Domingo 01 – SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS – Blanco / Misa: Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 3ra semana para el Salterio. 31va semana.
Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Apocalipsis 7, 2–4. 9–14
Vi una enorme muchedumbre, imposible de contar, formada por gente de todas las naciones, familias, pueblos y lenguas
2Luego vi a otro Ángel que subía del Oriente, llevando el sello del Dios vivo. Y comenzó a gritar con voz potente a los cuatro Ángeles que habían recibido el poder de dañar a la tierra y al mar: 3"No dañen a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los servidores de nuestro Dios". 4Oí entonces el número de los que habían sido marcados: eran 144000 pertenecientes a todas las tribus de Israel. 9Después de esto, vi una enorme muchedumbre, imposible de contar, formada por gente de todas las naciones, familias, pueblos y lenguas. Estaban de pie ante el trono y delante del Cordero, vestidos con túnicas blancas; llevaban palmas en la mano y exclamaban con voz potente: 10"¡La salvación viene de nuestro Dios que está sentado en el trono, y del Cordero!". 11Y todos los Ángeles que estaban alrededor del trono, de los Ancianos y de los cuatro Seres Vivientes, se postraron con el rostro en tierra delante del trono, y adoraron a Dios, 12diciendo: "¡Amén! ¡Alabanza, gloria y sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza a nuestro Dios para siempre! ¡Amén! 13Y uno de los Ancianos me preguntó: "¿Quiénes son y de dónde vienen los que están revestidos de túnicas blancas?". 14Yo le respondí: "Tú lo sabes, señor". Y él me dijo: "Estos son los que vienen de la gran tribulación; ellos han lavado sus vestiduras y las han blanqueado en la sangre del Cordero.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 24 (23), 1–6
R. ¡Benditos los que buscan al Señor!
1Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella, el mundo y todos sus habitantes 2porque él la fundó sobre los mares, él la afirmó sobre las corrientes del océano. R.
3¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor y permanecer en su recinto sagrado? 4El que tiene las manos limpias y puro el corazón; el que no rinde culto a los ídolos ni jura falsamente. R.
5Él recibirá la bendición del Señor, la recompensa de Dios, su Salvador. 6Así son los que buscan al Señor, los que buscan tu rostro, Dios de Jacob. R.
Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 3, 1–3
Veremos a Dios tal cual es
1¡Miren cómo nos amó el Padre! Quiso que nos llamáramos hijos de Dios, y nosotros lo somos realmente. Si el mundo no nos reconoce, es porque no lo ha reconocido a él. 2Queridos míos, desde ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos no se ha manifestado todavía. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. 3El que tiene esta esperanza en él, se purifica, así como él es puro.
Palabra de Dios.
Aleluya: Mateo 11, 28
“Aleluya. Aleluya. Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y Yo los aliviaré, dice el Señor. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 4, 25–5,12
Alégrense y regocíjense, porque tendrán una gran recompensa en el cielo
425Lo seguían grandes multitudes que llegaban a Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania. 51Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él. 2Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo: 3"Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. 4Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia. 5Felices los afligidos, porque serán consolados. 6Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. 7Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. 8Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios. 9Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. 10Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. 11Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí. 12Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron.
Palabra del Señor.
Comentario:
Alma de pobres. Fijémonos bien, la bienaventuranza nos habla de tener “alma” de pobres, no es ser, literalmente, pobres. Dios no ama la pobreza. La pobreza significa ausencia, carencia, incapacidad, falta de libertad, necesidad. Dios nos quiere ricos, ¡cuidado!, no al modo del mundo. La riqueza de Dios es un don, un regalo que para recibirlo hay que estar con las manos vacías. Un espíritu, un alma “pobre”, es aquél que se convierte en el recipiente perfecto de las riquezas de Dios, por eso le “pertenece” el Reino de los Cielos. Una persona así tiene el alma pobre, siempre dispuesta a recibir de Dios, y una vida rica.
Afligidos. La aflicción es uno de los males más esparcidos en nuestro mundo contemporáneo. Las personas viven afligidas: por situaciones de violencia, de trabajo, de inseguridad económica, etc. Jesús asegura el consuelo para quienes acepten su aflicción delante de Él. La felicidad de estar afligidos delante de Jesús, nace de la seguridad de que si descargamos nuestra aflicción sobre Él, de que si descargamos la cruz de nuestra aflicción sobre Él, Él la tomará sobre sus hombros, la soportará por nosotros dándonos a cambio el consuelo de sabernos aliviados de tan terrible carga.
Pacientes. Algunos dicen que ser paciente es ejercer la “ciencia de la paz”. En el mundo de hoy, donde existen tantos “acelerados”, donde son muchos los “histéricos”, donde ya nadie “soporta” a nadie, la única recompensa que estos reciben es la soledad. Cuando no se “tolera” a nadie, cuando no se es paciente con nadie, es porque ni esa persona se acepta a sí misma, ni su propia alma está conforme consigo misma. El impaciente es un intolerante y ha perdido la capacidad de relacionarse con su entorno. No puede heredar la tierra porque la tierra está llena de vida y la vida es múltiple, armónica, donde todos necesitamos de los demás. Si un impaciente hereda la tierra la convertirá en un desierto.
Hambre y sed de justicia. Jesús relaciona la justicia con lo vital. Comer y beber son funciones vitales para cualquier ser humano. Si no comemos y bebemos, morimos. Esta relación, con lo más básico para la sobrevivencia, que hace Jesús en unión a la justicia marca lo importante que es para Él esta virtud. Comer y beber nos permite sobrevivir, pero crecer en un ambiente de justicia, nos permite, realmente, vivir. Una vida sin justicia para todos, sin oportunidades justas, donde unos son hijos y otros entenados, es una vida de esclavos. Por eso, Jesús habla de ser “saciados”, llenos y plenificados, de la justicia total que sólo puede entregar Dios. Un verdadero cristiano luchará pacíficamente para instaurar en la sociedad en la que vive y en el mundo entero la justicia necesaria para que todos los hombres sean libres.
Misericordiosos. Tener misericordia no es lo mismo que sentir lástima. Una persona misericordiosa siente, experimenta, le duele, la miseria del corazón ajeno. El misericordioso es aquel que experimenta piedad y compasión en su corazón por lo que otros sufren. Una persona misericordiosa vive en su propio corazón, como si a él le pasara, el sufrimiento de sus semejantes. Por eso Jesús dice que recibirán misericordia los que sean misericordiosos. La así llamada regla de oro nos dice: “Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en eso consiste la Ley y los Profetas” (Mt 7, 12).
Corazón puro. La pureza en los últimos tiempos ha sido, generalmente, relacionada con el sexo. Cuando decimos “pecado de impureza” entendemos faltas contra el sexto y noveno mandamiento. Pero, ¿qué significa ser “puro”? significa ser enteramente algo sin mezclas. Lo que es puro es de un solo “material”. La pureza será entonces no tener mezclas, es ser simple, es estar desnudo de accesorios y ser netamente uno. Esa simpleza, esa pureza, nos vienen de Dios, el plenamente Puro y Simple. Tener un corazón puro es ser una persona sin doblez, sin falsedades, sin engaños. Tener un corazón puro es ser una persona entera, sin sinuosidades, sin ocultamientos, plenamente llanos. Por eso los de corazón puro ven a Dios. Los simples se encuentran, simplemente, con el Puramente Simple.
Trabajar por la paz. La paz nace de la armonía y la concordancia, primero con uno mismo y luego, con los demás. La paz es un don con el cual todos nacemos. Hemos sido engendrados por un Dios de paz que ama la armonía en la diversidad de sus tres Personas y nos entregó esa paz para edificar armoniosamente la vida de todos. Pero, al mismo tiempo que don, es una tarea, ¡a veces tan dura, ardua y difícil! Jesús, el Rey pacífico (ver Mt 21, 1-11; Jn 14, 27), nos invita a ser como Él. Por eso los que trabajan por la paz son llamados hijos de Dios.
Perseguidos por practicar a justicia. Otra vez el tema de la justicia, pero visto desde una faceta negativa: la persecución. Ser perseguidos es una condición propia de buscar la justicia. Las personas que obtienen beneficios ejerciendo injusticia, provocando sufrimientos, esclavizando a los demás, muy difícilmente aceptarán perder su poder y riqueza a cambio de un mundo para todos. Lucharán con todas sus fuerzas para mantenerse en su posición dominadora que esclaviza a los demás, y a todo aquél que amenace su “estilo de vida”, lo atacarán, lo perseguirán, con todas sus fuerzas. Luchar por la justicia trae sufrimiento y persecución y a veces… la muerte. Jesús sabe esto y entonces equilibra la injusticia de este mundo con la justicia del mundo divino: les pertenece el Reino de los Cielos.
Insultados y perseguidos, calumniados… a causa de mí. De tal Maestro tales discípulos (Lc 23, 31). Uno de los signos más evidentes de que estamos en el “camino”, es la persecución. Un cristiano, un verdadero cristiano, no cae bien en los ambientes y lugares donde reina el pecado, la injusticia, la oscuridad del mal. Si usted enciende una luz en la oscuridad donde muchos se refugian para hacer lo que no quieren mostrar en la claridad, recibirá insultos, maltratos, etc. Jesús nos invita a alegrarnos cuando eso suceda porque así sabemos que estamos recibiendo una gran Recompensa en el Cielo. Muchos también, aunque no les gusta vivir en la oscuridad, prefieren maldecirla a encender la luz. Prefieren odiar sus sombras, a ver sus defectos. Por eso, cuando el cristiano, iluminado por la gracia divina, aparece en medio de ellos, es denigrado, maltratado, marginado, perseguido. Los mediocres prefieren quedarse renegando e insultando su mediocridad en vez de avanzar hacia la perfección. Como es más fácil quejarse que hacer algo, cuando alguien hace algo sin quejarse es mejor eliminarlo que seguirlo… ¿no le pasó esto a Jesús?
Meditemos:
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Sábado 31 – Feria (o Memoria libre: Santa María en sábado – Blanco) Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección. 1as vísperas de la solemnidad.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 11, 1–2ª. 11–12. 25–29
Si la exclusión de Israel trajo consigo la reconciliación del mundo, su reintegración, ¿no será un retorno a la vida?
1Entonces me pregunto: ¿Dios habrá rechazado a su Pueblo? ¡Nada de eso! Yo mismo soy israelita, descendiente de Abraham y miembro de la tribu de Benjamín. 2Dios no ha rechazado a su Pueblo, al que eligió de antemano. 11Yo me pregunto entonces: ¿El tropiezo de Israel significará su caída definitiva? De ninguna manera. Por el contrario, a raíz de su caída, la salvación llegó a los paganos, a fin de provocar los celos de Israel 12Ahora bien, si su caída enriqueció al mundo y su disminución a los paganos, ¿qué no conseguirá su conversión total? 25Hermanos, no quiero que ignoren este misterio, a fin de que no presuman de ustedes mismos: el endurecimiento de una parte de Israel durará hasta que haya entrado la totalidad de los paganos. 26Y entonces todo Israel será salvado, según lo que dice la Escritura: "De Sión vendrá el Libertador. El apartará la impiedad de Jacob. 27Y esta será mi alianza con ellos, cuando los purifique de sus pecados". 28Ahora bien, en lo que se refiere a la Buena Noticia, ellos son enemigos de Dios, a causa de ustedes; pero desde el punto de vista de la elección divina, son amados en atención a sus padres. 29Porque los dones y el llamado de Dios son irrevocables.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 94 (93), 12–13a. 14–15. 17–18 (R.: 14a)
R. El Señor no abandona a su pueblo.
12Feliz el que es educado por ti, Señor, aquel a quien instruyes con tu ley, 13para darle un descanso después de la adversidad. R.
14Porque el Señor no abandona a su pueblo ni deja desamparada a su herencia: 15la justicia volverá a los tribunales y los rectos de corazón la seguirán. R.
17Si el Señor no me hubiera ayudado, ya estaría habitando en la región del silencio. 18Cuando pienso que voy a resbalar, tu misericordia, Señor, me sostiene. R.
Aleluya: Mateo 11, 29ab
“Aleluya. Aleluya. Dice el Señor: Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 14, 1. 7–11
El que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado
1Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente. 7Y al notar cómo los invitados buscaban los primeros puestos, les dijo esta parábola: 8"Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que haya sido invitada otra persona más importante que tú, 9y cuando llegue el que los invitó a los dos, tenga que decirte: "Déjale el sitio", y así, lleno de vergüenza, tengas que ponerte en el último lugar. 10Al contrario, cuando te inviten, ve a colocarte en el último sitio, de manera que cuando llegue el que te invitó, te diga: "Amigo, acércate más", y así quedarás bien delante de todos los invitados. 11Porque todo el que ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado".
Palabra del Señor.
Comentario:
No nos extraña la actitud de los invitados a la mesa del fariseo. Querer ser los primeros, los más importantes, los más reconocidos, los que ocupan los mejores lugares… es una cosa que todo el mundo experimenta. La sencilla razón detrás de la búsqueda de los primeros puestos es que estar en el lugar donde “se corta el queso”, en la primera fila, da la ocasión de acceder a todas las oportunidades que la relación con las personas más importantes del grupo humano al que pertenecemos nos puede dar. Estar ahí, para aprovechar la ocasión, para codearnos con los “grandes”, es lo que, de un modo u otro, buscamos todos. No importa el medio en donde estemos, siempre nos gustará la “primera fila” de las personas que queremos cerca.
Pero Jesús, sin pretender cambiar esto, reflexiona sobre la actitud de cómo debe hacerse esto. Con humildad. Buscar lo que quiero, lo que me conviene, lo que es importante para mí… pero con ubicación y humildad. Saber donde estoy parado, no creerme más que los demás, ser humilde y colocarme “en el último sitio”. Esa es la clave. La soberbia de los creídos, de los inflados en su propio yo, es “pinchada” por la realidad de la vida, el humilde, en cambio, se encuentra, quizá, en los mejores lugares, pero no haciendo ostentación de ello, no maltratando a los demás, no ocupando “lugares” que no le corresponden.
Meditemos:
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Viernes 30 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria. Día Penitencial.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 9, 1–5
Desearía ser maldito, en favor de mis hermanos
1Digo la verdad en Cristo, no miento, y mi conciencia me lo atestigua en el Espíritu Santo. 2Siento una gran tristeza y un dolor constante en mi corazón. 3Yo mismo desearía ser maldito, separado de Cristo, en favor de mis hermanos, los de mi propia raza. 4Ellos son israelitas: a ellos pertenecen la adopción filial, la gloria, las alianzas, la legislación, el culto y las promesas. 5A ellos pertenecen también los patriarcas, y de ellos desciende Cristo según su condición humana, el cual está por encima de todo, Dios bendito eternamente. Amén.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 147, 12–13. 14–15. 19–20 (R.: 12a)
R. ¡Glorifica al Señor, Jerusalén!
12¡Glorifica al Señor, Jerusalén, alaba a tu Dios, Sión! 13El reforzó los cerrojos de tus puertas y bendijo a tus hijos dentro de ti. R.
14Él asegura la paz en tus fronteras y te sacia con lo mejor del trigo. 15Envía su mensaje a la tierra, su palabra corre velozmente. R.
19Revela su palabra a Jacob, sus preceptos y mandatos a Israel: 20a ningún otro pueblo trató así ni le dio a conocer sus mandamientos. R.
Aleluya: Juan 10, 27
“Aleluya. Aleluya. Dice el Señor: Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 14, 1–6
Si a alguno se le cae en un pozo su hijo o su buey, ¿acaso no lo saca, aunque sea sábado?
1Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente. 2Delante de él había un hombre enfermo de hidropesía. 3Jesús preguntó a los doctores de la Ley y a los fariseos: "¿Está permitido curar en sábado o no?". 4Pero ellos guardaron silencio. Entonces Jesús tomó de la mano al enfermo, lo curó y lo despidió. 5Y volviéndose hacia ellos, les dijo: "Si a alguno de ustedes se le cae en un pozo su hijo o su buey, ¿acaso no lo saca en seguida, aunque sea sábado?". 6A esto no pudieron responder nada.
Palabra del Señor.
Comentario:
El evangelio de Lucas, ya en este capítulo 14, nos señala que Jesús era observado atentamente. Este oscuro predicador galileo tenía ya fama, no solo de sanador, sino también de enseñar a la gente una “Buena Noticia” que muchas veces contradecía abiertamente la enseñanza de los fariseos sobre la Ley. La ocasión de tener delante a un hombre enfermo, hace que Jesús la utilice, no solo para sanar al enfermo, sino también para enseñar a los fariseos cuestiones relacionadas con su Ley. Los fariseos no quieren responder a la pregunta de Jesús, saben que su respuesta, por si o por no, los envolvería en una discusión que, probablemente, perderían. Jesús interpreta ese silencio como una confirmación de que la terquedad de estos hombres los lleva a cumplir sus leyes en desmedro de de la salud de sus coetáneos. Esa actitud es la que sucede a la pérdida del valor fundamental que es la vida. Cuando lo que sobresale es la propia convicción y no la vida de las personas, ahí se pierde todo sentido, todo valor, toda posibilidad de que lo que hago y pienso sirva para algo o para alguien. La comparación de Jesús, con el hijo o el buey, enseña que las leyes se cumplen cuando no dañen la vida propia, cuando lo “mío” está en peligro, la ley pierde relevancia, cuando es afectada otra persona… debe cumplirse la Ley. No en vano Jesús “provocará” a los fariseos curando en sábado, es un modo extremo de hacerles ver lo equivocados que están, el error de poner las leyes antes que las personas.
El Señor no se opone a todas las leyes, sabe que es necesario tener una base de preceptos que nos ayuden al buen comportamiento y a ayudar a la vida de los demás… a lo que se opone Jesús es al cumplimiento estricto de leyes que son inútiles, o que se cumplen de modo hipócrita.
Meditemos:
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Jueves 29 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 8, 31b–39
Ninguna criatura podrá separarnos jamás del amor de Dios, manifestado en Cristo
31bSi Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? 32El que no escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿no nos concederá con él toda clase de favores? 33¿Quién podrá acusar a los elegidos de Dios? Dios es el que justifica. 34¿Quién se atreverá a condenarlos? ¿Será acaso Jesucristo, el que murió, más aún, el que resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros? 35¿Quién podrá entonces separarnos del amor de Cristo? ¿Las tribulaciones, las angustias, la persecución, el hambre, la desnudez, los peligros, la espada? 36Como dice la Escritura: Por tu causa somos entregados continuamente a la muerte; se nos considera como a ovejas destinadas al matadero. 37Pero en todo esto obtenemos una amplia victoria, gracias a aquel que nos amó. 38Porque tengo la certeza de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni los poderes espirituales, 39ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra criatura podrá separarnos jamás del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 109 (108), 21–22. 26–27. 30–31 (R.: 26b)
R. Señor, sálvame por tu misericordia.
21Pero tú, Señor, trátame bien, por el honor de tu Nombre; líbrame, por la bondad de tu misericordia. 22Porque yo soy pobre y miserable, y mi corazón está traspasado. R.
