jueves, 15 de octubre de 2009

Jueves 15 – Memoria obligatoria: Santa teresa de Jesús, virgen y doctora de la Iglesia – Blanco / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria.

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 3, 21–30a  

El hombre es justificado por la fe, sin las obras de la Ley

21Pero ahora, sin la Ley, se ha manifestado la justicia de Dios atestiguada por la Ley y los Profetas: 22la justicia de Dios, por la fe en Jesucristo, para todos los que creen. Porque no hay ninguna distinción: 23todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, 24pero son injustificados gratuitamente por su gracia, en virtud de la redención cumplida en Cristo Jesús. 25El fue puesto por Dios como instrumento de propiciación por su propia sangre, gracias a la fe. De esa manera, Dios ha querido mostrar su justicia: 26en el tiempo de la paciencia divina, pasando por alto los pecados cometidos anteriormente, y en el tiempo presente, siendo justo y justificado a los que creen en Jesús. 27¿Qué derecho hay entonces para gloriarse? Ninguna. Pero, ¿en virtud de qué ley se excluye ese derecho? ¿Por la ley de las obras? No, sino por la ley de la fe. 28Porque nosotros estimamos que le hombre es justificado por la fe, sin las obras de la Ley. 29¿Acaso Dios es solamente el Dios de los judíos? ¿No lo es también de los paganos? Evidentemente que sí, 30porque no hay más que un solo Dios.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 130 (129), 1–2. 3–4. 5–6 (R.: 7)

R. En el Señor se encuentra la misericordia y la redención en abundancia.

1Desde lo más profundo te invoco, Señor, 2¡Señor, oye mi voz! Estén tus oídos atentos al clamor de mi plegaria. R.

3Si tienes en cuenta las culpas, Señor, ¿quién podrá subsistir? 4Pero en ti se encuentra el perdón, para que seas temido. R.

5Mi alma espera en el Señor, y yo confío en su palabra. 6Mi alma espera al Señor, más que el centinela la aurora. Como el centinela espera la aurora. R.


Aleluya: Juan 14, 6

“Aleluya. Aleluya. Dice El Señor: Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Aleluya.”

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 11, 47–54

Se pedirá cuenta de la sangre de los profetas, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías

47¡Ay de ustedes, que construyen los sepulcros de los profetas, a quienes sus mismos padres han matado! 48Así se convierten en testigos y aprueban los actos de sus padres: ellos los mataron y ustedes les construyen sepulcros. 49Por eso la Sabiduría de Dios ha dicho: Yo les enviaré profetas y apóstoles: matarán y perseguirán a muchos de ellos. 50Así se pedirá cuanta a esta generación de la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la creación del mundo: 51desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que fue asesinado entre el altar y el santuario. Sí, les aseguro que a esta generación se le pedirá cuenta de todo esto. 52¡Ay de ustedes, doctores de la Ley, porque se han apoderado de la llave de la ciencia! No han entrado ustedes, y a los que quieren entrar, se lo impiden". 53Cuando Jesús salió de allí, los escribas y los fariseos comenzaron a acosarlo, exigiéndole respuesta sobre muchas cosas 54y tendiéndole trampas para sorprenderlo en alguna afirmación.

Palabra del Señor.

Comentario:

Jesús reflexiona sobre la violencia de los “puros”, de los que en nombre de Dios matan la vida de los que no piensan como ellos. Tal vez la clave del discurso de Jesús sea el vers. 52, que dice: “¡Ay de ustedes, doctores de la Ley, porque se han apoderado de la llave de la ciencia! No han entrado ustedes, y a los que quieren entrar, se lo impiden”. Cuando los guías espirituales aspiran a tener, solo ellos, la verdad, la razón, y lo hacen por medio de restringir el acceso a otras fuentes de conocimiento de la verdad que no sean las que ellos proponen.

Los que manipulan las mentes y corazones de quienes ven en ellos mediadores de la divinidad, no buscan, sin duda, llevar a las personas a descubrir el verdadero rostro de Jesús, o de Dios; sino a estancarse en su propio lago, en su propia persona. Es que siempre va a haber gente así, timadores de personas que buscan de buena voluntad los caminos de la gracia. El antídoto contra ellos es muy sencillo: libertad de pensamiento. El auténticamente libre, el que piensa por sí mismo, no cae en las garras de ningún “líder” egocéntrico. Por eso es importante ser como Jesús, meditar lo que se aprende, comprender lo que se nos enseña y animarnos a preguntarnos más de lo que es “necesario” para seguir viviendo. Un espíritu curioso y libre nunca será manipulado o engañado por los inescrupulosos que solo quieren contar adeptos entre sus filas.

Meditemos:

  • ¿Me esfuerzo por abrir las fronteras de mi comprensión en las cosas de Dios?
  • ¿Me conformo con solo sentirme bien y hacer, sin cuestionar, lo que se me propone? ¿Por qué?

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por Desconocido @ 0:00
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios