Miércoles 14 – Feria (o Memoria Libre: San Calixto, papa y mártir – Rojo) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 2, 1–11
Retribuirá a cada uno según sus obras, a los judíos, en primer lugar, y también a los que no lo son
1Por eso, tú que pretendes ser juez de los demás -no importa quién seas- no tienes excusa, porque al juzgar a otros, te condenas a ti mismo, ya que haces lo mismo que condenas. 2Sabemos que Dios juzga de acuerdo con la verdad a los que se comportan así, 3Tú que juzgas a los que hacen esas cosas e incurres en lo mismo, ¿acaso piensas librarte del Juicio de Dios? 4¿O desprecias la riqueza de la bondad de Dios, de su tolerancia y de su paciencia, sin reconocer que esa bondad te debe llevar a la conversión? 5Por tu obstinación en no querer arrepentirte, vas acumulando ira para el día de la ira, cuando se manifiesten los justos juicios de Dios, 6que retribuirá a cada uno según sus obras. 7El dará la Vida eterna a los que por su constancia en la práctica del bien, buscan la gloria, el honor y la inmortalidad. 8En cambio, castigará con la ira y la violencia a los rebeldes, a los que no se someten a la verdad y se dejan arrastrar por la injusticia. 9Es decir, habrá tribulación y angustia para todos los que hacen el mal: para los judíos en primer lugar, y también para los que no lo son. 10Y habrá gloria, honor y paz para todos los que obran el bien: para los judíos, en primer lugar, y también para los que no lo son, 11porque Dios no hace acepción de personas.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 62 (61), 2–3. 6–7. 9 (R.: 13b)
R. Tú, Señor, retribuyes a cada uno según sus acciones.
2Sólo en Dios descansa mi alma, de él me viene la salvación. 3Sólo él es mi Roca salvadora; él es mi baluarte: nunca vacilaré. R.
6Sólo en Dios descansa mi alma, de él me viene la esperanza. 7Sólo él es mi Roca salvadora, él es mi baluarte: nunca vacilaré. R.
9Confíen en Dios constantemente, ustedes, que son su pueblo, desahoguen en él su corazón, porque Dios es nuestro refugio. R.
Aleluya: Juan 10, 27
“Aleluya. Aleluya. Dice el señor: Mis ovejas escuchan mi voz, yo las escucho y ellas me siguen. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 11, 42–46
¡Ay de ustedes, fariseos! ¡Ay de ustedes, doctores de la Ley!
42Pero ¡ay de ustedes, fariseos, que pagan el impuesto de la menta, de la ruda y de todas las legumbres, y descuidan la justicia y el amor de Dios! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello. 43¡Ay de ustedes, fariseos, porque les gusta ocupar el primer asiento en las sinagogas y ser saludados en las plazas! 44¡Ay de ustedes, porque son como esos sepulcros que no se ven y sobre los cuales se camina sin saber!". 45Un doctor de la Ley tomó entonces la palabra y dijo: "Maestro, cuando hablas así, nos insultas también a nosotros". 46El le respondió: "¡Ay de ustedes también, porque imponen a los demás cargas insoportables, pero ustedes no las tocan ni siquiera con un dedo!
Palabra del Señor.
Comentario:
Jesús se aparta conscientemente del mero cumplimiento, del solo “marcar tarjeta” impuesto por los fariseos. La búsqueda del bien queda lejos del horizonte egoísta de los fariseos, San Cirilo de Jerusalén al explicar estos textos, nos dice:
“reprendiéndolos por estas cosas, nos invita a ser mejores. Quiere curarnos de la ambición y que no busquemos la apariencia -que es lo que hacían los fariseos-, sino la realidad. Y es así que el ser saludados por otros y presidirlos no demuestra que seamos verdaderamente dignos de ello. A muchos les sucede esto aun cuando no sean buenos, por lo cual añade: "Ay de vosotros, que sois como los sepulcros que no parecen", porque, queriendo ser saludados por los hombres y presidirlos para gozar de grande estima, no difieren de sepulcros encubiertos que aparecen exteriormente con ricos ornatos, mientras que interiormente están llenos de podredumbre”.
El mundo de apariencias, ficticio, de solo mostrar algo que no se es, se vuelve contra aquellos que viven así: empiezan a pudrirse por dentro, desgarrados en la tensión entre el ser y el aparecer, entre lo que se muestra y lo que se vive. Vivir así es tener el corazón desgarrado, la vida partida… la frase “doble vida” invita a ver esta realidad en todo lo destructivo que tiene. El fariseo está condenado a vivir de apariencias y a experimentar siempre el desgarro entre lo que muestra y lo que es. Que Jesús diga que son sepulcros blanqueados, muestra la claridad de pensamiento que tiene el Señor.
Meditemos:
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