Viernes 11 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.
Primera lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1, 1–2
Yo antes era un blasfemo pero he alcanzado la misericordia de Dios
1Pablo, Apóstol de Jesucristo por mandato de Dios, nuestro Salvador, y de Cristo Jesús, nuestra esperanza, 2saluda a Timoteo, su verdadero hijo en la fe. Te deseo la gracia, la misericordia y la paz que proceden de Dios padre y de Cristo Jesús, nuestro Señor.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 16 (15), 1–2ª y 5. 7–8. 11
R. ¡Dame a conocer, Señor, el camino de la verdad!
1Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti. 2 Yo digo al Señor: "Señor, tú eres mi bien". 5El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz, ¡tú decides mi suerte! R.
7Bendeciré al Señor que me aconseja, ¡hasta de noche me instruye mi conciencia! 8Tengo siempre presente al Señor: él está a mi lado, nunca vacilaré. R.
11Me harás conocer el camino de la vida, saciándome de gozo en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha. R.
Aleluya:
“Aleluya. Aleluya. La Palabra del Señor permanece para siempre; y esa Palabra es el Evangelio que les anunciamos. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 6, 39–42
¿Puede un ciego guiar a otro ciego?
39Les hizo también esta comparación: "¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un pozo? 40El discípulo no es superior al maestro; cuando el discípulo llegue a ser perfecto, será como su maestro. 41¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo? 42¿Cómo puedes decir a tu hermano: "Hermano, deja que te saque la paja de tu ojo", tú, que no ves la viga que tienes en el tuyo? ¡Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.
Palabra del Señor.
Comentario:
Estos dos ejemplos que propone el Señor, de “mala conducta”, son explícitos por sí mismos. La ceguera del que corrige, lleva a que ambos, el corregido y el corrector, caigan en un “pozo”, es decir, vayan por el mal camino. ¡Con cuanta frecuencia escuchamos las peores críticas hacia los errores ajenos de gente que comete esos errores o aún peores! Muchos están tan acostumbrados a “negar” sus propios fallos, faltos de visión crítica ante su propio accionar, que no solo se corrigen de sus equivocaciones, sino que gastan el “filo” de su aguzada lengua en la piel ajena. Son los “ciegos” “hipócritas” a los que se refiere el Señor. Ven en los demás la sombra de sus propias malas acciones, aún más… las resaltan para “disculpar” sus propias equivocaciones. Pareciera que en vez de crecer y estar a la altura de los demás, preferimos cortarles las piernas para que ellos se pongan a nuestra propia pobre altura.
Meditemos:
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