Miércoles 22 – Memoria Obligatoria: San Pío de Pietrelcina, presbítero – Blanco / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria.
Primera lectura
Lectura del libro del profeta Esdras 9, 5–9
Dios no nos ha abandonado en medio de la servidumbre
5Entonces me levanté, y con la túnica y el manto desgarrados, caí de rodillas, extendía las manos hacia el Señor, mi Dios, 6y dije: "Dios mío, estoy tan avergonzado y confundido que no me atrevo a levantar mi rostro hacia ti. Porque nuestras iniquidades se han multiplicado hasta cubrirnos por completo, y nuestra culpa ha subido hasta el cielo. 7Desde los días de nuestros padres hasta hoy, nos hemos hecho muy culpables, y a causa de nuestras iniquidades, nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes, fuimos entregados a los reyes extranjeros, a la espada, al cautiverio, al saqueo y a la vergüenza, como nos sucede en el día de hoy. 8Pero ahora, hace muy poco tiempo, el Señor, nuestro Dios, nos ha concedido la gracia de dejarnos un resto de sobrevivientes y de darnos un refugio en su Lugar santo. Así nuestro Dios ha iluminado nuestros ojos y nos ha dado un respiro en medio de nuestra esclavitud. 9Porque nosotros estamos sometidos; pero nuestro Dios no nos ha abandonado en medio de la servidumbre. El nos obtuvo el favor de los reyes de Persia, para animarnos a levantar la Casa de nuestro Dios y restaurar sus ruinas, y ara darnos una muralla en Judá y en Jerusalén.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo Responsorial: Tobías 13, 2–4. 5. 8cd
R. ¡Bendito sea Dios, que vive eternamente!
2Porque él castiga y tiene compasión, hace bajar hasta el Abismo y hace subir de la gran Perdición, sin que nadie escape de su mano. R.
3Porque él los ha dispersado en medio de ellas, 4pero allí les ha mostrado su grandeza. Exáltenlo ante todos los vivientes porque él es nuestro Señor, nuestro Dios y nuestro Padre, él es Dios por todos los siglos. R.
7Miren lo que ha hecho con ustedes y celébrenlo en alta voz. Bendigan al Señor de la justicia y glorifiquen al Rey de los siglos. R.
8Yo lo celebro en el país del destierro, y manifiesto su fuerza y su grandeza a un pueblo pecador. Yo lo celebro en el país del destierro, y manifiesto su fuerza y su grandeza a un pueblo pecador. R.
¡Conviértanse, pecadores, y practiquen la justicia en su presencia! ¡Quién sabe si él no les será favorable y tendrá misericordia de ustedes! R.
Aleluya: Marcos 1, 15
“Aleluya. Aleluya. El Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en el Evangelio. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 9, 1–6
Los envió a proclamar el Reino de Dios y a sanar a los enfermos
1Jesús convocó a los Doce y les dio poder y autoridad para expulsar a toda clase de demonios y para curar las enfermedades. 2Y los envió a proclamar el Reino de Dios y a sanar a los enfermos, 3diciéndoles: "No lleven nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni tampoco dos túnicas cada uno. 4Permanezcan en la casa donde se alojen, hasta el momento de partir. 5Si no los reciben, al salir de esas ciudad sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos". 6Fueron entonces de pueblo en pueblo, anunciando la Buena Noticia y curando enfermos en todas partes.
Palabra del Señor.
Comentario:
El envío es solemne, Jesús convoca a un acontecimiento que aparece como solemne, lleno de rito, como que tuvo una liturgia. No suena a “vayan”, así seco, desprovisto de trascendencia, como si fuera una cosa cotidiana o prosaica. No, parece solemne, lleno de esa tensión que provoca lo “especial”. Les da “poder”, los inviste de “autoridad”. Es decir, les comunica esa gracia divina que él tiene. Y lo hace así para que puedan “expulsar a toda clase de demonios y para curar las enfermedades”. La tarea sería imposible si no se hiciera con el poder de Dios. El sufrimiento y la enfermedad, son la clave del envío. Son ungidos con poder y autoridad para “sanar”. La orden de “no llevar nada para el camino”, implica, primariamente, la urgencia. ¿Para qué llevar cosas si es urgente evangelizar? No, hay que salir urgentemente, con lo justo, a buscar al pecador. Pero por otro lado, la opción de Lucas hacia los pobres, con su crítica implacable a los ricos, nos lleva a ver que quiere una Iglesia de “predicadores” pobres. No patrones de estancia, sino servidores que viven con lo justo. La sentencia final del versículo 5, revela que predicar también es alejarse de quienes desprecian el “don del Espíritu Santo”. Sacudir hasta el polvo de los pies es, literalmente, no tener nada que ver con aquellos que se niegan a recibir la gracia del Espíritu. En el versículo 6 se nos confirma que las cosas salieron como invitaba Jesús: no puede ser de otro modo… si hacemos las cosas como Dios manda, todo sale bien.
Meditemos:
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