esa pureza ritual, lo que nació, probablemente como un medio sanitario decontener epidemias, se convirtió en obsesión religiosa, y ocupó el lugar de losverdaderos rituales. Se fijaron en su propia pureza y se olvidaron del “paraqué” esa pureza. El rito perdió sentido real, sanitario, y se convirtió enmarca o indicador de religiosidad. Pasó de ser “útil” a convertirse en“ornamento”, como si fuera un distintivo de buen creyente. Parece algoinofensivo, si no se tiene en cuenta que, al absolutizarse, suplanta, la obraficticia y autocomplaciente, la obra real al sufriente y necesitado. Jesúsapuntará, entonces, a la “ACTITUD” que nace en el corazón hacia las personas ylas cosas. Los versículos 21–23, marcan donde se debe accionar, cambiar larealidad, actuar plenamente. Si el ser humano no se exige para vencer las malasactitudes, tarde o temprano terminará cargando “ornamentos”, solapines,distintivos, placas de buena conducta. Será puro a los ojos del mundo, pero untotal “in–útil” a los ojos de Dios.
Para los fariseos de la lectura de este domingo, lo único importante es“mostrarse limpios”, se quedan con la apariencia, con lo superficial, con lacáscara. Tienen el corazón manchado por sus intereses personales. Jesús, elhijo de Dios VIVO, está delante de ellos y no le abren su corazón, se fijan másen lo externo, se quedan con lo temporal, con aquello que tiene fecha devencimiento. Jesús los llama ¡Hipócritas!, porque a Dios lo honran con loslabios y mantienen su corazón alejado de Él. A Jesús no le importa el ritual delavarse las manos, le importa el interior, el corazón de donde salen nuestrasintenciones. ¡Qué bueno es saber que mira nuestro corazón! Mejor aún, que lomira con amor paciente, porque lo conoce, porque sabe que nuestro corazón eshumano y Él sabe de qué se trata, es mucho más humano que nosotros. ¡Cuántasveces nos pasa lo mismo que a los fariseos!, nos importa más vernos y que nosvean brillantes, bellos, limpios, inmensos. Nos olvidamos de nuestro serinterior. Si nos convenciéramos de que en nuestro interior, en nuestro corazónestá Jesús, está la inmensidad de su Amor, si nos convenciéramos de que nuestrocorazón está hecho para amar, nuestra vida tendría otra dimensión. Si nosreconociéramos hijos, sólo nos importaría la mirada de nuestro Padre y no lamirada de los hombres. Nuestra vida sería abundante y no una vida de pequeñez,en la que cualquier cosita inquieta, hace tambalear, quita la alegría y haceolvidar lo valiosa y singular de nuestra vida para Dios.
Meditemos:
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Sábado 29 – Memoria Obligatoria: El martirio de san Juan Bautista – Blanco / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria. 1as vísperas del 22º domingo durante el año.
Primera lectura
Lectura del libro de Jeremías 1, 17–19
Diles todo lo que yo te ordené. No te dejes intimidar por ellos
17En cuanto a ti, cíñete la cintura, levántate y diles todo lo que yo te ordene. No te dejes intimidar por ellos, no sea que te intimide yo delante de ellos. 18Mira que hoy hago de ti una plaza fuerte, una columna de hierro, una muralla de bronce, frente a todo el país: frente a los reyes de Judá y a sus jefes, a sus sacerdotes y al pueblo del país. 19Ellos combatirán contra ti, pero no te derrotarán, porque yo estoy contigo para librarte –oráculo del Señor –.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 71 (70), 1–4ª. 5–6b. 15. 17
R. ¡Mi boca anunciará tu salvación!
1Yo me refugio en ti, Señor, ¡que nunca tenga que avergonzarme! 2Por tu justicia, líbrame y rescátame, inclina tu oído hacia mí, y sálvame. R.
3Sé para mí una roca protectora, tú que decidiste venir siempre en mi ayuda, porque tú eres mi Roca y mi fortaleza. 4¡Líbrame, Dios mío, de las manos del impío! R.
5Porque tú, Señor, eres mi esperanza y mi seguridad desde mi juventud. 6En ti me apoyé desde las entrañas de mi madre; desde el seno materno fuiste mi protector. R.
15Mi boca anunciará incesantemente tus actos de justicia y salvación, 17Dios mío, tú me enseñaste desde mi juventud, y hasta hoy he narrado tus maravillas. R.
Aleluya: Mateo 5, 10
“Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Marcos 6, 17–29
Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista
17Herodes, en efecto, había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había casado. 18Porque Juan decía a Herodes: “No te es lícito tener a la mujer de tu hermano”. 19Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía, 20porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. 21Un día se presentó la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea. 22La hija de Herodías salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: “Pídeme lo que quieras y te lo daré”. 23Y le aseguró bajo juramento: “Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino”. 24Ella fue a preguntar a su madre: “¿Qué debo pedirle?”. “La cabeza de Juan el Bautista”, respondió esta. 25La joven volvió rápidamente adonde estaba el rey y le hizo este pedido: “Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista”. 26El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla. 27En seguida mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan. 28El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y esta se la dio a su madre. 29Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.
Palabra del Señor.
Comentario:
El martirio de Juan es, no solo el final “adecuado” a quién se animó a servir a Dios antes que a los hombres; sino también, una manifestación más de la torpeza e incapacidad del ser humano. Que el rey se emborrache y prometa hasta la mitad de su reino porque le gustó un baile, indica claramente las motivaciones que a veces tienen quienes nos gobiernan. La decisión de Salomé y su madre, es también un despropósito propio de la insatisfacción que tienen los que todo lo tienen. La excesiva abundancia de bienes le provoca a estas mujeres desear solo cosas que les permitan sentirse seguras en sí mismas: la venganza, o la muestra violenta de poder, son algunas. Ellos son los que sesgan la vida de Juan el Bautista, en este mundo; pero los planes de Dios se cumplen inexorablemente, y Juan entregó su vida (a lo largo de toda su vida y no solo en el momento dramático del martirio) para que esto fueras así: el no miró sus intereses personales, vio los de Dios y los de toda la humanidad.
Meditemos:
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Viernes 28 – Memoria Obligatoria: San Agustín, obispo y doctor de la Iglesia – Blanco / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria. Día penitencial.
Primera lectura
Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica 4, 1–8
L avoluntad de Dios es que ustedes sean santos
1Hermanos, los rogamos y les exhortamos en el Señor Jesús, que vivan conforme a lo que han aprendido de nosotros sobre la manera de comportarse para agradar a Dios. De hecho, ustedes ya viven así: hagan mayores progresos todavía. 2Ya conocen las instrucciones que les he dado en nombre del Señor Jesús. 3La voluntad de Dios es que sean santos, que se abstengan del pecado carnal, 4que cada uno sepa usar de su cuerpo con santidad y respeto, 5sin dejarse llevar de la pasión desenfrenada, como hacen los paganos que no conocen a Dios. 6Que nadie se atreva a perjudicar ni a dañar en esto a su hermano, porque el Señor hará justicia por todas estas cosas, como ya se lo hemos dicho y atestiguado. 7Dios, en efecto, no nos llamó a la impureza, sino a la santidad. 8Por eso, el que desprecia estas normas, no desprecia a un hombre, sino a Dios, a ese Dios que les ha dado su Espíritu Santo.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 97 (96), 1. 2b. 5–6. 10–12
V. ¡Alégrense, justos, en el Señor!
1¡El Señor reina! Alégrese la tierra, regocíjense las islas incontables. 2La Justicia y el Derecho son la base de su trono. R.
5Las montañas se derriten como cera delante del Señor, que es el dueño de toda la tierra. 6Los cielos proclaman su justicia y todos los pueblos contemplan su gloria. R.
10Tú amas, Señor, a los que odian el mal, proteges la vida de tus fieles y los libras del poder de los malvados. R.
11Nace la luz para el justo, y la alegría para los rectos de corazón. 12Alégrense, justos, en el Señor y alaben su santo Nombre. R.
Aleluya: Lucas 21, 36
“Estén prevenidos y oren incesantemente, así podrán comparecer seguros ante el Hijo del hombre”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 25, 1–13
Ya viene el esposo, salgan a su encuentro
Jesús dijo a sus discípulos esta parábola:
1El Reino de los Cielos será semejante a diez jóvenes que fueron con sus lámparas al encuentro del esposo. 2Cinco de ellas eran necias y cinco, prudentes. 3Las necias tomaron sus lámparas, pero sin proveerse de aceite, 4mientras que las prudentes tomaron sus lámparas y también llenaron de aceite sus frascos. 5Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas. 6Pero a medianoche se oyó un grito: "¡Ya viene el esposo, salgan a su encuentro!". 7Entonces las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas. 8Las necias dijeron a las prudentes: "¿Podrían darnos un poco de aceite, porque nuestras lámparas se apagan?". 9Pero estas les respondieron: "No va a alcanzar para todas. Es mejor que vayan a comprarlo al mercado". 10Mientras tanto, llegó el esposo: las que estaban preparadas entraron con él en la sala nupcial y se cerró la puerta. 11Después llegaron las otras jóvenes y dijeron: "Señor, señor, ábrenos", 12pero él respondió: "Les aseguro que no las conozco". 13Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora.
Palabra del Señor.
Comentario:
Jesús ama contar narraciones, parábolas, que hacen imaginar al pueblo las enseñanzas que, de otro modo, no serían captadas en profundidad. Las diez vírgenes representan a toda la humanidad. La fiesta de Dios, comparada con una alianza matrimonial, donde el esposo es el mismo Jesús, está por empezar. Dios nos llama a ser parte de su fiesta, quiere compartir con nosotros lo que es, lo que hace, lo que “vive”. Nos llama a la alegría de estar juntos, en familia. Pero “algunas vírgenes” no toman en serio la propuesta, la llamada, no se “preparan” como es debido. En eso Jesús se detiene: Los que están preparados entran; los que no, no entran. Muchos podemos considerar injusta tal resolución; pero, en las normas divinas, el compromiso personal y comunitario cuenta. San Agustín, a quien hoy recordamos, nos decía en uno de sus escritos: “El Dios que te creó sin ti, no te salvará sin ti”… Solo se trata de eso: de ser partícipes, de estar preparados, de tomar en cuenta lo que Dios nos encarga. Lo demás viene por “añadidura”.
Meditemos:
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Jueves 27 – Memoria Obligatoria: Santa Mónica – Blanco / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria.
Primera lectura
Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica 3, 7–13
Que el Señor los haga crecer en el amor mutuo y hacia todos los demás
7Por eso, hermanos, a pesar de las angustias y contrariedades, nos sentimos reconfortados por ustedes, al comprobar su fe. 8Sí, ahora volveremos a vivir, sabiendo que ustedes permanecen firmes en el Señor. 9¿Cómo podremos dar gracias a Dios por ustedes, por todo el gozo que nos hacen sentir en la presencia de nuestro Dios? 10Día y noche, le pedimos con insistencia que podamos verlos de nuevo personalmente, para completar lo que todavía falta a su fe. 11Que el mismo Dios, nuestro Padre, y nuestro Señor Jesucristo, nos allanen el camino para ir allí. 12Que el Señor los haga crecer cada vez más en el amor mutuo y hacia todos los demás, semejante al que nosotros tenemos por ustedes. 13Que él fortalezca sus corazones en la santidad y los haga irreprochables delante de Dios, nuestro Padre, el día de la Venida del Señor Jesús con todos sus santos.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 90 (89), 3–4. 12–13. 14. 17
R. ¡Sácianos con tu amor, Señor, y cantaremos felices!
3Tú haces que los hombres vuelvan al polvo, con sólo decirles: “Vuelvan, seres humanos”. 4Porque mil años son ante tus ojos como el día de ayer, que ya pasó, como una vigilia de la noche. R.
12Enséñanos a calcular nuestros años, para que nuestro corazón alcance la sabiduría. 13¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo...? Ten compasión de tus servidores. R.
14Sácianos en seguida con tu amor, y cantaremos felices toda nuestra vida. 17Que descienda hasta nosotros la bondad del Señor; que el Señor, nuestro Dios, haga prosperar la obra de nuestras manos. R.
Aleluya: Mateo 24, 42ª. 44
“Estén prevenidos, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 24, 42–51
Estén preparados
42Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor. 43Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa. 44Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada. 45¿Cuál es, entonces, el servidor fiel y previsor, a quien el Señor ha puesto al frente de su personal, para distribuir el alimento en el momento oportuno? 46Feliz aquel servidor a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo. 47Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes. 48Pero si es un mal servidor, que piensa: “Mi señor tardará”, 49y se dedica a golpear a sus compañeros, a comer y a beber con los borrachos, 50su señor llegará el día y la hora menos pensada, 51y lo castigará. Entonces él correrá la misma suerte que los hipócritas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.
Palabra del Señor.
Comentario:
Jesús invita a “prepararnos” a estar alertas. La exageración de Jesús al hablar del servidor que, no sólo no está atento a la venida de su señor, sino que “se dedica a golpear a sus compañeros, a comer y a beber con los borrachos” (v. 49), no lo es tal. Jesús sabe como somos, de qué manera podemos caer en la más absoluta de las bajezas aunque, de palabra, seamos “servidores fieles”. La historia de la Iglesia acredita que muchos se creyeron inmortales y abusaron del tiempo de espera para descarriarse y maltratar a sus semejantes. Por eso, nosotros, cristianos del siglo XXI, estemos preparados, alertas, sirviendo adonde Cristo nos mandó con el mejor de los entusiasmos y las concentración necesaria parte tal tarea.
Meditemos:
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Miércoles 26 – Feria (o Memoria Libre: Beato Ceferino Namuncurá – Blanco [en argentina]) - Verde / Misa: A elección – Liturgia de las horas: a elección.
Primera lectura
Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los cristianos de Tesalónica 2, 9–13
Cuando les predicamos el Evangelio, trabajábamos día y noche
9Recuerden, hermanos, nuestro trabajo y nuestra fatiga cuando les predicamos la Buena Noticia de Dios, trabajáramos día y noche para no serles una carga. 10Nuestra conducta con ustedes, los creyentes, fue siempre santa, justa e irreprochable: ustedes son testigos, y Dios también. 11Y como recordarán, los hemos exhortado y animado a cada uno personalmente, como un padre a sus hijos, 12instándoles a que lleven una vida digna del Dios que los llamó a su Reino y a su gloria. 13Nosotros, por nuestra parte, no cesamos de dar gracias a Dios, porque cuando recibieron la Palabra que les predicamos, ustedes la aceptaron no como palabra humana, sino como lo que es realmente, como Palabra de Dios, que actúa en ustedes, los que creen.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 139 (138), 7–12
R. ¡Señor; tú me sondeas y me conoces!
7¿A dónde iré para estar lejos de tu espíritu? ¿A dónde huiré de tu presencia? 8Si subo al cielo, allí estás tú; si me tiendo en el Abismo, estás presente. R.
9Si tomara las alas de la aurora y fuera a habitar en los confines del mar, 10también allí me llevaría tu mano y me sostendría tu derecha. R.
11Si dijera: “¡Que me cubran las tinieblas y la luz sea como la noche a mi alrededor!”, 12las tinieblas no serían oscuras para ti y la noche será clara como el día. R.
Aleluya: 1ª Juan 2, 5
“El amor de Dios ha llegado a su plenitud, en aquel que cumple la palabra de Cristo”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 23, 27–32
Ustedes son hijos de los que mataron a los profetas
27¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que parecen sepulcros blanqueados: hermosos por fuera, pero por dentro llenos de huesos de muertos y de podredumbre! 28Así también son ustedes: por fuera parecen justos delante de los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía y de iniquidad. 29¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que construyen los sepulcros de los profetas y adornan las tumbas de los justos, 30diciendo: "Si hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no nos hubiéramos unido a ellos para derramar la sangre de los profetas"! 31De esa manera atestiguan contra ustedes mismos que son hijos de los que mataron a los profetas. 32¡Colmen entonces la medida de sus padres!
Palabra del Señor.
Comentario:
Una de las peores consecuencias de este fariseísmo que Jesús critica tan duramente es que siempre termina queriendo destruir el proyecto de Dios entre los hombres. El “fariseo”, al vivir de apariencias y actitudes disímiles con su propia realidad interna, está como “divorciado” de la realidad. Eso lo lleva a actuar en contra o a destiempo de la misma. No puede ir contra esa escisión vital en la cual se desenvuelve su existencia. Sus palabras pueden expresar grandes realidades y decir hermosas cosas… pero la verdad es que es todo mentira, que “matarán” la realidad en cuanto esta aparezca. No se trata de algo banal salir de las actitudes fariseos en las que vivimos… ¡No! Es necesario mucha vida espiritual para que nuestro ser salga del ancla de los propios deseos y navegue por el mar de los planes divinos.
Meditemos:
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Martes 25 – Feria (o Memoria Libre: San Luis de Francia – Blanco / San José de Calasanz, presbítero – Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.
Primera lectura
Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica 2, 1-8
Deseábamos entregarles, no solamente el Evangelio de Dios, sino también nuestra propia vida
1Ustedes saben muy bien, hermanos, que la visita que les hicimos no fue inútil. 2Después de ser maltratados e insultados en Filipos, como ya saben, Dios nos dio la audacia necesaria para anunciarles su Buena Noticia en medio de un penoso combate. 3Nuestra predicación no se inspira en el error, ni en la impureza, ni en el engaño. 4Al contrario, Dios nos encontró dignos de confiarnos la Buena Noticia, y nosotros la predicamos, procurando agradar no a los hombres, sino a Dios, que examina nuestros corazones. 5Ustedes saben –y Dios es testigo de ello– que nunca hemos tenido palabras de adulación, ni hemos buscado pretexto para ganar dinero. 6Tampoco hemos ambicionado el reconocimiento de los hombres, ni de ustedes ni de nadie, 7si bien, como Apóstoles de Cristo, teníamos el derecho de hacernos valer. Al contrario, fuimos tan condescendientes con ustedes, como una madre que alimenta y cuida a sus hijos. 8Sentíamos por ustedes tanto afecto, que deseábamos entregarles, no solamente la Buena Noticia de Dios, sino también nuestra propia vida: tan queridos llegaron a sernos.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 139 (138), 1–6
R. ¡Señor; tú me sondeas y me conoces!
1Señor, tú me sondeas y me conoces 2tú sabes si me siento o me levanto; de lejos percibes lo que pienso, 3te das cuenta si camino o si descanso, y todos mis pasos te son familiares. R.
4Antes que la palabra esté en mi lengua, tú, Señor, la conoces plenamente; 5me rodeas por detrás y por delante y tienes puesta tu mano sobre mí; 6una ciencia tan admirable me sobrepasa: es tan alta que no puedo alcanzarla. R.
Aleluya: Hebreos 4, 12
“La Palabra de Dios es viva y eficaz; discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 23, 23–26
Hay que practicar esto, sin descuidar aquello
Jesús habló diciendo:
23¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que pagan el diezmo de la menta, del hinojo y del comino, y descuidan lo esencial de la Ley; la justicia, la misericordia y la fidelidad! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello. 24¡Guías ciegos, que filtran el mosquito y se tragan el camello! 25¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera la copa y el plato, mientras que por dentro están llenos de codicia y desenfreno! 26¡Fariseo ciego! Limpia primero la copa por dentro, y así también quedará limpia por fuera.
Palabra del Señor.
