Martes 10 – Memoria Obligatoria: San León Magno, papa y doctor de la Iglesia – Blanco / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria.
Primera lectura
Lectura del libro de la sabiduría 2, 23 – 3, 9
A los ojos de los insensatos parecían muertos; pero ellos están en paz
223Dios creó al hombre para que fuera incorruptible y lo hizo a imagen de su propia naturaleza, 24pero por la envidia del demonio entró la muerte en el mundo, y los que pertenecen a él tienen que padecerla. 31Las almas de los justos están en las manos de Dios, y no los afectará ningún tormento. 2A los ojos de los insensatos parecían muertos; su partida de este mundo fue considerada una desgracia 3y su alejamiento de nosotros, una completa destrucción; pero ellos están en paz. 4A los ojos de los hombres, ellos fueron castigados, pero su esperanza estaba colmada de inmortalidad. 5Por una leve corrección, recibirán grandes beneficios, porque Dios los puso a prueba y los encontró dignos de él. 6Los probó como oro en el crisol y los aceptó como un holocausto. 7Por eso brillarán cuando Dios los visite, y se extenderán como chispas por los rastrojos. 8Juzgarán a las naciones y dominarán a los pueblos, y el Señor será su rey para siempre. 9Los que confían en él comprenderán la verdad y los que le son fieles permanecerán junto a él en el amor. Porque la gracia y la misericordia son para sus elegidos.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 34 (33), 2–3. 16–19
R. ¡Bendeciré al Señor en todo tiempo!
2Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará siempre en mis labios. 3Mi alma se gloría en el Señor; que lo oigan los humildes y se alegren. R.
16Los ojos del Señor miran al justo y sus oídos escuchan su clamor; 17pero el Señor rechaza a los que hacen el mal para borrar su recuerdo de la tierra. R.
18Cuando ellos claman, el Señor los escucha y los libra de todas sus angustias. 19El Señor está cerca del que sufre y salva a los que están abatidos. R.
Aleluya: Juan 14, 23
“Aleluya. Aleluya. “El que me ama será fiel a mi Palabra, y mi Padre lo amará e iremos a él”, dice el Señor. Aleluya”
Evangelio
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas 17, 7–10
Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber
7Supongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado. Cuando este regresa del campo, ¿acaso le dirá: “Ven pronto y siéntate a la mesa”? 8¿No le dirá más bien: “Prepárame la cena y recógete la túnica para servirme hasta que yo haya comido y bebido, y tú comerás y beberás después”? 9¿Deberá mostrarse agradecido con el servidor porque hizo lo que se le mandó? 10Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: “Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber”.
Palabra del Señor.
Comentario:
Jesús nos invita al servicio, un servicio incansable. Decía el poeta Hindú R. Tagore: “Yo soñaba, y soñaba que la vida era alegría; desperté, y vi que la vida era servicio; serví, y comprendí que el servicio es alegría”. Una expresión gráfica y exacta de lo que es servir: dar y recibir alegría.
Una de la cosa que nuestro mundo de hoy nos invita a no hacer es el servicio. Si bien muchos hablan de sus años de servicio, muy pocos sirven de verdad. Dos elementos son necesarios a la hora de darnos cuenta si nuestro servicio ha sido verdadero: que sea extremo y que beneficie. Cuando decimos “que sea extremo” nos referimos a que el servicio que damos no debe ser mediocre, o común, como el de todos. Una verdadera actitud de servicio cristiano demanda la búsqueda de la perfección. Tal vez no siempre se pueda hacer las cosas de modo pleno y perfecto, pero no por eso hay que dejar de buscar la perfección. No la perfección del, así llamado, “perfeccionista”, como una obsesión malsana de buscar que todo salga bien, según uno y no según los demás… sin la perfección de hacer bien las cosas para beneficiar a los otros. Lo perfecto será aquello que beneficie, que ayude, que haga crecer a los demás. El límite de la obsesión perfeccionista está dado naturalmente por la utilidad y el beneficio que el otro extrae del servicio dado. Cuando el servicio no tiende a ser de lo mejor, cuando no se fija en la persona servida, sino en el propio servidor, el servicio es inservible, es inútil, es una verdadera pérdida de tiempo.
Meditemos:
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