26Ayúdame, Señor, Dios mío, sálvame por tu misericordia, 27para que sepan que aquí está tu mano, y que tú, Señor, has hecho esto. R.
30Yo daré gracias al Señor en alta voz, lo alabaré en medio de la multitud, 31porque él se puso de parte del pobre, para salvarlo de sus acusadores. R.
Aleluya: Cf. Lucas 19, 38; 2, 14
“Aleluya. Aleluya. ¡Bendito sea el Rey que viene en nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas! Aleluya.”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 13, 31–35
No puede ser que un profeta muera fuera de Jerusalén
31En ese momento se acercaron algunos fariseos que le dijeron: "Aléjate de aquí, porque Herodes quiere matarte". 32El les respondió: "Vayan a decir a ese zorro: hoy y mañana expulso a los demonios y realizo curaciones, y al tercer día habré terminado. 33Pero debo seguir mi camino hoy, mañana y pasado, porque no puede ser que un profeta muera fuera de Jerusalén. 34¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne bajo sus alas a los pollitos, y tú no quisiste! 35Por eso, a ustedes la casa les quedará vacía. Les aseguro que ya no me verán más, hasta que llegue el día en que digan: ¡Bendito el viene en nombre del Señor!".
Palabra del Señor.
Comentario:
No todos los fariseos son malos, o tienen malas intenciones. Esto, los que hoy se acercan a Jesús, vienen a hacerle un favor: salvarle la vida. Pero Jesús reacciona como profeta, como enviado de Dios para los hombres: sabe que debe morir, pero no fuera de Jerusalén. Por eso responde con esa seguridad: por más que Herodes lo busque para matarlo, a Jesús no le arrebatarán la vida, sino que Él la entregará “al tercer día”.
Las expresiones del versículo 34 y 35 expresan no solo la opinión que Jesús tiene sobre su tarea con los hijos de Jerusalén, que, a la larga, son los que más lo rechazaron, sino que, manifiesta su más profundo dolor por la pena que le causa que los jerosolimitanos no escuchen su predicación.
Meditemos:
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Miércoles 28 – Fiesta: santos Simón y Judas, apóstoles – Rojo / Misa: Propio. Gloria. Lecturas propias. Prefacio de los Apóstoles – Liturgia de las horas: Propio.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso 2, 19–22
Están edificados sobre el cimiento de los apóstoles
19Por lo tanto, ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. 20Ustedes están edificados sobre los apóstoles y los profetas, que son los cimientos, mientras que la piedra angular es el mismo Jesucristo. 21En él, todo el edificio, bien trabado, va creciendo para constituir un templo santo en el Señor. 22En él, también ustedes son incorporados al edificio, para llegar a ser una morada de Dios en el Espíritu.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 19 (18), 2–3. 4–5 (R.: 5a)
R. Resuena su eco por toda la tierra.
2El cielo proclama la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos; 3un día transmite al otro este mensaje y las noches se van dando la noticia. R.
4Sin hablar, sin pronunciar palabras, sin que se escuche su voz, 5resuena su eco por toda la tierra y su lenguaje, hasta los confines del mundo. Allí puso una carpa para el sol. R.
Aleluya:
“Aleluya. Aleluya. A ti, oh Dios, te alabamos, a ti, Señor, te reconocemos. A ti te ensalza el glorioso coro de los apóstoles. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 6, 12–19
Llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a los que dio el nombre de Apóstoles
12En esos días, Jesús se retiró a una montaña para orar, y pasó toda la noche en oración con Dios. 13Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a los que dio el nombre de Apóstoles: 14Simón, a quien puso el sobrenombre de Pedro, Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, 15Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Simón, llamado el Zelote, 16Judas, hijo de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor. 17Al bajar con ellos se detuvo en una llanura. Estaban allí muchos de sus discípulos y una gran muchedumbre que había llegado de toda la Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, 18para escucharlo y hacerse curar de sus enfermedades. Los que estaban atormentados por espíritus impuros quedaban curados; 19y toda la gente quería tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.
Palabra del Señor.
Comentario:
En la primera parte del relato, versículos 12 al 16, se nos relata la llamada vocacional que Jesús hace a estos doce hombres para ser, de entre los muchos discípulos, sus “Apóstoles”. La palabra vendría a significar “enviado”. Los doce apóstoles significan a las doce tribus de Israel, y, por lo tanto, a todo el pueblo elegido. Ellos son los llamados a ser la “primera línea” del equipo de predicadores que antecede a Jesucristo en todo Israel y que lo anunciará en todos los confines de la tierra. Son enviados a predicar, a sanar, a liberar, en nombre de Jesús, a la humanidad de sus dolores y sufrimientos.
Desde el versículo 17 al 19 se nos relata las necesidades del pueblo y la tarea que esperan realice Jesucristo: predicar y sanar. Del mismo Señor sale una fuerza que “sanaba a todos”, es él el mediador de la gracia y el poder de Dios en el mundo. Así, sus apóstoles, serán los continuadores, con el mismo poder y gracia, de esta divina misión.
Meditemos:
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Martes 27 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 8, 12. 18–25
Toda la creación espera ansiosamente la revelación de los hijos de Dios
12Hermanos, nosotros no somos deudores de la carne, para vivir de una manera carnal. 18Yo considero que los sufrimientos del tiempo presente no pueden compararse con la gloria futura que se revelará en nosotros. 19En efecto, toda la creación espera ansiosamente esta revelación de los hijos de Dios. 20Ella quedó sujeta a la vanidad, no voluntariamente, sino por causa de quien la sometió, pero conservando una esperanza. 21Porque también la creación será liberada de la esclavitud de la corrupción para participar de la gloriosa libertad de los hijos de Dios. 22Sabemos que la creación entera, hasta el presente, gime y sufre dolores de parto. 23Y no sólo ella: también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente anhelando que se realice la redención de nuestro cuerpo. 24Porque solamente en esperanza estamos salvados. Ahora bien, cuando se ve lo que se espera, ya no se espera más: ¿acaso se puede esperar lo que se ve? 25En cambio, si esperamos lo que no vemos, lo esperamos con constancia.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 126 (125), 1–2b. 2c–3. 4–5. 6 (R.: 3a)
R. ¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros!
1Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía que soñábamos: 2nuestra boca se llenó de risas y nuestros labios, de canciones. R.
Hasta los mismos paganos decían: “¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!”. 3¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros y estamos rebosantes de alegría! R.
4¡Cambia, Señor, nuestra suerte como los torrentes del Négueb! 5Los que siembran entre lágrimas cosecharán entre canciones. R.
6El sembrador va llorando cuando esparce la semilla, pero vuelve cantando cuando trae las gavillas. R.
Aleluya: Cf. Mateo 11, 25
“Aleluya. Aleluya. Bendito eres, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque revelaste los misterios del Reino a los pequeños. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 13, 18–21
El grano creció y se convirtió en un arbusto
18Jesús dijo entonces: "¿A qué se parece el Reino de Dios? ¿Con qué podré compararlo? 19Se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su huerta; creció, se convirtió en un arbusto y los pájaros del cielo se cobijaron en sus ramas". 20Dijo también: "¿Con qué podré comparar el Reino de Dios? 21Se parece a un poco de levadura que una mujer mezcló con gran cantidad de harina, hasta que fermentó toda la masa".
Palabra del Señor.
Comentario:
Luego de la confrontación con el jefe de la sinagoga, Jesús expone esta reflexión sobre el “Reino de Dios”. Los comienzos humildes de la predicación cristiana cambiarán la forma de pensar de innumerables personas a lo largo de dos mil años de cristianismo.
La “mística” cristiana es ser fermento en la masa, es ser semilla pequeña que crece y sirve de hogar a muchos. No nos extrañe que la Iglesia deba siempre reformularse, y renacer, de pequeñas comunidades que más que ser maestros, se convierten en testigos del evangelio.
Hoy se hace mucho hincapié en la presencia constante del “laicado” en el medio de la “masa” del mundo, para ser “levadura” de crecimiento, que haga que los valores mundanos sean enaltecidos con el poder espiritual de la presencia del Espíritu santo.
Hoy se nos invita a ser semilla de cambio en todos los ambientes en los cuales vivimos, en nuestra familia, en nuestro trabajo, entre los amigos. Estamos llamados a dar crecimiento, a iluminar, a testimoniar que Jesús está vivo. Por eso debemos actuar con tesón, con ánimo, con fuerza invencible… pero también con humildad, con paciencia constante.
Meditemos:
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Lunes 26 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 8, 12–17
Ustedes han recibido el espíritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios “Abbá”, es decir, “Padre”
12Hermanos, nosotros no somos deudores de la carne, para vivir de una manera carnal. 13Si ustedes viven según la carne, morirán. Al contrario, si hacen morir las obras de la carne por medio del Espíritu, entonces vivirán. 14Todos los que son conducidos por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. 15Y ustedes no han recibido un espíritu de esclavos para volver a caer en el temor, sino el espíritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios: ¡Abba!, es decir, ¡Padre! 16El mismo espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. 17Si somos hijos, también somos herederos, herederos de Dios y coherederos de Cristo, porque sufrimos con él para ser glorificados con él.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 68 (67), 2 y 4. 6–7b. 20–21 (R.: 21a)
R. ¡Bendito sea el Dios que nos salva!
2¡Se alza el Señor! Sus enemigos se dispersan y sus adversarios huyen delante de él. 4Los justos se regocijan, gritan de gozo delante del Señor y se llenan de alegría. R.
6El Señor, en su santa Morada, es padre de los huérfanos y defensor de las viudas: 7Él instala en un hogar a los solitarios y hace salir con felicidad a los cautivos. R.
20¡Bendito sea el Señor, el Dios de nuestra salvación! Él carga con nosotros día tras día; 21Él es el Dios que nos salva y nos hace escapar de la muerte. R.
Aleluya: Cf. Juan 17, 17ba
“Aleluya. Aleluya. Tu palabra, Señor, es verdad; conságranos en la verdad. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 13, 10–17
Esta hija de Abraham, ¿no podía ser liberada de sus cadenas el día sábado?
10Un sábado, Jesús enseñaba en una sinagoga. 11Había allí una mujer poseída de un espíritu, que la tenía enferma desde hacía dieciocho años. Estaba completamente encorvada y no podía enderezarse de ninguna manera. 12Jesús, al verla, la llamó y le dijo: "Mujer, estás curada de tu enfermedad", 13y le impuso las manos. Ella se enderezó en seguida y glorificaba a Dios. 14Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo a la multitud: "Los días de trabajo son seis; vengan durante esos días para hacerse curar, y no el sábado". 15El Señor le respondió: "¡Hipócritas! Cualquiera de ustedes, aunque sea sábado, ¿no desata del pesebre a su buey o a su asno para llevarlo a beber? 16Y esta hija de Abraham, a la que Satanás tuvo aprisionada durante dieciocho años, ¿no podía ser librada de sus cadenas el día sábado?". 17Al oír estas palabras, todos sus adversario se llenaron de confusión, pero la multitud se alegraba de las maravillas que él hacía.
Palabra del Señor.
Comentario:
Lucas propone una intervención de Jesús sin que nadie se lo pida. Estamos acostumbrados a ver a Jesús respondiendo a la llamada de la gente, respondiendo a la petición de los que tienen problemas. Aquí es él mismo quien ve y llama a la mujer para curarla.
Lucas parece invitar a ver una relación entre la mujer “completamente encorvada” que es curada por el Señor y “se enderezó enseguida y glorificaba a Dios”, con la indignación del jefe de la sinagoga que pone el sábado por encima de la gente y su sufrimiento.
La mujer es la figura de Israel, del Pueblo, encorvado por el peso de la Ley que no da beneficios, sino que solo promueve sacrificios y sufrimientos. La Ley se vuelve un peso grande cuando solo sirve para imponer y perpetuar el poder de los que mandan, cuando está diseñada para el “cumplimiento” y no el “crecimiento” del Pueblo elegido.
Los poderosos obligan a “cumplir” la Ley, pero ellos, como verdaderos “hipócritas”, encontrarán los vericuetos legales para poder zafar de la normativa cuando no sea conveniente a sus intereses o caprichos. Lo odioso de todo el sistema es que en la comparación desarrollada por Cristo, valen más el buey o el asno del hipócrita que los 18 años de sufrimientos de esta pobre mujer. Como vemos, cuando la Ley se vuelve acomodaticia siempre hay intereses económicos, y no sociales.
Por eso es necesario que todos “cumplamos” la Ley, porque si es buena, servirá para el crecimiento de todo el Pueblo… si es mala, u obsoleta, a todos nos causará daño y entre todos buscaremos reformarla o eliminarla. No hay Ley, o mandato, que sea válido, si no sirve para el bien y la felicidad del pueblo.
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Domingo 25 – 30° DURANTE EL AÑO – Verde / Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 1ra semana para el Salterio. 30va semana.
Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Jeremías 31, 7–9
Traigo a ciegos y lisiados llenos de consuelo
7Porque así habla el Señor: ¡Griten jubilosos por Jacob, aclamen a la primera de las naciones! Háganse oír, alaben y digan: "¡El Señor ha salvado a su pueblo, al resto de Israel!". 8Yo los hago venir del país del Norte y los reúno desde los extremos de la tierra; hay entre ellos ciegos y lisiados, mujeres embarazadas y parturientas: ¡es una gran asamblea la que vuelve aquí! 9Habían partido llorando, pero yo los traigo llenos de consuelo; los conduciré a los torrentes de agua por un camino llano, donde ellos no tropezarán. Porque yo soy un padre para Israel y Efraím es mi primogénito.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 126 (125), 1–2b. 2c–3. 4–5. 6 (R.: 3)
R. ¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros y estamos rebosantes de alegría!
1Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía que soñábamos: 2nuestra boca se llenó de risas y nuestros labios, de canciones. R.
Hasta los mismos paganos decían: "¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!". 3¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros y estamos rebosantes de alegría! R.
4¡Cambia, Señor, nuestra suerte como los torrentes del Négueb! 5Los que siembran entre lágrimas cosecharán entre canciones. R.
6El sembrador va llorando cuando esparce la semilla, pero vuelve cantando cuando trae las gavillas. R.
Segunda Lectura
Lectura de la carta a los Hebreos 5, 1–6
Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec
1Todo Sumo Sacerdote es tomado de entre los hombres y puesto para intervenir en favor de los hombres en todo aquello que se refiere al servicio de Dios, a fin de ofrecer dones y sacrificios por los pecados. 2El puede mostrarse indulgente con los que pecan por ignorancia y con los descarriados, porque él mismo está sujeto a la debilidad humana. 3Por eso debe ofrecer sacrificios, no solamente por los pecados del pueblo, sino también por los propios pecados. 4Y nadie se arroga esta dignidad, si no es llamado por Dios como lo fue Aarón. 5Por eso, Cristo no se atribuyó a sí mismo la gloria de ser Sumo Sacerdote, sino que la recibió de aquel que le dijo: "Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy". 6Como también dice en otro lugar: "Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec".
Palabra de Dios.
Aleluya: Cf. 2 Timoteo 1, 10b
“Aleluya. Aleluya. Nuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte e hizo brillar la vida, mediante la Buena Noticia. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 10, 46–52
Maestro, que yo pueda ver
46Después llegaron a Jericó. Cuando Jesús salía de allí, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo -Bartimeo, un mendigo ciego- estaba sentado junto al camino. 47Al enterarse de que pasaba Jesús, el Nazareno, se puso a gritar: "¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!". 48Muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: "¡Hijo de David, ten piedad de mí!". 49Jesús se detuvo y dijo: "Llámenlo". Entonces llamaron al ciego y le dijeron: "¡Animo, levántate! El te llama". 50Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia él. 51Jesús le preguntó: "¿Qué quieres que haga por ti? Él le respondió: "Maestro, que yo pueda ver". 52Jesús le dijo: "Vete, tu fe te ha salvado". En seguida comenzó a ver y lo siguió por el camino.
Palabra del Señor.
Comentario:
San Marcos presenta en la escena del ciego de Jericó, la imagen de lo que es la Iglesia: tirada al costado del camino, sin ver a su salvador, desesperanzada de la vida, mendiga, carente de todo, poseedora de nada.
Bartimeo “se puso a gritar: ¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!” (v. 47). Nuestra Iglesia también grita y suspira por la ayuda que tarda en llegar desde el cielo, sus manos se extienden mendigando a Dios, pidiendo la atención del Señor. Pareciera que pasa de largo, parece que no la escucha, encima “muchos lo reprendían para que se callara” (v. 48), la violencia de la represión es grande, no sólo quieren una Iglesia ciega, al costado del camino, que reciba la limosna que ellos le quieran dar, sino también la quieren muda, que no grite, que no hable, que se acomode a los “gobernantes, (que) dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y (a) los poderosos (que) les hacen sentir su autoridad” (v. 42).
Pero Bartimeo no se calla, la Iglesia tampoco, y grita más fuerte: Hijo de David, ten piedad de mí. Y es allí donde termina la historia y comienza el misterio. La vocación se abre paso, como un nuevo sol que se levanta después de la oscuridad, “Jesús se detuvo y dijo: Llámenlo” (v. 49). ¡Jesús ha escuchado, ha respondido, ha llamado! ¡Como a los doce que fueron llamados aunque no comprendían, la Iglesia de hoy es llamada, para que comprenda y pueda ver! “Entonces llamaron al ciego y le dijeron: ¡Ánimo, levántate! Él te llama” (v. 49). En este punto, la comunidad tiene que estar animada, la hora de las tinieblas ha pasado, la luz de la fe brilla refulgente, traspasando las tinieblas, y el ánimo vuelve a los corazones de la comunidad. “El Señor te llama”, significa también: “te ha escuchado y sabe que tú también le escuchas. Él te entiende, y sabe que tú también lo entiendes”.
En el v. 50, el relato se convierte al mismo tiempo en lento y apresurado, avanza vertiginosamente y en cámara lenta. Con una capacidad absolutamente brillante, Marcos nos cambia el estado de ánimo, y, de ese mendigo suplicante abandonado al costado del camino, nos encontramos con un hombre que aprendió a dejarlo todo por el Señor. ¿Podríamos decir que este versículo es un resumen pascual? ¿Podríamos ver en este “arrojar el manto” algo así como el domingo de Ramos? ¿Podríamos captar en este “ponerse de pie de un salto” la resurrección del Señor y de todo creyente? ¿Podríamos, por último, ver en ese “fue hacia Él” lo que dice Marcos 16, 7: “Vayan ahora a decir a sus discípulos y a Pedro que Él irá antes que ustedes a Galilea; allí lo verán, como Él se lo había dicho”?