Comentario:
Mantener las formas sin el contenido, las apariencias sin la realidad… esa es la esencia del “fariseísmo” tal como lo entendemos hoy. Esa dualidad de vida, donde la perfección externa no condice con la incapacidad y desorden, es lo que Jesús quiere que cambiemos. No se trata de “igualar” para abajo: como por dentro soy malo, entonces me muestro tal cual soy en todo momento: ¡No soy fariseo!, me muestro como la porquería que soy. No Jesús no nos invita a eso; en realidad, el deseo de Jesús es que “igualemos” nuestra vida, la equilibremos, de abajo para arriba: trazar el ideal y poner el esfuerzo en ser así, plenamente. Una tarea harto difícil que nos lleva a exigirnos constantemente en aras de la unidad de vida que nos permita ser felices. Hay que buscar, entonces, ser mejores, no quedarnos en la apariencia, buscar vivir el ideal y mostrar esa realidad final en cada momento de nuestra vida.
Meditemos:
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Lunes 24 – Fiesta: San Bartolomé Apóstol – Rojo / Misa: del propio. Gloria. Prefacio de los Apóstoles – Liturgia de las horas: del propio.
Primera lectura
Lectura del libro del Apocalipsis 21, 9b-14
Cada uno de los cimientos tenía el nombre de uno de los doce Apóstoles del Cordero
9 El Ángel dijo a Juan: “Ven que te mostraré a la novia, a la esposa del Cordero”. 10Me llevó en espíritu a una montaña de enorme altura, y me mostró la Ciudad santa, Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios. 11La gloria de Dios estaba en ella y resplandecía como la más preciosa de las perlas, como una piedra de jaspe cristalino. 12Estaba rodeada por una muralla de gran altura que tenía doce puertas: sobre ellas había doce ángeles y estaban escritos los nombres de las doce tribus de Israel. 13Tres puertas miraban al este, otras tres al norte, tres al sur, y tres al oeste. 14La muralla de la Ciudad se asentaba sobre doce cimientos, y cada uno de ellos tenía el nombre de uno de los doce Apóstoles del Cordero.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 145 (144), 10-13b. 17-18
R. ¡Que tus santos anuncien la gloria de tu Reino, Señor!
10Que todas tus obras te den gracias, Señor, y tus fieles te bendigan; 11que anuncien la gloria de tu reino y proclamen tu poder. R.
12Así manifestarán a los hombres tu fuerza y el glorioso esplendor de tu reino: 13Tu reino es un reino eterno, y tu dominio permanece para siempre. R.
17El Señor es justo en todos sus caminos y bondadoso en todas sus acciones. 18El Señor está cerca de aquellos que lo invocan, de aquellos que lo invocan de verdad. R.
Aleluya Juan 1, 49b
“Maestro, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Juan 1, 45-51
Éste es un verdadero israelita, un hombre sin doblez
45Felipe encontró a Natanael y le dijo: “Hemos hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret”. 46Natanael le preguntó: “¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?”. “Ven y verás”, le dijo Felipe. 47Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: “Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez”. 48“¿De dónde me conoces?”, le preguntó Natanael. Jesús le respondió: “Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera”. 49Natanael le respondió: “Maestro, tú eres el hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel”. 50Jesús continuó: “Porque te dije: "Te vi debajo de la higuera", crees. Verás cosas más grandes todavía”. 51Y agregó: “Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”.
Palabra del Señor.
Comentario:
Natanael –Bartolomé– se deja llevar por los prejuicios contra los nazarenos (Nazareth esta al norte, en Galilea, zona de confluencia de distintas culturas que hacía que no fueran, los nazarenos, tan “puros” en su ortodoxia religiosa), le “salta” como un “pensamiento automático” lo que aprendió quizás desde muy niño. Prejuzga a “uno” por la opinión generalizada de “todos”. Pero Jesús no toma en cuenta las habladurías de los hombres, ni sus preconceptos… se fija con detenimiento en la persona, no en lo que parece, o lo que le “dicen” que es. La primera experiencia con Jesús le cambiará la vida a Bartolomé –Natanael– lo hará un hombre de fe pura y fuerte, lo convertirá en un verdadero creyente y en un santo apóstol de Jesucristo. Por eso, nosotros los cristianos, tenemos que encontrarnos con Él, con Jesús. La fe nacerá del encuentro profundo con el Salvador, que implica que sea cotidiano y personal. NO nos interesa “lo que” dicen de Jesús, sino lo que Él “dice” de sí mismo.
Meditemos:
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Domingo 23 – 21º DURANTE EL AÑO – Verde / Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 1ra semana para el Salterio. 21va semana.
Primera Lectura
Lectura del libro de Josué 24, 1-2ª. 15-17. 18b
Serviremos al Señor, ya que Él es nuestro Dios
1Josué reunió en Siquem a todas las tribus de Israel, y convocó a los ancianos de Israel, a sus jefes, a sus jueces y a sus escribas, y ellos se presentaron delante del Señor. 2Entonces Josué dijo a todo el pueblo: 15“Si no están dispuestos a servir al Señor, elijan hoy a quién quieren servir: si a los dioses a quienes sirvieron sus antepasados al otro lado del Río, o a los dioses de los amorreos, en cuyo país ustedes ahora habitan. Yo y mi familia serviremos al Señor”. 16El pueblo respondió: “Lejos de nosotros abandonar al Señor para servir a otros dioses. 17Porque el Señor, nuestro Dios, es el que nos hizo salir de Egipto, de ese lugar de esclavitud, a nosotros y a nuestros padres, y el que realizó ante nuestros ojos aquellos grandes prodigios. El nos protegió en todo el camino que recorrimos y en todos los pueblos por donde pasamos. 18Además, el Señor expulsó delante de nosotros a todos esos pueblos y a los amorreos que habitaban en el país. Por eso, también nosotros serviremos al Señor, ya que él es nuestro Dios”.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 34 (33), 2-3. 16-23
R. ¡Gusten y vean que bueno es el Señor!
2Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará siempre en mis labios. 3Mi alma se gloría en el Señor; que lo oigan los humildes y se alegren. R.
16Los ojos del Señor miran al justo y sus oídos escuchan su clamor; 17pero el Señor rechaza a los que hacen el mal para borrar su recuerdo de la tierra. R.
18Cuando ellos claman, el Señor los escucha y los libra de todas sus angustias. 19El Señor está cerca del que sufre y salva a los que están abatidos. R.
20El justo padece muchos males, pero el Señor lo libra de ellos. 21El cuida todos sus huesos, no se quebrará ni uno solo. R.
22La maldad hará morir al malvado, y los que odian al justo serán castigados; 23Pero el Señor rescata a sus servidores, y los que se refugian en él no serán castigados. R.
Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 5, 21-33
Este es un gran misterio, se refiere a Cristo y a la Iglesia
21Sométanse los unos a los otros, por consideración a Cristo. 22Las mujeres deben respetar a su marido como al Señor, 23porque el varón es la cabeza de la mujer, como Cristo es la Cabeza y el Salvador de la Iglesia, que es su Cuerpo. 24Así como la Iglesia está sometida a Cristo, de la misma manera las mujeres deben respetar en todo a su marido. 25Maridos, amen a su esposa, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella, 26para santificarla. El la purificó con el bautismo del agua y la palabra, 27porque quiso para sí una Iglesia resplandeciente, sin mancha ni arruga y sin ningún defecto, sino santa e inmaculada. 28Del mismo modo, los maridos deben amar a su mujer como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo. 29Nadie menosprecia a su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida. Así hace Cristo por la Iglesia, 30por nosotros, que somos los miembros de su Cuerpo. 31Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos serán una sola carne. 32Este es un gran misterio: y yo digo que se refiere a Cristo y a la Iglesia. 33En cuanto a ustedes, cada uno debe amar a su mujer como así mismo, y la esposa debe respetar a su marido.
Palabra de Dios.
Aleluya Cf. Juan 6, 63c. 68c
“Tus palabras, Señor, son Espíritu y Vida, Tú tienes palabra de Vida eterna”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 6, 60-69
¿A quién iremos? Tú tienes palabra de vida eterna
60Después de oírlo, muchos de sus discípulos decían: “¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?”. 61Jesús, sabiendo lo que sus discípulos murmuraban, les dijo: “¿Esto los escandaliza? 62¿Qué pasará entonces, cuando vean al Hijo del hombre subir donde estaba antes? 63El Espíritu es el que da Vida, la carne de nada sirve. Las palabras que les dije son Espíritu y Vida. 64Pero hay entre ustedes algunos que no creen”. En efecto, Jesús sabía desde el primer momento quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. 65 Y agregó: “Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede”. 66Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo.
Palabra del Señor.
Comentario:
Es duro este lenguaje. La Palabra del Señor es como una espada de doble filo: corta por todos lados. La fuerza de su Espíritu nos obliga a elegir entre las obras de la carne, que San Pablo llama las del hombre viejo, y las del espíritu, es decir, las del hombre nuevo. Recibir el mensaje del Señor no es sólo escuchar, es también poner por obra lo que Él nos enseña.
Si habiendo visto los milagros que realizaba el Señor, si habiendo escuchado sus palabras que llevan al cumplimiento lo que anunciaron los profetas, estos discípulos no creen en Jesús y se dedican a murmurar, ¿cómo creerán en lo que falta venir? ¿Cómo aceptarán el milagro de la Resurrección de entre los muertos?
Muchas veces, nos predisponemos a rechazar lo que el Señor nos anuncia. Lo rechazamos porque lo dice fulano o mengano, que no son nadie para decirme algo a mí. Lo rechazamos porque no nos gusta lo que se nos propone: un cambio de mentalidad, una aceptación del poder de Dios, más poderoso que yo, más sabio que yo, más fuerte que yo.
El Espíritu da vida. Nuestro Dios es un Dios de vivos. Nuestra condición de hijos de Dios nos permite vislumbrar una realidad superior a la que somos llamados, invitados. Sin menospreciar nuestra condición humana, antes bien, suponiéndola efectivamente, construyendo sobre ella.
Algunos de ustedes no creen. A primera vista, parece que el Señor nos pide cosas imposibles o muy difíciles. ¿Quién podía imaginar que la locura del amor de Dios por nosotros lo iba a llevar a hacerse hombre, a hacerse uno de los nuestros? ¿Quién le aconsejó al Señor este proyecto o fue partícipe de sus secretos? Sin embargo, como muchos de nosotros, algunos seguían a Jesús "por si acaso", además era famoso, daba “status” pertenecer al grupo de los suyos. Pero cuando empezó a ponerse en claro las exigencias de su seguimiento, cuando comenzó a hablar cosas raras como eso de comerlo, cuando dijo que Él daba la vida eterna, la cosa ya había que pensarla. ¿Cómo seguir a este loco? ¿No fueron acaso sus parientes a buscarlo porque lo consideraban fuera de sí (Mc 3,21)? El seguimiento de Jesús no se explica sin un don de lo alto.
Nadie puede venir a Mí si el Padre no se lo concede. El Padre es el que nos atrae, el que nos regala su Espíritu. Y este Espíritu obra en nosotros las obras de Dios. Y ese Espíritu es don para todos los hombres de buena voluntad. Pedir el Espíritu Santo, que el Padre no niega a nadie (Lc 11,13), es nuestra tarea cotidiana. Sólo la fuerza de Dios puede ayudarnos a andar el camino de salvación que Él quiere para cada uno de nosotros. Jesús nos muestra ese camino: su propia vida hecha oración y entrega. La Virgen María nos enseña con su vida que la fe permita a Dios obrar milagros y por eso la proclamamos dichosa por haber creído que se cumpliría en Ella lo que el Señor le anunció por medio del Ángel.
Nadie puede venir a Mí si el Padre no se lo concede. La obra de Dios es el amor. Dios es misericordia y derrocha su amor entre nosotros con signos constantes de su presencia salvadora. Él nos pide que hagamos lo mismo. Él tiene la iniciativa. Nuestra vida es don de Dios y tarea nuestra. El Señor regala la atracción por el bien, la verdad, la justicia, la misericordia y pide que nosotros pongamos el esfuerzo de obrarlas. Él se puso primero a darnos el ejemplo, Él tomó la condición humana para mostrarnos que no era imposible. Ésta tarea requiere nuestra fe, la aceptación de la condescendencia de Dios para con nosotros, sus hijos amados hasta el extremo de que Jesús participara del dolor de la cruz para regalarnos la alegría de la Resurrección.
Muchos de sus discípulos dejaron de andar con Él. Cuando centramos todas las expectativas de resolución de situaciones en nuestras propias capacidades, experimentamos la desilusión de descubrir que no somos todopoderosos. Y el Señor, que nos ama, nos hace andar por caminos humanos, como humana es toda nuestra existencia. Tenemos pretensiones de ser Dios, y olvidamos que Él se hizo hombre, como nosotros, para que, siguiendo su mismo camino, nosotros lleguemos a ser como Él. Si nos quedamos en la apariencia de las cosas y no ponemos en ellas una mirada de fe, perdemos la certeza de la presencia de Dios en nuestras vidas, su lenguaje, entonces, nos resulta duro y lo abandonamos.
¿También ustedes quieren irse? ¿Adónde vamos a ir? La pregunta directa de Jesús obliga a una respuesta sincera. Todos se van... ¿¡Y nosotros!? Muchas veces, también para nosotros, es duro el lenguaje del Reino que no admite que nademos en dos aguas. En el Apocalipsis, el Señor, dirá: "fríos o calientes, tibios los vomitaré de mi boca" (Ap 3, 15). Pero más veces son las que descubrimos que la Palabra del Señor tiene un secreto misterioso de amor, tiene Vida.
Más son las veces en que los prodigios de su mano poderosa tocan con ternura nuestra vida doliente y la llenan de esperanza. Más son las veces en que aún en medio del dolor tenemos la certeza de que Él está acompañándonos, haciéndonos descubrir que nos ama a pesar de nuestros límites. Vayamos, pues, a Él. Quedémonos un rato largo en su Presencia. Dejemos su Palabra resonar en nuestro corazón herido por tantos desengaños. Guardemos, como María, el paso de Dios por nuestras vidas y meditémoslo en nuestro corazón, sabiendo que Él hace maravillas en nosotros.
Meditemos:
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Sábado 22 – Memoria Obligatoria: Santa María, Reina – Blanco / Misa: de la memoria. Prefacio de Santa María Virgen – Liturgia de las horas: de la memoria. 1as vísperas del 21º domingo durante el año.
Primera lectura
Lectura del libro del profeta Isaías 9, 1-6
Un hijo nos ha sido dado
1El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz: sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz. 2Tú has multiplicado la alegría, has acrecentado el gozo; ellos se regocijan en tu presencia, como se goza en la cosecha, como cuando reina la alegría por el reparto del botín. 3Porque el yugo que pesaba sobre él, la barra sobre su espalda y el palo de su carcelero, todo eso lo has destrozado como en el día de Madián. 4Porque todas las botas usadas en la refriega y las túnicas manchadas de sangre, serán presa de las llamas, pasto del fuego. 5Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado. La soberanía reposa sobre sus hombros y se le da por nombre: “Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz”. 6Su soberanía será grande, y habrá una paz sin fin para el trono de David y para su reino; él lo establecerá y lo sostendrá por el derecho y la justicia, desde ahora y para siempre. El celo del Señor de los ejércitos hará todo esto.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 113 (112), 1-8
R. ¡Bendito sea el nombre del Señor para siempre!
1Alaben, servidores del Señor, alaben el nombre del Señor. 2Bendito sea el nombre del Señor, desde ahora y para siempre. R.
3Desde la salida del sol hasta su ocaso, sea alabado el nombre del Señor. 4El Señor está sobre todas las naciones, su gloria se eleva sobre el cielo. R.
5¿Quién es como el Señor, nuestro Dios, que tiene su morada en las alturas, 6y se inclina para contemplar el cielo y la tierra? R.
7El levanta del polvo al desvalido, alza al pobre de su miseria, 8para hacerlo sentar entre los nobles, entre los nobles y su pueblo. R.
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 23, 1-12
No hace lo que dicen
1Entonces Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos: 2“Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; 3ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen. 4Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo. 5Todo lo hacen para que los vean: agradan las filacterias y alargas los flecos de sus mantos; 6les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, 7ser saludamos en las plazas y oírse llamar "mi maestro" por la gente. 8En cuanto a ustedes, no se hagan llamar "maestro", porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. 9a Nadie en el mundo llamen "padre", porque no tienen sino uno, el Padre celestial. 10No se dejen llamar tampoco "doctores", porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías. 11Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros, 12porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado”.
Palabra del Señor.
Comentario:
Las apariencias: ese es el tema de hoy. Nos gusta aparentar, agrandarnos ante los ojos ajenos. Aun los cristianos insistimos en eso: “NO SOLO HAY QUE SER SANTO, SINO PARECERLO”, decimos. ¿Será verdad que hay que parecer? ¿Será necesario forzar las cosas para que se vea quién soy? A todas luces… ¡NO! Hay que ser, no parecer. Hay que vivir lo que somos, porque cuando intentamos parecer lo es porque no lo somos. Los santos no parecen santos… ¡Son santos!!! Usted sea lo que es, no intente parecerlo; porque sino está mostrando, lamentablemente, que no lo es.
Meditemos:
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Viernes 21 – Memoria Obligatoria: San Pío X, Papa – Blanco / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria. Día penitencial.
Primera lectura
Lectura del libro de Rut 1, 1-2ª. 3-6. 7-8. 14b-16. 22
Noemí regresó a Belén con la moabita Rut
1Durante el tiempo de los Jueces hubo una gran sequía en el país, y un hombre de Belén de Judá emigró a los campos de Moab, con su mujer y sus dos hijos. 2El hombre se llamaba Elimélec, su esposa Noemí, y sus dos hijos, Majlón y Quilión. 3Al morir Elimélec, el esposo de Noemí, ella se quedó con sus hijos. 4Estos se casaron con mujeres moabitas –una se llamaba Orpá y la otra Rut– y así vivieron unos diez años. 5Pero también murieron Majlón y Quilión, y Noemí se quedó sola, sin hijos y sin esposo. 6Entonces se decidió a volver junto con sus nueras, abandonando los campos de Moab, porque se enteró de que el Señor había visitado a su pueblo y le había proporcionado alimento. 7Mientras regresaban al país de Judá, 8Noemí dijo a sus nueras: «Váyanse, vuelva cada una a la casa de su madre. ¡Que el Señor tenga misericordia de ustedes, como ustedes la tuvieron con mis hijos muertos y conmigo! 14Orpá despidió a su suegra con un beso, mientras que Rut se quedó a su lado. 15Noemí le dijo: “Mira, tu cuñada regresa a su pueblo y a sus dioses; regresa tú también con ella”. 16Pero Rut le respondió: «No insistas en que te abandone y me vuelva, porque yo iré adonde tú vayas y viviré donde tú vivas. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios. 22Así regresó Noemí con su nuera, la moabita Rut, la que había venido de los campos de Moab. Cuando llegaron a Belén, comenzaba la cosecha de la cebada.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 146 (145), 5-10
V. ¡Alaba, alma mía, al Señor!
5Feliz el que se apoya en el Dios de Jacob y pone su esperanza en el Señor, su Dios: 6 Él hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos. R.
El mantiene su fidelidad para siempre, 7hace justicia a los oprimidos y da pan a los hambrientos. El Señor libera a los cautivos. R.
8Abre los ojos de los ciegos y endereza a los que están encorvados. 9El Señor protege a los extranjeros. R.
