Miércoles 30 – Memoria Obligatoria: San Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia – Blanco / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria.
Primera lectura
Lectura del libro del profeta Nehemías 2, 1–8
Si es del agrado del rey y tú estás contento con tu servidor, envíame a Judá, a la ciudad donde están las tumbas de mis padres, para que yo la reconstruya
1En el mes de Nisán, el vigésimo año del reinado de Artajerjes, siendo yo el encargado del vino, lo tomé y se lo ofrecí al rey. Como nunca había estado triste en su presencia, 2el rey me preguntó: "¿Por qué tienes esa cara tan triste? Tú no estás enfermo. Seguramente hay algo que te aflige". Yo experimenté una gran turbación, 3y dije al rey: "¡Viva el rey para siempre! ¿Cómo no voy a estar con la cara triste, si la ciudad donde están las tumbas de mis padres se encuentra en ruinas y sus puertas han sido consumidas por el fuego?". 4El rey me dijo: ¿Qué es lo que quieres? Yo me encomendé al Dios del cielo, 5y le respondí: "Si es del agrado del rey y tú estás contento con tu servidor, envíame a Judá, a la ciudad donde están las tumbas de mis padres, para que yo la reconstruya". 6El rey, que tenía a la reina sentada a su lado, me dijo: "¿Cuánto tiempo durará tu viaje y cuándo estarás de regreso?". Al rey le pareció bien autorizar mi partida, y yo le fijé un plazo. 7Luego dije al rey: "Si el rey lo considera conveniente, se me podrían dar cartas para los gobernadores del otro lado del Eufrates, a fin de que me faciliten el viaje a Judá. 8También podrían darme una carta para Asaf, el supervisor de los parques del rey, a fin de que me provea de madera para armar las puertas de la ciudadela del Templo, para las murallas de la ciudad y para la casa donde voy a vivir". El rey me concedió todo eso, porque la mano bondadosa de mi Dios estaba sobre mí.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 137 (136), 1–6
R. ¡Que la lengua se me pegue al paladar si no me acordara de ti!
1Junto a los ríos de Babilonia, nos sentábamos a llorar, acordándonos de Sión. 2En los sauces de las orillas teníamos colgadas nuestras cítaras. R.
3Allí nuestros carceleros nos pedían cantos, y nuestros opresores, alegría: "¡Canten para nosotros un canto de Sión!". R.
4¿Cómo podíamos cantar un canto del Señor en tierra extranjera? 5Si me olvidara de ti, Jerusalén, que se paralice mi mano derecha. R.
6Que la lengua se me pegue al paladar si no me acordara de ti, si no pusiera a Jerusalén por encima de todas mis alegrías. R.
Aleluya: Filipenses 3, 8–9
“Aleluya. Aleluya. Considero todas las cosas como desperdicio, con tal de ganar a Cristo y estar unido a Él. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 9, 57–62
Te seguiré a donde vayas
57Mientras iban caminando, alguien le dijo a Jesús: "¡Te seguiré adonde vayas!". 58Jesús le respondió: "Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza". 59Y dijo a otro: "Sígueme". El respondió: "Permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre". 60Pero Jesús le respondió: "Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios". 61Otro le dijo: "Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos". 62Jesús le respondió: "El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios".
Palabra del Señor.
Comentario:
No hay tiempo. Lo primero que surge de estas tres pequeñas escenas es eso, no hay tiempo. No hay tiempo que perder, hay que apurarse, hay que ir a lo urgente, aunque todo lo demás sea importante. Seguir a Jesús no acepta dilación, demoras, altos en el camino, paradas (aunque sea por razones importantísimas). Jesús tiene una tarea imperiosa, salvar el mundo. El discípulo debe jugarse por él, seguirlo adonde vaya y… rápido.
Monseñor Santiago Olivera –agradeciendo a Dios sus 25 años sacerdotales–, obispo de Cruz del Eje, Córdoba, Argentina, decía al final de la Santa Misa celebrada en Villa Cura Brochero, Córdoba, el 18 de septiembre de 2009, con respecto a la llamada a seguir a Jesús:
“…quiero decirles que mi vocación (al sacerdocio) surge de alguna manera con la claridad del llamado por una necesidad.
Es importante que los jóvenes de las comunidades, que los sacerdotes, descubramos que la vocación sin duda es una respuesta al llamado de Dios pero que a veces se presenta el llamado haciendo hincapié al propio gusto, al propio proyecto, al propio deseo y la vocación también (la vocación del llamado) surge cuando hay necesidades.
Cuando hay una necesidad, un cristiano tiene que decir –si no hay impedimento para hacerlo–: “Aquí estoy, envíame”.
Esa experiencia mía, vocacional, es la que marcó mi vida porque –sin duda– uno busca la felicidad. Pero no es lo que uno tiene que buscar. Uno descubre y encuentra la felicidad y se olvida de sí mismo. No es que buscamos el ciento por uno, pero experimentamos que cuando damos todo… ¡y damos todo de verdad!, sin duda recibimos y experimentamos el ciento por uno”.
Se trata de que algo urge, que no hay tiempo para proyectos personales, que hay que dejar lo particular para servir a lo general, que se necesitan hombres y mujeres abnegados, magnánimos, que se atrevan a “dejarlo todo” por Jesús, aún lo bueno, lo lícito, la “vocación” humana… en aras de esta llamada al servicio de la humanidad. La generosidad en la entrega tiene que ser generosa, tiene que ser muy generosa… es más, tiene que ser generosa hasta el extremo de la heroicidad, ¡qué digo! De la SANTIDAD.
Monseñor Santiago Olivera nos decía: “…cuando damos todo… ¡y damos todo de verdad!, sin duda recibimos y experimentamos el ciento por uno”. En esta concepción moderna, donde todo llamado vocacional responde “…al propio gusto, al propio proyecto, al propio deseo…”, la “necesidad” y la “urgencia” que plantean Jesús nos llevan a una conversión radical (radical viene de raíz, la conversión debe llegar hasta la raíz de nuestra vida) y profunda de nuestra mentalidad, de nuestro modo de encarar la vida. Es cambiar las expectativas de vida que tenemos y regularla por las expectativas y necesidades, las de Cristo y de su Iglesia.
Si eres cristiano, si vives como creyente, si la iglesia Católica es tu hogar y tu comunidad de discípulos seguidores de Cristo… pon tu mano en el arado y no mires para atrás (ver Lucas 9, 62), pero hay que poner la mano siempre, hay que “arar” respondiendo a las urgencias del momento, no “encontremos” la vocación, sino “recibamos” el llamado. John F. Kennedy dijo en un discurso “hoy no pensemos en lo que mi Patria puede hacer por mí… sino ¿qué puedo hacer yo por mi Patria?”. Esa es la conversión a la que Jesús llamó y llama siempre: ¡cubrir las necesidades con entrega urgente y generosa!
Meditemos:
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Martes 29 – Fiesta: Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael – Blanco / Misa: del Propio. Gloria. Lecturas Propias. Prefacio de los Ángeles – Liturgia de las horas: del propio.
Primera lectura
Lectura del libro de Daniel 7, 9–10. 13–14
Miles y miles de ángeles le servían
9Yo estuve mirando hasta que fueron colocados unos tronos y un Anciano se sentó. Su vestidura era blanca como la nieve y los cabellos de su cabeza como la lana pura; su trono, llamas de fuego, con ruedas de fuego ardiente. 10Un río de fuego brotaba y corría delante de él. Miles de millares lo servían, y centenares de miles estaban de pie en su presencia. El tribunal se sentó y fueron abiertos unos libros. 13Yo estaba mirando, en las visiones nocturnas, y vi que venía sobre las nubes del cielo como un Hijo de hombre; él avanzó hacia el Anciano y lo hicieron acercar hasta él. 14Y le fue dado el dominio, la gloria y el reino, y lo sirvieron todos los pueblos, naciones y lenguas. Su dominio es un dominio eterno que no pasará, y su reino no será destruido.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 138 (137), 1–5
R. ¡Te cantaré en presencia de los ángeles, Señor!
1Te doy gracias, Señor, de todo corazón, te cantaré en presencia de los ángeles. 2Me postraré ante tu santo Templo. R.
Daré gracias a tu Nombre por tu amor y tu fidelidad, porque tu promesa ha superado tu renombre. 3Me respondiste cada vez que te invoqué y aumentaste la fuerza de mi alma. R.
4Que los reyes de la tierra te bendigan al oír las palabras de tu boca, 5y canten los designios del Señor, porque la gloria del Señor es grande. R.
Aleluya: Salmo 103 (102), 21
“Aleluya. Aleluya. ¡Bendigan al Señor, todos sus ejércitos, sus servidores, los que cumplen su voluntad! Aleluya”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Juan 1, 47–51
Verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre
47Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: "Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez". 48"¿De dónde me conoces?", le preguntó Natanael. Jesús le respondió: "Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera". 49Natanael le respondió: "Maestro, tú eres el hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel". 50Jesús continuó: "Porque te dije: "Te vi debajo de la higuera", crees. Verás cosas más grandes todavía". 51Y agregó: "Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre".
Palabra del Señor.
Comentario:
Hoy celebramos la fiesta de los tres Arcángeles que nombra la Sagrada Escritura. La palabra Arcángel proviene de dos palabras. Arc = el principal. Y ángel. O sea principal entre los ángeles. Arcángel es como un jefe de los ángeles.
San Miguel. Este nombre significa: "¿Quién como Dios? O: "Nadie es como Dios". A San Miguel lo nombre tres veces la S. Biblia. Primero en el capítulo 12 del libro de Daniel a donde se dice: "Al final de los tiempos aparecerá Miguel, al gran Príncipe que defiende a los hijos del pueblo de Dios. Y entonces los muertos resucitarán. Los que hicieron el bien, para la Vida Eterna, y los que hicieron el mal, para el horror eterno".
En el capítulo 12 del Libro del Apocalipsis se cuenta lo siguiente: "Hubo una gran batalla en el cielo. Miguel y sus ángeles combatieron contra Satanás y los suyos, que fueron derrotados, y no hubo lugar para ellos en el cielo, y fue arrojada la Serpiente antigua, el diablo, el seductor del mundo. Ay de la tierra y del mar, porque el diablo ha bajado a vosotros con gran furor, sabiendo que le queda poco tiempo".
En la Carta de San Judas Tadeo se dice: "El Arcángel San Miguel cuando se le enfrentó al diablo le dijo: ‘Que te castigue el Señor’".
Por eso a San Miguel lo pintan atacando a la serpiente infernal.
La Iglesia Católica ha tenido siempre una gran devoción al Arcángel San Miguel, especialmente para pedirle que nos libre de los ataques del demonio y de los espíritus infernales. Y él cuando lo invocamos llega a defendernos, con el gran poder que Dios le ha concedido. Muchos creen que él sea el jefe de los ejércitos celestiales.
San Gabriel. Su nombre significa: "Dios es mi protector". A este Arcángel se le nombra varias veces en la S. Biblia. Él fue el que le anunció al profeta Daniel el tiempo en el que iba a llegar el Redentor. Dice así el profeta: "Se me apareció Gabriel de parte de Dios y me dijo: dentro de setenta semanas de años (o sea 490 años) aparecerá el Santo de los Santos" (Dan. 9).
Al Arcángel San Gabriel se le confió la misión más alta que jamás se le haya confiado a criatura alguna: anunciar la encarnación del Hijo de Dios. Por eso se le venera mucho desde la antigüedad.
Su carta de presentación cuando se le apareció a Zacarías para anunciarle que iba a tener por hijo a Juan Bautista fue esta: "Yo soy Gabriel, el que está en la presencia de Dios" (Luc. 1, 19).
San Lucas dice: "Fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, a una virgen llamada María, y llegando junto a ella, le dijo: ‘Salve María, llena de gracia, el Señor está contigo’. Ella se turbó al oír aquel saludo, pero el ángel le dijo: ‘No temas María, porque has hallado gracia delante de Dios. Vas a concebir un hijo a quien pondrás por nombre Jesús. Él será Hijo del Altísimo y su Reino no tendrá fin’".
San Gabriel es el patrono de las comunicaciones y de los comunicadores, porque trajo al mundo la más bella noticia: que el Hijo de Dios se hacía hombre.
San Rafael. Su nombre significa: "Medicina de Dios". Que el arcángel enviado por Dios para quitarle la ceguera a Tobías y acompañar al hijo de éste en un larguísimo y peligroso viaje y conseguirle una santa esposa.
Su interesante historia está narrada en el día 7 de febrero. San Rafael es muy invocado para alejar enfermedades y lograr terminar felizmente los viajes. Tomado de www.ewtn.com, vista el 25 de septiembre de 2009.
Meditemos:
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Lunes 28 – Feria (o memoria Libre: San Wenceslao, mártir – Rojo / Santos Lorenzo Ruiz y compañeros, mártires – Rojo) Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.
Primera lectura
Lectura del libro del profeta Zacarías 8, 1–8
Yo salvo a mi pueblo de los países del oriente, y de los países donde se pone el sol
1La palabra del Señor llegó en estos términos: 2Así habla el Señor de los ejércitos: Siento un gran celo por Sión y ardo de pasión por ella. 3Así habla el Señor: Yo he vuelto a Sión, y habitaré en medio de Jerusalén. Jerusalén será llamada "Ciudad de la Fidelidad", y la montaña del Señor de los ejércitos, "Montaña Santa". 4Así habla el Señor de los ejércitos: Los ancianos y las ancianas se sentarán de nuevo en las plazas de Jerusalén, cada uno con su bastón en la mano, a causa de sus muchos años. 5Las plazas de la ciudad se llenarán de niños y niñas, que jugarán en ellas. 6Si esto parece imposible a los ojos del resto de este pueblo, ¿será también imposible para mí? -oráculo del Señor de los ejércitos-. 7Así habla el Señor de los ejércitos: Yo salvo a mi pueblo de los países del oriente, y de los países donde se pone el sol. 8Los haré volver y habitarán en medio de Jerusalén. Ellos serán mi Pueblo, y yo seré su Dios, en la fidelidad y en la justicia.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 102 (101), 16–21. 29. 22–23
R. ¡El Señor reedificará a Sión y aparecerá glorioso en medio de ella!
16Las naciones temerán tu Nombre, Señor, y los reyes de la tierra se rendirán ante tu gloria: 17cuando el Señor reedifique a Sión y aparezca glorioso en medio de ella; 18cuando acepte la oración del desvalido y no desprecie su plegaria. R.
19Quede esto escrito para el tiempo futuro y un pueblo renovado alabe al Señor: 20porque él se inclinó desde su alto Santuario y miró a la tierra desde el cielo, 21para escuchar el lamento de los cautivos y librar a los condenados a muerte. R.
29Los hijos de tus servidores tendrán una morada y su descendencia estará segura ante ti. 22para proclamar en Sión el nombre del Señor y su alabanza en Jerusalén, 23cuando se reúnan los pueblos y los reinos, y sirvan todos juntos al Señor. R.
Aleluya: Marcos 10, 45
“Aleluya. Aleluya. El Hijo del hombre vino para servir y dar su vida en rescate por una multitud. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 9, 46–50
El más pequeño de ustedes, ese es el más grande
46Entonces se les ocurrió preguntarse quién sería el más grande. 47Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, tomó a un niño y acercándolo, 48les dijo: "El que recibe a este niño en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe a mí, recibe a aquel que me envió; porque el más pequeño de ustedes, ese es el más grande". 49Juan, dirigiéndose a Jesús, le dijo: "Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre y tratamos de impedírselo, porque no es de los nuestros". 50Pero Jesús le dijo: "No se lo impidan, porque el que no está contra ustedes, está con ustedes".
Palabra del Señor.
Comentario:
Relato, desde otro evangelio, similar al del domingo. Aquí, de modo sintético, Lucas nos plantea el SERVICIO cristiano y la TOLERANCIA propia de todo creyente.
El SERVICIO cristiano: El niño es la persona más indefensa que existe. Un niño es alguien que no puede valerse por si mismo, que necesita siempre la ayuda de todos. El niño es “promesa”, porque todo lo que está en él, está en semilla, es frágil, es vulnerable… llegará a desarrollarse siempre y cuando nosotros, los mayores, promovamos en él el crecimiento de las virtudes, la plenitud de una actitud positiva y sana ante la vida, ampliemos el horizonte de su mirada para ver más allá de las metas mediocres o pasatista y los iniciemos en un camino de madurez (física, intelectual y afectiva) y apertura al infinito. El niño es el más pequeño, porque es semilla, ¡cuánto más desde el seno de su madre! El niño es el más pequeño, porque todo en el es posible de realizarse, más todavía no lo hizo y necesita de nuestra ayuda. Por eso, Jesús, nos plantea el SERVICIO a los más pequeños, los más frágiles, los abandonados, los excluidos… como condición y camino para la grandeza.
La TOLERANCIA cristiana: El rabino Sergio Bergman indica que la aceptación de los demás para por tres etapas: 1.- tolerancia: cuando no puedo cambiar al otro y me resigno a que sea así; 2.- aceptación: cuando puedo cambiarlo, pero le dejo ser como es; 3.- festejo: cuando no solo puedo cambiarlo y le dejo ser como es, sino que también me alegra que sea así. Esto vale, creo yo, para todo tipo de situaciones de intolerancia o discriminación; ¡Cuánto más las de tipo religioso! ¡Cuánto más las racistas y xenófobas! El fanatismo religioso de algunas personas, muchas veces alentadas por sus propios líderes, fanáticos ellos también, lleva a la intransigencia, a la discriminación, a la intolerancia. Deberíamos festejar que otros vivan su fe de manera plena, festejan que puedan expresarla públicamente. Eso nos serviría para imitarlos (por lo menos en su alegría manifiesta de ser creyentes, cosa que a veces los católicos no expresamos de modo adecuado), para proclamar nosotros también que creemos en Dios y sus maravillosas obras de amor por nosotros. No se trata de decir: “todas las religiones son iguales”, no creo que en la intención de Jesús haya estado esta idea, sino, al revés, gozarnos de poder compartir con los demás el gozo de vivir y construir una sociedad más justa y fraterna. Por lo menos de eso se trata predicar a Jesús, no de hacer “prosélitos”, o más “miembros” de nuestra iglesia.
Meditemos:
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Domingo 27 – 26° DURANTE EL AÑO – Verde / Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 2da semana para el Salterio. 26va semana.
Primera Lectura
Lectura del libro de los Números 11, 16–17ª. 24–29
¿Acaso estás celoso a causa de mí? ¡Ojalá todos fueran profetas en el pueblo del Señor!
En aquellos días:16El Señor le dijo a Moisés: "Reúneme a setenta de los ancianos de Israel -deberás estar seguro de que son realmente ancianos y escribas del pueblo- llévalos a la Carpa del Encuentro, y que permanezcan allí junto contigo. 17Yo bajaré hasta allí, te hablaré, y tomaré algo del espíritu que tú posees, para comunicárselo a ellos. 25Entonces el Señor descendió en la nube y le habló a Moisés. Después tomó algo del espíritu que estaba sobre él y lo infundió a los setenta ancianos. Y apenas el espíritu se posó sobre ellos, comenzaron a hablar en éxtasis; pero después no volvieron a hacerlo. 26Dos hombres -uno llamado Eldad y el otro Medad- se habían quedado en el campamento; y como figuraban entre los inscritos, el espíritu se posó sobre ellos, a pesar de que no habían ido a la Carpa. Y también ellos se pusieron a hablar en éxtasis. 27Un muchacho vino corriendo y comunicó la noticia a Moisés, con estas palabras: "Eldad y Medad están profetizando en el campamento". 28Josué, hijo de Nun, que desde su juventud era ayudante de Moisés, intervino diciendo: "Moisés, señor mío, no se lo permitas". 29Pero Moisés le respondió: "¿Acaso estás celoso a causa de mí? ¡Ojalá todos fueran profetas en el pueblo del Señor, porque él les infunde su espíritu!".
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 19 (18), 8. 10. 12–14 (R.: 9ª)
R. ¡Los preceptos del Señor son rectos, alegran el corazón!
8La ley del Señor es perfecta, reconforta el alma; el testimonio del Señor es verdadero, da sabiduría al simple. R.
10La palabra del Señor es pura, permanece para siempre; los juicios del Señor son la verdad, enteramente justos. R.
12También a mí me instruyen: observarlos es muy provechoso. 13Pero ¿Quién advierte sus propios errores? Purifícame de las faltas ocultas. R.
14Presérvame, además, del orgullo, para que no me domine; entonces seré irreprochable y me veré libre de ese gran pecado. R.
Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol Santiago 5, 1–6
Sus riquezas se han echado a perder
1Ustedes, los ricos, lloren y giman por las desgracias que les van a sobrevenir. 2Porque sus riquezas se han echado a perder y sus vestidos están roídos por la polilla. 3Su oro y su plata se han herrumbrado, y esa herrumbre dará testimonio contra ustedes y devorará sus cuerpos como un fuego. ¡Ustedes han amontonado riquezas, ahora que es el tiempo final! 4Sepan que el salario que han retenido a los que trabajaron en sus campos está clamando, y el clamor de los cosechadores ha llegado a los oídos del Señor del universo. 5Ustedes llevaron en este mundo una vida de lujo y de placer, y se han cebado a sí mismos para el día de la matanza. 6Han condenado y han matado al justo, sin que él les opusiera resistencia.
Palabra de Dios.
Aleluya: Cf. Juan 17, 17ba
“Aleluya. Aleluya. Tu palabra, Señor, es verdad, conságranos en la verdad. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 9, 38–43. 45. 47–48
El que no está contra nosotros, está con nosotros. Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala
38Juan le dijo: "Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre, y tratamos de impedírselo porque no es de los nuestros". 39Pero Jesús les dijo: "No se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí. 40Y el que no está contra nosotros, está con nosotros. 41Les aseguro que no quedará sin recompensa el que les dé de beber un vaso de agua por el hecho de que ustedes pertenecen a Cristo. 42Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar. 43Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos a la Gehena, al fuego inextinguible. 45Y si tu pie es para ti ocasión de pecado, córtalo, porque más te vale entrar lisiado en la Vida, que ser arrojado con tus dos pies a la Gehena. 47Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, arráncalo, porque más te vale entrar con un solo ojo en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos a la Gehena, 48donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.
Palabra del Señor.