La pregunta de Jesús “¿Qué quieres que haga por ti?”, demora la escena, pero al mismo tiempo es obligada. En esta manera de ser del evangelio de San Marcos, de explicar lo obvio, de ir con pie de plomo, conocedor de sus lectores, sabe de la necesidad de no dar nada por supuesto, y de que, formalmente se dé el consentimiento a la fe. La respuesta de Bartimeo: “Maestro, que yo pueda ver”, es la expresión formal de lo que la comunidad necesita. En medio de las tinieblas, se necesita ver. En medio de la oscuridad, hace falta la luz. Ver sin milagros, ver sólo por fe...
En el v. 52, Jesús le dice: “Vete, tu fe te ha salvado”. Es la confirmación de que el creyente estaba en lo cierto, hacía falta gritar y llamar la atención para ser escuchado, hacía falta el oído atento para enterarse de que pasaba Jesús. La catequesis de Marcos termina de manera lógica: la conversión a la cual se llamaba (Mc 1, 15) se ha hecho realidad y “tu fe te ha salvado”.
Nos dice el relato que “enseguida comenzó a ver”, enseguida, al momento, al instante, y “lo siguió por el camino”.
Recobrada la visión, el que “estaba sentado junto al camino” (10, 46) sigue ahora a Jesús “por el camino”. Tal seguimiento consiste en algo más que en la integración de Bartimeo en el grupo de peregrinos que marcha a las fiestas. El verbo “seguir” se emplea casi siempre en relación con gente bien dispuesta hacia Jesús (2, 15; 3, 7; 5, 24; 11, 9) o, más frecuentemente, en conexión con los discípulos o el discipulado (1, 18; 2, 14; 6, 1; 8, 34; 9, 38; 10, 21.28.32; 15, 41). ...Mediante Bartimeo se intenta presentar un ejemplo de persona con capacidad “de ver”, y esa persona sigue a Jesús hacia su pasión.
La gran virtud de Bartimeo fue dejarse ayudar por el Señor, él no hizo nada (aparte de solicitar ayuda). La Iglesia, y nosotros dentro de ella, también hoy necesita ser dócil a la gracia salvadora de Jesús que nos da el milagro de poder “ver”. Así, y solo así, podremos saber cuál es nuestro lugar en el mundo y seguiremos al Señor como verdaderos discípulos suyos.
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Sábado 24 – Feria (o Memoria libre: San Antonio María Claret, obispo – Blanco / Santa María en sábado – Blanco) Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección. 1as vísperas del 30° domingo durante el año.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 8, 1–11
El Espíritu de aquel que resucitó a Jesús habita en ustedes
1Por lo tanto, ya no hay condenación para aquellos que viven unidos a Cristo Jesús. 2Porque la ley del Espíritu, que da la Vida, me libró, me libró, en Cristo Jesús, de la ley del pecado y de la muerte. 3Lo que no podía hacer la Ley, reducida a la impotencia por la carne, Dios lo hizo, enviando a su propio Hijo, en una carne semejante a la del pecado, y como víctima por el pecado. Así él condenó el pecado en la carne, 4para que la justicia de la Ley se cumpliera en nosotros, que ya no vivimos conforme a la carne sino al espíritu. 5En efecto, los que viven según la carne desean lo que es carnal; en cambio, los que viven según el espíritu, desean lo que es espiritual. 6Ahora bien, los deseos de la carne conducen a la muerte, pero los deseos del espíritu conducen a la vida y a la paz, 7porque los deseos de la carne se oponen a Dios, ya que no se someten a su Ley, ni pueden hacerlo. 8Por eso, los que viven de acuerdo con la carne no pueden agradar a Dios. 9Pero ustedes no están animados por la carne sino por el espíritu, dado que el Espíritu de Dios habita en ustedes. El que no tiene el Espíritu de Cristo no puede ser de Cristo. 10Pero si Cristo vive en ustedes, aunque el cuerpo esté sometido a la muerte a causa del pecado, el espíritu vive a causa de la justicia. 11Y si el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús habita en ustedes, el que resucitó a Cristo Jesús también dará vida a sus cuerpos mortales, por medio del mismo Espíritu que habita en ustedes.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 24 (23), 1–6
R. Así son los que buscan al Señor, los que buscan tu rostro, Dios de Jacob.
1Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella, el mundo y todos sus habitantes 2porque él la fundó sobre los mares, él la afirmó sobre las corrientes del océano. R.
3¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor y permanecer en su recinto sagrado? 4El que tiene las manos limpias y puro el corazón; el que no rinde culto a los ídolos ni jura falsamente. R.
5Él recibirá la bendición del Señor, la recompensa de Dios, su Salvador. 6Así son los que buscan al Señor, los que buscan tu rostro, Dios de Jacob. R.
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 13, 1–9
Si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera
1En ese momento se presentaron unas personas que comentaron a Jesús el caso de aquellos galileos, cuya sangre Pilato mezcló con la de las víctimas de sus sacrificios. 2El respondió: "¿Creen ustedes que esos galileos sufrieron todo esto porque eran más pecadores que los demás? 3Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera. 4¿O creen que las dieciocho personas que murieron cuando se desplomó la torre de Siloé, eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? 5Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera". 6Les dijo también esta parábola: "Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar frutos y nos encontró. 7Dijo entonces al viñador: "Hace tres años que vengo a buscar frutos en esta higuera y nos encuentro. Córtala, ¿para qué malgastar la tierra?". 8Pero él respondió: "Señor, déjala todavía este año; yo removeré la tierra alrededor de ella y la abonaré. 9Puede ser que así dé frutos en adelante. Si no, la cortarás"".
Palabra del Señor.
Comentario:
Mucha gente liga las situaciones de dolor que vive a una actitud deliberada de Dios por hacerles sufrir. Dios te está probando, nos dicen. Es la voluntad de Dios, reflexionan otros. “¿Creen ustedes que esos galileos sufrieron todo esto porque eran más pecadores que los demás?”, es la pregunta retórica, que Él mismo contesta, que hace Jesús. “Les aseguro que no”, responde el mismo Cristo. La naturaleza no es cruel, dicen los científicos, es consecuente, explican. Sin duda estamos dentro de un sistema, natural, donde, por ser parte de esa naturaleza, podemos sufrir consecuencias, lógicas por otro lado, como cualquier otro ser natural. Es decir, si un auto nos atropella, puede matarnos, dañarnos sin duda, porque las “leyes” de la naturaleza son así. Es la consecuencia de ser humanos. Lo real es que, por ser humanos, “tenemos” otras consecuencias que nos agradan, cosas que nos pasan, por vivir en este mundo, que nos encantan… Ahí nadie se queja, ni agradece, lo “aceptamos” como una consecuencia lógica de estar vivos.
Pero Jesús, fiel a su estilo, lleva las consecuencias al extremo. La vida puede ser buena o mala (en realidad, generalmente, tiene de las dos cosas); pero, la vida no termina en este mundo, por eso la necesaria conversión que exige el Salvador. La parábola final invita a ver que Dios lejos de “probarnos”, alejado del “castigarnos” que le adjudican… Dios tiene paciencia, espera la conversión, frena el “castigo”. ¿Razón? Nos ama. El final de la historia es en el cielo, es en la eternidad. Por eso, pese a las “consecuencias” lógicas de la justicia divina, lo que impera en el pensamiento de Dios es la MISERICORDIA.
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Viernes 23 – Feria (o Memoria Libre: San Juan de Capistrano, presbítero – Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria. Día Penitencial.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 7, 18–25a
Hay en mis miembros una ley que lucha contra la ley de mi razón y me ata a la ley del pecado
18Porque sé que nada bueno hay en mí, es decir, en mi carne. En efecto, el deseo de hacer el bien está a mi alcance, pero no el realizarlo. 19Y así, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. 20Pero cuando hago lo que no quiero, no soy yo quien lo hace, sino el pecado que reside en mí. 21De esa manera, vengo a descubrir esta ley: queriendo hacer el bien, se me presenta el mal. 22Porque de acuerdo con el hombre interior, me complazco en la Ley de Dios, 23 pero observo que hay en mis miembros otra ley que lucha contra la ley de mi razón y me ata a la ley del pecado que está en mis miembros. 24¡Ay de mí! ¿Quién podrá librarme de este cuerpo que me lleva a la muerte? 25¡Gracias a Dios, por Jesucristo, nuestro Señor!
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 119 (118), 66. 68. 76–77. 93–94
R. ¡Instrúyeme, Señor, en tus leyes!
66Enséñame la discreción y la sabiduría, porque confío en tus mandamientos. 68Tú eres bueno y haces el bien: enséñame tus mandamientos. R.
76Que tu misericordia me consuele, de acuerdo con la promesa que me hiciste. 77Que llegue hasta mí tu compasión, y viviré porque tu ley es toda mi alegría. R.
93Nunca me olvidaré de tus preceptos: por medio de ellos, me has dado la vida. 94Sálvame, porque yo te pertenezco y busco tus preceptos. R.
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 12, 54–59
Ustedes saben discernir el aspecto de la tierra y del cielo; ¿cómo entonces no saben discernir el tiempo presente?
54Dijo también a la multitud: "Cuando ven que una nube se levanta en occidente, ustedes dicen en seguida que va a llover, y así sucede. 55Y cuando sopla viento del sur, dicen que hará calor, y así sucede. 56¡Hipócritas! Ustedes saben discernir el aspecto de la tierra y del cielo; ¿cómo entonces no saben discernir el tiempo presente? 57¿Por qué no juzgan ustedes mismos lo que es justo? 58Cuando vas con tu adversario a presentarte ante el magistrado, trata de llegar a un acuerdo con él en el camino, no sea que el adversario te lleve ante el juez, y el juez te entregue al guardia, y este te ponga en la cárcel. 59Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo".
Palabra del Señor.
Comentario:
Discernir, poner en la zaranda, en el cernidor. Esa es la enseñanza que el Señor nos imparte hoy. La técnica, la ciencia, el progreso científico nos hace ver con más larga mirada las cosas necesarias para la vida. La realidad es que el ser humano ha progresado tanto como nadie se imaginó. Pero lo hace sin conciencia, sin capacidad de progreso moral, sin discernimiento.
Cuando aumentan tanto las comunicaciones, aumentan más las distancias, el mundo de los afectos se vuelve un universo enrarecido por la incapacidad que tenemos de entablar relaciones sostenibles en el tiempo, perdurables. Podemos chatear con personas que están a millares de kilómetros y no somos capaces de intimar con gente que vive a la vuelta de casa. Discernimos los signos de los tiempos, en el diario, la televisión, la radio, las revistas, internet… pero a nivel afectos profundos somos desconocidos el uno para el otro, crecen relaciones interpersonales faltas de afecto, donde lo importante no es lo que doy, sino lo que recibo del otro. Mas capaces a nivel científicos, más incapaces a nivel emocional. Estamos desarrollando mucho un solo aspecto de nuestra vida, y el más importante, que es el mundo espiritual-afectivo, pierde cada día más lugar en nuestra capacidad de desarrollarlo. Los suicidios, la depresión, los miedos generalizados, los trastornos obsesivos de tanta gente nos muestra que la mucha tecnología, cuando no se acompaña de crecimiento equilibrado a nivel humano, puede convertirse en algo que daña.
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Jueves 22 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 6, 19–23
Ahora, emancipados del pecado, habéis sido hechos esclavos de Dios
19Voy a hablarles de una manera humana, teniendo en cuenta la debilidad natural de ustedes. Si antes entregaron sus miembros, haciéndolos esclavos de la impureza y del desorden hasta llegar a sus excesos, pónganlos ahora al servicio de la justicia para alcanzar la santidad. 20Cuando eran esclavos del pecado, ustedes estaban libres con respecto de la justicia. 21Pero, ¿Qué provecho sacaron entonces de las obras que ahora los avergüenzan? El resultado de esas obras es la muerte. 22Ahora, en cambio, ustedes están libres del pecado y sometidos a Dios: el fruto de esto es la santidad y su resultado, la Vida eterna. 23Porque el salario del pecado es la muerte, mientras que el don gratuito de Dios es la Vida eterna, en Cristo Jesús, nuestro Señor.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 1, 1–4. 6
R. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.
1¡Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los impíos, 2sino que se complace en la ley del Señor y la medita de día y de noche! R.
3El es como un árbol plantado al borde de las aguas, que produce fruto a su debido tiempo, y cuyas hojas nunca se marchitan: todo lo que haga le saldrá bien. R.
4No sucede así con los malvados: ellos son como paja que se lleva el viento, 6porque el Señor cuida el camino de los justos, pero el camino de los malvados termina mal. R.
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 12, 49–53
¿Piensan ustedes que he venido a traer la paz a la tierra? No, les digo que he venido a traer la división.
49Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo! 50Tengo que recibir un bautismo, ¡y qué angustia siento hasta que esto se cumpla plenamente! 51¿Piensan ustedes que he venido a traer la paz a la tierra? No, les digo que he venido a traer la división. 52De ahora en adelante, cinco miembros de una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres: 53el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra".
Palabra del Señor.
Comentario:
El fuego que quiere traer Jesús es el fuego del amor. El bautismo de Jesús es su propia muerte, su entrega absoluta hasta dar la vida por entero por nosotros. La división que llega no está provocada, en su violencia, por Cristo, sino, al revés, por aquellos que rechazan a Cristo y el modo de conducta de los cristianos. Las persecuciones del imperio romano, los millones de cristianos muertos lo testifican. Actualmente se considera que hay setenta millones de mártires, a lo largo de 2000 años de historia de la Iglesias Católica. Cerca de treinta y cinco mil mártires al año, dieciocho personas asesinadas por amor a Jesús por día.
Esa realidad nos lleva a darnos cuenta lo peligroso que es ser cristiano. Desde ahí, la pregunta es: porqué no vivimos bien nuestro compromiso creyente, tantos murieron, ofrendaron sus vidas por Jesús, tantos nos precedieron en el testimonio de la fe, cuántos fueron capaces de entregar la vida por ser cristianos… y nosotros, que nos creemos grandes cristianos, no sólo no daríamos la vida, sino que ni siquiera cambiamos nuestra conducta y actuamos de modo fariseo. La realidad es que 70 millones de mártires nos piden, a gritos, que hagamos las cosas bien. Es la sangre de nuestros hermanos, precedidos por la de Jesús, la que nos interpela y nos dice: Que arda el fuego del Espíritu en tu corazón, que el Bautismo sea tu vida.
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Miércoles 21 – Feria – Rojo / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 6, 12–18
Ofrézcanse ustedes mismos a Dios, como quienes han pasado de la muerte a la Vida
12No permitan que el pecado reine en sus cuerpos mortales, obedeciendo a sus bajos deseos. 13Ni hagan de sus miembros instrumentos de injusticia al servicio del pecado, sino ofrézcanse ustedes mismos a Dios, como quienes han pasado de la muerte a la Vida, y hagan de sus miembros instrumentos de justicia al servicio de Dios. 14Que el pecado no tenga más dominio sobre ustedes, ya que no están sometidos a la Ley, sino a la gracia. 15¿Entonces qué? ¿Vamos a pecar porque no estamos sometidos a la Ley sino a la gracia? ¡De ninguna manera! 16¿No saben que al someterse a alguien como esclavos para obedecerle, se hacen esclavos de aquel a quien obedecen, sea del pecado, que conduce a la muerte, sea de la obediencia que conduce a la justicia? 17Pero gracias a Dios, ustedes, después de haber sido esclavos del pecado, han obedecido de corazón a la regla de doctrina, a al cual fueron confiados, 18y ahora, liberados del pecado, han llegado a ser servidores de la justicia.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 124 (123), 1–8 (R.: 5a)
R. Nuestro auxilio está en el nombre del Señor.
1Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte -que lo diga Israel-, 2si el Señor no hubiera estado de nuestra parte, cuando los hombres se alzaron contra nosotros, 3nos habrían devorado vivos. Cuando ardió su furor contra nosotros. R.
4Las aguas nos habrían inundado, un torrente nos habría sumergido, 5nos habrían sumergido las aguas turbulentas. 6¡Bendito sea el Señor, que no nos entregó como presa de sus dientes! R.
7Nuestra vida se salvó como un pájaro de la trampa del cazador: la trampa se rompió y nosotros escapamos. 8Nuestra ayuda está en el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra. R.
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 12, 39–48
Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho
39Entiéndalo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa. 40Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada". 41Pedro preguntó entonces: "Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?". 42El Señor le dijo: "¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno? 43¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentra ocupado en este trabajo! 44Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes. 45Pero si este servidor piensa: "Mi señor tardará en llegar", y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse, 46su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles. 47El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo. 48Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente. Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más.
Palabra del Señor.
Comentario:
El Señor vuelve. Esperarlo no significa quedarse sin hacer nada, esperar es actuar adecuadamente, porque cada uno de nosotros tiene una misión, un servicio que realizar para los demás (v. 42). Las consecuencias de una mala conducta lleva al sufrimiento, “un castigo severo” (v. 47). Mientras Él vuelve, nosotros somos sus administradores. Cuántas cosas, cuántas tareas, tenemos para realizar en ayuda a los demás. La fe demanda de parte de todo buen cristiano, una actitud de servicio, actitud de servicio que se prolonga en el tiempo. Se decía, antiguamente, quien no vive para servir, no sirve para vivir.
Muchas veces nos encontramos con cristianos “truchos”, errados con su modo de actuar. Ellos consideran más real “rezar”, que “obrar” santamente. No se trata de “actuar” como tontos, desesperados por “hacer” algo… no, la acción, no solo debe ser solidaria, debe ser solidaria y organizada, inteligente. Los creyentes de este siglo estamos llamados a encontrar el modo de “servir” desde la política, a “servir” desde las instituciones intermedias, a “servir” desde todo ámbito posible. No solo se trata de hacer “caridad”, sino de un servicio efectivo, real, en cuanto al cambio de estructuras. Jesús entiende que “al que se le dio mucho, se le pedirá mucho” (v. 48). No es solo dar lo que nos sobra, lo que no ocupa nuestro corazón… eso es una caridad sin alma. Hay que involucrarse, hay que cambiar estructuras, hay que hacer una “revolución”, pero una revolución con las únicas armas del AMOR y el COMPROMISO SOLIDARIO. No es dar limosna, es dar VIDA.
Meditemos:
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Martes 20 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 5, 12. 15b. 17–21
Si por la falta de uno solo reinó la muerte, con mucha más razón, vivirán y reinarán por medio de un solo hombre
12Por lo tanto, por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron. 15Porque si la falta de uno solo provocó la muerte de todos, la gracia de Dios y el don conferido por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, fueron derramados mucho más abundantemente sobre todos. 17En efecto, si por la falta de uno solo reinó la muerte, con mucha más razón, vivirán y reinarán por medio de un solo hombre, Jesucristo, aquellos que han recibido abundantemente la gracia y el don de la justicia. 18Por consiguiente, así como la falta de uno solo causó la condenación de todos, también el acto de justicia de uno solo producirá para todos los hombres la justificación que conduce a la Vida. 19Y de la misma manera que por la desobediencia de un solo hombre, todos se convirtieron en pecadores, también por la obediencia de uno solo, todos se convertirán en justos. 20Es verdad que la Ley entró para que se multiplicaran las transgresiones, pero donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia. 21Porque así como el pecado reinó produciendo la muerte, también la gracia reinará por medio de la justicia para la Vida eterna, por Jesucristo, nuestro Señor.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 40 (39), 7–10. 17 (R.: 3a)
R. ¡Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad!
7Tú no quisiste víctima ni oblación; pero me diste un oído atento; no pediste holocaustos ni sacrificios, 8entonces dije: Aquí estoy. R.
9En el libro de la Ley está escrito lo que tengo que hacer: yo amo. Dios mío, tu voluntad, y tu ley está en mi corazón. R.
10Proclamé gozosamente tu justicia en la gran asamblea; no, no mantuve cerrados mis labios, tú lo sabes, Señor. R.
17Que se alegren y se regocijen en ti todos los que te buscan y digan siempre los que desean tu victoria; “¡Qué grande es el Señor!”. R.
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 12, 35–38
¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada!
35Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas. 36Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta. 37¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlo. 38¡Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así!
Palabra del Señor.
Comentario:
La invitación de Jesús, urgente para los llamados a ser discípulos y misioneros, se dirige a manifestarnos que debemos estar “preparados”. Es decir, no caer en la improvisación, en que las cosas salgan por casualidad, por que se dieron así, por que no estuvimos “preparados”. La búsqueda de Jesús está en hacer de nosotros plenos servidores, que cuando el dueño de casa vuelve, están prestos “para abrirle apenas llegue y llame a la puerta”. No se trata, entonces, la vida cristiana de hacer muchas cosas, de resolver muchos problemas, sino de estar “preparados”, atentos a las necesidades del dueño, mirando que hace falta para que la “casa” esté bien cuidada, atendida. Sería casi como ser un buen mayordomo, como una buena ama de casa; responder, con rapidez, a la necesidad de quien es el dueño de todo.
Muchas veces vemos que las personas más religiosas actúan para satisfacer sus propias necesidades de perfección espiritual: oración, lectura, ritos sagrados… pero no atienden las “necesidades” del dueño de casa, de Dios. Así se cae en el fariseísmo, en la actitud de cumplimiento, en el estar haciendo muchas cosas que solo le llenan al que viene a servir, pero solo se sirve a sí mismo.
¿Qué pensaría usted de una empleada doméstica que solo “limpia” todo el día, pero no acomoda las cosas, no riega las plantas, no lava la ropa, o los platos? ¿Qué opinaría de aquel que da de comer a otros y solo cocina la comida que a él le gusta? Es decir, ser una persona “religiosa” no significa ser un buen “servidor”. No, por lo menos, desde los ojos de Dios.
Meditemos:
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Lunes 19 – Feria (o Memoria Libre: Santos Juan de Brébeuf e Isaac Jogues, presbíteros, y compañeros, mártires – Rojo / San Pablo de la Cruz, presbítero – Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 4, 20–25
Cuando dice la Escritura: "Dios tuvo en cuenta su fe", no se refiere únicamente a Abraham, sino también a nosotros
20El no dudó de la promesa de Dios, por falta de fe, sino al contrario, fortalecido por esa fe, glorificó a Dios, 21plenamente convencido de que Dios tiene poder para cumplir lo que promete. 22Por eso, la fe le fue tenida en cuenta para su justificación. 23Pero cuando dice la Escritura: "Dios tuvo en cuenta su fe", no se refiere únicamente a Abraham, sino también a nosotros, 24que tenemos fe en aquel que resucitó a nuestro Señor Jesús, 25el cual fue entregado por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Lucas 1, 69–75 (R.: 68)
R. Bendito sea el Señor, el Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su Pueblo.
69Nos ha dado un poderoso Salvador en la casa de David, su servidor, 70como lo había anunciado mucho tiempo antes, por boca de sus santos profetas. R.
71Para salvarnos de nuestros enemigos y de las manos de todos los que nos odian. 72Así tuvo misericordia de nuestros padres y se acordó de su santa Alianza, 73del juramento que hizo a nuestro padre Abraham. R.
74Para concedernos que, libres de temor, arrancados de las manos de nuestros enemigos, 75lo sirvamos en santidad y justicia, bajo su mirada, durante toda nuestra vida. R.
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 12, 13–21
¿Y para quién será lo que has amontonado?
13Uno de la multitud le dijo: "Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia". 14Jesús le respondió: "Amigo, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre ustedes?". 15Después les dijo: "Cuídense de la abundancia, la vida de un hombre no está asegurada por sus riquezas". 16Les dijo entonces una parábola: "Había un hombre rico, cuyas tierras habían producido mucho, 17y se preguntaba a sí mismo "¿Qué voy a hacer? No tengo dónde guardar mi cosecha". 18Después pensó: "Voy a hacer esto: demoleré mis graneros, construiré otros más grandes y amontonaré allí todo mi trigo y mis bienes, 19y diré a mi alma: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, como, bebe y date buena vida". 20Pero Dios le dijo: "Insensato, esta misma noche vas a morir. ¿Y para quién será lo que has amontonado?". 21Esto es lo que sucede al que acumula riquezas para sí, y no es rico a los ojos de Dios".
Palabra del Señor.
Comentario:
Dicen que John Lennon repetía siempre una frase que dice: “la vida es aquello que pasa, mientras hacemos otra cosa”. Jesús cuenta, de otro modo, la misma idea. El hombre del relato, de la parábola, cree que la “vida”, su “vida” es acumular dinero para encontrar seguridad de que lo que vive es VIDA. “Guardar la cosecha” es el objetivo fundamental. La frase que Jesús pone en sus labios, refleja la intención fundamental del personaje de la parábola: “Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, como, bebe y date buena vida”. Pero hay otras fuerzas, hay otro poder fuera del poder del dinero, visto como valor de seguridad.
La vida, es mucho más que “tener”, la vida es más que “acumular”. Cuenta Tony De Mello, sacerdote Indio, Jesuita, que un hombre huía del tigre, en su huida se sube a un árbol, cuando levanta la cabeza se encuentra con que el tigre está a metros de él, en el mismo árbol. Piensa en tirarse al suelo y tratar de escapar… pero ve que el árbol es una morera, ¡y tiene frutos cerca! Come una mora, y experimenta su intenso sabor… para De Mello eso es la vida, vivir el instante. Ocuparnos de las cosas, pero saber que la “vida” es ese instante en el cual disfrutamos el momento, intensamente, con gusto y alegría.
Tal vez el rico a los ojos de Dios sea el que no “amontona”, el que, al revés, disfruta lo bueno de cada instante.
Meditemos:
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Domingo 18 – 29° DURANTE EL AÑO – Verde / Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 1ra semana para el Salterio. 29va semana.
Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Isaías 53, 10–11
Si ofrece su vida en sacrificio de reparación, verá su descendencia, prolongará sus días
10El Señor quiso aplastarlo con el sufrimiento. Si ofrece su vida en sacrificio de reparación, verá su descendencia, prolongará sus días, y la voluntad del Señor se cumplirá por medio de él. 11A causa de tantas fatigas, él verá la luz y, al saberlo, quedará saciado. Mi Servidor justo justificará a muchos y cargará sobre sí las faltas de ellos.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 33 (32), 4–5. 18–20. 22 (R.: 22)
R. ¡Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti!
4Porque la palabra del Señor es recta y él obra siempre con lealtad; 5él ama la justicia y el derecho, y la tierra está llena de su amor. R.
18Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, 19para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R.
20Nuestra alma espera en el Señor; él es nuestra ayuda y nuestro escudo. 22Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti. R.
Segunda Lectura
Lectura de la carta a los Hebreos 4, 14–16
Vayamos confiadamente al trono de la gracia
14Y ya que tenemos en Jesús, el Hijo de Dios, un Sumo Sacerdote insigne que penetró en el cielo, permanezcamos firmes en la confesión de nuestra fe. 15Porque no tenemos un Sumo Sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades; al contrario él fue sometido a las mismas pruebas que nosotros, a excepción del pecado. 16Vayamos, entonces, confiadamente al trono de la gracia, a fin de obtener misericordia y alcanzar la gracia de un auxilio oportuno.
Palabra de Dios.
Aleluya: Marcos 10, 45
“Aleluya. Aleluya. El Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 10, 35–45
35Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: "Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir". 36El les respondió: "¿Qué quieren que haga por ustedes?". 37Ellos le dijeron: "Concédenos sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria". 38Jesús le dijo: "No saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz que yo beberé y recibir el bautismo que yo recibiré?". 39"Podemos", le respondieron. Entonces Jesús agregó: "Ustedes beberán el cáliz que yo beberé y recibirán el mismo bautismo que yo. 40En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes han sido destinados". 41Los otros diez, que habían oído a Santiago y a Juan, se indignaron contra ellos. 42Jesús los llamó y les dijo: "Ustedes saben que aquellos a quienes se considera gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad. 43Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; 44y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos. 45Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud".
Palabra del Señor.
Comentario:
“Concédenos sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria”. Que no nos sorprenda la petición de estos muchachos. ¿No nos imaginábamos distinto a Juan? – Hijo, aquí tienes a tu madre – le dijo Jesús en la Cruz. Pareciera que estamos delante de una persona suave, acogedora, humilde, hogareña. En realidad el relato de hoy lo presenta buscando el poder, quiere sentarse al lado del Dios todopoderoso. De todos modos este lado oscuro de Juan no debe atraparnos desprevenidos, porque ¿a quién de nosotros no le seduce el poder? ¿Quién de nosotros puede decir: a mi no me interesa mandar? Esta es la parte negativa de Juan y su hermano, el Señor se encarga de ayudarles para que puedan sanarla, porque se trata de eso: una enfermedad. Son hombres enfermos que buscan la gloria, la fama, el poder, por que no pueden aceptar ser, tan sólo, seres humanos como los demás. Cuando Jesús llegue a la Cruz, Juan estará listo para servir y no, como ahora, querer mandar.
¿Pueden beber el cáliz que yo beberé y recibir el bautismo que yo recibiré? Jesús está hablando de su propia muerte. En Marcos 10, 33-34 había anunciado por tercera vez su pasión. San Juan Crisóstomo nos dice: “Él llama aquí cáliz y bautismo a su cruz y a su muerte; cáliz porque se dirige hacia la cruz con ganas, y bautismo, porque, con su muerte, purificaba la tierra entera” (Homilía sobre la incomprensibilidad de Dios, 8. 5). En este sentido leamos la hermosa oración de San Policarpo de Esmirna al momento de entregar su vida al Señor por medio del martirio (Martirio de Policarpo, 14, 1-3):
Señor, Dios todopoderoso,
Padre de tu amado y bendito siervo Jesucristo,
Por el que te hemos conocido,
Dios de los ángeles, de las potencias, de toda la creación
Y de todo el pueblo de los justos que viven en tu presencia.
Te bendigo porque me has juzgado digno de este día y de esta hora,
De tomar parte en el número de los mártires,
En el cáliz de tu Cristo,
Para la resurrección de la vida eterna en alma y cuerpo,
En la incorruptibilidad del Espíritu Santo.
Que hoy sea yo recibido con ellos en tu presencia,
En sacrificio generoso y grato,
Tal como Tú, el Dios verdadero que no engaña,
Lo has preparado de antemano,
Lo anunciaste y lo has cumplido.
Por ello y por encima de todas las cosas te alabo,
Te bendigo, te glorifico,
Por medio de Jesucristo, Sumo Sacerdote eterno y celeste,
Tu amado siervo,
Por el cual la gloria a Ti junto a Él y al Espíritu Santo,
Ahora y en los siglos venideros. Amén.
Esta oración tan bonita puede servirnos a nosotros mismos para entregar, cada mañana, nuestra vida en ofrenda al Señor. Es una oración de martirio. De testimonio de vida entregada hasta las últimas consecuencias, aunque estas sean mortales. Nosotros también, al igual que Juan, Santiago y Policarpo podemos beber el cáliz y recibir el bautismo del Señor.
El que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes, y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos. La situación es simple, la grandeza y la primogenitura espiritual viene tomadas de la mano del servicio. En la Iglesia los verdaderamente grandes, sirven. Jesús dio el ejemplo, nosotros nos hemos habituado al mundo donde los grandes mandan. En la Iglesia los grandes sirven. Nunca nos cansemos de repetirlo: en la Iglesia los grandes sirven. Una Iglesia grande se construye con la grandeza de cada uno de sus miembros. ¿Cómo va a crecer la Iglesia si sus miembros seguimos anoréxicos de grandeza espiritual? El único camino posible para la grandeza cristiana es el servicio. Si no lo hacemos así estamos perdiendo el tiempo. En vez de cargar la cruz y entregar la vida en martirio, somos un martirio para los demás que cargan con la pesada cruz de nuestra pequeñez de espíritu.
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Sábado 17 – Memoria Obligatoria: San Ignacio de Antioquía, obispo y mártir – Rojo / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria. 1as vísperas del 29° domingo durante el año.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 4, 13. 16–18
Esperó contra toda esperanza
13En efecto, la promesa de recibir el mundo en herencia, hecha a Abraham y a su posteridad, no le fue concedida en virtud de la Ley, sino por la justicia que procede de la fe. 16Por eso, la herencia se obtiene por medio de la fe, a fin de que esa herencia sea gratuita y la promesa quede asegurada para todos los descendientes de Abraham, no sólo los que lo son por la Ley, sino también los que lo son por la fe. Porque él es nuestro padre común 17como dice la Escritura: ""Te he constituido padre de muchas naciones". Abraham es nuestro padre a los ojos de aquel en quien creyó: el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia a las cosas que no existen. 18Esperando contra toda esperanza, Abraham creyó y llegó a ser padre de muchas naciones, como se le había anunciado: Así será tu descendencia.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 105 (104), 6–7. 8–9. 42–43 (R.: 8ª)
R. El Señor se acuerda eternamente de su alianza.
6Descendientes de Abraham, su servidor, hijos de Jacob, su elegido: 7el Señor es nuestro Dios, en toda la tierra rigen sus decretos. R.
8El se acuerda eternamente de su alianza, de la palabra que dio por mil generaciones, 9del pacto que selló con Abraham, del juramento que hizo a Isaac. R.
42El se acordó de la palabra sagrada, que había dado a Abraham, su servidor, 43e hizo salir a su pueblo con alegría, a sus elegidos, entre cantos de triunfo. R.
Aleluya: Juan 15, 26b. 27a
“Aleluya. Aleluya. Dice el Señor: El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí, y ustedes también darán testimonio. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 12, 8–12
El espíritu Santo les enseñará en ese momento lo que deben decir
8Les aseguro que aquel que me reconozca abiertamente delante de los hombres, el Hijo del hombre lo reconocerá ante los ángeles de Dios. 9Pero el que no me reconozca delante de los hombres, no será reconocido ante los ángeles de Dios. 10Al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará. 11Cuando los lleven ante las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no se preocupen de cómo se van a defender o qué van a decir, 12porque el Espíritu Santo les enseñará en ese momento lo que deban decir".
Palabra del Señor.
Comentario:
Reconocer a Jesús no es algo “heroico”, es algo “familiar”. Reconocer a Jesús es darse cuenta que soy “hermano” suyo, que comparto su “linaje”, que no hay otro “vínculo” más importante para mí que el de ser “discípulo” suyo, “amigo” suyo. Si reconocemos, seremos reconocidos; si tratamos bien, seremos tratados bien… la lógica de Jesús nos invita a ver que somos los “artífices” de nuestro propio destino. Lo que hagamos vendrá, como un boomerang, hacia nosotros en cada acción nuestra. No es un premio o castigo, es la realidad de la vida: lo que siembras, eso cosechas.
El Espíritu Santo viene en nuestra ayuda en las situaciones más difíciles. Pensemos en esas comunidades cristianas perseguidas, donde la muerte se enseñorea, donde los violentos irrumpen, por los motivos que fuesen, que son siempre excusas, para atropellar, para matar y robar. El “Paráclito”, el abogado defensor de Dios, el Espíritu Santo, viene en nuestra ayuda. Hacer un lado el miedo y dejarle indicarnos el camino es la única opción en un mundo violento, donde no importan los razonamientos, ni las razones, sino el poder y la fuerza.
Meditemos:
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Viernes 16 – Feria (o Memoria Libre: Santa Eduviges, religiosa – Blanco / Santa Margarita María Alacoque, virgen – Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección. Día Penitencial
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 4, 1–8
Abraham creyó en Dios y esto le fue tenido en cuenta para su justificación
1¿Y qué diremos de Abraham, nuestro padre según la carne? 2Si él hubiera sido justificado por las obras tendría de qué gloriarse, pero no delante de Dios. 3Porque, ¿qué dice la Escritura?: Abraham creyó en Dios y esto le fue tenido en cuenta para su justificación. 4Ahora bien, al que trabaja no se le da el salario como un regalo, sino como algo que se le debe. 5Pero al que no hace nada, sino que cree en aquel que justifica al impío, se le tiene en cuenta la fe para su justificación. 6Por eso David proclama la felicidad de aquel a quien Dios confiere la justicia sin las obras, diciendo: 7"Felices aquellos a quienes fueron perdonadas sus faltas y cuyos pecados han sido cubiertos. 8Feliz el hombre a quien Dios no le tiene en cuenta su pecado".
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 32 (31), 1–2. 5. 11 (R.: cf. 7)
R. Señor, tu eres mi refugio y me colmas con la alegría de la salvación.
1¡Feliz el que ha sido absuelto de su pecado y liberado de su falta! 2¡Feliz el hombre a quien el Señor no le tiene en cuenta las culpas, y en cuyo espíritu no hay doblez! R.
5Pero yo reconocí mi pecado, no te escondí mi culpa, pensando: "Confesaré mis faltas al Señor". ¡Y tú perdonaste mi culpa y mi pecado! R.
11¡Alégrense en el Señor, regocíjense los justos! ¡Canten jubilosos los rectos de corazón! R.