Sustenta al huérfano y a la viuda; y entorpece el camino de los malvados. 10El Señor reina eternamente, reina tu Dios, Sión, a lo largo de las generaciones. R.
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 22, 34-40
Amarás al Señor, tu Dios, y a tu prójimo como a ti mismo
34Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en ese lugar, 35y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: 36“Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?”. 37Jesús le respondió: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. 38Este es el más grande y el primer mandamiento. 39El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas”.
Palabra del Señor.
Comentario:
Los dos mandamientos esenciales que Jesús proclama ante este hombre que se le acerca preguntando “qué hacer” están sacados de Deuteronomio 6, 4ss y Levítico 19, 18. La primacía del AMOR en la vida cristiana es fundamental para Jesús, ese es el mandamiento más grande. La relación con Dios, vertical, de arriba abajo; y la relación entre los hombres, horizontal, todos iguales… se construye desde el amor. El amor que Jesús propone es un amor práctico, es AMOR-SERVICIO. El amor, cuando se hace gesto, no palabra, se transforma en servicio.
Meditemos:
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Jueves 20 – Memoria Obligatoria: San Bernardo, Abad y doctor de la Iglesia – Blanco / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria.
Primera lectura
Lectura del libro de los Jueces 11, 29-39a
Yo hice una promesa al Señor y ahora no puedo retractarme
29El espíritu del Señor descendió sobre Jefté, y este recorrió Galaad y Manasés, pasó por Mispá de Galaad y desde allí avanzó hasta el país de los amonitas. 30Entonces hizo al Señor el siguiente voto: “Si entregas a los amonitas en mis manos, 31el primero que salga de la puerta de mi casa a recibirme, cuando yo vuelva victorioso, pertenecerá al Señor y lo ofreceré en holocausto”. 32Luego atacó a los amonitas, y el Señor los entregó en sus manos. 33Jefté los derrotó, desde Aroer hasta cerca de Minit –eran en total veinte ciudades– y hasta Abel Queramím. Les infligió una gran derrota, y así los amonitas quedaron sometidos a los israelitas. 34Cuando Jefté regresó a su casa, en Mispá, le salió al encuentro su hija, bailando al son de panderetas. Era su única hija; fuera de ella, Jefté no tenía hijos ni hijas. 35Al verla, rasgó sus vestiduras y exclamó: “¡Hija mía, me has destrozado! ¿Tenías que ser tú la causa de mi desgracia? Yo hice una promesa al Señor, y ahora no puedo retractarme”. 36Ella le respondió: “Padre, si has prometido algo al Señor, tienes que hacer conmigo lo que prometiste, ya que el Señor te ha permitido vengarte de tus enemigos, los amonitas”. 37Después añadió: “Sólo te pido un favor: dame un plazo de dos meses para ir por las montañas a llorar con mis amigas por no haber tenido hijos”. 38Su padre le respondió: “Puedes hacerlo”. Ella se fue a las montañas con sus amigas, y se lamentó por haber quedado virgen. 39Al cabo de los dos meses regresó, y su padre cumplió con ella el voto que había hecho.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 40 (39), 5. 7-10
R. ¡Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad!
5¡Feliz el que pone en el Señor toda su confianza, y no se vuelve hacia los rebeldes que se extravían tras la mentira! R.
7Tú no quisiste víctima ni oblación; pero me diste un oído atento; no pediste holocaustos ni sacrificios, 8entonces dije: “Aquí estoy”. R.
9“En el libro de la Ley está escrito lo que tengo que hacer: yo amo. Dios mío, tu voluntad, y tu ley está en mi corazón”. R.
10Proclamé gozosamente tu justicia en la gran asamblea; no, no mantuve cerrados mis labios, tú lo sabes, Señor. R.
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 22, 1-14
Inviten al banquete nupcial a todos los que encuentren
1Jesús les habló otra vez en parábolas, diciendo: 2“El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo. 3Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero estos se negaron a ir. 4De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: "Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas". 5Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio; 6y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron. 7Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad. 8Luego dijo a sus servidores: "El banquete nupcial está preparado, pero los invitados no eran dignos de él. 9Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren". 10Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados. 11Cuando el rey entró para ver a los comensales, encontró a un hombre que no tenía el traje de fiesta. 12"Amigo, le dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta?". El otro permaneció en silencio. 13Entonces el rey dijo a los guardias: "Atenlo de pies y manos, y arrójenlo afuera, a las tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes". 14Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos”.
Palabra del Señor.
Comentario:
La invitación del Rey al banquete es despreciada. Otros, no los importantes, no los poderosos, tomarán su lugar. Los pobres y marginados, los excluidos son los invitados al banquete. Pero hay un problema: uno no quiere ponerse el vestido de fiesta, insiste en seguir así como venía. Lo que se reprueba no es quién es el invitado, sino la actitud con la que entra a la fiesta. No acepta el cambio que se le propone. No hay conversión. No importa de dónde vengamos, no interesa nuestro pasado; lo que interesa es nuestro cambio de actitud, nuestro modo en que aceptamos la delicada invitación de Dios. El hoy, simbolizado por el vestido de fiesta, no admite dilación, espera, lentitud… la conversión es hoy, no mañana.
Meditemos:
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Miércoles 19 – Feria (o Memoria Libre: San Juan Eudes, presbítero – Blanco) - Verde / Misa: A elección – Liturgia de las horas: a elección.
Primera lectura
Lectura del libro de los Jueces 9, 6-15
Me dijeron: “¡Que reine un rey sobre nosotros!”, siendo así que tienen como rey al Señor
6Entonces se reunieron todos los señores de Siquem y todo Bet Miló, y fueron a proclamar rey a Abimélec, junto a la encina de la piedra conmemorativa que está en Siquem. 7Cuando le llevaron la noticia a Jotam, este se puso en la cima del monte Garizim, y gritó con voz potente: «Escúchenme, señores de Siquem, y que Dios los escuche a ustedes: 8Los árboles se pusieron en camino para ungir a un rey que los gobernará. Entonces dijeron al olivo: “Sé tú nuestro rey”. 9Pero el olivo les respondió: “¿Voy a renunciar a mi aceite con el que se honra a los dioses y a los hombres, para ir a mecerme por encima de los árboles? 10Los árboles dijeron a la higuera: “Ven tú a reinar sobre nosotros”. 11Pero la higuera les respondió: “¿Voy a renunciar a mi dulzura y a mi sabroso fruto, para ir a mecerme por encima de los árboles?” 12Los árboles le dijeron a la vid: “Ven tú a reinar sobre nosotros”. 13Pero la vid les respondió: “¿Voy a renunciar a mi mosto que alegra a los dioses y a los hombres, para ir a mecerme por encima de los árboles?”. 14Entonces, todos los árboles dijeron a la zarza: “Ven tú a reinar sobre nosotros”. 15Pero la zarza respondió a los árboles: “Si de veras quieren ungirme para que reine sobre ustedes, vengan a cobijarse bajo mi sombra; de lo contrario, saldrá fuego de la zarza y consumirá los cedros del Líbano”.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 21 (20), 2-7
R. El rey se regocija por su fuerza.
2Señor, el rey se regocija por tu fuerza ¡y cuánto se alegra por tu victoria! 3Tú has colmado los deseos de su corazón, no le has negado lo que pedían sus labios. R.
4Porque te anticipas a bendecirlo con el éxito y pones en su cabeza una corona de oro puro. 5Te pidió larga vida y se la diste: días que se prolongan para siempre. R.
6Su gloria se acrecentó por tu triunfo, tú lo revistes de esplendor y majestad; 7le concedes incesantes bendiciones, lo colmas de alegría en tu presencia. R.
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 19, 30–20, 16
¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?
1930Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros. 201Porque el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña. 2Trató con ellos un denario por día y los envío a su viña. 3Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza, 4les dijo: "Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo". 5Y ellos fueron. Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. 6Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: "¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?". 7Ellos les respondieron: "Nadie nos ha contratado". Entonces les dijo: "Vayan también ustedes a mi viña". 8Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: "Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros". 9Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario. 10Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario. 11Y al recibirlo, protestaban contra el propietario, 12diciendo: "Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada". 13El propietario respondió a uno de ellos: "Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario? 14Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti. 15¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?". 16Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos.
Palabra del Señor.
Comentario:
Esta parábola refleja la infinita paciencia y misericordia de Dios para con nosotros. Aún aquellos que se niegan a trabajar en “la Viña” de Dios, y mienten diciendo que nadie los contrató, cuando el viñatero fue múltiples veces a buscarlos, son llamados a recibir el “denario” de la vida. La reacción final del dueño, de pagar primero y lo mismo a los que menos hicieron, es injusta según nuestros ojos, pero desde la perspectiva de o que se quiere enseñar indica que nada es mérito, nada nos corresponde. Todo es gracia, es gratis, regalado por Dios. Se trata de disfrutar lo que Dios nos regala. Unos dirán: entonces mejor llegar tarde… para nada, solo los interesados llegarían tarde, los generosos y amantes de Dios llegarán al amanecer porque el gozo de ayudar a su Rey y Señor solo será superado por la entrada al reinote los Cielos.
Meditemos:
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Martes 18 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.
Primera lectura
Lectura del libro de los jueces 6, 11-24a
¡Gedeón, con tu fuerza salvarás a Israel! Soy Yo el que te envió
6Israel quedó muy debilitado a causa de Madián, y los israelitas clamaron al Señor. 7Cuando los israelitas clamaron al Señor a causa de Madián, 8el Señor les envió un profeta, que les habló en estos términos: “Así habla el Señor, el Dios de Israel: Yo los hice subir de Egipto y los saqué de un lugar de esclavitud; 9los libré del poder de los egipcios y de las manos de sus opresores. Los expulsé a ellos para entregarles a ustedes su territorio. 10Y también les dije: “Yo soy el Señor, su Dios. No adoren a los dioses de los amorreos, en cuyo territorio habitan!”. Pero ustedes no escucharon mi voz”. 11El Ángel del Señor fue a sentarse bajo la encina de Ofrá, que pertenecía a Joás de Abiézer. Su hijo Gedeón estaba moliendo trigo en el lagar, para ocultárselo a los madianitas.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 85 (84), 9. 11-14
R. El Señor promete la paz para su pueblo.
9Voy a proclamar lo que dice el Señor: el Señor promete la paz, la paz para su pueblo y sus amigos, y para los que se convierten de corazón. R.
11El Amor y la Verdad se encontrarán, la Justicia y la Paz se abrazarán; 12la Verdad brotará de la tierra y la Justicia mirará desde el cielo. R.
13El mismo Señor nos dará sus bienes y nuestra tierra producirá sus frutos. 14La Justicia irá delante de él, y la Paz, sobre la huella de sus pasos. R.
Aleluya 2ª Corintios 8, 9
“Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 19, 23-30
Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos
23Jesús dijo entonces a sus discípulos: “Les aseguro que difícilmente un rico entrará en el Reino de los Cielos. 24Sí, les repito, es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos”. 25Los discípulos quedaron muy sorprendidos al oír esto y dijeron: “Entonces, ¿quién podrá salvarse?”. 26Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: “Para los hombres esto es imposible, pero para dios todo es posible”. 27Pedro, tomando la palabra, dijo: “Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué nos tocará a nosotros?”. 28Jesús les respondió: «Les aseguro que en la regeneración del mundo, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, que me han seguido, también se sentarán en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. 29Y el que a causa de mi Nombre deje casa, hermanos o hermanas, padre, madre, hijos o campos, recibirá cien veces más y obtendrá como herencia la Vida eterna. 30 Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros.
Palabra del Señor.
Comentario:
Las palabras de Jesús están revolucionando el orden establecido en la sociedad patriarcal en la que vive. Para el Señor las riquezas no son señal válida, como lo era para algunos sectores del pueblo, de que se está bendecido por Dios. Al revés, para el Señor, ser rico implica una lejanía casi infinita con el Reino de los Cielos. La “imposibilidad” de la salvación por el propio mérito es algo que el Señor ve como obvio: la Vida es un regalo, y la Vida Eterna es un regalo que no se puede comprar con nada, solo recibirlo del amor de Dios. Pero aquel que acepte el verdadero Amor, a Dios en la tierra, recibirá en sobreabundancia la Vida Eterna: cien veces más aquí en la tierra… y la Vida eterna junto a Dios. Dios trastoca las apariencias, los últimos (los de abajo, los pobres) serán los primeros para Dios, los más cercanos a Él.
Meditemos:
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Lunes 17 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.
Primera lectura
Lectura del libro de los Jueces 2, 11-19
El Señor suscitaba jueces, pero los israelitas no los escuchaban
11Los israelitas hicieron lo que es malo a los ojos del Señor y sirvieron a los Baales. 12Abandonaron al Señor, el Dios de sus padres, que los había hecho salir de Egipto; fueron detrás de otros dioses –los dioses de los pueblos vecinos– y se postraron delante de ellos, provocando así la indignación del Señor. 13Abandonaron al Señor para servir a Baal y a Astarté. 14Por eso, la ira del Señor se encendió contra Israel: él los puso en manos de salteadores, que los despojaron; los entregó a los enemigos que tenían a su alrededor, y no pudieron oponerles resistencia. 15En todas las campañas, la mano del Señor se ponía en contra de ellos para hacerles mal, como el mismo Señor lo había dicho y jurado. Así encontraron en una situación muy angustiosa. 16Entonces el Señor suscitaba jueces, que salvaban a los israelitas del poder de los salteadores. 17Pero los israelitas no escuchaban a sus jueces, sino que se prostituían, yendo detrás de otros dioses y postrándose delante de ellos. Se desviaban muy pronto del camino seguido por sus padres, que habían obedecido los mandamientos del Señor. Ellos, en cambio, no hacían lo mismo. 18Cuando el Señor les suscitaba jueces, estaba con el juez y los salvaba de las manos de sus enemigos mientras vivía el juez, porque se compadecía de los gemidos que les provocaban sus opresores y perseguidores. 19Pero cuando moría el juez, volvían a pervertirse más aún que sus antepasados: iban detrás de otros dioses para servirlos y postrarse delante de ellos, sin renunciar en nada a sus malas acciones y a su conducta obstinada.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 106 (105), 34-37. 39-40. 43ab. 44
R. ¡Acuérdate de mí, Señor!
34No exterminaron a los pueblos como el Señor les había mandado: 35se mezclaron con los paganos e imitaron sus costumbres. R.
36Rindieron culto a sus ídolos, que fueron para ellos una trampa. 37Sacrificaron en honor de los demonios a sus hijos y a sus hijas. R.
39Se mancharon con sus acciones y se prostituyeron con su mala conducta; 40por eso el Señor se indignó contra su pueblo y abominó de su herencia. R.
43El Señor los libró muchas veces, pero ellos se obstinaron en su actitud. 44Sin embargo, el miró su aflicción y escuchó sus lamentos. R.
Aleluya Mateo 5, 3
“Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 19, 16-22
Si quieres ser perfecto, vende todo lo que tienes: así tendrás un tesoro en el cielo
16Luego se le acercó un hombre y le preguntó: “Maestro, ¿qué obras buenas debo hacer para conseguir la Vida eterna?”. 17Jesús le dijo: “¿Cómo me preguntas acerca de lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Si quieres entrar en la Vida eterna, cumple los Mandamientos”. 18“¿Cuáles?”, preguntó el hombre. Jesús le respondió: “No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, 19honrarás a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo”. 20El joven dijo: “Todo esto lo he cumplido: ¿qué me queda por hacer?”. 21“Si quieres ser perfecto, le dijo Jesús ve, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres: así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme”. 22Al oír estas palabras, el joven se retiró entristecido, porque poseía muchos bienes.
Palabra del Señor.
Comentario:
Cuando el hombre, que resulta ser un joven, asegura que “cumplió” todo lo que Jesús le pide, e Señor da una vuelta de rosca: ahora a darlo todo, a ser libre para amar hasta el extremo, a no tener mochila que moleste e ir libre en el viaje. La perfección del seguimiento radica en la renuncia absoluta a poseer algo fuera del amor por Jesús. Esa es la opción fundamental, no hay otra.
Meditemos:
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Domingo 16 – 20° DURANTE EL AÑO – Verde / Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 4da semana para el Salterio. 20va semana.
Primera Lectura
Lectura del libro de los Proverbios 9, 1-6
Coman de mi pan, y beban del vino que yo mezclé
La Sabiduría edificó su casa, talló sus siete columnas, inmoló sus víctimas, mezcló su vino, y también preparó su mesa. Ella envió a sus servidoras a proclamar sobre los sitios más altos de la ciudad: “El que sea incauto, que venga aquí”. Y al falto de entendimiento, le dice: “Vengan, coman de mi pan, y beban del vino que yo mezclé. Abandonen la ingenuidad, y vivirán, y sigan derecho por el camino de la inteligencia”.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 34 (33), 2-3. 10-15
R. ¡Gusten y vean que bueno es el Señor!
2Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará siempre en mis labios. 3Mi alma se gloría en el Señor: que lo oigan los humildes y se alegren. R.
10Teman al Señor, todos sus santos, porque nada faltará a los que lo temen. 11Los ricos se empobrecen y sufren hambre, pero los que buscan al Señor no carecen de nada. R.
12Vengan, hijos, escuchen: voy a enseñarles el temor del Señor. 13¿Quién es el hombre que ama la vida y desea gozar de días felices? R.
14Guarda tu lengua del mal, y tus labios de palabras mentirosas. 15Apártate del mal y practica el bien, busca la paz y sigue tras ella. R.
Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 5, 15-20
Traten de saber cuál es la voluntad del Señor
15Cuiden mucho su conducta y no procedan como necios, sino como personas sensatas 16que saben aprovechar bien el momento presente, porque estos tiempos son malos. 17No sean irresponsables, sino traten de saber cuál es la voluntad del Señor. 18No abusen del vino que lleva al libertinaje; más bien, llénense del Espíritu Santo. 19Cuando se reúnan, reciten salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y celebrando al Señor de todo corazón. 20Siempre y por cualquier motivo, den gracias a Dios, nuestro Padre, en nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Palabra de Dios.
Aleluya Juan 6, 51
“El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y Yo en él”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 6, 51-59
Mi carne es la verdadera comida, y mi sangre, la verdadera bebida
51“Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo”. 52Los judíos discutían entre sí, diciendo: “¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?”. 53Jesús les respondió: “Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. 54El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. 55Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. 56El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. 57Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí. 58Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente”. 59Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaúm.
Palabra del Señor.
Comentario:
Continuamos meditando el capítulo 6 del Evangelio según san Juan. Recordemos que este había comenzado narrándonos la multiplicación de los cinco panes y los dos pescados. Luego Jesús pronuncia el discurso del Pan de Vida a los que habían comido pan hasta saciarse para que trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna. En el Evangelio según san Mateo encontramos similares palabras de Jesús cuando dice: “Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura” (Mt 6, 33). Es decir, Jesús nos muestra una nueva escala de valores: primero es la Vida eterna, la salvación de todos los hombres; segundo, es la vida terrena. Ocupémonos de las cosas de Dios, que Dios se ocupa de nuestras cosas.
Llama la atención que el Evangelio según san Juan sea el único que narra el discurso del Pan de Vida y a la vez sea el único que no narra la institución de la Eucaristía. También es interesante ver que el mismo tiene lugar cuando “se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos” (Jn 6, 4). No se refiere a la Pascua en la que Jesús padeció, murió y resucitó, sino probablemente a la anterior. La referencia a la Pascua judía resalta la relevancia del discurso sobre el Pan de Vida, respecto a la importancia que le dan los judíos a los panes ácimos que se comen en esa fiesta y al recordatorio del maná, el pan que comieron los judíos en el desierto después de su pascua.