Comentario:
En el relato de hoy, Juan ve a Jesús como si fuera una Marca Registrada de los discípulos y lo quiere convertir en el monopolio de los violentos. ¡Cuánto parecido encierra con el relato del libro de los Números (Núm 11, 16-17. 24-29)! Es como si Juan fuera el nuevo Josué diciendo: “Moisés, señor mío, no se lo permitas”. Juan entorpece el camino de la sanación entregado por Dios a los hombres por medio de Jesús: “tratamos de impedírselo por que no es de los nuestros”. ¿Hay que ser de los nuestros para hacer obras buenas? ¿Desde cuándo Jesús es una marca registrada? ¿La sanación, la liberación, que Jesús nos da es monopolio de algunos o es para todos?
Juan parece no entender que Jesús vino por todos y para todos y que, así como vino por todos y para todos, todos pueden invocar su santo Nombre. Jesús no es sólo de algunos, es de todos. Nosotros, al igual que Juan, muchas veces pensamos lo contrario, imaginamos que si “no es de los nuestros”, su tarea no sirve. Cuántas veces nos hemos encontrado con situaciones de autoritarismo, intolerancia, mezquindad, individualismo, egoísmo, chisme, manipulación, exclusión, marginación, etc., en nuestras comunidades eclesiales. Predicamos un Jesús que es para todos, pero cuando todos lo predican no nos gusta.
Pero Jesús les dijo: “No se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí”
Como Josué, Juan parecía celoso por su maestro, Jesús le responde diciéndole que no hay problema, nadie va a hablar mal de él. Pero pareciera que el drama de Juan no es si alguien habla, o no, mal del Señor. El problema es que Juan está celoso porque pierde poder, celoso porque hablan mal de los discípulos. Cuantas veces nos pasa que alguien se cambia a una iglesia evangélica y allí se convierte, tal vez ha estado la vida entera en la nuestra y no recibió nada. ¡Qué mal habla eso de la Iglesia Católica! Otras veces alguien se cambia de grupo o institución. Antes no servía para nada, ahora es un genio, se convirtió en un súper-cristiano, años en nuestra comunidad y no servía para nada; ahora parece que todos sus dones han salido a la luz.
Resulta interesante ver como Marcos pone este relato después de la curación del endemoniado epiléptico (Mc 9, 14-29), donde los discípulos no pudieron curarlo (versículo 18: “le pedí a tus discípulos que lo expulsaran pero no pudieron”), y ahora ¡aparece uno que en Nombre de Jesús expulsa a los demonios y no es de los nuestros! (v. 38). Parece que siempre la decisión de los violentos y mediocres es eliminar al que les haga sombra, en vez de crecer (ya lo había dicho el Señor en Mc 9, 29: “Esta clase de demonios se expulsa solo con la oración”). La enseñanza de Jesús hay que orientarla al hecho de que hay que crecer nosotros y no disminuir a los demás, hacernos más fuertes nosotros y no debilitar a los otros, ¡no les cortemos las piernas para que estén a nuestra altura de petisos, crezcamos nosotros para hacernos tan o más altos que ellos!
Y el que no está contra nosotros, está con nosotros.
El evangelio de san Mateo dice todo lo contrario: “El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama” (Mt 12, 30). Pero, si bien hay que complementarlos, notemos la diferencia: en Mateo Jesús dice conmigo, en cambio, en Marcos dice nosotros. También es notable que, en Marcos 9, 39, la referencia de Jesús es sólo a él (“No se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí”) y no a la comunidad (nosotros). Jesús invita a ver a los demás como parte del grupo, de la comunidad y no como a enemigos a quienes hay que combatir. ¡Cuánto aprenderíamos, los seguidores de Cristo, si dejáramos de atacarnos mutuamente! ¡Cuánto ganaríamos si nos diéramos cuenta de que todos estamos con él –nosotros, dice el Señor!
De todas maneras es bueno que resuenen las palabras de Pablo: “...la mayor parte de los hermanos, a quienes mis cadenas han devuelto el coraje en el Señor, se han animado a proclamar sin temor la Palabra de Dios. Es verdad que algunos predican a Cristo llevados por la envidia y el espíritu de discordia, pero otros lo hacen con buena intención. Estos obran por amor, sabiendo que yo tengo la misión de defender el Evangelio. Aquellos, en cambio, anuncian a Cristo por espíritu de discordia, por motivos que no son puros, creyendo que así aumentan el peso de mis cadenas. Pero ¡qué importa! Después de todo, de uno u otra manera, con sinceridad o sin ella, Cristo es anunciado, y de esto me alegro y me alegraré siempre.” (Filipenses 1, 14-18)
La gravedad del escándalo.
Escandalizar es poner una piedra para que otro tropiece. Cuando escandalizamos a alguien le hacemos caer, tropezar, desmoronarse. ¡Cuántas veces hemos visto como los escándalos destruyen la credibilidad de las cosas de Dios! ¡Cuántas veces las comunidades quedan postradas por la fiebre del escándalo, quedan de rodillas ante la duda que el escándalo ha sembrado! ¡Por eso Jesús llama la atención “estos pequeños que creen en mí”! La fe es en Jesús, pero nosotros somos piedra de tropiezo cuando, entre Jesús y los pequeños, ponemos nuestro monopolio, nuestro egoísmo, nuestra mezquindad.
La mano, el pie y el ojo son los miembros que pueden llevarnos al pecado. La mano, símbolo de nuestra tarea creativa, que debería usarse solamente para entregar, para compartir con el que no lo tiene, también la usamos para robar, para esconder y mezquinar, para tomar en vez de dar. El pie signo del discípulo que sigue al maestro, del caminante que se mueve para misionar y llevar la buena nueva a los hermanos, del que se deja iluminar por la Palabra de Dios (Sal 119, 105), también puede usarse para andar por el camino del mal, por la senda de los malvados (Salmo 1, 1). El ojo figura del orante (Mc 7, 34), del buscador de Dios (Sal 121, 1), puerta de entrada de la vida y la respuesta divina (Sal 13, 4); también puede usarse para mirar con ira, con maldad o para cometer adulterio (Mt 5, 28).
Es obvio que Jesús no quiere que nos amputemos algún miembro de nuestro cuerpo, usa esta expresión para hacernos ver la gravedad de la tentación del pecado y la maldad. Más te vale..., dice el Señor.
Meditemos:
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Sábado 19 – Feria (o Memoria Libre: Santos Cosme y Damián, mártires – Rojo / Santa María en Sábado – Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección. 1as vísperas del 26° domingo durante el año.
Primera lectura
Lectura del libro del profeta Zacarías 2, 5–9. 14–15a
Yo vengo a habitar en medio de tí
5Yo levanté los ojos, y tuve una visión: Había un hombre que tenía en la mano una cuerda de medir. 6Entonces le pregunté: "¿A dónde vas?". El me respondió: "Voy a medir Jerusalén, para ver cuánto tiene de ancho y cuánto de largo". 7Mientras el ángel que hablaba conmigo estaba allí, otro ángel le salió a su encuentro 8y le dijo: "Corre, habla a ese joven y dile: "Jerusalén será una ciudad abierta por la gran cantidad de hombres y animales que habrá en ella. 9Yo seré para ella -oráculo del Señor- una muralla de fuego a su alrededor, y seré su Gloria en medio de ella"". 14Grita de júbilo y alégrate, hija de Sión: porque yo vengo a habitar en medio de ti -oráculo del Señor-. 15Aquel día, muchas naciones se unirán al Señor: ellas serán un pueblo para él y habitarán en medio de ti.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo Responsorial: Jeremías 31, 10–12b. 13
R. ¡El Señor nos cuidará como un pastor a su rebaño!
10¡Escuchen, naciones, la palabra del Señor, anúncienla en las costas más lejanas! Digan: "El que dispersó a Israel lo reunirá, y lo cuidará como un pastor a su rebaño". R.
11Porque el Señor ha rescatado a Jacob, lo redimió de una mano más fuerte que él. 12Llegarán gritando de alegría a la altura de Sión, afluirán hacia los bienes del Señor. R.
13Entonces la joven danzará alegremente, los jóvenes y los viejos se regocijarán; yo cambiaré su duelo en alegría, los alegraré y los consolaré de su aflicción. R.
Aleluya: Cf. 2° Timoteo 1, 10b
“Aleluya. Aleluya. Nuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte e hizo brillar la vida, mediante el Evangelio. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 9, 43b–45
El Hijo del hombre va a ser entregado. Temían interrogar a Jesús acerca de esto
43Mientras todos se admiraban por las cosas que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: 44"Escuchen bien esto que les digo: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres". 45Pero ellos no entendían estas palabras: su sentido les estaba velado de manera que no podían comprenderlas, y temían interrogar a Jesús acerca de esto.
Palabra del Señor.
Comentario:
En el momento de mayor euforia, paradojalmente, Jesús sigue anunciando que no siempre va a ser así. Ellos no entienden nada, justamente porque el aquí y ahora de su vida es el triunfo de Jesús como predicador, como sanador. No debe sorprendernos que las cosas planteadas por Jesús fuesen en ese momento, ¡es en la cresta de la ola donde hay que darse cuenta de la realidad! Si los discípulos no entienden que lo de “hoy” pasa, si no ven que las cosas cambiarán… tendrán mucha desilusión. Los discípulos miran solamente lo cercano, lo que representa su ahora. Jesús ve más lejos, mira en profundidad. Él sabe del plan divino de salvación, Él sabe que es lo que hay que hacer. Sus discípulos están engolosinados con el “triunfo” actual. Con el tiempo aprenderán que la única victoria posible pasa por la cruz y la resurrección.
Meditemos:
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Viernes 25 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria. Día Penitencial.
Lectura del libro del profeta Ageo 1, 15b–2, 9
Dentro de poco tiempo, llenaré de gloria esta casa
115En el segundo año del rey Darío. 21El día veintiuno del séptimo mes, la palabra del Señor llegó, por medio del profeta Ageo, en estos términos: 2Di a Zorobabel, hijo de Sealtiel, gobernador de Judá, a Josué, hijo de Iehosadac, el Sumo Sacerdote, y al resto del pueblo: 3¿Queda alguien entre ustedes que halla visto esta Casa en su antiguo esplendor? ¿Y qué es lo que ven ahora? ¿No es como nada ante sus ojos? 4¡Animo, Zorobabel! -oráculo del Señor-. ¡Animo, Josué, hijo de Iehosadac, Sumo Sacerdote! ¡Animo, todo el pueblo del país! -oráculo del Señor-. ¡Manos a la obra! Porque yo estoy con ustedes -oráculo del Señor de los ejércitos 5según el compromiso que contraje con ustedes cuando salieron de Egipto, y mi espíritu permanece en medio de ustedes. ¡No teman! 6Porque así habla el Señor de los ejércitos: Dentro de poco tiempo, yo haré estremecer el cielo y la tierra, el mar y el suelo firme. 7haré estremecer a todas las naciones: entonces afluirán los tesoros de todas las naciones y llenaré de gloria esta Casa dice el Señor de los ejércitos. 8¡Son míos el oro y la plata! -oráculo del Señor de los ejércitos 9la gloria última de esta Casa será más grande que la primera, dice el Señor de los ejército, y en este lugar yo daré la paz -oráculo del Señor de los ejércitos-.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo Responsorial 43 (42), 1–4
R. ¡Espero en Dios, le daré gracias!
1Júzgame, oh Dios, y defiende mi causa contra la gente sin piedad; líbrame del hombre falso y perverso. R.
2Si tú eres mi Dios y mi fortaleza, ¿por qué me rechazas? ¿Por qué tendré que estar triste, oprimido por mi enemigo? R.
3Envíame tu luz y tu verdad: que ellas me encaminen y me guíen a tu santa Montaña, hasta el lugar donde habitas. R.
4Y llegaré al altar de Dios, el Dios que es la alegría de mi vida; y te daré gracias con la cítara, Señor, Dios mío. R.
Aleluya: Marcos 10, 45
“Aleluya. Aleluya. El Hijo del hombre vino para servir y dar su vida en rescate por una multitud. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 9, 18–22
Tú eres el Mesías de Dios. El Hijo del hombre debe sufrir mucho
18Un día en que Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con él, les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?". 19Ellos le respondieron: "Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado". 20"Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy yo?". Pedro, tomando la palabra, respondió: "Tú eres el Mesías de Dios". 21Y él les ordenó terminantemente que no lo dijeran a nadie. 22"El hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día".
Palabra del Señor.
Comentario:
La oración de Cristo está en el principio de este texto de hoy. La pregunta sobre su propia persona nos hará continuar el interrogante que Herodes tenía en el evangelio leído ayer: ¿quién es Jesús? Pedro dará la respuesta correcta: "Tú eres el Mesías de Dios". Recordemos lo dicho el domingo, 24 durante el año, en estos mismos comentarios:
Mesías / Cristo. Este título de Mesías (hebreo mashiaj) / Cristo (griego (Christós), se puede traducir al castellano por “Ungido”. Es un término que aparece frecuentemente en la Antigua Alianza, con referencia, principal, a los reyes de Israel. Sabemos que David fue el gran rey de Israel, el “ungido” de Dios (ver 1Sam 16, 3. 12-13; 2Sam 2, 4. 7; Salmo 89, 20ss), a imagen de él debían ser los grandes reyes del pueblo… pero no siempre fue así. Entonces se empezó a esperar al “Rey” que no hiciera su voluntad, sino la de Dios; que no sirviera a sus propias ambiciones, sino a las necesidades del pueblo; que no buscara su bien, sino el bien común: el Mesías, el Cristo, el Ungido. Era el “Rey” enviado por Dios, para hacer las cosas definitivamente bien. Isaías 11 nos muestra cómo será ese “Rey ungido celestial”. Comentando a Isaías 11, la Biblia Latinoamericana dice:
“El Emmanuel, más que un descendiente de David, será un nuevo David (se lo llama hijo de Jesé como David). Será el hombre del “espíritu”, como los profetas y más que ellos. Estos eran impulsados por la fuerza misteriosa llamada “Espíritu de Dios”, pero no constantemente. En cambio, él tendrá el Espíritu permanentemente en sí: Espíritu de sabiduría e inteligencia, como Salomón. Espíritu de prudencia y de fuerza, como David. Espíritu para conocer y respetar a Yahvé, como Moisés y los Patriarcas. Hacer justicia a los débiles era y continúa siendo la principal función de los gobernantes. El Mesías-Rey será el enviado de Dios, atento a los pobres; debe recibir “el Espíritu”, el soplo de Dios para esa misión”.
Jesús es el ungido para ser rey. Por eso es el Rey del Universo, el Rey Ungido de todo lo creado.
Meditemos:
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Jueves 24 – Memoria Obligatoria: Nuestra Señora de la Merced – Blanco / Misa: de la memoria. Prefacio de Santa María Virgen – Liturgia de las horas: de la memoria.
Primera lectura
Lectura del libro del profeta Ageo 1, 1–8
Reconstruyan la casa; yo la aceptaré gustoso
1En el segundo año del rey Darío, el primer día del sexto mes, la palabra del Señor fue dirigida, por medio del profeta Ageo, a Zorobabel, hijo de Sealtiel, gobernador de Judá y a Josué, hijo de Iehosadac, el Sumo Sacerdote, en estos términos: 2Así habla el Señor de los ejércitos: Este pueblo dice: Todavía no ha llegado el momento de reconstruir la Casa del Señor. 3Y la palabra del Señor llego, por medio del profeta Ageo, en estos términos: 4¿Es este acaso el momento de que ustedes vivan en sus casas revestidas de madera, mientras esta Casa está en ruinas? 5Ahora bien, así habla el Señor de los ejércitos: ¡Consideren la situación en que se encuentran! 6Ustedes han sembrado mucho, pero han cosechado poco; han comido, pero no se han saciado; han bebido, pero no han apagado su sed; se han vestido, pero no se han abrigado; y el asalariado ha puesto su jornal en saco roto. 7aAsí habla el Señor de los ejércitos: 8Suban a la montaña, traigan madera y reconstruyan la Casa; yo la aceptaré gustoso y manifestaré mi gloria, dice el Señor. 7b¡Consideren la situación en que se encuentran!
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo Responsorial 149, 1–6ª. 9b
R. ¡En Señor tiene predilección por su pueblo!
1Canten al Señor un canto nuevo, resuene su alabanza en la asamblea de los fieles; 2que Israel se alegre por su Creador y los hijos de Sión se regocijen por su Rey. R.
3Celebran su Nombre con danzas, cántenle con el tambor y la cítara, 4porque el Señor tiene predilección por su pueblo y corona con el triunfo a los humildes. R.
5Que los fieles se alegren por su gloria y canten jubilosos en sus fiestas. 6Glorifiquen a Dios con sus gargantas. 9Esta es la victoria de todos tus fieles. R.
Aleluya: Juan 14, 6
“Aleluya. Aleluya. Dice el Señor: Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 9, 7–9
A Juan lo hice decapitar. Entonces, ¿quién es este del que oigo decir semejantes cosas?
7El tetrarca Herodes se enteró de todo lo que pasaba, y estaba muy desconcertado porque algunos decían: "Es Juan, que ha resucitado". 8Otros decían: "Es Elías, que se ha aparecido", y otros: "Es uno de los antiguos profetas que ha resucitado". 9Pero Herodes decía: "A Juan lo hice decapitar. Entonces, ¿quién es este del que oigo decir semejantes cosas?". Y trataba de verlo.
Palabra del Señor.
Comentario:
Este breve texto presentado por la liturgia nos muestra la admiración que los contemporáneos de Jesús tenían por los profetas de Israel y, al mismo tiempo, como no tenían reparos en asesinarlos si su mensaje no les gustaba. La sorpresa de Herodes es grande, ha eliminado al último profeta de Israel y aparece este oscuro galileo, de quién nadie sabe mucho. La confusión sobre de quién es Jesús es típica de toda la tradición sinóptica. Los evangelios nos quieren presentar “verdaderamente” quién es Jesús, por lo tanto, no sorprende que demoren su tiempo en hacernos ver las opiniones equivocadas de aquellos que ven a Jesús según sus propios propósitos.
Lucas hace una radiografía de los que pueden ser eventuales discípulos. Aquí lo importante será, no tanto la “condición” moral del personaje, sino su apertura a la fe. En este caso, Herodes, no la tiene, ni por asomo, pero otros muchos (como Zaqueo [Lucas 19, 2-10]), querrán ver a Jesús y encontrarán en Él la conversión de sus corazones. Por eso será necesario, y para eso están los evangelios, ir despejando las dudas, los presupuestos, los desconocimientos, sobre ese “predicador” galileo, que se descubrirá es el Hijo de Dios.
Meditemos:
Miércoles 22 – Memoria Obligatoria: San Pío de Pietrelcina, presbítero – Blanco / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria.
Primera lectura
Lectura del libro del profeta Esdras 9, 5–9
Dios no nos ha abandonado en medio de la servidumbre
5Entonces me levanté, y con la túnica y el manto desgarrados, caí de rodillas, extendía las manos hacia el Señor, mi Dios, 6y dije: "Dios mío, estoy tan avergonzado y confundido que no me atrevo a levantar mi rostro hacia ti. Porque nuestras iniquidades se han multiplicado hasta cubrirnos por completo, y nuestra culpa ha subido hasta el cielo. 7Desde los días de nuestros padres hasta hoy, nos hemos hecho muy culpables, y a causa de nuestras iniquidades, nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes, fuimos entregados a los reyes extranjeros, a la espada, al cautiverio, al saqueo y a la vergüenza, como nos sucede en el día de hoy. 8Pero ahora, hace muy poco tiempo, el Señor, nuestro Dios, nos ha concedido la gracia de dejarnos un resto de sobrevivientes y de darnos un refugio en su Lugar santo. Así nuestro Dios ha iluminado nuestros ojos y nos ha dado un respiro en medio de nuestra esclavitud. 9Porque nosotros estamos sometidos; pero nuestro Dios no nos ha abandonado en medio de la servidumbre. El nos obtuvo el favor de los reyes de Persia, para animarnos a levantar la Casa de nuestro Dios y restaurar sus ruinas, y ara darnos una muralla en Judá y en Jerusalén.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo Responsorial: Tobías 13, 2–4. 5. 8cd
R. ¡Bendito sea Dios, que vive eternamente!
2Porque él castiga y tiene compasión, hace bajar hasta el Abismo y hace subir de la gran Perdición, sin que nadie escape de su mano. R.
3Porque él los ha dispersado en medio de ellas, 4pero allí les ha mostrado su grandeza. Exáltenlo ante todos los vivientes porque él es nuestro Señor, nuestro Dios y nuestro Padre, él es Dios por todos los siglos. R.
7Miren lo que ha hecho con ustedes y celébrenlo en alta voz. Bendigan al Señor de la justicia y glorifiquen al Rey de los siglos. R.
8Yo lo celebro en el país del destierro, y manifiesto su fuerza y su grandeza a un pueblo pecador. Yo lo celebro en el país del destierro, y manifiesto su fuerza y su grandeza a un pueblo pecador. R.
¡Conviértanse, pecadores, y practiquen la justicia en su presencia! ¡Quién sabe si él no les será favorable y tendrá misericordia de ustedes! R.
Aleluya: Marcos 1, 15
“Aleluya. Aleluya. El Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en el Evangelio. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 9, 1–6
Los envió a proclamar el Reino de Dios y a sanar a los enfermos
1Jesús convocó a los Doce y les dio poder y autoridad para expulsar a toda clase de demonios y para curar las enfermedades. 2Y los envió a proclamar el Reino de Dios y a sanar a los enfermos, 3diciéndoles: "No lleven nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni tampoco dos túnicas cada uno. 4Permanezcan en la casa donde se alojen, hasta el momento de partir. 5Si no los reciben, al salir de esas ciudad sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos". 6Fueron entonces de pueblo en pueblo, anunciando la Buena Noticia y curando enfermos en todas partes.
Palabra del Señor.
Comentario:
El envío es solemne, Jesús convoca a un acontecimiento que aparece como solemne, lleno de rito, como que tuvo una liturgia. No suena a “vayan”, así seco, desprovisto de trascendencia, como si fuera una cosa cotidiana o prosaica. No, parece solemne, lleno de esa tensión que provoca lo “especial”. Les da “poder”, los inviste de “autoridad”. Es decir, les comunica esa gracia divina que él tiene. Y lo hace así para que puedan “expulsar a toda clase de demonios y para curar las enfermedades”. La tarea sería imposible si no se hiciera con el poder de Dios. El sufrimiento y la enfermedad, son la clave del envío. Son ungidos con poder y autoridad para “sanar”. La orden de “no llevar nada para el camino”, implica, primariamente, la urgencia. ¿Para qué llevar cosas si es urgente evangelizar? No, hay que salir urgentemente, con lo justo, a buscar al pecador. Pero por otro lado, la opción de Lucas hacia los pobres, con su crítica implacable a los ricos, nos lleva a ver que quiere una Iglesia de “predicadores” pobres. No patrones de estancia, sino servidores que viven con lo justo. La sentencia final del versículo 5, revela que predicar también es alejarse de quienes desprecian el “don del Espíritu Santo”. Sacudir hasta el polvo de los pies es, literalmente, no tener nada que ver con aquellos que se niegan a recibir la gracia del Espíritu. En el versículo 6 se nos confirma que las cosas salieron como invitaba Jesús: no puede ser de otro modo… si hacemos las cosas como Dios manda, todo sale bien.