Aleluya: Salmo 33 (32), 22
“Aleluya. Aleluya. Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 12, 1–7
Tienen contados todos sus cabellos
1Mientras tanto se reunieron miles de personas, hasta el punto de atropellarse unos a otros. Jesús comenzó a decir, dirigiéndose primero a sus discípulos: "Cuídense de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. 2No hay nada oculto que no deba ser revelado, ni nada secreto que no deba ser conocido. 3Por eso, todo lo que ustedes han dicho en la oscuridad, será escuchado en pleno día; y lo que han hablado al oído, en las habitaciones más ocultas, será proclamado desde lo alto de las casas. 4A ustedes, mis amigos, les digo: No teman a los que matan el cuerpo y después no pueden hacer nada más. 5Yo les indicaré a quién deben matar, tiene el poder de arrojar a la Gehena. Sí, les repito, teman a ese. 6¿No se venden acaso cinco pájaros por dos monedas? Sin embargo, Dios no olvida a ninguno de ellos. 7Ustedes tienen contados todos sus cabellos: no teman, porque valen más que muchos pájaros.
Palabra del Señor.
Comentario:
Jesús insiste en “cuidarse” y dice él, de la levadura de los fariseos. La comparación con la “levadura” apunta a cuidarse de todo aquello que “infla”, de lo que nos vuelve soberbios, de todo lo que nos quiere “agrandar”. La “levadura” levanta, engrandece huecamente, hace creer que uno es lo que en realidad no se es.
El Señor indica la clave para salir del círculo vicioso de solo hacer las cosas por apariencia, por creernos los mejores. Decir a gritos la verdad, en semilla, que Él nos enseña. Lo que Él dice “en secreto”, místicamente (la palabra mística, como mito, tiene como base el término sanscrito mÿ, que significa en “voz baja”, “susurrar”). Es así, el discípulo escucha en el interior de su corazón, lo madura, deja crecer aquello que se sembró en él; y, con la fuerza de los convertidos, lo predica, lo enseña, se convierte en aquel que “proclama desde lo alto de las casas”.
No tener temor, vencerlo a fuerza de la verdad, saber ver con claridad las cosas como son, no las apariencias, sino las claridades de lo simple. Jesús nos alerta contra los poderosos que pueden matar, pero lo hace de manera en que nos invita a ser discípulos y no héroes, hijos y no soldados en una batalla. Valemos más que muchos pájaros, no somos peones de un tablero de ajedrez, no somos soldados en una batalla… somos hijos amados. Eso es importante, eso es claro, eso es simple. La “levadura de los fariseos” nos querrá llevar a satisfacer nuestro ego, inspirándonos actitudes que no son cristianas, sino solo buscadoras de auto afirmación. Jesús nos lleva a encontrarnos filialmente con el Padre, a no temer, porque la “casa de Dios” es nuestra. No somos héroes, ni soldados de Cristo; somos hijos de Dios, que confían en él.
Meditemos:
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Jueves 15 – Memoria obligatoria: Santa teresa de Jesús, virgen y doctora de la Iglesia – Blanco / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 3, 21–30a
El hombre es justificado por la fe, sin las obras de la Ley
21Pero ahora, sin la Ley, se ha manifestado la justicia de Dios atestiguada por la Ley y los Profetas: 22la justicia de Dios, por la fe en Jesucristo, para todos los que creen. Porque no hay ninguna distinción: 23todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, 24pero son injustificados gratuitamente por su gracia, en virtud de la redención cumplida en Cristo Jesús. 25El fue puesto por Dios como instrumento de propiciación por su propia sangre, gracias a la fe. De esa manera, Dios ha querido mostrar su justicia: 26en el tiempo de la paciencia divina, pasando por alto los pecados cometidos anteriormente, y en el tiempo presente, siendo justo y justificado a los que creen en Jesús. 27¿Qué derecho hay entonces para gloriarse? Ninguna. Pero, ¿en virtud de qué ley se excluye ese derecho? ¿Por la ley de las obras? No, sino por la ley de la fe. 28Porque nosotros estimamos que le hombre es justificado por la fe, sin las obras de la Ley. 29¿Acaso Dios es solamente el Dios de los judíos? ¿No lo es también de los paganos? Evidentemente que sí, 30porque no hay más que un solo Dios.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 130 (129), 1–2. 3–4. 5–6 (R.: 7)
R. En el Señor se encuentra la misericordia y la redención en abundancia.
1Desde lo más profundo te invoco, Señor, 2¡Señor, oye mi voz! Estén tus oídos atentos al clamor de mi plegaria. R.
3Si tienes en cuenta las culpas, Señor, ¿quién podrá subsistir? 4Pero en ti se encuentra el perdón, para que seas temido. R.
5Mi alma espera en el Señor, y yo confío en su palabra. 6Mi alma espera al Señor, más que el centinela la aurora. Como el centinela espera la aurora. R.
Aleluya: Juan 14, 6
“Aleluya. Aleluya. Dice El Señor: Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 11, 47–54
Se pedirá cuenta de la sangre de los profetas, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías
47¡Ay de ustedes, que construyen los sepulcros de los profetas, a quienes sus mismos padres han matado! 48Así se convierten en testigos y aprueban los actos de sus padres: ellos los mataron y ustedes les construyen sepulcros. 49Por eso la Sabiduría de Dios ha dicho: Yo les enviaré profetas y apóstoles: matarán y perseguirán a muchos de ellos. 50Así se pedirá cuanta a esta generación de la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la creación del mundo: 51desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que fue asesinado entre el altar y el santuario. Sí, les aseguro que a esta generación se le pedirá cuenta de todo esto. 52¡Ay de ustedes, doctores de la Ley, porque se han apoderado de la llave de la ciencia! No han entrado ustedes, y a los que quieren entrar, se lo impiden". 53Cuando Jesús salió de allí, los escribas y los fariseos comenzaron a acosarlo, exigiéndole respuesta sobre muchas cosas 54y tendiéndole trampas para sorprenderlo en alguna afirmación.
Palabra del Señor.
Comentario:
Jesús reflexiona sobre la violencia de los “puros”, de los que en nombre de Dios matan la vida de los que no piensan como ellos. Tal vez la clave del discurso de Jesús sea el vers. 52, que dice: “¡Ay de ustedes, doctores de la Ley, porque se han apoderado de la llave de la ciencia! No han entrado ustedes, y a los que quieren entrar, se lo impiden”. Cuando los guías espirituales aspiran a tener, solo ellos, la verdad, la razón, y lo hacen por medio de restringir el acceso a otras fuentes de conocimiento de la verdad que no sean las que ellos proponen.
Los que manipulan las mentes y corazones de quienes ven en ellos mediadores de la divinidad, no buscan, sin duda, llevar a las personas a descubrir el verdadero rostro de Jesús, o de Dios; sino a estancarse en su propio lago, en su propia persona. Es que siempre va a haber gente así, timadores de personas que buscan de buena voluntad los caminos de la gracia. El antídoto contra ellos es muy sencillo: libertad de pensamiento. El auténticamente libre, el que piensa por sí mismo, no cae en las garras de ningún “líder” egocéntrico. Por eso es importante ser como Jesús, meditar lo que se aprende, comprender lo que se nos enseña y animarnos a preguntarnos más de lo que es “necesario” para seguir viviendo. Un espíritu curioso y libre nunca será manipulado o engañado por los inescrupulosos que solo quieren contar adeptos entre sus filas.
Meditemos:
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Miércoles 14 – Feria (o Memoria Libre: San Calixto, papa y mártir – Rojo) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 2, 1–11
Retribuirá a cada uno según sus obras, a los judíos, en primer lugar, y también a los que no lo son
1Por eso, tú que pretendes ser juez de los demás -no importa quién seas- no tienes excusa, porque al juzgar a otros, te condenas a ti mismo, ya que haces lo mismo que condenas. 2Sabemos que Dios juzga de acuerdo con la verdad a los que se comportan así, 3Tú que juzgas a los que hacen esas cosas e incurres en lo mismo, ¿acaso piensas librarte del Juicio de Dios? 4¿O desprecias la riqueza de la bondad de Dios, de su tolerancia y de su paciencia, sin reconocer que esa bondad te debe llevar a la conversión? 5Por tu obstinación en no querer arrepentirte, vas acumulando ira para el día de la ira, cuando se manifiesten los justos juicios de Dios, 6que retribuirá a cada uno según sus obras. 7El dará la Vida eterna a los que por su constancia en la práctica del bien, buscan la gloria, el honor y la inmortalidad. 8En cambio, castigará con la ira y la violencia a los rebeldes, a los que no se someten a la verdad y se dejan arrastrar por la injusticia. 9Es decir, habrá tribulación y angustia para todos los que hacen el mal: para los judíos en primer lugar, y también para los que no lo son. 10Y habrá gloria, honor y paz para todos los que obran el bien: para los judíos, en primer lugar, y también para los que no lo son, 11porque Dios no hace acepción de personas.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 62 (61), 2–3. 6–7. 9 (R.: 13b)
R. Tú, Señor, retribuyes a cada uno según sus acciones.
2Sólo en Dios descansa mi alma, de él me viene la salvación. 3Sólo él es mi Roca salvadora; él es mi baluarte: nunca vacilaré. R.
6Sólo en Dios descansa mi alma, de él me viene la esperanza. 7Sólo él es mi Roca salvadora, él es mi baluarte: nunca vacilaré. R.
9Confíen en Dios constantemente, ustedes, que son su pueblo, desahoguen en él su corazón, porque Dios es nuestro refugio. R.
Aleluya: Juan 10, 27
“Aleluya. Aleluya. Dice el señor: Mis ovejas escuchan mi voz, yo las escucho y ellas me siguen. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 11, 42–46
¡Ay de ustedes, fariseos! ¡Ay de ustedes, doctores de la Ley!
42Pero ¡ay de ustedes, fariseos, que pagan el impuesto de la menta, de la ruda y de todas las legumbres, y descuidan la justicia y el amor de Dios! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello. 43¡Ay de ustedes, fariseos, porque les gusta ocupar el primer asiento en las sinagogas y ser saludados en las plazas! 44¡Ay de ustedes, porque son como esos sepulcros que no se ven y sobre los cuales se camina sin saber!". 45Un doctor de la Ley tomó entonces la palabra y dijo: "Maestro, cuando hablas así, nos insultas también a nosotros". 46El le respondió: "¡Ay de ustedes también, porque imponen a los demás cargas insoportables, pero ustedes no las tocan ni siquiera con un dedo!
Palabra del Señor.
Comentario:
Jesús se aparta conscientemente del mero cumplimiento, del solo “marcar tarjeta” impuesto por los fariseos. La búsqueda del bien queda lejos del horizonte egoísta de los fariseos, San Cirilo de Jerusalén al explicar estos textos, nos dice:
“reprendiéndolos por estas cosas, nos invita a ser mejores. Quiere curarnos de la ambición y que no busquemos la apariencia -que es lo que hacían los fariseos-, sino la realidad. Y es así que el ser saludados por otros y presidirlos no demuestra que seamos verdaderamente dignos de ello. A muchos les sucede esto aun cuando no sean buenos, por lo cual añade: "Ay de vosotros, que sois como los sepulcros que no parecen", porque, queriendo ser saludados por los hombres y presidirlos para gozar de grande estima, no difieren de sepulcros encubiertos que aparecen exteriormente con ricos ornatos, mientras que interiormente están llenos de podredumbre”.
El mundo de apariencias, ficticio, de solo mostrar algo que no se es, se vuelve contra aquellos que viven así: empiezan a pudrirse por dentro, desgarrados en la tensión entre el ser y el aparecer, entre lo que se muestra y lo que se vive. Vivir así es tener el corazón desgarrado, la vida partida… la frase “doble vida” invita a ver esta realidad en todo lo destructivo que tiene. El fariseo está condenado a vivir de apariencias y a experimentar siempre el desgarro entre lo que muestra y lo que es. Que Jesús diga que son sepulcros blanqueados, muestra la claridad de pensamiento que tiene el Señor.
Meditemos:
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Martes 13 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.
Primera lectura
Lectura de la cartadel apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 1, 16–25
Los hombres, habiendo conocido a Dios, no lo glorificaron comocorresponde
29Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir: "Estaes una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el deJonás. 30Así como Jonás fue un signo para los ninivitas, también elHijo del hombre lo será para esta generación. 31El día del Juicio,la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación y loscondenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar lasabiduría de Salomón y aquí hay alguien que es más que Salomón. 32Eldía del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y lacondenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hayalguien que es más que Jonás.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo19 (18), 2–3. 4–5 (R.: 2a)
R. El cielo proclama la gloria de Dios.
2El cielo proclama la gloria deDios y el firmamento anuncia la obra de sus manos; 3un día transmiteal otro este mensaje y las noches se van dando la noticia. R.
4Sin hablar, sin pronunciarpalabras, sin que se escuche su voz, 5resuena su eco por toda latierra y su lenguaje, hasta los confines del mundo. Allí puso una carpa para elsol. R.
Aleluya: Hebreos 4, 12
“Aleluya. Aleluya. La Palabra de Dios es vivay eficaz; discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Aleluya”
Evangelio
Evangelio denuestro Señor Jesucristo según San Lucas 11, 37–41
Den limosna, y todo será puro
37Cuando terminó de hablar, un fariseo lo invitóa cenar a su casa. Jesús entró y se sentó a la mesa. 38El fariseo seextrañó que no se lavara antes de comer. 39Pero el Señor le dijo:"¡Así son ustedes, los fariseos! Purifican por fuera la copa y el plato, ypor dentro están llenos de voracidad y perfidia. 40¡Insensatos! Elque hizo lo de afuera, ¿no hizo también lo de adentro? 41 Den másbien como limosna lo que tienen y todo será puro.
Palabra del Señor.
Comentario:
La extrañeza del fariseo es un signo de la imagen que tenían de Jesús. Lapredicación del Señor era cercana a ellos, el llamado a la conversión, alcumplimiento de la Ley, la búsqueda de Dios; eran temas que los fariseos, nosolo, tenían como propios, sino que eran esenciales en su modo de entender lavida. Que Jesús no se lavara antes de comer muestra que Jesús tiene libertadmental con respecto a las actitudes ajenas. Tal vez su discurso tocara cosasque a los fariseos les caían bien, pero eso no quiere decir que el Señoraceptara todo aquello que los fariseos consideraran apropiado. Jesúsmanifiesta, con su actitud, que lo importante no son las formas, lasapariencias… lo que importa es el corazón, lo de adentro.
Jesús acusa a los fariseos de “insensatos”, es decir, gente sin razón,sin inteligencia. La “voracidad y perfidia” es lo que hay que lavar. Loimportante es lo de adentro, es la “actitud”, el corazón puro, sin contaminar.Dar “limosna”, para ser puro, es abandonar la “voracidad y perfidia” que seesconde detrás de una apariencia de cumplimiento, debajo de esa limpieza exterior.
El fariseo es la expresión de la persona “cumplidora”, de aquel que seconforma con hacer el gesto exterior, pero sin la riqueza del interior. Jesúsbusca lo contrario, el corazón limpio, que la “voracidad” se detenga en lasatisfacción de la natural necesidad, que la “perfidia”, entendida comofalsedad o ser doblez no existan y prime la sinceridad, la actitud franca. Esoes ser puro, eso es “lavarse antes de comer”, eso es cumplir la Ley.
Meditemos:
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Lunes 12 – Feria (o Memoria Libre: Nuestra Señora del Pilar – Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.
Primera lectura
Principio de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 1, 1–7
Por Cristo hemos recibido la gracia y la misión apostólica a fin de conducir a la obediencia de la fe a todos los pueblos paganos
1Carta de Pablo, servidor de Jesucristo, llamado el Apóstol, y elegido para anunciar la Buena Noticia de Dios, 2que él había prometido por medio de sus Profetas en las Sagradas Escrituras, 3acerca de su Hijo, Jesucristo, nuestro Señor, nacido de la estirpe de David según la carne, 4y constituido Hijo de Dios con poder según el Espíritu santificador por su resurrección de entre los muertos. 5Por él hemos recibido la gracia y la misión apostólica, a fin de conducir a la obediencia de la fe, para la gloria de su Nombre, a todos los pueblos paganos, 6entre los cuales se encuentran también ustedes, que han sido llamados por Jesucristo. 7A todos los que están en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos, llegue la gracia y la paz, que proceden de Dios, nuestro Padre, y el Señor Jesucristo.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 98 (97), 1–3b. 3c–4 (R.: 2a)
R. El Señor manifestó su victoria.
1Canten al Señor un canto nuevo, porque él hizo maravillas: su mano derecha y su santo brazo le obtuvieron la victoria. R.
2El Señor manifestó su victoria, reveló su justicia a los ojos de las naciones: 3se acordó de su amor y su fidelidad en favor del pueblo de Israel. R.
Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios. 4Aclame al Señor toda la tierra, prorrumpan en cantos jubilosos. R.
Aleluya: Cf. Salmo 95, 8ab
“Aleluya. Aleluya. No endurezcan hoy su corazón, sino escuchen la voz del Señor. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 11, 29–32
A esta generación no le será dado otro signo que el de Jonás
29Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir: "Esta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás. 30Así como Jonás fue un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación. 31El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y aquí hay alguien que es más que Salomón. 32El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hay alguien que es más que Jonás.
Palabra del Señor.
Comentario:
Hablar de “signos” para los judíos de la época de Jesús, era pedir milagros. Piden milagros, signos evidentes de que Dios está en este hombre. Jesús insistirá que el único signo que mostrará es el de Jonás, ¿en qué consiste este signo? Jonás predicó en Nínive, y logró la conversión de toda esa población; pero el “signo” más grande de Jonás fue que “el Señor hizo que un gran pez se tragara a Jonás, y este permaneció en el vientre el pez tres días y tres noches” (Jonás 2, 1). Es el gran “signo” de Jesús, ser “elevado” (Juan 3, 14-15) y estar tres días muerto y resucitar (Cf. Hechos 2, 16-36).
Jesús asume un lenguaje escatológico, vinculándonos al “día del Juicio” y haciendo referencia a “la Reina del Sur” (Cf. 1 Reyes 10, 1-10) que se tomó el trabajo de viajar desde el extremo del mundo conocido en esa época (se cree que el reino de Saba quedaba en la actual Yemen) para conocer y agasajar a Salomón… Jesús remata la comparación con el fulminante “y aquí hay alguien que es más grande que Salomón”. Al final, la comparación con Nínive y Jonás, nos marca el nivel de frustración que el Salvador tiene con respecto a sus coetáneos: al revés de los ninivitas, ellos no se convirtieron. También el fulminante “y aquí hay alguien que es más grande que Jonás” marca el tono fuerte del reclamo Jesuánico.