Este gran discurso eucarístico, comienza cuando le preguntan a Jesús: “¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?” (v. 28). Esta es la pregunta que todo aquel que se ha encontrado con Jesús se hace. Porque sabemos que las obras humanas siempre están impregnadas de egoísmos y mezquindades. Y al mirar las obras de Jesús, surge en el corazón humano el deseo de obrar como Él: desinteresadamente, generosamente.
Jesús nos da la clave para realizar las obras de Dios: creer en Él. Creer que Él es el Pan que da la Vida. Creer que su Carne es la verdadera comida y su Sangre es la verdadera bebida. Pero sabemos que creer es un acto que involucra a toda la persona. Creer no es sólo “saber” que Él es el Pan vivo bajado del Cielo, sino sobre todo, comer de ese Pan.
Recibir la Eucaristía es el mejor acto de fe que puede hacer un cristiano. Es el acto de fe que nos da la participación en la Vida divina, en la Vida eterna. Recibir la Eucaristía es vivir anticipadamente el Cielo, es gozar de la presencia amorosa de Dios en nuestro corazón.
Recibir el Pan de Vida, es recibir el alimento para no desfallecer en la práctica del bien. Es fortalecernos para seguir ayudando a nuestros hermanos, para seguir sirviendo a los más pequeños. Recibir a Jesús, es recibir su Amor para amar como Él. No podemos realizar las obras de Dios sin Dios. No podemos ser auténticos cristianos sin recibir a Cristo. Esta tiene que ser nuestra mayor preocupación y nuestra primera ocupación: recibir la Eucaristía. Ojalá lo hiciéramos todos los días, no sólo los domingos. Así todos los días llevaríamos el Amor de Dios a nuestros hogares, a nuestro trabajo, a nuestros amigos. Ojalá que al decir: “danos hoy nuestro pan de cada día”, pensáramos primero en el Pan de Vida, en la verdadera comida.
Si queremos ser auténticos cristianos comencemos por recibir a Jesús en la Eucaristía. No rechacemos la invitación a la Vida que nos hace Jesús. No dejemos a nuestro corazón hambriento y sediento de la verdadera comida y la verdadera bebida. Sólo Jesús puede saciar el corazón del hombre. Recibámoslo confiadamente. Aunque veamos nuestras flaquezas: inconstancia, enojos, desilusiones; sigamos confiando en Dios porque sabemos que Él es el que nos sostiene. Donde no hay motivación, Él es el que pone motivación; donde hay cansancio, Dios pone fuerzas. Es en la Eucaristía donde el cristiano encuentra el verdadero rostro de Dios y puede mostrar ese rostro a los hombres. En la Eucaristía el hombre se involucra con la Vida misma, con la Vida de Dios y con la Vida de todo hombre..
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Sábado 15 – Solemnidad: LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA – Blanco / Misa: del propio. Gloria. Lecturas propias. Credo. Prefacio propio. Bendición solemne facultativa – Liturgia de las horas: del propio. 2as vísperas de la solemnidad. Día de precepto.
Primera lectura
Lectura del libro del Apocalipsis 11, 19a; 12, 1. 3-6a. 10ab
Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal
1119En ese momento se abrió el Templo de Dios que está en el cielo y quedó a la vista el Arca de la Alianza. 1Y apareció en el cielo un gran signo: una Mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en su cabeza. 3Y apareció en el cielo otro signo: un enorme Dragón rojo como el fuego, con siete cabezas y diez cuernos, y en cada cabeza tenía una diadema. 4Su cola arrastraba una tercera parte de las estrellas del cielo, y las precipitó sobre la tierra. El Dragón se puso delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo en cuanto naciera. 5La Mujer tuvo un hijo varón que debía regir a todas las naciones con un cetro de hierro. Pero el hijo fue elevado hasta Dios y hasta su trono, 6y la Mujer huyó al desierto. 10Y escuché una voz potente que resonó en el cielo: "Ya llegó la salvación, el poder y el Reino de nuestro Dios y la soberanía de su Mesías porque ha sido precipitado el acusador de nuestros hermanos”.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 45 (44), 10be. 11-12ab. 15b-16 (R.: 10b)
R. De pie a tu derecha está la reina, adornada con joyas y oro de Ofir.
10La hija de reyes está de pie a tu derecha: es la reina, adornada con tus joyas y con oro de Ofir. R.
11¡Escucha, hija mía, mira y presta atención! Olvida tu pueblo y tu casa paterna, 12 y el rey se prendará de tu hermosura. El es tu señor. R.
15Las vírgenes van detrás, sus compañeras la guían, 16con gozo y alegría entran al palacio real. R.
Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 20-27a
Primero Cristo, como primicia; después todos los que son de Cristo
20Pero no, Cristo resucitó de entre los muertos, el primero de todos. 21Porque la muerte vino al mundo por medio de un hombre, y también por medio de un hombre viene la resurrección. 22En efecto, así como todos mueren en Adán, así también todos revivirán en Cristo, 23cada uno según el orden que le corresponde: Cristo, el primero de todos, luego, aquellos que estén unidos a él en el momento de su Venida. 24En seguida vendrá el fin, cuando Cristo entregue el Reino a Dios, el Padre, después de haber aniquilado todo Principado, Dominio y Poder. 25Porque es necesario que Cristo reine hasta que ponga a todos los enemigos debajo de sus pies. 26El último enemigo que será vencido es la muerte, 27ya que Dios todo lo sometió bajo sus pies.
Palabra de Dios.
Aleluya
“María ha sido llevada al cielo, se alegra el ejército de los ángeles”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 1, 39-56
El Poderoso ha hecho obras grandes por mí; enaltece a los humildes
39En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. 40Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, 42exclamó: "¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! 43¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? 44Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. 45Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor". 46María dijo entonces: "Mi alma canta la grandeza del Señor, 47y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador, 48porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, 49porque el Todopoderoso he hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! 50Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. 51Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. 52Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. 53Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. 54Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, 55como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre". 56María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.
Palabra del Señor.
Comentario:
Queridos hermanos y hermanas:
1. "Que soy era Immaculada Councepciou". Las palabras que María le dirigió a Bernardita el 25 de marzo de 1858 resuenan con una intensidad particular durante este año, en el cual la Iglesia celebra el 150º aniversario de la solemne definición del dogma, proclamado por el Beato Pío IX con la Constitución apostólica Ineffabilis Deus.
He deseado vivamente realizar esta peregrinación a Lourdes, para recordar un acontecimiento que continúa dando gloria a la Trinidad una e indivisa. La Concepción Inmaculada de María es el signo del amor gratuito del Padre, la expresión perfecta de la redención obrada por el Hijo, el inicio de una vida totalmente disponible a la acción del Espíritu.
2. Bajo la mirada materna de la Virgen, os saludo de corazón a todos vosotros, queridos Hermanos y Hermanas, que habéis venido a la Gruta de Massabielle para cantar las alabanzas de Aquella a la que todas las generaciones llaman bienaventurada (cf. Lc 1,48).
Mi pensamiento afectuoso se dirige ahora a los peregrinos que han venido aquí desde diversas partes de Europa y del mundo, y a todos aquellos que están unidos espiritualmente a nosotros a través de la radio y la televisión. Con especial afecto, os saludo a vosotros, queridísimos enfermos, que habéis venido a este lugar bendito a buscar alivio y esperanza. ¡Que la Virgen Santa os haga sentir su presencia y dé consuelo a vuestros corazones!
3. "En aquellos días, María se puso en viaje hacia la montaña..." (Lc 1,39). Las palabras de la narración evangélica nos han hecho volver a ver con los ojos del corazón a la joven muchacha de Nazaret en camino hacia la "ciudad de Judá" donde habitaba su prima, para ofrecerle sus servicios.
Lo que nos impresiona en María es, ante todo, su atención llena de ternura hacia su pariente anciana. El suyo es un amor concreto, que no se limita a palabras de comprensión, sino que se hace cargo en primera persona de la fatiga de la asistencia. A su prima, la Virgen no le da simplemente algo de sí; se da ella misma, sin pedir nada a cambio. Ha comprendido perfectamente que el don recibido de Dios más que un privilegio es una tarea, que la compromete hacia los demás con la gratuidad propia del amor.
4. "Engrandece mi alma al Señor..." (Lc 1,46). Los sentimientos que María vive en el encuentro con Isabel irrumpen con fuerza en el canto del Magnificat. En sus labios se expresa la espera plena de esperanza de los "pobres del Señor" y, al mismo tiempo, la conciencia del cumplimiento de las promesas, porque Dios "se acordó de su misericordia" (cf. Lc 1,54).
Precisamente de esta conciencia brota la alegría de la Virgen María que invade todo el cántico:
- alegría de saber que Dios "ha puesto los ojos" en ella no obstante su "humildad" (cf. Lc 1,48);
- alegría por el "servicio" que le es posible ofrecer, gracias a las "maravillas" a las que la ha llamado el Todopoderoso (cf. Lc 1,49);
- alegría por experimentar con antelación las bienaventuranzas escatológicas, reservadas a los "humildes" y a los "hambrientos" (cf. Lc 1,52-53).
Al Magnificat, sigue el silencio: sobre los tres meses de permanencia junto a su prima Isabel nada se ha dicho. O tal vez se nos ha dicho lo más importante: el bien no hace ruido, la fuerza del amor se expresa en la serenidad discreta del servicio cotidiano.
5. Con sus palabras y con su silencio, la Virgen María está delante de nosotros como modelo para nuestro camino. Un camino que no es fácil: por la culpa de los primeros padres, la humanidad lleva en sí la herida del pecado, cuyas consecuencias continúan haciéndose sentir también en los redimidos. ¡Pero el mal y la muerte no tendrán la última palabra! María lo confirma con toda su existencia, como testimonio vivo de la victoria de Cristo, nuestra Pascua.
Los fieles lo han comprendido. Por ello corren en masa a esta gruta para escuchar las advertencias maternas de la Virgen, reconociendo en ella "la mujer vestida de sol" (Ap 12,1), la Reina que resplandece al lado del trono de Dios (cf. Sal. resp.) e intercede a su favor.
6. Hoy la Iglesia celebra la gloriosa Asunción al Cielo de María en cuerpo y alma. Los dos dogmas de la Inmaculada Concepción y de la Asunción están íntimamente ligados entre ellos. Ambos proclaman la gloria de Cristo Redentor y la santidad de María, cuyo destino humano está ya perfectamente y definitivamente realizado en Dios.
"Cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros", nos ha dicho Jesús (Jn 14,3). María es la prenda del cumplimiento de la promesa de Cristo. Su Asunción se convierte así para nosotros en "signo de esperanza segura y de consuelo" (cf. Lumen gentium, 68).
Queridos Hermanos y Hermanas. Desde esta gruta de Massabielle, la Virgen nos habla también a nosotros, cristianos del tercer milenio. ¡Escuchémosla!
Escuchad ante todo vosotros, queridos jóvenes, que buscáis una respuesta capaz de dar sentido a vuestra vida. Aquí la podréis encontrar. Es una respuesta exigente, pero es la única que satisface plenamente. En ella está el secreto de la alegría verdadera y de la paz.
Desde esta gruta parte un especial llamado también a vosotras, mujeres. Apareciéndose en la gruta, María confió su mensaje a una joven, como para subrayar la particular misión que le corresponde a la mujer en este tiempo nuestro, tentado por el materialismo y la secularización: ser en la sociedad de hoy testigos de aquellos valores esenciales que se ven sólo con los ojos del corazón. ¡A vosotras, mujeres, os corresponde la tarea de ser centinelas de lo Invisible!
A todos vosotros, hermanos y hermanas, lanzo un apremiante llamado para que hagáis todo lo posible para que la vida, toda la vida, sea respetada desde su concepción hasta su fin natural. La vida es un don sagrado, del cual nadie puede adueñarse.
En fin, la Virgen de Lourdes tiene un mensaje para todos. Es este: ¡sed mujeres y hombres libres! Pero recordad: la libertad humana es una libertad herida por el pecado. Ella misma necesita ser liberada. Cristo es su liberador, Él que "nos ha liberado para que seamos verdaderamente libres" (Gal 5,1). ¡Defended vuestra libertad!
Queridos hermanos, nosotros sabemos que para ello podemos contar con Aquella que, al no haber cedido nunca al pecado, es la única criatura perfectamente libre. A Ella os encomiendo. ¡Caminad con María por el camino de la plena realización de vuestra humanidad! Prédica de Juan Pablo II, tomada de http://www.mariamediadora.com/Oracion/Newsletter162.htm.
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Viernes 14 – Memoria Obligatoria: San Maximiliano Kolbe, presbítero y mártir – Rojo / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria.
Primera lectura
Josué 24, 1-13
Tomé al padre de ustedes del otro lado del río; los saqué de Egipto; les di una tierra
1Josué reunió en Siquem a todas las tribus de Israel, y convocó a los ancianos de Israel, a sus jefes, a sus jueces y a sus escribas, y ellos se presentaron delante del Señor. 2Entonces Josué dijo a todo el pueblo: "Así habla el Señor, el Dios de Israel: Sus antepasados, Téraj, el padre de Abraham y Najor, vivían desde tiempos antiguos al otro lado del Río, y servían a otros dioses. 3Pero yo tomé a Abraham, el padre de ustedes, del otro lado del Río, y le hice recorrer todo el país de Canaán. Multipliqué su descendencia, y le di como hijo a Isaac. 4A Isaac lo hice padre de Jacob y de Esaú. A Esaú le di en posesión la montaña de Seír, mientras que Jacob y sus hijos bajaron a Egipto. 5Luego envié a Moisés y a Aarón, y castigué a Egipto con los prodigios que realicé en medio de ellos. Después los hice salir de Egipto, a ustedes 6y a sus padres, y ustedes llegaron al mar. Los egipcios persiguieron a sus padres, con carros y guerreros, hasta el Mar Rojo. 7Pero ellos pidieron auxilio al Señor: él interpuso una densa oscuridad entre ustedes y los egipcios, y envió contra ellos el mar, que los cubrió. Ustedes vieron con sus propios ojos lo que hice en Egipto. Luego permanecieron en el desierto durante largo tiempo, 8y después los introduje en el país de los amorreos, que habitaban al otro lado del Jordán. Cuando ellos les hicieron la guerra, yo los entregué en sus manos, y así pudieron tomar posesión de su país, porque los exterminé delante de ustedes. 9Entonces Balac -hijo de Sipor, rey de Moab- se levantó para combatir contra Israel, y mandó llamar a Balaam, hijo de Beor, para que los maldijera. 10Pero yo no quise escuchar a Balaam, y él tuvo que bendecirlos. Así los libré de su mano. 11Después ustedes cruzaron el Jordán y llegaron a Jericó. La gente de Jericó les hizo la guerra, y lo mismo hicieron los amorreos, los perizitas, los cananeos, los hititas, los guirgasitas, los jivitas y los jebuseos; pero yo los entregué en sus manos. 12Hice cundir delante de ustedes el pánico, que puso en fuga a toda esa gente y a los dos reyes amorreos. Esto no se o debes ni a tu espada ni a tu arco. 13Así les di una tierra que no cultivaron, y ciudades que no edificaron, donde ahora habitan; y ustedes comen los frutos de viñas y olivares que no plantaron.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 136 (135), 1. 3. 16. 18. 21. 22. 24
V. Den gracias al Señor, porque es bueno,
R. Porque es eterna su misericordia.
V. Den gracias al Dios de los dioses. R.
V. Den gracias al Señor de los señores. R.
V. Guió por el desierto a su pueblo. R.
V. El hirió a reyes famosos. R.
V. Dio muerte a reyes poderosos. R.
V. Les dio su tierra en heredad. R.
V. En heredad a Israel, su siervo. R.
V. Y nos libró de nuestros opresores. R.
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 19, 3-12
Moisés les permitió divorciarse de su mujer, debido a la dureza del corazón de ustedes, pero al principio no era sí
3Se acercaron a él algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le dijeron: "¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?". 4El respondió: "¿No han leído ustedes que el Creador, desde el principio, los hizo varón y mujer; 5y que dijo: "Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos no serán sino una sola carne"? 6De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido". 7Le replicaron: "Entonces, ¿por qué Moisés prescribió entregar una declaración de divorcio cuando uno se separa?". 8El les dijo: "Moisés les permitió divorciarse de su mujer, debido a la dureza del corazón de ustedes, pero al principio no era sí. 9Por lo tanto, yo les digo: El que se divorcia de su mujer, a no ser en caso de unión ilegal, y se casa con otra, comete adulterio". 10Los discípulos le dijeron: "Si esta es la situación del hombre con respecto a su mujer, no conviene casarse". 11Y él les respondió: "No todos entienden este lenguaje, sino sólo aquellos a quienes se les ha concedido. 12En efecto, algunos no se casan, porque nacieron impotentes del seno de su madre; otros, porque fueron castrados por los hombres; y hay otros que decidieron no casarse a causa del Reino de los Cielos. ¡El que pueda entender, que entienda!".
Palabra del Señor.
Comentario:
La pregunta farisea no gira alrededor del divorcio en sí mismo, sino en torno a su “licitud”. Lo “lícito” es lo legal, lo permitido, les importa que no se viole la ley y no tanto la felicidad o la responsabilidad entre las personas. Para Jesús la vinculación matrimonial es tan importante que la vincula a la realidad más íntima de la familia: son una sola carne. El sentido de esta expresión de Jesús podemos vislumbrarlo en relación a la pareja y a la familia que forman: parte importante son los hijos. Para Cristo el matrimonio no es algo así nomás… es una situación extremadamente compleja y rica, donde la felicidad que está en juego no es solo la de la pareja, sino también, y sobre todo, la de la familia, la de los hijos. Más allá de las situaciones individuales, donde cada familia es un mundo, importa tomar bien en serio la vida matrimonial y familiar. Asumir que es para siempre ayuda a no desarmar la familia por problemas que se pueden resolver, limar las asperezas, saber dar para recibir, y apuntar, sobre todo, a hacer crecer los vínculos de amor entre los cónyuges, y también entre todo los miembros de la familia.
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Jueves 13 – Feria (o Memoria Libre: San Ponciano, papa, e Hipólito, presbítero, mártires – Rojo) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.
Primera lectura
Lectura del libro de Josué 3, 7-10a. 11. 13-17
El Arca de la Alianza del Señor va a pasar el Jordán delante de ustedes
7Entonces el Señor dijo a Josué: "Hoy empezaré a engrandecerme a los ojos de todo Israel, para que sepan que yo estoy contigo como estuve con Moisés. 8Ahora ordena a los sacerdotes que llevan el Arca de la Alianza: "Cuando lleguen al borde del Jordán, deténganse junto al río". 9Josué dijo a los israelitas: "Acérquense y escuchen las palabras del Señor, su Dios". 10Y añadió: "En esto conocerán que el Dios viviente está entre ustedes: 11el Arca de la Alianza del Señor de toda la tierra va a cruzar el Jordán delante de ustedes. 13Y apenas los sacerdotes que llevan el Arca del Señor de toda la tierra apoyen sus pies sobre las aguas del Jordán, estas se abrirán, y las aguas que vienen de arriba se detendrán como contenidas por un dique". 14Cuando el pueblo levantó sus carpas para cruzar el Jordán, los sacerdotes que llevaban el Arca de la Alianza iban al frente de él. 15Apenas llegaron al Jordán y sus pies tocaron el borde de las aguas -el Jordán se desborda por sus dos orillas durante todo el tiempo de la cosecha- 16las aguas detuvieron su curso: las que venían de arriba se amontonaron a una gran distancia, cerca de Adam, la ciudad que está junto a Sartán; y las que bajaban hacia el mar de la Arabá -el mar de la Sal - quedaron completamente cortadas. Así el pueblo cruzó a la altura de Jericó. 17Los sacerdotes que llevaban el Arca de la Alianza del Señor permanecían inmóviles en medio del Jordán, sobre el suelo seco, mientras todo Israel iba pasando por el cauce seco, hasta que todo el pueblo terminó de cruzar el Jordán.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 114 (113ª), 1-2. 3-4. 5-6
R. Aleluya.
1Cuando Israel salió de Egipto, la familia de Jacob, de un pueblo extranjero, 2Judá se convirtió en su Santuario, la tierra de Israel fue su dominio. R.