Meditemos:
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Martes 22 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.
Primera lectura
Lectura del libro de Esdras 6, 7–8. 12b. 14–20
Terminaron la casa del Señor y celebraron la Pascua
7Dejen trabajar en esa Casa de Dios al comisionado de Judea y a los ancianos de los judíos. Que se reconstruya esa Casa de Dios en el mismo sitio. 8Estas son mis órdenes acerca de la conducta que ustedes deben observar frente a los ancianos de los judíos, para la reconstrucción de esa Casa de Dios: los gastos que ellos hagan serán pagados totalmente y sin interrupción de los fondos reales, utilizando los impuestos percibidos en la región del otro lado del Eufrates. 12bYo, Darío, he promulgado este decreto. Que sea cumplido estrictamente. 14Los ancianos de los judíos llevaron adelante la obra, bajo el impulso del profeta Ageo y de Zacarías, hijo de Idó. Así terminaron la construcción, conforme a la orden del Dios de Israel y a los decretos de Ciro y Darío. 15La Casa fue concluida el día veintitrés del mes de Adar, en el sexto año del reinado de Darío. 16Todos los israelitas -los sacerdotes, los levitas, y el resto de los repatriados- celebraron alegremente la Dedicación de esta Casa de Dios. 17Para su Dedicación, ofrecieron cien novillos, doscientos carneros y cuatrocientos corderos. Además, ofrecieron doce chivos, según el número de tribus de Israel, como sacrificio por el pecado de todo el pueblo. 18Después establecieron a los sacerdotes según sus categorías y a los levitas según sus clases, para el servicio de Dios en Jerusalén, como está escrito en el libro de Moisés. 19Los repatriados celebraron la Pascua el día catorce del primer mes. 20Como todos los levitas se habían purificado, estaban puros e inmolaron la víctima pascual para todos los que habían vuelto del destierro, para sus hermanos los sacerdotes y para ellos mismos.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 122 (121), 1–5
R. ¡Vamos con alegría a la casa del Señor!
1¡Qué alegría cuando me dijeron: "Vamos a la Casa del Señor"! 2Nuestros pies ya están pisando tus umbrales, Jerusalén. R.
3Jerusalén, que fuiste construida como ciudad bien compacta y armoniosa. 4Allí suben las tribus, las tribus del Señor. R.
Según es norma en Israel, para celebrar el nombre del Señor. 5Porque allí está el trono de la justicia, el trono de la casa de David. R.
Aleluya: Lucas 11, 28
“Aleluya. Aleluya. Felices los que escuchan la Palabra de Dios y la practican. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 8, 19–21
Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican
19Su madre y sus hermanos fueron a verlo, pero no pudieron acercarse a causa de la multitud. 20Entonces le anunciaron a Jesús: "Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren verte". 21Pero él les respondió: "Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican".
Palabra del Señor.
Comentario:
Mucho puede hablarse de este relato, breve, por cierto, en la pluma de san Lucas. Mucho, porque involucra a la madre del Salvador. Mucho, porque se habla de los hermanos de Jesús. Mucho, por la respuesta que Jesús da a esta visita.
María busca ver a Jesús, Lucas dice: no pudieron acercarse a causa de la multitud” (v. 19). Es decir, la fama de Jesús hace que mucha gente lo siga, impidiendo a los más cercanos a él, su madre y sus hermanos, poder contactarlo. La Iglesia católica siempre ha remarcado que María fue virgen, y que Jesús es su único hijo. Pero ¿no es contrario a la Biblia decir que María es virgen, si la Palabra dice que Jesús tiene “hermanos”? Una cuestión difícil. Primero: los “hermanos” de Jesús ¿son hermanos o parientes? La palabra griega utilizada, en este texto, es ἀδελφός (adelphos), que significa: hermano. Viene de A (alfa: primera letra del alfabeto griego) –como partícula de conexión– y δελφύς delfús (vientre); hermano (lit. o fig.) cercano o remoto [muy parecido al hebreo אָב ab; palabra prim.; padre en aplicación lit. e inmed., o fig., y remota:-abuelo, antepasado, descendencia, padre, paterno, por patrimonio, principal. Comp. nombres en «Abi».]: -hermano. Esto lo dice el manual STRONG, en el programa e-sword. Es así entonces que los “hermanos de Jesús” pueden ser cercanos o remotos, o sea “hermanos de vientre” (entiéndase por hermanos de sangre) o parientes (“hermanos” por ser de la misma familia). Supongamos que fuesen parientes, esa postura es la que la Iglesia ha mantenido durante toda la historia (el mismo Lutero, padre de la reforma protestante, estaba convencido que María era virgen, recién en el siglo 19 la opinión protestante viró hacia el pensamiento de que los “hermanos” de Jesús eran hijos de María). Pero supongamos que eran “hermanos” de Jesús, y hermanos de sangre. ¿Cómo queda la imagen de María? Bueno, hay que ver las variantes: ¿eran hijos suyos? Porque si eran hijos suyos, María no era virgen. ¿Pero si no eran hijos suyos? ¿Pueden no ser hijos de María? Y, sí. Pueden ser hermanos de Jesús, y no ser hijos de María. ¿Cómo puede ser esto? Hay autores que opinan que, si Jesús tuvo hermanos de sangre, estos serían hijos de José, opinión que deja ver que podría haber un matrimonio anterior de José con “hijos-hermanos de Jesús”. Estos autores se basan en que Mateo habla de José como un hombre “justo” (Mateo 1, 19), lo cual implicaría algunos años encima (comparemos con Lucas 2, 25, que dice: “Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él”, y Simeón, por sus palabras en Lucas 2, 29, era un hombre viejo). Si fuera así, es perfectamente compatible que los “hermanos” de Jesús fueran realmente sus hermanos de sangre, hijos de José. Como vemos, tenemos tres claras posturas: los hermanos son “parientes, son “hijos” de José de un matrimonio anterior, son “hijos” de María. Para la postura de la Iglesia Católica las dos primeras serían las únicas admisibles.
"Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican": Estas palabras pueden provocar escozor, ya que la que está parada afuera es su madre. ¿La está despreciando? ¿La quita de en medio? ¡Creo que no! Al contrario, decir que su “Madre y hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican”, es afirmar, justamente, que María es su madre. Recordemos que Lucas 1, 38 la presenta como “la servidora del Señor”, la que escuchó la Palabra de Dios y la puso en práctica, tanto, que al final de la vida de Jesús, era una de las pocas personas al pie de la cruz (ver Juan 19, 25-30). La opinión generalizada es que Jesús quiere resaltar que el valor fundamental del creyente no es el vínculo de sangre, sino el vínculo de fe. Utilizar la ocasión para predicar la Palabra es un recurso muy utilizado por el Salvador. Aprovecha la ocasión para proponer algo sustancioso.
Meditemos:
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Lunes 21 – Fiesta: SAN MATEO, apóstol y evangelista – Rojo / Misa: del propio. Gloria. Prefacio de Apóstoles – Liturgia de las horas: del Propio.
Primera lectura
Lectura de la carta a los Efesios 4, 1–7. 11–13
Él ha constituido a unos, apóstoles, a otros, evangelizadores
1Yo, que estoy preso por el Señor, los exhorto a comportarse de una manera digna de la vocación que han recibido. 2Con mucha humildad, mansedumbre y paciencia, sopórtense mutuamente por amor. 3Traten de conservar la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz. 4Hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza, a la que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida. 5Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. 6Hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos. 7Sin embargo, cada uno de nosotros ha recibido su propio don, en la medida que Cristo los ha distribuido. 11El comunicó a unos el don de ser apóstoles, a otros profetas, a otros predicadores del Evangelio, a otros pastores o maestros. 12Así organizó a los santos para la obra del ministerio, en orden a la edificación del Cuerpo de Cristo, 13hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto y a la madurez que corresponde a la plenitud de Cristo.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 19 (18), 2–5
R. ¡Resuena su eco por toda la tierra!
2El cielo proclama la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos; 3un día transmite al otro este mensaje y las noches se van dando la noticia. R.
4Sin hablar, sin pronunciar palabras, sin que se escuche su voz, 5resuena su eco por toda la tierra y su lenguaje, hasta los confines del mundo. Allí puso una carpa para el sol. R.
Aleluya:
“Aleluya. Aleluya. A ti, oh Dios, te alabamos, a ti, Señor, te reconocemos. A ti te ensalza el glorioso coro de los apóstoles. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 9, 9–13
Sígueme. Él se levantó y lo siguió
9Al irse de allí, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: "Sígueme". El se levantó y lo siguió. 10Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con él y sus discípulos. 11Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: "¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?". 12Jesús, que había oído, respondió: "No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. 13Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores".
Palabra del Señor.
Comentario:
San Mateo, también conocido como Leví. Etimología: Del griego, mathhaios; del arameo, mattai, es una forma corta del hebreo, mattanyah, que significa "regalo de Yahvé". Uno de los doce Apóstoles y autor del primer Evangelio. Su símbolo: hombre con alas. Patrón de banqueros, contadores y fuerzas de seguridad.
Nació en Cafarnaúm, y, cuando Jesús lo llamó, ejercía el oficio de recaudador de impuestos. Escribió el evangelio en lengua aramea y, según la tradición, predicó en Oriente. Jesús lo vio y, porque lo amó, lo eligió - San Beda
San Mateo es llamado por dos evangelistas: Levi, ambos nombres son de origen judío. El último lo obtuvo antes de su conversión, el otro lo tomo después, para mostrar la renuncia a su profesión y que era un hombre nuevo. Hijo de Alfeo, vivió en Cafarnaúm, en el lago de Galilea.
Fue por profesión un publicano, o colector de impuestos para los Romanos. Entre los Judíos, estos publicanos fueron más infames y odiosos porque esta nación los miraba como enemigos de su privilegio de libertad natural que Dios les había dado, y como personas manchadas por su conversación frecuente y asociación con los paganos, y la esclavización sobre sus compatriotas. Los Judíos los aborrecían universalmente, veían sus propiedades o dinero como fortunas de ladrones, les prohibieron su comunión y participación en su actividades religiosas, al igual que de todos eventos de la sociedad cívica y de comercio. Tertuliano esta ciertamente equivocado cuando afirma que solo los gentiles fueron empleados en este oficio sórdido como San Jerónimo demuestra en varios pasajes de los evangelios. Y es cierto que San Mateo fue Judío, aunque un publicano.
Su oficio dice haber consistido particularmente en acumular costumbres de comodidades que vinieron por el Genesareth o Tiberias, y un peaje que los pasajeros pagaban al venir por agua; San Marco dice que San Mateo mantuvo su oficio de cobro de peaje alado del lago, donde el se sentaba. Jesús, habiendo últimamente curado un paralítico famoso, salió de Cafarnaúm, y camino sobre los bancos del lago o mar de Genesareth, enseñando las personas que le seguían. Aquí el observó a Mateo que realizaba su trabajo de cobro de peaje a quien Él llamo a venir y a seguirle. El hombre era rico, disfrutaba de un sueldo lucrativo, era un hombre sabio y prudente, y entendía perfectamente lo que seguir a Jesús le costaría. Pero el no tuvo miramientos y dejo todos sus intereses y relaciones para hacerse un discipular del Señor. No sabemos si el ya estaba relacionado con la persona o doctrina de nuestro Salvador, especialmente como estaba cerca de Cafarnaúm, y su casa parece haber sido en la ciudad, donde Cristo había vivido por algún tiempo, había predicado y hechos muchos milagros, por lo cual él estaba en algún medido preparando a recibir la impresión que el llamado de Jesús había hecho sobre él.
San Jerónimo dice que un cierto aire de majestad brilló en la continencia de Nuestro Divino Redentor, y traspaso su alma y lo atrajo fuertemente. Este apóstol, a la primera invitación, rompió todas ataduras; dejo sus riquezas, su familia, su preocupaciones del mundo, sus placeres, y su profesión. Su conversión fue sincera y perfecta. San Mateo nunca regreso a su oficio porque era una profesión peligrosa, y una ocasión de avaricia, opresión, y extorsión. San Mateo, al convertirse, para mostrar que no estaba descontento con su cambio, pero que lo miraba como su mas gran felicidad, entretuvo a Nuestro Señor y sus discípulos en una gran comida en su casa a donde invito sus amigos, especialmente los de su ultima profesión, como si esperaba que por medio de la divina conversación de Nuestro Salvador, ellos también quizás sean convertidos.
Después de la ascensión de Nuestro Señor, San Mateo predicó por varios años en Judea y en los países cercanos hasta la dispersión de los apóstoles. Un poco antes de la dispersión escribió su evangelio, o pequeña historia de Nuestro Bendito Redentor. Que la compilo antes de su dispersión aparece no solo porque fue escrito antes de los otros evangelios, sino también el Apóstol Bartolomé se llevo una copia con el a la India, y la dejo allí. San Mateo escribo su evangelio para satisfacer los conversos de Palestina. El Evangelio de San Mateo desciende a un detalle más particular y completo en las acciones de Cristo que los otros tres, pero desde el Capitulo V al XIV el frecuentemente se distingue de los otros en la serie de su narrativos, ignorando el orden del tiempo, para que esas instrucciones que tienen más afinidad una con la otra, estén relacionadas juntas. Este evangelista más bien enfoca sobre las lecciones de moralidad de Nuestro Salvador, y describe su temporal o generación humana, en que las promesas hechas a Abraham y David respecto al nacimiento del Mesías de su semilla fueron realizados; tal argumento inducía de manera particular a los Judíos para que creyeran en el.
San Mateo, después de haber hecho una gran cosecha de almas en Judea, fue a predicar la fe a las naciones bárbaras e incivilizadas del Este. El era una persona muy devota a la contemplación celestial y llevaba una vida austera, usando una dieta muy rigurosa; pues no comía carne en vez satisfacía su apetito con hierbas, raíces, semillas. San Ambrosio dice que Dios le abrió el País de los Persas. Rufinus y Sócrates nos dicen que el llevo el evangelio a Etiopía, significando probablemente las partes Sur y Este de Asia. San Paulino menciona que el terminó su curso en Parthia. Venantus Fortunatus relata que sufrió el martirio en Nudubaz, una ciudad en esas partes. Dorotheus dice que fue honorablemente enterrado en Hierapolis en Porthia. Sus reliquias fueron traídas al Oeste, Papa Gregorio VII, en una carta al Obispo de Salerno en 1080, testifica que fueron guardados en una iglesia que tenía el nombre de la ciudad. Todavía están en este lugar.
Predicó entre los judíos por 15 años, incluyendo posiblemente a los judíos de Etiopía, Africa. Murió mártir.
Fuente Bibliográfica: Vidas de los Santos de Butler, Vol. III. En www.corazones.org.
Meditemos:
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Domingo 20 – 25° DURANTE EL AÑO – Verde / Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 1da semana para el Salterio. 25va semana.
Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Sabiduría 2, 12–20
Condenémoslo a una muerte infame
12Tendamos trampas al justo, porque nos molesta y se opone a nuestra manera de obrar; nos echa en cara las transgresiones a la Ley y nos reprocha las faltas contra la enseñanza recibida. 13El se gloría de poseer el conocimiento de Dios y se llama a sí mismo hijo del Señor. 14Es un vivo reproche contra nuestra manera de pensar y su sola presencia nos resulta insoportable, 15porque lleva una vida distinta de los demás y va por caminos muy diferentes. 16Nos considera como algo viciado y se aparta de nuestros caminos como de las inmundicias. El proclama dichosa la suerte final de los justos y se jacta de tener por padre a Dios. 17Veamos si sus palabras son verdaderas y comprobemos lo que le pasará al final. 18Porque si el justo es hijo de Dios, él lo protegerá y lo librará de las manos de sus enemigos. 19Pongámoslo a prueba con ultrajes y tormentos, para conocer su temple y probar su paciencia. 20Condenémoslo a una muerte infame, ya que él asegura que Dios lo visitará".
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 54 (53), 3–6. 8
R. ¡Nuestra ayuda está en el Nombre del Señor!
3Dios mío, sálvame por tu Nombre, defiéndeme con tu poder, 4Dios mío, escucha mi súplica, presta atención a las palabras de mi boca. R.
5Porque gente soberbia se ha alzado contra mí, hombres violentos atentan contra mi vida, sin tener presente a Dios. R.
6Pero Dios es mi ayuda, el Señor es mi verdadero sostén. 8Te ofreceré un sacrificio voluntario, daré gracias a tu Nombre, porque es bueno. R.
Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol Santiago 3, 16 – 4, 3
Un fruto de justicia se siembra pacíficamente para los que trabajan por la paz
316Porque donde hay rivalidad y discordia, hay también desorden y toda clase de maldad. 17En cambio, la sabiduría que viene de lo alto es, ante todo, pura; y además, pacífica, benévola y conciliadora; está llena de misericordia y dispuesta a hacer el bien; es imparcial y sincera. 18Un fruto de justicia se siembra pacíficamente para los que trabajan por la paz. 41¿De dónde provienen las luchas y las querellas que hay entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que combaten en sus mismos miembros? 2Ustedes ambicionan, y si no consiguen lo que desean, matan; envidian, y al no alcanzar lo que pretenden, combaten y se hacen la guerra. Ustedes no tienen, porque no piden. 3O bien, piden y no reciben, porque piden mal, con el único fin de satisfacer sus pasiones.
Palabra de Dios.
Aleluya: Cf. 2 Tesalonicenses 2, 14
“Aleluya. Aleluya. Dios nos llamó por medio del Evangelio, para que sea nuestra la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 9, 30–37
El Hijo del hombre va a ser entregado. El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos
30Al salir de allí atravesaron la Galilea; Jesús no quería que nadie lo supiera, 31porque enseñaba y les decía: "El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y tres días después de su muerte, resucitará". 32Pero los discípulos no comprendían esto y temían hacerle preguntas. 33Llegaron a Cafarnaúm y, una vez que estuvieron en la casa, les preguntó: "¿De qué hablaban en el camino?". 34Ellos callaban, porque habían estado discutiendo sobre quién era el más grande. 35Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: "El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos". 36Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos y, abrazándolo, les dijo: 37"El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe, no es a mí al que recibe, sino a aquel que me ha enviado".
Palabra del Señor.
Comentario:
Este es el segundo anuncio de la pasión en el evangelio de San Marcos, y queda flotando una pregunta: ¿Por qué eligió Dios el camino del sufrimiento para salvarnos?
Para todos es sabido que Dios es omnipotente, todopoderoso, que con solo desearlo nos hubiera salvado, o, como dice el Centurión de Mateo 8, 8: “Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará”. La palabra de Dios tiene tanto poder que no hace falta nada más...
Sin embargo, la pasión y muerte de Jesús es lo que Dios quiere, “porque Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna” (Jn 3, 16). Subrayemos entregó, porque refuerza la idea de Mc 9, 31: “va a ser entregado en manos de los hombres...”. Dios es quien entrega a Jesús a la muerte, a la destrucción. El camino de Dios puede parecernos un tanto complicado pero, desde otra perspectiva, es más entendible:
Presuponemos que Dios nos ha creado por amor, 1 Jn 4, 8: “Dios es amor”, el amor siempre es expansivo, como la “vida”, tiende a comunicarse, a mantenerse siempre “fluyendo”, y en una increíble “bio-diversidad”, derrocha existencia por todos lados. El amor siempre se expande, siempre crea... “Dios es amor” y de modo natural se extiende (todo lo contrario del miedo que contrae, guarda, conserva, mezquina), esa expansión gozosa le lleva a crear, y como creación es “muy buena” (ver Génesis 1, 31), Dios culmina haciendo al hombre. Podríamos imaginar que Dios no quiso equivocarse, ni siquiera arriesgarse a la más mínima imperfección de su más reciente y amada creación. Si bien toda la precedente creación la hizo de una vez, sin modelos ni planos, esta última la realiza utilizando una guía, Dios no quiere experimentar con el ser humano, ¡nada de teoría, vamos a lo concreto! Por eso: “Dios dijo: Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza... Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer” (Gn 1, 26. 27). Dios no quiso equivocarse con el hombre, tomó su imagen para hacerlo muy bien y darle vida.
La Palabra nos muestra cómo, en su libertad, el ser humano no supo elegir, se dejó llevar por la apariencia burbujeante de sus sueños y, ebrios del alcohol de Satanás, empezaron a ver doble lo que en realidad era uno, e hicieron complicado lo que Dios creó sencillo... Desde Adán y Eva hay en nosotros una tendencia al miedo que contrae y mezquina, ambiciona y se apropia, tan contraria a la tendencia divina que expande y da, se esperanza y entrega.
¿Qué podía hacer Dios? Lo que siempre hizo. Entregar. Casi pareciera que Dios prefiere morir, desaparecer antes que perdernos, antes que estar sin nosotros. Entonces el Amor se hizo hombre y vino a arreglar lo que nosotros, calcados a su imagen y semejanza, fragmentamos con nuestros temores y egoísmos.
Los discípulos se fragmentaban discutiendo sobre quién era el más grande (Mc 9, 34), en ellos la ambición provoca la división que amenaza con des-integrarlos. La búsqueda de la grandeza personal les está llevando a la dura realidad de la pelea (discutiendo) y en un silencio culpable (ellos callaban) reciben la enseñanza de Jesús.
Dice Marcos que Jesús se sienta (9, 35), precisamente dice: “Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo”. Imaginemos la escena:
- Entonces: a propósito de..., podríamos decir nosotros, parece que Jesús va a reprochar a sus discípulos. Atrae la imagen de Adán escondido con Eva en el jardín luego de pecar, casi podríamos ver a los doce cabizbajos esperando la reprimenda de Jesús.