El sentido más profundo de este relato tal vez lo tendremos que encontrar en la capacidad de asombrarnos ante la novedad constante de la Buena Noticia de Jesucristo. No son los grandes “signos” externos, sino los pequeños “milagros” de conversión en nuestro corazón. Al final, desde la Iglesia y la Palabra de Dios, siempre se nos exhorta que el gran “milagro”, el gran “signo”, es la “conversión” del corazón. Buscar otros signos, será, como siempre que se busca afuera lo que debe encontrarse adentro, errar el camino.
Meditemos:
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Domingo 11 – 28° DURANTE EL AÑO – Verde / Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 4ta semana para el Salterio. 28va semana.
Primera Lectura
Lectura del libro de la Sabiduría 7, 7–11
Tuve por nada las riquezas en comparación con la Sabiduría
7Por eso oré, y me fue dada la prudencia, supliqué, y descendió sobre mí el espíritu de la Sabiduría. 8La preferí a los cetros y a los tronos, y tuve por nada las riquezas en comparación con ella. 9No la igualé a la piedra más preciosa, porque todo el oro, comparado con ella, es un poco de arena; y la plata, a su lado, será considerada como barro. 10La amé más que a la salud y a la hermosura, y la quise más que a la luz del día, porque su resplandor no tiene ocaso. 11Junto con ella me vinieron todos los bienes, y ella tenía en sus manos una riqueza incalculable.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 90 (89), 12–13. 14–15. 16–17 (R.: 14)
R. Señor, sácianos con tu amor, y cantaremos felices.
12Enséñanos a calcular nuestros años, para que nuestro corazón alcance la sabiduría. 13¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo...? Ten compasión de tus servidores. R.
14Sácianos en seguida con tu amor, y cantaremos felices toda nuestra vida. 15Alégranos por los días en que nos afligiste, por los años en que soportamos la desgracia. R.
16Que tu obra se manifieste a tus servidores, y que tu esplendor esté sobre tus hijos. 17Que descienda hasta nosotros la bondad del Señor; que el Señor, nuestro Dios, haga prosperar la obra de nuestras manos. R.
Segunda Lectura
Lectura de la carta a los Hebreos 4, 12–13
La Palabra de Dios discierne los pensamientos y las intenciones del corazón
12Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de doble filo: ella penetra hasta la raíz del alma y del espíritu, de las articulaciones y de la médula, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. 13Ninguna cosa creada escapa a su vista, sino que todo está desnudo y descubierto a los ojos de aquel a quien debemos rendir cuentas.
Palabra de Dios.
Aleluya: Mateo 5, 3
“Aleluya. Aleluya. Bienaventurados los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 10, 17–30
Vende lo que tienes y sígueme
17Cuando se puso en camino, un hombre corrió hacia él y, arrodillándose, le preguntó: "Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la Vida eterna?". 18Jesús le dijo: "¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno. 19Tú conoces los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no perjudicarás a nadie, honra a tu padre y a tu madre". 20El hombre le respondió: "Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud". 21Jesús lo miró con amor y le dijo: "Sólo te falta una cosa: ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme". 22El, al oír estas palabras, se entristeció y se fue apenado, porque poseía muchos bienes. 23Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: "¡Qué difícil será para los ricos entrar en el Reino de Dios!". 24Los discípulos se sorprendieron por estas palabras, pero Jesús continuó diciendo: "Hijos míos, ¡Qué difícil es entrar en el Reino de Dios! 25Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios". 26Los discípulos se asombraron aún más y se preguntaban unos a otros: "Entonces, ¿quién podrá salvarse?". 27Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: "Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para él todo es posible". 28Pedro le dijo: "Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido". 29Jesús respondió: "Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí y por la Buena Noticia, 30desde ahora, en este mundo, recibirá el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos, campos, en medio de las persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna.
Palabra del Señor.
Comentario:
La imagen del hombre arrodillado nos conmueve el alma. Se pone a los pies de Jesús, se postra delante de él. Hay un interés en esta actitud: quiere heredar la Vida eterna. Es decir, en nuestras palabras, quiere ir al cielo. No está nada mal pensando que es un hombre rico (v. 22), y no creamos que es joven, ya que en v. 20 dice “todo eso lo he cumplido desde mi juventud”.
Jesús lo remite a los mandamientos: -obra como dice la ley. Vivir según los mandamientos, según las normas religiosas, es asegurarse de ir por el buen camino para “heredar la Vida eterna”. Aquellos que viven su vida “cumpliendo”, saben que de un modo u otro van por la buena senda. Pero Jesús nos invita a más… No a dar el primer envión, sino asegurarnos de mantenernos en carrera. El “cumplir” es la primera parte de la historia. Es el modo en que todos aprendemos, nos “metemos” en el mundo de las cosas sagradas, pero ¿eso es todo?
Hay un refrán que dice “a los hijos hay que darles raíces y alas, raíces para que crezcan fuertes, alas para que aprendan a volar”. Si observamos el proceso natural de la vida vemos que el “cumplimiento” es la raíz del árbol de la “vida eterna”, todos “aprendemos” a vivir por las enseñanzas familiares, en el seno de nuestra casa nos enseñan cosas que nos ayudan a vivir bien. Nos formamos como árboles, erguidos, derechos, elegantes. Cuando pasa la “juventud”; de ser “formados” pasamos a ser “formadores”. El hijo se vuelve padre, la hija se vuelve madre.
Cuando Jesús mira con “amor” al hombre que le hizo la pregunta, podemos suponer que Jesús ve en él a alguien formado, crecido… alguien que puede empezar a ser formador de multitudes, “padre” de muchos que, como él, quieren seguir al maestro “bueno”. Es un buen candidato, perfecto, cumplidor y con la edad necesaria para asumir la tarea difícil de seguir al maestro. Un encanto. Por eso lo invitará con tantas ganas a “seguirlo”, a animarse a batir sus alas y volar de las seguridades en las cuales vivió. “Deshazte de todo y sígueme”. “Ya estás plenamente listo para abandonar el nido de tus seguridades y empezar una vida llena de aventuras, de desafíos, de servicio”. “Ahora es el momento… ¡no esperes más! ¡Vuela y deja de cumplir para empezar a seguir verdaderamente al maestro!” Jesús ve que este hombre está maduro para dejar de ser “hijo” y convertirse en “padre”.
Pero el hombre no se anima a dar el paso. Preso de sus seguridades, de la caparazón que le da casa y protección, no se anima a ser más. Perdió la oportunidad de crecer, de madura, de dar fruto… y todo por aferrarse a lo que “tenía”. Prefirió “tener” a “ser”. Prefiere “cumplir” a “seguir”.
ENTONCES, ¿QUIÉN PODRÁ SALVARSE?
No eran tontos los discípulos. Sabían que no era cosa de ser muy rico para quedarse afuera del Reino. No importa cuánto, importa la actitud. Cualquier seguridad o hábito, o vicio, que nos aleje del seguimiento al Señor será una “riqueza” que, en vez de ayudarnos para la vida, nos anclará en la muerte. Nunca creceremos mientras estemos presos de las posesiones y las “seguridades” que nos impiden avanzar en el camino de la vida. Hasta que no aprendamos a “volar” no seremos libres.
Tal vez no tengamos un peso partido por la mitad en el bolsillo, pero si actuamos con soberbia, orgullo, mezquindad, egoísmo, desprecios, etc.; todavía estamos “presos” de nuestros bienes. Para Jesús la gracia de Dios viene en nuestro auxilio, el versículo 27 suena parecido a lo que el ángel le dice a María en Lc 1, 37: Nada es imposible para Dios.
Lo que importa para Jesús es tener capacidad de desprendimiento, saber dejar, no aferrarse a las cosas ni a las personas, “sólo Dios basta” decía, sabiamente, Santa Teresa de Ávila. Aprendamos a ser libres, aprendamos a seguir el camino. Esto no significa que no amemos a nadie, ni que nada tengamos para nuestro uso, lo que significa es que todo se debe usar y disfrutar sin apegarnos a ello. El afecto de tus seres queridos, los bienes materiales, son importantes, pero más importante es Dios y la salvación de tu vida para siempre.
Si queremos ser de los primeros en el Reino de los Cielos debemos ser de los últimos en aferrarnos a las cosas y a las personas. Disfrutemos de la vida, pero sobre todo disfrutemos del AMOR.
Meditemos:
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Sábado 10 – Feria (o Memoria Libre: Santa María en Sábado – Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección. 1as vísperas del 28° domingo durante el año.
Lectura del libro de la profecía de Joel 4, 12–21
Pongan mano a la hoz: la mies está madura
12¡Que despierten y suban las naciones al valle de Josafat! Porque allí me sentaré para juzgar a todas las naciones de alrededor. 13Pongan mano a la hoz: la mies está madura; vengan a pisar: el lagar está lleno; las cubas desbordan: ¡tan grande es su maldad! 14¡Multitudes innumerables en el valle de la Decisión! Porque se acerca el Día del Señor en el valle de la Decisión. 15El sol y la luna se oscurecen, las estrellas pierden su brillo. 16El Señor ruge desde Sión y desde Jerusalén hace oír su voz: ¡tiemblan el cielo y la tierra! ¡Pero el Señor será un refugio para su pueblo, un resguardo para los israelitas! 17Así ustedes sabrán que yo soy el Señor, su Dios, que habito en Sión, mi santa Montaña. Jerusalén será un lugar santo, y los extranjeros no pasarán más por ella. 18Aquel día, las montañas destilarán vino nuevo y manará leche de las colinas; por todos los torrentes de Judá correrán las aguas, y brotará un manantial de la Casa del Señor, que regará el valle de las Acacias. 19Egipto se convertirá en una desolación y Edom en un desierto desolado, a causa de la violencia cometida contra las hijos de Judá, cuya sangre inocente derramaron en su país. 20Pero Judá será habitada para siempre y Jerusalén por todas las generaciones. 21Yo vengaré su sangre, no la dejaré impune, y el Señor tendrá su morada en Sión.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 97 (96), 1–2. 5–6. 11–12 (R.: 12ª)
R. Alégrense, justos, en el Señor.
1¡El Señor reina! Alégrese la tierra, regocíjense las islas incontables. 2Nubes y Tinieblas lo rodean, la Justicia y el Derecho son la base de su trono. R.
5Las montañas se derriten como cera delante del Señor, que es el dueño de toda la tierra. 6Los cielos proclaman su justicia y todos los pueblos contemplan su gloria. R.
11Nace la luz para el justo, y la alegría para los rectos de corazón. 12Alégrense, justos, en el Señor y alaben su santo Nombre. R.
Aleluya: Lucas 11, 28
“Aleluya. Aleluya. Felices los que escuchan la palabra de Dios y la practican. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 11, 27–28
¡Feliz el seno que te llevó! Felices más bien los que escuchan la palabra de Dios
27Cuando Jesús terminó de hablar, una mujer levantó la voz en medio de la multitud y le dijo: "¡Feliz el seno que te llevó y los pechos que te amamantaron!". 28Jesús le respondió: "Felices más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la practican".
Palabra del Señor.
Comentario:
Lo que aquí se dice está en íntima relación con lo que se expresaba en Lucas 11, 15-26. Ahora se hace hincapié en los “honores” familiares, en la exaltación de la madre de Jesús por haber sido madre de un gran hombre. Para el señor, todo es motivo de predicación. “Felices más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la practican”, es decir, dejen de alabar a mi madre y crean en mí.
No es la carne lo que nos liga a Jesús, es la fe y la fe puesta en práctica. El cristiano es aquel que se esfuerza en dejar que la Palabra llene su corazón y desborde plenamente en “prácticas” de amor desde ella. Practicar la Palabra no es una tarea sin riesgo, el libro del Apocalipsis nos dice: “vi las almas de los que habían sido decapitados a causa del testimonio de Jesús y de la Palabra de Dios” (Ap 20, 4; también 6, 9). Implica decisión de “hacer” según, lo que aprendimos en la fe. San Juan lo dice con claridad: “Hijitos míos, no amemos solamente con la lengua y de palabra, sino con obras y de verdad” (1 Juan 3, 18). Es que no puede ser de otra manera, escuchar la Palabra, aceptarla en el corazón… y no dar fruto, no vivirla, es algo que no tiene sentido, o es mentira: “El que dice: "Yo lo conozco", y no cumple sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero en aquel que cumple su palabra, el amor de Dios ha llegado verdaderamente a su plenitud. Esta es la señal de que vivimos en él” (1 Juan 2, 4–5).
Por eso, más que alabar a quienes hicieron bien las cosas, se trata de experimentar la “felicidad” de hacerlas bien nosotros. Es tratar de escuchar y vivir lo escuchado, de ponerlo en práctica sin dilación, sin mezquindades.
Meditemos:
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Viernes 09 – Feria (o Memoria Libre: San Dionisio, obispo y compañeros,mártires –Rojo / San Héctor Valdivieso Saéz, mártir – Rojo / San Juan Leonardi,presbítero – Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: aelección. Día Penitencial.
Lectura de la profecía de Joel 1, 13–15; 2, 1–2
El día del Señor, día de tinieblas y oscuridad
113¡Vístanse de duelo ylaméntense, sacerdotes! ¡Giman, servidores del altar! ¡Vengan, pasen la nochevestidos de penitencia, ministros de mi Dios! Porque se ha privado a la Casa desu Dios de ofrenda y libación. 14Prescriban un ayuno, convoquen auna reunión solemne, congreguen a los ancianos y a todos los habitantes delpaís, en la Casa del Señor, su Dios, y clamen al Señor. 15¡Ah, quéDía! Porque está cerca el Día del Señor, y viene del Devastador como unadevastación. 21¡Toquen latrompeta en Sión, hagan sonar la alarma en mi Montaña santa! ¡Tiemblen todoslos habitantes del país, porque llega el Día del Señor, porque está cerca! 2¡Díade tinieblas y oscuridad, día nublado y de sombríos nubarrones! Como la auroraque se extiende sobre las montañas, avanza un pueblo numeroso y fuerte como nolos hubo jamás, ni lo habrá después de él, hasta en las generaciones máslejanas.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 9, 2–3. 6 y16. 8–9 (R.: 9ª)
R. El Señor gobierna el mundo con justicia.
2Te doy gracias, Señor, de todocorazón y proclamaré todas tus maravillas. 3Quiero alegrarme yregocijarme en ti, y cantar himnos a tu Nombre, Altísimo. R.
6Escarmentaste a las naciones,destruiste a los impíos y borraste sus nombres para siempre. 16Lospueblos se han hundido en la fosa que abrieron, su pie quedó atrapado en la redque ocultaron. R.
8Pero el Señor reina eternamente yestablece su trono para el juicio: 9él gobierna al mundo conjusticia y juzga con rectitud a las naciones. R.
Aleluya: Juan 12,31b–32
“Aleluya. Aleluya. Dice el Señor:Ahora el Príncipe de este mundo será arrojado afuera; y cuando yo sea levantadoen alto sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio denuestro Señor Jesucristo según san Lucas 11, 15–26
Si expulso los demonios con el poder de Dios, quiere decir que el Reinode Dios ha llegado a ustedes
15Algunos de ellos decían: "Este expulsa alos demonios por el poder de Belzebul, el Príncipe de los demonios". 16Otros,para ponerlo a prueba, exigían de él un signo que viniera del cielo. 17Jesús,que conocía sus pensamientos, les dijo: "Un reino donde hay luchasinternas va a la ruina y sus casa caen una sobre otra. 18Si Satanáslucha contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? Porque -como ustedesdicen- yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul. 19Si yoexpulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿con qué poder los expulsanlos discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces. 20Perosi yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir queel Reino de Dios ha llegado a ustedes. 21Cuando un hombre fuerte ybien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras, 22perosi viene otro más fuerte que él y lo domina, le quita el arma en la queconfiaba y reparte sus bienes. 23El que no está conmigo, está contramí; y el que no recoge conmigo, desparrama. 24Cuando el espírituimpuro sale de un hombre, vaga por lugares desiertos en busca de reposo, y alno encontrarlo, piensa: "Volveré a mi casa, de donde salí". 25Cuandollega, la encuentra barrida y ordenada. 26Entonces va a buscar aotros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí. Y al final, esehombre se encuentra peor que al principio".
Palabradel Señor.
Comentario:
Los queacusan a Jesús opinan que hace “milagros”, no por el poder de Dios, sino por eldel demonio, llamado Belzebul. Este nombre para el espíritu del mal, pareciera venirde Baal-Zebub nombre de una divinidad en Eqrón, consultada mediante oráculos (2Reyes 1, 2–3. 6. 16), “señor de las moscas”. Algunos opinan que es un mododespectivo de hablar de los dioses paganos, representados por Baal-Zebub comopríncipe de los mismos, quien es señor del estiércol, o sea, del sacrificio alos ídolos. Es un modo de burlarse de los ciudadanos de Eqrón, en palestina.
Esbastante claro que Jesús sabía quién era Belzebul, y lo que se quería decir conhacer milagros en su nombre. También se daba cuenta que se burlaban de Él,porque al hablar así, no lo tomaban en serio y, al venir de Galilea, mostrabanque opinaban que era un bruto, o que estaba “contaminado” con ideas paganas.
Jesúsrazona sobre esto y se expresa: “Un reino donde hayluchas internas va a la ruina y sus casa caen una sobre otra. Si Satanás luchacontra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino?” (vv. 17-18); o sea, esimposible que el demonio luche contra sí mismo, porque se estaría aniquilando.Si eso no es así… “quiere decir que el Reino de Diosha llegado a ustedes” (v. 20). Lo primero, para Jesús, es un sinsentido…y si es un sinsentido, entonces hay que creer que Dios ya instaura su Reino enla tierra.
Porotro lado, en los vv. 21-23, exige tomar partido. La comparación con loshombres en lucha, invita a decidirse por un bando. ¿Quién es más fuerte? ¿Elpoder de Dios o el del demonio? ¿Con quién estás? La sentencia final, en 23,marca la urgencia de la decisión y las terribles consecuencias de no tomar laadecuada: “El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo,desparrama”.
Desdevv. 24-26, Jesús enseña lo que pasa con aquellos que fueron “liberados” dealgún demonio expulsado y no se convierten. Quedan con la casa vacía, “barriday ordenada”, pero sin habitar, sin que nadie viva en ella. Entonces sufren peorque antes, porque de estar mal pasan a estar peor “y al final, ese hombre se encuentra peor que al principio”. Con locual Jesús parece dirigirse a los discípulos de los judíos que exorcizan yliberan de demonios, pero que no aceptan a Jesús como Salvador. Liberan a lagente del mal, para que esté todavía peor.
Meditemos:
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Jueves 08 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.