3El Mar, al verlos, huyó, el Jordán se volvió atrás; 4los montes saltaron como carneros y las colinas, como corderos. R.
5¿Qué tienes, Mar? ¿Por qué huyes? Y tú, Jordán, ¿por qué te vuelves atrás? 6Montes, ¿por qué saltan como carneros, y ustedes, colinas, como corderos? R.
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 18, 21-19, 1
No te digo que perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete
1821Entonces se adelantó Pedro y le dijo: "Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?". 22Jesús le respondió: "No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. 23Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores. 24Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos. 25Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda. 26El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: "Señor, dame un plazo y te pagaré todo". 27El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda. 28Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: "Págame lo que me debes". 29El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: "Dame un plazo y te pagaré la deuda". 30Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía. 31Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor. 32Este lo mandó llamar y le dijo: "¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda. 33¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de ti?". 34E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía. 35Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos". 191Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, dejó la Galilea y fue al territorio de Judea, más allá del Jordán.
Palabra del Señor.
Comentario:
El perdón es la regla de oro a través de la cual llegamos a conectar con nuestro ser. Es lo único que de verdad alivia y que de verdad sana. Muchas enfermedades mortales tienen que ver con el resentimiento, con la culpa. El perdón genera una sensación de absoluta libertad, porque nos permite desprendernos de esos sentimientos. Todas las enfermedades del aparato digestivo, tienen mucho que ver con la actitud de soltar, de desprendernos de las cosas, y no lo sabemos hacer. La verdadera posibilidad de redescubrirnos en términos de absoluta libertad, vienen a través del perdón. Perdonar es un verbo, indica acción. Pero el hombre siempre se ha preguntado: ¿Cómo perdonar? Hay mucha gente que te dice «Yo ya perdoné», pero se encuentra con la persona perdonada, o se enfrenta de nuevo a la misma situación, y se eriza. No ha perdonado nada. El sentimiento permanece ahí, te lo dice tu cuerpo, tu sentimiento, el recuerdo. He conocido a muchas personas que en un momento determinado de su vida tuvieron mucho dinero, se asociaron con alguien que provocó su ruina y que a continuación se pasaron veinte años lamentándolo. ¿Qué significa esto? Que prefirieron quedarse con el papel de víctima impotente y arruinada y no con el de persona emprendedora con potencial para hacer dinero que fueron antes de asociarse. Asumieron el papel de víctimas, se arruinaron y a partir de entonces el mensaje que transmiten es: «Te voy a demostrar el daño que me hiciste, y puedo llegar hasta lo último en mi vida, hasta la muerte para castigarte». Y resulta que la otra persona está disfrutando con el dinero; es gente que se daña a sí misma por el miedo a perdonar. No se trata de la falsa noción de que perdón es presentarse de rodillas ante la otra persona. Es común esa noción de que perdonar es volver a meter en nuestra casa a la persona que a lo mejor nos sacó de ella. Pero no es eso. La idea real del perdón es llegar a sentir que nunca pasó, que nunca te hicieron daño porque en realidad nadie tiene capacidad de hacerte para hacerte daño. Si alguien te hiere es porque has puesto tu poder en sus manos, y ese alguien no sabe qué hacer con ese poder y te agrede. Tu ser no puede sufrir ataques, y toda defensa que hagas en tu vida va en contra de tu paz. La paz comienza cuando dejamos de querer tener la razón. (Tomado de http://usuarios.lycos.es/elbenz/perdonar.htm).
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Miércoles 12 – Feria (o Memoria Libre: Santa Juan Francisca de Chantal, religiosa – Blanco) - Verde / Misa: A elección – Liturgia de las horas: a elección.
Primera lectura
Lectura del libro del Deuteronomio 34, 1-12
Murió Moisés, como había dicho el Señor, y ya no surgió otro profeta como él
1Moisés subió de las estepas de Moab al monte Nebo, a la cima del Pisgá, frente a Jericó, y el Señor le mostró todo el país: Galaad hasta Dan, 2todo Neftalí, el territorio de Efraím y Manasés, todo el territorio de Judá hasta el mar Occidental, 3el Négueb, el Distrito y el valle de Jericó -la Ciudad de las Palmeras- hasta Soár. 4Y el Señor le dijo: "Esta es la tierra que prometí con juramento a Abraham, a Isaac y a Jacob, cuando les dije: "Yo se la daré a tus descendientes". Te he dejado verla con tus propios ojos, pero tú no entrarás en ella". 5Allí murió Moisés, el servidor del Señor, en territorio de Moab, como el Señor lo había dispuesto. 6El mismo lo enterró en el Valle, en el país de Moab, frente a Bet Peor, y nadie, hasta el día de hoy, conoce el lugar donde fue enterrado. 7Cuando murió, Moisés tenía ciento veinte años, pero sus ojos no se habían debilitado, ni había disminuido su vigor. 8Los israelitas lloraron a Moisés durante treinta días en las estepas de Moab. Así se cumplió el período de llanto y de duelo por la muerte de Moisés. 9Josué, hijo de Nun, estaba lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había impuesto sus manos sobre él; y los israelitas le obedecieron, obrando de acuerdo con la orden que el Señor había dado a Moisés. 10Nunca más surgió en Israel un profeta igual a Moisés -con quien el Señor departía cara a cara- 11ya sea por todas las señalas y prodigios que el Señor le mandó realizar en Egipto contra el Faraón, contra todos sus servidores y contra todo su país, 12ya sea por la gran fuerza y el terrible poder que él manifestó en presencia de todo Israel.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 66 (65), 1-3a. 5 y 8. 16-17
R. Bendito sea Dios, que nos ha devuelto la vida.
1¡Aclame a Dios toda la tierra! 2¡Canten la gloria de su Nombre! Tribútenle una alabanza gloriosa, 3 digan a Dios: "¡Qué admirables son tus obras!". R.
5Vengan a ver las obras de Dios, las cosas admirables que hizo por los hombres: 8Bendigan, pueblos, a nuestro Dios, hagan oír bien alto su alabanza. R.
16Los que temen a Dios, vengan a escuchar, yo les contaré lo que hizo por mí: 17apenas mi boca clamó hacia él, mi lengua comenzó a alabarlo. R.
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 18, 15-20
Si te hace caso, has salvado a tu hermano
15Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. 16Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos. 17Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o republicano. 18Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo. 19También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá. 20Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos".
Palabra del Señor.
Comentario:
15Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano.
Vamos a quedarnos en este primer versículo de la lectura del evangelio de Mateo 18, 15-20 que hacemos hoy:
1.- Si tu hermano peca: fijémonos bien que se plantea en CONDICIONAL la posibilidad de corregir, solo se puede corregir si se SABE que el hermano ha pecado. Muchas veces en nuestras familias y comunidades la “corrección” se hace desde supuestos, desde percepciones puramente subjetivas, donde imaginamos una mala mirada, una actitud negativa del otro hacia mí. Necesitaos serenarnos y esclarecer bien si la otra persona en realidad ha “pecado”, y recién ahí llamarle la atención o corregirlo.
2.- Hermano: la mirada de Mateo se posa sobre una fraternidad, no se trata de cualquier persona de quien no me importa su sufrimiento o dolor, se trata de mi hermano. Y es así como lo presenta el Señor en este evangelio si “tu” hermano… es “mi” hermano, es de mi fraternidad. Hemos gastado las palabras usándolas sin sentido y abusando de ellas, pero pensemos, “hermano” ¿qué significa para mí esa palabra? Si con franqueza reconocemos la entidad de este término la corrección del “hermano” será eso, un intento de hacerle crecer y ayudarle a mejorar su vida.
3.- “corrígelo en privado”. La palabra “corregir” indica básicamente co-regir, es decir, regir. Esto es gobernar, tutelar, mandar… “en” la vida del otro, “con” el otro. Quién corrige se mete a tomar partido y decisiones en la vida de otra persona, es una gran responsabilidad que implica más que el hecho de “cantar las cuarenta”, como se dice, no es un desahogo personal, es entrometerme en la vida del otro para ayudarle. El centro de la corrección no soy yo con mis sensibilidades y dolores ante el pecado ajeno, es el otro que se está equivocando y daña su vida no pudiendo ser feliz. Cuando corregimos estamos “metiéndonos” a ayudar a gobernar lo que, por el pecado, se volvió ingobernable en mi hermano.
4.- si te escucha: la verdad es que muchas veces los que queremos ayudar con la corrección fraterna, bien intencionada y respetuosa, son como sordos que no escuchan. Isaías lo decía de su pueblo: ¡Oigan, ustedes, los sordos; ustedes, los ciegos, miren y vean! (Isaías 42, 18). Generalmente quien se equivoca no ve su error, es incapaz de entender su debilidad. Si la ve, no tiene la fuerza para vencerla. Por eso cuando corregimos debemos ser pacientes y, como maestros, llevar a la persona al descubrimiento progresivo de la verdad. Más que una tarea es un arte, se trata de animarnos a educar en la verdad a los ciegos y sordos por el pecado: “Aquel día, los sordos oirán las palabras del libro, y verán los ojos de los ciegos, libres de tinieblas y oscuridad” (Is 29, 18)
5.- Habrás ganado a tu hermano: Ganar al hermano no es ganarlo para mí. Se gana al hermano para Jesús. Es la imagen del Padre misericordioso que dice: “Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado” (Lc 15, 23-24). No se gana al hermano para esclavizarlo a mi, para atarlo con un deber de gratitud hacia mí que le he corregido. Esta era la actitud de los fariseos a quienes Jesús criticaba: “¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que recorren mar y tierra para conseguir un prosélito, y cuando lo han conseguido lo hacen dos veces más digno de la Gehena que ustedes!” (Mt 23, 15). Como dice el refrán: “Lo sacamos de Guatemala y lo hacemos entrar en guatepeor”. Muchos se creen dueños de los que llevan a la Iglesia o de quienes en un momento de su vida ayudaron. No nos olvidemos “ganar” al hermano no es hacerme su dueño, es “ganarlo” para Cristo Jesús. Como dice el Apóstol Pablo: “que nadie se gloríe en los hombres… ustedes son de Cristo y Cristo es de Dios” (1Cor 2, 21. 23)
19También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá. 20Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos".
Mateo une la enseñanza de la CORRECCIÓN FRATERNA con la oración comunitaria. Las decisiones de la comunidad son reafirmadas por la presencia real de Jesús en medio de ella. Corregir al hermano lleva a una comunidad a estar más unida y plenamente santificada. La oración comunitaria es el reflejo de una comunidad que se purifica y se anima a ser mejor. Corregir lleva a una oración más unida, mas intima, más de hermanos.
Nos dice Luis Alonso Schökel (Biblia de peregrino, nota a Mt 18, 19-20):
Se puede leer de varias maneras: el acuerdo se debe manifestar también en la oración; o bien: para orar debe haber acuerdo (cfr. Eclo 34, 24). La oración comunitaria es corriente en el salterio; ahora adquiere nuevo sentido por la presencia de Cristo. Se entiende la presencia real de Cristo glorificado, no una mera presencia mental. Los rabinos exigían un mínimo de diez (?) para el culto; Jesús lo reduce a dos o tres.
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Martes 11 – Memoria Obligatoria: Santa Clara, virgen – Blanco / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria.
Primera lectura
Lectura del libro del Deuteronomio 31, 1-8
Sé fuerte y valiente, Josué, porque has de introducir al pueblo en la tierra
1Moisés fue a decir estas palabras a todo Israel: 2"Ya tengo ciento veinte años. En adelante no podré ejercer ninguna actividad: además, el Señor me dijo: "Tú no pasarás el Jordán". 3El Señor, tu Dios, es el que cruzará delante de ti; él eliminará de tu presencia a todas esas naciones, y tú las desposeerás de sus dominios. Será Josué el que cruzará al frente de ti, como el Señor lo ha ordenado. 4El Señor tratará a esas naciones como trató a Sijón y a Og -los reyes amorreos- y a sus países, cuando los destruyó por completo. 5El las pondrá en tus manos, y entonces ustedes deberán comportarse con ellas conforme a la orden que les di. 6¡Sean fuertes y valientes! No tengan miedo ni tiemblen ante ellas. Porque el Señor, tu Dios, te acompaña, y él no te abandonará ni te dejará desamparado". 7Después Moisés llamó a Josué y le dijo en presencia de todo Israel: "Sé fuerte y valiente. Tú irás con este pueblo hasta la tierra que el Señor les dará porque así lo juró a sus padres, y tú los pondrás en posesión de ella. 8El Señor irá delante de ti, él estará contigo y no te abandonará ni te dejará desamparado. No temas ni te acobardes".
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Deuteronomio 32, 3-4a. 7. 8. 9 y 12
R. La porción del Señor fue su pueblo.
3Yo voy a proclamar el nombre del Señor: ¡den gloria a nuestro Dios! 4El es la Roca: su obra es perfecta, todos sus caminos son justos. R.
7Acuérdate de los días lejanos, considera las épocas pasadas; pregúntale a tu padre, y él te informará, a los ancianos, y ellos te lo dirán. R.
8Cuando el Altísimo dio una herencia a cada nación, cuando distribuyó a los hombres, él fijó las fronteras de los pueblos según el número de los hijos de Dios. R.
9Pero la parte del Señor es su pueblo, la porción de su herencia es Jacob. 12El Señor solo lo condujo, no había a su lado ningún dios extranjero. R.
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 18, 1-5. 10. 12-14
Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños
1En aquel momento los discípulos se acercaron a Jesús para preguntarle: "¿Quién es el más grande en el Reino de los Cielos?". 2Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos 3y dijo: "Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos. 4Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos. 5El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí mismo. 10Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial. 12¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y una de ellas se pierde, ¿no deja las noventa y nueve restantes en la montaña, para ir a buscar la que se extravió? 13Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve que no se extraviaron. 14De la misma manera, el Padre que está en el cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños.
Palabra del Señor.
Comentario:
Clara significa: vida transparente. Nació en Asís, Italia, en 1193. Su conversión hacia la vida de plena santidad se efectuó al oír un sermón de San Francisco de Asís. Cuando ella tenía 18 años San Francisco predicó en Asís los sermones de cuaresma y allí insistió en que para tener plena libertad para seguir a Jesucristo hay que librarse de las riquezas y bienes materiales. En secreto se fue a buscar al santo para pedirle que la instruyera en el modo de lograr conseguir la perfección cristiana. El le dijo que había que desprenderse de todo, la animó a dejar la vida de riquezas y comodidades que llevaba y dedicarse a una vida pobre, de oración y penitencia.
El Domingo de Ramos del año 1212 Clara asistió a la celebración pero estaba tan emocionada y fuera de sí que no pasó a recibir la palma. Entonces el señor obispo se fue para la banca donde ella estaba y le puso en sus manos la palma bendita. Y aquella noche, a medianoche, acompañada de una sirvienta, salió secretamente de su casa, (rica mansión de familia muy acomodada) y se fue a dos kilómetros de distancia, donde San Francisco vivía pobrísimamente en un sitio llamado La Porciúncula. Allá la estaba aguardando el santo, el cual salió a recibirla junto con sus frailes, llevando todos lámparas encendidas y cantando de alegría.
De rodillas ante San Francisco, hizo Clara la promesa de renunciar a las riquezas y comodidades del mundo y de dedicarse a una vida de oración, pobreza y penitencia. El santo, como primer paso, tomó unas tijeras y le cortó su larga y hermosa cabellera, y le colocó en la cabeza un sencillo manto, y la envió a donde unas religiosas que vivían por allí cerca, a que se fuera preparando para ser una santa monja.
Cuando los hermanos que eran muy ricos y esperaban casar a Clara con algún millonario hacendado, se dieron cuenta de la ausencia de la muchacha se dedicaron a buscarla por todas partes. Al fin la encontraron en el convento en donde se había refugiado y quisieron llevársela a la fuerza. Ella se agarró a los manteles del altar, que se rasgaron ante tanta violencia de los atacantes, y cuando se la iban a llevar, Clara se descubrió la cabeza rapada y les dijo: "Por amor a mi Cristo Jesús he renunciado totalmente a todo amor por lo material y mundano". Los hermanos al verla así y tan resuelta, desistieron de tratar de llevársela.
San Francisco hizo que Clara se fuera a vivir junto a la Iglesia de San Damián en Asís, en una pobre y humilde casita. Y he aquí que su hermana Inés y su propia madre decidieron irse también de monjas con ella. Y muchas muchachas más se dejaron atraer por esa vida de oración y recogimiento, y así pronto el convento estaba lleno de mujeres dedicadas a la santidad. Francisco nombró a Clara como superiora de la comunidad, y aunque ella toda la vida trató de renunciara al puesto de superiora y dedicarse a ser una sencilla monjita de segundo orden, sin embargo por cuarenta años será la priora del convento y las monjitas no aceptarán a ninguna otra en su reemplazo mientras ella viva, y es que su modo de ejercer la autoridad era muy agradable y lleno de caridad. Servía la mesa, lavaba los platos, atendía a las enfermas, y con todas era como una verdadera mamacita llena de compresión y misericordia.
A los pocos años ya había conventos de Clarisas en Italia, Francia, Alemania y Checoslovaquia. Y estas monjitas hacían unas penitencias muy especiales, inspiradas en el ejemplo de su santa fundadora que era la primera en dedicarse a la penitencia. No usaban medias, ni calzado, se abstenían perpetuamente de carne, y sólo hablaban si las obligaba a ello alguna necesidad grave o la caridad. La fundadora les recomendaba el silencio como remedio para evitar innumerables pecados de lengua y conservarse en unión con Dios, y alejarse de dañosas distracciones del mundo, pues si no hay silencio, la mundanalidad se introduce inevitablemente en el convento.
No contenta con las mortificaciones que las demás monjitas hacían, Santa Clara ayunaba a pan y agua los cuarenta días de cuaresma y los días anteriores a las grandes fiestas. Y muchos días los pasó sin comer ni beber nada. Dormía sobre una dura tabla y por almohada tenía un poco de pasto seco. San Francisco y el obispo de Asís le mandaron que no dejara pasar un día sin comer aunque fuera un pedazo de pan. Poco a poco la experiencia le fue enseñando a no ser demasiado exagerada en penitencias porque se le dañaba la salud. Y más tarde escribirá a sus religiosas: "Recuerden que no tenemos cuerpo de acero ni de piedra. Por eso debemos moderar los exagerados deseos de hacer penitencias, porque la salud puede sufrir daños muy serios".
Siguiendo las enseñanzas y ejemplos de su maestro San Francisco, quiso Santa Clara que sus conventos no tuvieran riquezas ni rentas de ninguna clase. Y aunque muchas veces le ofrecieran regalos de bienes para asegurar el futuro de sus religiosas, no los quiso aceptar. Al Sumo Pontífice que le ofrecía unas rentas para su convento le escribió: "Santo Padre: le suplico que no me absuelva ni me libre de la obligación que tengo de ser pobre como lo fue Jesucristo". A quienes le decían que había que pensar en el futuro, les respondía con aquellas palabras de Jesús: "Mi padre celestial que alimenta a las avecillas del campo, nos sabrá alimentar también a nosotros". Hoy las religiosas Clarisas son 18,000 en 1,248 conventos en el mundo.
27 años estuvo enferma nuestra santa, pero su enfermedad la soportaba con paciencia heróica. En su lecho bordaba y hacía costuras, y oraba sin cesar. El Sumo Pontífice la visitó dos veces y exclamó: "Ojalá yo tuviera tan poquita necesidad de ser perdonado, como la que tiene esta santa monjita". Cardenales y obispos iban a visitarla y a pedirle sus consejos. San Francisco ya había muerto, y tres de los discípulos preferidos del santo, Fray Junípero, Fray Angel y Fray León, le leyeron a Clara la Pasión de Jesús mientras ella agonizaba. La santa repetía: "Desde que me dedique a pensar y meditar en la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, ya los dolores y sufrimientos no me desaniman sino que me consuelan".
El 10 de agosto del año 1253 a los 60 años de edad y 41 años de ser religiosa, se fue al cielo a recibir su premio. Un día como hoy fue sepultada. Santa Clara bendita: no dejes nunca de rogar a Dios por nosotros. Tomado de http://www.portalplanetasedna.com.ar/santaclara.htm.
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Lunes 10 – Fiesta: San Lorenzo, diácono y mártir – Rojo / Misa: Propio. Gloria. Prefacio de Maártires – Liturgia de las horas: Propio. Día del diácono.
Primera lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 9, 6-10
Al que da de buena gana lo ama Dios
6Sepan que el que siembra mezquinamente, tendrá una cosecha muy pobre; en cambio, el que siembra con generosidad, cosechará abundantemente. 7Que cada uno dé conforme a lo que ha resuelto en su corazón, no de mala gana o por la fuerza, porque Dios ama al que da con alegría. 8Por otra parte, Dios tiene poder para colmarlos de todos sus dones, a fin de que siempre tengan lo que les hace falta, y aún les sobre para hacer toda clase de buenas obras. 9Como dice la Escritura: "El justo ha prodigado sus bienes: dio a los pobres y su justicia permanece eternamente". 10El que da al agricultor la semilla y el pan que lo alimenta, también les dará a ustedes la semilla en abundancia, y hará crecer los frutos de su justicia.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 112 (111), 1-2. 5-6. 7-8. 9 (R.: 5a)
R. Dichoso el que se compadece y da prestado.
1Feliz el hombre que teme al Señor y se complace en sus mandamientos. 2Su descendencia será fuerte en la tierra: la posteridad de los justos es bendecida. R.
5Dichoso el que se compadece y da prestado, y administra sus negocios con rectitud. 6El justo no vacilará jamás, su recuerdo permanecerá para siempre. R.
7No tendrá que temer malas noticias: su corazón está firme, confiado en el Señor. 8Su ánimo está seguro, y no temerá, hasta que vea la derrota de sus enemigos. R.
9El da abundantemente a los pobres: su generosidad permanecerá para siempre, y alzará su frente con dignidad. R.
Aleluya Juan 8, 12bc
“El que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida –dice el Señor–”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Juan 12, 24-26
El que quiera servirme, será honrado por mi Padre
24Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto. 25El que tiene apego a su vida la perderá; y el que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna. 26El que quiera servirme que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor. El que quiera servirme, será honrado por mi Padre.
Palabra del Señor.
Comentario:
San Lorenzo (mártir), uno de los diáconos de la iglesia romana, fue una de las víctimas de la persecución de Valeriano en el año 258, al igual que lo fueron el Papa Sixto II y muchos otros clérigos romanos. A comienzos del mes de agosto del año 258, el emperador emitió un edicto ordenando matar inmediatamente a todos los obispos, presbíteros y diáconos ("episcopi et presbyteri et diacones incontinenti animadvertantur" -- Cipriano, Epist. lxxx, 1). Esta orden imperial se ejecuto inmediatamente en Roma. El 6 de agosto, el Papa Sixto II fue capturado en una catacumba y ejecutado de inmediato ("Xistum in cimiterio animadversum sciatis VIII id. Augusti et cum eo diacones quattuor." Cipriano, ep. lxxx, 1). Otros dos diáconos, Felicísimo y Agapito, fueron ejecutados el mismo día.
En el calendario romano de fiestas del siglo IV su fiesta coincide con dicha fecha. Cuatro días más tarde, el 10 de agosto del mismo año, Lorenzo, el último de los siete diáconos, también sufrió la muerte de un mártir. La muerte de este santo mártir es en esa fecha según el calendario de Filocalo para el año 354.
Este almanaque es un inventario de las principales fiestas de los mártires romanos de mitad del siglo IV; también menciona la calle donde se encontraría su tumba, la Vía Tiburtina ("III id. Aug. Laurentii in Tibertina"; Ruinart, "Acta sincera", Ratisbona, 1859, 632). Los itinerarios de las tumbas de los mártires romanos, como se dieron a conocer en el siglo VII, mencionan que este mártir fue enterrado en la Catacumba de Ciriaca en agro Verano (De Rossi, "Roma Sott.", I, 178).
Desde el siglo IV, San Lorenzo ha sido uno de los mártires más venerados de la iglesia romana. Constantino el Grande fue el primero en erigir un pequeño oratorio sobre el lugar donde fue enterrado. El Papa Pelagio II (579-90) amplió y embelleció el lugar. El Papa Sixto III (432-40) construyó, en la cima de la colina donde fue enterrado, una gran basílica de tres naves cuyo ábside está apoyado en la vieja iglesia. En el siglo XIII, el Papa Honorio III convirtió los edificios en uno y así es como se encuentra la Basílica de San Lorenzo hoy en día. El Papa San Dámaso (366-84) escribió un panegírico en verso que se grabó en mármol y se colocó sobre su tumba. Dos contemporáneos de este Papa, San Ambrosio de Milán y el poeta Prudencio, dieron detalles concretos sobre la muerte de San Lorenzo. Ambrosio relata (De officiis min. Xxviii) cuando se le preguntó a San Lorenzo por los tesoros de la Iglesia, este, hizo comparecer a los pobres entre los que, en lugar de darles limosna, había repartido el tesoro; también contó que cuando se llevaban al Papa Sixto II para ejecutarlo, éste reconfortó a San Lorenzo que deseaba compartir su martirio, diciéndole que le seguiría en tres días. El santo Obispo de Milán también explica que San Lorenzo fue quemado hasta la muerte en una parrilla de hierro (De offic., xli). De igual manera, pero con más detalles poéticos, Prudencio describe el martirio del diácono romano en su himno a San Lorenzo ("Peristephanon", Hymnus II).
El encuentro entre San Lorenzo y el Papa Sixto II, cuando éste último iba a ser ejecutado, según el relato de San Ambrosio, no es compatible con los informes contemporáneos sobre la persecución de Valeriano. La forma en que fue ejecutado –quemado en una parrilla de hierro al rojo vivo—también hace surgir importantes dudas. Las narraciones de Ambrosio y Prudencio se basan más en la tradición oral que en escritos. Es bastante posible que entre el año 258 y el final del siglo IV surgieran leyendas populares sobre esté diácono romano tan venerado y que algunas de esas historias hayan sido preservadas por estos dos autores. En cualquier caso, nosotros carecemos de medios para verificar en fuentes anteriores los detalles que derivan de San Ambrosio y Prudencio, o para establecer hasta que punto esos detalles se basan en la tradición histórica anterior. Probablemente, a principios del siglo VI se crearon otras versiones más completas sobre el martirio de San Lorenzo, y en estas narraciones muchos de los mártires de la Vía Tiburtina y de las dos Catacumbas de San Ciriaca en agro Verano y San Hipólito estaban relacionados de una forma romántica y totalmente legendaria.
Los detalles que se dan en estas Actas sobre el martirio de San Lorenzo y su actividad antes de su muerte carecen de credibilidad. Sin embargo, a pesar de las críticas a las últimas versiones de su martirio, no cabe duda de que San Lorenzo fuera un personaje histórico real ni de que el diácono fue martirizado; tampoco existen dudas sobre el lugar donde ocurrió ni sobre la fecha de su entierro. El Papa Dámaso construyó una basílica en Roma dedicada a San Lorenzo; ésta es la iglesia conocida como San Lorenzo en Dámaso. La iglesia de San Lorenzo en Lucina, también dedicada a este santo, aún existe. El día de San Lorenzo sigue siendo el 10 de agosto (fecha de su muerte). Aparece dibujado con la parrilla de hierro en la que se supone que fue asado hasta la muerte. Tomado de http://ec.aciprensa.com/l/lorenzosan.htm.
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Domingo09 – 19° DURANTE EL AÑO – Verde / Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia delas horas: del Propio. 3da semana para el Salterio. 19vasemana.
Primera Lectura
Lectura del primerlibro de los Reyes 19, 4-8
Con la fuerza de aquelalimento, caminó hasta el monte de Dios
4Luego caminó un día entero por el desierto, y al final se sentó bajo unaretama. Entonces se deseó la muerte y exclamó: "¡Basta ya, Señor! ¡Quítamela vida, porque yo no valgo más que mis padres!". 5Se acostó yse quedó dormido bajo la retama. Pero un ángel lo tocó y le dijo:"¡Levántate, come!". 6El miró y vio que había a sucabecera una galleta cocida sobre piedras calientes y un jarro de agua. Comió,bebió y se acostó de nuevo. 7Pero el Ángel del Señor volvió otra vez,lo tocó y le dijo: "¡Levántate, come, porque todavía te queda mucho porcaminar!". 8Elías se levantó, comió y bebió, y fortalecido porese alimento caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta la montaña de Dios,el Horeb.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 34 (33), 2-3.4-5. 6-7. 8-9 (R.: 9 a)
R. Gusten y vean qué bueno es el Señor.
2Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanzaestará siempre en mis labios. 3Mi alma se gloría en el Señor; que looigan los humildes y se alegren. R.
4Glorifiquen conmigo al Señor, alabemos su Nombretodos juntos. 5Busqué al Señor: él me respondió y me libró de todosmis temores. R.
6Miren hacia él y quedarán resplandecientes, y susrostros no se avergonzarán. 7Este pobre hombre invocó al Señor: éllo escuchó y los salvó de sus angustias. R.
8El Ángel del Señor acampa en torno de sus fieles, ylos libra. 9¡Gusten y vean qué bueno es el Señor! ¡Felices los queen él se refugian! R.
Segunda Lectura
Lectura de la cartadel apóstol san Pablo a los Efesios 4, 30-5, 2
Vivan en el amor comoCristo
430No entristezcan alEspíritu Santo de Dios, que los ha marcado con un sello para el día de laredención. 31Eviten la amargura, los arrebatos, la ira, los gritos,los insultos y toda clase de maldad. 32Por el contrario, seanmutuamente buenos y compasivos, perdonándose los unos a los otros como Dios losha perdonado en Cristo. 51Tratende imitar a Dios, como hijos suyos muy queridos. 2Practiquen elamor, a ejemplo de Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros, como ofrenday sacrificio agradable a Dios.
Palabra de Dios.
AleluyaJuan 6, 51
“Yo soy el pan vivo que ha bajadodel cielo –dice el Señor–; el que coma de este pan vivirá para siempre”
Evangelio
Evangelio denuestro Señor Jesucristo según san Juan 6, 41-51
Yo soy el pan vivo queha bajado del cielo
41Los judíos murmuraban de él, porque había dicho:"Yo soy el pan bajado del cielo". 42Y decían: "¿Acasoeste no es Jesús, el hijo de José? Nosotros conocemos a su padre y a su madre.¿Cómo puede decir ahora: "Yo he bajado del cielo"? 43Jesústomó la palabra y les dijo: "No murmuren entre ustedes. 44Nadiepuede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré enel último día. 45Está escrito en el libro de los Profetas:"Todos serán instruidos por Dios". Todo el que oyó al Padre y recibesu enseñanza, viene a mí. 46Nadie ha visto nunca al Padre, sino elque viene de Dios: sólo él ha visto al Padre. 47Les aseguro que elque cree, tiene Vida eterna. 48Yo soy el pan de Vida. 49Suspadres, en el desierto, comieron el maná y murieron. 50Pero este esel pan que desciende del cielo, para que aquel que lo coma no muera. 51Yosoy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, yel pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo".
Palabradel Señor.
Comentario:
La presencia de Jesús, Dios hecho hombre entre los hombres de su tiempo,nos sorprende por su realismo. Es tan enteramente uno de los nuestros que losque lo ven no siempre reconocen la fuerza de su divinidad. Los que tienen elcorazón bien dispuesto, es decir, son atraídos por el Padre, descubren en lasobras que Él realiza una fuerza superior, un mensaje nuevo, transformador. Losque sólo son capaces de mirar la realidad desde sus mezquinos intereses, losque no encuentran en los acontecimientos de su propia vida y la de todos loshombres una fuerza transformadora que cuida del hombre, que lo eleva, que lolleva por caminos nuevos a un mundo nuevo en el que todos son hijos de Dios y,por lo tanto, capaces de hacer la obra de Dios, es decir, los que se quedan enlos límites de la propia humanidad, esos murmuran.
En verdad, los que murmuran son aquellos que no se animan a decir lascosas en voz alta, los que no pueden fundamentar su postura con verdadesobjetivas, aquellos a los que sólo les queda el recurso de sembrar disconformismoentre los demás o bien lo hacen con intención de sembrar la desconfianza y asíganar terreno. Jesús reprocha esta actitud e invita a los que lo hacen areconocer su límite. Él pone de manifiesto una verdad superior, trascendente,que es más grande que cualquier capacidad humana, que viene de Dios, el serinfinitamente perfecto, el Padre que sólo Jesús ha visto. Sólo Jesús tieneautoridad para enseñar quién es Dios, pues solamente Él conoce los misterios dela divinidad. Él es Dios.
Dios se manifiesta a nosotros en su misericordia, en su condescendencia,en su abajarse por amor, en su desarmarse por amor. Él, que todo lo ve, podríahaberse mostrado con una superioridad sin límites, pero eligió asumir nuestrapropia naturaleza, hacerse hombre, cargar nuestro dolor, nuestro pecado, pasarcomo un hombre cualquiera. Él se hizo camino. Éste es el camino: vivir locotidiano descubriendo la presencia maravillosa de Dios que no se cansa dehacer milagros por nosotros, aunque muchas veces no entendamos, no aceptemos yaún más, protestemos y murmuremos contra Él.
La misericordia de Dios es infinita. Su amor es creativo. Él obramilagros por nosotros, para atraernos a Él. En su inmensa capacidad de generarrecursos para acercarnos a su amor, entre todos sus regalos, hay un milagronuevo, superior a todos los otros: el milagro de la presencia de Dios que sehace carne. Carne que es Palabra para acercarnos al misterio insondable de unDios que nos ama. Carne que se hace Pan y que se ofrece para que los que creentengan vida y la tengan en abundancia.
Aceptar la humanidad de Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, aceptar supresencia entre nosotros hecho Palabra y hecho Pan, es responder a la infinitaternura de Dios Padre que no se cansa de llamarnos a su Reino, de darnos losmedios para acercarnos a Él y de descubrirnos su proyecto de salvación paracada uno de nosotros.
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Sábado 08 – Memoria Obligatoria: Santo Domingo, Presbítero – Blanco / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria. 1as vísperas del 19° domingo durante el año.
Primera lectura
Lectura del libro del Deuteronomio 6, 4-13
Amarás al Señor tu Dios con todo el corazón
4Escucha, Israel: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor. 5Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. 6Graba en tu corazón estas palabras que yo te dicto hoy. 7Incúlcalas a tus hijos, y háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas de viaje, al acostarte y al levantarte. 8Átalas a tu mano como un signo, y que estén como una marca sobre tu frente. 9Escríbelas en las puertas de tu casa y en sus postes. 10Cuando el Señor, tu Dios te introduzca en la tierra que él te dará, porque así lo juró a tus padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob en ciudades grandes y prósperas que tú no levantaste; 11en casas colmadas de toda clase de bienes, que tú no acumulaste; en pozos que tú no cavaste; en viñedos y olivares que tú no plantaste y cuando comas hasta saciarte, 12ten cuidado de no olvidar al Señor que te hizo salir de Egipto, de un lugar de esclavitud. 13Teme al Señor tu Dios, sírvelo y jura por su Nombre.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 18 (17), 2-4. 47 y 51ab
R. Yo te amo, Señor, mi fuerza.
2Yo te amo, Señor, mi fuerza, 3Señor, mi Roca, mi fortaleza y mi libertador. R.
Mi Dios, el peñasco en que me refugio, mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte. 4Invoqué al Señor, que es digno de alabanza y quedé a salvo de mis enemigos. R.
47¡Viva el Señor! ¡Bendita sea mi Roca! ¡Glorificado sea el Dios de mi salvación, 51El concede grandes victorias a su rey y trata con fidelidad a su Ungido. R.
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según San Mateo 17, 14-19
Les aseguro que si tuvieran fe nada sería imposible para ustedes
14Cuando se reunieron con la multitud se le acercó un hombre y, cayendo de rodillas, 15le dijo: "Señor, ten piedad de mí hijo, que es epiléptico y está muy mal: frecuentemente cae en el fuego y también en el agua. 16Yo lo llevé a tus discípulos, pero no lo pudieron curar". 17Jesús respondió: "¡Generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganmelo aquí". 18Jesús increpó al demonio, y este salió del niño, que desde aquel momento, quedó curado. 19Los discípulos se acercaron entonces a Jesús y le preguntaron en privado: "¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?". 20"Porque ustedes tienen poca fe, les dijo. Les aseguro que si tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, dirían a esta montaña: "Trasládate de aquí a allá", y la montaña se trasladaría; y nada sería imposible para ustedes".
Palabra del Señor.
Comentario:
Jesús se queja de la poca fe de sus discípulos. De la poca fe de sus seguidores. Allí está la clave de la vida del creyente: la fe. Cuando la vida se vive desde la fe las cosas se hacen con plenitud, con entrega, con ganas. Así vienen los milagros, aún en casos desesperados, en casos donde solo la mano de Dios puede salvar. La fe es la capacidad de dejar de ser mediocres, y aspirar a ser personas extraordinarias, que se animan a más, que se dan por entero a Dios y a la humanidad necesitada. Pidamos que la fe crezca en nuestros corazones y así seremos los hombres y mujeres que iluminen a la creación con la luz del Jesús.
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Viernes 07 – Feria (o Memoria Libre: Santos Sixto II, papa, y compañeros, mártires – Rojo / San Cayetano, presbítero, Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria. Primer Viernes de mes. Día penitencial.