- Sentándose: ¿Por qué se habrá sentado el Señor? Percibamos la situación (9, 33) “llegaron a Cafarnaún y, una vez que estuvieron en la casa, les preguntó...” Apenas llegan a la casa, en el mismo instante de ingresar a ella, les dispara la pregunta. ¿Cuánto tiempo se habrá aguantado preguntar eso? En Génesis 3, 9, Dios pregunta a Adán: “- ¿Dónde estás?”, en Génesis 4,9: “El Señor le preguntó a Caín: -¿Dónde está tu hermano Abel?” Ambos responden con evasivas, buscando sacarse la culpa. Jesús pregunta donde nadie puede evadirse, donde nadie puede decir que no lo escuchó, Jesús busca una respuesta, nada de Adanes ni Caínes entre nosotros, ¡vamos a aclarar las cosas sí o sí! La respuesta es el silencio. Los arrogantes y agrandados discípulos que pelean entre ellos para saber quién es el más grande, el más “visible”, ahora se callan, “desparecen” y en un mutismo asombroso (incluso Pedro, que todo lo pregunta o contesta, se calla) hacen el silencio adecuado para que la “Palabra hecha carne” se exprese. Jesús se sienta... lo que va a decir no puede ser obviado y necesita calma y espacio de reflexión.
- Llamó a los Doce: En el contexto en el que estamos es fácil imaginar que Jesús se tomó su tiempo para reflexionar sobre qué les diría a sus “silenciosos” compañeros de casa. ¿Cuánto tiempo habrá pasado desde la pregunta inicial a la enseñanza final? No lo sabemos, pero si los llamó es porque se dispersaron, se “borraron”, y era necesario juntarlos para la gran enseñanza del servicio.
- Y les dijo: Así como la actitud de entrega del Salvador se puede comparar con Adán, la enseñanza del Señor puede ser comparada con la actitud de Caín. “El que quiera ser el primero...” dice el Señor, Jesús no habla de grandezas, sino de primogenituras. Entre los hijos, el más “grande” es el hermano mayor. Caín era el hermano mayor de la familia de Adán y Eva y en vez de “cuidar” a su hermanito, se puso celoso y, entre suspicacias y desconfianzas, prefiere la muerte de su hermano antes que ser “menor” (“último”, diría Jesús) que él. Por eso Jesús insiste en ser el último y el servidor de todos, es una síntesis perfecta de lo que es su propia vida. La presencia del niño le sirve a Jesús como imagen que refuerza gráficamente la enseñanza impartida. Las distintas traducciones en castellano no se ponen de acuerdo si Jesús abraza o acaricia, pero desde la perspectiva de lo que hicieron Caín y los discípulos no hay dudas, en la comunidad de Jesús el AMOR es lo que cuenta, abrazar y acariciar a los más pequeños es lo que tiene que hacer todo creyente y discípulo de Cristo.
En Marcos 9, 37 se cierra el anillo del amor expansivo de Dios: El ser humano debe recibir al AMOR en persona, recibiendo la persona de los más pequeños de la creación. Así, la relación vertical con Dios se hace horizontal, al recibir con abrazos y cariños, la débil fragilidad de los más pequeños, el ser humano se engrandece cuando sirve, en los más desprotegidos y abandonados, en los más frágiles y pequeños, al “Dios de la Vida”.
Quiera Dios que el “Caín” que hay en cada uno de nosotros abrace al “Abel viviente” en los más necesitados; para que así, recibamos plenamente la entrega del Emmanuel -Dios con nosotros- y podamos alcanzar la primacía en el servicio de todos. Amén.
Meditemos:
Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio
Sábado 19 – Feria (o Memoria Libre: SanJenaro, obispo y mártir – Rojo / Santa María en Sábado – Blanco) – Verde /Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección. 1asvísperas del 25° domingo durante el año.
Primera lectura
Lectura de laprimera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 6, 13–16
Observa lo que está prescrito, manteniéndote sin mancha e irreprensible,hasta la Manifestación de nuestro Señor Jesucristo
13Yo te ordeno delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y delantede Cristo Jesús, que dio buen testimonio ante Poncio Pilato: 14observalo que está prescrito, manteniéndote sin mancha e irreprensible hasta laManifestación de nuestro Señor Jesucristo, 15Manifestación que haráaparecer a su debido tiempo el bienaventurado y único Soberano, el Rey de losreyes y Señor de los señores, 16el único que posee la inmortalidad yhabita en una luz inaccesible, a quien ningún hombre vio ni puede ver. ¡A élsea el honor y el poder para siempre! Amén.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo100 (99), 1–5
R. ¡Lleguemos hasta el Señor cantando himnos de gozo!
1Aclame al Señor toda la tierra, 2sirvan al Señor con alegría, lleguen hasta él con cantos jubilosos. R.
3Reconozcan que el Señor es Dios: él nos hizo y a él pertenecemos; somos su pueblo y ovejas de su rebaño. R.
4Entren por sus puertas dando gracias, entrenen sus atrios con himnos de alabanza, alaben al Señor y bendigan su Nombre. R.
5¡Qué bueno es el Señor! Su misericordia permanece para siempre, y su fidelidad por todas las generaciones. R.
Aleluya: Ver Lucas 8,15
“Aleluya. Aleluya. Felices los que retienen la palabra de Dios con un corazón bien dispuesto y dan fruto gracias a su constancia. Aleluya”
Evangelio
Evangelio denuestro Señor Jesucristo según San Lucas 8, 4–15
Los de la tierra fértil son los que escuchan la Palabra con un corazónbien dispuesto, la retienen, y dan fruto gracias a su constancia
4Como se reunía una gran multitud y acudía aJesús gente de todas las ciudades, él les dijo, valiéndose de una parábola: 5"El sembrador salió a sembrar su semilla. Al sembrar, una parte de la semilla cayó al borde del camino, donde fue pisoteada y se la comieron los pájaros del cielo. 6Otra parte cayó sobre las piedras y, al brotar, se secó por falta de humedad. 7Otra cayó entre las espinas, y estas, brotando al mismo tiempo, la ahogaron. 8Otra parte cayó en tierra fértil, brotó y produjo fruto al ciento por uno". Y una vez que dijo esto, exclamó:"¡El que tenga oídos para oír, que oiga!". 9Sus discípulos le preguntaron qué significaba esta parábola, 10y Jesús les dijo:"A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás, en cambio, se les habla en parábolas, para que miren sin ver y oigan sin comprender. 11La parábola quiere decir esto: La semilla es la Palabra de Dios. 12Los que están al borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el demonio y arrebata la Palabra de sus corazones,para que no crean y se salven. 13Los que están sobre las piedras son los que reciben la Palabra con alegría, apenas la oyen; pero no tienen raíces:creen por un tiempo, y en el momento de la tentación se vuelven atrás. 14Lo que cayó entre espinas son los que escuchan, pero con las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, se van dejando ahogar poco a poco, y no llegan a madurar. 15Lo que cayó en tierra fértil son los que escuchan la Palabra con un corazón bien dispuesto, la retienen, y dan fruto gracias a su constancia.
Palabra del Señor.
Comentario:
Esta parábola del Sembrador tiene dos tiempos: el tiempo del sembrador y el tiempo de la tierra. Como podrá observarse, la parábola explora, en primera instancia, las inclemencias que sufre el sembrador, que ve como su esfuerzo de sembrar se pierde por los pájaros, por las piedras y las espinas. La alegría le vendrá en el v. 8 cuando vea que la que cae en tierra fértil produce fruto al cien por uno. Así es la tarea de predicar: es sembrar y ver como los esfuerzos son desaprovechados, como tanto tiempo, dinero y talento se tiran por la borda porlos destinatarios que no aciertan a prestar atención a lo que se les enseña. Noes difícil darnos cuenta el sufrimiento de Jesús al ver que sus esfuerzos nofueron valorados por sus paisanos (puede verse Lucas 13, 34: Jerusalén, ¡Cuántasveces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne bajo sus alas a lospollitos, y tú no quisiste!). Pero la parábola también puede ser explicadadesde el punto de vista del auditorio: los versículos 12-15 son una muestra deello. Jesús se esmera en mostrar que también es parte nuestra el crecimientodel Reino en nuestros corazones. SanAgustín decía: “el Dios que te creó sin ti, no te salvará sin ti”, una buenamanera de expresar nuestra tarea en la obra de salvación. ¡Cuántos vemosreflejados en esta comparación! ¡Cuántos viven hoy entre “espinas” ahogando laPalabra en preocupaciones, riquezas y placeres de la vida! ¡Cuántos,inconsistentes e inmaduros, creen en la Palabra, pero no la dejan madurar,echar raíces! Nuestra tarea es doble: predicar incansablemente, ya que el quesiembra no ve los frutos (todavía) (Salmo 126, 6: “El sembrador va llorandocuando esparce la semilla, pero vuelve cantando cuando trae las gavillas”); ¡peroal mismo tiempo preparando la “tierra” de nuestros corazones para que lasemilla sembrada en nosotros de fruto al ciento por uno!
Meditemos:
Sábado 19 – Feria (o Memoria Libre: SanJenaro, obispo y mártir – Rojo / Santa María en Sábado – Blanco) – Verde /Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección. 1asvísperas del 25° domingo durante el año.
Primera lectura
Lectura de laprimera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 6, 13–16
Observa lo que está prescrito, manteniéndote sin mancha e irreprensible,hasta la Manifestación de nuestro Señor Jesucristo
13Yo te ordeno delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y delantede Cristo Jesús, que dio buen testimonio ante Poncio Pilato: 14observalo que está prescrito, manteniéndote sin mancha e irreprensible hasta laManifestación de nuestro Señor Jesucristo, 15Manifestación que haráaparecer a su debido tiempo el bienaventurado y único Soberano, el Rey de losreyes y Señor de los señores, 16el único que posee la inmortalidad yhabita en una luz inaccesible, a quien ningún hombre vio ni puede ver. ¡A élsea el honor y el poder para siempre! Amén.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo100 (99), 1–5
R. ¡Lleguemoshasta el Señor cantando himnos de gozo!
1Aclame al Señor toda la tierra, 2sirvanal Señor con alegría, lleguen hasta él con cantos jubilosos.
Sal 100:3 Reconozcan que el Señor es Dios: él nos hizoy a él pertenecemos; somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
Sal 100:4 Entren por sus puertas dando gracias, entrenen sus atrios con himnos de alabanza, alaben al Señor y bendigan su Nombre.
Sal 100:5 ¡Qué bueno es el Señor! Su misericordiapermanece para siempre, y su fidelidad por todas las generaciones. R.
Aleluya: Ver Lucas 8,15
“Aleluya. Aleluya. Felices losque retienen la palabra de Dios con un corazón bien dispuesto y dan frutogracias a su constancia. Aleluya”
Evangelio
Evangelio denuestro Señor Jesucristo según San Lucas 8, 4–15
Los de la tierra fértil son los que escuchan la Palabra con un corazónbien dispuesto, la retienen, y dan fruto gracias a su constancia
4Como se reunía una gran multitud y acudía aJesús gente de todas las ciudades, él les dijo, valiéndose de una parábola: 5"Elsembrador salió a sembrar su semilla. Al sembrar, una parte de la semilla cayóal borde del camino, donde fue pisoteada y se la comieron los pájaros delcielo. 6Otra parte cayó sobre las piedras y, al brotar, se secó porfalta de humedad. 7Otra cayó entre las espinas, y estas, brotando almismo tiempo, la ahogaron. 8Otra parte cayó en tierra fértil, brotóy produjo fruto al ciento por uno". Y una vez que dijo esto, exclamó:"¡El que tenga oídos para oír, que oiga!". 9Sus discípulosle preguntaron qué significaba esta parábola, 10y Jesús les dijo:"A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de Dios; alos demás, en cambio, se les habla en parábolas, para que miren sin ver y oigansin comprender. 11La parábola quiere decir esto: La semilla es laPalabra de Dios. 12Los que están al borde del camino son los queescuchan, pero luego viene el demonio y arrebata la Palabra de sus corazones,para que no crean y se salven. 13Los que están sobre las piedras sonlos que reciben la Palabra con alegría, apenas la oyen; pero no tienen raíces:creen por un tiempo, y en el momento de la tentación se vuelven atrás. 14Loque cayó entre espinas son los que escuchan, pero con las preocupaciones, lasriquezas y los placeres de la vida, se van dejando ahogar poco a poco, y nollegan a madurar. 15Lo que cayó en tierra fértil son los queescuchan la Palabra con un corazón bien dispuesto, la retienen, y dan frutogracias a su constancia.
Palabra del Señor.
Comentario:
Estaparábola del Sembrador tiene dos tiempos: el tiempo del sembrador y el tiempode la tierra. Como podrá observarse, la parábola explora, en primera instancia,las inclemencias que sufre el sembrador, que ve como su esfuerzo de sembrar sepierde por los pájaros, por las piedras y las espinas. La alegría le vendrá enel v. 8 cuando vea que la que cae en tierra fértil produce fruto al cien poruno. Así es la tarea de predicar: es sembrar y ver como los esfuerzos sondesaprovechados, como tanto tiempo, dinero y talento se tiran por la borda porlos destinatarios que no aciertan a prestar atención a lo que se les enseña. Noes difícil darnos cuenta el sufrimiento de Jesús al ver que sus esfuerzos nofueron valorados por sus paisanos (puede verse Lucas 13, 34: Jerusalén, ¡Cuántasveces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne bajo sus alas a lospollitos, y tú no quisiste!). Pero la parábola también puede ser explicadadesde el punto de vista del auditorio: los versículos 12-15 son una muestra deello. Jesús se esmera en mostrar que también es parte nuestra el crecimientodel Reino en nuestros corazones. SanAgustín decía: “el Dios que te creó sin ti, no te salvará sin ti”, una buenamanera de expresar nuestra tarea en la obra de salvación. ¡Cuántos vemosreflejados en esta comparación! ¡Cuántos viven hoy entre “espinas” ahogando laPalabra en preocupaciones, riquezas y placeres de la vida! ¡Cuántos,inconsistentes e inmaduros, creen en la Palabra, pero no la dejan madurar,echar raíces! Nuestra tarea es doble: predicar incansablemente, ya que el quesiembra no ve los frutos (todavía) (Salmo 126, 6: “El sembrador va llorandocuando esparce la semilla, pero vuelve cantando cuando trae las gavillas”); ¡peroal mismo tiempo preparando la “tierra” de nuestros corazones para que lasemilla sembrada en nosotros de fruto al ciento por uno!
Meditemos:
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Viernes 18 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria. Día Penitencial.
Primera lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 6, 3–12
En lo que a ti concierne, hombre Dios, practica la justicia
3Si alguien enseña otra cosa y no se atienen a los preceptos saludables de nuestro Señor Jesucristo, ni a la doctrina que es conforme a la piedad, 4es un ignorante y un orgulloso, ávido de discusiones y de vanas polémicas. De allí nacen la envidia, la discordia, los insultos, las sospechas malignas 5y los conflictos interminables, propios de hombres mentalmente corrompidos y apartados de la verdad, que pretenden hacer de la piedad una fuente de ganancias. 6Sí, es verdad que la piedad reporta grandes ganancias, pero solamente si va unida al desinterés. 7Porque nada trajimos cuando vinimos al mundo, y al irnos, nada podremos llevar. 8Contentémonos con el alimento y el abrigo. 9Los que desean ser ricos se exponen a la tentación, caen en la trampa de innumerables ambiciones, y cometen desatinos funestos que los precipitan a la ruina y a la perdición. 10Porque la avaricia es la raíz de todos los males, y al dejarse llevar por ella, algunos perdieron la fe y se ocasionaron innumerables sufrimientos. 11En lo que a ti concierne, hombre Dios, huye de todo esto. Practica la justicia, la piedad, la fe, el amor, la constancia, la bondad. 12Pelea el buen combate de la fe, conquista la Vida eterna, a la que has sido llamado y en vista de la cual hiciste una magnífica profesión de fe, en presencia de numerosos testigos.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 49 (48), 6–10. 17–20
R. ¡Felices los que tienen alma de pobres!
6¿Por qué voy a temer en los momentos de peligro, cuando me rodea la maldad de mis opresores, 7de esos que confían en sus riquezas y se jactan de su gran fortuna? R.
8No, nadie puede rescatarse a sí mismo ni pagar a Dios el precio de su liberación, 10para poder seguir viviendo eternamente sin llegar a ver el sepulcro: 9el precio de su rescate es demasiado caro, y todos desaparecerán para siempre. R.
17No te preocupes cuando un hombre se enriquece o aumenta el esplendor de su casa: 18cuando muera, no podrá llevarse nada, su esplendor no bajará con él. R.
19Aunque en vida se congratulaba, diciendo: "Te alabarán porque lo pasas bien", 20igual irá a reunirse con sus antepasados, con esos que nunca verán la luz. R.
Aleluya: Ver Mateo 11, 25
“Aleluya. Aleluya. Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque revelaste los misterios del Reino a los pequeños. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 8, 1–3
Lo acompañaban algunas mujeres que lo ayudaban con sus bienes
1Después, Jesús recorría las ciudades y los pueblos, predicando y anunciando la Buena Noticia del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce 2y también algunas mujeres que habían sido curadas de malos espíritus y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; 3Juana, esposa de Cusa, intendente de Herodes, Susana y muchas otras, que los ayudaban con sus bienes.
Palabra del Señor.
Comentario:
Este pequeño relato es como un resumen de la vida cotidiana de Jesús y las personas que iban con él. Cuenta que Jesús “recorría la ciudades y los pueblos” (v. 1), es decir, no “esperaba” que vinieran a buscarlo, iba él a buscar a las ovejas perdidas. “predicando y anunciando la Buena Noticia” (v. 1), la tarea de Jesús es predicar, anunciar, evangelizar… una observación poco profunda de la realidad de los católicos –en general- de Latinoamérica muestra que el católico promedio poco y nada sabe de su fe. ¡No estamos evangelizados! No se trata de saber abundante teología, es solamente entender, eso sí, con claridad meridiana, quien es Jesús y qué quiere de nosotros. Gracias a Dios se está trabajando en “evangelizar a los bautizados”, pero faltan obreros, faltan quienes asuman la tarea de ser “ministros” (laicos o consagrados) del evangelio. Lo mismo le pasó al Señor, le faltaban brazos, y los buscó en los Doce. Ellos, sus apóstoles, lo acompañaron por donde iba, le precedían en las ciudades, como otro Juan el Bautista, allanando los caminos del Señor. Eran sus predicadores.
En el versículo 2 y 3, Lucas nos cuenta que en el grupo de Jesús también había mujeres, todas ellas le debían un “milagro” a Jesús, “habían sido curadas”. María Magdalena; Juana, esposa de Cusa; Susana y muchas otras… Lucas las divide en tres “grupos” podríamos decir. María Magdalena, se puede opinar, representa la FE, ella ha sido curada por su fe en el Señor, tendrá un rol importante en la Iglesia primitiva, y será elegida por Jesús para ser la primera que predica que Él ha resucitado glorioso. Juana, representa la ESPERANZA, ella está casada con Cusa (algunos opinan que era el funcionario real de Juan 4, 46-53: lo que hace entendible que sirviera y siguiera así a Jesús), el funcionario real de Herodes. Hay que tener claro lo que se quiere y espera para jugarse así frente al poder del soberano que, justamente, busca a Jesús para matarlo, que gozará torturando al Señor. Es una señora rica y bien acomodada que, desde la Esperanza en el Reino venidero, se juega por entero para servir al Señor. Susana y “equipo”, son el AMOR puesto en práctica, sirven con sus bienes. Su dinero, su tiempo, sus talentos, son puestos al servicio de la evangelización. Dejan su propio bienestar de lado, acompañando a Jesús en sus caminos apostólicos, se juegan por el Reino de Dios amando desde el servicio.
Estas mujeres no tienen roles protagónicos en la historia de salvación (salvo María Magdalena), pero eso marca el valor del servicio, por más pequeño que este sea, al cual estamos llamados a prestar. No hace falta estar en primera línea para ser seguidor de Jesús, hace falta realizar la tarea con humildad y dando lo mejor de nosotros. La Iglesia de Lucas quiso guardar este recuerdo de los nombres de estas mujeres servidoras, como un homenaje a tantas mujeres anónimas que sirvieron –y sirven- dieron –y dan- su vida por Jesús y el Reino de Dios.
Meditemos:
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Jueves 17 – Feria (Memoria Libre: San Roberto Belarmino, obispo y doctor de la Iglesia – Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.
Primera lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo Timoteo 4, 12–16
Vigila tu conducta y tu doctrina; si obras así, te salvarás a ti mismo y salvarás a los que te escuchen
12Que nadie menosprecie tu juventud: por el contrario, trata de ser un modelo para los que creen, en la conversación, en la conducta, en el amor, en la fe, en la pureza de vida. 13Hasta que yo llegue, dedícate a la proclamación de las Escrituras, a la exhortación y a la enseñanza. 14No malogres el don espiritual que hay en ti y que te fue conferido mediante una intervención profética, por la imposición de las manos del presbiterio. 15Reflexiona sobre estas cosas y dedícate enteramente a ellas, para que todos vean tus progresos. 16Vigila tu conducta y tu doctrina, y persevera en esta actitud. Si obras así, te salvarás a ti mismo y salvarás a los que te escuchen.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 111 (110), 7–10
R. ¡Grandes son las obras del Señor!
7Las obras de sus manos son verdad y justicia; todos sus preceptos son indefectibles: 8están afianzados para siempre y establecidos con lealtad y rectitud. R.
9El envió la redención a su pueblo, promulgó su alianza para siempre: Su Nombre es santo y temible. R.
10El temor del Señor es el comienzo de la sabiduría: son prudentes los que lo practican. Su alabanza por siempre permanece. R.
Aleluya: Mateo 11, 28
“Aleluya. Aleluya. “Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y Yo los aliviaré”, dice el Señor. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 7, 36–50
Sus numerosos pecados, le han sido perdonados porque ha demostrado mucho amor
36Un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús entró en la casa y se sentó a la mesa. 37Entonces una mujer pecadora que vivía en la ciudad, al enterarse de que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, se presentó con un frasco de perfume. 38Y colocándose detrás de él, se puso a llorar a sus pies y comenzó a bañarlos con sus lágrimas; los secaba con sus cabellos, los cubría de besos y los ungía con perfume. 39Al ver esto, el fariseo que lo había invitado pensó: "Si este hombre fuera profeta, sabría quién es la mujer que lo toca y lo que ella es: ¡una pecadora!" 40Pero Jesús le dijo: "Simón, tengo algo que decirte". "Di, Maestro!, respondió él. 41“Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios, el otro cincuenta. 42Como no tenían con qué pagar, perdonó a ambos la deuda. ¿Cuál de los dos amará más?". 43Simón contestó: "Pienso que aquel a quien perdonó más". Jesús le dijo: "Has juzgado bien". 44Y volviéndose hacia la mujer, dijo de Simón: "¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no derramaste agua sobre mis pies; en cambio, ella los bañó con sus lágrimas y los secó con sus cabellos. 45Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entré, no cesó de besar mis pies. 46Tú no ungiste mi cabeza; ella derramó perfume sobre mis pies. 47Por eso te digo que sus pecados, sus numerosos pecados, le han sido perdonados porque ha demostrado mucho amor. Pero aquel a quien se le perdona poco, demuestra poco amor". 48Después dijo a la mujer: "Tus pecados te son perdonados". 49Los invitados pensaron: "¿Quién es este hombre, que llega hasta perdonar los pecados?". 50Pero Jesús dijo a la mujer: "Tu fe te ha salvado, vete en paz".