Primera lectura
Lectura de la profecía de Malaquías 3, 13–20a
Llega el día, abrasador como un horno
13Ustedes hablan duramente contra mí, dice el Señor, 14y todavía preguntan: "¿Qué hemos dicho contra ti?". Ustedes dicen: "Es inútil servir a Dios, ¿y qué ganamos con observar sus mandamientos o con andar enlutados delante del Señor de los ejércitos? 15Por eso llamamos felices a los arrogantes: ¡prosperan los que hacen el mal; desafían a Dios, y no les pasa nada!". 16Entonces se hablaron unos a otros los que temen al Señor. El Señor prestó atención y escuchó: ante él se escribió un memorial, en favor de los que temen al Señor y respetan su Nombre. 17Ellos serán mi propiedad exclusiva, dice el Señor de los ejércitos, en el Día que yo preparo. Yo tendré compasión de ellos, como un hombre tiene compasión de su hijo que lo sirve. 18Ustedes volverán a ver la diferencia entre el justo y el impío, entre el que sirve a Dios y el que no lo sirve. 19Porque llega el Día, abrasador como un horno. Todos los arrogantes y los que hacen el mal serán como paja; el Día que llega los consumirá, dice el Señor de los ejércitos, hasta no dejarles raíz ni rama. 20Pero para ustedes, los que temen mi Nombre, brillará el sol de justicia que trae la salud en sus rayos.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 1, 1–2. 3. 4 y 6 (R.: 40, 5a)
R. ¡Feliz el que pone en el Señor toda su confianza!
1¡Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los impíos, 2sino que se complace en la ley del Señor y la medita de día y de noche! R.
3El es como un árbol plantado al borde de las aguas, que produce fruto a su debido tiempo, y cuyas hojas nunca se marchitan: todo lo que haga le saldrá bien. R.
4No sucede así con los malvados: ellos son como paja que se lleva el viento, 6porque el Señor cuida el camino de los justos, pero el camino de los malvados termina mal. R.
Aleluya: Cf. Hechos 16, 14b
“Aleluya. Aleluya. Señor, toca nuestro corazón, para que aceptemos las palabras de tu Hijo. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 11, 5–13
Pidan y se les dará
5Jesús agregó: "Supongamos que algunos de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: "Amigo, préstame tres panes, 6porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle", 7y desde adentro él le responde: "No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos". 8Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario. 9También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. 10Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre. 11¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿Y si le pide un pescado, le dará en su lugar una serpiente? 12¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión? 13Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan".
Palabra del Señor.
Comentario:
La insistencia. Jesús pone ejemplos claros para hablar de la oración. Para Él, se trata de plantear, con sinceridad lo que necesitamos, y perseverar en la insistencia de la misma. Dicen, por ahí, que la oración no debe ser ni larga, ni corta; ni bella, ni fea; ni complicada, ni simple… debe ser SINCERA. ¿Cuándo la oración es sincera? Cuando plantea de verdad lo que le pasa al orante: le brota del corazón (ver Salmo 45, 2). Jesús se refiere de modo especial a la oración de PETICIÓN: “Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre” (vv. 9–10). De eso se trata, de saber que enfrente del orante se encuentra siempre Dios. Pedir, buscar y llamar, son los tres verbos que Jesús usa para describir lo que es orar.
Al final, la expresión de la respuesta del Padre Dios, a la oración confiada del creyente, es dar el Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el don más grande que Dios nos puede dar: Juan 14, 17; Hechos 2, 33; 5, 32; Efesios 1, 17.
Meditemos:
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Miércoles 07 – Memoria Obligatoria: Nuestra Señora del Rosario – Blanco/ Misa: de la memoria. Prefacio de la Santísima Virgen María – Liturgia de lashoras: de la memoria.
Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 1, 12–14
Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración, en compañíade María, la madre de Jesús
12Los Apóstoles regresaron entonces del monte de los Olivos a Jerusalén:la distancia entre ambos sitios es la que está permitida recorrer en díasábado. 13Cuando llegaron a la ciudad, subieron a la sala dondesolían reunirse. Eran Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé,Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo de Santiago. 14Todosellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración, en compañía de algunasmujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Lucas 1, 46–55
R. ¡El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre essanto!
46María dijo entonces: "Mi alma canta la grandezadel Señor, 47y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, misalvador, 48porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. R.
En adelante todas lasgeneraciones me llamarán feliz, 49porque el Todopoderoso he hecho enmí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! 50Su misericordia se extiendede generación en generación sobre aquellos que lo temen. R.
51Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a lossoberbios de corazón. 52Derribó a los poderosos de su trono y elevóa los humildes. 53Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a losricos con las manos vacías. R.
54Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de sumisericordia, 55como lo había prometido a nuestros padres, en favorde Abraham y de su descendencia para siempre". R.
Aleluya:
“Aleluya. Aleluya. Dios te salve,María, llena de gracia, el Señor esté contigo, bendita tú entre las mujeres. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio denuestro Señor Jesucristo según San Lucas 1, 26–38
Concebirás y darás a luz un hijo
26En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado porDios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 27a una virgen queestaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamadoJosé. El nombre de la virgen era María. 28El Ángel entró en su casay la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor estácontigo". 29Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada yse preguntaba qué podía significar ese saludo. 30Pero el Ángel ledijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido. 31Concebirásy darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; 32él serágrande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono deDavid, su padre, 33reinará sobre la casa de Jacob para siempre y sureino no tendrá fin". 34María dijo al Ángel: "¿Cómo puedeser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?". 35ElÁngel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder delAltísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamadoHijo de Dios. 36También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesarde su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes,37porque no hay nada imposible para Dios". 38Maríadijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo quehas dicho". Y el Ángel se alejó.
Palabra del Señor.
Comentario:
Laadvocación mariana que hoy celebramos nace del relato–leyenda que nos cuentaque, en 1208, la Virgen María se le apareció a Santo Domingo de Guzmán en lacapilla del monasterio de Proiulhe, en Francia, esta aparición tenía un rosarioentre sus manos y enseñó a rezarlo a Santo Domingo. Los dominicos fueron losdivulgadores de esta oración entre los cristianos.
En elsiglo XVI, san Pío V, instauró el día 7 de octubre, como día de la Virgen bajola advocación de Nuestra Señora de las Victorias (aniversario de la batalla de Lepanto: batalla naval, 7 deoctubre de 1571, en Grecia, frente a la ciudad de Naupacto –mal llamadaLepanto–. Se enfrentaron los turcos otomanos, que se expandían por elmediterráneo occidental, contra los europeos, aliados en la “Santa Liga”. Conel triunfo de los europeos, se frenó el expansionismo otomano, y Europa estuvoa salvo de la invasión. En esta batalla participó Miguel de Cervantes, quiénresultó herido y perdió el movimiento de su mano izquierda, desde ahí lollamarán “el manco de Lepanto”- La victoria se atribuyó a la ayuda de la virgenMaría) y agregó la letanía: Auxilio de los cristianos.
GregorioXIII le cambió el nombre a Nuestra Señora del Rosario. León XIII consagró elmes de octubre al rosario e incluye una nueva letanía: Reina del SantísimoRosario.
En ellibro de los Hechos de los Apóstoles (1, 12–14) se nos señala que María estabaen oración con los discípulos. El salmo nos invita a orar con las palabras deMaría, que “canta la grandeza del Señor”, porque “ha hecho en mí grandescosas”. El evangelio de Lucas nos invita a ver como Dios llama a María a latarea más grande a la que puede aspirar una mujer: ser la madre del Salvador.Como persona, María recibe primero a Jesús en su corazón, y, como mujer, lorecibe después en su vientre.
En el contexto de esta Memoria,conviene que nos animemos a orar más, a recibir los tiernos llamados de Dioscon un corazón atento, que aceptemos su voluntad con alegría y que nosalegremos porque Dios hace grandes obras en nosotros cada día de nuestra vida.María, la virgen del rosario, auxilio de los cristianos, nos acompaña y ora connosotros en cada Avemaría que decimos al desgranar el rosario.
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Martes 06 – Feria (o Memoria Libre: San Bruno, presbítero – Blanco) / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.
Primera lectura
Lectura del libro de Jonás 3, 1–10
Los ninivitas se convirtieron de su mala vida y Dios se arrepintió de las amenazas que les había hecho
1La palabra del Señor fue dirigida por segunda vez a Jonás, en estos términos: 2"Parte ahora mismo para Nínive, la gran ciudad, y anúnciale el mensaje que yo te indicaré". 3Jonás partió para Nínive, conforme a la palabra del Señor. Nínive era una ciudad enormemente grande: se necesitaban tres días para recorrerla. 4Jonás comenzó a internarse en la ciudad y caminó durante todo un día, proclamando: "Dentro de cuarenta días, Nínive será destruida". 5Los ninivitas creyeron en Dios, decretaron un ayuno y se vistieron con ropa de penitencia, desde el más grande hasta el más pequeño. 6Cuando la noticia llegó al rey de Nínive, este se levantó de su trono, se quitó su vestidura real, se vistió con ropa de penitencia y se sentó sobre ceniza. 7Además, mandó proclamar en Nínive el siguiente anuncio: "Por decreto del rey y de sus funcionarios, ningún hombre ni animal, ni el ganado mayor ni el menor, deberán probar bocado: no pasten ni beban agua; 8vístanse con ropa de penitencia hombres y animales; clamen a Dios con todas sus fuerzas y conviértase cada uno de su mala conducta y de la violencia que hay en sus manos. 9Tal vez Dios se vuelva atrás y se arrepienta, y aplaque el ardor de su ira, de manera que no perezcamos". 10Al ver todo lo que los ninivitas hacían para convertirse de su mala conducta, Dios se arrepintió de las amenazas que les había hecho y no las cumplió.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 130 (129), 1–4. 6c–8 (R.: 5)
R. Si tienes en cuenta las culpas, Señor, ¿quién podrá subsistir?
1Desde lo más profundo te invoco, Señor, 2¡Señor, oye mi voz! Estén tus oídos atentos al clamor de mi plegaria. R.
3Si tienes en cuenta las culpas, Señor, ¿quién podrá subsistir? 4Pero en ti se encuentra el perdón, para que seas temido. R.
6Como el centinela espera la aurora, 7espere Israel al Señor, porque en él se encuentra la misericordia y la redención en abundancia: 8él redimirá a Israel de todos sus pecados. R.
Aleluya: Lucas 11, 28
“Aleluya. Aleluya. Felices los que escuchan la palabra de Dios y la practican. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 10, 38–42
Marta lo recibió en su casa. María ha elegido la mejor parte
38Mientras iban caminando, Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa. 39Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra. 40Marta, que muy estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude". 41Pero el Señor le respondió: "Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, 42y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria, María eligió la mejor parte, que no le será quitada".
Palabra del Señor.
Comentario:
Mucho se ha hablado sobre estas dos hermanas, y lo que ellas simbolizan. Se dice que Marta es la vida “activa” y María la vida “contemplativa”. Pero, para Jesús, María es la que “eligió la mejor parte, que no le será quitada” (v. 42). Esa mejor parte es estar con Jesús, es escuchar a Jesús, es ser discípulo de Jesús. Marta se esmera en “atenderlo” bien, en las cosas de la casa, en el servicio domestico… pero no se esmera en “atenderlo” bien en la escucha atenta de su palabra, en “atenderlo” como verdadera discípula de Cristo Jesús.
Hoy hay muchos cristianos, que siguen al Señor, prestando servicios variados en la Iglesia. Ellos son los “servidores” que se ocupan, y preocupan, de que todo esté en orden, de que las cosas se “hagan” bien. Pero, a veces, vemos que detrás de tanta “actividad” existe solo la tensión de ocuparse de sí mismos y su ambición de ser “poderosos”, “útiles” o “necesarios”. Hasta de una manera increíble, sus luchas de poder y sus celos manifiestan que poco siguen a Jesús.
Por eso debemos concentrarnos que un buen SERVICIO sin la intención de ESTAR con Él, sin la capacidad de ORACIÓN, previa a toda ACCIÓN, no es fructuoso. Será un servicio eficiente, en el mejor de los casos, pero no eficaz. Cubrirá todas las áreas necesarias, pero lo hará de modo humano, a la manera y con pensamiento de hombre. No, el cristiano no está para hacer de la Iglesia una empresa de servicios… No, la Iglesia es una comunidad de discípulos, de oyentes de la Palabra, de personas que eligen la “mejor parte”… solo así, con eficacia (no eficiencia), podremos SERVIR, y nuestro servicio será desde, y para, Jesús; y no desde, y para, nosotros.
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Lunes 05 – Feria – Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.
Primera lectura
Lectura del libro del profeta Jonás 1, 1 – 2, 1. 11
Jonás partió para huir lejos de la presencia del Señor
11La palabra del Señor se dirigió a Jonás, hijo de Amitai, en estos términos: 2"Parte ahora mismo para Nínive, la gran ciudad, y clama contra ella, porque su maldad ha llegado hasta mí". 3Pero Jonás partió para huir a Tarsis, lejos de la presencia del Señor. Bajó a Jope y encontró allí un barco que zarpaba hacia Tarsis; pagó su pasaje y se embarcó para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia del Señor. 4Pero el Señor envió un fuerte viento sobre el mar, y se desencadenó una tempestad tan grande que el barco estaba a punto de partirse. 5Los marineros, aterrados, invocaron cada uno a su dios, y arrojaron el cargamento al mar para aligerar la nave. Mientras tanto, Jonás había descendido al fondo del barco, se había acostado y dormía profundamente. 6El jefe de la tripulación se acercó a él y le preguntó: "¿Qué haces aquí dormido? Levántate e invoca a tu dios. Tal vez ese dios se acuerde de nosotros, para que no perezcamos". 7Luego se dijeron unos a otros: "Echemos suertes para saber por culpa de quién nos viene este desgracia". Así lo hicieron, y la suerte recayó sobre Jonás. 8Entonces le dijeron: "Explícanos por qué nos sobrevino esta desgracia. ¿Cuál es tu oficio? ¿De dónde vienes? ¿Cuál es tu país? ¿A qué pueblo perteneces?". 9El les respondió: "Yo soy hebreo y venero al Señor, el Dios del cielo, el que hizo el mar y la tierra". 10Aquellos hombres sintieron un gran temor, y le dijeron: "¡Qué has hecho!", ya que comprendieron, por lo que él les había contado, que huía de la presencia del Señor. 11Y como el mar se agitaba cada vez más, le preguntaron: "¿Qué haremos contigo para que el mar se nos calme?". 12Jonás les respondió: "Levántenme y arrójenme al mar, y el mar se les calmará. Yo sé muy bien que por mi culpa les ha sobrevenido esta gran tempestad". 13Los hombres se pusieron a remar con fuerza, para alcanzar tierra firme; pero no lo consiguieron, porque el mar se agitaba cada vez más contra ellos. 14Entonces invocaron al Señor, diciendo: "¡Señor, que no perezcamos a causa de la vida de este hombre! No nos hagas responsables de una sangre inocente, ya que tú, Señor, has obrado conforme a tu voluntad". 15Luego, levantaron a Jonás, lo arrojaron al mar, y en seguida se aplacó la furia del mar. 16Los hombres, llenos de un gran temor al Señor, le ofrecieron un sacrificio e hicieron votos. 21 El Señor hizo que un gran pez se tragara a Jonás, y este permaneció en el vientre el pez tres días y tres noches. 11Luego el Señor dio una orden al pez, y este arrojó a Jonás sobre la tierra firme.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Jonás 2, 3–5. 8 (R.: 7)
R. ¡Tú me hiciste salir vivo de la fosa, Señor!
3Desde mi angustia invoqué al Señor, y él me respondió; desde el seno del Abismo, pedí auxilio, y tú escuchaste mi voz. R.
4Tú me arrojaste a lo más profundo, al medio del mar: la corriente me envolvía, ¡todos tus torrentes y tus olas pasaron sobre mí! R.
5Entonces dije: “He sido arrojado lejos de tus ojos, pero yo seguiré mirando hacia tu santo Templo”. R.
8Cuando mi alma desfallecía, me acordé del Señor, y mi oración llegó hasta ti, hasta tu santo Templo. R.
Aleluya: Juan 13, 34
“Aleluya. Aleluya. Dice el Señor: Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros, así como yo los he amado. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 10, 25–37
¿Quién es mi prójimo?
25Y entonces, un doctor de la Ley se levantó y le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?". 26Jesús le preguntó a su vez: "¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?". 27El le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo". 28"Has respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcanzarás la vida". 29Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo esta pregunta: "¿Y quién es mi prójimo?". 30Jesús volvió a tomar la palabra y le respondió: "Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto. 31Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo. 32También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su camino. 33Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió. 34Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo. 35Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: "Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver" 36¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?" 37"El que tuvo compasión de él", le respondió el doctor. Y Jesús le dijo: "Ve, y procede tú de la misma manera".
Palabra del Señor.
Comentario:
Esta es la pregunta primera que hace el maestro de la Ley: ¿Qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna? Jesús contesta con otra pregunta, el sabe que el hombre conoce muy bien lo que tiene que hacer. El maestro de la ley le responde con la Palabra de Dios: Deuteronomio 6, 5: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas” y Levítico 19, 18: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Ya está escrito, forma parte del universo religioso de los judíos. Amor a Dios y al prójimo.
Marcos dice que, ante esto, el doctor de la Ley quiere justificar su intervención con otra pregunta, ésta más delicada (v. 29): ¿Quién es mi prójimo? De esta pregunta nacerá la formidable respuesta de Cristo. Mi prójimo no es quien es mi igual, sino el que está necesitado y cerca de mí. Aquel que está próximo y necesita mi ayuda.
Pero Jesús no se queda en el hecho de que el próximo sea el necesitado, al revés ubica como “prójimo” al que ayuda. En vez de ser, yo, el “SOL”, ante el cual giran los “planetas”, de mi “prójimo” necesitado…. Soy el “prójimo” que gira, como “planeta”, ante el “sol” que es, justamente, el necesitado. No hay que ayudar al que me cruzo en el camino, hay que salir a los caminos a cruzarme con los necesitados.
Dentro del esquema de Jesús, los “dos denarios” significan: “no te conformes con hacer lo necesario y lo que está a tu alcance… muévete más y dalo todo por amor, por ser PRÓJIMO de los que te necesitan.
“Ve, y procede tú de la misma manera” (v. 37), a quien busca se le da… el maestro recibe la enseñanza que quería, para “justificar su intervención”, y, como regalo, una invitación a ser igual que el “samaritano” que se comportó como prójimo del golpeado en el camino. La comparación, para un judío de la época de Jesús, es odiosa, es decirle que imite a alguien, que para él, es poca cosa, a quién considera un ser inferior. No solo recibió una lección de amor y misericordia, sino que la iluminación también lo invita a dejar sus actitudes racistas y xenófobas.
Meditemos:
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Domingo 04 – 27° DURANTE EL AÑO – Verde / Misa: del Propio. Gloria. Credo –Liturgia de las horas: del Propio. 3da semana para el Salterio. 27vasemana.
