martes, 06 de octubre de 2009

Martes 06 – Feria (o Memoria Libre: San Bruno, presbítero – Blanco) / Misa: a elección  – Liturgia de las horas: a elección.

Primera lectura

Lectura del libro de Jonás 3, 1–10

Los ninivitas se convirtieron de su mala vida y Dios se arrepintió de las amenazas que les había hecho

1La palabra del Señor fue dirigida por segunda vez a Jonás, en estos términos: 2"Parte ahora mismo para Nínive, la gran ciudad, y anúnciale el mensaje que yo te indicaré". 3Jonás partió para Nínive, conforme a la palabra del Señor. Nínive era una ciudad enormemente grande: se necesitaban tres días para recorrerla. 4Jonás comenzó a internarse en la ciudad y caminó durante todo un día, proclamando: "Dentro de cuarenta días, Nínive será destruida". 5Los ninivitas creyeron en Dios, decretaron un ayuno y se vistieron con ropa de penitencia, desde el más grande hasta el más pequeño. 6Cuando la noticia llegó al rey de Nínive, este se levantó de su trono, se quitó su vestidura real, se vistió con ropa de penitencia y se sentó sobre ceniza. 7Además, mandó proclamar en Nínive el siguiente anuncio: "Por decreto del rey y de sus funcionarios, ningún hombre ni animal, ni el ganado mayor ni el menor, deberán probar bocado: no pasten ni beban agua; 8vístanse con ropa de penitencia hombres y animales; clamen a Dios con todas sus fuerzas y conviértase cada uno de su mala conducta y de la violencia que hay en sus manos. 9Tal vez Dios se vuelva atrás y se arrepienta, y aplaque el ardor de su ira, de manera que no perezcamos". 10Al ver todo lo que los ninivitas hacían para convertirse de su mala conducta, Dios se arrepintió de las amenazas que les había hecho y no las cumplió.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 130 (129), 1–4. 6c–8 (R.: 5)

R. Si tienes en cuenta las culpas, Señor, ¿quién podrá subsistir?

1Desde lo más profundo te invoco, Señor, 2¡Señor, oye mi voz! Estén tus oídos atentos al clamor de mi plegaria. R.

3Si tienes en cuenta las culpas, Señor, ¿quién podrá subsistir? 4Pero en ti se encuentra el perdón, para que seas temido. R.

6Como el centinela espera la aurora, 7espere Israel al Señor, porque en él se encuentra la misericordia y la redención en abundancia: 8él redimirá a Israel de todos sus pecados. R.

Aleluya: Lucas 11, 28

 “Aleluya. Aleluya. Felices los que escuchan la palabra de Dios y la practican. Aleluya”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 10, 38–42  

Marta lo recibió en su casa. María ha elegido la mejor parte

38Mientras iban caminando, Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa. 39Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra. 40Marta, que muy estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude". 41Pero el Señor le respondió: "Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, 42y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria, María eligió la mejor parte, que no le será quitada".

Palabra del Señor.

Comentario:

Mucho se ha hablado sobre estas dos hermanas, y lo que ellas simbolizan. Se dice que Marta es la vida “activa” y María  la vida “contemplativa”. Pero, para Jesús, María es la que “eligió la mejor parte, que no le será quitada” (v. 42). Esa mejor parte es estar con Jesús, es escuchar a Jesús, es ser discípulo de Jesús. Marta se esmera en “atenderlo” bien, en las cosas de la casa, en el servicio domestico… pero no se esmera en “atenderlo” bien en la escucha atenta de su palabra, en “atenderlo” como verdadera discípula de Cristo Jesús.

Hoy hay muchos cristianos, que siguen al Señor, prestando servicios variados en la Iglesia. Ellos son los “servidores” que se ocupan, y preocupan, de que todo esté en orden, de que las cosas se “hagan” bien. Pero, a veces, vemos que detrás de tanta “actividad” existe solo la tensión de ocuparse de sí mismos y su ambición de ser “poderosos”, “útiles” o “necesarios”. Hasta de una manera increíble, sus luchas de poder y sus celos manifiestan que poco siguen a Jesús.

Por eso debemos concentrarnos que un buen SERVICIO sin la intención de ESTAR con Él, sin la capacidad de ORACIÓN, previa a toda ACCIÓN, no es fructuoso. Será un servicio eficiente, en el mejor de los casos, pero no eficaz. Cubrirá todas las áreas necesarias, pero lo hará de modo humano, a la manera y con pensamiento de hombre. No, el cristiano no está para hacer de la Iglesia una empresa de servicios… No, la Iglesia es una comunidad de discípulos, de oyentes de la Palabra, de personas que eligen la “mejor parte”… solo así, con eficacia (no eficiencia), podremos SERVIR, y nuestro servicio será desde, y para, Jesús; y no desde, y para, nosotros.

Meditemos:

  • ¿En qué cosas soy como María? ¿Por qué?
  • ¿En cuáles como Marta? ¿por qué?

 


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