Palabra del Señor.
Comentario:
La escena evangélica es bien conocida por todos nosotros. El fariseo, de nombre Simón, invita a Jesús a comer a su casa, pero no tiene una “abundante hospitalidad” como para atenderlo excelentemente: no derrama agua en sus pies, lavándolos del polvo y suciedades del camino; no lo saluda con el beso de bienvenida, con lo cual lo recibe, por así decirlo, fríamente; no unge su cabeza con aceite perfumado, excelente signo de cortesía que hacía al invitado oler bien. No es que Simón haya sido descortés, fue “tacaño” en su cortesía. Trata a Jesús no como a un invitado realmente importante, sino como a un maestrito venido de Galilea con sus brutos discípulos. No podemos acusar a Simón de ser descortés o incorrecto en su trato a Jesús, pero le falta cordialidad, alegría de recibir al maestro galileo. En Génesis 18, 4, Abram atiende con exquisitez a los ángeles trayendo agua para que se refresquen y laven los pies; en Salmo 23, 5, el salmista habla de cómo Dios lo atiende en su casa, ungiéndolo y no haciéndole faltar vino. Son gestos que marcan la diferencia entre la obligación y la cordial alegría de recibir a alguien. Podemos plantearnos por qué Simón invitó a Jesús a su casa: pareciera porque quería sentirse importante al recibir en su hogar a la “celebridad” del momento, un poco cholulo… ¿no?
La parábola de Jesús, apropiada para la enseñanza que quiere impartir, se encuentra con el poco convencido “pienso que aquel a quien perdonó más” (v. 43) que utiliza como respuesta el fariseo Simón. ¿No está muy de acuerdo con la respuesta lógica a la pregunta? ¿Ve lo que viene como enseñanza? Todo puede ser, desde que entró la mujer pecadora Simón no está conforme de cómo se desarrollan las cosas.
La reflexión de Jesús acerca del perdón y el amor, impresionan por su lógica. El fariseo que busca, con su cumplimiento exagerado de la Ley, que Dios esté “conforme” con él, ama poco, se detiene donde cesa la obligación de acoger hospitalariamente, le interesa “cumplir”, nada más. Los demás, para el fariseo, son ocasiones de sumar puntos en el cielo, con Dios. Dios no le perdona nada, ya que no tiene nada malo en su haber, pues el “cumple” a la perfección su tarea. Es la gran diferencia entre una madre que cuida a sus hijos y una empleada que los cuide; entre la madre que cocina y sirve, y en el cocinero de una casa de comidas con el mozo o camarero. El servicio será, tal vez, idéntico o mejor, pero sin involucrarse emocionalmente, sin amar a quienes se sirven. Para la madre, son parte de su vida, y muy importante. Para los demás son el modo de ganarse la vida, clientes. Así es Simón, “¡cumplo con Dios atendiendo a este maestrito de Galilea!”. La mujer pecadora (¿quién dijo que era prostituta?), al revés que el anfitrión, se muestra cordial, cercana, exquisita en los detalles del amor para con Jesús. Ella nos enseña como proceden los que aman, los que se sienten cercanos a Jesús, los que de verdad experimentan que Dios y el prójimo son el centro de su vida.
Un punto aparte es notar la misericordia, la condescendencia y la comprensión que, de Jesús –Hombre/Dios–, emanan al momento de enfrentar esta situación. Jesús derrama perdón y amor, Jesús perdona y salva, Jesús restablece en el círculo íntimo del amor divino a esta mujer pecadora; que, como único acto de reparación por su pecado, trata con delicadeza y respeto cordial al Salvador del mundo. El perdón y la salvación no le vienen de sus grandes obras, de sus cumplimientos milimétricos de la Ley, le llegan gracias al “amor” que demuestra ante quien la ha rescatado con sus palabras y signos, del pozo del pecado (sea este cual fuera) en el que estaba hundida.
La enseñanza desarrolla una advertencia y una invitación. La advertencia: ¡cuidado con solo cumplir! Cumples “tus” expectativas, no las de Dios. Haces “tu” tarea, no el proyecto de Dios. El “cumplidor” solo satisface su conciencia, no la realidad en la que vive. Por eso corre el riesgo, exagerado riesgo, de ponerse en lugar de Dios y rendir culto a sus propios proyectos. La invitación: Examinemos nuestra vida y nos animemos a pedir perdón con más frecuencia. El sacramento de la reconciliación es un excelente medio para hacerlo con Dios, con los hermanos busquemos, con las actitudes exquisitas de la “mujer pecadores”, la reconciliación por medio de gestos cordiales de amor. No te examines desde el cumplimiento, eso te llevará a la autosuficiencia, examínate desde el amor, él te llevará al verdadero servicio, el cual harás con cordialidad y afecto.
Meditemos:
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Miércoles 16 – Memoria Obligatoria: Santos Cornelio, papa, y Cipriano, obispo, mártires – Rojo) – Verde / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria.
Primera lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo Timoteo 3, 14–16
Es realmente grande el misterio que veneramos
14Aunque espero ir a verte pronto, te escribo estas cosas 15por si me atraso. Así sabrás cómo comportarte en la casa de Dios, es decir, en la Iglesia del Dios viviente, columna y fundamento de la verdad. 16En efecto, es realmente grande el misterio que veneramos: El se manifestó en la carne, fue justificado en el Espíritu, contemplado por los ángeles, proclamado a los paganos, creído en el mundo y elevado a la gloria.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 111 (110), 1–6
R. ¡Grandes son las obras del Señor!
1Doy gracias al Señor de todo corazón, en la reunión y en la asamblea de los justos. 2Grandes son las obras del Señor: los que las aman desean comprenderlas. R.
3Su obra es esplendor y majestad, su justicia permanece para siempre. 4El hizo portentos memorables, el Señor es bondadoso y compasivo. R.
5Proveyó de alimento a sus fieles y se acuerda eternamente de su alianza. 6Manifestó a su pueblo el poder de sus obras, [Lámed] dándole la herencia de las naciones. R.
Aleluya: Ver Juan 6, 63. 68
“Aleluya. Aleluya. Tus palabras, Señor, son Espíritu y Vida; tú tienes palabras de Vida eterna. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 7, 31–35
¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!
31"¿Con quién puedo comparar a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? 32Se parecen a esos muchachos que están sentados en la plaza y se dicen entre ellos:"¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!". 33Porque llegó Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y ustedes dicen: "¡Ha perdido la cabeza!". 34Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: "¡Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores!". 35Pero la Sabiduría ha sido reconocida como justa por todos sus hijos".
Palabra del Señor.
Comentario:
Jesús habla de los “hombres de esta generación”, refiriéndose específicamente a los fariseos y doctores de la Ley, que no quisieron hacerse bautizar por Juan (Lucas 7, 30), cuando hasta los publicanos lo hacían (Lucas 7, 29). Esta expresión es usada por Jesús de modo negativo, como en 9, 41, 11, 29-32. 50-51; y también usa el término con connotaciones negativas el libro de los Hechos de los Apóstoles (2, 40). Es un modo de decir “esta gente”.
Molesto se encuentra el Señor al ver que ni la llamada penitencial de Juan a la conversión, ni la prédica, de Jesús, de la misericordia divina, conmueven el corazón de fariseos y doctores de la Ley. Cuando Jesús, en el mismo versículo 31, se pregunta “¿a quién se parecen?” no le cabe más que compararlos con niños juguetones y aburridos en la plaza del pueblo (v. 32). Estos jugaban, como hacen la mayoría de los niños, a ser grandes. “¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron!” “¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!”, se dicen entre sí, apunta Jesús. Buscan divertirse imitando a los grandes que bailan, cuando hay casamiento, como cortejo de amigos del novio, al son de la flauta… o lloran, como seres queridos de algún difunto, entre cantos fúnebres. Los niños aburridos no cantan ni lloran… quieren divertirse, pero todo los aburre. Jesús comparará a los “hombres de esta generación” con estos niños, ya que ni ayunan con Juan el Bautista, y se escandalizan de Jesús que come y bebe. Nada les impacta, todo lo critican, su función en la vida es poner mala cara siempre ante el accionar de los demás.
En el versículo 35, Jesús sentencia: “Pero la Sabiduría ha sido reconocida como justa por todos sus hijos”. El Comentario Bíblico Latinoamericano, pág. 520, dice:
“¿Quiénes son estos “hijos”? Los que supieron reconocer la sabiduría de Dios presente en las palabras y en los hechos de Juan y Jesús, a pesar de las diferencias entre uno y otro. Ellos siguieron la sabiduría de Dios, mientras que los escribas y fariseos se portaron como necios (cf. Lc 12, 16-21; 16, 14-18). Cf. Prov 1, 20: “la sabiduría grita por la calle”; 9, 2-6: “a dispuesto la mesa [para el banquete]”.
Meditemos:
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Martes 15 – Memoria Obligatoria: Nuestra Señora de los Dolores – Blanco / Misa: de la memoria. Lecturas propias. Secuencia Stabat Mater (optativa). Prefacio Propio – Liturgia de las horas: de la memoria.
Primera lectura
Lectura de la carta a los Hebreos 5, 7-9
Aprendió a obedecer y llegó a ser causa de salvación eterna
7El dirigió durante su vida terreno súplicas y plegarias, con fuertes gritos y lágrimas, a aquel que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su humilde sumisión. 8Y, aunque era Hijo de Dios, aprendió por medio de sus propios sufrimientos qué significa obedecer. 9De este modo, él alcanzó la perfección y llegó a ser causa de salvación eterna para todos los que le obedecen.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 31 (30), 2–6. 15–16. 20
R. ¡Sálvame, Señor, por tu misericordia!
2Yo me refugio en ti, Señor, ¡que nunca me vea defraudado! Líbrame, por tu justicia 3inclina tu oído hacia mí y ven pronto a socorrerme. R.
Sé para mí una roca protectora, un baluarte donde me encuentre a salvo, 4porque tú eres mi Roca y mi baluarte: por tu Nombre, guíame y condúceme. R.
5Sácame de la red que me han tendido, porque tú eres mi refugio. 6Yo pongo mi vida en tus manos: tú me rescatarás, Señor, Dios fiel. R.
15Pero yo confío en ti, Señor, y te digo: "Tú eres mi Dios, 16mi destino está en tus manos". Líbrame del poder de mis enemigos y de aquellos que me persiguen. R.
20¡Qué grande es tu bondad, Señor! Tú la reservas para tus fieles; y la brindas a los que se refugian en ti, en la presencia de todos. R.
Aleluya:
“Aleluya. Aleluya. Dichosa es maría Virgen, porque sin morir mereció la palma del martirio junto a la cruz del Señor. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Juan 19, 25–27
Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre
25Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. 26Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien el amaba, Jesús le dijo: "Mujer, aquí tienes a tu hijo". 27Luego dijo al discípulo: "Aquí tienes a tu madre". Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.
Palabra del Señor.
Comentario:
Aunque el relato evangélico, que hoy la Iglesia propone a consideración nuestra, refleja el dolor más cruel que una madre puede tener, ver morir a su hijo; esta fiesta, que recuerda a María como “Nuestra Señora de los Dolores”, expresa, no solo “este” dolor del corazón de madre de María, sino, otros seis más: Los siete dolores de la Virgen María son: 1°) El nacimiento de Jesús en un pobre portal (Lucas 2, 6–20), refleja el dolor de la pobreza extrema; 2°) La presentación en el Templo: Lucas 2, 34: “34Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: "Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, 35y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos"”. Es el dolor anticipado del sufrimiento que María enfrentará por ser la Madre del Redentor. 3°) La huida a Egipto: Mateo 2, 13, los muestra como emigrantes por razones forzosas, la persecución de Herodes pone en peligro la vida de su hijo, ambos, José y María, sufren el desarraigo de vivir en tierra extranjera por amor a Cristo. 4°) La pérdida de Jesús en el Templo. Será Lucas 2, 41–52, quien nos relate este cuarto dolor mariano. En el v. 48, María expresa: “Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados”, es el dolor de la Madre que teme por la vida de su hijo. 5°) Se encuentra con Jesús en la calle de la amargura: Lucas 23, 26–31, cuenta esos momentos en que Jesús carga la pesada cruz y relata este alto en el “vía crucis” donde se encuentra con las “hijas de Jerusalén”, pero no con la Madre. La “tradición” de la Iglesia dice que al verlo pasar María se “desmayó”, durante siglos existió en ese lugar una capilla llamada “del desmayo”. 6°) Jesús muere en la cruz: es el dolor que la Palabra hoy nos presenta desde Juan 19, 25–27. El dolor de ver morir al hijo amado es lo que este sexto “dolor” nos muestra. 7°) Jesús bajado de la cruz y colocado en los brazos de su santísima madre: el dolor final, todo ha pasado, solo queda la pregunta ¿Por qué? Queda el vacio inmenso, la nada, la soledad de María con su hijo muerto.
Meditemos:
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Lunes 14 – Fiesta: LA EXALTACION DE LA SANTA CRUZ – Rojo / Misa: del propio. Gloria. Credo. Prefacio propio o de la Pasión I – Liturgia de las horas: del Propio.
Primera lectura
Lectura del libro de los Números 21, 4b–9
Miraban a la serpiente de bronce y quedaban curados
4Los israelitas partieron del monte Hor por el camino del Mar Rojo, para bordear el territorio de Edom. Pero en el camino, el pueblo perdió la paciencia 5y comenzó a hablar contra Dios y contra Moisés: "¿Por qué nos hicieron salir de Egipto para hacernos morir en el desierto? ¡Aquí no hay pan ni agua, y ya estamos hartos de esta comida miserable!". 6Entonces el Señor envió contra el pueblo unas serpientes abrasadoras, que mordieron a la gente, y así murieron muchos israelitas. 7El pueblo acudió a Moisés y le dijo: "Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti. Intercede delante del Señor, para que aleje de nosotros esas serpientes". Moisés intercedió por el pueblo, 8y el Señor le dijo: "Fabrica una serpiente abrasadora y colócala sobre un asta. Y todo el que haya sido mordido, al mirarla, quedará curado". 9Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un asta. Y cuando alguien era mordido por una serpiente, miraba hacia la serpiente de bronce y quedaba curado.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 78 (77), 1–2. 34–38
R. ¡No olviden las proezas del Señor!
1Pueblo mío, escucha mi enseñanza, presta atención a las palabras de mi boca: 2yo voy a recitar un poema, a revelar enigmas del pasado. R.
34Cuando los hacía morir, lo buscaban y se volvían a él ansiosamente; 35 recordaban que Dios era su Roca, y el Altísimo, su libertador. R.
36Pero lo elogiaban de labios para afuera y mentían con sus lenguas; 37su corazón no era sincero con él y no eran fieles a su alianza. R.
38Pero él, que es compasivo, los perdonaba en lugar de exterminarlos; una y otra vez reprimió su enojo y no dio rienda suelta a su furor. R.
Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los cristianos de Filipos 2, 6–11
Se rebajó, por eso Dios lo levantó sobre todo
6El, que era de condición divina, no consideró esta igualdad con Dios como algo que debía guardar celosamente: 7al contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano, 8se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz. 9Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre, 10para que al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, 11y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre: "Jesucristo es el Señor".
Palabra de Dios.
Aleluya:
“Aleluya. Aleluya. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, porque con tu cruz has redimido al mundo. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Juan 3, 13–17
Tiene que ser elevado el Hijo del Hombre
13Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo. 14De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, 15para que todos los que creen en él tengan Vida eterna. 16Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. 17Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
Palabra del Señor.
Comentario:
Hoy celebramos la Fiesta de LA EXALTACION DE LA SANTA CRUZ, la cual no debería llevarnos a “elevar” la cruz, como si esta fuera un instrumento de paz, amor y reconciliación. Nada más lejos de eso, ya que la cruz sigue significando, aún en el mundo de hoy, suplicio, tortura, muerte. Si hoy, la sociedad, quisiera condenar a muerte a alguno de sus miembros, usaría la silla eléctrica, la horca, el fusilamiento. Si lo quiere condenar a sufrimiento y muerte, la “cruz” u otros tormentos, menos “sangrientos”, aunque no menos dolorosos o denigrantes, podrían ser usados. Para los romanos, la cruz, tenía ese valor: ser un instrumento de tortura y muerte, lo suficientemente doloroso y mortal, como para servir de “ejemplo” a quienes quisieran cometer delitos o luchar contra el poder dominador de las legiones romanas. Era una tortura, de violencia calculada, para “disuadir” a quienes buscaran el camino del delito o la revolución.
Hoy hablar de “cruz” significa referirse a la gesta redentora de Jesús, con lo cual el término adquiere connotaciones netamente teológicas, o también hablar de la “cruz” en sentido espiritual, lo que genera inmediatamente vínculos a la paciencia, el sufrir por amor, o, soportar lo inevitable del mejor modo posible. También la cruz se entiende desde otras miradas, todas ellas cristianas, que se refieren sobre todo a los dolientes, a los pobres, a los excluidos; vista así, no tiene, por lo general, nada de “buena”, al revés, se intenta que quienes la sufren puedan ser liberados de ella con la mayor prontitud (p. e., “la pesada cruz de la pobreza”, “la cruz de la exclusión social”, “el pueblo latinoamericano crucificado”, etc.).
La carta a los Filipenses, segunda lectura de hoy, nos indica de Jesús que “se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz” (2, 8). En el evangelio de san Marcos, Jesús, dice: “El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga” (8, 34). Es decir, la cruz de Jesús… es nuestra cruz.
Para el evangelio de Juan, en el texto que hoy leemos, la cruz es la imagen de la serpiente que Moisés levantó en el desierto (Números 21, 8–9) y quien la miraba quedaba sano. El libro de la Sabiduría (16, 7. 10. 12) agregará que “…7en efecto, aquel que se volvía hacia ella era salvado, no por lo que contemplaba, sino por ti, el Salvador de todos. 10Contra tus hijos, ni siquiera pudieron los dientes de las serpientes venenosas, porque tu misericordia vino a su encuentro y los sanó. 12Y no los sanaron las hierbas ni los ungüentos sino tu palabra, Señor, que todo lo cura”. El mirar la serpiente en alto y hacerlo creyendo en Dios (con FE, diríamos ahora) es lo que los curaba y sanaba de las mordeduras ponzoñosas.
Ahora ya no es una serpiente de bronce la que cuelga de un asta; ahora es Jesús, el Señor, el Hijo de Dios, el que cuelga de la cruz y da nueva vida, una Vida que es eterna. El versículo 13 muestra al Señor como aquel que desciende del cielo, quizás con reminiscencias de Proverbios 30, 4, donde dice: “¿Quién subió a los cielos y descendió? ¿Quién recogió el viento en sus puños? ¿Quién contuvo las aguas en su manto? ¿Quién estableció los confines de la tierra? ¿Cuál es su nombre y el nombre de su hijo, si es que lo sabes?”, lo cual puede relacionarse muy bien con Juan 3, 8. Así se marca, con fuerza, que Jesús es el Verbo Encarnado (Juan 1, 14), bajado de los cielos, y quien dejar ver los arcanos secretos del cielo. La figura de la serpiente de bronce elevada por Moisés (v. 14), con su marcada peculiaridad simbólica de “algo que mata y sana”, viene a mostrar la cruz, todavía en la época de escritura del evangelio de Juan vista como elemento de tortura cruel y muerte sangrienta, como el modo en que Dios eligió que Jesús entregara su vida para salvarnos y darnos vida nueva en Él. Quien mira con fe la cruz (la nueva “serpiente de bronce” en el desierto de la vida de hoy, entre tanta desolación y muerte, entre tanta búsqueda de eternidad y felicidad, que solo tiene un punto de llegada que es la muerte) es quien tendrá Vida eterna. Dios sana a través de lo que mata. Esa es la visión que Jesús tiene… el que da, recibe; el que pierde, encuentra; el que se aferra a la cruz, se libera de la muerte. El v. 16 nos invita a ver que esto sucede como parte de un designio amoroso, de parte del Padre, que antes de ver a sus hijos dispersos y muertos por el pecado, decide pedirle al Hijo amado que se sacrifique y muera por darles la vida a todos. En el misterio –como palabra que significa la visión íntima de Dios y que es dada a conocer a través de susurros–, divino nos encontramos envueltos en un gran acto de amor sin límites. ¿Podría ser de otra manera? Dios, en el acto de amar, no tiene límites, el Hijo único es “entregado”, “dado” a las garras de la muerte. Si, el amor ilimitado se brinda hasta la aniquilación total, hasta la renuncia a la propia vida, hasta darlo “todo” por amor, y ese todo es la propia vida. El v. 17 reafirma esta idea: no el juicio, si la salvación. Vistas así las cosas, en la lógica de amor de Dios, es preferible morir de amor amando, que quitar la vida por despecho. El Dios que es amor (ver 1 Juan 4, 8) prefiere morir, desgarrarse amando, que privar de vida a quienes ama. Esa es la esencia del amor, entregarme tanto que dejo de ser yo para que el otro sea.
¿Por qué la Iglesia celebra como fiesta la exaltación de la cruz? Porque mira a través de las apariencias. No celebramos la muerte, sino la vida que –de la cruz donde mataron al rey de la vida– ha nacido nueva y fuerte. No nos gozamos en el dolor y la tortura, sino que valoramos infinitamente el amor ilimitado de Dios, que amando muere de amor por nosotros. No vemos la “serpiente”, vemos la vida que a través de la fe se nos entrega para vivirla por toda la eternidad. Solo quien no ama (¿Habrá alguien?) es incapaz de comprender el sentido de esta fiesta; los que si buscamos amar y ser amados por Dios, lo veremos y nos gozaremos de que “Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna” (Juan 3, 16). Hoy es uno de esos días en donde la Iglesia nos recuerda que esto pasó por, y para, nosotros.