Primera Lectura
Lectura del librodel Génesis 2, 4b. 7a. 18–24
Llegan a ser una solacarne
4bCuando el Señor Dios hizo la tierra y el cielo, 7amodeló alhombre con arcilla del suelo y sopló en su nariz un aliento de vida. 18Despuésdijo el Señor Dios: "No conviene que el hombre esté solo. Voy a hacerleuna ayuda adecuada". 19Entonces el Señor Dios modeló conarcilla del suelo a todos los animales de campo y a todos los pájaros delcielo, y los presentó al hombre para ver qué nombre les pondría. Porque cadaser viviente debía tener el nombre que le pusiera el hombre. 20Elhombre puso un nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves delcielo y a todos los animales del campo; pero entre ellos no encontró la ayudaadecuada. 21Entonces el Señor Dios hizo caer sobre el hombre unprofundo sueño, y cuando este se durmió, tomó una de sus costillas y cerró concarne el lugar vacío. 22Luego, con la costilla que había sacado delhombre, el Señor Dios formó una mujer y se la presentó al hombre. 23Elhombre exclamó: "¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne!Se llamará Mujer, porque ha sido sacada del hombre". 24Por esoel hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos llegan aser una sola carne.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 128 (127), 1–2.3. 4–5. 6 (R.: cf. 5)
R. ¡Que el Señor nos bendiga todos los días denuestra vida!
1¡Feliz el que teme al Señor y sigue sus caminos! 2Comerásdel fruto de tu trabajo, serás feliz y todo te irá bien. R.
3Tu esposa será como una vid fecunda en el seno de tuhogar; tus hijos, como retoños de olivo alrededor de tu mesa. R.
4Así será bendecido el hombre que teme al Señor. 5Queel Señor te bendiga desde Sión todos los días de tu vida. Que contemples la pazde Jerusalén. R.
6Y veas a los hijos de tus hijos!¡Paz a Israel! R.
Segunda Lectura
Lectura de la cartaa los Hebreos 2, 9–11
Porque el que santificay los que son santificados tienen un mismo origen
9Pero a aquel que fue puesto por poco tiempo debajo de los ángeles, aJesús, ahora lo vemos coronado de gloria y esplendor, a causa de la muerte quepadeció. Así, por la gracia de Dios, él experimentó la muerte en favor detodos. 10Convenía, en efecto, que aquel por quien y para quienexisten todas las cosas, a fin de llevar a la gloria a un gran número de hijos,perfeccionara, por medio del sufrimiento, al jefe que los conduciría a lasalvación. 11Porque el que santifica y los que son santificados,tienen todos un mismo origen. Por eso, él no se avergüenza de llamarloshermanos.
Palabra de Dios.
Aleluya: 1 Juan 4, 12
“Aleluya. Aleluya. Si nos amamoslos unos a los otros, Dios permanece en nosotros y el amor de Dios ha llegado asu plenitud en nosotros. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio denuestro Señor Jesucristo según san Marcos 10, 2–16
Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre
2Se acercaron algunos fariseos y, para ponerlo aprueba, le plantearon esta cuestión: "¿Es lícito al hombre divorciarse desu mujer?". 3El les respondió: "¿Qué es lo que Moisés lesha ordenado?". 4Ellos dijeron: "Moisés permitió redactaruna declaración de divorcio y separarse de ella". 5EntoncesJesús les respondió: "Si Moisés les dio esta prescripción fue debido a ladureza del corazón de ustedes. 6Pero desde el principio de lacreación, Dios los hizo varón y mujer. 7Por eso, el hombre dejará asu padre y a su madre, 8y los dos no serán sino una sola carne. Demanera que ya no son dos, sino una sola carne. 9Que el hombre nosepare lo que Dios ha unido". 10Cuando regresaron a la casa,los discípulos le volvieron a preguntar sobre esto. 11El les dijo:"El que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulteriocontra aquella; 12y si una mujer se divorcia de su marido y se casacon otro, también comete adulterio". 13Le trajeron entonces aunos niños para que los tocara, pero los discípulos los reprendieron. 14Alver esto, Jesús se enojó y les dijo: "Dejen que los niños se acerquen a míy no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos.15Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, noentrará en él". 16Después los abrazó y los bendijo,imponiéndoles las manos.
Palabradel Señor.
Comentario:
Los dos no serán sino una sola carne.
Hoy decir matrimonio, para muchos, suena a mala palabra. En el texto evangélico,la pregunta de los fariseos está orientada a poner a prueba a Jesús pero, larespuesta del Señor, es la que los pone a prueba a ellos.
Cuando algunos nos preguntan por qué la Iglesia no permite el divorcio,nuestra contestación es sencilla: lea el evangelio de San Marcos en el capítulo10, versículo 1 al versículo 12. Jesús da una clase magistral sobre lo que esel matrimonio y el divorcio.
Desde nuestra mentalidad facilista es sencillopreguntarnos sobre qué es el divorcio, pero la pregunta esencial es qué es elmatrimonio, no hay divorcio sin matrimonio, de hecho, no habría divorcio si elmatrimonio es bueno. Dice la Exhortación Apostólica “FAMILIARIS CONSORTIO”, enel número 19:
La comunión primaria es la que se instaura y sedesarrolla entre los cónyuges; en virtud del pacto de amor conyugal, el hombrey la mujer "no son ya dos, sino que sola carne" y están llamados acrecer continuamente en su comunión a través de la fidelidad cotidiana a lapromesa matrimonial de la recíproca donación total.
Esta comunión conyugal hunde sus raíces en elcomplemento natural que existe entre el hombre y la mujer y se alimenta mediantela voluntad personal de los esposos de compartir todo su proyecto de vida,lo que tienen y lo que son; por esto tal comunión es el fruto y el signo de unaexigencia profundamente humana.
De hecho cuando dos se casan no hay ninguna garantía de que las cosasles salgan bien, la única garantía es su VOLUNTAD PERSONAL, para eso dicen:“¡SÍ, QUIERO!”. Aunque las circunstancias sean difíciles, la experiencia nosdice que cuando dos se aman las cosas siguen bien entre ellos, “contigo, pan ycebollas”.
En el Sacramento del Matrimonio, como en todo Sacramento, la presenciadel Espíritu Santo es fundamental, veamos cómo continúa la FAMILIARISCONSORTIO:
Pero, en Cristo Señor, Dios asume esta exigenciahumana, la confirma, la purifica y la eleva conduciéndola a perfección con elsacramento del matrimonio: el Espíritu Santo infundido en la celebraciónsacramental ofrece a los esposos cristianos el don de una comunión nueva deamor, que es imagen viva y real de la singularísima unidad que hace de laIglesia el indivisible Cuerpo místico del Señor Jesús.
El don del Espíritu Santo es mandamiento de vidapara los esposos cristianos y al mismo tiempo impulso estimulante,a fin de que cada día progresen hacia una unión cada vez más rica entreellos, a todos los niveles -del cuerpo, del carácter, del corazón, de lainteligencia y voluntad, del alma-, revelando así a la Iglesia y al mundo lanueva comunión de amor, donada por la gracia de Cristo.
Si el mismo Espíritu Santo se hace cargo de la unión matrimonialofreciendo a los esposos cristianos el don de una comunión nueva de amor,solo hace falta que los dos, mediante la voluntad personal de los esposos, seunan para compartir todo su proyecto de vida, lo que tienen y lo que son.
Jesús invita a los niños a estar con él, y nos enseña a hacernos comoniños para entrar en el Reino de los Cielos. Tanto en la vida de todos losdías, como en el matrimonio, hay que reconocerse necesitados y dependientes delos demás. Ser como niño es depender totalmente de nuestro Padre Dios, como lohace un niñito de pecho de su madre, así también nosotros debemos depender deDios en todo. En la vida matrimonial, el esposo debe depender en todo de suesposa y la esposa debe depender en todo de su esposo, es la única manera deque lleguen a ser una sola carne, en el sentido más exacto deltérmino para Jesús.
Meditemos:
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Sábado 03 – Feria (o Memoria Libre: Santa María en Sábado – Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección. 1as vísperas del 27° domingo durante el año. Primer sábado.
Lectura del libro del profeta Baruc 4, 5–12. 27–29
El que atrajo sobre ustedes estos males les traerá la eterna alegría
5¡Animo, pueblo mío, memorial viviente de Israel! 6Ustedes fueron vendidos a las naciones, pero no para ser aniquilados; es por haber excitado la ira de Dios, que fueron entregados a sus enemigos. 7Ustedes irritaron a su Creador, ofreciendo sacrificios a los demonios y no a Dios; 8olvidaron al Dios, eterno, el que los sustenta, y entristecieron a Jerusalén, la que los crió. 9Porque ella, al ver que la ira del Señor se desencadenaba contra ustedes, exclamó: "Escuchen, ciudades vecinas de Sión: Dios me ha enviado un gran dolor. 10Yo he visto el cautiverio que el Eterno infligió a mis hijos y a mis hijas. 11Yo los había criado gozosamente y los dejé partir con lágrimas y dolor. 12Que nadie se alegre al verme viuda y abandonada por muchos. Estoy desolada por los pecados de mis hijos, porque se desviaron de la Ley de Dios. 27¡Animo, hijos, clamen a Dios, porque aquel que los castigó se acordará de ustedes! 28Ya que el único pensamiento de ustedes ha sido apartarse de Dios, una vez convertidos, búsquenlo con un empeño diez veces mayor. 29Porque el que atrajo sobre ustedes estos males les traerá, junto con su salvación, la eterna alegría".
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 69 (68), 33–37 (R.: 34ª)
R. ¡El Señor escucha a los pobres!
33Que lo vean los humildes y se alegren, que vivan los que buscan a Dios: 34porque el Señor escucha a los pobres y no desprecia a sus cautivos. 35Que lo alaben el cielo, la tierra y el mar, y todos los seres que se mueven en ellos.R.
36Porque Dios salvará a Sión y volverá a edificar las ciudades de Judá: 37el linaje de sus servidores la tendrá como herencia, y los que aman su nombre morarán en ella. R.
Aleluya: Cf. Mateo 11, 25
“Aleluya. Aleluya. Bendito eres, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque revelaste los misterios del Reino a los pequeños. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 10, 17–24
Alégrense de que sus nombres estén escritos en el cielo
17Los setenta y dos volvieron y le dijeron llenos de gozo: "Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre". 18El les dijo: "Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. 19Les he dado poder de caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos. 20No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo". 21En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo: "Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. 22Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar". 23Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: "¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven! 24¡Les aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron!".
Palabra del Señor.
Comentario:
Los discípulos vuelven contentos con Jesús, le cuentan, como emocionados como niños lo que lograron con el poder de Dios. Jesús confirma con sus propias visiones que todo ha salido según Dios, reafirma los dones y poderes que les ha dado. Es que una bendición de Dios siempre que es bien utilizada, atrae más bendiciones. La fidelidad en lo poco hace que Dios confíe mucho más en nosotros, trayendo bendiciones en abundancia (ver Mateo 25, 21).
En el versículo 20, Jesús marca donde debe estar puesta la alegría discipular, donde la esperanza de los creyentes: “alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo” (v. 20). La alegría no nace del éxito de la misión, sino de que somos la familia de Jesús con nuestro nombre grabado en las palmas de las manos de Dios (ver Isaías 49, 16).
La oración de alabanza, que brota del corazón estremecido de Jesús, recoge, en esencia, el pensamiento de Jesucristo sobre quiénes son sus discípulos (los pequeños) y que las cosas de Dios han sido reveladas por el Padre a Él, y por Él a sus “pequeños”, nos da la confianza que necesitamos de saber que no somos nosotros los que llevamos la dura carga de idear que predicar, o inventar que decir… ya está todo dicho, ya está todo enseñado por el Señor… los discípulos, los “pequeños”, solo ponen su voz al mensaje divino, que con la gracia de Dios, en el Espíritu Santo, muestran al mundo aquello que sus ojos ven (vv. 23-24).
Meditemos:
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Jueves 01 – Memoria Obligatoria: Santa Teresadel Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia – Blanco / Misa: de la memoria.Prefacio de Santa María Virgen – Liturgia de las horas: de la memoria. PrimerJueves.
Primera lectura
Lectura del librodel profeta Nehemías 8, 1–4a. 5–6. 7b–12
Esdras abrió el libro de la Ley y bendijo al Señor,y todo el pueblo respondió: “Amén, amén”
1Todo el pueblo se reunió como un solo hombreen la plaza que está ante la puerta del Agua. Entonces dijeron a Esdras, elescriba, que trajera el libro de la Ley de Moisés, que el Señor había dado aIsrael. 2El sacerdote Esdras trajo la Ley ante la Asamblea,compuesto por los hombres, las mujeres y por todos los que podían entender loque se leía. Era el primer día del séptimo mes. 3Luego, desde elalba hasta promediar el día, leyó el libro en la plaza que está ante la puertadel Agua, en presencia de los hombres, de las mujeres y de todos los que podíanentender. Y todo el pueblo seguía con atención la lectura del libro de la Ley. 4Esdras,el escriba, estaba de pie sobre una tarima de madera que habían hecho para esaocasión. 5Esdras abrió el libro a la vista de todo el pueblo -porqueestaba más alto que todos- y cuando lo abrió, todo el pueblo se puso de pie. 6Esdrasbendijo al Señor, el Dios grande y todo el pueblo, levantando las manos,respondió: "¡Amén! ¡Amén!". Luego se inclinaron y se postrarondelante del Señor con el rostro en tierra. 7Los levitas exponían laLey al pueblo, que se mantenía en sus puestos. 8Ellos leían el librode la Ley de Dios, con claridad, e interpretando el sentido, de manera que secomprendió la lectura. 9Entonces Nehemías, el gobernador, Esdras, elsacerdote escriba, y los levitas que instruían al pueblo, dijeron a todo elpueblo: "Este es un día consagrado al Señor, su Dios: no estén tristes nilloren". Porque todo el pueblo lloraba al oír las palabras de la Ley. 10Despuésañadió: "Ya pueden retirarse; coman bien, beban un buen vino y manden unaporción al que no tiene nada preparado, porque este es un día consagrado anuestro Señor. No estén tristes, porque la alegría en el Señor es la fortalezade ustedes". 11Y los levitas serenaban al pueblo, diciendo:"¡Tranquilícense! Este día es santo: no estén tristes". 12Todoel pueblo se fue a comer y a beber, a repartir porciones y a hacer grandesfestejos, porque habían comprendido las palabras que les habían enseñado. Lacelebración de la fiesta de las Chozas.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 19 (18), 8–11(R.: 9ª)
R. ¡Los preceptos del Señor son rectos, alegranel corazón!
8La ley del Señor es perfecta,reconforta el alma; el testimonio del Señor es verdadero, da sabiduría alsimple. R.
9Los preceptos del Señor sonrectos, alegran el corazón; los mandamientos del Señor son claros, iluminan losojos. R.
10La palabra del Señor es pura,permanece para siempre; los juicios del Señor son la verdad, enteramentejustos. R.
11Son más atrayentes que el oro,que el oro más fino; más dulces que la miel, más que el jugo del panal. R.
Aleluya: Marcos 1, 15
“Aleluya. Aleluya. El Reino deDios está cerca, Conviértanse y crean en el Evangelio. Aleluya.”
Evangelio
Evangelio denuestro Señor Jesucristo según san Lucas 10, 1–12
Esa paz reposará sobre él
1Después de esto, el Señor designó a otrossetenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas lasciudades y sitios adonde él debía ir. 2Y les dijo: "La cosechaes abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de lossembrados que envíe trabajadores para la cosecha. 3¡Vayan! Yo losenvío como a ovejas en medio de lobos. 4No lleven dinero, nialforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino. 5Alentrar en una casa, digan primero: "¡Que descienda la paz sobre estacasa!". 6Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa pazreposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. 7Permanezcanen esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabajamerece su salario. No vayan de casa en casa. 8En las ciudades dondeentren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; 9curen a susenfermos y digan a la gente: "El Reino de Dios está cerca deustedes". 10Pero en todas las ciudades donde entren y no losreciban, salgan a las plazas y digan: 11¡Hasta el polvo de estaciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan,sin embargo, que el Reino de Dios está cerca". 12Les aseguroque en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad.
Palabra del Señor.
Comentario:
La misión se agranda.En un primer momento, Jesús, había enviado a los Doce discípulos a misionar(ver Lucas 9, 1–6), invitándolos a predicar y sanar enfermos. Hoy, el evangeliode Lucas, nos l muestra enviando a 72 discípulos, similares en número a los 72ancianos del libro de los Números, en el capítulo 11, versículos 16 al 29(contando a Eldad y Medad). Son los nuevos ancianos de Israel, ungido con elEspíritu de Jesús, que van por todos lados a anunciar que Jesús llega avisitarlos. En el versículo 2, de este capítulo 10, se nos marca la grannecesidad de vocaciones, de personas que se animen a servir –tiempo completo– aJesús, en la predicación de su Palabra. Se necesitan muchos “San JuanBautistas” que se animen a anunciar que Jesús viene a Salvar, a ungir, aliberar. Al decir, Jesús, que "La cosecha es abundante, pero lostrabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíetrabajadores para la cosecha”, nos está indicando que hace falta unespíritu de oración más fuerte… donde todos nos animemos a pedirle a Dios quegenere el desprendimiento, la renuncia a las cosas del mundo, de tantaspersonas que hoy se sienten llamadas y no se animan a dar el paso decisivo enel camino del seguimiento de Cristo. Tienen miedo de no ser felices, tienentemor de no sentirse cómodos, tienen pánico de que sea arduo y difícil. Faltaentrega, muchos oran para que haya vocaciones, pero ellos no se animan a dar elsí. Muchos se quejan de que faltan vocaciones, pero no se animan a entregarse.
Una tarea especial. El vocacionado por Jesús tiene una tareaespecial: está llamado a curar y predicar. Gestos y palabras del amor de Diospor los hombres. La gran tarea de la Iglesia en este tiempo es formar a laspersonas para que “sanen” la sociedad, destruida por los egoísmos, odios,temores, intolerancias, en las cuales vivimos… hay que construir la Patria, hayque animarnos a dar de nosotros, con generosidad y sin miedo, para que los demásreciban el impulso, el ánimo, para crecer como cristianos y ciudadanos queconstruyen una gran Iglesia y hacen una gran Nación. “el Reino de los Cielosestá cerca” (v. 9). El Reino de los Cielos está en nosotros, se trata de“hacerlo”, de “construirlo”. No es una siembra, es una cosecha (v. 2). Hay quecosechar lo que Dios sembró en la humanidad, en la Patria, en la Iglesia. Osfaltan obreros, nos faltan manos generosas, personas que se brinden cien porcien.
Meditemos:
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