Martes 15 – Memoria Obligatoria: Nuestra Señora de los Dolores – Blanco / Misa: de la memoria. Lecturas propias. Secuencia Stabat Mater (optativa). Prefacio Propio – Liturgia de las horas: de la memoria.
Primera lectura
Lectura de la carta a los Hebreos 5, 7-9
Aprendió a obedecer y llegó a ser causa de salvación eterna
7El dirigió durante su vida terreno súplicas y plegarias, con fuertes gritos y lágrimas, a aquel que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su humilde sumisión. 8Y, aunque era Hijo de Dios, aprendió por medio de sus propios sufrimientos qué significa obedecer. 9De este modo, él alcanzó la perfección y llegó a ser causa de salvación eterna para todos los que le obedecen.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 31 (30), 2–6. 15–16. 20
R. ¡Sálvame, Señor, por tu misericordia!
2Yo me refugio en ti, Señor, ¡que nunca me vea defraudado! Líbrame, por tu justicia 3inclina tu oído hacia mí y ven pronto a socorrerme. R.
Sé para mí una roca protectora, un baluarte donde me encuentre a salvo, 4porque tú eres mi Roca y mi baluarte: por tu Nombre, guíame y condúceme. R.
5Sácame de la red que me han tendido, porque tú eres mi refugio. 6Yo pongo mi vida en tus manos: tú me rescatarás, Señor, Dios fiel. R.
15Pero yo confío en ti, Señor, y te digo: "Tú eres mi Dios, 16mi destino está en tus manos". Líbrame del poder de mis enemigos y de aquellos que me persiguen. R.
20¡Qué grande es tu bondad, Señor! Tú la reservas para tus fieles; y la brindas a los que se refugian en ti, en la presencia de todos. R.
Aleluya:
“Aleluya. Aleluya. Dichosa es maría Virgen, porque sin morir mereció la palma del martirio junto a la cruz del Señor. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Juan 19, 25–27
Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre
25Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. 26Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien el amaba, Jesús le dijo: "Mujer, aquí tienes a tu hijo". 27Luego dijo al discípulo: "Aquí tienes a tu madre". Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.
Palabra del Señor.
Comentario:
Aunque el relato evangélico, que hoy la Iglesia propone a consideración nuestra, refleja el dolor más cruel que una madre puede tener, ver morir a su hijo; esta fiesta, que recuerda a María como “Nuestra Señora de los Dolores”, expresa, no solo “este” dolor del corazón de madre de María, sino, otros seis más: Los siete dolores de la Virgen María son: 1°) El nacimiento de Jesús en un pobre portal (Lucas 2, 6–20), refleja el dolor de la pobreza extrema; 2°) La presentación en el Templo: Lucas 2, 34: “34Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: "Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, 35y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos"”. Es el dolor anticipado del sufrimiento que María enfrentará por ser la Madre del Redentor. 3°) La huida a Egipto: Mateo 2, 13, los muestra como emigrantes por razones forzosas, la persecución de Herodes pone en peligro la vida de su hijo, ambos, José y María, sufren el desarraigo de vivir en tierra extranjera por amor a Cristo. 4°) La pérdida de Jesús en el Templo. Será Lucas 2, 41–52, quien nos relate este cuarto dolor mariano. En el v. 48, María expresa: “Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados”, es el dolor de la Madre que teme por la vida de su hijo. 5°) Se encuentra con Jesús en la calle de la amargura: Lucas 23, 26–31, cuenta esos momentos en que Jesús carga la pesada cruz y relata este alto en el “vía crucis” donde se encuentra con las “hijas de Jerusalén”, pero no con la Madre. La “tradición” de la Iglesia dice que al verlo pasar María se “desmayó”, durante siglos existió en ese lugar una capilla llamada “del desmayo”. 6°) Jesús muere en la cruz: es el dolor que la Palabra hoy nos presenta desde Juan 19, 25–27. El dolor de ver morir al hijo amado es lo que este sexto “dolor” nos muestra. 7°) Jesús bajado de la cruz y colocado en los brazos de su santísima madre: el dolor final, todo ha pasado, solo queda la pregunta ¿Por qué? Queda el vacio inmenso, la nada, la soledad de María con su hijo muerto.
Meditemos:
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