Meditemos:
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Domingo 13 – 24° DURANTE EL AÑO – Verde / Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 4da semana para el Salterio. 24va semana.
Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Isaías 50, 5–9a
Ofrecí la espalda a los que me golpeaban
5El Señor abrió mi oído y yo no me resistí ni me volví atrás. 6Ofrecí mi espalda a los que golpeaban y mis mejillas, a los que me arrancaban la barba; no retiré mi rostro cuando me ultrajaban y escupían. 7Pero el Señor viene en mi ayuda: por eso, no quedé confundido; por eso, endurecí mi rostro como el pedernal, y sé muy bien que no seré defraudado. 8Está cerca el que me hace justicia: ¿quién me va a procesar? ¡Comparezcamos todos juntos! ¿Quién será mi adversario en el juicio? ¡Que se acerque hasta mí! 9Sí, el Señor viene en mi ayuda: ¿quién me va a condenar?
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 116 (114), 1–6. 8–9 (R.: 9)
R. ¡Caminaré en la presencia del Señor!
1Amo al Señor, porque él escucha el clamor de mi súplica, 2porque inclina su oído hacia mí, cuando yo lo invoco. R.
3Los lazos de la muerte me envolvieron, me alcanzaron las redes del Abismo, caí en la angustia y la tristeza; 4entonces invoqué al Señor: "¡Por favor, sálvame la vida!". R.
5El Señor es justo y bondadoso, nuestro Dios es compasivo; 6el Señor protege a los sencillos: yo estaba en la miseria y me salvó. R.
8El libró mi vida de la muerte, mis ojos de las lágrimas y mis pies de la caída. 9Yo caminaré en la presencia del Señor, en la tierra de los vivientes. R.
Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol Santiago 2, 14–18
La fe si no tiene obras está muerta
14¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso esa fe puede salvarlo? 15¿De qué sirve si uno de ustedes, al ver a un hermano o una hermana desnudos o sin el alimento necesario, 16les dice: "Vayan en paz, caliéntense y coman", y no les da lo que necesitan para su cuerpo? 17Lo mismo pasa con la fe: si no va acompañada de las obras, está completamente muerta. 18Sin embargo, alguien puede objetar: "Uno tiene la fe y otro, las obras". A ese habría que responderle: "Muéstrame, si puedes, tu fe sin las obras. Yo, en cambio, por medio de las obras, te demostraré mi fe".
Palabra de Dios.
Aleluya: Gálatas 6, 14
“Aleluya. Aleluya. Yo sólo me gloriaré en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo está crucificado para mí, como yo lo estoy para el mundo. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 8, 27–35
Tú eres el Mesías... El Hijo del hombre tiene que padecer mucho
27Jesús salió con sus discípulos hacia los poblados de Cesarea de Filipo, y en el camino les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo? 28Ellos le respondieron: "Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas". 29“Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”. Pedro respondió: “Tú eres el Mesías”. 30Jesús les ordenó terminantemente que no dijeran nada acerca de él. 31Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar después de tres días; 32y les hablaba de esto con toda claridad. Pedro, llevándolo aparte, comenzó a reprenderlo. 33Pero Jesús, dándose vuelta y mirando a sus discípulos, lo reprendió, diciendo: "¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres". 34Entonces Jesús, llamando a la multitud, junto con sus discípulos, les dijo: "El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. 35Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará.
Palabra del Señor.
Comentario:
O de la gente, o de Cristo. El relato evangélico de hoy comienza planteándonos la pregunta fundamental: ¿Quién es Jesús? Marcos pone en boca de Jesús la pregunta, pero en dos tiempos: el tiempo de la “gente” y el tiempo de los “discípulos”. La pregunta del versículo 27 encuentra como respuesta que la “gente” se equivoca: “Juan el Bautista”, “Elías” y “alguno de los profetas”, es reducir a Jesús a “uno más del montón”. La respuesta de la “gente” no es aceptable para un cristiano, Jesús no es “alguien más” en mi vida, Jesús no es “uno más” de tantos “dioses”, “amuletos”, o “creencias” que puede haber en el mundo. Jesús es “diferente”, es “distinto”, ¡es “único”!. Creer en Jesús no es algo utilitario, negociable, práctico, necesario… ¡es la esencial de ser cristiano! Mucha gente dice: ¡soy cristiano a mi manera! ¡Como si hubiera muchos modos de ser cristiano! ¡Como si se pudiera “decidir” hasta “cuándo” y “cómo” quiero seguir a Jesús! La pregunta a los discípulos nos encontrará escuchando la “verdadera” respuesta que hay que dar. En boca de Pedro, encontramos la realidad que vive el creyente verdadero, cuando se consagra en verdad al Señor, cuando Jesús es para él, o ella, el centro de su historia personal: ¡“Tú eres el Mesías”! (v. 29).
Mesías / Cristo. Este título de Mesías (hebreo mashiaj) / Cristo (griego (Christós), se puede traducir al castellano por “Ungido”. Es un término que aparece frecuentemente en la Antigua Alianza, con referencia, principal, a los reyes de Israel. Sabemos que David fue el gran rey de Israel, el “ungido” de Dios (ver 1Sam 16, 3. 12-13; 2Sam 2, 4. 7; Salmo 89, 20ss), a imagen de él debían ser los grandes reyes del pueblo… pero no siempre fue así. Entonces se empezó a esperar al “Rey” que no hiciera su voluntad, sino la de Dios; que no sirviera a sus propias ambiciones, sino a las necesidades del pueblo; que no buscara su bien, sino el bien común: el Mesías, el Cristo, el Ungido. Era el “Rey” enviado por Dios, para hacer las cosas definitivamente bien. Isaías 11 nos muestra cómo será ese “Rey ungido celestial”. Comentando a Isaías 11, la Biblia Latinoamericana dice:
“El Emmanuel, más que un descendiente de David, será un nuevo David (se lo llama hijo de Jesé como David). Será el hombre del “espíritu”, como los profetas y más que ellos. Estos eran impulsados por la fuerza misteriosa llamada “Espíritu de Dios”, pero no constantemente. En cambio, él tendrá el Espíritu permanentemente en sí: Espíritu de sabiduría e inteligencia, como Salomón. Espíritu de prudencia y de fuerza, como David. Espíritu para conocer y respetar a Yahvé, como Moisés y los Patriarcas. Hacer justicia a los débiles era y continúa siendo la principal función de los gobernantes. El Mesías-Rey será el enviado de Dios, atento a los pobres; debe recibir “el Espíritu”, el soplo de Dios para esa misión”.
El silencio impuesto por Jesús (v. 30), llamado “silencio mesiánico” por Wilhelm Wrede (1859–1906), –teólogo alemán, importante autor del movimiento de búsqueda del Jesús histórico– en su libro “El secreto mesiánico en el evangelio de Marcos” (1901), apunta a no confundir a la población con este Mesías que ellos pueden identificar como un Rey político, nacionalista y militar…, frente a la realidad de Jesús que no viene a reinar para este mundo, sino llevándonos al venidero (ver Juan 18, 36). Jesús es Mesías, pero no para hacer un movimiento “revolucionario” político y militar contra los romanos, sino para “revolucionar” el mundo con nuevos criterios y valores por los cuales valdrá dar la vida. El silencio de los discípulos evitará falsas interpretaciones sobre el “ungido”.
Sufrir, morir, resucitar. Jesús utiliza la expresión “Hijo del hombre” para, Él también, guardar silencio sobre su mesianismo. Este modo de hablar vincula a Jesús con el profeta Ezequiel, a quien Dios lo llamaba “hijo de hombre” connotando la debilidad, inconsistencia, finitud y muerte de los seres humanos. Jesús es un hombre como todos, va a morir…
“Jesús tenía que sufrir porque tal es el destino de los hombres después del pecado. Debía sufrir y ser rechazado por las autoridades, porque ese es el destino de los que proclaman la verdad entre nosotros. Debía ir voluntariamente a la muerte, porque el sacrificio de sí mismo es el único medio para salvar al mundo”. (Biblia Latinoamericana, com. a Marcos 8, 27ss).
Pero al mismo tiempo, después de Daniel 7, 13–14:
“13Yo estaba mirando, en las visiones nocturnas, y vi que venía sobre las nubes del cielo como un Hijo de hombre; él avanzó hacia el Anciano y lo hicieron acercar hasta él. 14Y le fue dado el dominio, la gloria y el reino, y lo sirvieron todos los pueblos, naciones y lenguas. Su dominio es un dominio eterno que no pasará, y su reino no será destruido”
el término empieza a tener un sentido fuerte de “figura trascendente que vendría entre las nubes del cielo con gran poder y majestad” (Com. Bibl. Latinoam. Pág. 436). Es decir: el Hijo del hombre es vulnerable y humano, pero al mismo tiempo revestido de poder y majestad. Su gloria se manifestará en la resurrección, pero primero deberá (en el sentido de asumir la obligación de actuar según el plan de Dios) “sufrir mucho”, es decir, un dolor y sufrimiento extremo, total, denigrante y avasallador, imposible de soportar; con el rechazo (que es la cara complementaria, espiritual o afectiva, del sufrimiento físico) de los “ancianos, sumos sacerdotes y escribas” (Marcos no involucra a los fariseos en la condena y muerte de Cristo). El mayor sufrimiento espiritual para el “Hijo del hombre” se produce por el abandono del mismo Dios: “A esa hora, Jesús exclamó en alta voz: "Eloi, Eloi, lamá sabactani", que significa: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?"” (Marcos 15, 34).
La muerte es el final lógico del camino elegido para la redención, el “Hijo del hombre” muere para resucitar victorioso y, como dice Daniel 7, 13, “vendrá sobre las nubes del cielo…” para establecer su “dominio eterno que no pasará, y su reino no será destruido”. Sufrimiento (físico y espiritual) + muerte = resurrección. Esa es la ecuación que maneja Jesús, el Mesías, el Hijo del hombre.
Satanás. Pedro no resiste escuchar estas palabras que acaba de oír. Su corazón se niega a dar crédito a la revelación de Jesús. Con todas sus fuerzas expresa su convicción de que esto no debe ser así. Con una audacia sin límites, totalmente desbordado, lleva a Jesús aparte, lo quiere corregir “fraternalmente” y en secreto, y… “comenzó a reprenderlo”. Llama la atención la audacia, torpe y desubicada, de Pedro. Jesús no tolerará esta visión limitada de la vida. No aceptará, de parte de Pedro, que este intente apartarlo de su camino, lo considera “Satanás”, “tentador” (ver Job 1, 16; Sabiduría 2, 24 y Apocalipsis 12, 9). Pensar como “hombre” es pensar con miedo: “la voluntad del hombre busca a tientas la vida, porque tememos la muerte”, escribe San Ambrosio en su tratado SOBRE LA FE. El hombre Pedro se aferra a lo que tiene, a la esperanza de no perderlo, de no ponerlo en peligro. El hombre Pedro busca perpetuar la experiencia, evitar, de todos los modos posibles, pasar por el sufrimiento. Jesús sabe que sin sufrimiento no hay redención ni exaltación de la humanidad. No se puede cambiar la situación de muerte, sin matar lo que provoca la muerte: el pecado. La muerte de Jesús, en la cruz, eliminará definitivamente el pecado en el mundo, con su muerte redentora la humanidad comienza el camino al cielo esperando la vuelta definitiva del redentor resucitado… no se trata solo de morir, se trata de morir, para RESUCITAR. Esa es la clave desde la cual leer la muerte de Jesús, es darlo todo, aún la vida, para ganarlo todo, aún la Vida (entiéndase esta por vida eterna).
El “tentador” nos hará ver el “paso” de la muerte, sin ver el “final” de la resurrección; nos mostrará lo “parcial”, sin indicarnos lo “completo”. Cuando pensamos como “hombre” vemos solo el “hoy” sin ver, ni querer verlo, el “mañana”, el “siempre”. La gran tentación es prolongar el “ahora” sin darnos posibilidad de “mutar”, “cambiar”, “corregir”, “convertirnos”, “resucitar”. Si así lo hiciéramos, solo nos espera la muerte final, y no intermedia, como en el proyecto de Dios en Jesús. La muerte, sin resurrección, es la perpetuidad en el “ahora”, es la asfixia en el propio yo, “aquí y ahora”, que me impide salir de mí mismo para transformarme en otro. Lo uno será, solamente, “estar”; lo otro es, plenamente, “vivir”.
Vengan detrás de mí. Al final, todo está claro: el Mesías viene a sufrir, morir y resucitar. Su proyecto es de salvación para la eternidad; no de un reino terreno, sino de un Reino espiritual y divino. Sus seguidores deberán enfrentar sus propios miedos al sufrimiento y la aniquilación (cotidiana) de la muerte. Entregarse al dolor y la muerte como modo de vida no indica una existencia mustia, macilenta o descolorida. Es dar la vida con alegría, sabiendo el “por qué” y el “para qué”. Es perder la vida… para salvarla.
Para san Agustín hay que vencer el propio ego, para ser discípulo de Jesús:
“El hombre se perdió por primera vez a causa del amor a sí mismo. Pues, si no se hubiese amado, hubiera antepuesto a Dios a sí mismo, hubiera estado siempre sometido a Dios; no se hubiera inclinado a hacer su propia voluntad descuidando la de Él. Amarse uno a sí mismo no es otra cosa que querer hacer la propia voluntad. Antepón la voluntad de Dios; aprende a amarte, no amándote”, Sermón 96, 2.
Muchas personas expresan su deseo de seguir a Jesús, aún cargando la cruz, pero se olvidan que este “seguimiento” tiene tres partes, o pasos (para decirlo en términos de caminante): “renuncie a sí mismo” / “cargue con su cruz” / “me siga”. No se trata de tomar la cruz sin más… para ser “otro Cristo”, debo ser “menos yo”. La renuncia a mí mismo implica “abdicar” a mi “reinado” personal y aceptar a Jesús como mi Señor, la aceptación de la renuncia involucra la actitud de únicamente obrar según Dios. Aquí no hay modo de escapar: o se renuncia al propio ego, al propio yo, o no se es, desde el principio, cristiano. Lo que parece una locura y sin sentido (¡cuánto de ego alto hay en nuestro mundo de hoy que busca constantemente tener una buena “autoestima” y consume “manuales de auto ayuda” para lograr alcanzar lo que ya tiene: EGOISMO!) es una realidad tan clara como el agua: no se puede llegar a ser uno mismo, en el más pleno sentido de la palabra, si no se dona uno, totalmente, a los demás. Renunciar a sí mismo es “darse” por completo a los demás. El despojo absoluto de “sí mismo” implicará, sin duda, una “limpieza” efectiva de nuestras “zonas erróneas”, pero sobre todo invita al despojamiento para los demás. Es “darse”, es “regalarse”, es “brindarse” al otro… es la invitación que hace Jesús al joven rico: “Si quieres ser perfecto, le dijo Jesús, ve, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres: así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme” (Mateo 19, 21; también Marcos 10, 21 y Lucas 18, 22). ¡Si no eres capaz de dar tu vida, íntegramente, para Jesús; ni te atrevas a querer cargar la cruz!
La donación del discípulo es tal que aún su propia vida, a veces, se convierte en cruz para sí mismo. Tertuliano escribió: “si quieres ser discípulo del Señor es necesario que tomes tu cruz y sigas al Señor, es decir, tus mismas angustias y sufrimientos en tu propio cuerpo, que de alguna manera tiene forma de cruz” (La idolatría, 12, 2). La cruz se convierte en la purificación final, lo que no alcanzó a perfeccionarse con la “donación / renuncia” de la propia vida, ahora con la cruz (gran sinónimo de sufrimiento para el mundo cristiano) se convierte en iluminación perfecta, en transformación sin límites en discípulo de Cristo. Pablo escribió: “19Yo estoy crucificado con Cristo, 20y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí: la vida que sigo viviendo en la carne, la vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí” (Gálatas 2, 19–20).
Las últimas palabras de Jesús para hoy nos dicen: “Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará” (v. 35). Resuenan los ecos del Salmo 49, que nos invita a captar la precariedad de la vida y lo inevitable de la muerte. ¿Qué sentido tiene vivir si todos vamos a morir? ¿Por qué acumular riquezas si no nos llevaremos nada? Estas preguntas son universales, todos partimos de la misma realidad: la muerte como llave de entrada a la nada, o a la “vida-después-de-la-muerte”. Jesús propone la Vida eterna, pero la “apuesta” es grande: perder la vida de hoy, para ganar la venidera. Entregarlo todo hoy, para recibirlo con creces mañana. ¿Quién se anima? ¡Hay que tener mucho AMOR, FE y gran ESPERANZA para hacerlo!
La valentía del cristiano lo invita a ver más allá del hoy, a animarse a la donación generosa (renuncia), a dejarle a Dios moldearlo a imagen de Cristo (cruz) y a la auto–trascendencia por el camino de Jesucristo (seguimiento). No es tarea fácil ser discípulo, el Amor (donación en servicio), la FE (creer en –y creerle a– Dios, como artista que modela el barro de mi ser en figura de Cristo) y la ESPERANZA (como visión de lo que en el futuro seré en Dios) son la manifestación de la gracia del Creador para lograrlo.
Meditemos:
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Sábado 12 – Feria (o Memoria Libre: El Santísimo Nombre de María – Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección. 1as vísperas del 24° domingo durante el año.
Primera lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1, 15–17
Vino al mundo para salvar a los pecadores
15Es doctrina cierta y digna de fe que Jesucristo vino al mundo para salvar a los pecadores, y yo soy el peor de ellos. 16Si encontré misericordia, fue para que Jesucristo demostrara en mí toda su paciencia, poniéndome como ejemplo de los que van a creer en él para alcanzar la Vida eterna. 17¡Al Rey eterno y universal, al Dios incorruptible, invisible y único, honor y gloria por los siglos de los siglos! Amén.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 113 (112), 1–5a. 6–7
R. ¡Bendito sea el Señor que socorre a los humildes!
1Alaben, servidores del Señor, alaben el nombre del Señor. 2Bendito sea el nombre del Señor, desde ahora y para siempre. R.
3Desde la salida del sol hasta su ocaso, sea alabado el nombre del Señor. 4El Señor está sobre todas las naciones, su gloria se eleva sobre el cielo. R.
5¿Quién es como el Señor, nuestro Dios, que 6se inclina para contemplar el cielo y la tierra? 7El levanta del polvo al desvalido, alza al pobre de su miseria. R.
Aleluya:
“Aleluya. Aleluya. La Palabra de Dios es viva y eficaz, y juzga los deseos e intenciones del corazón. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 6, 43–49
¿Por qué ustedes me llaman: "Señor, Señor", y no hacen lo que les digo?
43No hay árbol bueno que dé frutos malos, ni árbol malo que dé frutos buenos: 44cada árbol se reconoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos ni se cosechan uvas de las zarzas. 45El hombre bueno saca el bien del tesoro de bondad que tiene en su corazón. El malo saca el mal de maldad, porque de la abundancia del corazón habla la boca. 46¿Por qué ustedes me llaman: "Señor, Señor", y no hacen lo que les digo? 47Yo les diré a quién se parece todo aquel que viene a mí, escucha mis palabras y las practica. 48Se parece a un hombre que, queriendo construir una casa, cavó profundamente y puso los cimientos sobre la roca. Cuando vino la creciente, las aguas se precipitaron con fuerza contra esa casa, pero no pudieron derribarla, porque estaba bien construida. 49En cambio, el que escucha la Palabra y no la pone en práctica, se parece a un hombre que construyó su casa sobre tierra, sin cimientos. Cuando las aguas se precipitaron contra ella, en seguida se derrumbó, y el desastre que sobrevino a esa casa fue grande".
Palabra del Señor.
Comentario:
La bondad no se predica, se vive. En el mundo de hoy, donde la apariencia lo es todo, pareciera que los cristianos estamos en la periferia, que ya no tenemos mucho o nada que decir. La voz de la Iglesia no se escucha, y si se lo hace es sesgada, mal interpretada, tomada en broma… ¿Por qué es así? Porque al mundo no le interesa cambiar, no le interesa hacer las cosas bien. Pero también es así porque los cristianos nos hemos conformado con hablar y muy poco se ve que hagamos. Nuestro blá, blá, blá… no es suficiente. Se necesita que el árbol bueno, de frutos buenos. Es necesario edificar sobre roca, sino el “desastre” que sobreviene a esta casa es grande (v. 49). Entonces es importante reconocer que cuentan las acciones y no solo las palabras. A la voz fuerte de la Iglesia que alerta y orienta, que anuncia y denuncia… se debe sumar la acción comprometida y clara de aquellos que somos cristianos. “Obras son amores y no buenas razones”, dice el refrán tradicional. Pareciera que hemos llenado el árbol de “follaje” y no de “frutos”. Poner en práctica la Palabra es la gran tarea a la cual hoy se nos invita.
Meditemos:
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Viernes 11 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.
Primera lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1, 1–2
Yo antes era un blasfemo pero he alcanzado la misericordia de Dios
1Pablo, Apóstol de Jesucristo por mandato de Dios, nuestro Salvador, y de Cristo Jesús, nuestra esperanza, 2saluda a Timoteo, su verdadero hijo en la fe. Te deseo la gracia, la misericordia y la paz que proceden de Dios padre y de Cristo Jesús, nuestro Señor.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 16 (15), 1–2ª y 5. 7–8. 11
R. ¡Dame a conocer, Señor, el camino de la verdad!
1Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti. 2 Yo digo al Señor: "Señor, tú eres mi bien". 5El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz, ¡tú decides mi suerte! R.
7Bendeciré al Señor que me aconseja, ¡hasta de noche me instruye mi conciencia! 8Tengo siempre presente al Señor: él está a mi lado, nunca vacilaré. R.
11Me harás conocer el camino de la vida, saciándome de gozo en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha. R.
Aleluya:
“Aleluya. Aleluya. La Palabra del Señor permanece para siempre; y esa Palabra es el Evangelio que les anunciamos. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 6, 39–42
¿Puede un ciego guiar a otro ciego?
39Les hizo también esta comparación: "¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un pozo? 40El discípulo no es superior al maestro; cuando el discípulo llegue a ser perfecto, será como su maestro. 41¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo? 42¿Cómo puedes decir a tu hermano: "Hermano, deja que te saque la paja de tu ojo", tú, que no ves la viga que tienes en el tuyo? ¡Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.
Palabra del Señor.
