Sábado 12 – Feria (o Memoria Libre: El Santísimo Nombre de María – Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección. 1as vísperas del 24° domingo durante el año.
Primera lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1, 15–17
Vino al mundo para salvar a los pecadores
15Es doctrina cierta y digna de fe que Jesucristo vino al mundo para salvar a los pecadores, y yo soy el peor de ellos. 16Si encontré misericordia, fue para que Jesucristo demostrara en mí toda su paciencia, poniéndome como ejemplo de los que van a creer en él para alcanzar la Vida eterna. 17¡Al Rey eterno y universal, al Dios incorruptible, invisible y único, honor y gloria por los siglos de los siglos! Amén.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 113 (112), 1–5a. 6–7
R. ¡Bendito sea el Señor que socorre a los humildes!
1Alaben, servidores del Señor, alaben el nombre del Señor. 2Bendito sea el nombre del Señor, desde ahora y para siempre. R.
3Desde la salida del sol hasta su ocaso, sea alabado el nombre del Señor. 4El Señor está sobre todas las naciones, su gloria se eleva sobre el cielo. R.
5¿Quién es como el Señor, nuestro Dios, que 6se inclina para contemplar el cielo y la tierra? 7El levanta del polvo al desvalido, alza al pobre de su miseria. R.
Aleluya:
“Aleluya. Aleluya. La Palabra de Dios es viva y eficaz, y juzga los deseos e intenciones del corazón. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 6, 43–49
¿Por qué ustedes me llaman: "Señor, Señor", y no hacen lo que les digo?
43No hay árbol bueno que dé frutos malos, ni árbol malo que dé frutos buenos: 44cada árbol se reconoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos ni se cosechan uvas de las zarzas. 45El hombre bueno saca el bien del tesoro de bondad que tiene en su corazón. El malo saca el mal de maldad, porque de la abundancia del corazón habla la boca. 46¿Por qué ustedes me llaman: "Señor, Señor", y no hacen lo que les digo? 47Yo les diré a quién se parece todo aquel que viene a mí, escucha mis palabras y las practica. 48Se parece a un hombre que, queriendo construir una casa, cavó profundamente y puso los cimientos sobre la roca. Cuando vino la creciente, las aguas se precipitaron con fuerza contra esa casa, pero no pudieron derribarla, porque estaba bien construida. 49En cambio, el que escucha la Palabra y no la pone en práctica, se parece a un hombre que construyó su casa sobre tierra, sin cimientos. Cuando las aguas se precipitaron contra ella, en seguida se derrumbó, y el desastre que sobrevino a esa casa fue grande".
Palabra del Señor.
Comentario:
La bondad no se predica, se vive. En el mundo de hoy, donde la apariencia lo es todo, pareciera que los cristianos estamos en la periferia, que ya no tenemos mucho o nada que decir. La voz de la Iglesia no se escucha, y si se lo hace es sesgada, mal interpretada, tomada en broma… ¿Por qué es así? Porque al mundo no le interesa cambiar, no le interesa hacer las cosas bien. Pero también es así porque los cristianos nos hemos conformado con hablar y muy poco se ve que hagamos. Nuestro blá, blá, blá… no es suficiente. Se necesita que el árbol bueno, de frutos buenos. Es necesario edificar sobre roca, sino el “desastre” que sobreviene a esta casa es grande (v. 49). Entonces es importante reconocer que cuentan las acciones y no solo las palabras. A la voz fuerte de la Iglesia que alerta y orienta, que anuncia y denuncia… se debe sumar la acción comprometida y clara de aquellos que somos cristianos. “Obras son amores y no buenas razones”, dice el refrán tradicional. Pareciera que hemos llenado el árbol de “follaje” y no de “frutos”. Poner en práctica la Palabra es la gran tarea a la cual hoy se nos invita.
Meditemos:
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