Miércoles 09 – Feria (o Memoria Libre: San Pedro Claver, presbítero – blanco) – Verde / Misa: A elección – Liturgia de las horas: A elección.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas 3, 1–11
Porque ustedes están muertos, y su vida está desde ahora oculta con Cristo en Dios. Por lo tanto, hagan morir en sus miembros todo lo que es terrenal
1Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. 2Tengan el pensamiento puesto en las cosas celestiales y no en las de la tierra. 3Porque ustedes están muertos, y su vida está desde ahora oculta con Cristo en Dios. 4Cuando se manifieste Cristo, que es nuestra vida, entonces ustedes también aparecerán con él, llenos de gloria. 5Por lo tanto, hagan morir en sus miembros todo lo que es terrenal: la lujuria, la impureza, la pasión desordenada, los malos deseos y también la avaricia, que es una forma de idolatría. 6Estas cosas provocan la ira de Dios. 7Ustedes mismos se comportaban así en otro tiempo, viviendo desordenadamente. 8Pero ahora es necesario que acaben con la ira, el rencor, la maldad, las injurias y las conversaciones groseras. 9Tampoco se engañen los unos a los otros. Porque ustedes se despojaron del hombre viejo y de sus obras 10y se revistieron del hombre nuevo, aquel que avanza hacia el conocimiento perfecto, renovándose constantemente según la imagen de su Creador. 11Por eso, ya no hay pagano ni judío, circunciso ni incircunciso, bárbaro ni extranjero, esclavo ni hombre libre, sino sólo Cristo, que es todo y está en todos.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 145 (144), 2–3. 10–13b
R. ¡La gloria del Señor permanece para siempre!
2Día tras día te bendeciré, y alabaré tu Nombre sin cesar. 3¡Grande es el Señor y muy digno de alabanza: su grandeza es insondable! R.
10Que todas tus obras te den gracias, Señor, y tus fieles te bendigan; 11que anuncien la gloria de tu reino y proclamen tu poder. R.
12Así manifestarán a los hombres tu fuerza y el glorioso esplendor de tu reino: 13Tu reino es un reino eterno, y tu dominio permanece para siempre. R.
Aleluya:
“Aleluya. Aleluya. Bienaventurados los que con un corazón noble y generoso cumplen la Palabra de Dios y dan fruto perseverando. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 6, 20–26
Bienaventurados los pobres. ¡Ay de ustedes los ricos!
20Entonces Jesús, fijando la mirada en sus discípulos, dijo: "¡Felices ustedes, los pobres, porque el Reino de Dios les pertenece! 21¡Felices ustedes, los que ahora tienen hambre, porque serán saciados! ¡Felices ustedes, los que ahora lloran, porque reirán! 22¡Felices ustedes, cuando los hombres los odien, los excluyan, los insulten y los proscriban, considerándolos infames a causa del Hijo del hombre! 23¡Alégrense y llénense de gozo en ese día, porque la recompensa de ustedes será grande en el cielo. De la misma manera los padres de ellos trataban a los profetas! 24Pero ¡ay de ustedes los ricos, porque ya tienen su consuelo! 25¡Ay de ustedes, los que ahora están satisfechos, porque tendrán hambre! ¡Ay de ustedes, los que ahora ríen, porque conocerán la aflicción y las lágrimas! 26¡Ay de ustedes cuando todos los elogien! ¡De la misma manera los padres de ellos trataban a los falsos profetas!
Palabra del Señor.
Comentario:
Las palabras de Jesús, a los discípulos en general, están impregnadas de una “franqueza radical” –término de Samuel Oyin Abogunrin–. Ante una realidad tan fuerte de pobreza y exclusión social, donde los “pobres” (v. 20) tienen “hambre” (v. 21) y “lloran” (v. 21), son odiados, excluidos, insultados y proscriptos (v. 22); las bienaventuranzas siguen siendo una necesidad impostergable. Ya no son una obra de caridad, nunca lo fueron, son una necesidad de justicia y equidad social. También los términos del Divino Salvador a los ricos, a los satisfechos, los que ríen… son actuales. Jesús no condena la riqueza, condena al rico que no comparte y se aprovecha del pobre; no condena la satisfacción… condena estar llenos en un mundo donde cada vez son más los que tienen sus necesidades básicas insatisfechas… no condena la alegría que provoca la risa, condena la risa del que no se conmueve frente a la aflicción y las lágrimas de los que sufren.
El contenido de las bienaventuranzas dejó de ser una promesa a cumplir, se convirtió en un derecho urgente de los que nada tienen y en una tarea para aquel, o aquellos, que se consideran discípulos de Cristo. Es aquí y ahora donde nosotros debemos animarnos a trasladar nuestra fe a la obra concreta del Reino de Dios, sino seremos como esos falsos profetas a los que se refiere el versículo 25… hablaremos de Dios, pero sin conocerlo; le predicaremos, sin amarlo; lo alabaremos, sin servirlo.
Meditemos:
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