Comentario:
Estos dos ejemplos que propone el Señor, de “mala conducta”, son explícitos por sí mismos. La ceguera del que corrige, lleva a que ambos, el corregido y el corrector, caigan en un “pozo”, es decir, vayan por el mal camino. ¡Con cuanta frecuencia escuchamos las peores críticas hacia los errores ajenos de gente que comete esos errores o aún peores! Muchos están tan acostumbrados a “negar” sus propios fallos, faltos de visión crítica ante su propio accionar, que no solo se corrigen de sus equivocaciones, sino que gastan el “filo” de su aguzada lengua en la piel ajena. Son los “ciegos” “hipócritas” a los que se refiere el Señor. Ven en los demás la sombra de sus propias malas acciones, aún más… las resaltan para “disculpar” sus propias equivocaciones. Pareciera que en vez de crecer y estar a la altura de los demás, preferimos cortarles las piernas para que ellos se pongan a nuestra propia pobre altura.
Meditemos:
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Jueves 10 –Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas 3, 12–17
Tengan caridad que es la síntesis de la perfección
12Como elegidos de Dios, sus santos y amados, revístanse de sentimientos de profunda compasión. Practiquen la benevolencia, la humildad, la dulzura, la paciencia. 13Sopórtense los unos a los otros, y perdónense mutuamente siempre que alguien tenga motivo de queja contra otro. El Señor los ha perdonado: hagan ustedes lo mismo. 14Sobre todo, revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección. 15Que la paz de Cristo reine en sus corazones: esa paz a la que han sido llamados, porque formamos un solo Cuerpo. Y vivan en la acción de gracias. 16Que la Palabra de Cristo resida en ustedes con toda su riqueza. Instrúyanse en la verdadera sabiduría, corrigiéndose los unos a los otros. Canten a Dios con gratitud y de todo corazón salmos, himnos y cantos inspirados. 17Todo lo que puedan decir o realizar, háganlo siempre en nombre del Señor Jesús, dando gracias por él a Dios Padre.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 150, 1–6
R. ¡Que todos los seres vivientes alaben al Señor!
1Alaben a Dios en su Santuario, alábenlo en su poderoso firmamento; 2 alábenlo por sus grandes hazañas, alábenlo por su inmensa grandeza. R.
3Alábenlo con toques de trompeta, alábenlo con el arpa y la cítara; 4alábenlo con tambores y danzas, alábenlo con laudes y flautas. R.
5Alábenlo con platillos sonoros, alábenlo con platillos vibrantes, 6¡Que todos los seres vivientes alaben al Señor! R.
Aleluya:
“Aleluya. Aleluya. Quien cumple la Palabra de Cristo, ciertamente el amor de Dios, ha llegado en él a su plenitud. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 6, 27–38
Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso
27Pero yo les digo a ustedes que me escuchan: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian. 28Bendigan a los que los maldicen, rueguen por lo que los difaman. 29Al que te pegue en una mejilla, preséntale también la otra; al que te quite el manto, no le niegues la túnica. 30Dale a todo el que te pida, y al que tome lo tuyo no se lo reclames. 31Hagan por lo demás lo que quieren que los hombres hagan por ustedes. 32Si aman a aquellos que los aman, ¿qué mérito tienen? Porque hasta los pecadores aman a aquellos que los aman. 33Si hacen el bien a aquellos que se lo hacen a ustedes, ¿qué mérito tienen? Eso lo hacen también los pecadores. 34Y si prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen? También los pecadores prestan a los pecadores, para recibir de ellos lo mismo. 35Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada en cambio. Entonces la recompensa de ustedes será grande y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno con los desagradecidos y los malos. 36Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso. 37No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. 38Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes".
Palabra del Señor.
Comentario:
La centralidad del perdón. El eje por donde pasa toda la enseñanza de Jesús es el perdón. Ya lo decía el profeta Oseas, capítulo 11, versículo 9: “no daré libre curso al ardor de mi ira, no destruiré otra vez a Efraím. Porque yo soy Dios, no un hombre: soy el Santo en medio de ti, y no vendré con furor”. Para Dios “perdonar” es “divino”. Jesús baja la “Divinidad” al hombre común, al hombre de la calle. Nos enseña, con su propio ejemplo, además de las palabras, que el único camino para la realización de una humanidad nueva es el camino del perdón. Perdonar es regalar la oportunidad al otro de volver a ser capaz de tener actos humanos. Quien perdona permite, al que se equivoca, que vuelva atrás y subsane su error, y si no puede arreglar, que corrija su actitud. En el camino de múltiples aciertos y equivocaciones, todos podemos ser víctimas y victimarios, Jesús invita al perdón mutuo. En los vers. 37-38 se nos marca a fuego “no juzguen y no serán juzgados”, “perdonen y serán perdonados”. Dios le da al hombre la “medida” con la cual será medido: según trates, así serás tratado: “Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes” (v. 38). Para pedir el trato que merecemos, primero hay que tratar a los demás del modo en que queremos ser tratados. Si así lo hiciéramos, no necesitaríamos leyes que garanticen nuestra convivencia: solo el amor bastaría.
Meditemos:
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Miércoles 09 – Feria (o Memoria Libre: San Pedro Claver, presbítero – blanco) – Verde / Misa: A elección – Liturgia de las horas: A elección.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas 3, 1–11
Porque ustedes están muertos, y su vida está desde ahora oculta con Cristo en Dios. Por lo tanto, hagan morir en sus miembros todo lo que es terrenal
1Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. 2Tengan el pensamiento puesto en las cosas celestiales y no en las de la tierra. 3Porque ustedes están muertos, y su vida está desde ahora oculta con Cristo en Dios. 4Cuando se manifieste Cristo, que es nuestra vida, entonces ustedes también aparecerán con él, llenos de gloria. 5Por lo tanto, hagan morir en sus miembros todo lo que es terrenal: la lujuria, la impureza, la pasión desordenada, los malos deseos y también la avaricia, que es una forma de idolatría. 6Estas cosas provocan la ira de Dios. 7Ustedes mismos se comportaban así en otro tiempo, viviendo desordenadamente. 8Pero ahora es necesario que acaben con la ira, el rencor, la maldad, las injurias y las conversaciones groseras. 9Tampoco se engañen los unos a los otros. Porque ustedes se despojaron del hombre viejo y de sus obras 10y se revistieron del hombre nuevo, aquel que avanza hacia el conocimiento perfecto, renovándose constantemente según la imagen de su Creador. 11Por eso, ya no hay pagano ni judío, circunciso ni incircunciso, bárbaro ni extranjero, esclavo ni hombre libre, sino sólo Cristo, que es todo y está en todos.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 145 (144), 2–3. 10–13b
R. ¡La gloria del Señor permanece para siempre!
2Día tras día te bendeciré, y alabaré tu Nombre sin cesar. 3¡Grande es el Señor y muy digno de alabanza: su grandeza es insondable! R.
10Que todas tus obras te den gracias, Señor, y tus fieles te bendigan; 11que anuncien la gloria de tu reino y proclamen tu poder. R.
12Así manifestarán a los hombres tu fuerza y el glorioso esplendor de tu reino: 13Tu reino es un reino eterno, y tu dominio permanece para siempre. R.
Aleluya:
“Aleluya. Aleluya. Bienaventurados los que con un corazón noble y generoso cumplen la Palabra de Dios y dan fruto perseverando. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 6, 20–26
Bienaventurados los pobres. ¡Ay de ustedes los ricos!
20Entonces Jesús, fijando la mirada en sus discípulos, dijo: "¡Felices ustedes, los pobres, porque el Reino de Dios les pertenece! 21¡Felices ustedes, los que ahora tienen hambre, porque serán saciados! ¡Felices ustedes, los que ahora lloran, porque reirán! 22¡Felices ustedes, cuando los hombres los odien, los excluyan, los insulten y los proscriban, considerándolos infames a causa del Hijo del hombre! 23¡Alégrense y llénense de gozo en ese día, porque la recompensa de ustedes será grande en el cielo. De la misma manera los padres de ellos trataban a los profetas! 24Pero ¡ay de ustedes los ricos, porque ya tienen su consuelo! 25¡Ay de ustedes, los que ahora están satisfechos, porque tendrán hambre! ¡Ay de ustedes, los que ahora ríen, porque conocerán la aflicción y las lágrimas! 26¡Ay de ustedes cuando todos los elogien! ¡De la misma manera los padres de ellos trataban a los falsos profetas!
Palabra del Señor.
Comentario:
Las palabras de Jesús, a los discípulos en general, están impregnadas de una “franqueza radical” –término de Samuel Oyin Abogunrin–. Ante una realidad tan fuerte de pobreza y exclusión social, donde los “pobres” (v. 20) tienen “hambre” (v. 21) y “lloran” (v. 21), son odiados, excluidos, insultados y proscriptos (v. 22); las bienaventuranzas siguen siendo una necesidad impostergable. Ya no son una obra de caridad, nunca lo fueron, son una necesidad de justicia y equidad social. También los términos del Divino Salvador a los ricos, a los satisfechos, los que ríen… son actuales. Jesús no condena la riqueza, condena al rico que no comparte y se aprovecha del pobre; no condena la satisfacción… condena estar llenos en un mundo donde cada vez son más los que tienen sus necesidades básicas insatisfechas… no condena la alegría que provoca la risa, condena la risa del que no se conmueve frente a la aflicción y las lágrimas de los que sufren.
El contenido de las bienaventuranzas dejó de ser una promesa a cumplir, se convirtió en un derecho urgente de los que nada tienen y en una tarea para aquel, o aquellos, que se consideran discípulos de Cristo. Es aquí y ahora donde nosotros debemos animarnos a trasladar nuestra fe a la obra concreta del Reino de Dios, sino seremos como esos falsos profetas a los que se refiere el versículo 25… hablaremos de Dios, pero sin conocerlo; le predicaremos, sin amarlo; lo alabaremos, sin servirlo.
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Martes 08 – Fiesta: La Natividad de Santa María Virgen – Blanco / Misa: del propio. Gloria. Lecturas propias. Prefacio de Santa María Virgen – Liturgia de las horas: de propio.
Primera lectura
Lectura del libro del profeta Miqueas 5, 1–4a
El momento en que dé a luz la que debe ser madre
1Y tú, Belén Efratá, tan pequeña entre los clanes de Judá, de ti me nacerá el que debe gobernar a Israel: sus orígenes se remontan al pasado, a un tiempo inmemorial. 2Por eso, el Señor los abandonará hasta el momento en que dé a luz la que debe ser madre; entonces el resto de sus hermanos volverá junto a los israelitas. 3El se mantendrá de pie y los apacentará con la fuerza del Señor, con la majestad del nombre del Señor, su Dios. Ellos habitarán tranquilos, porque él será grande hasta los confines de la tierra. 4¡Y él mismo será la paz!.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 13 (12), 6ab. 6cd (R.: Isaías 61, 10)
R. ¡Desbordo de gozo en el Señor!
Yo confío en tu misericordia: que mi corazón se alegre porque me salvaste. R.
¡Cantaré al Señor porque me ha favorecido! R.
Aleluya:
“Aleluya. Aleluya. Dichosa eres, santa Virgen María, y digna de toda alabanza: de ti salió el sol de justicia, Cristo, nuestro Señor. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 1, 1–16. 18–23
Lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo
1Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: 2Abraham fue padre de Isaac; Isaac, padre de Jacob; Jacob, padre de Judá y de sus hermanos. 3Judá fue padre de Fares y de Zará, y la madre de estos fue Tamar. Fares fue padre de Aram; 4Aram, padre de Aminadab; Aminadab, padre de Naasón; Naasón, padre de Salmón. 5Salmón fue padre de Booz, y la madre de este fue Rahab. Booz fue padre de Obed, y la madre de este fue Rut. Obed fue padre de Jesé; 6Jesé, padre del rey David. David fue padre de Salomón, y la madre de este fue la que había sido mujer de Urías. 7Salomón fue padre de Roboam; Roboam, padre de Abías; Abías, padre de Asá; 8Asá, padre de Josafat; Josafat, padre de Joram; Joram, padre de Ozías. 9Ozías fue padre de Joatam; Joatam, padre de Acaz; Acaz, padre de Ezequías; 10Ezequías, padre de Manasés. Manasés fue padre de Josías; 11Josías, padre de Jeconías y de sus hermanos, durante el destierro en Babilonia. 12Después del destierro en Babilonia: Jeconías fue padre de Salatiel; Salatiel, padre de Zorobabel; 13Zorobabel, padre de Abiud; Abiud, padre de Eliacim; Eliacim, padre de Azor. 14Azor fue padre de Sadoc; Sadoc, padre de Aquim; Aquim, padre de Eliud; 15Eliud, padre de Eleazar; Eleazar, padre de Matán; Matán, padre de Jacob. 16Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo. 18Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no han vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. 19José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto. 20Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: "José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. 21Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados". 22Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: 23"La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emanuel", que traducido significa: "Dios con nosotros".
Palabra del Señor.
Comentario:
Esta fiesta mariana tiene su origen en la dedicación de una iglesia en Jerusalén, pues la piedad cristiana siempre ha venerado a las personas y acontecimientos que han preparado el nacimiento de Jesús. María ocupa un lugar privilegiado, y su nacimiento es motivo de gozo profundo. En esta basílica, que había de convertirse en la iglesia de Santa Ana (siglo XII), san Juan Damasceno saludó a la Virgen niña: "Dios te salve, Probática, santuario divino de la Madre de Dios… ¡Dios te salve, María, dulcísima hija de Ana!". Aunque el Nuevo Testamento no reporta datos directos sobre la vida de la Virgen María, una tradición oriental veneró su nacimiento desde mediados del siglo V, ubicándolo en el sitio de la actual Basílica de "Santa Ana", en Jerusalén. La fiesta pasó a Roma en el siglo VII y fue apoyada por el Papa Sergio I. Su fecha de celebración no tiene un origen claro, pero motivó que la fiesta de "La Inmaculada Concepción" se celebrara el 8 de diciembre (9 meses antes). El Papa Pío X quitó esta celebración del grupo de las fiestas de precepto. www.ewtn.com, vista el 02/09/2009.
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Lunes 07 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.
Primera lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas 1, 24–2, 3
Yo fui constituido ministro de la Iglesia, he sido encargado de llevar a su plenitud entre ustedes la Palabra de Dios, el misterio que estuvo oculto desde toda la eternidad
124Ahora me alegro de poder sufrir por ustedes, y completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, para bien de su Cuerpo, que es la Iglesia. 25En efecto, yo fui constituido ministro de la Iglesia, porque de acuerdo con el plan divino, he sido encargado de llevar a su plenitud entre ustedes la Palabra de Dios, 26el misterio que estuvo oculto desde toda la eternidad y que ahora Dios quiso manifestar a sus santos. 27A ellos les ha revelado cuánta riqueza y gloria contiene para los paganos este misterio, que es Cristo entre ustedes, la esperanza de la gloria. 28Nosotros anunciamos a Cristo, exhortando a todos los hombres e instruyéndolos en la verdadera sabiduría, a fin de que todos alcancen su madurez en Cristo. 29Por esta razón, me fatigo y lucho con la fuerza de Cristo que obra en mí poderosamente. 21Sí, quiero que sepan qué dura es la lucha que sostengo por ustedes, por los de Laodicea y por tantos otros que no me conocen personalmente. 2Mi deseo es que se sientan animados y que, unidos estrechamente en el amor, adquieran la plenitud de la inteligencia en toda su riqueza. Así conocerán el misterio de Dios, que es Cristo, 3en quien están ocultos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 62 (61), 6–7. 9
R. ¡El Señor es mi salvación y mi gloria!
6Sólo en Dios descansa mi alma, de él me viene la esperanza. 7Sólo él es mi Roca salvadora, él es mi baluarte: nunca vacilaré. R.
9Confíen en Dios constantemente, ustedes, que son su pueblo, desahoguen en él su corazón, porque Dios es nuestro refugio. R.
Aleluya:
“Aleluya. Aleluya. Ábreme los ojos, Señor, y contemplaré las maravillas de tu voluntad. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 6, 6–11
Los escribas y los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si curaba en sábado, porque querían encontrar algo de qué acusarlo.
6Otro sábado, entró en la sinagoga y comenzó a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. 7Los escribas y los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si curaba en sábado, porque querían encontrar algo de qué acusarlo. 8Pero Jesús, conociendo sus intenciones, dijo al hombre que tenía la mano paralizada: "Levántate y quédate de pie delante de todos", él se levantó y permaneció de pie. 9Luego les dijo: "Yo les pregunto: ¿Está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?". 10Y dirigiendo una mirada a todos, dijo al hombre: "Extiende tu mano". El la extendió y su mano quedó curada. 11Pero ellos se enfurecieron, y deliberaban entre sí para ver qué podían hacer contra Jesús.
Palabra del Señor.
Comentario:
Nos dice el comentario Bíblico CERTEZA, en su artículo “Sábado”: “La escena plantada por Lucas se desarrolla en un día sábado. Como la obra de la creación había ocupado seis días, y Dios descansó (literalmente “cesó”) de sus trabajos en el séptimo, aparece la distinción entre los seis días de labor y el séptimo de descanso. El lenguaje es antropomórfico, desde el momento en que Dios no es un obrero que se cansa y necesita descanso. Pero se estableció el modelo para que fuese adoptado y puesto en práctica por el hombre. Éxodo 20,11 afirma que Dios “reposó” el séptimo día, y Éxodo 31, 17 dice que cesó en su trabajo y “retomó aliento”. Expresamente se usa un lenguaje fuerte para que el hombre comprenda la necesidad de considerar el sábado como un día en el que debe descansar de sus labores diarias.
Como Señor del día de reposo, Jesús fue a la sinagoga en sábado, como era su costumbre (Lucas 4, 16). Su observancia del sábado concordaba con la prescripción veterotestamentaria de considerar ese día santo para el Señor. En su desacuerdo con los fariseos (Mateo 12, 1–14; Marcos 2, 23–28; Lucas 6, 1–11) nuestro Señor hizo ver a los judíos que lo que ellos entendían acerca del cumplimiento de los mandamientos veterotestamentarios estaba completamente equivocado. Habían tratado de hacer más rigurosa la observancia del sábado que lo que Dios había mandado. No estaba prohibido comer el sábado, aun cuando fuera necesario cortar espigas para ello. Tampoco estaba prohibido hacer el bien el sábado. Curar era una obra de misericordia, y aquel que es Señor del sábado es misericordioso”.
Jesús obra con el corazón y la mente puestos en la misericordia de Dios. No se fija en lo que está permitido o prohibido, sino en lo que hace bien al ser humano. Las leyes deben servir siempre para el bienestar de las personas, tomarlas solamente como cumplimiento nos pone a la altura de los fariseos: se cae en el cumpli-miento: se cumple, pero se miente, porque no importa la necesidad o dolor ajenos, sino la necesidad de ser “perfecto” que tiene el que cumple. Al final, la ley, es solo una escusa más que se utiliza para no servir, ni ayudar, al necesitado. Queda así la misericordia lejos de la vivencia religiosa.
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Domingo 06 – 23° DURANTE EL AÑO – Verde / Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 3da semana para el Salterio. 23va semana.
Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Isaías 35, 4–7a
Se abrirán los ojos de los ciegos y se destaparán los oídos de los sordos
4Digan a los que están desalentados: "¡Sean fuertes, no teman: ahí está su Dios! Llega la venganza, la represalia de Dios: él mismo viene a salvarlos". 5Entonces se abrirán los ojos de los ciegos y se destaparán los oídos de los sordos; 6entonces el tullido saltará como un ciervo y la lengua de los mudos gritará de júbilo. Porque brotarán aguas en el desierto y torrentes en la estepa; 7el páramo se convertirá en un estanque y la tierra sedienta en manantiales.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 146 (145), 7–10 (R.: 1a)
R. ¡Alaba, alma mía, al Señor!
7El Señor hace justicia a los oprimidos y da pan a los hambrientos. El Señor libera a los cautivos, 8abre los ojos de los ciegos y endereza a los que están encorvados. R.
El Señor ama a los justos y entorpece el camino de los malvados. 9El Señor protege a los extranjeros y sustenta al huérfano y a la viuda. R.
10El Señor reina eternamente, reina tu Dios, Sión, a lo largo de las generaciones. R.
Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol Santiago 2, 1–7
¿Acaso Dios no ha elegido a los pobres para enriquecerlos en la fe y hacerlos herederos del Reino?
1Hermanos, ustedes que creen en nuestro Señor Jesucristo glorificado, no hagan acepción de personas. 2Supongamos que cuando están reunidos, entra un hombre con un anillo de oro y vestido elegantemente, y al mismo tiempo, entra otro pobremente vestido. 3Si ustedes se fijan en el que está muy bien vestido y le dicen: "Siéntate aquí, en el lugar de honor", y al pobre le dicen: "Quédate allí, de pie", o bien: "Siéntate a mis pies", 4¿no están haciendo acaso distinciones entre ustedes y actuando como jueces malintencionados? 5Escuchen, hermanos muy queridos: ¿Acaso Dios no ha elegido a los pobres de este mundo para enriquecerlos en la fe y hacerlos herederos del Reino que ha prometido a los que lo aman? 6Y sin embargo, ¡ustedes desprecian al pobre! ¿No son acaso los ricos los que los oprimen a ustedes y los hacen comparecer ante los tribunales? 7¿No son ellos los que blasfeman contra el Nombre tan hermoso que ha sido pronunciado sobre ustedes?
Palabra de Dios.
Aleluya: Mateo 4, 23
“Jesús recorría toda la Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del reino y curando todas las enfermedades y dolencias de la gente”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 7, 31–37
Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos
31Cuando Jesús volvía de la región de Tiro, pasó por Sidón y fue hacia el mar de Galilea, atravesando el territorio de la Decápolis. 32Entonces le presentaron a un sordomudo y le pidieron que le impusiera las manos. 33Jesús lo separó de la multitud y, llevándolo aparte, le puso los dedos en las orejas y con su saliva le tocó la lengua. 34Después, levantando los ojos al cielo, suspiró y dijo: "Efatá", que significa: "Ábrete". 35Y enseguida se abrieron sus oídos, se le soltó la lengua y comenzó a hablar normalmente. 36Jesús les mandó insistentemente que no dijeran nada a nadie, pero cuanto más insistía, ellos más lo proclamaban 37y, en el colmo de la admiración, decían: "Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos".
Palabra del Señor.
