Jueves 29 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 8, 31b–39
Ninguna criatura podrá separarnos jamás del amor de Dios, manifestado en Cristo
31bSi Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? 32El que no escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿no nos concederá con él toda clase de favores? 33¿Quién podrá acusar a los elegidos de Dios? Dios es el que justifica. 34¿Quién se atreverá a condenarlos? ¿Será acaso Jesucristo, el que murió, más aún, el que resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros? 35¿Quién podrá entonces separarnos del amor de Cristo? ¿Las tribulaciones, las angustias, la persecución, el hambre, la desnudez, los peligros, la espada? 36Como dice la Escritura: Por tu causa somos entregados continuamente a la muerte; se nos considera como a ovejas destinadas al matadero. 37Pero en todo esto obtenemos una amplia victoria, gracias a aquel que nos amó. 38Porque tengo la certeza de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni los poderes espirituales, 39ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra criatura podrá separarnos jamás del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 109 (108), 21–22. 26–27. 30–31 (R.: 26b)
R. Señor, sálvame por tu misericordia.
21Pero tú, Señor, trátame bien, por el honor de tu Nombre; líbrame, por la bondad de tu misericordia. 22Porque yo soy pobre y miserable, y mi corazón está traspasado. R.
26Ayúdame, Señor, Dios mío, sálvame por tu misericordia, 27para que sepan que aquí está tu mano, y que tú, Señor, has hecho esto. R.
30Yo daré gracias al Señor en alta voz, lo alabaré en medio de la multitud, 31porque él se puso de parte del pobre, para salvarlo de sus acusadores. R.
Aleluya: Cf. Lucas 19, 38; 2, 14
“Aleluya. Aleluya. ¡Bendito sea el Rey que viene en nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas! Aleluya.”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 13, 31–35
No puede ser que un profeta muera fuera de Jerusalén
31En ese momento se acercaron algunos fariseos que le dijeron: "Aléjate de aquí, porque Herodes quiere matarte". 32El les respondió: "Vayan a decir a ese zorro: hoy y mañana expulso a los demonios y realizo curaciones, y al tercer día habré terminado. 33Pero debo seguir mi camino hoy, mañana y pasado, porque no puede ser que un profeta muera fuera de Jerusalén. 34¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne bajo sus alas a los pollitos, y tú no quisiste! 35Por eso, a ustedes la casa les quedará vacía. Les aseguro que ya no me verán más, hasta que llegue el día en que digan: ¡Bendito el viene en nombre del Señor!".
Palabra del Señor.
Comentario:
No todos los fariseos son malos, o tienen malas intenciones. Esto, los que hoy se acercan a Jesús, vienen a hacerle un favor: salvarle la vida. Pero Jesús reacciona como profeta, como enviado de Dios para los hombres: sabe que debe morir, pero no fuera de Jerusalén. Por eso responde con esa seguridad: por más que Herodes lo busque para matarlo, a Jesús no le arrebatarán la vida, sino que Él la entregará “al tercer día”.
Las expresiones del versículo 34 y 35 expresan no solo la opinión que Jesús tiene sobre su tarea con los hijos de Jerusalén, que, a la larga, son los que más lo rechazaron, sino que, manifiesta su más profundo dolor por la pena que le causa que los jerosolimitanos no escuchen su predicación.
Meditemos:
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