miércoles, 21 de octubre de 2009

Miércoles 21 – Feria – Rojo / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 6, 12–18

Ofrézcanse ustedes mismos a Dios, como quienes han pasado de la muerte a la Vida

12No permitan que el pecado reine en sus cuerpos mortales, obedeciendo a sus bajos deseos. 13Ni hagan de sus miembros instrumentos de injusticia al servicio del pecado, sino ofrézcanse ustedes mismos a Dios, como quienes han pasado de la muerte a la Vida, y hagan de sus miembros instrumentos de justicia al servicio de Dios. 14Que el pecado no tenga más dominio sobre ustedes, ya que no están sometidos a la Ley, sino a la gracia. 15¿Entonces qué? ¿Vamos a pecar porque no estamos sometidos a la Ley sino a la gracia? ¡De ninguna manera! 16¿No saben que al someterse a alguien como esclavos para obedecerle, se hacen esclavos de aquel a quien obedecen, sea del pecado, que conduce a la muerte, sea de la obediencia que conduce a la justicia? 17Pero gracias a Dios, ustedes, después de haber sido esclavos del pecado, han obedecido de corazón a la regla de doctrina, a al cual fueron confiados, 18y ahora, liberados del pecado, han llegado a ser servidores de la justicia.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Salmo 124 (123), 1–8 (R.: 5a)

R. Nuestro auxilio está en el nombre del Señor.

1Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte -que lo diga Israel-, 2si el Señor no hubiera estado de nuestra parte, cuando los hombres se alzaron contra nosotros, 3nos habrían devorado vivos. Cuando ardió su furor contra nosotros. R.

4Las aguas nos habrían inundado, un torrente nos habría sumergido, 5nos habrían sumergido las aguas turbulentas. 6¡Bendito sea el Señor, que no nos entregó como presa de sus dientes! R.

7Nuestra vida se salvó como un pájaro de la trampa del cazador: la trampa se rompió y nosotros escapamos. 8Nuestra ayuda está en el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra. R.

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 12, 39–48

Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho

39Entiéndalo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa. 40Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada". 41Pedro preguntó entonces: "Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?". 42El Señor le dijo: "¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno? 43¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentra ocupado en este trabajo! 44Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes. 45Pero si este servidor piensa: "Mi señor tardará en llegar", y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse, 46su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles. 47El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo. 48Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente. Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más.

Palabra del Señor.

Comentario:

El Señor vuelve. Esperarlo no significa quedarse sin hacer nada, esperar es actuar adecuadamente, porque cada uno de nosotros tiene una misión, un servicio que realizar para los demás (v. 42). Las consecuencias de una mala conducta lleva al sufrimiento, “un castigo severo” (v. 47). Mientras Él vuelve, nosotros somos sus administradores. Cuántas cosas, cuántas tareas, tenemos para realizar en ayuda a los demás. La fe demanda de parte de todo buen cristiano, una actitud de servicio, actitud de servicio que se prolonga en el tiempo. Se decía, antiguamente, quien no vive para servir, no sirve para vivir.

Muchas veces nos encontramos con cristianos “truchos”, errados con su modo de actuar. Ellos consideran más real “rezar”, que “obrar” santamente. No se trata de “actuar” como tontos, desesperados por “hacer” algo… no, la acción, no solo debe ser solidaria, debe ser solidaria y organizada, inteligente. Los creyentes de este siglo estamos llamados a encontrar el modo de “servir” desde la política, a “servir” desde las instituciones intermedias, a “servir” desde todo ámbito posible. No solo se trata de hacer “caridad”, sino de un servicio efectivo, real, en cuanto al cambio de estructuras. Jesús entiende que “al que se le dio mucho, se le pedirá mucho” (v. 48). No es solo dar lo que nos sobra, lo que no ocupa nuestro corazón… eso es una caridad sin alma. Hay que involucrarse, hay que cambiar estructuras, hay que hacer una “revolución”, pero una revolución con las únicas armas del AMOR y el COMPROMISO SOLIDARIO. No es dar limosna, es dar VIDA.

 

Meditemos:

  • ¿Qué tipo de servidor/a soy?
  • ¿Me involucro en los problemas y necesidades ajenos? ¿Por qué?

 


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