Primera lectura
Lectura del libro del Deuteronomio 4, 32-40
Amó a tus padres y después eligió a su descendencia
32Pregúntale al tiempo pasado, a los días que se han precedido desde que el Señor creó al hombre sobre la tierra, si de un extremo al otro del cielo sucedió alguna vez algo tan admirable o se oyó una cosa semejante. 33¿Qué pueblo oyó la voz de Dios que hablaba desde el fuego, como la oíste tú, y pudo sobrevivir? 34¿O qué dios intentó venir a tomar para sí una nación de en medio de otra, con milagros, signos y prodigios, combatiendo con mano poderosa y brazo fuerte, y realizando tremendas hazañas, como el Señor, tu Dios, lo hizo por ustedes en Egipto, delante de tus mismos ojos? 35A ti se te hicieron ver todas estas cosas, para que sepas que el Señor es Dios, y que no hay otro dios fuera de él. 36El te hizo oír su voz desde el cielo para instruirte; en la tierra te mostró su gran fuego, y desde ese fuego tú mostró su gran fuego, y desde ese fuego tú escuchaste sus palabras. 37Por amor a tus padres, y porque eligió a la descendencia que nacería de ellos, el Señor te hizo salir de Egipto con su presencia y su gran poder. 38desposeyó a naciones más numerosas y fuentes que tú te introdujo en sus territorios y te los dio como herencia, hasta el día de hoy. 39Reconoce hoy y medita en tu corazón que el Señor es Dios -allá arriba, en el cielo y aquí abajo, en la tierra- y no hay otro. 40Observa los preceptos y los mandamientos que hoy te prescribo. Así serás feliz, tú y tus hijos después de ti, y vivirás mucho tiempo en la tierra que el Señor, tu Dios, te da para siempre.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 77 (76), 12-13. 14-15. 16 y 21
R. Recuerdo las proezas del Señor.
12Yo recuerdo las proezas del Señor, sí, recuerdo sus prodigios de otro tiempo; 13evoco todas sus acciones, medito en todas sus hazañas. R.
14Oh Dios, tus caminos son santos. ¿Hay otro dios grande como nuestro Dios? 15Tú eres el Dios que hace maravillas, y revelaste tu poder entre las naciones. R.
16Con tu brazo redimiste a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de José. 21Tú guiaste a tu pueblo como a un rebaño, por medio de Moisés y de Aarón. R.
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según San Mateo 16, 24-28
¿Qué podrá dar un hombre para recobrar su vida?
24Entonces Jesús dijo a sus discípulos: "El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. 25Porque él que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará. 26¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida? 27Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras. 28Les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no morirán antes de ver al Hijo del hombre, cuando venga en su Reino".
Palabra del Señor.
Comentario:
Muchos de nosotros nos consideramos dignos seguidores de Jesús. Pero, desde la óptica de Jesús, seguirlo es el final del camino. El principio es “renunciar” a nosotros mismos, dejar de hacer nuestra voluntad y empezar a vivir según la voluntad del Dios de la vida. Por otro lado, recién al renunciar a nosotros mismos podremos cargar la cruz, que es el segundo estadio de este camino espiritual, de este viaje al cielo que es la vida. Cargar la cruz es la renuncia final a todo deseo de bienestar en el mundo de hoy. Es la finalización del proceso de renuncia, de vaciamiento, de pérdida de mi yo, para poder llenarme de Cristo. Animémonos al vaciamiento total de nuestra voluntad, de nuestra búsqueda de bienestar personal, de hacer las cosas solo para nosotros… empecemos a vivir solo para Él, solo par Dios y los hermanos.
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Jueves 06 – Memoria Obligatoria: La Transfiguración del Señor – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Lecturas Propias. Prefacio Propio. – Liturgia de las horas: del Propio. Primer jueves de mes.
Primera lectura
Lectura de la profecía de Daniel 7, 9-10. 13-14
Su vestido era blanco como nieve
9Yo estuve mirando hasta que fueron colocados unos tronos y un Anciano se sentó. Su vestidura era blanca como la nieve y los cabellos de su cabeza como la lana pura; su trono, llamas de fuego, con ruedas de fuego ardiente. 10Un río de fuego brotaba y corría delante de él. Miles de millares lo servían, y centenares de miles estaban de pie en su presencia. El tribunal se sentó y fueron abiertos unos libros. 11Yo miraba a causa de las insolencias que decía el cuerno: estuve mirando hasta que el animal fue muerto, y su cuerpo destrozado y entregado al ardor del fuego. 12También a los otros animales les fue retirado el dominio, pero se les permitió seguir viviendo por un momento y un tiempo. 13Yo estaba mirando, en las visiones nocturnas, y vi que venía sobre las nubes del cielo como un Hijo de hombre; él avanzó hacia el Anciano y lo hicieron acercar hasta él. 14Y le fue dado el dominio, la gloria y el reino, y lo sirvieron todos los pueblos, naciones y lenguas. Su dominio es un dominio eterno que no pasará, y su reino no será destruido.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 97 (96), 1-2. 5-6. 9 (R.: 1a y 9a)
R. El Señor reina, altísimo sobre toda la tierra.
1¡El Señor reina! Alégrese la tierra, regocíjense las islas incontables. 2Nubes y Tinieblas lo rodean, la Justicia y el Derecho son la base de su trono. R.
5Las montañas se derriten como cera delante del Señor, que es el dueño de toda la tierra. 6Los cielos proclaman su justicia y todos los pueblos contemplan su gloria. R.
9Porque tú, Señor, eres el Altísimo: estás por encima de toda la tierra, mucho más alto que todos los dioses. R.
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Marcos 9, 2-10
Éste es mi Hijo amado
2Seis días después, Jesús tomó a Pedro, Santiago y Juan, y los llevo a ellos solos a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos. 3Sus vestiduras se volvieron resplandecientes, tan blancas como nadie en el mundo podría blanquearlas. 4Y se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. 5Pedro dijo a Jesús: "Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías". 6Pedro no sabía qué decir, porque estaban llenos de temor. 7Entonces una nube los cubrió con su sombra, y salió de ella una voz: "Este es mi Hijo muy querido, escúchenlo". 8De pronto miraron a su alrededor y no vieron a nadie, sino a Jesús solo con ellos. 9Mientras bajaban del monte, Jesús les prohibió contar lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. 10Ellos cumplieron esta orden, pero se preguntaban qué significará "resucitar de entre los muertos".
Palabra del Señor.
Comentario:
Jesús, el Hijo de Dios, se hizo hombre para que los hombres sean hijos de Dios. Cuando Pedro, Santiago y Juan vieron a Jesús transfigurado, con sus vestiduras blancas y resplandecientes, vieron a Jesús en sus dos naturalezas: humana y divina. Nosotros tenemos una sola naturaleza, la humana. Pero con el Bautismo somos partícipes de la vida divina. Nos hacemos realmente hijos de Dios. Pero el problema está en que vivimos como si no lo fuéramos. Muchas veces creemos que orar es perder el tiempo; que es más importante escuchar las noticias que escuchar la Palabra de Dios. A veces pensamos que lo importante es pasar bien el día de hoy y nos olvidamos de la vida eterna. Parece que nuestro lema de vida es: “comamos y bebamos que mañana moriremos”. A nosotros háblennos de placer, comodidad y bienestar; nada de esfuerzo, paciencia y esperanza. ¿Es así como debe vivir un hijo de Dios?
Siempre que entre nosotros hay egoísmo, discriminación, indiferencia, odio e injusticia, opacamos o tapamos nuestra dignidad de hijos de Dios, primero, porque jamás pueden salir de Dios semejantes cosas, por lo tanto, tampoco pueden salir de sus hijos; y, segundo, porque necesariamente el ser hijos de Dios implica ser hermanos entre todos los hombres y entre hermanos hay solidaridad, comunión, integración, comprensión, perdón, justicia y amor.
Ojalá en nuestra memoria estuvieran grabadas las palabras de 1Jn 3, 1: “¡Miren cómo nos amó el Padre! Quiso que nos llamáramos hijos de Dios, y nosotros lo somos realmente”. Así viviríamos transfigurados, ya no en una montaña y en presencia de tres hombres, sino en nuestra casa, en nuestro barrio, en nuestro trabajo y en presencia de todos los que nos rodean. Nuestra “vestidura” fue blanqueada el día de nuestro Bautismo, ojalá que vuelva a estar resplandeciente hoy y siempre.
Ser testigos de Cristo, es anunciar que Jesús padeció, murió y resucitó para salvarnos. El Evangelio nos dice que “mientras bajaban del monte, Jesús les prohibió contar lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos”. Siempre que uno tiene una experiencia de vida espectacular, no puede callarla, “necesita” contarla, quisiera que todos compartan con uno esa alegría. Y en esta ocasión Jesús les pide a sus discípulos algo que parece imposible cumplir. ¿Por qué lo hace entonces? Podemos ver en este mismo pasaje dos razones: En primer lugar, porque si el Padre dice: “Éste es mi Hijo muy querido, escúchenlo”, es porque todavía tenía mucho para enseñarles, es porque todavía tenían mucho por aprender. No era suficiente que lo hayan visto transfigurado, necesitaban seguir escuchándolo. No basta con ver, también hay que escuchar. También nosotros, para “ver” con los ojos de la fe, necesitamos “escuchar” la Palabra de Dios.
En segundo lugar, el Evangelio dice que “ellos cumplieron la orden, pero se preguntaban qué significaría ‘resucitar entre los muertos’”. Repasemos: los discípulos vieron a Jesús transfigurado, lo escucharon y obedecieron. Es decir, se comportaron como muy buenos discípulos, pero para ser testigos faltaba algo fundamental: comprender. No supieron lo que significaba resucitar entre los muertos hasta que vivenciaron la Pascua de Cristo. Una vez que Jesús resucitó, los discípulos comprendieron todo lo que habían visto y escuchado y sólo así estuvieron en condiciones de ser valientes testigos de Cristo.
Ahora, nosotros, quienes compartimos esta comunidad bíblica, semanalmente acrecentamos nuestra fe “escuchando” la Palabra de Dios, compartimos nuestras experiencias de vida y de fe, juntos comprendemos más los contenidos de nuestra fe. Podríamos decir que estamos en muy buenas condiciones para ser también valientes testigos de Cristo. ¿Lo somos? ¿Hemos asumido con responsabilidad la misión que recibimos en nuestra Confirmación de ser testigos de Cristo? Ojalá que todos respondamos sinceramente que sí, que somos comprometidos anunciadores de la Palabra de Dios, que nada nos detiene, que nada nos hace vacilar. Ojalá que todos digamos de corazón como san Pablo: “¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!” (1Cor 9, 16).
Meditemos:
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Miércoles 05 – Feria (o Memoria Libre: La dedicación de la basílica de Santa María – Blanco) - Verde / Misa: A elección – Liturgia de las horas: a elección.
Primera lectura
Lectura del libro de los Números 13, 2-3a. 25-14, 1. 26-33a.
Despreciaron una tierra envidiable
131El Señor dijo a Moisés: 2"Envía unos hombres a explorar el país de Canaán, que yo doy a los israelitas". 141Entonces la comunidad en pleno prorrumpió en fuertes gritos, y el pueblo lloró toda aquella noche. 26Luego el Señor dijo a Moisés y a Aarón: 27"¿Hasta cuándo esta comunidad perversa va a seguir protestando contra mí? Ya escuché las incesantes protestas de los israelitas. 28Por eso, diles: "Juro por mi vida, palabra del Señor, que los voy a tratar conforme a las palabras que ustedes han pronunciado. 29Por haber protestado contra mí, sus cadáveres quedarán tendidos en el desierto: los cadáveres de todos los registrados en el censo, de todos los que tienen más de veinte años. 30Ni uno solo entrará en la tierra donde juré establecerlos, salvo Caleb hijo de Iefuné y Josué hijo de Nun. 31 A sus hijos, en cambio, a los que ustedes decían que iban a ser llevados como botín, sí los haré entrar; ellos conocerán la tierra que ustedes han despreciado. 32Pero los cadáveres de ustedes quedarán tendidos en este desierto. 33Mientras tanto, sus hijos andarán vagando por el desierto durante cuarenta años.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 106 (105), 6-7a. 13-14. 21-22. 23
R. ¡Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo!
6Hemos pecado, igual que nuestros padres; somos culpables, hicimos el mal: 7 nuestros padres, cuando estaban en Egipto, no comprendieron tus maravillas. R.
13Pero muy pronto se olvidaron de sus obras, no tuvieron en cuenta su designio; 14ardían de avidez en el desierto y tentaron a Dios en la soledad. R.
21Olvidaron a Dios, que los había salvado y había hecho prodigios en Egipto, 22maravillas en la tierra de Cam y portentos junto al Mar Rojo. R.
23El Señor amenazó con destruirlos, pero Moisés, su elegido, se mantuvo firme en la brecha para aplacar su enojo destructor. R.
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según San Mateo 15, 21-28
Mujer, qué grande es tu fe
21Jesús partió de allí y se retiró al país de Tiro y de Sidón. 22Entonces una mujer cananea, que procedía de esa región, comenzó a gritar: "¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio". 23Pero él no le respondió nada. Sus discípulos se acercaron y le pidieron: "Señor, atiéndela, porque nos persigue con sus gritos". 24Jesús respondió: "Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel". 25Pero la mujer fue a postrarse ante él y le dijo: "¡Señor, socórreme!". 26Jesús le dijo: "No está bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los cachorros". 27Ella respondió: "¡Y sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños!". 28Entonces Jesús le dijo: "Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!". Y en ese momento su hija quedó curada.
Palabra del Señor.
Comentario:
Hay muchas mujeres en la Biblia que impactan en la vida de Jesús. Ellas lo servirán en el camino de evangelización, razonarán con él, serán motivo de alegría o tristeza para su corazón servidor; pero esta mujer es vital para Cristo porque ella lo ayudará a ver que hay fe aún en los que no creen en el Dios verdadero. La frase "¡Y sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños!" (v. 27) invita a Jesús a ser misericordioso con la hija enferma de la mujer cananea y a abrir su corazón para la evangelización de los paganos. Esa fe inquieta, que no se queda callada, que lucha por lograr lo que necesita. Esa fe que se enfrenta a Dios y no lo suelta hasta que le concede lo que pide… esa es la fe que valora el Señor, es la fe que nosotros buscamos que intentar tener.
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Martes 04 – Memoria Obligatoria: San Juan María Vianney, presbítero – Blanco / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria. Día del Párroco.
Primera lectura
Lectura del libro de los Números 12, 1-13
Moisés no es como los otros profetas; ¿cómo se han atrevido a hablar contra él?
1Miriam y Aarón se pusieron a murmurar contra Moisés a causa de la mujer cusita con la que este se había casado. Moisés, en efecto, se había casado con una mujer de Cus. 2"¿Acaso el Señor ha hablado únicamente por medio de Moisés?, decían. ¿No habló también por medio de nosotros?". Y el Señor oyó todo esto. 3Ahora bien, Moisés era un hombre muy humilde, más humilde que cualquier otro hombre sobre la tierra. 4De pronto, el Señor dijo a Moisés, a Aarón y a Miriam: "Vayan los tres a la Carpa del Encuentro". Cuando salieron los tres, 5el Señor descendió en la columna de la nube y se detuvo a la entrada de la Carpa. Luego llamó a Aarón y a Miriam. Los dos se adelantaron, 6y el Señor les dijo: "Escuchen bien mis palabras: Cuando aparece entre ustedes un profeta, yo me revelo a él en una visión, le hablo en un sueño. 7No sucede así con mi servidor Moisés: él es el hombre de confianza en toda mi casa. 8Yo hablo con él cara a cara, claramente, no con enigmas, y el contempla la figura del Señor. ¿Por qué entonces ustedes se han atrevido a hablar contra mi servidor Moisés?". 9Y lleno de indignación contra ellos, el Señor se alejó. 10Apenas la nube se retiró de encima de la Carpa, Miriam se cubrió de lepra, quedando blanca como la nieve. Cuando Aarón se volvió hacia ella y vio que estaba leprosa, 11dijo a Moisés: "Por favor, señor, no hagas pesar sobre nosotros el pecado que hemos cometido por necedad. 12No permitas que ella sea como el aborto, que al salir del seno materno ya tiene consumida la mitad de su carne". 13Moisés invocó al Señor, diciendo: "¡Te ruego, Dios, que la cures!".
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 51 (50), 3-4. 5-6. 12-13
R. Misericordia, Señor: hemos pecado.
3¡Ten piedad de mí, oh Dios, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas! 4¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado! R.
5Porque yo reconozco mis faltas y mi pecado está siempre ante mí. 6Contra ti, contra ti solo pequé e hice lo que es malo a tus ojos. Por eso, será justa tu sentencia y tu juicio será irreprochable. R.
12Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu. 13No me arrojes lejos de tu presencia ni retires de mí tu santo espíritu. R.
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según San Mateo 14, 22-36
Mándame ir hacia ti andando sobre el agua
22En seguida, obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud. 23Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo. 24La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra. 25A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar. 26Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. "Es un fantasma", dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar. 27Pero Jesús les dijo: "Tranquilícense, soy yo; no teman. 28Entonces Pedro le respondió: "Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua". 29"Ven", le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él. 30Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: "Señor, sálvame". 31En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: "Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?". 32En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. 33Los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: "Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios". 34Al llegar a la otra orilla, fueron a Genesaret. 35Cuando la gente del lugar lo reconoció, difundió la noticia por los alrededores, y le llevaban a todos los enfermos, 36rogándole que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y todos los que lo tocaron quedaron curados.
Palabra del Señor.
Comentario:
Pedro es el más primario, no primitivo, de los apóstoles. Es un hombre sanguíneo, que salta con lo primero que le sale, que dice lo que en ese momento se le ocurre. Cuando Jesús les dice que es él… Pedro lo reta a “duelo”: "Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua" (v. 28). Jesús accede, Pedro caminará unos pasos sobre el agua, pero al final empezará a hundirse. Las “dudas” nacidas del miedo le llevan a perder la poca fe que tenía. Pareciera que Pedro dejó de mirar la “solución”, a Jesús, y empezó a ver los “problemas” (la violencia del viento); eso le impide tener fe, lo lleva a llenarse de temor, a ver las “dificultades” y no las “soluciones” para su vida. En la medida que solo veamos los problemas de la vida y no las soluciones que Jesús nos ofrece, en esa medida nos ahogaremos en un sinfín de situaciones sin solución y nuestra vida será triste y vacía.
Meditemos:
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Lunes 03 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas:de la feria.
Primera lectura
Lectura del librode los Números 11, 4b-15
Yo solo no puedo cargarcon este pueblo
4Los israelitas se sentaron a llorar a gritos, diciendo: "¡Si almenos tuviéramos carne para comer! 5¡Cómo recordamos los pescadosque comíamos gratis en Egipto, y los pepinos, los melones, los puerros, lascebollas y los ajos! 6¡Ahora nuestras gargantas están resecas!¡Estamos privados de todo, y nuestros ojos no ven nada más que el maná!". 7Elmaná se parecía a la semilla de cilantro y su color era semejante al delbedelio. 8El pueblo tenía que ir a buscarlo; una vez recogido, lotrituraban con piedras de moler o lo machacaban en un mortero, lo cocían en unaolla, y lo preparaban en forma de galletas. Su sabor era como el de un pastelapetitoso. 9De noche, cuando el rocío caía sobre el campamento,también caía el maná. 10Moisés oyó llorar al pueblo, que se habíaagrupado por familias, cada uno a la entrada de su carpa. El Señor se llenó deuna gran indignación, pero Moisés, vivamente contrariado, 11le dijo:"¿Por qué tratas tan duramente a tu servidor? ¿Por qué no has tenido compasiónde mí, y me has cargado con el peso de todo este pueblo? 12¿Acaso hesido yo el que concibió a todo este pueblo, o el que lo dio a luz, para que medigas: "Llévalo en tu regazo, como la nodriza lleva a un niño de pecho,hasta la tierra que juraste dar a sus padres?" 13¿De dónde voya sacar carne para dar de comer a todos los que están llorando a mi lado y medicen: "Danos carne para comer"? 14Yo solo no puedosoportar el peso de todo este pueblo: mis fuerzas no dan para tanto. 15Sime vas a seguir tratando de ese modo, mátame de una vez. Así me veré libre demis males".