Comentario:
El Evangelio según san Marcos nos presenta a un Jesús tierno, cercano, que se compadece del sufrimiento humano. Es así como lo hemos visto en este pasaje que acabamos de meditar. Le trajeron a un hombre sordomudo y Jesús lo separó de la multitud, lo llevó aparte. Lo trata personalmente, se ocupa especialmente de él. Y esto es lo que hace Jesús con nosotros: aunque seamos muchos, aunque nos “masifiquen” o “nos masifiquemos”, Él nos trata individual y personalmente, Él se ocupa de todos y de cada uno. Para Jesús somos especiales, somos únicos e irrepetibles, Él obra en cada uno de manera distinta. Acerquémonos a Él con confianza, pasemos tiempo con Él en oración, no dejemos pasar lo oportunidad de tener un trato íntimo con Jesús.
Cuando Jesús apartó de la multitud al hombre sordomudo, le puso los dedos en la orejas y con su saliva le tocó la lengua. Después, levantando los ojos al cielo, suspiró y le dijo: “Efatá”, que significa: “Ábrete”. Es una curación en la que están presentes los gestos y las palabras. Como ocurre en los siete sacramentos instituidos por Jesús, en cada uno hay un gesto que se completa con las palabras. Y esto debería ser así en todas nuestras relaciones humanas.
A veces tenemos muchos gestos de cariño hacia los demás pero nos cuesta decirles que los amamos. Todos necesitamos que nos digan que nos quieren. Pero también suele ocurrir lo contrario, decimos mucho que queremos a alguien y no lo demostramos con nuestro actuar. Las dos situaciones son causas de tristeza, de malos entendidos, de distanciamientos y, en el peor de los casos, de enfermedad. Enfermamos por falta de amor. Nos hacemos incapaces de recibir y dar cariño y afecto. Jesús quiere sanarnos, quiere darnos la capacidad de expresar el amor a los demás con gestos y palabras. Y lo hace justamente con ese trato íntimo y tierno con cada uno de nosotros. A nosotros nos queda hacer lo mismo con los demás.
Jesús nos ayuda a abrirnos a los demás, aunque muchas veces nos fue mal por hacerlo. A muchos les hemos cerrado los oídos porque nos venían con engaños, con mentiras, con malos tratos. A muchos les hemos negado el habla porque no supieron valorarnos, porque nos malinterpretaban, porque nos hicieron daño. Así, nos fuimos encerrando en nuestro mundo porque tenemos miedo de que vuelvan a herirnos.
Pero Jesús viene en nuestro auxilio, nos toca y nos cura. Nos llena de su ternura y su amor, de manera que ya nada nos puede afectar ni lastimar en la relación con los demás porque ya lo tenemos todo, lo tenemos a Jesús, al Amor de los amores. Con Él ya no podemos tener miedo a abrirnos a los demás, al contrario, salimos al encuentro del hermano para escucharlo y tratar de comprenderlo, le hablamos con palabras de amor, de ternura, palabras de vida, porque es así como nos trata Jesús.
Acerquémonos a nuestros hermanos, especialmente a aquellos a quienes hace mucho hemos cerrado las puertas de nuestro corazón, a aquellos que sufren la soledad por temor a ser lastimados, busquemos a nuestros hermanos para darles ese amor y ternura que Jesús nos da a nosotros. Seamos otros “Jesús” para quienes conviven con nosotros. No temamos, ya que Jesús se ocupa de cada uno de nosotros.
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Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas 1, 21–23
Dios los ha reconciliado en el cuerpo carnal de su Hijo, a fin de que ustedes pudieran presentarse delante de él como una ofrenda santa, inmaculada e irreprochable
21Antes, a causa de sus pensamientos y sus malas obras, ustedes eran extraños y enemigos de Dios. 22Pero ahora, él los ha reconciliado en el cuerpo carnal de su Hijo, entregándolo a la muerte, a fin de que ustedes pudieran presentarse delante de él como una ofrenda santa, inmaculada e irreprochable. 23Para esto es necesario que ustedes permanezcan firmes y bien fundados en la fe, sin apartarse de la esperanza transmitida por la Buena Noticia que han oído y que fue predicada a todas las criaturas que están bajo el cielo y de la cual yo mismo, Pablo, fui constituido ministro.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 54 (53), 3–4. 6. 8
R. ¡Vean que Dios es mi auxilio!
3Dios mío, sálvame por tu Nombre, defiéndeme con tu poder, 4Dios mío, escucha mi súplica, presta atención a las palabras de mi boca. R.
6Pero Dios es mi ayuda, el Señor es mi verdadero sostén. 8Te ofreceré un sacrificio voluntario, daré gracias a tu Nombre, porque es bueno. R.
Aleluya:
“Aleluya. Aleluya. Señor enséñame tu camino, guíame por el recto sendero. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 6, 1–5
¿Por qué ustedes hacen lo que no está permitido en sábado?
1Un sábado, en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y, frotándolas entre las manos, las comían. 2Algunos fariseos les dijeron: "¿Por qué ustedes hacen lo que no está permitido en sábado?". 3Jesús les respondió: "¿Ni siquiera han leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros tuvieron hambre, 4cómo entró en la Casa de Dios y, tomando los panes de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes, comió él y dio de comer a sus compañeros?". 5Después les dijo: "El hijo del hombre es dueño del sábado".
Palabra del Señor.
Comentario:
El sábado era la fiesta religiosa israelita del séptimo día, al parecer íntimamente relacionada con el origen de la semana como período concreto de tiempo. En Éxodo 16, 23ss; 23, 12 y 31, 17 significa descansar del trabajo en consagración a Dios. La más antigua de las leyes sobre el sábado –Éxodo 31, 12ss– basa la prohibición de trabajar en razones humanitarias: el reposo de todo trabajo cada siete días es bueno tanto para el hombre como para el animal. Encontramos lo mismo en Deuteronomio 5, 12-14, y el versículo 15 agrega que los esclavos de los israelitas debían descansar el sábado porque, como los israelitas mismos habían sido esclavos en Egipto y Dios los había liberado, en gratitud debían ser considerados con los esclavos. Por eso los fariseos critican con fuerza a los discípulos, que sin necesidad extrema, “trabajan” un sábado, cuando la “ley” decía lo contrario. Jesús responderá con la Palabra de Dios (1 Samuel 21, 2–7) mostrándoles que las leyes están para el bien del ser humano y no para ser opresivas. No duda en “saltar” la ley, como lo hizo David, si esta no sirve para el bien de los que la necesitan. La declaración final: “El hijo del hombre es dueño del sábado” (v. 5) marca con claridad la opinión de Jesús de para qué están hechas las leyes.
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Viernes 04 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas 1, 15–20
Todo fue creado por medio de él y para él
15El es la Imagen del Dios invisible, el Primogénito de toda la creación, 16porque en él fueron creadas todas las cosas, tanto en el cielo como en la tierra, los seres visibles y los invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados y Potestades: todo fue creado por medio de él y para él. 17El existe antes que todas las cosas y todo subsiste en él. 18El es también la Cabeza del Cuerpo, es decir, de la Iglesia. El es el Principio, el Primero que resucitó de entre los muertos, a fin de que él tuviera la primacía en todo, 19porque Dios quiso que en él residiera toda la Plenitud. 20Por él quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 100 (99), 1–5
R. ¡Entren a la presencia del Señor con cantos jubilosos!
1Aclame al Señor toda la tierra, 2sirvan al Señor con alegría, lleguen hasta él con cantos jubilosos. R.
3Reconozcan que el Señor es Dios: él nos hizo y a él pertenecemos; somos su pueblo y ovejas de su rebaño. R.
4Entren por sus puertas dando gracias, entren en sus atrios con himnos de alabanza, alaben al Señor y bendigan su Nombre. R.
5¡Qué bueno es el Señor! Su misericordia permanece para siempre, y su fidelidad por todas las generaciones. R.
Aleluya:
“Aleluya. Aleluya. Yo soy el camino, la verdad y la vida, dice el Señor. Nadie va al Padre si no es por mí. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 5, 33–39
Llegará el momento en que el esposo les será quitado; entonces tendrán que ayunar
33Luego le dijeron: "Los discípulos de Juan ayunan frecuentemente y hacen oración, lo mismo que los discípulos de los fariseos; en cambio, los tuyos comen y beben". 34Jesús les contestó: "¿Ustedes pretenden hacer ayunar a los amigos del esposo mientras él está con ellos? 35Llegará el momento en que el esposo les será quitado; entonces tendrán que ayunar". 36Les hizo además esta comparación: "Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque se romperá el nuevo, y el pedazo sacado a este no quedará bien en el vestido viejo. 37Tampoco se pone vino en odres viejos, porque hará reventar los odres; entonces el vino se derramará y los odres ya no servirán más. 38¡A vino nuevo, odres nuevos! 39Nadie, después de haber gustado el vino viejo, quiere vino nuevo, porque dice: El añejo es mejor".
Palabra del Señor.
Comentario:
El amor de Dios ha sido comparado a muchas cosas a lo largo de la Biblia, una de esas comparaciones, que con más fuerza se expresa entre Dios y su pueblo, es la alianza matrimonial. Jesús se manifiesta de ese modo en este pasaje de Lucas: es el esposo. Los amigos del esposo, están de fiesta, es tiempo de alegría, de regocijo, de felicidad; no es tiempo de ayuno, de autodisciplina. Cuando se les quite el amigo, que se desposará en alianza perpetua con todo el pueblo, vendrá el tiempo del ayuno, del no tenerlo con nosotros. Por eso Jesús renuncia a las tradiciones fariseas: “¡A vino nuevo, odres nuevos!” (v.38). No se pueden vivir las cosas nuevas, con actitudes viejas. Hay que renovarse, convertirse. El tiempo nuevo lo marca Dios, presentando la novedad de su propuesta… el ser humano se abre a esa novedad aceptando que sus prácticas pasadas no son útiles para los tiempos nuevos. No es desprecio a el modo de vida de estos hombres, es adaptarse a las nuevas necesidades, es crecimiento, es, lo volvemos a decir, conversión.
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Jueves 03 –Memoria Obligatoria: San Gregorio Magno, papa y doctor de la Iglesia – Blanco / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas 1, 9–14
Nos libró del poder de las tinieblas y nos hizo entrar en el Reino de su Hijo muy querido
9Por eso, desde que nos enteramos de esto, oramos y pedimos sin cesar por ustedes, para que Dios les haga conocer perfectamente su voluntad, y les dé con abundancia la sabiduría y el sentido de las cosas espirituales. 10Así podrán comportarse de una manera digan del Señor, agradándolo en todo, fructificando en toda clase de obras buenas y progresando en el conocimiento de Dios. 11Fortalecidos plenamente con el poder de su gloria, adquirirán una verdadera firmeza y constancia de ánimo, 12y darán gracias con alegría al Padre, que nos ha hecho dignos de participar de la herencia luminosa de los santos. 13Porque él nos libró del poder de las tinieblas y nos hizo entrar en el Reino de su Hijo muy querido, 14en quien tenemos la redención y el perdón de los pecados.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 98 (97), 2–6
R. ¡El Señor manifestó su victoria!
2El Señor manifestó su victoria, reveló su justicia a los ojos de las naciones: 3se acordó de su amor y su fidelidad en favor del pueblo de Israel. R.
Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios. 4Aclame al Señor toda la tierra, prorrumpan en cantos jubilosos. R.
5Canten al Señor con el arpa y al son de instrumentos musicales; 6con clarines y sonidos de trompeta aclamen al Señor, que es Rey. R.
Aleluya:
“Aleluya. Aleluya. A ustedes los llamo amigos, dice el Señor, porque todo lo que he oído de mi Padre se los he dado a conocer. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 5, 1–11
Abandonándolo todo, lo siguieron
1En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. 2Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes. 3Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca. 4Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: "Navega mar adentro, y echen las redes". 5Simón le respondió: "Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes". 6Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse. 7Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían. 8Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: "Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador". 9El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido; 10y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: "No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres". 11Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.
Palabra del Señor.
Comentario:
El relato de la pesca milagrosa nos invita a ver, en primer lugar, las reacciones humanas, como la de Pedro, ante la presencia de Jesús; y también podemos ver, en segundo lugar, la acción de Jesús. Pedro se muestra (vv. 5 y 8), primeramente, como confiado y seguro en su rol de pescador “sabelotodo”. Pedro le indica a Jesús que, el carpintero, no sabe nada de pesca, pero, por respeto humano al “maestro”, condescendientemente, accede a volver a tirar las redes. Ante la sorpresa mayúscula de la “pesca milagrosa”, Pedro, en el vers. 8 se echa a los pies del maestro y le pide que se aleje de él, esa actitud nace del gran sentimiento de indignidad, de “temor de Dios”, que inunda el corazón del apóstol: es un pecador. Ante el resultado, contrario a su experiencia como pescador, de las redes llenas de peces; Pedro se llena de temor y sentimientos de pequeñez. Jesús le responderá invitándole a dejar de pescar peces, y empezar la pesca de humanos para el Reino de Dios. Muchos se preguntaron, a lo largo de la historia, porqué Jesús eligió pescadores, y no agricultores, o carpinteros… muchas son las respuestas que se dieron: porque los pescadores no tienen caminos acostumbrados, se lanzan a la mar a buscar peces sin acostumbramientos ni sendas premarcadas; o que, porque los judíos, en sus narraciones populares, veían al mar como el lugar de leviatán, monstruos marinos, lugar del demonio (eran malos navegantes), Jesús tiene la intención simbólica de “pescar” hombres de “mar” del demonio. Es una lucha entre dos poderes antagónicos, enfrentados entre sí a muerte. Sea lo que fuere, estos hombres fueron los elegidos, los que dejaron todo y siguieron al Señor.
Meditemos:
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Miércoles 02 – Feria – Verde / Misa: A elección – Liturgia de las horas: de la feria.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas 1, 1–8
Ustedes oyeron la Buena Noticia, que se extiende y fructifica en el mundo entero
1Pablo, Apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo 2saludan a los santos de Colosas, sus fieles hermanos en Cristo. Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre. 3Damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, orando sin cesar por ustedes, 4desde que nos hemos enterado de la fe que tienen en Cristo Jesús y del amor que demuestran a todos los santos, 5a causa de la esperanza que les está reservada en el cielo. Ustedes oyeron anunciar esta esperanza por medio de la Palabra de la verdad, de la Buena Noticia 6que han recibido y que se extiende y fructifica en el mundo entero. Eso mismo sucede entre ustedes, desde que oyeron y comprendieron la gracia de Dios en toda su verdad, 7al ser instruidos por Epafras, nuestro querido compañero en el servicio de Dios. El es para ustedes un fiel ministro de Cristo, 8y por él conocimos el amor que el Espíritu les inspira.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 52 (51), 10–11
R. ¡Confiamos en tu misericordia, Señor!
10Yo, como un olivo frondoso en la Casa de Dios, he puesto para siempre mi confianza en la misericordia de Dios. R.
11Te daré gracias eternamente por lo que has hecho, y proclamaré la bondad de tu Nombre delante de tus fieles. R.
Aleluya:
“Aleluya. Aleluya. Por tu bondad dame vida, para que observe los preceptos de tu boca. aleluya”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 4, 38–44
También a las otras ciudades debo anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios, porque para eso he sido enviado
38Al salir de la sinagoga, entró en la casa de Simón. La suegra de Simón tenía mucha fiebre, y le pidieron que hiciera algo por ella. 39Inclinándose sobre ella, Jesús increpó a la fiebre y esta desapareció. En seguida, ella se levantó y se puso a servirlos. 40Al atardecer, todos los que tenían enfermos afectados de diversas dolencias se los llevaron, y él, imponiendo las manos sobre cada uno de ellos, los curaba. 41De muchos salían demonios, gritando: "Tú eres el Hijo de Dios!". Pero él los increpaba y no los dejaba hablar, porque ellos sabían que era el Mesías. 42Cuando amaneció, Jesús salió y se fue a un lugar desierto. La multitud comenzó a buscarlo y, cuando lo encontraron, querían retenerlo para que no se alejara de ellos. 43Pero él les dijo: "También a las otras ciudades debo anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios, porque para eso he sido enviado". 44Y predicaba en las sinagogas de toda la Judea.
Palabra del Señor.
Comentario:
Este pasaje del evangelio de Lucas nos muestra a Jesús en una jornada de su vida. Sin duda no está ordenado de esa manera, pero si nos fijamos bien, veremos que prácticamente es un día en la vida del Señor. ¿Qué hace Jesús en un día de su vida entre nosotros?: sana enfermos (v. 39 y 40), libera endemoniados (lucha contra el mal imperante en el mundo: v. 40), aprecia los tiempos de soledad (v. 42), lleva el mensaje a todos, buscando incansablemente saciar el hambre de Dios de la humanidad (v. 43-44).
Esa es la tarea del Señor, ese es un día en la vida de Cristo. La liturgia nos ilumina para que nos orientemos a leer, desde la clave de las palabras de Cristo “También a las otras ciudades debo anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios, porque para eso he sido enviado” (v. 43), el relato que se nos presenta. “anunciar la Buena Noticia del reino de Dios” esa es la búsqueda más profunda de Jesús, ni sus milagros y sanaciones superan esa búsqueda, ese norte. Pareciera como que Jesús nos invita, con su ejemplo, a predicar incansablemente, a predicar sin dilaciones, a predicar sin respiro (ver 1° Corintios 9, 16: “Si anuncio el Evangelio, no lo hago para gloriarme: al contrario, es para mí una necesidad imperiosa. ¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!”; 2° Timoteo 4, 2: “Proclama la Palabra de Dios, insiste con ocasión o sin ella, arguye, reprende, exhorta, con paciencia incansable y con afán de enseñar”).
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Martes 01 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.
Primera lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica 5, 1–6. 9–11
Murió por nosotros para que vivamos con él
1Hermanos, en cuanto al tiempo y al momento, no es necesario que les escriba. 2Ustedes saben perfectamente que el Día del Señor vendrá como un ladrón en plena noche. 3Cuando la gente afirme que hay paz y seguridad, la destrucción caerá sobre ellos repentinamente, como los dolores de parto sobre una mujer embarazada, y nadie podrá escapar. 4Pero ustedes, hermanos, no viven en las tinieblas para que ese Día los sorprenda como un ladrón: 5todos ustedes son hijos de la luz, hijos del día. Nosotros no pertenecemos a la noche ni a las tinieblas. 6No nos durmamos, entonces, como hacen los otros: permanezcamos despiertos y seamos sobrios. 9Porque Dios no nos destinó para la ira, sino para adquirir la salvación por nuestro Señor Jesucristo, 10que murió por nosotros, a fin de que, velando o durmiendo, vivamos unidos a él. 11Anímense, entonces, y estimúlense mutuamente, como ya lo están haciendo.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 27 (26), 1. 4. 13–14
R. ¡Contemplaré la bondad del Señor!
1El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temblaré? R.
4Una sola cosa he pedido al Señor, y esto es lo que quiero: vivir en la Casa del Señor todos los días de mi vida, para gozar de la dulzura del Señor y contemplar su Templo. R.
13Yo creo que contemplaré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes. 14Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y espera en el Señor. R.
Aleluya:
“Aleluya. Aleluya. El que me ama cumplirá mi Palabra, dice el Señor; y mi Padre lo amará y vendremos a Él. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 4, 31–37
Ya sé quién eres: el Santo de Dios
31Jesús bajó a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y enseñaba los sábados. 32Y todos estaban asombrados de su enseñanza, porque hablaba con autoridad. 33En la sinagoga había un hombre que estaba poseído por el espíritu de un demonio impuro; y comenzó a gritar con fuerza; 34"¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios". 35Pero Jesús lo increpó, diciendo: "Cállate y sal de este hombre". El demonio salió de él, arrojándolo al suelo en medio de todos, sin hacerle ningún daño. 36El temor se apoderó de todos, y se decían unos a otros: "¿Qué tiene su palabra? ¡Manda con autoridad y poder a los espíritus impuros, y ellos salen!". 37Y su fama se extendía por todas partes en aquella región.
Palabra del Señor.
Comentario:
Dos elementos de combinan en el relato del Evangelio: el “secreto mesiánico” y el poder de la Palabra de Jesús. Cuando Jesús dice “cállate y sal de este hombre” está marcando estas dos situaciones: su deseo de que no se hable de él y el poder de la Palabra de Dios. ¿Por qué Jesús no quiere que se hable de Él?: los estudiosos han llamado a ese imperativo de silencio “SECRETO MESIÁNICO”. ¿Por qué Jesús no quiere que se lo reconozca como Mesías? ¿No era justamente eso lo que venía a hacer: a mostrarse como el ungido de Dios? La razón fundamental, entre otras, es que Jesús quiere ser reconocido como MESÍAS, pero no como el MESIAS que sus connacionales esperaban: un mesías guerrero, que tomaría las armas y destruiría a los pueblos que dominaban al suyo y pondría al pueblo elegido a gobernar sobre las naciones, que Jesús no quería esto está muy claro en el evangelio de san Juan 18, 36: “Mi realeza no es de este mundo. Si mi realeza fuera de este mundo, los que están a mi servicio habrían combatido para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi realeza no es de aquí”. El secreto mesiánico es la expresión de esa búsqueda de Jesús de que todos comprendan que su Mesianismo es celestial y no terrenal. No vino a armar una “revolución” armada contra los opresores de Israel, al revés, su búsqueda es no–violenta. Los “demonios” deben callarse porque su “predicación” del mesianismo de Jesús está manchada de maldad y sería nada más que el deseo de confundir a la gente sobre lo que es Jesucristo.
El poder de la Palabra de Cristo que manda con autoridad, es el mismo poder de Dios. Así como Dios creó el mundo por su Palabra (Génesis 1, 1–2, 4ª), Jesús lo salva por la suya (ver Mateo 8, 5-13). Dios sigue obrando en Jesús de Nazareth y, con su Palabra, sigue salvando el mundo.
Nosotros hoy tenemos la posibilidad de ser otros Cristos para el mundo, de ser los ungidos de Dios que, con Poder y Autoridad, enseñan la “verdad” sobre el Señor Resucitado, sin falsos mesianismos, sin falsas seguridades. Nosotros tenemos la posibilidad de transmitir la verdadera fe a todos los que quieran liberarse de los “demonios” que los atormentan, a todos los que quieran ser verdaderos discípulos y testigos, a todos los que busquen el rostro auténtico del Señor. Nuestra tarea es transmitir la fe, tal como la recibimos, sin mesianismos equivocados, sin búsquedas de poder violento; y, con fe y confianza en Dios, dejar que su Palabra, que es como la lluvia, cumpla su misión (ver Isaías 55, 10–11)
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