Lunes 07 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.
Primera lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas 1, 24–2, 3
Yo fui constituido ministro de la Iglesia, he sido encargado de llevar a su plenitud entre ustedes la Palabra de Dios, el misterio que estuvo oculto desde toda la eternidad
124Ahora me alegro de poder sufrir por ustedes, y completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, para bien de su Cuerpo, que es la Iglesia. 25En efecto, yo fui constituido ministro de la Iglesia, porque de acuerdo con el plan divino, he sido encargado de llevar a su plenitud entre ustedes la Palabra de Dios, 26el misterio que estuvo oculto desde toda la eternidad y que ahora Dios quiso manifestar a sus santos. 27A ellos les ha revelado cuánta riqueza y gloria contiene para los paganos este misterio, que es Cristo entre ustedes, la esperanza de la gloria. 28Nosotros anunciamos a Cristo, exhortando a todos los hombres e instruyéndolos en la verdadera sabiduría, a fin de que todos alcancen su madurez en Cristo. 29Por esta razón, me fatigo y lucho con la fuerza de Cristo que obra en mí poderosamente. 21Sí, quiero que sepan qué dura es la lucha que sostengo por ustedes, por los de Laodicea y por tantos otros que no me conocen personalmente. 2Mi deseo es que se sientan animados y que, unidos estrechamente en el amor, adquieran la plenitud de la inteligencia en toda su riqueza. Así conocerán el misterio de Dios, que es Cristo, 3en quien están ocultos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 62 (61), 6–7. 9
R. ¡El Señor es mi salvación y mi gloria!
6Sólo en Dios descansa mi alma, de él me viene la esperanza. 7Sólo él es mi Roca salvadora, él es mi baluarte: nunca vacilaré. R.
9Confíen en Dios constantemente, ustedes, que son su pueblo, desahoguen en él su corazón, porque Dios es nuestro refugio. R.
Aleluya:
“Aleluya. Aleluya. Ábreme los ojos, Señor, y contemplaré las maravillas de tu voluntad. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 6, 6–11
Los escribas y los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si curaba en sábado, porque querían encontrar algo de qué acusarlo.
6Otro sábado, entró en la sinagoga y comenzó a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. 7Los escribas y los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si curaba en sábado, porque querían encontrar algo de qué acusarlo. 8Pero Jesús, conociendo sus intenciones, dijo al hombre que tenía la mano paralizada: "Levántate y quédate de pie delante de todos", él se levantó y permaneció de pie. 9Luego les dijo: "Yo les pregunto: ¿Está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?". 10Y dirigiendo una mirada a todos, dijo al hombre: "Extiende tu mano". El la extendió y su mano quedó curada. 11Pero ellos se enfurecieron, y deliberaban entre sí para ver qué podían hacer contra Jesús.
Palabra del Señor.
Comentario:
Nos dice el comentario Bíblico CERTEZA, en su artículo “Sábado”: “La escena plantada por Lucas se desarrolla en un día sábado. Como la obra de la creación había ocupado seis días, y Dios descansó (literalmente “cesó”) de sus trabajos en el séptimo, aparece la distinción entre los seis días de labor y el séptimo de descanso. El lenguaje es antropomórfico, desde el momento en que Dios no es un obrero que se cansa y necesita descanso. Pero se estableció el modelo para que fuese adoptado y puesto en práctica por el hombre. Éxodo 20,11 afirma que Dios “reposó” el séptimo día, y Éxodo 31, 17 dice que cesó en su trabajo y “retomó aliento”. Expresamente se usa un lenguaje fuerte para que el hombre comprenda la necesidad de considerar el sábado como un día en el que debe descansar de sus labores diarias.
Como Señor del día de reposo, Jesús fue a la sinagoga en sábado, como era su costumbre (Lucas 4, 16). Su observancia del sábado concordaba con la prescripción veterotestamentaria de considerar ese día santo para el Señor. En su desacuerdo con los fariseos (Mateo 12, 1–14; Marcos 2, 23–28; Lucas 6, 1–11) nuestro Señor hizo ver a los judíos que lo que ellos entendían acerca del cumplimiento de los mandamientos veterotestamentarios estaba completamente equivocado. Habían tratado de hacer más rigurosa la observancia del sábado que lo que Dios había mandado. No estaba prohibido comer el sábado, aun cuando fuera necesario cortar espigas para ello. Tampoco estaba prohibido hacer el bien el sábado. Curar era una obra de misericordia, y aquel que es Señor del sábado es misericordioso”.
Jesús obra con el corazón y la mente puestos en la misericordia de Dios. No se fija en lo que está permitido o prohibido, sino en lo que hace bien al ser humano. Las leyes deben servir siempre para el bienestar de las personas, tomarlas solamente como cumplimiento nos pone a la altura de los fariseos: se cae en el cumpli-miento: se cumple, pero se miente, porque no importa la necesidad o dolor ajenos, sino la necesidad de ser “perfecto” que tiene el que cumple. Al final, la ley, es solo una escusa más que se utiliza para no servir, ni ayudar, al necesitado. Queda así la misericordia lejos de la vivencia religiosa.
Meditemos:
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