lunes, 28 de septiembre de 2009

Lunes 28 – Feria (o memoria Libre: San Wenceslao, mártir – Rojo / Santos Lorenzo Ruiz y compañeros, mártires – Rojo) Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.

Primera lectura

Lectura del libro del profeta Zacarías 8, 1–8 

Yo salvo a mi pueblo de los países del oriente, y de los países donde se pone el sol

1La palabra del Señor llegó en estos términos: 2Así habla el Señor de los ejércitos: Siento un gran celo por Sión y ardo de pasión por ella. 3Así habla el Señor: Yo he vuelto a Sión, y habitaré en medio de Jerusalén. Jerusalén será llamada "Ciudad de la Fidelidad", y la montaña del Señor de los ejércitos, "Montaña Santa". 4Así habla el Señor de los ejércitos: Los ancianos y las ancianas se sentarán de nuevo en las plazas de Jerusalén, cada uno con su bastón en la mano, a causa de sus muchos años. 5Las plazas de la ciudad se llenarán de niños y niñas, que jugarán en ellas. 6Si esto parece imposible a los ojos del resto de este pueblo, ¿será también imposible para mí? -oráculo del Señor de los ejércitos-. 7Así habla el Señor de los ejércitos: Yo salvo a mi pueblo de los países del oriente, y de los países donde se pone el sol. 8Los haré volver y habitarán en medio de Jerusalén. Ellos serán mi Pueblo, y yo seré su Dios, en la fidelidad y en la justicia.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 102 (101), 16–21. 29. 22–23

R. ¡El Señor reedificará a Sión y aparecerá glorioso en medio de ella!

16Las naciones temerán tu Nombre, Señor, y los reyes de la tierra se rendirán ante tu gloria: 17cuando el Señor reedifique a Sión y aparezca glorioso en medio de ella; 18cuando acepte la oración del desvalido y no desprecie su plegaria. R.

19Quede esto escrito para el tiempo futuro y un pueblo renovado alabe al Señor: 20porque él se inclinó desde su alto Santuario y miró a la tierra desde el cielo, 21para escuchar el lamento de los cautivos y librar a los condenados a muerte. R.

29Los hijos de tus servidores tendrán una morada y su descendencia estará segura ante ti. 22para proclamar en Sión el nombre del Señor y su alabanza en Jerusalén, 23cuando se reúnan los pueblos y los reinos, y sirvan todos juntos al Señor. R.

Aleluya: Marcos 10, 45

“Aleluya. Aleluya. El Hijo del hombre vino para servir y dar su vida en rescate por una multitud. Aleluya”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 9, 46–50

El más pequeño de ustedes, ese es el más grande

46Entonces se les ocurrió preguntarse quién sería el más grande. 47Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, tomó a un niño y acercándolo, 48les dijo: "El que recibe a este niño en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe a mí, recibe a aquel que me envió; porque el más pequeño de ustedes, ese es el más grande". 49Juan, dirigiéndose a Jesús, le dijo: "Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre y tratamos de impedírselo, porque no es de los nuestros". 50Pero Jesús le dijo: "No se lo impidan, porque el que no está contra ustedes, está con ustedes".

Palabra del Señor.

Comentario:

Relato, desde otro evangelio, similar al del domingo. Aquí, de modo sintético, Lucas nos plantea el SERVICIO cristiano y la TOLERANCIA propia de todo creyente.

El SERVICIO cristiano: El niño es la persona más indefensa que existe. Un niño es alguien que no puede valerse por si mismo, que necesita siempre la ayuda de todos. El niño es “promesa”, porque todo lo que está en él, está en semilla, es frágil, es vulnerable… llegará a desarrollarse siempre y cuando nosotros, los mayores, promovamos en él el crecimiento de las virtudes, la plenitud de una actitud positiva y sana ante la vida, ampliemos el horizonte de su mirada para ver más allá de las metas mediocres o pasatista y los iniciemos en un camino de madurez (física, intelectual y afectiva) y apertura al infinito. El niño es el más pequeño, porque es semilla, ¡cuánto más desde el seno de su madre! El niño es el más pequeño, porque todo en el es posible de realizarse, más todavía no lo hizo y necesita de nuestra ayuda. Por eso, Jesús, nos plantea el SERVICIO a los más pequeños, los más frágiles, los abandonados, los excluidos… como condición  y camino para la grandeza.

La TOLERANCIA cristiana: El rabino Sergio Bergman indica que la aceptación de los demás para por tres etapas: 1.- tolerancia: cuando no puedo cambiar al otro y me resigno a que sea así; 2.- aceptación: cuando puedo cambiarlo, pero le dejo ser como es; 3.- festejo: cuando no solo puedo cambiarlo y le dejo ser como es, sino que también me alegra que sea así. Esto vale, creo yo, para todo tipo de situaciones de intolerancia o discriminación; ¡Cuánto más las de tipo religioso! ¡Cuánto más las racistas y xenófobas! El fanatismo religioso de algunas personas, muchas veces alentadas por sus propios líderes, fanáticos ellos también, lleva a la intransigencia, a la discriminación, a la intolerancia. Deberíamos festejar que otros vivan su fe de manera plena, festejan que puedan expresarla públicamente. Eso nos serviría para imitarlos (por lo menos en su alegría manifiesta de ser creyentes, cosa que a veces los católicos no expresamos de modo adecuado), para proclamar nosotros también que creemos en Dios y sus maravillosas obras de amor por nosotros. No se trata de decir: “todas las religiones son iguales”, no creo que en la intención de Jesús haya estado esta idea, sino, al revés, gozarnos de poder compartir con los demás el gozo de vivir y construir una sociedad más justa y fraterna. Por lo menos de eso se trata predicar a Jesús, no de hacer “prosélitos”, o más “miembros” de nuestra iglesia.

Meditemos:

  • ¿Soy de los que busca la “grandeza” en el “servicio” a los más pequeños? ¿En qué se nota?
  • ¿En qué cosas soy intolerante? ¿Por qué?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

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