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo (81) 80,12-13. 14-15. 16
R. Aclamen al Señor, nuestra fuerza.
12Mi pueblo no escuchó mi voz, Israel no me quisoobedecer; 13por eso los entregué a su obstinación, para que sedejaran llevar por sus caprichos. R.
14¡Ojalá mi pueblo me escuchara, e Israel siguiera miscaminos! 15Yo sometería a sus adversarios en un instante, y volveríami mano contra sus opresores. R.
16Los enemigos del Señor tendrían que adularlo, y esesería su destino para siempre; 17yo alimentaría a mi pueblo con lomejor del trigo y lo saciaría con miel silvestre". R.
Evangelio
Lectura del santoEvangelio según San Mateo 14, 13-21
Alzó la mirada alcielo, pronunció la bendición y dio los panes a los discípulos; los discípulosse los dieron a la gente
13Al enterarse de eso, Jesús se alejó en unabarca a un lugar desierto para esta a solas. Apenas lo supo la gente, dejó lasciudades y lo siguió a pie. 14Cuando desembarcó, Jesús vio una granmuchedumbre y, compadeciéndose de ella, curó a los enfermos. 15Alatardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: "Este es un lugardesierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudadesa comprarse alimentos". 16Pero Jesús les dijo: "No esnecesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos". 17Ellosrespondieron: "Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados". 18"Tráiganmelosaquí", les dijo. 19Y después de ordenar a la multitud que sesentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantandolos ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a susdiscípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud. 20Todoscomieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron docecanastas. 21Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sincontar las mujeres y los niños.
Palabradel Señor.
Comentario:
Jesús toma lo poco que le entregan, que es “todo” lo que hay, y lobendice dándoselo a la gente para que coma. Lo poco se hace mucho, porque ledieron “todo”. Por eso, algunos predicadores, dicen “de la nada que le damos,Dios hace nada; de lo poco, Dios hace mucho”. Brindemos lo que somos alcreador, poco o mucho, no importa… mientras le demos todo.
Meditemos:
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Domingo 02 – 18° DURANTE EL AÑO – Verde / Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 2da semana para el Salterio. 18va semana.
Primera Lectura
Lectura del libro del Éxodo 16, 2-4. 12-15
Yo haré llover pan del cielo
2En el desierto, los israelitas comenzaron a protestar contra Moisés y Aarón. 3"Ojalá el Señor nos hubiera hecho morir en Egipto, les decían, cuando nos sentábamos delante de las ollas de carne y comíamos pan hasta saciarnos. Porque ustedes nos han traído a este desierto para matar de hambre a toda esta asamblea". 4Entonces el Señor dijo a Moisés: "Yo haré caer pan para ustedes desde lo alto del cielo, y el pueblo saldrá cada día a recoger su ración diaria. Así los pondré a prueba, para ver si caminan o no de acuerdo con mi ley. 12"Yo escuché las protestas de los israelitas. Por eso, háblales en estos términos: "A la hora del crepúsculo ustedes comerán carne, y por la mañana se hartarán de pan. Así sabrán que yo, el Señor, soy su Dios". 13Efectivamente, aquella misma tarde se levantó una bandada de codornices que cubrieron el campamento; y a la mañana siguiente había una capa de rocío alrededor de él. 14Cuando esta se disipó, apareció sobre la superficie del desierto una cosa tenue y granulada, fina como la escarcha sobre la tierra. 15Al verla, los israelitas se preguntaron unos a otros: ¿Qué es esto?". Porque no sabían lo que era. Entonces Moisés les explicó: "Este es el pan que el Señor les ha dado como alimento.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 78 (77), 3 y 4bc. 23-24. 25 y 54 (R.: 24b)
R. El Señor les dio un trigo celeste.
3Lo que hemos oído y aprendido, lo que nos contaron nuestros padres, 4lo narraremos a la próxima generación: son las glorias del Señor y su poder, las maravillas que él realizó. R.
23Entonces mandó a las nubes en lo alto y abrió las compuertas del cielo: 24hizo llover sobre ellos el maná, les dio como alimento un trigo celestial. R.
25Todos comieron en pan de ángeles, les dio comida hasta saciarlos. 54Los llevó hasta su Tierra santa, hasta la Montaña que adquirió con su mano. R.
Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 4, 17. 20-24
Vístanse de la nueva condición humana, creada a imagen de Dios
17Les digo y les recomiendo en nombre del Señor: no procedan como los paganos, que se dejan llevar por la frivolidad de sus pensamientos. 20Pero no es eso lo que ustedes aprendieron de Cristo, 21si es que de veras oyeron predicar de él y fueron enseñados según la verdad que reside en Jesús. 22De él aprendieron que es preciso renunciar a la vida que llevaban, despojándose del hombre viejo, que se va corrompiendo por la seducción de la concupiscencia, 23para renovarse en lo más íntimo de su espíritu 24y revestirse del hombre nuevo, creado a imagen de Dios en la justicia y en la verdadera santidad.
Palabra de Dios.
Aleluya Mateo 4, 4b
“El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 24-35
El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí no pasará sed
24Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban allí, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaúm en busca de Jesús. 25Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo llegaste?". 26Jesús les respondió: "Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse. 27Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello". 28Ellos le preguntaron: "¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?". 29Jesús les respondió: "La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que él ha enviado". 30Y volvieron a preguntarle: "¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas? 31Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: Les dio de comer el pan bajado del cielo". 32Jesús respondió: "Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; 33porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo". 34Ellos le dijeron: "Señor, danos siempre de ese pan". 35Jesús les respondió: "Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed.
Palabra del Señor.
Comentario:
La multitud sigue a Jesús, quiere encontrarse con Él, no por el “signo”, sino por la comida. No es el interés de la fe lo que mueve a las personas que siguen al salvador, sino el interés de un bienestar personal. No es la presencia de Dios, sino los milagros del Todopoderoso lo que mueve el corazón de esas personas. Para Jesús no es molesto que lo sigan por interés en las cosas del mundo, sino que lo ve como una inutilidad, algo sin sentido. El alimento perecedero no debe ser el centro del creyente, sino el alimento espiritual que es no solo más perfecto, sino que es eterno, para siempre. Por eso la pregunta de la multitud se refiere a lo que hay que “hacer para realizar las obras de Dios”. Para Jesús lo único que hay que hacer es: CREER. El que cree ve los signos de Dios, la obra del Señor y se deja llevar por ella.
En una segunda instancia Jesús se mostrará a los discípulos como el PAN DE VIDA. Ese pan que se parte y reparte para nosotros, ese pan que se ofrece como alimento espiritual para todos los creyentes, ese pan que da la vida eterna, sacándonos de lo perecedero y haciéndonos entrar por la senda de la vida para siempre.
Recibamos, con fe, a Jesús Eucaristía, le recibamos en nuestro corazón, lo recibamos con absoluta convicción de fe y con la alegría de aquellos que saben que lo recibido es vida para siempre.
Meditemos:
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Sábado 01 – Memoria Obligatoria: San Alfonso María de Ligorio, obispo y doctor de la Iglesia – Rojo / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria. 1as vísperas del 18° domingo durante el año. Primer sábado.
Primera lectura
Lectura del libro del Levítico 25, 1. 8-17
El año jubilar cada uno recobrará su propiedad
1El Señor dijo a Moisés sobre la montaña del Sinaí: 8Deberás contar siete semanas de años -siete veces siete años- de manera que el período de las siete semanas de años sume un total de cuarenta y nueve años. 9Entonces harás resonar un fuerte toque de trompeta: el día diez del séptimo mes -el día de la Expiación- ustedes harán sonar la trompeta en todo el país. 10Así santificarán el quincuagésimo año, y proclamarán una liberación para todos los habitantes del país. Este será para ustedes un jubileo: casa uno recobrará su propiedad y regresará a su familia. 11Este quincuagésimo año será para ustedes un jubile: no sembrarán ni segarán lo que vuelva a brotar de la última cosecha, ni vendimiarán la viña que haya quedado sin podar; 12porque es un jubileo, será sagrado para ustedes. Sólo podrán comer lo que el campo produzca por sí mismo. 13En este año jubilar cada uno de ustedes regresará a su propiedad. 14Cuando vendas o compres algo a tu compatriota, no se defrauden unos a otros. 15Al comprar, tendrás en cuenta el número de años transcurridos desde el jubileo; y al vender, tu compatriota tendrá en cuenta el número de los años productivos: 16cuanto mayor sea el número de años, mayor será el precio que pagarás; y cuanto menor sea el número de años, menor será ese precio, porque lo que él te vende es un determinado número de cosechas. 17No se defrauden unos a otros, y teman a su Dios, porque yo soy el Señor, su Dios.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo responsorial 67 (66), 2-3. 5. 7-8
R. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
2Que Dios tenga piedad y nos bendiga, haga brillar su rostro sobre nosotros, 3para que en la tierra se reconozca su dominio, y su victoria entre las naciones. R.
5Que canten de alegría las naciones, porque gobiernas a los pueblos con justicia y guías a las naciones de la tierra. R.
7La tierra ha dado su fruto: el Señor, nuestro Dios, nos bendice. 8Que Dios nos bendiga, y lo teman todos los confines de la tierra. R.
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según San Mateo 14, 1-12
Herodes mandó decapitar a Juan, y sus discípulos fueron a contárselo a Jesús
1En aquel tiempo, la fama de Jesús llegó a oídos del tetrarca Herodes, 2y él dijo a sus allegados: "Este es Juan el Bautista; ha resucitado de entre los muertos, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos". 3Herodes, en efecto, había hecho arrestar, encadenar y encarcelar a Juan, a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, 4porque Juan le decía: "No te es lícito tenerla". 5Herodes quería matarlo, pero tenía miedo del pueblo, que consideraba a Juan un profeta. 6El día en que Herodes festejaba su cumpleaños, la hija de Herodías bailó en público, y le agradó tanto a Herodes 7que prometió bajo juramento darle lo que pidiera. 8Instigada por su madre, ella dijo: "Tráeme aquí sobre una bandeja la cabeza de Juan el Bautista". 9El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por los convidados, ordenó que se la dieran 10y mandó decapitar a Juan en la cárcel. 11Su cabeza fue llevada sobre una bandeja y entregada a la joven, y esta la presentó a su madre. 12Los discípulos de Juan recogieron el cadáver, lo sepultaron y después fueron a informar a Jesús.
Palabra del Señor.
Comentario:
Biografía de San Alfonso María de Ligorio: San Alfonso nació en Nápoles el 27 de Septiembre de 1696. Sus padres Don José de Liguori y Doña Ana Cavalieri eran de familias nobles y distinguidas. Era un "niño prodigio" con gran facilidad para los idiomas, ciencias, arte, música y demás disciplinas. Empezó a estudiar leyes a los 13 años y a los 16 años presentó el examen de doctorado en derecho civil y canónico en la Universidad de Nápoles. A los 19 años ya era un abogado famoso.
Según se cuenta, en su profesión como abogado no perdió ningún caso en 8 años, hasta que un día después de su brillante defensa, un documento demostró que él había apoyado (aunque sin saberlo), lo que era falso. Eso cambió su vida radicalmente. Hizo un retiro en el convento de los lazaristas y se confirmó en la cuaresma de 1722. Estos dos eventos reavivaron su fervor. Al año siguiente, en dos ocasiones oyó una voz que le decía: "abandona el mundo y entrégate a mi". Hizo voto de celibato y abandonó completamente su profesión. Muy pronto Dios le confirmó cual era su voluntad.
Se fue a la iglesia Nuestra Señora de la Misericordia a pedir ser admitido en el oratorio. Su padre trató de impedirlo, pero al verlo tan decidido le dio permiso de hacerse sacerdote pero con la condición de que se fuese a vivir a su casa. Alfonso aceptó, siguiendo el consejo de su director espiritual que era oratoriano. Hizo los estudios sacerdotales en su casa. Fue ordenado sacerdote en 1726 a los 30 años. Los dos años siguientes se dedicó a los "vagos" de los barrios de las afueras de Nápoles.
En los comienzos del siglo XVIII combatió la prédica muy florida y el rigorismo jansenista en los confesionarios. El predicaba con sencillez. El santo decía a sus misioneros: "Emplead un estilo sencillo, pero trabajad a fondo vuestros sermones. Un sermón sin lógica resulta disperso y falto de gusto. Un sermón pomposo no llega a la masa. Por mi parte, puedo deciros que jamás he predicado un sermón que no pudiese entender la mujer más sencilla".
San Alfonso abandonó su casa paterna en 1729, a los 33 años de edad y se fue de capellán a un seminario donde se preparaban misioneros para la China. En 1730 el Obispo de Castellamare, el Monseñor Falcoia, invita a Alfonso a predicar unos ejercicios en un convento religioso en Scala. Este hecho tuvo grandes consecuencias, porque ayudó a discernir a las religiosas una revelación que tuvo la hermana María Celeste. El día de la transfiguración de 1731, las religiosas vistieron el nuevo hábito y empezaron la estricta clausura y vida de penitencia. Así comienza la Congregación de las Redentoristas.
En 1732 se despide de sus padres y vuelve a Scala, y con la ayuda y colaboración de un grupo de laicos, a los 36 años funda la Congregación del Santísimo Redentor, cuya primera casa perteneció al convento de las religiosas. San Alfonso era el superior inmediato y Monseñor Falcoia era el director general.
Al poco tiempo comenzaron los problemas. La congregación se dividió entre los dos superiores. Al poco tiempo la hermana María Celeste se va a fundar otra congregación. A los 5 meses el santo se quedó solo con un hermano, pero mas tarde se presentaron nuevos candidatos y se estableció en una casa más grande.
En 1734 funda otra casa en Villa degli Schiavi y se dedica a misionar allí. Su confesionario estaba siempre lleno. Trataba a sus penitentes como almas que era necesario salvar. En 1737, se divulgan rumores sobre la casa de Villa degli Schiavi y San Alfonso decide suprimir esa fundación. Al año siguiente también cierra la casa de Scala.
Organizó misiones en Nápoles por 2 años a pedido del Cardenal Spinelli, arzobispo. En 1743, al morir Mons. Falcoia, San Alfonso vuelve a ocuparse de su congregación como superior general y se encarga de redactar las constituciones. A pesar de la oposición de las autoridades españolas, los misioneros reorganizados fundan varias casas.
En 1748 San Alfonso publica en Nápoles la primera edición de su "Teología Moral". La segunda edición apareció entre los años 1753 y 1755. En 1749 el papa Benedicto XIV aprobó la congregación y a partir de eso, el éxito fue enorme.
En 1750, los Jansenistas comienzan a divulgar que la devoción a la Santísima Virgen era una superstición. San Alfonso defiende a Nuestra Señora, publicando "Las Glorias de María".
San Alfonso era estricto, pero a la vez tierno y compasivo. En el proceso de beatificación el P. Cajone dijo: "A mi modo de ver, su virtud característica era la pureza de intención. Trabajaba siempre y en todo, por Dios, olvidado de si mismo. En cierta ocasión nos dijo: 'Por la gracia de Dios, jamás he tenido que confesarme de haber obrado por pasión. Tal vez sea porque no soy capaz de ver a fondo en mi conciencia, pero, en todo caso, nunca me he descubierto ese pecado con claridad suficiente para tener que confesarlo' ". Esto es realmente admirable, teniendo en cuenta que San Alfonso era un Napolitano de temperamento apasionado y violento, que podía haber sido presa fácil de la ira, el orgullo y de la precipitación.
A los 60 años fue elegido obispo de Sant' Agata de' Goti, diócesis pequeña con 30,000 habitantes, diecisiete casas religiosas y cuatrocientos sacerdotes entre los cuales habían varios que no practicaban su ministerio sacerdotal o llevaban mala vida. Algunos celebraban la misa en 15 minutos. San Alfonso los suspendió "ipso facto", a no ser que se corrigiesen, y escribió un tratado sobre ese punto: "En el altar el sacerdote representa a Jesucristo, como dice San Cipriano. Pero muchos sacerdotes actuales, al celebrar la misa, parecen mas bien saltimbanquis que se ganan la vida en la plaza pública. Lo mas lamentable es que aun los religiosos de ordenes reformadas, celebran la misa con tal prisa y mutilando tanto los ritos, que los mismos paganos quedarían escandalizados….Ver celebrar así el Santo Sacrificio es para perder la fe".
Poco tiempo después se desata en su diócesis una terrible epidemia que San Alfonso había profetizado 2 años antes. Se morían por millares. El santo, para ayudar a las víctimas, vendió todo lo que tenía y La Santa Sede le autoriza a usar fondos de la diócesis y contrae grandes deudas.
Sus esfuerzos por reformar la moralidad pública le trajo numerosos enemigos que lo amenazaron de muerte. Solía decir: "Cada obispo está obligado a velar por su propia diócesis. Cuando los que infringen la ley se vean en desgracia, arrojados de todas partes, sin techo y sin medios de subsistencia, entraran en razón y abandonaran su vida de pecado". Dirigió la diócesis de Santa Agata por 19 años.
En Junio de 1767, sufre un terrible ataque de reumatismo que casi lo lleva a la muerte. Al terminar de celebrar la misa el 21 de septiembre de 1774, San Alfonso se desmayó y quedó inconsciente por 24 horas. Cuando regresó en sí, dijo a los presentes: "Fui a asistir al Papa, que acaba de morir". El Papa Clemente XIV muere el 22 de Septiembre de 1774. En 1775 San Alfonso pidió a Pío VI que le permitiera renunciar al gobierno de su sede. El Papa le concede teniendo en cuenta su enfermedad. San Alfonso se retiró ciego y sordo. Fue a pedir hospitalidad a sus hijos espirituales, en Nocera, cerca de Nápoles, pensando así acabar tranquilamente sus días.
En 1777, los Redentoristas son atacados de nuevo. El Santo sufre con paciencia muchas humillaciones a causa de la traición de Monseñor Testa que era Capellán del Rey. El Santo se vio excluido de la congregación que había fundado. Dios le reservaba una prueba aún mas dura. Entre 1784 y 1785, el santo atraviesa por un terrible periodo de "noche obscura del alma", sufre tentaciones sobre su fe y sus virtudes. Se ve abrumado por sus escrúpulos, temores y alucinaciones diabólicas. Le duró 18 meses, con intervalos de luz y reposo. A esto le siguió un periodo de éxtasis, profecías y milagros.
Sus últimos 12 años de vida se dedicó a escribir, aumentando así sus obras ascéticas y teológicas. Sus mas conocidos libros son: La Practica de amar a Jesucristo, la Preparación para la muerte, las Glorias de María. La Teología Moralis fue una obra que influyó en la formación del clero hasta hace pocos años. El santo murió 2 meses antes de cumplir 91 años, la noche del 31 de julio al 1 de agosto de 1787. El Papa Pío VI en 1796 decreta la introducción de la causa de beatificación de Alfonso María Ligorio. La beatificación se da en 1816. Fue canonizado en 1839. En 1871 fue declarado Doctor de la Iglesia y propuesto como patrono de los confesores y de los teólogos de moral.
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